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ECONOMIA

El costo político de la turbulencia financiera: las 5 promesas del Gobierno que ahora el mercado pone en duda

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El Gobierno sufrió en los últimos días mucho más que una turbulencia con la cotización del dólar: puso en duda la credibilidad de su credo económico, al dar marcha atrás con una serie de declaraciones de principios.

Por más que Toto Caputo y su equipo han tratado de llevar calma al mercado y repetir su convicción de que «todo marcha acorde a lo planeado», lo cierto es que en el mercado se respira un clima de mayor incertidumbre, lo cual se refleja en movimientos bruscos de capitales, que van en búsqueda de cobertura.

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De hecho, la licitación fuera de programa no logró absorber toda la liquidez excedente, aun cuando el Tesoro debió convalidar un salto de tasas -hasta 3,3% efectiva mensual, lo que equivale a una tasa de retorno de 47,8%.

A continuación, un listado de los «principios» del plan económico sobre los que se sembraron dudas en el mercado.

1. Adiós a los pasivos remunerados.

Era uno de los temas de los que más se enorgullecía el gobierno, que consideraba estos pagos por liquidez excedente como una especie de déficit fiscal camuflado, que a fines de 2023 llegó a significar nada menos que 10% del PBI.

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Tras criticar duramente la herencia de Leliqs, Lebacs, pases overnight y otras formas de pasivos remunerados con los que el Banco Central premió a los bancos por el excedente de liquidez -y con lo cual inyectaba todos los meses billones de pesos en concepto de intereses-, hubo que echar mano al viejo recurso.

En realidad, algunos economistas han cuestionado siempre que estos pasivos hayan sido realmente eliminados, sino que lo que se hizo fue sacarlos de la órbita del BCRA para pasarlos al Tesoro, sin una diferencia real desde el punto de vista del efecto monetario.

Pero lo cierto es que, hasta ahora, el BCRA exhibía con orgullo la eliminación de pasivos remunerados en un «balance limpio». El martes no tuvo más remedio que resucitar -supuestamente en forma temporal, pero el antecedente ya quedó establecido- los pases pasivos, para darles refugio a $5 billones que estaban presionando al tipo de cambio y la tasa de interés.

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2. La tasa se fija de manera endógena.

Era el nuevo mantra del equipo económico, que declaraba que su misión era controlar la cantidad de dinero para evitar que circulara un excedente de pesos no demandados genuinamente por la economía. La eliminación de las LEFI -Letras de liquidez fiscal- era parte de esa estrategia.

Sin embargo, cuando $9 billones quedaron sin destino y la tasa de caución se desplomó al 12% -después de haber alcanzado 37% hace algunas semanas-, el gobierno reaccionó de forma contundente. No era para menos, porque la contracara de eso fue la disparada del dólar.

Así, el BCRA ofreció pases pasivos al 35% de tasa nominal, lo cual influyó sobre el resto de las tasas del mercado, que empezaron a moverse hacia arriba, tomando como referencia la cifra que había puesto Bausili. Así, la caución llegó al tocó el nivel de 39% y se acomodó luego al 30%.

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Ahora, hay un debate sobre cómo interpretar lo sucedido. Los analistas del mercado no dudan en calificar esta situación como el fin de la filosofía liberal que deja que el mercado fije la tasa libremente. Pero el propio Caputo niega ese argumento: «Esa tasa no la puso el Central, sino el mercado», dijo, y recordó que el único objetivo de Bausili fue absorber excedente monetario sin que ello implicara poner un objetivo de tasa.

No fue un argumento que pasara sin ser discutido. Después de todo, es una tasa que equivale a 700 puntos básicos por encima de lo que se pagaba por las LEFIs. Y por eso una de las críticas repetidas es que hubo un error de «timing» al desarmar las LEFIs, que ahora se está pagando con un mayor costo financiero para el Central.

