ECONOMIA
¿Alquilar o hipotecarse? El duelo real: 3 ambientes en CABA vs. cuota de un crédito UVA

El mercado de alquileres porteño sigue exigente para la tipología tres ambientes, la favorita de familias con uno o dos hijos y de parejas que buscan un dormitorio extra como home office. Con la renovación de contratos y la menor oferta, el precio de referencia se concentró en una franja alta que ya no sorprende a nadie que salió a buscar.
Con datos recabados en avisos activos y cierres recientes, el rango razonable para un tres ambientes estándar se ubica entre $750.000 y $950.000 mensuales, con un promedio operativo cercano a $850.000. En barrios demandados como Palermo, Colegiales, Caballito o Núñez, el número suele estacionarse en la parte alta del rango, mientras que en zonas periféricas o con menor conexión puede aparecer alguna oportunidad por debajo del piso.
La dispersión se explica por metros cuadrados, estado, antigüedad, amenities, orientación y cercanía al subte. Un tres ambientes de 65 a 75 m² en edificio bien mantenido y con bajas expensas tiende a convalidar valores por encima de la media; unidades a refaccionar o en avenidas ruidosas pueden corregir a la baja.
Para la economía de bolsillo, la cifra relevante es el flujo mensual. Tomar como guía $850.000 permite estimar un costo anual de $10,2 millones solo en alquiler, sin contar aumentos, expensas, impuestos o ajustes de contrato. Ese es el número que compite contra la cuota hipotecaria inicial.
Crédito UVA hoy: Nación sube al 6% y BBVA opera al 10,5% para la mayoría
El tablero hipotecario se movió con dos novedades fuertes. Banco Nación ajustó su tasa de referencia para vivienda única desde 4,5% a 6%, manteniendo el scoring y los criterios de aprobación. La noticia no lo saca de la cancha: por accesibilidad y costo de arranque, sigue entre los créditos más competitivos.
Del lado privado, BBVA quedó con una tasa de 10,5% para el público general que ya opera con la entidad. Existe una tasa selectiva de 7,5%, pero está dirigida a un segmento muy acotado por exigencias de inversión previa e ingresos altos, por lo que no representa la referencia práctica para la mayoría de los solicitantes.
Para hacer comparaciones homogéneas, conviene mirar la cuota inicial por cada US$100.000 de préstamo equivalente. Con Nación al 6%, esa cuota ronda los $869.350. Con BBVA al 10,5%, la cuota de partida se ubica cerca de $1.326.370. La diferencia es relevante y ordena el ranking: Nación se acerca a la zona de alquiler promedio, mientras BBVA queda en mitad de tabla dentro del universo privado.
Recordatorio clave: en hipotecarios UVA, capital y cuota se actualizan por inflación. La tasa define la «prima» que pagás sobre ese índice, pero la trayectoria futura del UVA terminará de escribir la película. La comparación, entonces, se enfoca en la cuota de arranque y en la sensibilidad a diferentes escenarios de precios.
Cara a cara: alquilar vs. hipotecarse con números en la mesa
Para un análisis sin humo, usemos un ejemplo replicable. Supongamos un tres ambientes típico en CABA con precio de mercado en dólares que requiere financiar US$100.000 equivalentes. Con Nación 6%, la cuota inicial estimada se ubica alrededor de $869.350. Ese número aparece prácticamente alineado con el alquiler promedio de $850.000, con el matiz de que la cuota hipotecaria pagás «tu techo» y el alquiler es gasto puro.
Si el proyecto demanda US$120.000 de financiamiento, la aritmética es simple: la cuota de referencia escala de forma proporcional. Con Nación, US$120.000 implican cerca de $1.043.000 como cuota inicial. En ese caso, el hipotecario «muerde» algo más que el alquiler medio, pero construye patrimonio desde el día uno y te protege frente a futuras subas de alquiler si pensás quedarte.
