ECONOMIA
Así afectan los nuevos aranceles de EE.UU. a los argentinos que hacen turismo de compra

La reciente decisión del gobierno estadounidense de aplicar un aumento generalizado en los aranceles a productos importados marca una nueva escalada en la prolongada guerra comercial con China, y sus efectos podrían sentirse no solo en la economía doméstica, sino también en los bolsillos de los consumidores de todo el mundo. La medida ejercerá presión sobre los precios en Estados Unidos, con una suba especialmente pronunciada en los bienes originados en China y el sudeste asiático.
Para los argentinos, esto implica un golpe directo a una costumbre que se consolidó en las últimas décadas: viajar a Miami para aprovechar precios más bajos en indumentaria, electrónica y artículos de consumo fabricados en Asia, una práctica que se vio incentivada recientemente por un dólar oficial barato.
El nuevo esquema arancelario impulsado por el presidente Donald Trump establece un piso del 10% para todas las importaciones, con incrementos que en algunos sectores pueden llegar hasta el 50%. Frente a esto, China acusó a Washington de incurrir en «chantaje económico» y lanzó una advertencia «luchará hasta el final«.
Mientras tanto, la tensión se expande hacia Europa. La Unión Europea evalúa posibles respuestas comerciales, y países como Vietnam e Indonesia ya están negociando excepciones con Washington para proteger sus exportaciones clave.
Ropa, tecnología y juguetes, en la mira de los nuevos aranceles de EE.UU.
Según estimaciones de S&P y UBS, citados por la agencia Reuters, los aumentos de precios en Estados Unidos serán significativos en varios sectores clave. La ropa lidera el ranking con un alza potencial del 37%, seguida de juguetes y videojuegos (30%), partes de computadoras (30%), smartphones (27%), materiales de construcción residencial (22%), partes aeroespaciales (11%) y televisores (10%). También habrá aumentos en equipamiento médico y otros bienes de consumo masivo.
Estos artículos encabezan precisamente la lista de compras de los turistas argentinos que viajan a destinos como Miami, donde la variedad y los precios accesibles los han convertido en ítems recurrentes. El cepo cambiario y las opciones de financiación local ayudaron a sostener ese fenómeno, pero los nuevos costos podrían revertir la tendencia.
A menos que las negociaciones logren revertir o atenuar las tarifas impuestas, es probable que el encarecimiento de estos productos en origen termine trasladándose directamente a las góndolas estadounidenses. Esto impactará en los shoppings de Florida, donde artículos como zapatillas, notebooks, celulares y prendas de marca han sido históricamente favoritos del consumidor argentino.
En paralelo, fabricantes chinos de productos como vajilla, electrodomésticos y revestimientos ya están reportando caídas en sus márgenes de ganancia y reconfigurando sus estructuras productivas para esquivar las nuevas barreras.
Europa tampoco permanece indiferente. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mantuvo una conversación con el primer ministro chino, Li Qiang, en la que llamó a una salida negociada y manifestó su preocupación por el posible desvío de productos originalmente destinados a Estados Unidos hacia el mercado europeo, con el consiguiente impacto en la competencia interna.
En Argentina, fuentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) advierten que el mayor riesgo no está tanto en las exportaciones locales a EE.UU., sino en el desvío de mercadería asiática hacia otros mercados que compiten con la industria nacional.
Compras en el exterior, en la cuerda floja
El impacto es concreto: una remera que costaba 15 o 20 dólares en Miami podría superar los 25 dólares. Un smartphone de gama media, que rondaba los 300, pasaría fácilmente los 380. Lo mismo ocurrirá con consolas, pequeños electrodomésticos, calzado deportivo y tecnología. Aunque parezcan subas moderadas, el efecto acumulado sobre el gasto de una familia que viaja a hacer compras es significativo.
Algunos importadores en EE.UU. ya están actualizando sus listas de precios y ajustando el abastecimiento, con el consiguiente traslado al consumidor final. Esto podría elevar las proyecciones de inflación en ese país, rompiendo la tendencia de moderación que venía observándose en los últimos meses.
