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ECONOMIA

Cómo se se distribuyen las inversiones de EE.UU. en el país

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La expectativa generada por la reunión que este martes celebró el presidente Javier Milei con su par estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca, y los anticipos de que se vienen fuertes anuncios de inversión para la Argentina, redirige la mirada hacia los sectores donde hoy dicen presente los capitales norteamericanos. Por estos días, la nación del Norte ocupa el tercer lugar en términos de inversión extranjera directa ocurrida durante la primera parte del año. Al margen de ese detalle, lo cierto es que Argentina posee un flujo comercial importante con Estados Unidos a partir de la exportación de energía, alimentos elaborados y, principalmente, minerales. Respecto de esto último, la potencia norteamericana es el segundo mayor comprador de litio y se encamina a posicionarse con fuerza en las futuras explotaciones de tierras raras y, eventualmente, uranio.

De acuerdo a datos del Banco Central, los datos de ingreso por país muestran que, en cuanto a inversión directa, Estados Unidos fue relegado al tercer puesto con u$s303 millones en el primer trimestre de 2025, detrás de Suiza (916 millones) y Canadá (337 millones).

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Estados Unidos, un actor de peso en términos de inversiones en el país

Al margen de eso, lo cierto es que ese país lidera en términos de posición pasiva bruta. «Estados Unidos se ubicó como el principal origen de la IED en Argentina al cierre del primer trimestre de 2025, con un stock de USD 31.882 millones, que representó 17% del total de tenencias», se indica en el informe.

«En segundo lugar, figura España, con una posición pasiva bruta de USD 27.379 millones (15% del total), seguida por Países Bajos, con USD 24.054 millones (13% del total). Esos tres países concentraron el 45% del stock de IED en Argentina», añade la institución.

La relevancia comercial de Estados Unidos en nuestro país se evidencia en los números finales de los intercambios que ocurren entre ambas naciones. En 2024, los negocios compartidos concretaron montos acumulados por encima de los 10.000 millones de dólares.

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En 2023, el movimiento comercial entre Estados Unidos y Argentina se ubicó en torno a los u$s14.300 millones, de los cuales cerca de u$s5.700 millones correspondieron a exportaciones hacia ese destino.

La minería es un ítem clave en la relación entre estos países. Según datos de la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera, la nación que gobierna Trump es destino del 11% de las exportaciones de litio que realiza la Argentina. Sólo es superada por China, que se queda con el apabullante 73% de los envíos.

Relacionado con las exportaciones de litio, el informe más reciente de la misma dependencia oficial señala: «Se destaca que Estados Unidos y Corea del Sur disminuyeron su participación en las exportaciones de litio un 16% y 46% respectivamente en los primeros 9 meses de 2025 respecto al mismo periodo del 2024».

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La misma fuente menciona a Estados Unidos como el segundo mayor comprador de, precisamente, minerales argentinos en general con una porción del 15 por ciento. El oro aparece a la cabeza de los materiales que más demanda ese país.

Además de litio y oro, Argentina también exporta a Estados Unidos desde vinos hasta carnes y limones. Hacia adelante, la expectativa es que la torta de exportaciones termine por ampliarse tanto en lo que refiere a productos como a servicios. Los analistas coinciden en que esto último sólo tendrá lugar si las empresas domésticas incorporan más tecnología y optimizan sus rendimientos productivos.

Caso contrario, fijar algún tipo de incremento de la presencia de compañías y productos estadounidenses en el escenario local incluso podría afectar la subsistencia de esas mismas compañías y hasta podría redundar en una nueva primarización de la economía.

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La posibilidad de llegar con más productos a Estados Unidos

En un diálogo reciente con iProfesional, Marcelo Elizondo, experto en comercio internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, mencionó a Estados Unidos como el mayor inversor en términos de empresas de ese origen operando en nuestro contexto doméstico.

