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ECONOMIA

Bessent pierde plata con su apuesta al peso frente a un mercado que ve inexorable un dólar más caro

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Empezó como un chiste entre los operadores del mercado financiero: ¿cuánto tardaría Scott Bessent en darse cuenta de que su compra de pesos «subvaluados» podía ser una inversión ruinosa por la que tendría que dar explicaciones a la opinión pública estadounidense? Claro, al inicio nadie creía que eso pudiera ocurrir, porque bastó con un tuit del secretario del US Treasury para desplomar el tipo de cambio. Una semana más tarde, sin embargo, ya se habla sobre cómo el mercado argentino «domó» al ministro de finanzas más poderoso del mundo.

De manera que lo que antes se debatía en tono de broma -si Bessent aprovechará para hacer el «rulo» aprovechando la brecha entre el tipo de cambio oficial y el «contado con liqui», si vendería pesos para ganar con la tasa de caución o si recurrió inmediatamente a una cobertura contra el riesgo devaluatorio- ahora es objeto de análisis serio.

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Porque, a diferencia de lo que ocurrió en su primera intervención -cuando bastó con u$s24 millones y un tuit para que en minutos la cotización se desplomara desde $1.468 a $1.420-, ahora Bessent tuvo que poner cifras mucho más abultadas y, aun así, el tipo de cambio sigue con presión alcista, mirando cada vez más cerca el techo de la banda de flotación.

Peor aun, la cotización de los bonos de deuda soberana volvió a caer debajo de la paridad de 60%, y el riesgo país en torno de 1.000 puntos, cuando se suponía que el sentido primordial de la intervención del Treasury y el apoyo político de Donald Trump deberían generar el efecto exactamente opuesto.

Lo cierto es que, hasta ahora, Bessent viene perdiendo plata: los pesos que «compró» con la expectativa de que aumentaran su valor, están cada vez más depreciados.

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Peor aun, el funcionario estadounidense ya lleva gastados más de u$s400 millones, según estiman los analistas del mercado. Y no sólo intervino en el mercado oficial sino también en el «contado con liqui» -o blue chip, según la traducción a la jerga financiera americana-, sin mucho éxito.

Los números son elocuentes: el mismo día en que Bessent intervino, el CCL subió $30, y en la jornada siguiente, trepó otros $52 para alcanzar la cotización de $1.549. Es decir, una fea pérdida de 5% en dólares, en apenas dos días.

Y, en el mercado local, el volumen transado sigue muy alto, por encima de u$s700 millones diarios, lo cual da la pauta de que, no importa cuán insistente sea Bessent, el mercado argentino sigue comprando dólares para cubrirse de una devaluación que considera inexorable.

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De hecho, en sus últimos reportes para los clientes, las consultoras financieras tuvieron un mensaje unánime: adoptar posiciones cautelosas en la última semana antes de las elecciones y buscar instrumentos que aseguren una cobertura ante un salto en la cotización.

Scott, decime qué se siente

El mercado financiero mezcló los nervios de una corrida cambiaria con el humor irónico. En las respuestas a su último tuit, le dedicaron a Bessent cánticos de hinchada como éste: «Scott, decime qué se siente/ correr en casa de papá/ te juro que aunque vendas los verdes/ nunca nos vamos a saciar».

Además, hubo arengas de tono militar que lo desafiaban a reforzar su compra de pesos ante ahorristas dispuestos a «presentar batalla», análisis sobre cómo «Doña Rosa» había corrido al US Treasury y pronósticos de que esta operación le podía costar el puesto al funcionario estadounidense.

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«Un pequeño Vietnam financiero», fue la definición de Jorge Carrera, exvicepresidente del Banco Central, en referencia al imprevisto costo que sufrirá el Tresury.

Por su parte, Héctor Torres, ex representante argentino ante el Fondo Monetario Internacional, le escribió un mensaje en el que le advertía que, pese a su ayuda, «la compra de pesos no nos va a llevar muy lejos; sería más efectivo si los dólares de los contribuyentes estadounidenses se usaran para estimular al gobierno a dejar flotar el peso y acumular reservas».

