ECONOMIA
Abrupto cambio de expectativas por espaldarazo de Estados Unidos: qué pasa con acciones y bonos

El mensaje de fuerte apoyo al Gobierno argentino del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, generó tranquilidad y euforia en el mercado, en el que acciones y bonos subieron hasta 20% este lunes. A la vez, el precio del dólar al público descendió cerca de 5%, en $1.430 en Banco Nación.
Si bien se trató de un mensaje en redes sociales, el funcionario estadounidense anunció que se evalúa brindar respaldo financiero a la Argentina mediante el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por sus siglas en inglés), a la vez que indicó que «Oportunidades para la inversión privada siguen siendo amplias, y Argentina volverá a ser grande».
A ello se le sumó el anuncio oficial de que el Gobierno eliminará las retenciones a las liquidaciones de las exportaciones del campo hasta fines de octubre, como incentivo para la liquidación de divisas, aspectos que llevaron calma al mercado cambiario y a la necesidad del Banco Central de vender divisas.
En consecuencia, hubo una fuerte reacción positiva en los mercados, en un momento en que el Gobierno estaba siendo presionado por una fuerte demanda de divisas, por la tensión política electoral, que implicó que tenga que vender u$s1.110 millones en los últimos tres días de la semana pasada, para que el precio del dólar mayorista no supere el máximo de la banda de flotación de $1.475, establecido por el Banco Central a mediados de abril pasado.
Así, este lunes, el tipo de cambio mayorista se ubicó bastante por debajo del «techo» de la banda, ya que cayó casi 70 centavos para posicionarse en los $1.408.
Al mismo tiempo, el billete minorista descendió 85 centavos en Banco Nación y, tras haber tocado un máximo de $1.515, retrocedió hasta los $1.430.
«Es una combinación de estos factores. La rebaja de retenciones augura mayores ingresos de divisas en el corto plazo. Por ende, la demanda se retrae y las señales del gobierno de EE.UU. contribuyen a disipar tensiones», detalla Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
Por su parte, Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio), agrega: «Todavía no hay detalles concretos, pero se despejan las dudas que surgieron sobre la capacidad de pago de los próximos vencimientos, mientras que la eliminación transitoria de retenciones puede darle un puente al Gobierno hasta las elecciones, minimizando las intervenciones potenciales, que en vista de la dinámica de la semana pasada no resultaban sostenibles».
Acciones y bonos con alzas
A su vez, el principal índice de acciones de empresas líderes, el Merval, avanza 6%, y frenó las caídas de las últimas semanas, donde en todo septiembre retrocede cerca de 10% y en todo el 2025 cae 30%.
«Creo que lo que venía siendo una espiralización de noticias negativas para el Gobierno se revirtió fuertemente este lunes con el doble mensaje. El apoyo de Estados Unidos de esta magnitud es sin precedentes, y creo que es un shock total a las expectativas«, afirma Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la consultora Quaestus.
Por lo tanto, agrega que este apoyo «le permite al Gobierno volver a agarrar un timón que se le venía yendo de las manos. Hoy la sensación es que el oficialismo logró modificar completamente las expectativas de desolación total que reinaban en el mercado la semana pasada».
En concreto, las principales subas en las acciones del Merval fueron encabezadas por BBVA, que subió este lunes hasta 15%. Le siguieron ByMA (13%) y Metrogas, con un ascenso de 11%.
En tanto, las empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraron incrementos de hasta 20% en dólares el primer día de la semana, en especial, los bancos, como fueron los casos de Supervielle y BBVA, seguidos por muy poco por Macro y Grupo Financiero Galicia.
Por el lado de los bonos nominados en dólares, también subieron con fuerza sus cotizaciones el lunes, en especial, aquellos que tienen ley de Nueva York, que avanzan hasta 17%, como ocurre con el emitido al año 2041 (AL41D), seguido de cerca por el emitido al 2038 (AE38D), con un incremento de 16%.