América Latina: entre riesgos y oportunidades
Desde una mirada regional, el impacto de esta nueva fase de la guerra comercial podría abrir oportunidades para países exportadores latinoamericanos. La consultora Citi, sin embargo, recortó su previsión de crecimiento para China en 2025, de 4,7% a 4,2%, anticipando consecuencias de largo plazo para la cadena de valor global.
En el caso de Argentina, el beneficio potencial sería limitado: la mayoría de las exportaciones nacionales hacia Estados Unidos no compiten directamente con productos asiáticos, por lo que el margen de ganancia en ese terreno es bajo.
Mientras tanto, el encarecimiento de productos clave en EE.UU. podría reconfigurar las decisiones de consumo del turista argentino. En un contexto donde las compras en el exterior han funcionado como un «escape» frente a los altos precios locales, esta nueva coyuntura puede reducir considerablemente ese atractivo, especialmente si la inflación doméstica comienza a moderarse y se ajustan los precios relativos.
A mediano plazo, todo dependerá de la duración y profundidad del esquema arancelario. Por ahora, los viajes de compras a destinos como Miami podrían dejar de ser el «negocio redondo» que fueron hasta hace poco, incluso en un escenario de dólar oficial relativamente bajo.
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ECONOMIA
Se cumple «profecía» de Milei: al BCRA le salen dólares por las orejas pero llega una prueba difícil

El Banco Central inicia la tradicional época de oro del año: la liquidación de la cosecha gruesa, que lleva abundancia de dólares a las reservas, salvo que sea una temporada de sequía.
Este año, los dólares abundarán: de acuerdo a estimaciones de consultoras privadas, la oferta de divisas llegaría a los u$s40.000 millones. Un récord sólo comparable con la campaña 2021-2022.
La diferencia con aquel año es que en este 2026, la Argentina podría alcanzar un superávit comercial de 20.000 millones de dólares.
Semejante perfomance tendría un lado A un un lado B: el primero, unas exportaciones que se acercarán a los u$s100.000 millones. Por el otro, un costado menos épico, con importaciones pinchadas por culpa del clima recesivo de la economía.
El Banco Central, a la ofensiva: compra dólares y acumula reservas
Durante este mes de abril, Santiago Bausili comprará todos los dólares que pueda. El banquero central quiere cumplir con el objetivo de acumulación de reservas, algo que por ahora quedó demorado.
Todas las divisas que el BCRA fue comprando desde el inicio de año -arriba de los u$s4.000 millones- fueron utilizados para el pago de la deuda externa.
Para lo que viene no sólo juega a favor la cosecha. También viene una época de menores vencimientos de la deuda en moneda dura, lo que permitirá a la autoridad monetaria quedarse con dólares en sus arcas.
La pregunta, en todo caso, es otra.
Una prueba difícil: inflación vs. consumo, ¿qué hará el Gobierno ahora?
En las últimas dos ruedas, el Banco Central adquirió nada menos que u$s348 millones. Corresponde una emisión de $500.000 millones aproximadamente.
¿Cuál será la estrategia del Gobierno? ¿Incrementará el volumen de pesos dando vueltas en la economía? ¿O, más bien, primará la cautela y el equipo de Luis Caputo sostendrá la idea de secar la plaza de pesos?
Pablo Goldín, economista jefe de la consultora MacroView, dice que -a lo largo del primer trimestre de 2026- el BCRA mantuvo intacta la masa de pesos en la economía.
Significa una caída en torno al 10% en términos reales, habida cuenta de la inflación corrida durante enero, febrero y marzo.
Javier Milei lo dijo sin dudar, y con un tono de satisfacción indisimulable. «Preparate, Santiago, que te van a salir dólares por las orejas», le advirtió el Presidente al titular del Banco Central, Santiago Bausili.
«Que no se vayan a inflación, por favor, o sea, cuidado como los compras…». Luego hizo una pequeña pausa y el Presidente completó: «Ya sabés que si fuera por mí… Pero no me voy a meter».