«Las inversiones de Estados Unidos en Argentina, por la presencia de esas compañías y sus negocios, se ubican en los u$s28.000 millones. En cuanto a lo que se importa desde Estados Unidos, nuestro país compra tecnología, bienes de capital e insumos industriales. En cuanto a los productos agrícolas, ahí existe competencia», dijo.

De abrirse nuevos canales de exportación con la nación que gobierna Trump, Elizondo vaticinó que «se llegaría con más productos y servicios a un mercado de 300 millones de consumidores con alto poder adquisitivo. Se acelerarían las exportaciones, que hoy de por sí tienen a Estados Unidos como el principal demandante de servicios provenientes de Argentina y un importante comprador de energía, minerales y alimentos elaborados».

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La respuesta final a estas posibilidades quedan sujetas a lo que, en próximas horas y días, tanto Milei como el primer mandatario estadounidense decidan y comuniquen, siempre con vistas a una hoja de ruta basada en intereses clave tanto en lo comercial como en el aspecto geopolítico.



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ECONOMIA

Guerra en Medio Oriente: se disparó el precio de un insumo agrario clave y se espera un fuerte impacto en la próxima campaña

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Cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado

Aunque el precio del petróleo suele tomarse como el principal termómetro económico del impacto de la guerra en Medio Oriente, el conflicto afectó aún más fuertemente el precio del gas (en especial, el comercio de GNL, en buques metaneros) y el de los fertilizantes, cuyo principal insumo es, precisamente, el gas.

Eso tiene una importancia decisiva para el campo argentino. Guido D’Angelo, economista e investigador de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) precisó a Infobae que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado y que en 2025 el país había encadenado dos años seguidos de aumento de las compras, algo que hace tiempo no sucedía.

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El año pasado el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se debió a una parada técnica de Profertil y al temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.

Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, un fertilizante nitrogenado clave en la producción de trigo y maíz, y el fosfato monoamónico, MAP, el principal fertilizante fosfatado, de uso en el caso de la soja. La importación de fertilizantes potásicos tiene menor peso y se distribuye entre una amplia variedad de productos. Según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa), maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país. La soja explica solo 8% del consumo, principalmente el fosfato monoamónico. Además, el maíz tuvo un impacto negativo en materia de precios, pues Irán es el principal importador mundial, abastecido mayormente por Brasil.

Según datos del “Reporte informativo de fertilizantes” de la consultora Ingeniería en Fertilizantes (IEF) fechado este viernes, que incluye el gráfico de abajo, del 26 de febrero al 5 de marzo el precio de la urea tuvo aumentos de entre 23 a 80 dólares la toneladas (según mercado, incluyendo costo y flete). En porcentaje, las variaciones fueron desde 11% del precio internacional FOB a aumentos del 14% en el Báltico , 18% en Egipto y 15% en Brasil. El reporte describe el escenario de crisis, con interrupciones en producción, logística y comercio internacional, en el mercado global y en la Argentina.

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infografia

“El impacto se concentró en el Estrecho de Ormuz, corredor por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, incluyendo urea, amoníaco y materias primas fosfatadas. La reacción fue inmediata: retiro de ofertas de productores, traders cubriendo posiciones, subas abruptas en precios físicos y derivados, paralización de compradores y problemas logísticos severos con buques detenidos, navieras suspendiendo tránsito y aseguradoras retirando cobertura. Incluso se declararon casos de fuerza mayor en cargamentos hacia India. La urea llegó a subir hasta 40% en pocos días, acercándose a los máximos observados durante la crisis energética de 2022”, dice un pasaje.

En consecuencia, el salto en los precios empezó a a trasladarse a los valores en Sudamérica. Al cierre de la semana, los precios CFR (esto es, costo y flete) ya habían aumentado 160 dólares la tonelada en el caso de la urea (para trigo y maíz) y 50 dólares la tonelada para los fosfatados (entre los cuales está el MAP, que usan los productores de soja argentinos) en solo siete días.

“En Argentina la reacción de la cadena comercial fue defensiva. Importadores y distribuidores prácticamente se retiraron del mercado ante la dificultad de estimar costos de reposición en un contexto de extrema volatilidad. Recién hacia el final de la semana reaparecieron ofertas muy cautelosas para cubrir necesidades puntuales de corto plazo”, dice el informe de IEF.