«La suma de la asistencia incondicional del Tesoro de EE.UU. y la baja de retenciones, que descomprime el frente cambiario, son elementos que pueden terminar siendo muy favorables a la Argentina. En un contexto donde la elección de medio término puede terminar siendo también favorable para el Gobierno», reflexiona Fernando Baer, economista de Quantum.
¿Es momento de entrar a invertir en acciones y bonos?
Para proyectar si este escenario puede ser sostenible en el tiempo y si es un momento ideal para entrar a invertir, expertos advierten que se debe analizar de qué se tratará el acuerdo con Estados Unidos y cómo se utilizarán esos fondos.
«La realidad es que, independientemente de este apoyo y de lo que significa eso, lo que se demuestra es que hay un desequilibrio importante en el país que necesita ser corregido permanentemente con ayuda. Entonces, lo ideal sería resolver la situación de fondo, aprovechar esta posibilidad que brinda el Tesoro de Estados Unidos para ordenar el esquema cambiario y monetario que viene en falsa cuadra desde hace bastantes meses», afirma Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum.
Y acota: «La verdad es que si se hicieron las cosas bien, sí es un momento para entrar en acciones o bonos. Pero si usan esta plata para sostener un tipo de cambio artificial, va a ser un proceso temporario de mejora y no mucho más que eso».
Desde la opinión de Carlos Olivieri, asesor financiero y profesor de Mercado de Capitales en la Universidad Di Tella, indica que, «personalmente, preferiría esperar el resultado de las próximas elecciones. Ahora son precios intermedios, pero los precios ´populistas´ son menores que los actuales».
Bernues recomienda que, para perfiles agresivos, sí puede ser un buen momento de entrada para bonos y acciones, «particularmente en bonos que rinden CER más 25%, ya que resultan muy atractivos en este momento, como los nominados a 2026 (TX26) y 2027 (TX27)».
En cuanto a las acciones, las recomendadas son las que se focalizan en el segmento energético, en especial en «oil & gas», porque «pueden resultar muy bien de mediano plazo».
En la misma línea, desde Sailing Inversiones indica que para el mercado de deuda en pesos y bonos soberanos en dólares, «la señal es positiva, porque un mayor ingreso de divisas mejora la percepción de capacidad de pago y reduce la probabilidad de tensiones cambiarias inmediatas, lo cual puede llevar a compresión de spreads en los títulos soberanos».
En paralelo, agrega que, en renta variable, la reacción debería «ser favorable dado que a medida que afloje la tensión cambiaria y baje el riesgo país, las valuaciones deberían crecer».
A ello suma Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance: «Es un dato más que relevante si tenemos en cuenta que una de las posibilidades es que los vencimientos de deuda futuros se paguen con emisiones nuevas (más adelante), y para eso será clave tener un riesgo país lo más bajo posible para obtener tasas razonables».
En cuanto a los recomendados, Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, coincide que es «una oportunidad para la compra deuda soberana y bopreales, que fueron muy castigados en estos días. Por eso, para un perfil agresivo, los bonos se ajustarían perfectos. Y para perfiles más conservadores, bopreales».
En concreto, se inclina por los Bopreales al 31 de octubre de 2027 (BPOD7 y BPOC7), y los bonos soberanos al 2030 (GD30 y AL30).
Por el lado de las acciones, Castro indica que opta por el sector bancario y lo relacionado a Vaca Muerta, como Vista Energy.
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ECONOMIA
Multas automáticas: qué cambios se definieron para beneficiar a las pymes

Este domingo, el Gobierno reglamentó la Ley de Inocencia Fiscal, donde la actualización de un 100.000% en el monto de las multas automáticas había generado un importante revuelo en los últimos meses, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Esto generó que las pymes expresaran una fuerte preocupación por el impacto de estas sanciones en su actividad diaria.