Pronósticos de pérdidas

Pero la situación deja de ser graciosa y empieza a tomar un tono más serio cuando los pronósticos de crisis política para el secretario del Treasury ya no surgen de los traders argentinos sino desde los economistas más influyentes de Estados Unidos.

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Es elocuente al respecto el título del editorial que publicó The New York Times: «Bessent se juega su credibilidad y el dinero de los contribuyentes en su apuesta por Argentina».

Es cierto que este diario es uno de los bastiones del progresismo estadounidense, pero también los voceros del establishment más conservador, como The Wall Street Journal o Financial Times fueron muy críticos.

«Aferrarse a una moneda sobrevalorada puede frenar el aumento de los precios, pero también frena el crecimiento económico. En el caso argentino, ha agotado valiosas reservas y ha alimentado la salida de capitales. En última instancia, es insostenible», afirmó el FT.

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Además, los analistas de bancos internacionales de inversión sostienen lo exactamente opuesto a lo que afirma el ministro Toto Caputo. El influyente Morgan Stanley consideró que, en el mejor escenario electoral para Milei, el tipo de cambio se estabilizaría en $1.700 para diciembre. Ese precio es un 9% superior al techo de la banda de flotación de esa fecha.

Y, ante la eventualidad de que Milei sufra una derrota amplia, el pronóstico es de un dólar en $2.000 y con riesgo de «overshooting» ante la demanda de los ahorristas.

O sea, lo que el Morgan Stanley está previendo es que la «inversión» de Bessent, en el mejor de los casos, podría implicar una pérdida de capital de 15%.

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Pagando costo político

Lo cierto es que, en el escenario político estadounidense, Bessent ya está empezando a pagar costo político por su ayuda a Caputo. El premio Nobel Paul Krugman le dedicó un segundo artículo al tema Argentina, en el que argumenta que la estrategia de la Casa Blanca, lejos de ayudar al gobierno de Javier Milei, lo está perjudicando.

Krugman se muestra sorprendido del interés que la situación argentina despierta en la administración Trump, dado que el país es destinatario de apenas 0,5% de las exportaciones estadounidenses. Y compara esta situación la ayuda que Bill Clinton le dio a México en 1995, a la que consideraba justificada por el hecho de que, siendo un país fronterizo, la estabilidad política mexicana tiene influencia en la relación con Washington.

Pero, sobre todo, lo que remarcó Krugman es que México devaluó el peso antes de que Clinton le diera su paquete de asistencia, y que ese hecho permitió que en el lapso de cinco años se duplicara la participación mexicana en las exportaciones americanas.

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Su conclusión -al igual que la de los políticos del Partido Demócrata- es que Bessent, en realidad, no está interesado tanto en ayudar a Milei como en revaluar los activos argentinos para que los fondos de inversión de sus amigos puedan recuperar pérdidas. Lo que en la jerga financiera se conoce como «exit pump». Se menciona, en particular, el fondo Discovery, de Robert Citrone, amigo y ex jefe del secretario del Treasury-.

¿Bessent tiene un as bajo la manga?

Las cinco jornadas que faltan para la elección legislativa no lucen bien para Bessent, que eventualmente tendrá que poner muchos más dólares para estabilizar al peso argentino.

El alto volumen transado en estos días deja entrever que hay una sostenida demanda en todos los niveles, desde fondos de inversión hasta pequeños ahorristas. Esto es un síntoma de una caída drástica en la demanda de dinero, como reconoció el propio Santiago Bausili, presidente del BCRA.

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Pero, lo peor, el propio FMI está insinuando que después del domingo 26 el peso debe empezar a flotar. Lo dijo explícitamente Gita Gopinath, ex vicedirectora del organismo, ya sin la obligación de mantener la diplomacia en sus declaraciones. Mientras que la directora Kristalina Georgieva dijo lo mismo, pero de manera indirecta: que la prioridad del plan económico debe ser acumular reservas propias.

Con semejante panorama, entre los analistas del mercado local se está dando otro debate: ¿realmente puede un experto como Bessent, que es recordado como el hombre que le ganó la pulseada al Bank of England y lo obligó a devaluar la libra esterlina en 1992, salir «empomado» por apostar al peso argentino?