3. El dólar flota libremente.

Muchos recordaron en estos días un viejo dicho del mercado: a todos les gusta la libre flotación, siempre que se trate de una flotación a la baja; en cambio, si el dólar sube, vuelven los reflejos intervencionistas.

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Al principio, parecía que Caputo no se sentía incómodo con la recuperación que estaba marcando el tipo de cambio. Y hasta se jactó, en el ya célebre discurso ante el IAE, de que la economía estaba recuperando competitividad porque el peso se devaluaba al mismo tiempo que los países vecinos revaluaban sus monedas.

Sin embargo, la velocidad de la suba empezó a generar nervios. Primero, porque un dólar al alza siempre conlleva el riesgo de un contagio a los precios, con lo cual se pondría en riesgo la continuidad del plan anti inflacionario. Pero, también, por un motivo político: en octubre hay elecciones legislativas, y la historia que una situación de volatilidad cambiaria en plena campaña siempre perjudica al gobierno de turno.

Además, un dólar que sube a un ritmo de 5% mensual deja en rojo a los depósitos de los ahorristas en plazo fijo y también a los inversores que se posicionan en letras. En otras palabras, ya se perdía el atractivo del «carry trade, y esto llevaba al riesgo de un pasaje masivo desde los títulos públicos hacia el dólar.

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Para colmo, esto ocurre en un momento en que, por motivos estacionales, los dólares empiezan a escasear, justo cuando la demanda de los pequeños ahorristas toma envión y supera los u$s100 millones diarios comprados en el sistema bancario.

De manera que, contradiciendo el discurso, el gobierno dejó en claro que no estaba dispuesto a permitir que el tipo de cambio se acercara al techo de la banda de flotación.

4. No habrá intervención oficial en el mercado cambiario.

Es cierto que todos los días, al enviar su resumen de variables financieras, el BCRA comunica que no intervino en el mercado de divisas. Pero claro, esto se refiere a que no hizo ni compras ni ventas directas en el mercado spot -algo que sí hacía antes del levantamiento del cepo-.

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Pero eso no significa que no haya formas indirectas de intervención. La principal es la postura de contratos en el mercado de futuros del dólar. Estos contratos funcionan como un «seguro contra devaluación», por el cual el Central se compromete a pagar la diferencia, en pesos, en caso de que al llegar a la fecha de vencimiento el dólar cotice por encima de la cifra pactada.

La primera vez que esto ocurrió, el mes pasado, el gobierno dijo que había sido una situación excepcional. Pero el mercado está viendo ya desde hace muchos días que esta estrategia se ha tornado una costumbre.

Hablando en plata, hubo jornadas en las que la intervención del BCRA fue equivalente a u$s2.000 millones. La justificación técnica es que se necesitaba bajar la «tasa implícita» de la cobertura en futuros, porque ya se encontraba por encima de lo que pagaban títulos como el Lecap.

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Como dicen en la jerga financiera, no se podía «armar la tasa sintética» -que es la inversión consistente en posicionarse en pesos y, al mismo tiempo, cubrirse en el mercado de futuros por si hay devaluación-. Para que esta operatoria tenga sentido, y los menos arriesgados se animen al carry trade, la tasa del instrumento en pesos tiene que ser, necesariamente más alta que la que se paga por el contrato a futuro.

Pero el efecto secundario de un aplastamiento de la curva de futuros, naturalmente, es una disminución en la compra de dólares, con lo cual se logra el mismo efecto que si el BCRA a vender divisas. La ventaja, en todo caso, es que no se sacrifican reservas.

En los últimos días la presión alcista del dólar fue tan grande que, aun con el nivel de intervención del BCRA en futuros, no alcanzaba para contener la suba. Y fue por eso que, además, salió a vender Lecaps. La idea era darle a los inversores mayor oferta de estos títulos, que iban a bajar su precio en el mercado secundario -o, dicho de otra forma, iban a subir su tasa de interés-.