Fue durante la exposición presidencial en la Argentina Week, de Nueva York, apenas algunas semanas atrás.
En aquella oportunidad, Milei dejó en el aire, con su «advertencia», dos posturas sumamente relevantes para lo que viene:
- Por un lado, adelantar que se viene una inminente «lluvia» de dólares.
- En segundo lugar, busca impedir que las compras de dólares signifiquen una emisión monetaria excesiva, que derive en una mayor presión inflacionaria.
Bajan las tasas de interés: oxígeno para la economía
En las últimas semanas, Caputo hizo gestos a favor de una recuperación de la actividad.
El BCRA redujo los encajes y habilitó una baja de las tasas de interés en las «simultáneas» cotidianas en el mercado.
Lo que viene es una decisión adicional, clave para determinar la estrategia oficial. Por lo mencionado más arriba: si a esta baja en el costo del dinero no se correlaciona con un incremento en la masa de pesos, de la disponibilidad para que crezca el volumen de los créditos, entonces la mejora de la actividad y el consumo será cuesta arriba.
Ayer el Presidente volvió a lanzar una advertencia para los que piensan que sería una buena idea soportar algo más de inflación.
«Me sorprende, para mal, economistas que dicen que el Gobierno si quiere crecer debe aceptar mayor inflación», posteó el Presidente en X.
En una extensa reflexión teórica, Milei dijo: «De ahí a saltar a una relación positiva entre la inflación y el crecimiento es un disparate tanto en lo teórico como en lo empírico».
Frente a esta realidad, ¿Avalará el Presidente una mayor laxitud monetaria para darle oxígeno a la economía? O, tal como deja entrever, el BCRA pondrá el foco exclusivamente en que la inflación sea lo más baja posible.
Caputo «contrató» como asesor al economista uruguayo Ernesto Talvi, un experto en estabilización pero también tiene en mente cómo debería ser una recuperación de la economía real.
Talvi recomienda bajar las tasas de interés para no ahogar a las empresas ni al consumo. Y tener paciencia para cumplir con el objetivo de descenso de la inflación.
El Gobierno parece estar dando un giro en ese sentido, aunque por ahora en forma paulatina. Milei tendrá la última palabra.
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ECONOMIA
De subsidios a congelamientos: qué receta aplicó cada país para contener la suba de combustibles y qué hizo la Argentina

EFE/Martin Divisek
Desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente, el precio internacional del petróleo aumentó un 55% y alcanzó picos cercanos a los USD 120 por barril. Esta situación impulsó a los gobiernos de todo el mundo a intervenir con rapidez en sus mercados internos para limitar el impacto de la escalada en los combustibles.
Más allá del propio conflicto, que de por sí altera los mercados internacionales, una de las consecuencias -económicas- más graves de la guerra es la tensión en el estrecho de Ormuz, responsable del tránsito de cerca de un tercio de la producción mundial de petróleo.
El freno casi total del angosto canal que, en su punto más estrecho, separa a Omán de Irán por tan solo 33 kilómetros, volvió indispensable la adopción de estrategias nacionales para contener el traslado de las subidas internacionales hacia los consumidores, según consignó un estudio del Instituto Argentina Grande (IAG).
Por ejemplo, en México, el gobierno pactó con las estaciones de servicio para establecer límites al precio de la nafta, una forma directa de control sobre el traslado de la variación internacional. Austria, en tanto, redujo los márgenes de los minoristas y recortó los impuestos aplicados tanto a la nafta como al diésel. En la misma línea, Brasil optó por otorgar subsidios a productores e importadores de combustibles y disminuyó el gravamen sobre la energía en el diésel.
En el caso de Chile, se implementó el congelamiento de precios del kerosene, la suspensión de créditos diferenciados para la compra de combustibles y la fijación de tarifas en el transporte público urbano, sumado a nuevas líneas de crédito dirigidas a la adquisición de vehículos eléctricos para taxis.