Con BBVA 10,5%, el mismo US$100.000 arranca en torno a $1.326.370. Para US$120.000, la cuenta trepa cerca de $1.591.000. En este escenario, salvo que tu presupuesto mensual sea holgado o esperes una baja rápida de la inflación que desacelere el UVA, el alquiler puede lucir más llevadero en el corto plazo.
La síntesis operativa es clara: con tasas competitivas como 6%, la cuota inicial se pega al alquiler promedio e incluso puede quedar por debajo según el monto a financiar. Con tasas del 10,5%, el diferencial se estira, y la decisión pasa a depender de tu capacidad de pago presente y de tu permanencia esperada en la vivienda.
La letra chica que define la balanza: ingresos, porcentajes y riesgos
Más allá de la tasa, hay variables que pueden cambiar el veredicto. La primera es la relación cuota/ingreso: la mayoría de los bancos acepta que la cuota no supere entre 25% y 30% del ingreso familiar neto. Si el alquiler te lleva 25% y la cuota te demandaría 33%, la aprobación bancaria puede caerse o exigir un salto de ingresos.
El segundo punto es el porcentaje de financiamiento. Nación, por ejemplo, opera cerca del 75% del valor de tasación. Si no tenés el 25% restante más gastos (escritura, sellos, honorarios, seguros), el hipotecario no despega. El alquiler, en cambio, «solo» requiere depósito, garantías y mudanza.
Tercero, la pre-cancelación. Si planeás amortizar fuerte cuando cobres un bono o vendas un activo, revisá que el banco no cobre penalidades significativas por hacerlo muy temprano. Hay entidades que aplican cargos si cancelás antes de los 180 días o de cierto tramo del plazo.
Por último, el riesgo UVA. Si la inflación se modera, la cuota real se vuelve más amable; si hay rebrotes, el pago mensual puede tensionarse. La tasa baja ayuda, pero el índice manda. La decisión inteligente necesita un colchón de ingresos y una proyección prudente para no quedar corto en un shock de precios.
Veredicto sin vueltas: qué conviene según tu perfil
Si tu objetivo es quedarte al menos 8–10 años en la vivienda, tenés ingresos estables y llegás al anticipo, el hipotecario UVA con tasa competitiva luce mejor que alquilar. Con Nación al 6%, la cuota de arranque compite de igual a igual con el alquiler promedio y, a diferencia del alquiler, construye patrimonio. En horizontes largos, ese diferencial pesa más que las oscilaciones del UVA.
Si tu horizonte es corto o incierto, si prevés mudanzas o tu ingreso no tolera una cuota que pueda moverse con la inflación, alquilar preserva flexibilidad. Pagarás una cifra similar o menor que la cuota de un privado al 10,5%, sin comprometerte a décadas de pagos y sin los costos de ingreso propios de una compra.
Para perfiles que ya operan con bancos privados y podrían acceder a beneficios, el 10,5% de BBVA puede ser una alternativa razonable si la cuota entra cómoda en tu presupuesto. La tasa 7,5% existe, pero al ser ultra selectiva por requisitos de patrimonio e ingresos, no debería ser la base de tu análisis salvo que califiques con claridad.
La decisión no es ideológica, es numérica y de proyecto de vida. Si la cuota inicial de un Nación al 6% por lo que necesitás financiar queda a tiro de tu ingreso, y tu plan es construir a largo plazo, la compra con crédito tiene más sentido. Si debés financiar montos altos y la referencia real es una cuota cercana o superior al millón trescientos mil, el alquiler gana aire hasta que mejores tus condiciones o aparezca una tasa más baja.
Conclusión
El alquiler de un tres ambientes en CABA se estabilizó en un escalón alto, con un promedio operativo cerca de $850.000. En paralelo, los hipotecarios UVA presentan una doble foto: Nación al 6% genera cuotas de arranque que compiten con el alquiler promedio, mientras que BBVA al 10,5% deja cuotas sensiblemente más altas para el público general.