Una vista aérea de las
Una vista aérea de las costas iraníes y el puerto de Bandar Abbas en el estrecho de Ormuz (REUTERS/Stringer/Foto de archivo)

“Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en EEUU, y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó D’Angelo, quien también precisó que el grueso de las importaciones de fertilizantes ocurre en la segunda mitad del año, pero las decisiones al respecto deben tomarse en mayo. Esto es, de aquí a unos dos meses.

De hecho, señala el Reporte de Fertilizantes, “en este momento del año, Argentina, Uruguay y Paraguay no presentan urgencia de compra frente a mercados como EEUU, Brasil o India, lo que reduce el incentivo de los traders a asumir riesgo comercial en la región. Factores clave a monitorear: evolución del conflicto en Medio Oriente, reapertura del Estrecho de Ormuz, continuidad de exportaciones desde Omán (actual vía logística viable), posicionamiento de India en el mercado y comportamiento de la demanda brasileña”.

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La paralización del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y la interrupción de operaciones energéticas en la región generaron una rápida reacción alcista de los fertilizantes.

“Al tratarse de una zona que concentra una porción significativa de las exportaciones globales de urea, las restricciones logísticas y productivas provocaron una inmediata búsqueda de orígenes alternativos. Al mismo tiempo, el aumento en los precios del gas natural y la incertidumbre sobre la disponibilidad de cargamentos incrementaron la volatilidad del mercado. A pesar del fuerte movimiento de precios, la demanda final agrícola continúa condicionada por la relación desfavorable entre fertilizantes y commodities agrícolas. En India surgieron riesgos para el abastecimiento debido a la posible interrupción de cargamentos provenientes de Medio Oriente comprometidos en recientes licitaciones de importación. La suspensión de exportaciones de LNG desde Qatar también amenaza con reducir la producción doméstica de urea al afectar el suministro de gas utilizado como insumo en las plantas”.

En gran medida, todo se debe a que la producción en Qatar se detuvo debido a los ataques a la infraestructura energética. En Irán la actividad productiva se detuvo y algunos embarques se hicieron desde puertos de Omán.

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En Europa el aumento del gas natural y la incertidumbre de suministro llevaron fuertes aumentos, en EEUU la expectativa de menor oferta global impulsó el mercado para la temporada de aplicación de primavera y en Brasil el aumento del costo de reposición redujo la actividad comercial.

Al igual que el de la urea, el mercado de fertilizantes fosfatados como el MAP, para la producción de soja, también está atravesado por la incertidumbre. “La posible interrupción de exportaciones desde Arabia Saudita y el encarecimiento de materias primas como azufre y amoníaco llevaron a numerosos productores a retirar ofertas y adoptar una postura cautelosa”, dice el Reporte.

El mercado de EEUU es el más dinámico, debido a la cercanía de la campaña de primavera (boreal), mientras Sudamérica y Europa parecen en situación de espera. “En América Latina –prosigue- el mercado brasileño permanece prácticamente paralizado, con proveedores e importadores retirados de las negociaciones mientras evalúan la evolución del conflicto. Sin embargo, se reportaron operaciones de MAP ruso con destino a Brasil y al Cono Sur que reflejan valores superiores a los de semanas previas”.

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ECONOMIA

De Bioceres a Garbarino y Peabody: la lista de empresas que quebraron o entraron en concurso

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El comienzo de 2026 expuso una tendencia que empieza a repetirse en distintos sectores de la economía argentina: empresas que recurren a la Justicia para intentar reorganizar sus deudas o directamente liquidar sus operaciones.

En los últimos meses se multiplicaron los concursos preventivos, cesaciones de pagos y procesos de quiebra, como fueron recientemente los casos de Garbarino y Bioceres, por ejemplo. Se da en un contexto marcado por consumo debilitado, mayores importaciones, dificultades de financiamiento y presión sobre los costos.

