ECONOMIA
Amnistía total para dólares del colchón: el plan para que ahorristas los usen sin multas ni declaraciones juradas

Utilizar el pensamiento lateral permite solucionar un problema tomando un camino alternativo al que recomiendan los manuales. Desde hace décadas, sucesivos gobiernos vienen tratando de que los argentinos blanqueen su capital, sin éxito. Eso explica la sucesión de blanqueos, incluso en este Gobierno.
Pero nada terminaba de convencer a la población de poner sobre la mesa los ahorros atesorados tras décadas de esfuerzo. Ahora, la administración de Milei se prepara para anunciar una medida que no solo va a «sorprender», como prometió el ministro de Economía, Luis Caputo, sino que -esperan- derrumbará décadas de intentos fallidos.
«Siempre buscamos que la gente primero blanquee los billetes físicos y luego adquiera bienes y servicios. Ahora, iremos a la inversa«, explican con entusiasmo cerca del Palacio de Hacienda.
El impedimento para poner en carrera parte de los u$s200.000 millones que, se estiman, tiene la gente en cajas de seguridad, escondites secretos, pozos en los jardines, bolsas, medias y colchones, siempre fue el temor a ser alcanzado por multas y sanciones del fisco.
Ahora, parece que esa lógica se invertirá. El Gobierno analiza liberar totalmente la utilización de la plata que los habitantes tienen en negro, para que la utilicen sin inconveniente alguno, para lo que deseen. Comprar una propiedad, un auto, un yate, hacer un viaje, adquirir electrodomésticos o, por qué no, pagar una gaseosa en el kiosco.
La idea, una clara «amnistía» que generará rechazo en quienes entraron al blanqueo de capitales y hasta podría disparar acciones judiciales según expertos, sería de una audacia acorde a la mostrada por el gobierno de Javier Milei en este año y medio.
Rompería todos los moldes, permitiría que las reservas internacionales se multipliquen y posibilitaría una rápida monetización de la economía que, dicen cerca de Caputo, será clave para la etapa de crecimiento económico en la que ha ingresado la Argentina.
Si se avanza en esa medida casi revolucionaria, se explicaría mejor la frase del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, cuando dijo en Washington que este gobierno decidió «dejar de luchar contra la economía bimonetaria». Ahora se busca hacer de la necesidad, virtud.
Una medida de alto impacto para garantizar una «lluvia» de dólares
Caputo dijo que la medida que anunciará va a «sorprender». Y vaya que sí lo hará si se confirman los rumores. El ministro sostuvo que a mediados de mayo anunciará una medida para fomentar el uso de dólares. El objetivo es «remonetizar» la economía para sostener el crecimiento, luego de que en marzo la actividad cayera 1%, según la consultora Equilibra.
El anuncio va en línea con las palabras de la titular del FMI, Kristalina Georgieva (¿algo sabía?), que hace unas semanas planteó: «No sé si es verdad, pero me dijeron que hay más de u$s200.000 millones bajo el colchón y Dios sabe dónde. Si ese dinero se invierte en Argentina, imaginen lo que sería ese país«.
A la hora de especular con las medidas que se podrían aplicar, expertos mencionan alternativa que van desde agilizar los pagos en dólares con nuevas modalidades como el QR, bajar impuesto a las transacciones en dólares, pagar tributos en moneda extranjera o liberar el uso de los dólares del blanqueo, que en algunos casos tienen todavía restricciones temporales y quedaron inmovilizados.
Entre las medidas con las que se especula también estaría la posibilidad de que la agroindustria pueda liquidar divisas directamente en el mercado privado, sin pasar por el Banco Central.
Si bien ya es posible hacer pagos en dólares con tarjeta de débito, pocos comercios se sumaron. Empresas de medios de pago, como Payway, se lanzaron con campañas para hacerle saber a los comerciantes que existe esta posibilidad, que implica algo tan fácil como registrar la cuenta en dólares del negocio. De momento solo lo aplican algunas agencias de turismo.
El Gobierno también recordó que es posible hacer contratos en dólares o exhibir precios en la moneda estadounidense. Además, el Banco Central también reguló el pago en dólares con el código QR.