Si tu horizonte es largo, tu ingreso es estable y contás con el anticipo, comprar con hipotecario competitivo es la jugada más eficiente: cambiás alquiler por patrimonio. Si tu horizonte es corto o tu flujo no tolera ajustes, seguir alquilando es la opción más racional mientras esperás una ventana de tasas mejores o consolidás ahorro.
La clave es no decidir a ciegas: aterrizá tu caso con el monto exacto a financiar y tu ingreso real. Con dos números y una tasa, la respuesta aparece sola. Si querés, preparo tu cuadro personalizado con cuota inicial por el monto que necesitás y el punto de equilibrio frente a tu alquiler actual.
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ECONOMIA
El equipo económico se reunió con los técnicos del FMI por la revisión de las metas del acuerdo

Tras conocerse el dato de inflación de enero de 2026, el equipo económico mantuvo una reunión con la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que llegó al país la semana pasada para revisar el cumplimiento de las metas del acuerdo por 20.000 millones de dólares. Además del cumplimiento del objetivo fiscal en 2026, el foco de los enviados está puesto en la meta de acumulación de reservas internacionales netas por parte del BCRA.
Desde el Palacio de Hacienda destacaron que el encuentro con los técnicos del organismo internacional fue positivo y que se extendió durante buena parte de la jornada. Poco antes de las 18, la delegación del FMI, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, se retiró del Ministerio de Economía sin hacer comentarios.
La visita representa un desafío para el Gobierno argentino, que necesita obtener un nuevo “waiver” (perdón) y renegociar la meta de reservas para acceder a un desembolso de USD 1.000 millones, monto que en el mercado ya consideran prácticamente asegurado.
El jueves pasado, voceros oficiales del Fondo Monetario Internacional informaron que Cubeddu y Joshi estaban en Buenos Aires para mantener reuniones sobre la segunda revisión del programa bajo el Servicio Ampliado del Fondo, así como para abordar la consulta del Artículo IV correspondiente a Argentina.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) tenía el compromiso de cerrar el cuarto trimestre de 2025 con reservas netas positivas por 2.400 millones de dólares. Tras la primera revisión, ese objetivo pasó a ubicarse en USD 2.600 millones negativos. El equipo económico no alcanzó la nueva meta, en parte por la política cambiaria que priorizó contener el precio y por las ventas realizadas durante la inestabilidad previa a las elecciones legislativas del año pasado.
Después de afrontar el pago de USD 4.200 millones a bonistas a comienzos del año, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, tuvo que enfrentar un nuevo desafío en los primeros días de febrero: el vencimiento de más de USD 800 millones con el Fondo. Según explicó el propio ministro, el Gobierno adquirió Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos y utilizó esa moneda para cancelar los compromisos.
Caputo recurrió a sus redes sociales para explicar el mecanismo empleado por la administración libertaria en el pago de intereses al organismo multilateral. “Si se pagaran en dólares, le transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se pagan en DEGs, hay que comprarlos. Se los compramos a Estados Unidos porque son vendedores de DEGs. Una operación común, que se hace a precio de mercado”, señaló.
Los DEGs constituyen un activo internacional emitido por el Fondo Monetario Internacional bajo la dirección de Kristalina Georgieva. Funcionan como reserva de valor y unidad de cuenta entre los países miembros, su cotización se determina a partir de una canasta de monedas principales y pueden emplearse para incrementar las reservas internacionales de los Estados.
Este pago se reflejó en una caída de las reservas internacionales del BCRA. Pese a haber incumplido con la meta fijada por el fondo, la autoridad monetaria activó un plan de compra de divisas a comienzos de 2026 que le permitió adquirir, hasta el momento, 1.692 millones de dólares. No obstante, esas adquisiciones no se tradujeron en un incremento lineal de las tenencias del Central en moneda extranjera, ya que en el medio tuvo que enfrentar vencimientos con organismos internacionales.
Este martes, la entidad conducida por Santiago Bausili absorbió USD 42 millones por su participación cambiaria, el 8,3% de la oferta, que superó los 500 millones en el día. En tanto, las reservas internacionales brutas restaron USD 91 millones, a USD 45.232 millones, afectadas por la caída del precio del oro (-0,6%, a USD 5.049,60 la onza).