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La lista de compañías que ingresaron en procesos concursales o falenciales incluye firmas de rubros muy diversos -industria, agro, tecnología, retail y consumo masivo-, lo que evidencia que el deterioro financiero no se limita a una actividad específica. En algunos casos, las empresas buscan negociar con acreedores para sostener su funcionamiento; en otros, el deterioro fue tan profundo que la Justicia avanzó directamente con la quiebra.

Electrodomésticos y retail, golpeados por la caída del consumo

Uno de los casos más recientes involucra a Goldmund, propietaria de la marca de electrodomésticos Peabody, que durante marzo solicitó ante la Justicia comercial la apertura de su concurso preventivo de acreedores.

La empresa, que logró consolidar su presencia en el mercado local con pequeños electrodomésticos y artículos para el hogar, enfrenta ahora un escenario complejo. El retroceso del consumo interno y la mayor presencia de productos importados impactaron en su negocio, por lo que la compañía busca a través del proceso judicial reordenar su pasivo y abrir una negociación formal con acreedores para preservar la continuidad de la firma.

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Dentro del comercio minorista, otro caso emblemático fue el de Garbarino, histórica cadena de electrodomésticos. Luego de más de cuatro años de trámite judicial, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 resolvió la quiebra definitiva de la compañía, tras fracasar el proceso de salvataje que intentaba encontrar un inversor dispuesto a rescatarla.

En su etapa de mayor expansión, Garbarino llegó a contar con más de 300 sucursales y alrededor de 5.000 empleados. Con el paso de los años, sin embargo, la combinación de problemas financieros, cambios en el negocio del retail y el avance del comercio electrónico redujo drásticamente su estructura, que antes de la liquidación judicial se limitaba a tres locales y menos de 20 trabajadores.

Textiles bajo presión por importaciones y caída de ventas

La industria textil aparece entre las actividades más afectadas por el nuevo escenario económico. En ese contexto, Hilados S.A., empresa del grupo TN & Platex, decidió recurrir al concurso preventivo para reorganizar su estructura financiera.

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Desde la compañía explicaron que el objetivo del proceso judicial es ordenar su deuda y garantizar la continuidad operativa, luego de atravesar un 2025 caracterizado por una marcada caída de la actividad.

Según detallaron, el deterioro del negocio responde a una combinación de factores que impactaron en la rentabilidad: mayor ingreso de indumentaria importada, desregulación de las ventas digitales provenientes del exterior y crecimiento del mercado de ropa usada.

A ese escenario se sumaron costos financieros elevados y una fuerte caída en el nivel de producción, lo que llevó a la empresa a analizar la venta de activos no estratégicos como parte de su estrategia para sostener el negocio y evitar un cierre definitivo.

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Otra firma del mismo rubro que inició un proceso similar es Emilio Alal S.A., compañía fundada en 1913, que formalizó su concurso preventivo tras atravesar una profunda crisis financiera.

La empresa decidió cerrar su división industrial y paralizar las operaciones en sus plantas ubicadas en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), lo que marcó el inicio de un proceso de reestructuración.

En su presentación judicial, la compañía señaló que el deterioro económico responde a varios factores que golpearon al sector: retroceso del consumo interno, mayor competencia de productos importados, aumento de costos —especialmente energía e insumos— y falta de financiamiento bancario.

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En ese contexto, la firma evalúa redefinir su modelo de negocios, reduciendo su presencia industrial y orientando parte de su actividad hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos terminados.

El agro también enfrenta tensiones financieras

Las dificultades tampoco quedaron restringidas al sector urbano. En el ámbito agropecuario, la empresa Italar SRL, con sede en Charata, Chaco, pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores tras enfrentar un fuerte deterioro de su situación financiera.

Durante los últimos años la firma había impulsado su expansión a partir de financiamiento bancario y emisiones de deuda en el mercado de capitales. Sin embargo, una serie de campañas agrícolas adversas afectó su producción y debilitó su estructura económica.