En España, la reacción incluyó la reducción del IVA de los combustibles, la suspensión del impuesto especial sobre hidrocarburos y la revisión de la normativa para favorecer fuentes alternativas de energía. Suecia, por su parte, aplicó una rebaja temporal de los impuestos a los combustibles automotores, mientras que Tailandia congeló el costo de los combustibles para cocinar hasta mayo y distribuyó subvenciones por medio del Fondo de Combustibles de Petróleo.

EFE/Mariscal
Turquía estableció un impuesto reducido para el petróleo, y el Reino Unido brindó asistencia especial a consumidores vulnerables mediante ayudas a la calefacción y la aceleración del Plan de Hogares Cálidos, junto a acciones específicas para desalentar la especulación en el sector energético.
La reacción de Argentina
Mientras tanto, en la Argentina, el litro de nafta superó los $2.000 pesos en marzo, en el marco de políticas de “micropricing” que buscan acompasar el mercado local con el salto del barril. Según el estudio de IAG, desde la asunción del actual gobierno, el precio de la nafta registró un incremento acumulado del 514%, lo que, en términos reales, representa un avance del 56,9 por ciento.
En tanto, durante los primeros meses de 2026, la suba fue del 18,7%, es decir, el doble de la inflación acumulada para el período (5,9%), “lo que anticipa una presión intensificada sobre el índice general de precios”, analiza el IAG.
Respecto a los aumentos derivados del conflicto armado, el camino que adoptó la Argentina incluyó, inicialmente, la postergación hasta mayo del aumento de los impuestos a los combustibles dispuesto por el Poder Ejecutivo bajo el decreto 217/2026, que dejó sin efecto incrementos sobre la nafta sin plomo, nafta virgen, gasoil y sobre el gravamen al dióxido de carbono.

(Adrian Escandar)
Al comunicar la medida, fuentes del Gobierno afirmaron a Infobae: “No vamos a aumentar el impuesto a los combustibles en abril. Por la suba del precio internacional del barril y para mitigar impacto en surtidor. Es una medida más para proteger al consumidor”.
Según la normativa vigente, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) y el impuesto al dióxido de carbono deberían actualizarse trimestralmente, siguiendo la variación de la inflación. No obstante, el gobierno optó nuevamente por suspender este régimen automático, tal como se repitió en años previos, aplicando incrementos parciales y diferidos para contener el traslado total a los precios internos.
En paralelo, YPF informó que no modificará el precio de los combustibles por 45 días, una medida que empezó a regir el pasado 1° de abril. La petrolera con participación mayoritaria estatal abastece más de la mitad del mercado nacional y cuyas decisiones de precios marcan el ritmo del resto de los jugadores del mercado. De hecho, en las últimas horas se conoció que tanto Shell como Axion adhirieron a la estrategia de la compañía.
La empresa informó que la decisión se adoptó como un “amortiguador” para proteger a los consumidores ante la baja del consumo, principalmente en el interior del país. Al término del plazo, la compañía prevé revisar la situación internacional y el impacto local antes de autorizar nuevos ajustes.
A su vez, la administración nacional complementó este paquete flexibilizando la normativa que permite a las petroleras incorporar en forma voluntaria hasta un 15% de bioetanol en las naftas, lo que reduce los costos de producción al tiempo que aumentó la proporción de combustibles de origen vegetal. Además, mediante la resolución 81 publicada en el Boletín Oficial, el precio del biodiésel para abril bajó de $1.842 a $1.808 por tonelada.
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ECONOMIA
Como es el Veraz del Banco Central y qué significa cada calificación

El stock de préstamos al sector privado alcanzó en enero de 2026 más que se duplicó diciembre de 2023, cuando asumió el actual Gobierno, con un rol destacado del financiamiento a los hogares. Si bien se trata de una gran noticia, pues el crédito es clave para sostener el nivel de actividad y el consumo, la mala noticia es que con su expansión creció vertiginosamente el grado de incuplimiento o dicho de otra manera la deuda en mora. De hecho, esta venía creciendo en forma sostenida a lo largo de 2025 y se aceleró en el arranque de 2026.