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De manera que el BCRA, que había proclamado neutralidad, terminó poniéndole tope al dólar y subiendo la tasa.

5. Los bancos vuelven a trabajar de bancos

Es una frase que Toto Caputo se ha cansado de repetir en cada foro empresario y entrevista televisiva. No solamente transmitía la satisfacción por el regreso del crédito, sino que también le servía al ministro como justificativo cada vez que, ante un vencimiento de deuda, no lograba «rollear» la totalidad y debía inyectar liquidez al mercado.

Su argumento, en esas situaciones, era que se trataba de un síntoma de fortaleza de la economía, porque ante la recuperación de la actividad comercial e industrial, los bancos preferían prestarle el dinero a las empresas y consumidores antes que alojarlos en títulos del sector público.

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Era lo que el equipo de Caputo llamaba «punto Anker», y refería al momento en el que, gracias a la estabilidad y al crecimiento, los argentinos dejaran de repudiar al peso. El propio Javier Milei había resaltado el dato de que la base monetaria estaba en un nivel tan bajo en relación al PBI, que si se seguían aspirando pesos, «vamos a ir a una economía de trueque».

Puesto en cifras, los últimos datos reflejan una base monetaria equivalente al 4,2% del PBI y un M2 -es decir, sumando los ahorros en plazo fijo- de 10,5%, valores que se consideran en aproximadamente la mitad que el promedio histórico.

Sin embargo, los últimos datos empiezan a reflejar una tendencia al freno en el crédito, así como en los depósitos en pesos. Y las pymes se quejan del elevado costo del crédito bancario para quien no se encuentra dentro de la categoría de empresas de primera línea.

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En definitiva, el hecho de que en algunas licitaciones el «rolleo» haya sido inferior al 100% no significa necesariamente que haya una reactivación. Más bien, los economistas han recordado que la demanda de pesos es muy cambiante, y tiene picos estacionales -por ejemplo, sube en junio por el «efecto aguinaldo», pero luego vuelve a caer-.

La mini crisis generada por los $9 billones que quedaron líquidos en la caja de los bancos es una prueba de que aún se está lejos del «punto Anker».

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ECONOMIA

Se completó la primera colocación del nuevo bono: Caputo tomó 1 de cada 5 dólares que le ofrecieron

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El ministro de Economía, Luis Caputo (Reuters)

La Secretaría de Finanzas concretó una colocación total de USD 250 millones con el nuevo bono en dólares (AL27), lo que resultó en una operación sumamente victoriosa para el equipo económico. Este jueves, en la segunda adhesión, logró ampliar por USD 100 millones a los USD 150 millones que adjudicó ayer, tras recibir numerosas propuestas de inversores institucionales y particulares interesados en instrumentos nominados en dólares. El proceso se desarrolló en medio de un escenario caracterizado por la búsqueda de alternativas de resguardo y financiamiento en el mercado local.

Esta semana se conoció la decisión del Ministerio de Economía de optar por colocar un bono en dólares denominado Hard Dólar, identificado como AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027 de cara a los duros vencimientos de julio por USD 4.200 millones. Y pese a las dudas que se generaron en la previa, la operación del miércoles fue un éxito y en la segunda adhesión también, porque la demanda alcanzó un total de USD 348 millones, lo que obligó a aplicar un prorrateo que limitó el acceso de los inversores al monto adjudicado. El comunicado oficial precisó que el factor de prorrateo se ubicó en 28,74%, lo que implicó que, por cada cinco dólares ofertados, solo uno fue finalmente asignado.

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La operación se realizó con una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,89% y una tasa nominal anual (TNA) de 5,74%, que se fijó en la primera adhesión y marcó un costo financiero menor al que el mercado anticipaba para este tipo de colocaciones (cercano al 7%). La jornada mostró una fuerte disposición de los participantes a suscribir títulos en moneda dura. En total, la Secretaría de Finanzas adjudicó USD 100 millones en la licitación más reciente, una cifra notable en relación con la demanda verificada.

