ECONOMIA
El dato que el Gobierno está usando para «planchar» al dólar y que se puede dar vuelta en enero

El dólar oficial opera este martes 30 de diciembre a $1480, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1457. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1527 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1484 (+0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1540.
Para los especialistas de la city porteña, la estabilidad del dólar no se explica solo por una jornada calma o por menor volatilidad, sino por decisiones concretas que reordenan el tablero de corto y mediano plazo. En ese marco, la discusión se corrió de la anécdota de la cotización diaria hacia el «cómo» y el «con qué» se sostiene el equilibrio, especialmente cuando el calendario financiero se vuelve más exigente.
El punto de fondo es que la agenda ya no se limita a desinflar: ahora se mezcla con la necesidad de fortalecer reservas y sostener una transición hacia un esquema que el Gobierno presenta como compatible con una remonetización prevista para 2026. Esa combinación abre una tensión inevitable: sumar dólares sin recalentar el tipo de cambio ni generar presión inflacionaria, mientras se mantiene la credibilidad del programa.
En paralelo, aparecen señales de una reconfiguración de la estrategia oficial: por un lado, un accionar del Tesoro que el mercado lee como clave para explicar la estabilidad reciente; por el otro, un paquete de lineamientos del Banco Central que busca ordenar reglas, dejar menos espacio a la discrecionalidad y responder a reclamos de previsibilidad, reservas y consistencia macro.
Con ese telón de fondo, la pregunta que ordena la nota es simple, pero filosa: qué tan sostenible es la calma del dólar cuando el esquema exige reservas, cuando el margen de maniobra depende de la disponibilidad de divisas y cuando, al mismo tiempo, la dinámica monetaria exige que la demanda de pesos acompañe para que el proceso no se traslade a precios. A partir de ahí, el mercado vuelve a mirar el mismo triángulo: dólar, reservas y expectativas sobre 2026.
La calma del dólar con sostén fiscal
Desde Ecolatina señalaron que, en una semana corta, el panorama cambiario-monetario cerró sin grandes novedades, con el tipo de cambio oficial finalizando en $1.452,5, apenas 0,2% por encima del viernes anterior y en el valor más alto desde comienzos de mes. En términos de dinámica, sus analistas apuntaron que el dólar oficial se mantuvo varias ruedas en torno a niveles similares, un comportamiento que el mercado vincula a un anclaje más activo.
Para Ecolatina, detrás de esa estabilidad no descartaron que el Tesoro haya persistido con ventas en el mercado oficial. Los expertos de la consultora explicaron que, siguiendo los últimos datos, Hacienda habría vendido USD 200 millones entre el 17 y 18, y al menos otros USD 12 millones el viernes posterior, lectura que se deduce de los movimientos del stock de depósitos y de los flujos relevados con la información disponible.
En esa línea, desde Ecolatina detallaron que el stock de depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA habría pasado de USD 2.077 millones (16/12) a USD 1.869 millones (19/12). Ese descenso es clave porque exhibe el «combustible» utilizado para sostener el tipo de cambio, en un momento en el que el Tesoro enfrenta un calendario de pagos exigente.
El dato se vuelve más sensible porque, según Ecolatina, en la segunda semana de enero vence deuda soberana por USD 4.200 millones, por lo que los depósitos actuales cubren 44% de esos vencimientos. Sus analistas agregaron que esa cobertura podría subir a 60% si ingresaran USD 700 millones por la privatización de las hidroeléctricas, pero el punto central permanece: la estabilidad cambiaria reciente convive con un uso de dólares que achica el colchón para enfrentar compromisos.
Regla cambiaria y programa de reservas
Desde GMA Capital señalaron que el anuncio del Banco Central sobre la profundización del esquema de agregados monetarios fue, además, una señal sobre la fase de remonetización prevista para 2026. Los especialistas del bróker explicaron que, bajo el nuevo régimen, el techo relevante del esquema cambiario queda condicionado por un insumo decisivo: el sendero de la inflación, motivo por el cual plantearon tres escenarios con base en el REM y estimaciones propias.