Las proyecciones oficiales para 2026 sitúan las compras netas de divisas entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, en función del avance de la remonetización. Bausili, señaló que la consolidación de reservas dependerá tanto de la demanda de pesos como del flujo de dólares. La autoridad monetaria ya superó el 14% del objetivo anual.
ECONOMIA
Celebra Caputo: el INDEC confirmó que los precios de la ropa comenzaron a bajar en Argentina

El INDEC dio a conocer este martes el dato de inflación de enero y una variación llamó la atención, más allá de la aceleración del IPC general al 2,9%. Es que el rubro «Prendas de vestir y calzado» presentó una variación negativa.
Luego de los dichos de Luis Caputo, quien se quejó de los precios locales de la ropa y dijo que compraba en el exterior, en enero los precios de la indumentaria cayeron -0.5%. Incluso, al analizar por regiones, se observa que en el GBA la caída de precios fue -1,5%.
Al desagregar el rubro, se destaca que las «prendas de vestir y materiales» cayeron 2,5% en enero, mientras que el rubro calzado subió 1,8%, igualmente por debajo del IPC.
En tanto, en la comparación interanual, la suba del rubro fue del 15,6%, la mitad del nivel general. Lo que marca que, más allá de que los precios son más elevados en el país que en el exterior, en el último tiempo subieron por debajo de la inflación.
Según informó INDEC, la división con mayor alza mensual en enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%), escoltada por Restaurantes y hoteles (4,1%). Por su parte, comunicación aumentó 3,6% y «vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» treparon 3%, también por encima del nivel general.
El rubro ‘prendas de vestir y calzado’ cayó 0,5% en enero
Por el contrario, el rubro «Prendas de vestir y calzado» presentó variación negativa: los precios bajaron 0,5%, en medio del debate por la importación de prendas textiles.
Además, detalló que en enero de 2026, Noreste fue la región de mayor suba mensual (3,8%).
Las críticas de Luis Caputo al sector textil por los precios de la ropa
El ministro de Economía, Luis Caputo, criticó al sector textil días atrás y lo graficó con una frase que generó polémica: «Nunca compré ropa en la Argentina porque es un robo». Luego, en otro mensaje, celebró que algunos empresarios reconozcan públicamente que los precios de la indumentaria en la Argentina son elevados, en el marco del debate por la apertura de importaciones y la competitividad de la industria local.
Las declaraciones del funcionario se produjeron luego de que afirmara que nunca compró ropa en el país y mientras representantes del sector advierten por el impacto de los costos internos y la competencia con productos importados.
A través de su cuenta en la red social X, Caputo sostuvo: «Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles. Excelente que algunos ya se animen a hacerlo también públicamente». El comentario fue una respuesta a declaraciones recientes del presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA), Marcelo Fernández.
Fernández había señalado que los precios de la indumentaria aumentaron un 11% desde 2023 y reconoció que el sector estaba caro. «Hicimos una mea culpa como empresariado nacional de que estábamos caros«, expresó en diálogo con TN.
Según explicó, los proveedores de materias primas aplicaban fuertes remarcaciones, en parte debido a las medidas de protección a las importaciones vigentes durante el gobierno anterior. Esa falta de competencia externa, afirmó, permitió que se consolidara un mercado con precios elevados.
Caputo ya había cuestionado previamente al sector textil al calificarlo como uno de los más protegidos de la economía. «Se ha protegido durante muchísimos años con el argumento de que hay 150.000 familias que trabajan en esto, pero hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo«, afirmó.
En declaraciones radiales, el ministro calificó al proteccionismo como «una medida zonza» que perjudica a los sectores de menores ingresos y sostuvo que quienes tenían la posibilidad de viajar compraban ropa en el exterior debido a los precios locales.