Según cifras oficiales emanadas del Banco Central, la cartera irregular total pasó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026, casi cuadruplicándose en doce meses.
Si bien estos porcentajes son muestran la situación a nivel global, también se puede acceder a la información que determina la situación en que se encuentran tanto personas físicas como empresas.
Ello es posible a través de la Central de Deudores del Sistema Financiero, que es una base de datos pública que administra el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y que reúne la información crediticia de personas y empresas en todo el país. En la práctica, es el «historial financiero» que consultan bancos, fintech y entidades antes de otorgar préstamos, tarjetas o cualquier tipo de financiamiento.
En tal sentido, es interesante conocer como funciona la Central de deudores, que en la práctica se asemeja al Veraz, aunque solo tiene fines informativos. Todos los meses, bancos, financieras, emisoras de tarjetas y otras entidades reguladas informan al BCRA el estado de sus clientes. Con esos datos, el organismo construye un registro actualizado que incluye:
- Préstamos personales, hipotecarios y prendarios
- Saldos de tarjetas de crédito
- Cheques rechazados
- Deudas en mora o refinanciadas
- Situación frente a cada entidad
La información suele publicarse con un pequeño rezago (aproximadamente 1 a 2 meses) y cualquier persona puede consultar su situación de manera gratuita con su CUIT o CUIL.
En la práctica el sistema cumple dos funciones clave:
- Evaluación crediticia: las entidades lo usan para analizar el riesgo antes de prestar dinero.
- Transparencia financiera: permite a los usuarios conocer su propia situación y corregir errores si los hubiera.
De hecho, tener una buena calificación le facilita al cliente bancario el acceso al crédito y mejores tasas. Por el contrario, un mal historial puede derivar en rechazos o condiciones más caras.
Qué significa cada «nota» o situación
El BCRA clasifica a los deudores en distintas categorías, que van del 1 al 6. Cada una refleja el nivel de cumplimiento de pagos:
- Situación 1: Normal. El cliente paga en término o con atrasos mínimos (hasta 31 días). Es la mejor calificación y la que buscan las entidades.
- Situación 2: Riesgo bajo. Atrasos de entre 31 y 90 días. Indica algunas dificultades, pero aún bajo control.
- Situación 3: Riesgo medio. Demoras de 90 a 180 días. Ya se considera una alerta importante para el sistema financiero.
- Situación 4: Riesgo alto. Atrasos de 180 días hasta un año. El cliente presenta problemas serios de cumplimiento.
- Situación 5: Irrecuperable. Más de un año de mora. Se presume que la deuda no será cobrada en condiciones normales.
- Situación 6: Irrecuperable por disposición técnica.
Debe tnerse presente que cada una de estas notas incluye deudas que, por cuestiones legales o contables, se consideran incobrables (por ejemplo, deudores en quiebra).
Qué pasa si se está en una mala categoría
Figurar en situación 3, 4 o 5 complica fuertemente el acceso al crédito, ya que en muchos casos ello implica que, según el caso, se rechazan solicitudes de préstamos o tarjetas, se ofrecen tasas mucho más altas o se limitan los montos disponibles. Sin embargo, la calificación no es permanente.
Si el deudor regulariza su situación, con el tiempo puede mejorar su historial, para lo cual es necesario pagar las deudas atrasadas o refinanciarlas, evitar atrasos reiterados en tarjetas o préstamos, mantener niveles de endeudamiento razonables y revisar periódicamente el informe para detectar errores. Además, si hay datos incorrectos, se puede iniciar un reclamo ante la entidad que informó la deuda para que la corrija.
En síntesis, la Central de Deudores es una herramienta central del sistema financiero argentino. Refleja el comportamiento de pago de cada usuario y define, en gran medida, sus posibilidades de acceder a crédito. Entender qué significa cada «nota» y mantener un buen historial es clave para evitar costos financieros elevados y aprovechar oportunidades de financiamiento.
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