Para GMA Capital, las novedades no terminaron en la regla: el BCRA avanzará en paralelo con un programa de acumulación de reservas consistente con la evolución de la demanda de dinero y la liquidez del mercado cambiario. Sus analistas apuntaron que la autoridad monetaria aclaró que la ejecución diaria del esquema se alineará con una participación del 5% del volumen diario del mercado de cambios, buscando sostener el proceso de remonetización.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, además, continuará la normalización gradual de la política de encajes, en línea con la estabilidad de precios y la recomposición de la intermediación financiera. Ese punto apunta a reforzar el funcionamiento del sistema y a ordenar condiciones monetarias sin forzar desequilibrios en un mercado que sigue muy atento a señales de consistencia.
En conjunto, para GMA Capital, el paquete de medidas se orientó a dos reclamos que ya venían apareciendo: un programa creíble que mantenga al dólar alejado de la banda y un esquema que permita reforzar las arcas del Central. En otras palabras, una búsqueda explícita de reglas para estabilizar expectativas, pero con la condición de que el programa logre, efectivamente, conseguir dólares y que la demanda de pesos acompañe.
El desafío de conseguir divisas
Los especialistas del bróker advirtieron que el programa de fortalecimiento de reservas implica un corrimiento en el eje de la política económica: desde una estrategia centrada en la desinflación hacia un enfoque más balanceado, orientado a fortalecer la consistencia macroeconómica, aun a costa de que la desaceleración inflacionaria sea más gradual. Para GMA Capital, el punto es que la acumulación de divisas se vuelve condición de credibilidad, no solo una meta operativa.
En ese marco, desde GMA Capital señalaron que el esquema deja interrogantes concretos. Sin un plan de compras claro, la acumulación depende de que haya dólares disponibles y de que la demanda de pesos permita absorber la emisión sin presionar sobre precios. La primera alerta está del lado de las divisas: sus analistas apuntaron que las reservas netas a valor de mercado (excluyendo oro y DEGs) alcanzan un rojo de USD 7.367 millones.
A esa fragilidad se suma, según GMA Capital, el perfil de vencimientos: en 2026 vencen USD 12.633 millones, asumiendo un rollover de organismos internacionales excepto FMI. Para sus especialistas, la clave es qué mecanismos permitirán generar esas divisas, porque la disponibilidad efectiva condiciona el ritmo y la potencia del programa de acumulación.
Además, desde GMA Capital plantearon que la posibilidad de hacerse de dólares vía superávit de cuenta corriente luce acotada: en 2025, siete de los diez meses publicados registraron déficit. Y sobre competitividad, si bien el esquema cambiario garantizaría un tipo de cambio real mayor con Estados Unidos (12% de ponderación en el TCRM), no hay certezas frente a otros socios; en particular, señalaron el riesgo de un eventual atraso frente a Brasil, que representa un tercio del TCRM, con implicancias sobre importaciones, exportaciones y disponibilidad de divisas.
La variable que puede definir al dólar: demanda de pesos, señoreaje y el límite de la estabilidad
Para GMA Capital, el otro gran condicionante del programa es la demanda de dinero. Sus analistas explicaron que, para que el Banco Central pueda seguir comprando dólares sin generar presiones inflacionarias, los pesos emitidos para adquirir divisas deben ser absorbidos por la economía. En este esquema, la acumulación de reservas se financiaría mediante emisión monetaria, lo que genera un ingreso para el Estado conocido como señoreaje.
Los expertos de la sociedad de bolsa detallaron que, a diferencia de episodios anteriores, si la demanda de pesos crece al mismo ritmo que la emisión, el proceso no tendría impacto inflacionario y el señoreaje sería positivo, asociado a una mayor monetización. En cambio, si la emisión supera la demanda de dinero, el ajuste se daría vía precios, dando lugar a un señoreaje de carácter inflacionario, con el consiguiente riesgo de tensión sobre el tipo de cambio.
En ese escenario, según GMA Capital, el Gobierno enfrentaría dos caminos: profundizar la esterilización —con mayor endeudamiento del Tesoro o del propio BCRA— o frenar el ritmo de compras, lo que dilataría la recomposición de reservas. También subrayaron que la temporalidad importa: aun con demanda de pesos dinámica, la falta de dólares disponibles puede trasladar el ajuste hacia tasas de interés más altas.
En paralelo, desde Ecolatina ubicaron el pulso de corto plazo en el comportamiento de las reservas y en señales del mercado que acompañan la dinámica del spot. Sus analistas apuntaron que las Reservas Netas (según su definición operativa) se habrían ubicado en torno a USD 1.300 millones. En síntesis, el mapa que deja esta etapa combina dos planos: el «hoy», donde el Tesoro habría actuado para sostener estabilidad; y el «2026», donde la trayectoria del dólar y de las reservas dependerá de un equilibrio delicado entre disponibilidad de divisas y absorción de pesos.