Consumo, competencia y diseño
Caputo planteó que una mayor competencia permitiría liberar recursos para otros consumos. «Si pagás cinco dólares una remera en vez de 50, tenés 45 dólares para gastar en otra cosa», señaló, y agregó que esos recursos podrían destinarse a otras actividades económicas.
También consideró que la Argentina debería competir a nivel internacional a través del diseño y sostuvo que el país tiene condiciones para desarrollarse en el sector de los hilados, al contar con algodón y energía.
Las declaraciones del ministro generaron malestar entre los empresarios del rubro. Desde la Fundación Pro Tejer señalaron que los impuestos representan alrededor del 50% del precio final de una remera. A ese porcentaje se suma un 30% correspondiente a alquileres comerciales y costos financieros, un 12% destinado a logística, marketing y rentabilidad, y solo un 8% vinculado directamente a la industria.
El presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, expresó «desilusión y tristeza» por los dichos del ministro y cuestionó el tono utilizado. Consideró inapropiado que un funcionario de alto rango afirme con sarcasmo que no compra ropa en el país.
Drescher sostuvo que el problema de los precios elevados no se limita al sector textil y enumeró otros productos que, según indicó, son más caros en la Argentina que en otros mercados, como automóviles, alimentos y neumáticos.
El empresario también criticó la comparación con países asiáticos y afirmó que no se tuvo en cuenta la carga impositiva local. «Se quiere comparar a Bangladesh con la Argentina y se omiten todos los impuestos que en dos años no han logrado desarmar», señaló, al tiempo que cuestionó la falta de reformas estructurales en materia fiscal.
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ECONOMIA
De qué trataba el artículo de Ganancias que el Gobierno eliminó de la reforma laboral: quiénes festejan y los perjudicados

En la recta final de las negociaciones para lograr la aprobación de la reforma laboral en el Senado, el Gobierno decidió dar marcha atrás con uno de los puntos más sensibles del proyecto. Se trata del artículo 190 del dictamen, que proponía una reducción del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas, al bajar la alícuota del 30% al 27%. La medida formaba parte del capítulo fiscal de la iniciativa y fue retirada tras el rechazo explícito de gobernadores y sectores de la oposición, que advirtieron sobre el impacto negativo en la recaudación provincial.
La eliminación de ese artículo fue presentada como una concesión política para destrabar el tratamiento del proyecto. Mientras las provincias celebraron la decisión por el alivio fiscal que implica, el sector empresario quedó sin uno de los beneficios que venía reclamando desde hace años. El resultado dejó en evidencia las tensiones entre la necesidad de construir mayorías legislativas y el objetivo oficial de reducir la carga tributaria sobre el sector privado.
El artículo 190 establecía una reducción de tres puntos porcentuales en la alícuota del Impuesto a las Ganancias que pagan las grandes empresas. La iniciativa apuntaba a equiparar la carga tributaria local con la de otros países de la región y, según el argumento oficial, a mejorar la competitividad y estimular la inversión privada.
Sin embargo, el punto generó una rápida reacción de los gobernadores, ya que el impuesto a las Ganancias es uno de los tributos coparticipables. Esto implica que una baja en la recaudación impacta directamente en los ingresos que reciben las provincias.
Desde la Casa Rosada argumentan que la rebaja de Ganancias tendría un costo fiscal del 0,65% del PBI, que recaería en un 0,5% para Nación y 0,15% en las provincias. Pero advierten que esta caída se vería compensada por el aumento de la actividad y por los 400 mil trabajadores que serían formalizados. Pese a esto, desde varias jurisdicciones plantearon que la reducción no contaba con una compensación clara y que afectaba recursos clave para financiar gastos corrientes.
La resistencia no se limitó a un signo político en particular. Mandatarios de distintos espacios coincidieron en rechazar el capítulo fiscal, aun cuando estaban dispuestos a acompañar otros aspectos de la reforma laboral. Esa posición se trasladó a senadores y diputados, que advirtieron que el artículo no contaba con los votos necesarios para ser aprobado.
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