ECONOMIA
Clima de Negocios: las empresas de EEUU, entre el despegue de sectores clave y la expectativa por la validación social de los cambios

El AmCham Summit, que organiza hace 8 años la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, se convirtió en uno de los eventos de negocios más importantes del país. Por peso propio y convocatoria, y en medio de la muy buena relación bilateral y el feeling personal entre los presidentes Donald Trump y Javier Milei, el encuentro reunirá el próximo martes a unos 1.500 líderes del sector privado, funcionarios nacionales y provinciales, referentes sindicales y del tercer sector, junto a representantes de grandes compañías como Aeropuertos Argentina, Citibank, Danone, Grupo Newsan, JP Morgan, PAE, Personal y Río Tinto Lithium entre otras.
En medio de un contexto económico global cruzado por el conflicto bélico en Irán y las tensiones de la política local, el lema de este año es “Una Argentina federal en desarrollo”.
Aunque aún no hubo confirmación oficial, los organizadores esperan que el evento sea cerrado por Milei.
En este contexto, Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, analizó en una charla con Infobae el objetivo de esta edición del encuentro empresarial, el momento económico y social del país, las condiciones para atraer inversiones y el vínculo bilateral con Estados Unidos. La cámara tiene 106 años en el país y nuclea más de 700 empresas que emplean a 420.000 personas y, afirma, aportan el 24% del PBI, el 39% de la recaudación fiscal, el 35% de las importaciones y el 45% de las exportaciones del país.

“El año pasado fue la competitividad y ahora el eje será el federalismo, porque está claro que el desarrollo argentino no se define sólo en los grandes centros urbanos. Los sectores con mayor potencial, como energía, minería y agroindustria, están distribuidos por todo el país. Hay que revisar hasta el propio fenómeno de la empleabilidad: vemos gente que viaja tres horas a un centro urbano, cuando el empleo nuevo se va a generar en provincias como Neuquén, Jujuy o Salta. Tras una estabilización macroeconómica que está parcialmente conseguida, la agenda pasa al desarrollo y a la necesidad de consensuar un modelo de país con políticas de crecimiento sectoriales y provinciales”, destacó este contador de la UBA que fue CEO de Natura y presidente de PepsiCo Argentina.
— El Gobierno parece tener muy claro cuál es ese modelo de país que quiere, aunque eso se contraste de manera muy fuerte con otras visiones.
— Sí, claro que lo tiene. Y hay contrastes visibles. Pero veníamos de una fuerte centralidad del gobierno nacional que condició desde las políticas comerciales para definir el precio de los productos de las empresas, hasta a quién se le daba el ATN.
“Hay que ver si el experimento funciona y, sobre todo, cómo lo avala la sociedad”
— ¿Cómo se compatibiliza ese rumbo con las fuertes demandas de sectores como el industrial?
— Este Gobierno decidió no involucrarse en la microeconomía, lo que implica que no habrá incentivos focalizados ni apoyo activo para sectores que necesitan reconvertirse. Eso deja la dinámica en manos del mercado, del crecimiento de la economía, que no sé si veremos en 2027 y 2028, y en muchos casos de los actores provinciales. Es un desafío.
— ¿Está bien que no se involucren en la micro?
— Si analizamos los últimos 20 años, donde no hubo crecimiento ni generación de empleo desde 2012 y se intervino en todas las decisiones empresariales y de mercado, me parece bien. Eso sí, hay que ver si el experimento funciona y, sobre todo, cómo lo avala la sociedad. El éxito dependerá de la capacidad de la sociedad para acompañar el ritmo de las transformaciones y de la aparición de consensos a largo plazo.

— ¿Qué va a pasar con esa tolerancia social?
— Dependerá de la velocidad con que llegue la recuperación y de las opciones que se ofrezcan más allá de este Gobierno. No tengo esa respuesta 100%, pero la dirección general es la correcta: la desregulación y la normalización de las políticas comerciales muestran a un país que intenta alinearse con el mundo y normalizarse. ¿La inflación a 3% es alta? Claro, ni hay que aclararlo, pero el camino es el correcto. No voy a opinar de las formas, pero está claro que el día a día muestra tensiones: el acceso a medicamentos, los problemas de movilidad por los paros de colectivos y la presión sobre los servicios sociales reflejan la profundidad del ajuste.
— ¿Cuál es su visión del escenario macroeconómico de los últimos meses, donde hay variables y cifras que comenzaron a preocupar en algunos sectores?