La instrumentación del Capítulo III, del título II de la Ley 27.799 se oficializó esta madrguada, mediante el decreto 93/2026, publicado en el Boletín Oficial.
Frente a la situación que enfrentan las pymes, el Gobierno instruyó eliminar la automatización en la emisión de intimaciones a contribuyentes que no sean considerados relevantes para la recaudación nacional. El objetivo es modificar los procedimientos de sanción y atenuar el impacto sobre las pymes, otorgándoles un trato diferencial en la aplicación de multas.
Así, las intimaciones automáticas no se remitirán a todos los contribuyentes por igual. En cambio, el análisis se realizará caso por caso, excluyendo a las pymes de la automatización y permitiéndoles corregir su situación antes de recibir una sanción formal. Esta diferenciación administrativa busca evitar que actores económicos de menor tamaño sean sometidos a las mismas reglas que los grandes contribuyentes.

En lugar de intimaciones automáticas, se enviarán recordatorios para que el contribuyente regularice su situación antes de que comience la instrucción del sumario para la aplicación de la multa
Explicaron que este mecanismo reemplaza la intimación automática por un aviso previo, incentivando la regularización voluntaria y equilibrando la fiscalización con la protección de la actividad económica de las pymes.
Por otro lado, las pymes estarán excentas de las sanciones cuando se presente la declaración jurada y se pague el tributo en tiempo y forma o; por el contrario se adhiera a un régimen de facilidades de pago. A su vez, aquellas pequeñas empresas que detecten algún error en sus documentos, tendrán un plazo para rectificarse. En el caso de que lo hagan antes de que ARCA identifique la diferencia, no será considerada una “discrepancia significativa”, por lo que no perderán la presunción de exactitud.

El consenso alcanzado en el marco de la Ley de Inocencia Fiscal busca proteger a las pymes sin resignar la capacidad del Estado para controlar y fiscalizar. La instrucción de no automatizar la emisión de multas para los contribuyentes menos relevantes apunta a preservar el equilibrio entre la recaudación fiscal y la protección del empleo y la producción. Enfatizaron que los procedimientos de control y sanción deben aplicarse con criterios de razonabilidad, evitando que la automatización se convierta en una fuente de injusticias o agrave la situación de los sectores más vulnerables.
El Ejecutivo definió también los pasos que deberán cumplir los argentinos para ingresar al circuito formal los dólares almacenados fuera del sistema bancario y precisó los incentivos para quienes tributen en el Régimen Simplificado de Ganancias (RSG). La medida busca canalizar hacia el sistema financiero los aproximadamente USD 170 mil millones que se encuentran fuera del circuito formal, monto que representa casi el triple de los depósitos privados actualmente registrados en el país.
Las autoridades nacionales esperan que la reglamentación fortalezca el crédito y contribuya a la reactivación económica. El decreto también introdujo cambios en los umbrales penales asociados a la evasión fiscal: el mínimo para que una evasión simple sea considerada delito aumentó de $1,5 millones a $100 millones. Las causas previas a la publicación del decreto pueden solicitar la aplicación de la ley penal más benigna, siempre que la norma haya sido publicada en el Boletín Oficial. El nuevo umbral se ajustará anualmente bajo un método específico.
En cuanto a los procedimientos, el decreto establece que para utilizar los dólares guardados fuera del sistema, los contribuyentes deberán “bancarizarlos”, es decir, integrarlos al sistema financiero nacional. Esto podrá realizarse tanto en el origen como en el destino de los fondos.
Una fuente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) explicó a Infobae que los contribuyentes podrán optar por depositar los dólares en su cuenta bancaria antes de transferirlos o girar el dinero directamente a otra persona, siempre que el circuito sea trazable.
La exigencia responde a recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que sostienen que la trazabilidad de los fondos reduce riesgos vinculados al lavado de activos y la financiación del terrorismo.