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ECONOMIA
Fondo de Asistencia Laboral: qué plantea la iniciativa y cómo puede ayudar al mercado de capitales

La expectativa durante el tratamiento de la reforma laboral en Diputados se concentró en la votación en particular de la iniciativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes centrales del proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno, que enfrentó objeciones tanto de la oposición como de sectores técnicos por su impacto potencial en el sistema previsional.
A pesar de que se eliminó el artículo 44, vinculado a licencias y cuya autoría aún se desconoce, el oficialismo no tenía garantizados los votos en particular en la Cámara de Diputados para aprobar el FAL, incluso tras introducir modificaciones durante el tratamiento en el Senado. Un sector de la oposición y miembros de bloques dialoguistas advertían que la nueva estructura podría desfinanciar la caja previsional. Finalmente, luego de largas horas de sesión, el Gobierno logró que se aprobara el FAL, que fue diseñado para cubrir indemnizaciones por despido en el sector privado.
El esquema fija aportes mensuales obligatorios para los empleadores, con tasas que varían según el tamaño de la empresa. Las grandes compañías deberán aportar el 1% de las remuneraciones, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) estarán obligadas a contribuir con el 2,5% sobre esa misma base. Antes de los cambios aprobados en el Senado, no se diferenciaba por tipo de empresa y todas debían aportar un 3 por ciento.
El diseño del Fondo de Asistencia Laboral se transformó en un punto de fuerte debate legislativo y fue cuestionado por distintos actores económicos y técnicos. El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), un centro de análisis económico, expuso objeciones técnicas sobre la forma de financiamiento del fondo y los efectos colaterales sobre el esquema previsional.

La contadora Elisabet Piacentini explicó que el artículo 61 del proyecto establece: “Las cuentas de los Fondos de Asistencia Laboral se conformarán con una contribución mensual obligatoria del uno por ciento para las grandes empresas y dos coma cinco por ciento para las micro, pequeñas y medianas empresas, de acuerdo a la ley PYME”. Piacentini aclaró que estos aportes se calculan sobre las remuneraciones que sirven de base para el resto de las cargas sociales. Así, “en el formulario de cargas sociales, ahora aparecerá que también se paga el dos coma cinco por ciento de este concepto”.
El artículo 77 de la norma incorpora una reducción en la contribución patronal. Según lo dispuesto, los empleadores que participen en el régimen del FAL, a excepción de quienes estén en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, podrán descontar el monto pagado al fondo de sus contribuciones patronales destinadas a la seguridad social.
“Si pagás, te lo descontás de los aportes a la seguridad social, a las cajas de jubilación. O sea, el efecto es neutro. En caso de ser una pyme, voy a tener que pagar 2,5% más de todos los sueldos, pero mi efecto va a ser neutro y voy formando un fondo que va a estar a nombre de mi empresa”, detalló Piacentini. En caso de despido, el empleador utilizaría ese fondo para cubrir la indemnización.
La implementación del FAL implica que el financiamiento de los despidos deje de depender directamente de las empresas y pase a un esquema de fondo acumulativo individualizado. Según la experta, el saldo de cada cuenta estará vinculado al empleador, quien utilizará esos recursos ante la eventualidad de afrontar una desvinculación. “El despido lo terminaría pagando la caja de jubilación del Estado”, advirtió la contadora. El mecanismo prevé que los fondos detraídos de la masa salarial se destinen a un fondo administrado, con la intermediación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) como autoridad de supervisión.

Entre empresarios y analistas surgieron dudas sobre la viabilidad del esquema, especialmente por el contexto económico actual, marcado por la falta de crecimiento sostenido del empleo privado formal. El sistema previsional argentino se financia principalmente con aportes y contribuciones patronales provenientes del empleo privado y del monotributo. Por eso, una reducción en el flujo de aportes podría afectar el equilibrio financiero del sistema, en particular si la dinámica del empleo privado no se expande.
Pablo Vanarotti, socio de Nicolson & Canon, destacó que la redacción del proyecto deja entrever que la compensación de los aportes al FAL se va a restar de los del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). “La norma te lo permite inferir. Si quieren que dé neto para que el empleador a fin de mes no pague más, tiene que hacer una contribución al FAL y ese mismo restárselo a las contribuciones patronales. Para que eso suceda, debería hacerse sobre la misma base que usaste para calcular, que es el SIPA”, comentó.