— Hubo una corrección importante de la política monetaria que permitió mejorar el esquema caótico de tasas de interés en pesos de los últimos meses. Hoy, hay tasas más razonables, incluso por debajo de la inflación, pero el consumo sigue segmentado. No hay mejora en los ingresos de la gente y ni señales de creación de empleo privado genuino porque las inversiones grandes están en etapas muy iniciales. Los sectores que pueden traccionar inversiones, como la minería, tienen proyectos a diez años. En AmCham tenemos 12 proyectos por USD 26.000 millones que se van a desarrollar en una década. Son procesos largos. Hoy no hay crédito para apalancar empresas y consumo y no hay muchos incentivos. Habrá crecimiento vegetativo este año y tendremos un 2026 sin grandes saltos. El Gobierno está reforzando los subsidios y los ingresos públicos en los segmentos más vulnerables, lo que contiene la conflictividad social, pero los intendentes nos cuentan que antes la gente pedía electrodomésticos y ahora pide comida.

— ¿Cuáles son hoy las principales preocupaciones de las empresas de EEUU en el país?
— La carga tributaria es uno de los principales obstáculos. La presión total ronda el 26 a 28 % del PBI, pero por la alta informalidad, el peso sobre la economía formal puede superar el 50 por ciento. Además, la logística encarece los costos: el 85% de la carga se transporta en camiones, con impacto directo en la inflación y la competitividad. Vemos el efecto de eso estos días. Las limitaciones en infraestructura, junto a la carga fiscal y la dispersión normativa entre Nación, provincias y municipios, dificultan planificar inversiones de largo plazo.
— ¿Les preocupan los riesgos políticos?
— No, no es un tema. Se avanzó mucho y hubo decisiones políticas que parecían imposibles de realizar. La reforma laboral, por caso, más allá de los frenos judiciales y de que el tema seguramente terminará en la Corte Suprema. Se destrabaron y se avanzó en cuestiones estructurales que hace tres años eran impensadas. Hay señales y un acompañamiento de una oposición dialoguista que entiende que Argentina debe transformarse y valida políticas públicas en ese sentido.
— ¿Diría que hay optimismo entre las empresas de EEUU en el país?
— Sí… optimismo latino. No estamos en Escandinavia. Vamos bien. Las compañías que están hace décadas en Argentina han atravesado crisis profundas. Hay expectativa, pero también conciencia de que la transformación llevará años y que dependerá de la validación social y política.
“Lo relevante es si Argentina puede consolidar una relación institucional con Estados Unidos más allá de quién gobierne”
— ¿Cómo definiría la relación bilateral con Estados Unidos? ¿Ya se ve el impacto del acuerdo comercial anunciado?
— La relación está en un momento óptimo. Está muy bien, como nunca antes. El acuerdo de comercio e inversión recíproca avanza y es algo que hubiera sido impensado hace dos años, más allá de que la Corte Suprema de Estados Unidos frenó algunos beneficios arancelarios y ahora el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) debe revisar su política para Argentina. Como sea, los pilares del acuerdo no van a cambiar. Un ejemplo claro es la reciente modificación de la ley de Glaciares y la delegación de competencias a las provincias, algo que muestra una agenda de trabajo conjunto. El acuerdo también apunta a homologar los registros de productos con Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), para agilizar el ingreso de medicamentos y tecnologías. A nivel comercial, el país pierde competitividad si no se recuperan ventajas arancelarias, por lo que el desafío es que Estados Unidos defina un esquema global y estable de beneficios.
— ¿El resultado de las elecciones de medio término en EEUU puede alterar la agenda bilateral?
— Hay una sobrevaloración de ese proceso en EEUU. Históricamente, las elecciones de medio término no cambian los vínculos de fondo. Trump, por ejemplo, no se apalancó en el Congreso para avanzar en sus políticas. Por otro lado, no es lo mismo perder 10 representantes que 80, y habrá que ver cómo se mantiene el Senado. Hay que esperar los resultados, pero no imagino un gran impacto. Lo relevante es si Argentina puede consolidar una relación institucional con Estados Unidos más allá de quién gobierne. Es uno de los grandes desafíos que tiene el país. Estamos en la génesis del cambio, de la consolidación de un modelo de integración. Son saltos estructurales necesarios y de reconfiguración. Otra vez: se necesitan los avales de una sociedad que entienda que hay algunos precios que pagar para ser un país de largo plazo.