Y es ahí donde aparecen diversas teorías. Una es que, en realidad, el dinero nunca fue de Bessent sino del Banco Central. Quienes afirman esto observan que el «timing» de las operaciones del Treasury -dejando subir la cotización y vendiendo 15 minutos antes del cierre de la rueda- son típicas maniobras de un conocedor del mercado argentino, como Toto Caputo. Esa teoría se basa en que, al aparecer Bessent como inversor, hubo un cambio de expectativas, y entonces se necesitaron muchos menos dólares de los que le habrían pedido a Caputo para calmar la demanda.

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Pero esa teoría tiene un punto débil: aun así, Bessent pagaría un costo político y reputacional por la pérdida de capital. Por eso, otros especulan con la posibilidad de que estas inversiones sean consideradas como parte del swap de monedas. Es decir, cuando empiece a funcionar, ya figuraría como activado por el mismo monto que invirtió Bessent en los últimos días, lo cual obligaría al BCRA a devolver, con intereses, los dólares a una cuenta del Treasury.

Hay otras versiones que se manejan. Por ejemplo, que Bessent, al igual que los inversores argentinos, pudo haber tomado una cobertura en el mercado de futuros o con la compra de instrumentos indexados al tipo de cambio. Si esa fuera la situación, las pérdidas por sus compras de pesos serían compensadas por el pago que le haría el BCRA. Y, en ese caso, Bessent agregaria un renglón a su vasto currículum: salir bien parado de una corrida cambiaria argentina.

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ECONOMIA

Las fuertes compras del BCRA no detienen la caída del dólar y reaparece el ancla para frenar la suba de la inflación

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El Banco Central aprovechó la baja del dólar y compró USD 176 millones en el inicio de la semana.

Aunque el Banco Central aceleró la compra de dólares, no alcanzó para ponerle un piso al tipo de cambio. La cotización volvió a caer ayer y tocó los niveles más bajos del año: $1.440 para el minorista para la venta, mientras que el mayorista cerró a 1.415 pesos.

El BCRA adquirió ayer otros USD 176 millones, con comodidad la cifra más alta de febrero. Esto llevó a las reservas brutas a continuar su camino ascendente hasta los 45.323 millones de dólares.

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La compra de reservas por parte del Central lleva consigo la emisión de pesos. Se trata del proceso de remonetización que caracteriza a la fase 4 del plan monetario que arrancó en febrero. Luis “Toto” Caputo señaló la semana pasada que si no hubiera sido por esta intervención del BCRA el dólar “hubiera caído a niveles de $1.300”.

Si bien la disminución del tipo de cambio no fue tan notoria, más de 3% de baja en el año mete ruido porque la inflación se resiste a perforar el 2% mensual. Por lo tanto, desde las elecciones legislativas de octubre el dólar se encuentra en niveles estables mientras que los precios siguen aumentando. La economía argentina, en consecuencia, se vuelve a encarecer en dólares.

Si bien la caída del dólar exhibe un aspecto preocupante, al mismo tiempo refleja que la demanda de dinero viene en aumento. Visto de otro modo, la expansión monetaria que se vienen llevando adelante desde principios de enero por ahora no tuvo impacto alguno el mercado cambiario. Al contrario, la cotización del dólar siguió para abajo.

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Se trata del escenario ideal que imaginó el ministro de Economía al lanzar la nueva etapa del programa monetario: acumulación de reservas, remonetización a partir de la compra de dólares y un incremento de la demanda de dinero para evitar traspaso al tipo de cambio.

Las compras del BCRA, por otra parte, estuvieron por encima de lo que se esperaba para el primer bimestre. Según un informe de Grupo SBS el motivo es que “pesaron tanto las colocaciones de bonos corporativos y provinciales como la dinámica de los préstamos privados en dólares. Creemos que estas fuentes de oferta podrán ser el puente hasta la cosecha gruesa”.

La caída del dólar llega en un momento en que al Gobierno le está costando retomar el proceso de desinflación. El pico se produjo en diciembre con 2,8% y hoy se conocerá el dato de enero.

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Por lo pronto, sorprendió la Ciudad de Buenos Aires al divulgar ayer el 3,1% para el primer mes del año. Se registró una fuerte suba en alimentos de 4% y el sector servicios registró un incremento de 3,5%, en línea con el inicio de la temporada de verano. Esto lleva a proyectar que la eventual desaceleración inflacionario de enero será mucho menos significativa de lo que habían calculado, si es que sucede.