Milei admitió que la gente no está usando sus dólares para transaccionar. «Les planteamos una dolarización endógena y no lo hicieron las personas; usan los pesos«, señaló. Ahora, parece que el gobierno subirá la apuesta.
Pago de impuestos con dólares
Federico Domínguez, experto en temas financieros, consideró que una medida para sacar los billetes del colchón podría ser para el pago de impuestos en dólares. «Sería una señal fuerte respecto a la competencia de monedas, y también una forma de que el Tesoro compre dólares para el pago de deuda, sin que se especule sobre a qué tipo de cambio lo hace. El incentivo podría ser tomar el tipo de cambio mayorista al momento del pago; para no pagar spread, convendría usar dólares propios, sin comprar ni vender», consideró Domínguez.
Fuentes de ARCA indicaron a iProfesional que por ahora esa opción no está en estudio, pero a la velocidad que se están desarrollando los acontecimientos, todo parece posible, depende de Milei.
Alfredo Romano, titular de Romano Group, dijo que otra opción sería que el Gobierno ofreciese el pago de impuestos en dólares para las personas físicas, pero con incentivos fiscales. Sin embargo, aclaró que debería salir por decreto, porque el dólar no se admite en la legislación como medio de pago.
Permitir el pago de impuestos en moneda extranjera le permitiría al Tesoro acumular dólares en el Banco Central sin tener que comprar en el piso de la banda, lo que implica inyectar pesos.
Pero no todo sería positivo, ya que como contrapartida habría una menor oferta de dólares en el mercado único de cambios.
Otra posible medida impositiva sería sacar el impuesto al débito y crédito a las cuentas corrientes en dólares. Esto incentivaría el uso de dólares por las empresas.
En el sector agropecuario incluso especulan con la posibilidad de posibilitar la liquidación primaria de granos en dólares, con el fin de evitar descalces del tipo de cambio con insumos. Además, habría una monetización en dólares en las ciudades del interior.
Economistas especulan con que dentro de las medidas que anunciará Caputo se ampliará el crédito en dólares. Esto puede incluir personas físicas o empresas que no necesariamente generen divisas. No obstante, esta jugada implica aumentar el riesgo de solvencia del sistema financiero. Los créditos en dólares sin control contribuyeron al colapso la convertibilidad.
También se menciona una habilitación para pagar en dólares bienes de consumo masivo en comercios de cercanía. De hecho, algunos supermercados de propietarios chinos cambian dólares y hasta redondean para arriba la cotización.
El avance del gobierno para favorecer el uso de esos dólares guardados se intensifica en momentos en que el dólar brinda muestras claras de acercarse más al piso que al techo de la flamante banda cambiaria.
Esa banda de entre $1.000 y $1.400 encontró el martes 29 de abril a un dólar MEP ($1.173), por debajo del oficial de $1.180, mientras que el contado con liquidación era de $1.189 y el blue en $1.205. Así, el dólar mayorista subió 10% en abril, un 4,9% respecto de los $1.130 que recibían los exportadores del campo con el «blend», mientras que el blue tuvo una baja de 9%.
Reservas en positivo, clave para la estabilidad del dólar
Los u$s13.500 millones que ingresaron por los créditos del FMI y el Banco Mundial (se destinan a cancelar deuda en pesos del Banco Central) explican en buena medida la calma cambiaria.
Las reservas brutas del Banco Central dieron un salto hasta cerca de u$s40.000 millones y las «netas» que venían del campo negativo pasaron a positivas en torno de $3.000 millones.
En el Gobierno hay tranquilidad, porque la plata del Fondo sirve como justificativo para mantener tranquilo al mercado cambiario, y a eso se sumó el espaldarazo del secretario del Tesoro de los Estados Unidos diciendo que podría ofrecer una línea de crédito si una crisis externa amenazara al plan del presidente Milei.
La prioridad, no obstante, es evitar una suba del dólar que meta presión sobre los precios en el año electoral. Hay que sacar un buen resultado en octubre.