La agenda
La agenda del encuentro abordará la posición de Argentina en el escenario global, los desafíos de la infraestructura para la productividad, la estabilidad macroeconómica, el futuro del trabajo, la transformación sindical, la reconversión de negocios y el impacto de la inteligencia artificial, entre otros temas. Además, habrá debates entre gobernadores, senadores, diputados y referentes empresariales sobre políticas sectoriales y provinciales, con foco en los motores clave para el desarrollo: agroindustria, energía, minería y salud.

Como se dijo, se espera que en el cierre hable el presidente Milei. Entre los oradores del sector público participarán Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño; Horacio Rosatti, presidente de la Corte Suprema; los ministros Luis Caputo (Economía), Diego Santilli (Interior); Mario Lugones (Salud); y también los gobernadores Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos).
— ¿Qué miran los inversores internacionales de este contexto local par tomar decisiones?
— La continuidad de las reformas es clave. El inversor financiero se fija en los precios de los bonos y las tasas internacionales, pero el inversor estratégico, toma decisiones con horizontes de una década. El RIGI es un parámetro monumental porque otorga previsibilidad a largo plazo. Ahora veremos qué va a pasar con el vencimiento del año que viene y está claro que, en ese contexto, varios proyectos se apuran. Alguno podrá dudar si viene otro gobierno y lo saca, pero está claro que el régimen da una base muy importante de derechos adquiridos. No por nada el cálculo de inversión extranjera directa para la próxima década es de USD 60.000 millones, sobre todo en minería y oil & gas. Por ahora, las inversiones productivas en sectores industriales están en pausa porque las capacidades instaladas rondan el 60% en promedio, la demanda es baja y, además, se pudo trabajar en la competitividad porque ya no existen los controles que había hasta hace poco. Insisto, debemos demostrar que esto es de largo plazo y que la demanda de bienes y servicios se recupera, más allá de los sectores que empujan hoy.
“Lo relevante es si Argentina puede consolidar una relación institucional con Estados Unidos más allá de quién gobierne. Es uno de los grandes desafíos que tiene el país”
— ¿Cómo avanzó el acuerdo en los sectores de laboratorios medicinales y semillas, dos reclamos históricos de AmCham?
— En farmacéuticos, la eliminación del protocolo de criterios de patentabilidad nos devuelve a la ley de Patentes de los ‘90, alineándonos con los estándares internacionales. No es retroactivo, es para todo lo que se registre luego de marzo de este año, pero no veo que eso sea algo que perjudique tanto a las empresas, la verdad.
— Los laboratorios nacionales dicen que los cambios impactarán en los precios de los medicamentos.
— No voy a meterme en esa interna de laboratorios, pero no es tan lineal. Hace unos 15 años que no tenemos productos patentables en el país. El impacto se sentirá en unos 5 o 7 años recién. Hubo una sobrerreacción por algo que pasará en tiempo y una sobreestimación de la incidencia de los productos nacionales en las políticas de precios. El mercado se irá normalizando en un modelo occidental. Por otro lado, el registro PCT, que aún falta implementar, permitirá homologar inscripciones ya realizadas en otros países, abaratando costos y acelerando el proceso.
— ¿Y en semillas?
— Faltan temas de adecuación que confiamos que se resolverán. La falta de protección para las nuevas tecnologías retrasó la llegada de cuatro o cinco generaciones de innovaciones que sí tienen países como Brasil o Paraguay. Tendrán un costo para el productor, pero que se compensa con más producción. Si se corrigen las reglas, en cuatro o cinco años la productividad agropecuaria va a mejorar. Resta trabajar, además, en la protección de datos para incentivar ensayos clínicos y la actualización del marco regulatorio de semillas.
ECONOMIA
Economistas advierten por una nueva aceleración de precios: qué inflación prevén para abril

La inflación sigue acelerada y marzo habría registrado otro avance cercano al 3% mensual. Si bien era esperable que no aflojara debido a la estacionalidad del mes, con una de las mayores presiones del año, se trata de niveles altísimos. Tanto así, que el índice de precios ya habría acumulado un avance cercano al 9% desde enero y deja un piso alto para el resto del año. La buena noticia es que los economistas esperan que pronto retome el proceso de desaceleración, aunque en parte estará condicionado a lo que ocurra en el exterior.