El bono AO27 ofreció una
El bono AO27 ofreció una tasa interna de retorno efectiva anual de 5,89%, por debajo de lo que anticipaban los analistas de mercado.

Tras su debut, el bono AO27 se consolidó como una de las alternativas más requeridas por el segmento de inversores institucionales, que participaron de manera activa en la licitación. De acuerdo con los datos oficiales, el instrumento adjudicado representa una de las principales herramientas de financiamiento en dólares para el Tesoro.

Dentro del mercado local, la emisión de títulos en dólares se interpreta como una señal de confianza en la capacidad de pago del Estado y en la estabilidad relativa de las condiciones macroeconómicas. Operadores consultados por Infobae remarcaron que la tasa obtenida se ubicó por debajo de las proyecciones iniciales, lo que sugiere que los participantes del mercado percibieron un riesgo moderado en la operación.

El proceso de licitación se desarrolló con la participación de bancos, fondos comunes de inversión y entidades financieras, que presentaron propuestas por montos superiores a los disponibles. El factor de prorrateo de 28,74% significó que buena parte de los interesados solo accedió a una fracción de los títulos solicitados. Según el detalle oficial, la suscripción del bono AO27 representó una de las mayores concentraciones de demanda en el segmento de deuda en dólares.

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Los datos oficiales comunicados por Economía reflejaron la magnitud del interés: este jueves se presentaron ofertas por USD 348 millones, mientras el monto finalmente adjudicado fue de USD 100 millones (límite). Este desfasaje evidenció la preferencia de los inversores por activos considerados seguros dentro del espectro de instrumentos ofrecidos por el Estado.

Pero se trata de la primera licitación del bono AO27, que va a formar parte de una secuencia de licitaciones quincenales junto con las de deuda pública orientadas a diversificar las fuentes de financiamiento, que tendrán como límite máximo captar USD 250 millones en cada una de ellas y en total USD 2.000 millones. En el mercado calculan que, de llevarse a cabo siete más de la misma manera, Caputo conseguiría los dólares que busca.

Nicolás Cappella, Sales Trader en Grupo IEB, precisó en la previa de la licitación: “El monto es de hasta USD 150 millones por licitación, con una segunda ronda ampliable de USD 100 millones. Es ampliable a USD 250 millones. La idea es captar USD 2.000 millones. El mejor escenario sería, en ocho licitaciones, captar los 2.000 millones. Son cuatro meses aproximadamente; si lo van a usar para el pago de julio, tiene lógica porque las cuatro licitaciones te dan aproximadamente para junio”.

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La próxima licitación del bono
La próxima licitación del bono AL27 se llevará a cabo dentro de 15 días, el 12 de marzo.

La demanda verificada en la licitación reflejó la confianza de los inversores en la sostenibilidad de los instrumentos propuestos. El prorrateo implementado por la Secretaría de Finanzas buscó equilibrar el interés de los participantes y garantizar una asignación proporcional a las ofertas presentadas. El proceso se caracterizó por la transparencia y la aplicación de criterios objetivos en la distribución de los títulos.

El Gobierno mantuvo su estrategia de financiamiento en moneda extranjera como respuesta a las condiciones prevalecientes en el mercado local e internacional tras la suba del riesgo país a más de 540 puntos básicos en los últimos días. El éxito de la colocación del AO27 se sumó a las iniciativas previas orientadas a captar fondos bajo condiciones favorables. La continuidad de este tipo de operaciones dependerá de la evolución de las variables macroeconómicas y de la capacidad oficial para sostener la confianza de los inversores.

La licitación del bono AO27 se inscribió en un contexto de alta demanda por instrumentos nominados en dólares, en el que la oferta resultó insuficiente frente al volumen de propuestas recibidas. El resultado evidenció la disposición de los agentes económicos a canalizar recursos hacia activos considerados de bajo riesgo, aun cuando el acceso estuvo limitado por la política de prorrateo implementada.