Según analistas, la idea de que el tipo de cambio apreciado llegó para quedarse con respaldo del FMI y del gobierno de los EE.UU., y un esquema de bandas en que el piso bajará a razón de 1% por mes, pone a la exportación agropecuaria frente a un escenario desafiante.
Es que, ante ese escenario, el campo tendrá resistencia natural para liquidar y el gobierno dificultades para comprar dólares y cumplir con las metas acordadas con el FMI. El acuerdo con el Fondo establece que el Gobierno debe lograr u$s3.700 millones hasta fin de junio, u$s4.100 millones más en el tercer trimestre y u$s6.900 millones en el último trimestre.
El Fondo Monetario también vinculó el proceso de remonetización con el blanqueo de capitales. Durante una ventana de tres meses entre agosto y octubre de 2024, se declararon activos por más de u$s20.000 millones.
Esa regularización permitió un crecimiento en los depósitos bancarios en moneda extranjera y, con ello, una ampliación en la capacidad de crédito en dólares.
Otro paso regulatorio fue la autorización de pagos con tarjeta de débito en dólares, aunque esa posibilidad, si bien ya está reglamentada, aún no se aplica de manera efectiva.
El objetivo macroeconómico que sustenta esta estrategia es evitar que una política monetaria contractiva termine por frenar la actividad. En palabras del equipo económico, «necesitamos que se remonetice más la economía». La gestión de Caputo busca reactivar el circuito monetario tanto en pesos como en dólares para garantizar que el sistema tenga el «combustible» necesario.
A la espera de los anuncios, el mensaje del gobierno es claro: «Queremos cambiar radicalmente los patrones del consumo, que se termine el miedo a ser perseguido».
Prometen que ya no habrá que enfrentarse a la clásica pregunta: «¿De dónde sacaste esta plata?». La duda es qué pensarán los organismos internacionales dedicados a combatir el lavado de dinero.
La dinamización de la actividad, el control de los mercados y la baja de la inflación son pilares del Gobierno de cara a las elecciones legislativas de este año. Y Milei no está dispuesto a desaprovecharlo.
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ECONOMIA
Caputo encendió el freezer: con inflación en alza, renovó deuda y aspiró $1,7 billones del mercado

El mensaje de Luis Caputo fue contundente: todavía se sigue considerando peligroso que haya un exceso de pesos circulando en la calle. Por eso, en la última licitación del Tesoro, no solamente se renovaron los $7,3 billones de deuda pública que vencía, sino que además se absorbieron otros $1,72 billones.
Y no es casual el «timing» de esta decisión: justo cuando se reinstaló el temor por la aceleración inflacionaria, tras el imprevisto 2,9% que arrojó el IPC. Ese nivel de «rolleo» compensa la inyección de pesos que surgió como consecuencia de la masiva compra de dólares del Banco Central.
De hecho, la licitación coincidió con la compra más alta realizada por el BCRA en lo que va del año, por u$s214 millones. Así, en lo que va del año acumula u$s1.906 millones -que, al cambio actual, equivale a unos $2,6 billones.
«El resultado fue sumamente positivo. Consideramos que el Tesoro necesita de un rollover alto este año para hacer frente no sólo a los compromisos de deuda en pesos, sino también parcialmente a los de dólares, como hizo la semana pasada con el pago de dólares al FMI», observó el informe de research de la financiera Puente.
Y la referencia a los dólares está vinculada al exigente calendario de vencimientos de la deuda en pesos, que para febrero prevé otros u$s1.000 millones en Bopreales, y luego unos u$s18.000 millones hasta fin de año. Parte de esos vencimientos son a nombre del BCRA mientras que otros son del Tesoro -que necesita contar siempre con un excedente de pesos para comprarle los dólares al Central-.
Lejos del Punto Anker
Lo ocurrido este miércoles muestra que ha quedado muy lejos el «Punto Anker», como denominaba el equipo de Toto Caputo a la situación en la que un vencimiento quedaba sin un «rolleo» completo porque, en una economía que se reactivaba, había demanda por el crédito. Fue cuando se acuñó la frase de que «los bancos volvieron a trabajar de bancos».