A la espera del dato oficial que publicará el Indec el 14 de abril, las consultoras económicas privadas que realizan mediciones propias estiman que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría registrado en marzo un avance de entre 2,7% y 3% mensual. Es decir, una variación muy similar a la de los últimos tres meses. Sin embargo, la medición interanual habría cedido hasta marcar entre 31% y 32%.
La meta de Milei de inflación «con cero» en agosto luce poco factible
Si bien las consultoras coinciden en que una vez pasados los ajustes de tarifas y el pico estacional de marzo la inflación volverá a la senda bajista, la proyección de Javier Milei parece cada vez menos factible: el Presidente reiteró en varias oportunidades que en agosto de este año la inflación podría «comenzar con cero».
Es decir, según sus palabras, registraría avances inferiores al 1% mensual, como 0,9% o menos. Por las últimas variaciones y la inercia que exhibe, los economistas son cautos y la consideran una proyección muy optimista.
La disparada del precio internacional del petróleo, a partir del conflicto bélico en Medio Oriente y la caída de la oferta global del crudo, afecta y podría seguir afectando a la dinámica inflacionaria. Hasta ahora, el impacto se sintió parcialmente en los costos internos de los combustibles y, de manera indirecta, en toda la cadena que se desprende a partir del transporte, la logística y los insumos. No es el principal motivo de la aceleración de los precios, pero aporta una cuota de presión alcista.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, estima que mientras la suba de los precios de los combustibles jugó en contra de la dinámica inflacionaria en marzo, lo positivo estuvo en el rubro de alimentos y bebidas, que habría registrado una desaceleración respecto al mes anterior. Para el nivel general, estima que en marzo el índice de precios se habría ubicado en 3% mensual, lo que implicaría una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a febrero.
«Los combustibles aumentaron casi 12% durante el mes, con un traslado de precios de solamente el 50% de lo que subió la cotización internacional del petróleo. La incidencia directa de los combustibles sobre el IPC fue de 0,4 puntos y suma otros 0,2 puntos de manera indirecta, ya que el combustible funciona como insumo del resto de los bienes y servicios», detalla Lucio Garay Mendez, economista jefe de EcoGo.
¿Cuándo volverá a desacelerar la inflación en Argentina?
Garay Mendez no descarta que la reducción de la oferta global de energía, a partir de la parálisis en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz debido al conflicto bélico en Medio Oriente, se extienda durante varias semanas más y mantenga elevada la cotización internacional del petróleo, lo que seguiría presionando al alza los precios de los combustibles. Por lo tanto, estima que el nivel general del IPC de abril y mayo, si bien desaceleraría, probablemente se ubicaría por encima del 2% mensual.
Camilo Tiscornia, director de C&T, estima que el IPC de abril «va a dar bastante menos que en marzo, salvo que ocurra una locura con la nafta». En esto coincide Caprarulo, que también estima una desaceleración inflacionaria en abril, aunque «el gran interrogante sigue siendo el precio del petróleo». Para el período entre abril y junio, el director de Analytica proyecta una inflación en torno al 2,6% promedio mensual.
«Para abril, proyectamos una desaceleración de la inflación a 2,4% mensual, tras el 3% estimado para marzo. La inflación se mantendrá elevada por el arrastre que dejó marzo (+10%), pero aflojaría por la baja en los precios de la carne. De hecho, si la carne baja más, la desaceleración podría ser incluso más pronunciada. Además, con el precio del petróleo en u$s101, la nafta continúa con un atraso de 8%. De corregirse durante abril, podría sumar 0,2 puntos adicionales de inflación», agrega la consultora FMyA.
De acuerdo con Max Capital, en el mercado esperan que la cotización internacional del petróleo se mantenga por encima de los niveles del año pasado, incluso si el conflicto en Medio Oriente se detuviera. Precios del petróleo más altos, resalta, tienen implicancias tanto en la inflación como en las cuentas externas, ya que representa un «shock de doble filo» para un país exportador de energía que busca reducir la inflación y a la vez necesita acumular reservas.
«Las implicancias inflacionarias son similares a las de otros países, aunque la falta de un ancla nominal fuerte desde el lado monetario y una mayor inercia inflacionaria podrían generar un impacto más pronunciado. Por el lado externo, en cambio, parte del efecto podría ser compensado por una moneda más fuerte gracias a mayores precios de la minería y el petróleo, junto con una buena cosecha del agro, flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) y emisiones de deuda también dirigidos a estos sectores», agrega.