Una postura diferente tuvo Pablo Mastromarino, abogado laboralista, para quien los porcentajes que implica del FAL de reducción de las contribuciones patronales no necesariamente implican un desfinanciamiento del sistema previsional. “El sistema previsional se ha venido desfinanciando desde los últimos años por un montón de otras decisiones que van desde la estatización del AFJP hasta las moratorias”, comentó.
Durante el debate parlamentario, diversos sectores señalaron que la neutralidad fiscal que plantea el Gobierno se apoya en la expectativa de que la nueva ley fomente la creación de empleo formal. Según la visión oficial, un mayor dinamismo en el mercado laboral compensaría la reasignación de fondos, dado que más trabajadores registrados implicarían mayores aportes totales al sistema previsional. “Lo que juega el Gobierno es que dice que como esta ley va a crear más empleo, van a haber más aportes. Esto sería el círculo que ellos entienden que va a suceder”, explicó Piacentini en diálogo con este medio.

El control y la gestión del FAL estarán a cargo de la CNV, que supervisará el movimiento de fondos y la administración de las cuentas individuales, con el objetivo de dotar al mecanismo de transparencia y garantizar que los recursos se utilicen exclusivamente para el pago de indemnizaciones laborales.
El control de los fondos por parte de la CNV responde al objetivo del ministro de Economía, Luis Caputo, de fortalecer el mercado de capitales local y reducir la necesidad de acudir al financiamiento externo para afrontar los vencimientos de deuda. En la misma línea, además de los bancos, se habilitó la posibilidad de canalizar los llamados “dólares del colchón” a través de inversiones en ALyCs.
La iniciativa excluye de la reducción de contribuciones patronales a los empleadores que contraten personal bajo el régimen de incentivo a la formalización laboral. Para esos casos, el beneficio no aplicará, según establece el artículo 77 del proyecto, con el propósito de evitar una doble exención para ciertos empleadores.
Un informe reciente del IERAL de la Fundación Mediterránea advierte sobre “problemas de diseño” en el FAL, en particular por la ausencia de un análisis detallado del impacto distributivo y el flujo de recursos entre el sistema previsional y el fondo de asistencia. La entidad sostiene que no existen cálculos precisos sobre cuánto dejará de ingresar al sistema previsional ni sobre cuánto se destinará al fondo asistencial.
La discusión sobre el Fondo de Asistencia Laboral generó un intenso debate en la Cámara de Diputados, donde varios bloques solicitaron mayores precisiones técnicas y proyecciones sobre el comportamiento del fondo. El oficialismo defendió la iniciativa al argumentar que el esquema facilitará la movilidad laboral y reducirá los litigios por despido, mientras que la oposición reclamó mayor claridad sobre los efectos en la recaudación previsional.
En el sector privado, la creación del FAL implica desafíos administrativos y de planificación financiera, ya que exige la apertura de cuentas individuales y el seguimiento del saldo acumulado para cada empleador. Los especialistas subrayaron que el mecanismo requerirá una articulación precisa entre la AFIP, la ANSES y la CNV para asegurar su funcionamiento operativo.
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ECONOMIA
Sube el precio de la carne y la inflación de febrero viene con una sorpresa

El kilo de media res trepó en las últimas horas a un precio récord, y con un número redondo, lo que le da espectacularidad al asunto: 10.000 pesos.
Las carnicerías recibieron hicieron frente a ese valor, que implica una suba de nada menos que el 13% respecto de la semana anterior.
Los comerciantes, que vienen achicando márgenes de ganancias en medio del aumento permanente de la carne, no tendrán mucho espacio para postergar esta nueva alza.
Los frigoríficos, abastecedores naturales de los negocios, recibieron a su vez nuevos ajustes desde el predio de Cañuelas, donde el kilo vivo de novillo ya superó los $5.200, también un valor nunca visto en las negociaciones.
Sube el precio de la carne: ¿la inflación vuelve al 3% en febrero?
Los últimos relevamientos de inflación de las consultoras tomaron nota de esta realidad. Eco Go, por caso, prevé que el índice de precios podría llegar al 3,0% en febrero, aun por encima de lo que el 2,9% de enero.