Una baja del dólar debería impactar positivamente en bienes transables o que utilizan insumos importados, como ocurre con el sector de alimentos y bebidas. Además, significa menor presión para ajustar combustibles o tarifas de servicios públicos.

De esta manera, el tipo de cambio reaparece como ancla contra la inflación, un rol que claramente perdió durante el segundo semestre del año pasado por la turbulencia preelectoral.

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La contracara es que los precios se vuelven a encarecer en dólares, en un contexto de inflación al alza y tipo de cambio que va para abajo. Hay algunos sectores que sentirán muy rápidamente el impacto. Uno de ellos es la construcción, porque el costo se encarece en dólares pero no se traslada con rapidez al precio de venta del metro cuadrado.

El turismo es otro sector que se ve afectado sobre todo para atraer extranjeros, porque encuentran a la Argentina muy cara pensando en los feriados que vienen, en particular Semana Santa, y los planes para las vacaciones de invierno.

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El nuevo precio del dólar que pactan los inversores en el mercado de futuros

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El precio del dólar oficial sigue en descenso, tocó su menor cotización en todo 2026 y el más bajo desde el 19 de noviembre pasado. Por eso, en la City se empieza a dilucidar hasta cuándo puede seguir esta tendencia y a qué valor podría alcanzar en los próximos meses.

Por lo pronto, este lunes, el precio del dólar oficial minorista cerró a $1.440 en Banco Nación, por lo que bajó 10 pesos en la jornada y retrocede 1,7% ($25) en todo el mes.

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El descenso de la cotización del billete estadounidense se debe a diversos factores, como una mayor liquidación de divisas de diversa procedencia (exportaciones y emisión de deuda privada y pública) y menor demanda, a lo que se le suma un factor internacional, que se vincula a un descenso de su cotización a nivel mundial, frente a otras monedas.

A ello se le suma la tranquilidad cambiaria local: el Banco Central compró el lunes u$s176 millones para acrecentar las reservas, y desde el 5 de enero pasado lleva adquirido un acumulado total de u$s1.650 millones.

Y se agrega la mayor necesidad de pesos, porque, en la primera quincena de febrero, el Gobierno deberá renovar deuda en pesos, ya que esta semana enfrenta vencimientos por unos $9,5 billones.

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También se suma a las expectativas de mayor incremento de exportaciones a Estados Unidos y Europa, tras los acuerdos comerciales firmados en los últimos días.

«La oferta sigue siendo el factor dominante que justifica la baja de la cotización del dólar», detalla a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.

A ello suma Nahuel Bernues, CFA y fundador de la Consultora Quaestus: «El dólar débil a nivel global y la apreciación de las monedas comparables de la región ayudan a esta fortaleza del peso. Más allá de las cuestiones externas que acompañan, la realidad también marca que la fiebre dolarizadora que vimos el año pasado parece no tener la misma fuerza». 

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Sobre este tema, coincide Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go: «Por ahora, el flujo debería sostenerse y luego va a entrar la liquidación de la cosecha gruesa. Estamos tranquilos con el tema cambiario. A eso existen adicionales, como las tendencias globales de depreciación del dólar».

Todo esto genera una calma cambiaria en el mercado, y que el Gobierno no tenga que salir a vender divisas para mantener esta situación controlada.

Cabe recordar que desde enero pasado comenzó a regir el nuevo sistema de bandas cambiarias, que empiezan a ajustar el rango de no intervención del Banco Central en el precio del dólar en base a la inflación de dos meses atrás (t-2). En consecuencia, hoy esas bandas son de un mínimo de $885,25 y un máximo de $1.578,71.

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Por ende, el dólar mayorista, que en la actualidad cayó hasta los $1.425 en el mercado cambiario, se encuentra unos 153 pesos por debajo del límite en el que el BCRA debería a salir a vender divisas para controlar la cotización.

«Tras el período de inestabilidad previo a las elecciones, el mercado cambiario argentino atraviesa una etapa de normalización marcada por una mayor oferta de divisas y una reversión en la salida de capitales. Este escenario fue impulsado, inicialmente, por una exitosa cosecha de trigo y la colocación de deuda corporativa en dólares, factores que han permitido al Banco Central retomar la acumulación de reservas internacionales en un entorno de mayor previsibilidad económica» resume a iProfesional Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Asesores.