South America / Central America,Government / Politics

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ECONOMIA

Para Javier Milei, está probado que 315 puntos de riesgo país son «kuka»

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La buena demanda que recibió el nuevo bono en dólares no sólo le permitió a Javier Milei un panorama más desahogado para pagar los vencimientos de deuda, sino que, además, le dio un invaluable argumento político: que el «verdadero» índice de riesgo país argentino es de 230 puntos y no los 545 que marca el tradicional indicador del JP Morgan.

La argumentación es que, en la licitación por el nuevo bono, gracias a que los bancos ofrecieron casi seis veces el monto de u$s150 millones que ofrecía el Tesoro, la tasa real que se terminará pagando es inferior a la teórica de 6%. Más concretamente, el costo por endeudarse en dólares es de un 5,89% nominal anual.

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Javier Milei asegura que 315 puntos del riesgo país son «kuka»

Y, como la tasa de los bonos estadounidenses -los Treasury, en la jerga financiera- se ubica en torno a 360%, entonces la cuenta da que el costo de financiamiento argentino es de 2,3% -o 230 puntos básicos- por encima de lo que paga el gobierno de Estados Unidos.

Ese diferencial de 230 puntos está mucho más en línea con lo que pagan los países de la región. De hecho, Colombia y México están algo por encima de ese nivel de riesgo crediticio.Y otros países, con spread de 100 puntos, logran tomar deuda a una tasa muy baja para los estándares argentinos. Uruguay, por ejemplo, acaba de endeudarse por u$s1.850 millones y pagó por el tramo dolarizado una tasa anual de 4,7%, con plazo a 10 años.

Extrañando los viejos tiempos

A Toto Caputo, en cambio, tomar dólares prestados en el mercado le costaría no menos de 9%, una tasa que se considera demasiado alta, y que llevó a que el ministro declarara públicamente su deseo de «depender menos de Wall Street» y de fondearse con el mercado local. Fue un a frase que llevó a sus críticos a acusarlo de «hacer del defecto una virtud», porque en realidad el ministro no podría acceder al crédito de Wall Street ni aunque quisiera hacerlo.

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La mejor tasa que había conseguido hasta ahora el ministro había sido la del préstamo en modalidad «repo» otorgado por un grupo de bancos, que en enero le cobraron 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.

Pero ese no es el tipo de crédito que quiere Caputo. El «repo» es un préstamo, en el cual el financista toma activos en garantía, tal como ocurre con los préstamos prendarios para individuos. Eso es lo que posibilita la tasa menor que la del bono, donde el inversor asume el riesgo de las oscilaciones del valor en el mercado secundario.

Lo que quiere Caputo es emitir un bono y que se lo compren los fondos globales. No ocurre eso desde enero de 2018 cuando, siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri, sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.

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Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino, donde hasta se permitía fantasear con la obtención de la calificación «investment grade» por parte de las agencias de riesgo crediticio. A Caputo también lo ayudó en ese momento las bajas tasas internacionales -el bono US Treasury a 10 años pagaba 2,45%-. 

Otra vez, la culpa del riesgo kuka

¿Por qué hoy no puede Argentina pedir crédito y pagar una tasa de interés parecida a la de sus vecinos? Gracias al bono que acaba de emitir Caputo, el gobierno encontró la posibilidad de dar su argumento favorito: es todo culpa del «riesgo kuka».

Según ese punto de vista, el temor a un sabotaje político por parte de la oposición, o a un cambio de gobierno tras la elección de 2027, es lo que mantiene a los inversores cautelosos e impide que inyecten dólares en Argentina, dado que perciben el riesgo de un eventual default.

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Y, no por casualidad, el nuevo bono de Caputo tiene como fecha de vencimiento octubre de 2027, coincidiendo con la elección presidencial. Es una señal al mercado en el sentido de que, aun cuando a Javier Milei le vaya mal en su intento reelectoral, ya estará devuelto en su totalidad el capital de estos bonos, sin riesgo a un «reperfilamiento».