Pero ahora, por el contrario, cada medida monetaria parece complicar más el crédito para el sector productivo y el consumo, donde se está viendo un amesetamiento. Los bancos volvieron, en parte, a trabajar de proveedores de liquidez para el Tesoro.
Y ese es un tema que genera polémica, porque los economistas más críticos afirman que no es cierto el argumento oficial de que haya un «ancla monetaria» sino que hubo una expansión, que finalmente queda evidenciada en la acumulación de intereses de las Lecaps.
Es uno de los aspectos más polémicos del plan, porque quienes objetan la contabilidad oficial afirman que esos intereses -que no se pagan mensualmente pero se acumulan al vencimiento-, deberían ser restados del resultado fiscal, y que en los hechos no existe el superávit del que se jacta el gobierno.
Lo cierto es que los críticos del Gobierno afirman que la emisión monetaria, aunque a ritmo más lento, continúa. De hecho, la variación interanual de la masa de pesos coincide con la inflación de 31,5% que se acumuló en 2025.
Y advierten que la estrategia de renovar deuda en pesos con tasas altas para que los inversores no vayan al dólar es, en definitiva, una forma de emisión monetaria que el mercado no convalida y que por eso termina volviendo a las arcas del Tesoro.
Otro sector de economistas, en cambio, no equipara a la deuda del Tesoro como dinero, y creen que después de marzo, cuando se hayan superado dificultades estacionales, subirá la demanda de pesos por parte del público. Y que, en ese momento, Toto ya no absorberá liquidez sino que devolverá liquidez al mercado.
El pragmatismo de Luis Caputo
En todo caso, no es la primera vez que Caputo hace gala de su pragmatismo: después de la elección legislativa, y a pesar de haber declarado que se había despejado el «riesgo kuka» y que la economía había ingresado en una etapa de aumento de la demanda de pesos, igualmente eligió la opción contractiva.
Como es habitual, el Gobierno presentó el resultado de la licitación como un síntoma de confianza del mercado. En otros tiempos, se argumentaba que si los títulos «dólar linked» tenían baja demanda, era porque no había temores a la devaluación. Luego, cuando hubo furor por esos bonos, se presentó como un dato positivo la gran cantidad de oferta recibida por parte de los inversores.
En esta ocasión, se planteó como un elemento positivo el hecho de que los bancos hayan ofertado $11,51 billones, es decir que el Tesoro podría haber absorbido otros $2,48 billones si hubiese querido convalidar mayores tasas de interés. A primera vista, parece un argumento contrario al discurso oficial de que los argentinos demandan más pesos porque se disipó el riesgo de que la oposición boicoteara el plan económico.
Sin embargo, ante el ruido generado por la inflación persistente, unido además a los temores de que la compra de reservas traiga como contracara una inyección de pesos «excedentes», no hubo dudas en volver a «pasar la aspiradora», una medida políticamente antipática porque suele ser considerada como un síntoma de estancamiento en la actividad productiva.
Javier Milei celebró el «tremendo dato»
Pero para el gobierno no sólo era importante mostrar su capacidad de contraer la base monetaria, sino además que eso podía realizarse con un menor nivel de tasas que en la licitación anterior.
El propio Javier Milei calificó como «tremendo dato» el rollover de 123% a tasas de mercado, y acompañó el posteo con el infaltable «VLLC».
A diferencia de otras licitaciones, esta vez no hubo mucha posibilidad de celebrar un estiramiento en los plazos de la deuda, ya que la mayor parte se concentró en los papeles de corto plazo, como la Lecap que vence en abril y paga una tasa efectiva anual de 39,48%. La «duration» promedio del monto licitado es de cinco meses, según el reporte de la consultora Romano.
Hubo también una colocación de $2 billones en títulos ajustables por CER, un dato que en otro momento no habría llamado la atención, pero que quedó en el centro de la polémica desde que Toto Caputo calificó esa demanda como una demostración de que el mercado no desconfía de la metodología de medición de la inflación.