La magnitud del ahorro informal fue subrayada por Caputo en diálogo con Radio Mitre, donde estimó que existen USD 170 mil millones fuera del sistema, mientras que los depósitos privados alcanzan los USD 67 mil millones. El ministro afirmó: “Hay casi tres veces el nivel de depósitos que hay en el sector privado en los colchones. Imaginate si eso fuera en los próximos meses al sistema financiero, ni te digo todo, la mitad de eso, los problemas de la Argentina se solucionarían”.
Para adherir al RSG, la normativa exige ingresos anuales menores a $1.000 millones, un patrimonio inferior a $10.000 millones y no estar calificado como gran contribuyente. Solo se computan ingresos propios, sin contemplar los percibidos como intermediario. Entre los beneficios para quienes se incorporen al régimen figuran la presunción de exactitud y el efecto liberatorio del pago, junto con detalles sobre los casos en los que se aplica la figura de discrepancia significativa.
El impacto para los monotributistas resulta especialmente relevante. Los pequeños contribuyentes interesados en ingresar dólares al sistema deben inscribirse previamente en el RSG; de lo contrario, quedarán sujetos a eventuales controles fiscales. Una fuente oficial advirtió: “Los pequeños contribuyentes tendrán que evaluar qué les conviene más: sacar los dólares del colchón y pagar más impuestos o no hacerlo y correr el riesgo de ser investigados”. Las autoridades confían en que la mayoría de este sector optará por regularizar su situación.

Aún está pendiente de confirmación si los lineamientos definidos en la reglamentación satisfacen las expectativas de las entidades bancarias privadas, o si la Unidad de Información Financiera (UIF) deberá emitir nuevas instrucciones, en un contexto de transición en su dirección. Se prevé que en los próximos días ARCA publique nuevas Resoluciones Generales para ajustar y precisar el régimen en marcha.
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ECONOMIA
Cómo es el “tapón fiscal” que otorga el régimen simplificado de Ganancias para los controles de ARCA

El “tapón fiscal”, implementado por la Ley 27.799 —conocida como de Inocencia Fiscal— a través del régimen simplificado del Impuesto a las Ganancias constituye una herramienta de protección para ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El sistema introduce la presunción de exactitud sobre las declaraciones juradas presentadas y abonadas bajo este régimen, lo que implica un blindaje jurídico sobre los períodos impositivos ya declarados y aceptados.
Quienes adhieren y cumplen con los requisitos del régimen adquieren el derecho a que sus declaraciones sean consideradas correctas y suficientes por ARCA. Esto significa que, una vez aceptada y abonada la declaración, ARCA no puede reabrir, ajustar ni cuestionar la determinación del impuesto en esos períodos, salvo que exista una “discrepancia significativa”. De esta forma, se abandona la antigua presunción de culpabilidad fiscal y se establece que la carga de la prueba recae exclusivamente en el organismo recaudador.
La Ley de Inocencia Fiscal representa un cambio de paradigma en la relación entre el Estado y los ciudadanos en materia tributaria. El objetivo central es la reparación histórica del ahorro nacional mediante la simplificación del sistema impositivo y la protección del ahorro formal. Las nuevas reglas buscan incentivar la reintroducción de fondos informales a la economía, lo que puede fomentar el consumo, la inversión y el acceso al crédito en el mediano y largo plazo.

El mecanismo de protección abarca tanto el Impuesto a las Ganancias como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de los períodos no prescriptos, incluso cuando el contribuyente no tenía obligación previa de declarar, siempre que cumpla con los requisitos fijados por la normativa. La presentación y el pago en término, ya sea en efectivo o mediante un plan de facilidades dentro del plazo legal, activan automáticamente la presunción de exactitud y el efecto liberatorio para el contribuyente.