Ya se había recurrido a esa explicación para explicar por qué el dólar se había disparado y por qué el riesgo argentino había trepado hasta 1.500 puntos en el cierre de la campaña electoral, y ahora vuelve a ser el lema para justificar por qué el spread argentino no baja de los 500 puntos.  

El propio Milei retuiteó un comentario de Felipe Núñez -uno de los principales asesores de Caputo-, en el que argumentaba: «Sin riesgo kuka, el riesgo país es aproximadamente 230 puntos».

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Es, sin embargo, un tema que está lejos de suscitar consenso en el mercado. Porque, a diferencia de lo que ocurrió con el tipo de cambio, que experimentó una abrupta baja una vez que Milei ganó las elecciones legislativas, no ocurrió lo mismo con el riesgo país. El gobierno había previsto que, ya disipado ese riesgo electoral, podría caer por debajo de 400 puntos, el mismo nivel que le había permitido a Caputo emitir u$s9.000 millones hace ocho años.

Sin embargo, las puertas del mercado de crédito siguen cerradas. Y los informes de los bancos de inversión no apoyan el argumento del «riesgo kuka» sino que apuntan a falencias del programa económico. Principalmente, las dudas sobre si el Banco Central será capaz de acumular reservas para hacer frente al desafiante calendario de vencimientos de deuda.

¿Riesgo «kuka» o falencias del modelo?

Entre los críticos del programa económico, el punto más discutido es el del mantenimiento de controles cambiarios, lo que hace que sea discutible si el actual precio del dólar es «de equilibrio«. Más bien, lo que se argumenta desde la vereda opositora es que la actual estabilidad se está logrando al costo de una crisis a mediano plazo, con el viejo método de la «bicicleta financiera».

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El gobierno también discute ese punto, dado que en las últimas semanas se notó una compresión de tasas, y en la última licitación se colocó una letra ajustable por CER a una tasa real del 1,9% anual.

El festejo por el buen resultado de la licitación aparece junto con el de la difusión del EMAE, en el que se confirma que la economía creció un 4,4% durante 2025. Pero tampoco ese dato tiene la capacidad de terminar con el debate. Porque cuando se hace la apertura por sectores, hay rubros como la industria manufacturera que muestran caídas interanuales de casi 4%.

A juzgar por las decisiones que ha tomado en las últimas semanas, todo indica que el ministro Caputo está resignado a que el índice de riesgo país no caiga debajo del «piso psicológico» de 500 puntos. Sin embargo, luego de la demostración de confianza que implicó el nuevo bono en dólares colocado en el mercado local, hay quienes se entusiasman con un contagio de optimismo hacia el exterior y eso se refleje en una caída del índice de riesgo país.

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Los controladores aéreos levantaron el paro para hoy y mañana pero sostienen las medidas para los días siguientes

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(Maximiliano Luna)

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que reúne a los controladores aéreos levantó los paros de este jueves 26 y viernes 27 de febrero.

De acuerdo con el cronograma que había presentado el sindicato, en el marco de la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la conciliación obligatoria, el reclamo de este jueves estaba previsto para iniciar a las 15 y concluir a las 18, mientras que también se encontraba programada una medida similar para mañana, entre las 19 y las 22 horas.

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Ambas medidas fueron levantadas. En los dos casos, la huelga estaba planeada para afectar a toda la aviación (vuelos domésticos e internacionales) en todos los aeropuertos del país.

“Informamos que, en el marco del conflicto colectivo en curso, se ha avanzado a una mesa de diálogo real con el objetivo de continuar las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que permita dar respuesta al reclamo que venimos llevando adelante”, informó el gremio en un comunicado.

No obstante el sindicato confirmó que “continúan plenamente vigentes las medidas notificadas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, conforme al cronograma oportunamente presentado, a la espera de avances concretos en la negociación”.

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