Fue un argumento polémico, dado que los críticos del gobierno afirman que, lejos de reflejar confianza por parte de los inversores, esa actitud deja en claro una expectativa de que la inflación continuará al alza y que, por lo tanto, buscan los papeles que otorguen cobertura.
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ECONOMIA
Jornada financiera: el dólar volvió a bajar y las compras del BCRA apuntalaron los bonos

La debilidad del precio del dólar y la importante compra de más de USD 200 millones del BCRA en el mercado resaltaron en la rueda financiera. La mejora en las reservas netas por esta operatoria sostuvo a los títulos públicos, mientras que las acciones argentinas cayeron tanto en la plaza local como el exterior.
El monto de negocios en el segmento de contado del mercado mayorista alcanzó importantes USD 591,5 millones, una cifra elevada en esta época del año, dado que este volumen de oferta suele ser más habitual a partir de abril, con mayores liquidaciones por exportaciones.
El dólar mayorista restó seis pesos o 0,4% en el día, a 1.400 pesos, un mínimo desde el 17 de noviembre último ($1.387). En febrero el tipo de cambio oficial cede 47 pesos o 3,2%, mientras que en lo que va de 2026 esta baja se amplía a 55 pesos o 3,8 por ciento.
Con un techo de las bandas cambiarias oficiales en $1.581,83, el dólar mayorista se alejó en 181,83 o 13% de ese límite para la libre flotación. Es la mayor distancia entre el tipo de cambio oficial y la banda superior del régimen cambiario desde el 19 de agosto (19,1%).
“Las primeras operaciones llevaron rápidamente al tipo de cambio hacia la zona de $1.400, nivel que nuevamente actuó como soporte y que, por ahora, el mercado no logra perforar con decisión (…) consolidando ese valor como referencia inmediata. De esta manera, la divisa continúa operando en una zona que no se veía desde noviembre pasado, lo que dimensiona el ajuste reciente”, detalló Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
En provecho del elevado monto operado en el spot, el Banco Central efectuó compras en la plaza por USD 214 millones (36,2% de la oferta), la cifra más alta del año. En febrero el saldo a favor para el Central por su intervención alcanza los USD 749 millones, mientras que en el balance de 2026 suma 1.906 millones de dólares. Las reservas internacionales brutas aumentaron en USD 75 millones, a 45.307 millones de dólares.
“Hay dos razones principales por las que está bajando el dólar. La primera es que tanto empresas como provincias están trayendo dólares del exterior a la Argentina. Desde octubre, después de las elecciones, muchas consiguieron financiamiento afuera y el Gobierno las obliga a liquidar el 90% de esos dólares durante los primeros seis meses. Eso genera un fuerte ingreso de divisas”, explicó Ian Colombo, asesor financiero de Cocos Gold.
“El segundo punto es que hoy no hay en Argentina instrumentos en dólares que ofrezcan rendimientos tan atractivos como antes. Entonces muchas personas físicas, que tienen dólares en cartera, se encuentran sin buenas alternativas para invertirlos y optan por venderlos para pasarse a pesos y buscar mayor rendimiento”, añadió Colombo.
En la misma línea, el dólar al público descontó cinco pesos o 0,3%, a $1.420 para la venta en el Banco Nación. Se trató también del precio más bajo desde el 17 de noviembre ($1.415).
En el mercado de dólar futuro hubo un cierre mixto, con negocios por el equivalente a USD 865,6 millones. Los contratos con vencimiento este mes restaron 50 centavos, a $1.422, un 13% por debajo del techo de las bandas cambiarias previsto para fin de febrero.
Ante un dato de inflación de enero de 2,9%, el techo de las bandas cambiarias se ampliará a $1.654, unos 196,50 pesos o 13,5% por encima del contrato para fin de marzo, que terminó operado a 1.457,50 pesos.
La cotización blue del dólar rebotó diez pesos o 0,7%, a $1.435 para la venta. Así, la divisa informal ajustó la baja de febrero a 35 pesos o 2,4 por ciento.