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Según datos del sistema financiero, la compañía acumula deudas superiores a $16.200 millones, además de más de 40 cheques rechazados por falta de fondos.

Ante la Justicia, la empresa explicó que llegó a perder hasta el 95% de su capacidad productiva luego de varias campañas con rendimientos muy por debajo de lo previsto, una situación que golpeó especialmente a las explotaciones agrícolas de la región chaqueña.

El caso vuelve a poner de relieve los riesgos de los esquemas productivos altamente endeudados, sobre todo cuando se combinan factores climáticos adversos con restricciones al crédito.

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Otro episodio que generó fuerte repercusión fue la quiebra de Bioceres S.A., la sociedad que dio origen al grupo biotecnológico creado en Rosario durante la crisis de 2001.

El juez civil y comercial Fernando Mecoli dispuso la apertura del proceso falencial al constatar el estado de cesación de pagos de la empresa, que acumulaba deudas por más de u$s39 millones y un patrimonio neto marcadamente negativo.

La situación también tiene un trasfondo societario complejo. En los últimos años el grupo realizó una reorganización corporativa que separó los activos globales —entre ellos Bioceres Crop Solutions, empresa que cotiza en el Nasdaq— de la estructura original radicada en Argentina.

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Ese rediseño dejó a la sociedad local con pasivos propios y sin control directo sobre los negocios internacionales, lo que agravó su situación patrimonial. El conflicto también expuso diferencias internas entre los accionistas vinculados al empresario uruguayo Juan Sartori y el equipo directivo histórico encabezado por Federico Trucco.

Iluminación y actividad industrial

Las tensiones financieras también alcanzaron a empresas vinculadas a insumos industriales y equipamiento para iluminación, un segmento que suele depender del nivel de actividad económica.

Entre los casos recientes aparece Alic S.A., compañía dedicada a la comercialización de luminarias y lámparas LED, que solicitó la apertura de su concurso preventivo ante el Juzgado Comercial N°25.

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La firma reconoció encontrarse en estado de cesación de pagos y con dificultades de liquidez para afrontar sus compromisos financieros.

En su presentación judicial, la empresa explicó que la paralización de la obra pública redujo de forma significativa la demanda proveniente de proyectos de construcción e infraestructura, lo que impactó directamente en sus ventas.

En conjunto, estos episodios reflejan cómo los procesos concursales volvieron a ganar protagonismo dentro del entramado empresarial argentino. Aunque cada compañía enfrenta su propia realidad, detrás de muchas crisis aparecen factores estructurales comunes, como consumo debilitado, altos costos financieros, mayor competencia externa y cambios en los mercados. Frente a ese escenario, acudir a la Justicia se convierte para muchas empresas en la última herramienta para intentar reorganizar sus cuentas y ganar margen de maniobra en un contexto económico todavía incierto.

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ECONOMIA

Semana financiera: la guerra en Medio Oriente marcó el pulso inestable de los mercados y afectó a la Argentina

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La tensión geopolítica impulsó la baja de los principales mercados.

La escalada bélica en Medio Oriente desatada a partir del sábado 28 de febrero fue el motor de los marcados movimientos de las plazas financieras del mundo. Posturas de cobertura y un salto de la cotización de las materias primas, protagonizado por la suba de 35% del petróleo crudo -en máximos desde octubre de 2023 en la zona de USD 90 el barril- dejaron con una seguidilla de pérdidas a las bolsas mundiales.

Los principales índices de las Bolsas de Nueva York terminaron con números rojos: S&P 500 (-1,7%), el Dow Jones de Industriales (-3%) y el tecnológico Nasdaq (-0,7%). En Europa, dada la dependencia del continente de las importaciones de insumos energéticos como el Gas Natural Licuado, las pérdidas fueron aún mayores, tal el caso del FTSE 100 de Londres (-5,7%), el CAC de la Bolsa de París (-6,8%) y el DAX de Fráncfort (-6,7%).