El acceso al régimen está reservado a personas y empresas cuyos ingresos totales no superen los $1.000 millones y cuyo patrimonio no exceda los $10.000 millones en los últimos tres ejercicios. Estos límites se verifican individualmente por año y son independientes de la condición previa del contribuyente. La adhesión se realiza a través del servicio “Sistema Registral” en la web de ARCA, seleccionando “Ganancias PH Simplificada”. El sistema emite una constancia digital que acredita la incorporación al régimen y puede ser utilizada ante entidades financieras como antecedente favorable.

Para conservar el blindaje, es necesario ratificar anualmente el cumplimiento de las condiciones legales. El falseamiento de datos o el incumplimiento de los requisitos implica la exclusión del régimen y la pérdida de sus beneficios. Mientras se cumplan las obligaciones de presentación y pago, ARCA solo podrá fiscalizar la facturación y los gastos deducibles, sin intervenir en la variación patrimonial ni en los consumos personales como consumidor final.
La declaración jurada simplificada se basa en un esquema precargado por ARCA, que el contribuyente puede revisar, ajustar o aceptar. Solo se permite impugnar la información declarada si se detecta una discrepancia significativa, definida por la existencia de una diferencia de al menos el 15% en el saldo del impuesto, la superación del umbral vigente en el Régimen Penal Tributario (hoy $100 millones) o la utilización de facturas apócrifas, sin importar el monto.
En todos los casos, la carga de la prueba corresponde a ARCA, que solo puede utilizar la información declarada, la que obre en su poder o la que provenga de terceros. Si la diferencia surge de un error subsanado espontáneamente por el contribuyente antes de una notificación formal, no se abre impugnación.

La falta de presentación o el impago de la declaración jurada simplificada priva automáticamente al contribuyente del blindaje, habilitando la fiscalización plena. Si una impugnación de ARCA es revocada en sede administrativa o judicial, se restablece la presunción de exactitud y se considera que nunca debió abrirse la verificación sobre los períodos protegidos.
Cada año, al ratificar la permanencia y cumplir los requisitos, el nuevo período fiscal queda protegido, mientras que los anteriores pasan a integrar el conjunto de ejercicios blindados, salvo que exista una orden de intervención notificada sobre alguno de ellos.
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ECONOMIA
Pago al FMI: se usaron reservas del BCRA y se redujo a USD 651 millones la acumulación neta de dólares en lo que va del año

Luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmara la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a los Estados Unidos para realizar el pago de intereses al Fondo Monetario Internacional (FMI), abundó el silencio respecto a los detalles de la operación.
Recién el jueves pasado se reflejó que los dólares salieron de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), achicando el avance en término de acumulación neta de reservas internacionales.
Por medio de un préstamo con bancos internacionales por USD 3.000 millones, Economía pagó a los bonistas por USD 4.200 millones en los primeros días de enero.
Así, el pago al Fondo, previo a la segunda revisión del acuerdo, parecía un problema menor para el ministro Caputo. Sin embargo, el nivel de depósitos del Tesoro hizo que -los días previos a la segunda revisión- debiera recurrir a las reservas del Central para cumplir con el vencimiento.
Desde el lunes en que se comunicó la compra de DEGs a Estados Unidos hasta el jueves no hubo ningún tipo de detalle sobre la fuente de los dólares. Recién el jueves, con la publicación del balance diario del Central, se confirmó que fue fueron reservas del Central, contra el objetivo del ministro Caputo de no recurrir a los dólares que compra el BCRA para pagar deuda externa.
El jueves, las reservas internacionales brutas cayeron a USD 44.750 millones, una pérdida de USD 667 millones respecto al miércoles. Ante la consulta de Infobae, fuentes de la entidad confirmaron que se debió a la compra de DEGs a los Estados Unidos, operación para la cual se utilizaron USD 832 millones.