El tratamiento legislativo de la ley de modernización laboral impulsada por el Gobierno, que ingresó al Senado con 28 modificaciones, por ahora no logró darle fuerza alcista a los títulos privados.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cerró con una baja de 1,4%, en los 3.017.641 puntos, mientras que los títulos públicos en dólares -Bonares y Globales- promediaron una suba de precios del 0,4 por ciento, con un riesgo país estabilizado en los 506 puntos básicos.
Las acciones de Telecom Argentina encabezaron las pérdidas en el Merval porteño, con un 9,2 por ciento. En Wall Street también destacó la caída de Globant (-7,2%).
El Ministerio de Economía informó que la Secretaría de Finanzas adjudicó un total de $9,02 billones en la licitación de deuda en pesos de corto plazo de este miércoles, tras haber recibido ofertas por un total de $11,51 billones. Ello significó un un rollover de 123,4% sobre los vencimientos del día de la fecha.
“El Gobierno logró no sólo renovar todos los vencimientos, sino tomar un 23% más de fondos y a tasas de mercado. Es decir, no tuvo que dar un premio como las licitaciones anteriores y aún así pudo tomar de más”, comentaron los expertos de Puente.
“El resultado fue sumamente positivo. Consideramos que el Tesoro necesita de un rollover alto este año para hacer frente no sólo a los compromisos de deuda en pesos, sino también parcialmente a los de dólares, como hizo la semana pasada con el pago al FMI. En este sentido, y así como sucede con el programa de compra de reservas del BCRA, en lo que va del año el Gobierno se encuentra sobre cumpliendo sus objetivos», añadieron desde Puente.
ECONOMIA
El riesgo país sigue arriba de 500 puntos y cedieron acciones: una empresa cayó 9% en Wall Street

En una rueda marcada por la cautela, los ADRs argentinos operaron con mayoría de bajas en Nueva York y los bonos en dólares mostraron retrocesos en el mercado local, mientras los inversores siguen de cerca lo que pueda ocurrir en el Congreso con el debate por la reforma laboral. En este escenario, el riesgo país se mantiene en 506 puntos básicos.
Los títulos soberanos en moneda extranjera registran caídas generalizadas, encabezadas por el Global 2046, que retrocede 1,1%. En sentido contrario, el Global 2038 avanza 0,3%. Con estos movimientos, el riesgo país se ubica en 507 puntos básicos. Según operadores, la relativa estabilidad de la deuda responde a que el mercado recibe de manera positiva las compras de reservas que viene realizando el Banco Central (BCRA).
En paralelo, el Gobierno presentó la versión definitiva del proyecto de reforma laboral que será tratado este miércoles en el Senado. La presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, detalló que el texto incorpora 28 modificaciones consensuadas respecto del dictamen original.
Entre los cambios más relevantes figura la eliminación del artículo 190, que proponía reducir el Impuesto a las Ganancias para grandes empresas del 30% al 27%. También se quitó el artículo que disminuía las contribuciones patronales destinadas a obras sociales. Además, se acordó mantener por dos años los aportes solidarios a sindicatos y cámaras empresariales, con topes del 2% y 0,5%, respectivamente.
En el frente macroeconómico, el martes se conoció el dato de inflación de enero: el IPC nacional marcó un 2,9% mensual, por encima del 2,4% que proyectaba el REM del BCRA. Dentro del índice, los productos estacionales subieron 5,7% y los regulados 2,4%. Los rubros con mayores incrementos fueron alimentos y bebidas (4,7%), restaurantes y hoteles (4,1%) y comunicaciones (3,6%).
Fuerte caída de las acciones en Wall Street: se hunden hasta
En cuanto a la renta variable, los ADRs operan con fuertes caídas en Wall Street, lideradas por Telecom Argentina, que se desplomó 8,8%. Detrás se ubican Globant (-7,9%), BBVA (-2,7%) y Grupo Supervielle, que perdió 1,8%.
En el mercado local, el S&P Merval retrocedió 1,4% y se ubica en 3.017.641,26 puntos, mientras que medido en dólares cae 1,8% hasta los 2.043,41 puntos. Las acciones muestran descensos generalizados, también encabezados por Telecom Argentina (-9,3%) y Grupo Supervielle (-3,2%). A contramano, Transportadora de Gas del Norte trepó 3,2% y se ubicó a la cabeza de las subas.