Precio de dólar esperado por el mercado

Esta tendencia bajista en el mercado de los últimos días, se refleja en el precio de dólar que se está negociando para los próximos meses en la City.

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En los mercados de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este lunes, se negoció un tipo de cambio mayorista que cayó en casi todas las posiciones unos 20 pesos respecto a lo esperado en la rueda anterior. 

Es decir, para fin de febrero se negoció a $1.434, para fin de marzo se operó un dólar mayorista de $1.470 y para la conclusión de abril a $1502,5.

En tanto, para fin de diciembre, en el mercado de futuros se convalida un valor de $1.790.

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Esta cotización empezó a confluir con los pronósticos realizados por los 45 economistas que consultó días atrás el Banco Central, en su nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), en el que se proyecta que el tipo de cambio mayorista cerrará diciembre en $1.750, apenas 3 pesos menos respecto a lo previsto en el informe previo.

Por lo tanto, para todo 2026, se espera que el billete estadounidense mayorista ascienda cerca de 20,9%.

Es decir, un nivel cercano a la inflación esperada para todo el año, en torno al 24%.

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Qué esperan los economistas para el precio de dólar

En este sentido, los economistas relevados por iProfesional, detallan que existen distintos condicionantes que pueden frenar a que el precio del dólar siga en descenso.

«De corto plazo, puede seguir bajando el valor del dólar, luego hay un aumento de la demanda hacia fin de mes, en general, por pagos de importaciones y compras para el pago de turismo«, aclara Menescaldi.

Aunque si la mirada se posa sobre los próximos meses, existe cierta tranquilidad entre los expertos. 

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«Hacia adelante, las perspectivas se mantienen optimistas debido al inicio del segundo trimestre, período de mayor liquidación de divisas gracias a la cosecha gruesa. Aunque en este esquema de flotación el valor del dólar podría tender a la baja, se prevé que la autoridad monetaria intervenga activamente mediante la compra de excedentes para evitar un retraso cambiario que afecte la competitividad local y, simultáneamente, continuar reforzando las arcas del Estado. Es decir, creo que se va a tratar de evitar de que baje demasiado, porque sabemos que el tipo de cambio está en un nivel que no es extremadamente holgado para la competitividad local», reflexiona Tiscornia.

Al respecto, suma Bernues: «Es difícil saber cuál puede ser el piso del peso, en especial, si el dólar sigue debilitándose a nivel mundial. Por otro lado, el nivel de la tasa en pesos también marcará a qué nivel los inversores prefieren estar en pesos o en dólares».

Y Quintana concluye:»Hasta dónde puede bajar el precio, nadie seriamente puede afirmarlo. En algún momento, presumo, habrá una pequeña reacción,  siempre las rachas se cortan».-

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Ley de Inocencia Fiscal: lo que cambia para quienes declaran dólares

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Quienes acojan la Ley de Inocencia Fiscal deberán tributar ganancias, pero obtienen el beneficio de no ser perseguidos por el origen de los fondos

La reciente reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal en Argentina marcó un giro en la política tributaria, permitiendo que quienes poseen dólares no declarados puedan ingresarlos al sistema formal sin que el Estado indague sobre su origen. Infobae en vivo abordó en detalle la norma que, según explicaron en el programa, convierte a Argentina en el tercer país del mundo con mayor cantidad de dólares fuera del circuito financiero.

Durante una charla con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Gustavo Lazzari, se desglosaron los puntos centrales de la ley. Aziz abrió el análisis subrayando: “Argentina es el tercer país del mundo después de Rusia y Estados Unidos, con más dólares colchón, es decir, con dólares que los argentinos no declaramos”. Barbería precisó que las estimaciones oscilan entre “170 mil millones de dólares” y “hasta 220 mil millones de dólares” fuera del sistema, cifra que incluye cuentas en el exterior, cajas de seguridad y ahorros domésticos.

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Barbería sintetizó el espíritu de la ley: “La idea es que ese capital, que es enorme, pueda volcarse a la economía formal. Se basa en la presunción de veracidad: yo presumo que no lo conseguiste de manera ilegal, que me decís la verdad. El Estado debería probar que hay un delito, ya sea de sangre o evasión, para castigarme por tener algo no declarado”.