El bróker sostiene que el efecto general de estas dinámicas sería:
- Una inflación levemente más alta
- Una acumulación de reservas internacionales más rápida
- Una moneda más apreciada en términos reales
Desde el punto de vista estructural, resalta, «el shock refuerza las dinámicas recientes, lo que favorece a la energía y minería, sectores que crecen a mayor ritmo, pero afecta a la producción industrial» debido a la menor competitividad que implica un tipo de cambio más bajo en términos reales.
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ECONOMIA
La venta de autos usados creció en marzo y el sector cerró el primer trimestre con buenas señales

Tras conocerse el crecimiento interanual de ventas de autos 0 km en marzo, el informe oficial de la Cámara de Comercio Automotor (CCA) correspondiente al mercado de vehículos usados mostró también números positivos, lo que muestra una tendencia alcista de operaciones en el sector más allá del tipo de vehículos de que se trate.
En ambos casos, además, el resultado de marzo significó un cambio de tendencia tras las caídas en enero y febrero. En el caso de los autos de segunda mano, en el mes final del primer trimestre se registraron 153.995 transferencias, lo que representa un aumento del 18,25% respecto de febrero y una suba del 8,16% frente a marzo del año anterior.
En 2025, entre autos nuevos y usados se habían vendido en marzo 187.119 unidades, y este año esa cifra fue 201.830, un 7,86% más.
El informe señala además que, en el acumulado del primer trimestre se comercializaron 437.294 unidades, una baja interanual del 5,23% respecto de igual período de 2025, en el que se habían transferido 461.423 autos usados. Si se hace la comparación total del mercado automotor combinando nuevos y usados contra 2025, el primer trimestre del año cerró también con números en rojo, ya que se vendieron en total 591.653 autos contra 619.908, lo que arroja una baja del 4,55 por ciento.

El cambio de condición de marzo
El análisis de la evolución mensual muestra que enero había cerrado con 153.070 unidades vendidas, apenas un 0,71% más que diciembre, pero con una caída interanual del 9,98%. En febrero, la actividad bajó a 130.229 unidades, lo que significó una reducción del 14,92% en la comparación con enero y una baja interanual del 12,60%. De este modo, el mercado atravesó dos meses de retroceso antes del rebote observado en marzo, lo que explica el saldo negativo del primer trimestre.
“Después de 2 meses donde la venta de autos usados no recuperaba los volúmenes de venta del año 2025, el mes de marzo cortó esa mala racha”, dijo Alejandro Lamas, secretario de la CCA. “El mercado recuperó volumen y fue el mejor mes desde que comenzó el año. Pero eso no significa que el sector comenzó su recuperación. Estamos en un mercado muy inestable, y esto lo venimos viendo desde el año pasado pese a los números comercializados”, sostuvo a continuación.
Las condiciones en las que se desarrolla la actividad del mercado de autos usados en relación con el de los vehículos 0 km sigue siendo la asimétricas respecto al acceso al crédito de unos y otros, una variable que hoy está impulsando fuertemente las ventas de autos nuevos pero no está disponible en condiciones razonables para las operaciones entre particulares.
“La competencia en la actualidad es muy importante debido a la cantidad de marcas que están entrando al mercado. El sector está preparado para afrontar estos desafíos, pero la voracidad fiscal y la baja rentabilidad es un problema a solucionar. Si a esto le sumamos que las tasas que ofrecen los bancos no están acordes a lo que demanda el mercado, el tema se complica más”, expresó Lamas.

Los modelos más vendidos
El ranking de modelos más comercializados en marzo estuvo encabezado por el Volkswagen Gol y Trend (8.687 unidades), seguido por la Toyota Hilux (6.120), Chevrolet Corsa y Classic (4.478), Ford Ranger (4.039) y VW Amarok (3.798). Entre los diez primeros también figuraron el Peugeot 208 (3.477), Ford EcoSport (3.158), Toyota Corolla (2.978), Ford Ka (2.902) y Fiat Palio (2.879).
A lo largo del primer trimestre, la CCA remarcó el impacto de la llegada de autos chinos, en particular modelos híbridos y eléctricos, que “ofrecen autos baratos en términos locales y con buen equipamiento”. Aunque la entidad no cuantificó aún el efecto de estos nuevos jugadores, advierte que su presencia podría modificar el mercado en los próximos meses.