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“La reducción en la participación de Irán en el mercado mundial, en línea con lo experimentado por la OPEP, sugiere que el shock petrolero que podría provocar este conflicto armado no pasa tanto por la producción iraní en sí sino más bien por la capacidad de dicho país de afectar la producción petrolera en países de la región, tal como se viene observando estos días“, indicaron los expertos de Balanz Capital.

Para el índice S&P Merval de Buenos Aires el balance fue alentador si se contemplan las pérdidas globales. El panel de acciones líderes cedió menos de 1% semanal, sobre los 2.600.000 puntos, en contraste con el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo, que resignó 4,7 por ciento.

Así fue dispar y con contrastes la reacción de las acciones argentinas. Mientras que Transener (+8,7%) e YPF (+8,5%) encabezaron las ganancias, papeles bancarios como Supervielle (-9,2%) y Banco Francés (-12%), así como IRSA (-10,5%) acusaron amplias pérdidas. En el exterior destacó la suba en dólares de Vista Energy (+8,4%).

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En cuanto a la renta fija, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- cedieron 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan quedó casi sin cambios respecto del viernes anterior, en los 575 puntos básicos.

“Mientras no esté claro de qué manera financiará Argentina los vencimientos en moneda extranjera de 2026 y 2027, que superan los USD 30.000 millones asumiendo un rollover de los Organismos Internacionales ex-FMI, las compras sostenidas de divisas del BCRA son más una necesidad para evitar que el riesgo país suba que un catalizador para la compresión de spreads“, evaluó la Consutora 1816.

El ministro de Economía Luis Caputo anunció que el Gobierno no emitirá bonos bajo ley de Nueva York ni realizará un canje de deuda que involucre a los bonos 2029 y 2030. En cambio, señaló que el Tesoro buscará fuentes alternativas y más baratas de financiamiento, sin brindar más detalles.

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“Los activos argentinos están atravesando un contexto global más volátil tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía. A pesar del shock externo, los mercados locales han mostrado una resiliencia notable, respaldada por una perspectiva favorable para la cosecha, condiciones de financiamiento estables y la continuidad en la acumulación de reservas por parte del Banco Central», definió un reporte del equipo de Research de Adcap Grupo Financiero.

Un informe de IEB puntualizó que “el conflicto iniciado en Medio Oriente continúa tensando los mercados globales. Sin una indicación clara de cuándo concluiría el conflicto y con escenarios muy divergentes: desde una rápida resolución sin mayores inconvenientes a una disrupción en el mercado del crudo, la volatilidad se adueñó de todas las bolsas. A esto se le suman las noticias que provienen del sector tecnológico -más precisamente AI- que convierten a la misma en un cosplay de la parca que se pasea por el mundo llevando al más allá a cuanto modelo de negocio se topa con ella. No hay sector, ni empresa que no se encuentre amenazado”.

En la primera semana de marzo el dólar mayorista subió 19 pesos o 1,4%, a $1.416 -máximo desde el 9 de febrero-, aunque mantiene en el recorrido de 2026 una baja de 39 pesos o 2,7 por ciento.

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El BCRA fijó un techo de las bandas cambiarias en los $1.617,50, que dejó al tipo de cambio oficial a una holgada distancia de 201,50 pesos o 14,2% de ese límite de flotación.

El dólar al público cerró ofrecido a $1.435 para la venta en el Banco Nación. En la semana el dólar minorista ganó 15 pesos o 1.1 por ciento. El blue se pagó a $1.415, con ascenso de diez pesos o 0,7% en el balance semanal.

“La semana estuvo marcada por el conflicto en Irán y las repercusiones en lo económico. A nivel local, el peso argentino fue una de las monedas de mejor comportamiento entre los mercados emergentes. Aún con la depreciación de los últimos días. Además, el BCRA pudo seguir con su programa de compra de reservas, y el monto promedio de la semana estuvo ligeramente por debajo del promedio del año”, precisó el equipo de Research de Puente.

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El Banco Central compró un total de USD 291 millones en el mercado de contado, mientras que las reservas internacionales brutas de la entidad se incrementaron en USD 444 millones, a 46.004 millones de dólares.



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