Si bien el Central venía de una racha positiva de compra de dólares —en lo que va del año ya sumó más de USD 1.400 millones—, lo cierto es que la operación contraría la intención de Economía de hallar otros mecanismos de financiamiento para cumplir con las obligaciones en moneda extranjera y no resignar reservas este año. Fue lo que manifestó el jefe del Palacio de Hacienda los días previos a que se concrete el swap de USD 20.000 millones con EEUU.
“Somos el Gobierno que más reservas compró en la historia, pero ha sido mucho más difícil la acumulación porque depende —entre otras cosas— de que no tengas que seguir cancelando deuda (…). Muchas de las reservas que hemos comprado se han ido a cancelar deuda (…)», sostuvo Caputo durante su participación en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP).
Allí el ministro les adelantó a los empresarios del círculo rojo que, con el refinanciamiento que estaba negociando la Argentina en ese momento, las reservas que comprara se iban a poder acumular. “En la medida en que tengamos refinanciamiento de la deuda, esa compra de reservas se va a ir dando paulatinamente en el tiempo, sin generarle ningún problema a la gente”, afirmó.
A pesar de tener mecanismos de financiamiento, como el swap con EEUU o incluso el de China, Caputo decidió pagar el primer vencimiento del año al Fondo con reservas del Central. Y declaró durante la gira de entrevistas que tuvo la semana pasada, que no pretende ir al mercado internacional de deuda para cubrir los duros vencimientos que tiene Argentina este año (suman más de USD 20.000 millones) porque pretende que se desarrolle el mercado de capitales y dejar ese hueco para la emisión de las empresas y las provincias.
El dato está en que, si se resta el pago de los DEGs a los Estados Unidos (USD 823 millones) a lo que compró el BCRA en lo que va de la “fase 4″ (USD 1.474 millones), el saldo que queda es de USD 651 millones.
“La meta de reserva del FMI no incluye los pagos ni los depósitos al Fondo. Así que, si bien pueden bajar las reservas, lo cierto es que no altera la meta”, destacó Fausto Spotorno, el economista de OJF. Es que el pago de interés se dio en la previa de la misión del organismo a la Argentina, el jueves pasado se confirmó que los enviados llegaron a Buenos Aires para mantener las conversaciones con los equipos técnicos.
Para diciembre de 2025, se fijó que Argentina tenía que tener reservas internacionales brutas por USD -2.600 millones. Una meta que, pese a haber sido recortada en la primera revisión (antes era de USD 2.400 millones), no se pudo cumplir. En gran parte, porque el Gobierno prefirió la desaceleración de la inflación en un año electoral y no comprar reservas hasta que el dólar mayorista no toque el piso de la banda —lo que nunca sucedió—. Y, en menor medida, por las ventas que tuvo que hacer el Central en el techo de la banda.
En lo que va de la “fase 4″ del programa, el Central compró USD 1.474 millones, de los cuales USD 317 millones se adquirieron la semana pasada. Para realizar estas adquisiciones, el BCRA inyecta pesos sin aplicar mecanismos de esterilización, lo que mantiene estable la liquidez y ayuda a evitar incrementos en las tasas de interés.
Como resultado de estas intervenciones, las reservas internacionales se ubicaron en USD 44.940 millones y registraron una suba diaria de 190 millones de dólares. El stock de divisas extranjeras alcanzó durante el último mes un máximo desde agosto de 2021, llegando a USD 46.240 millones, en parte por el alza del precio internacional del oro, el viernes pasado en 4.957 dólares la onza. Este activo, considerado refugio ante la volatilidad financiera global, tiene impacto directo en el balance del BCRA. Actualmente, la entidad posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas.
El flujo sostenido de compras se explica por la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y la emisión de deuda de empresas privadas. El BCRA calcula que restan ingresar unos USD 3.600 millones por colocaciones externas de compañías, lo que amplió la oferta de moneda extranjera en el mercado oficial. Según PwC, en 2025 las empresas argentinas colocaron deuda por más de USD 20.000 millones, contribuyendo a la estabilidad cambiaria de ese año.
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