Sin embargo, a medida que el mercado de autos 0 km siga creciendo, los vehículos usados tendrán que adaptarse a una nueva realidad, en la que hay mayor acceso a un auto nuevo y con ello se achica el mercado de potenciales clientes a aquellos que no pueden “dar el salto al cero”. De confirmarse esta tendencia, lo que inevitablemente ocurrirá es una baja en el precio de los vehículos de segunda mano dejará menos margen, pero le permitirá recuperar su público objetivo.
Los principales referentes del sector insisten en que la recuperación de las ventas de autos usados no está consolidada y el contexto sigue siendo incierto y el gran desafío pasa por mejorar la financiación y ajustar la presión fiscal que limita el mercado de ocasión.
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ECONOMIA
La Tarifa Social SUBE se aplica automáticamente a quienes cumplen estos requisitos

En 2026, estas provincias exigen actualizar la Tarjeta SUBE para conservar los descuentos locales: listado y detalles del beneficio
12/04/2026 – 09:00hs
A comienzos de 2026, el sistema de transporte público incorporó nuevos requerimientos para la Tarjeta SUBE en ciertas provincias. La renovación de la SUBE es obligatoria para conservar los descuentos locales y municipales, que abarcan desde estudiantes hasta jubilados y personas con discapacidad.
Es importante aclarar que la Tarifa Social Federal, que brinda un 55% de descuento en todo el país, no se ve afectada por esta actualización. Los beneficiarios siguen accediendo al descuento, aunque no renueven sus datos.
Fechas límite para completar la actualización
Las autoridades establecieron que el 31 de enero de 2026 fue el último día para completar la actualización. Cumplir con este plazo aseguró que los beneficios locales se aplicaran automáticamente a partir de febrero.
Los usuarios que realizaron la renovación después de esa fecha, ahora deben pagar el boleto completo hasta que la SUBE sea validada nuevamente.
Provincias y ciudades donde es obligatorio renovar
El requisito afecta especialmente a quienes combinan los descuentos locales con la Tarifa Social Federal. Los distritos alcanzados son:
- Córdoba: Capital, Río Cuarto y Villa María
- Santa Fe: Rosario, Santa Fe capital y Rafaela
- Mendoza: Gran Mendoza y San Rafael
- Tucumán: San Miguel de Tucumán
- San Juan
- Salta
- Jujuy: San Salvador y Palpalá
Quienes usen SUBE Digital desde el celular normalmente cuentan con renovación automática, aunque se aconseja verificar el estado de la tarjeta en la app.
Quiénes mantienen los beneficios
Realizar la actualización permite que los descuentos locales sigan vigentes para:
- Estudiantes provinciales
- Jubilados y pensionados
- Personas con discapacidad
Por su parte, la Tarifa Social Federal no requiere renovación y continúa vigente para:
- Jubilados y pensionados
- Excombatientes de Malvinas
- Trabajadores de casas particulares
- Personas que perciben prestaciones de ANSES, como AUH, Asignación por Embarazo, Pensiones No Contributivas (PNC) y becas Progresar
- Monotributistas sociales
- Beneficiarios de programas nacionales como Seguro por Desempleo y otros planes de empleo
Cómo solicitar la Tarifa Social si aún no la tenés
Los nuevos beneficiarios o quienes nunca realizaron el trámite pueden gestionar el beneficio de manera completamente digital. El procedimiento consiste en tres pasos principales:
1. Generar el PIN SUBE
El primer paso es obtener un PIN numérico de seis dígitos a través del portal Mi ANSES, dentro de la sección «Programas y beneficios». Este código permite vincular la base de ANSES con la tarjeta SUBE.
2. Registrar la tarjeta
Una vez generado el PIN, se debe:
- Ingresar a la web oficial argentina.gob.ar/SUBE y registrar la tarjeta, o
- Asociarla a un perfil previamente cargado.
Con esto, se habilita el «atributo social«, esencial para que el descuento sea reconocido por los validadores de colectivos, trenes y subtes.
3. Activar el beneficio
La activación puede realizarse de dos formas:
- Terminal Automática SUBE (TAS): disponibles en bancos, estaciones de tren y dependencias públicas.
- Aplicación SUBE en Android con NFC: seleccionando la opción «Ver saldo» o «Acreditar cargas».
Sin completar este último paso, el descuento no se aplicará aunque el usuario figure como habilitado en el sistema.
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