Los motivos de la fuerte caída de Telecom pueden encontrarse en su última presentación de resultados. La compañía mostró un desempeño operativo sólido en términos de ingresos y generación de EBITDA, apalancado en ajustes de precios, mayor peso de servicios digitales y conectividad, y cierta estabilización del negocio tras la etapa de mayor distorsión macro. Sin embargo, el foco del mercado no estuvo tanto en la foto operativa sino en el frente financiero y regulatorio: el hecho más relevante -y principal fuente de riesgo- pasa por la presión sobre la estructura de deuda y el entorno de alta incertidumbre local (tipo de cambio, tasas e inflación), que condiciona el flujo de caja, encarece el financiamiento y mantiene elevada la sensibilidad de la compañía a eventuales cambios normativos y a la dinámica de pasivos en moneda dura, desplazando la atención desde el crecimiento hacia la sostenibilidad financiera
Enero dejó señales de mercado, pero el «stock» neto sigue siendo el límite
El balance del primer mes de 2026 fue positivo para los activos argentinos. Desde Cohen destacaron subas generalizadas en bonos y acciones, mientras los dólares financieros retrocedieron. Para el bróker, el pago de deuda, la compra de reservas y un contexto externo favorable para emergentes ayudaron a romper la barrera de los 500 puntos básicos de riesgo país.
En el frente externo, Cohen remarcó que el mercado cambiario de enero fue superavitario, impulsado por el mayor ingreso de dólares financieros de empresas, que más que compensó la demanda por dolarización de carteras y el déficit de cuenta corriente. Ese resultado permitió al BCRA comprar USD 1.200 millones sin presionar el tipo de cambio, un arranque que calificaron como alentador.
Pero los especialistas del bróker detallaron que, por los pagos netos de deuda, el impacto sobre el stock de reservas netas fue marginal. En su lectura, las reservas netas se mantienen con un saldo negativo de más de USD 19.400 millones, muy lejos de la meta con el FMI y alrededor de USD 3.000 millones por debajo del cierre de 2025.
Incluso con una definición más «tradicional» que solo resta pasivos del BCRA, Cohen señaló que el número siguió levemente negativo. Aun así, resaltaron que la suba del 13% del oro revalorizó tenencias en más de USD 1.000 millones y que el ingreso de préstamos Repo con bancos del exterior compensó vencimientos de deuda pública, llevando las reservas brutas a USD 44.502 millones, por encima de fines de 2025.
Los dólares de empresas: la oferta que sostiene el equilibrio y la alerta del mercado
Como eje de fondo, desde Cohen señalaron que la mayor oferta de divisas viene del lado de la cuenta financiera de las empresas. El bróker explicó que el dinamismo del crédito local en moneda extranjera —que luego se liquida en el mercado oficial— se combinó con el ingreso por colocaciones en el exterior, reforzando la oferta en el MLC.
En enero, el monto emitido alcanzó USD 3.109 millones, con predominio de legislación extranjera (USD 2.725 millones) sobre el mercado local (USD 384 millones). Cohen destacó, entre otras, emisiones de YPF, Banco Macro, Telecom, Pan American Energy y la Provincia de Córdoba, en una dinámica que sostuvo el flujo de dólares.
Los especialistas del bróker detallaron que las colocaciones en Nueva York mostraron un plazo promedio de 8,6 años y una tasa del 8,1%, mientras que en el mercado local el plazo promedio fue de 3,0 años con una tasa del 7,5%. Con ese desempeño, Cohen indicó que desde noviembre se emitieron USD 9.828 millones, reforzando el canal financiero como fuente de oferta.
La lectura que se impone en el mercado es directa: si esa oferta depende en buena medida de crédito en dólares y emisiones, la estabilidad del tipo de cambio queda atada a que esos flujos no se frenen. Por eso crece la pregunta por el «dólar atrasado»: no como sentencia, sino como riesgo potencial si cambian los incentivos y la demanda privada vuelve con fuerza.
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