Aziz profundizó: “La Ley de Inocencia Fiscal lo que busca, al menos en su texto, es lograr que quienes tienen dólares no declarados los incorporen al sistema con un Estado que va a ser así: yo no te pregunto de dónde vienen, vos incorporalos porque el beneficio que el Estado conseguirá en materia tributaria es mayor que lo que significa para mi Estado no controlar de dónde vino esa guita”.

La Ley de Inocencia Fiscal permite a los contribuyentes argentinos blanquear dólares sin que el Estado investigue su origen (Imahen Ilustrativa Infobae)

Barbería detalló que quienes adhieran a la norma deberán ingresar al “régimen simplificado de ganancias”, aclarando: “A partir de este momento, sí, van a pagar impuestos. El único beneficio que tenés es que no te persiguen por lo que, por dónde lo conseguiste. Y que podés gastarlo en bienes registrables, podés moverlo de un lado para el otro”.

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Respecto a los umbrales de evasión, Barbería explicó que “hasta antes de la puesta en vigencia de esta norma se consideraba evasión simple a cualquier error en declaración por arriba de un millón quinientos mil pesos. Ahora se va a cien millones de pesos. Es un salto relevante. La idea es dejar una enorme cantidad de movimientos debajo el radar”.

Aziz consultó sobre la figura de evasión agravada, a lo que Barbería respondió: “Cambia el monto hasta mil millones de pesos. Y una regularización extingue totalmente cualquier acción penal. Podés seguir teniendo algún tipo de juicio, pero es administrativo”. Añadió que la prescripción del delito baja de cinco a tres años y que para regularizar basta con pagar la deuda impositiva relacionada con el dinero exteriorizado.

En cuanto a los requisitos, Barbería puntualizó: “No hay un límite a cuánto se puede ingresar al sistema a través de este régimen. Lo que sí hay es un límite de los ingresos anuales, que no pueden superar los mil millones de pesos, ni patrimonio total mayor a diez mil millones de pesos”.

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El economista Gustavo Lazzari aportó una mirada crítica sobre el alcance de la ley: “La guita que está afuera, negro, no son criminales de guerra ni narcotraficantes. Son tipos normales que en este sistema inviable no pudieron blanquear porque el sistema es imblanqueable. Está mal diseñado y hay que reformarlo todo”. Lazzari objetó que el régimen esté limitado a personas físicas y no incluya monotributistas o empresas: “Eso le puede meter una piedra en el zapato y reducirle el éxito a una medida extraordinaria”.

Argentina se posiciona como el
Argentina se posiciona como el tercer país con mayor cantidad de ahorros en dólares fuera del sistema financiero, según estimaciones

Aziz recordó las dudas que generó el blanqueo anterior durante el gobierno de Mauricio Macri: “Gente que confió en ese Gobierno, después el Congreso terminó incrementando las alícuotas. Me convocaste, me invitaste a colaborar y una vez que ya estaba dentro, me embocaste un impuesto más grande. ¿Cómo vas a convencer a alguien de que acepte esto sin miedo a que no te pase otra vez?”. Lazzari reconoció el problema: “La gente tiene esa expectativa negativa por un largo rato. Es cuestión de dejar pasar tiempo”.

El equipo también abordó las consecuencias éticas para quienes cumplieron siempre con sus obligaciones impositivas. Diego Iglesias preguntó: “¿Qué pasa con todos aquellos que sí cumplieron en tiempo y forma con sus impuestos?”. Lazzari fue tajante: “Te vas a sentir un dóbolu y es, si querés, una justicia ética y remediable. Si vos tenés este sistema impositivo, no podés pretender que los tipos de baja productividad o que no llegan lo puedan cumplir”.

El debate cerró con la constatación de que, mientras persista la presión fiscal y el riesgo confiscatorio, la tendencia a mantener ahorros fuera del sistema formal seguirá predominando. “Es preferible un billete verde que se te deteriora día a día, a tenerlo en pesos en el sistema en blanco. Mirá lo mal que estaría el sistema en blanco”, concluyó Lazzari.

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