Para LCG, en tanto, el promedio de las últimas cuatro semanas de inflación de los alimentos trepó al 3,4 por ciento, en línea con lo que fueron los últimos meses.
Y todo por culpa del precio de la carne.
El aumento de precios en carnicerías no frena
La disparada en el precio de la carne apareció antes de las fiestas de fin de año. Y prosigue a pesar de que el consumo se ralentizó en este inicio de 2026.
Para tener una idea de la dinámica: desde finales de octubre hasta hoy, el índice novillo pasó de $3.300 a $5.200, un alza del 57,5 por ciento. Todo en menos de 120 días.
Una parte de esa escalada ya se traspasó a las góndolas y carnicerías de barrio. Pero todavía resta que se traslade una buena parte. «La suba será gradual dependiendo del consumo», analiza Andrés Costamagna, consultor del sector cárnico.
Hace un año, el precio de la media res estaba en torno a los $6.000. Y ahora ya trepó a los $10.000. Un alza del 67% en 12 meses.
Algunos de los cortes vacunos más demandados ya superaron esa media.
El kilo de asado, por ejemplo, ya cuesta $24.500 en las cadenas de carnicerías. Cortes como la colita de cuadril y el vacío se acercan a los 30.000 pesos.
El bife de chorizo y el ojo de bife, en tanto, se cobran $40.000 por kilo.
Asado de lujo: las exportaciones, entre las claves
La clave de este proceso está en el nivel de la producción ganadera.
«La faena bovina en Argentina cayó 12% en cabezas durante enero comparado con diciembre de 2025. Por lo tanto, la producción de carne bajó 11% el mes pasado, comparada con diciembre último», cuenta Costamagna.
Esa merma tiene una explicación: la expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.
Cuando el productor percibe que el negocio puede mejorar por el lado de las ventas externas, ajusta su estrategia: retiene hacienda a la espera de mejores precios. Esa dinámica reduce la oferta disponible en el corto plazo y presiona sobre los precios.
Es lo que está sucediendo ahora mismo.
La esperanza de que haya más volumen de exportaciones se debe, por ejemplo, a la apertura comercial con los Estados Unidos. Donald Trump acaba de firmar un decreto abriendo las puertas a compras de hasta 100.000 toneladas de carne en la Argentina, cinco veces más de lo que se habilitaba hasta ahora.
Esa actitud del líder estadounidense se debe a la caída en la producción de carne en los Estados Unidos. Un fenómeno que tiene escala a nivel mundial.
La expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.
Si este proceso finalmente se consolida, el consumidor probablemente tenga que acostumbrarse a valores más altos que los de los últimos años. Al menos hasta que la producción se incremente y haya un nuevo equilibrio.
Según Costamagna, este proceso puede durar entre dos y tres años.
Pollo y cerdo: ¿oportunidad o rezago?
La comparación con otras carnes ayuda a dimensionar el fenómeno.
El cerdo se mantiene alrededor de $3.400 por kilo de media res, prácticamente sin cambios en la última semana y con un incremento interanual del 15%, muy por debajo del movimiento que muestra la carne vacuna. Y la mitad de la inflación interanual.
Algo similar ocurre con el pollo, que ronda los $2.964 por kilo, también sin variaciones en la última semana, y con un aumento del 44% respecto a febrero del año pasado.
Esta diferencia de dinámicas está reconfigurando el consumo interno. Con la carne vacuna escalando a gran velocidad, las familias ajustan sus compras y reemplazan parte del consumo por alternativas más económicas.
Sin embargo, la suba del vacuno también refleja otra realidad: la oferta de hacienda sigue siendo limitada y los productores buscan recuperar rentabilidad después de varios años de márgenes ajustados.
En ese contexto, el mercado empieza a anticipar un escenario donde la carne vacuna se ubica en un escalón de precios cada vez más alto respecto del resto de las proteínas. Y esa brecha, que hoy ya es visible en los números del sector, podría seguir ampliándose si la oferta no logra recomponerse al ritmo que demanda el consumo.
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ECONOMIA
El Banco Central consolida la compra de dólares y acumula casi USD 1.300 millones en 2026

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 23 jornadas consecutivas con saldo comprador dentro y fuera del mercado cambiario tras hacerse este miércoles de 44 millones de dólares. Además, ya lleva comprados más de USD 1.290 millones en 2026, cifra que ya representa casi el 13% de la meta anual de acumulación de reservas.
Durante las últimas 22 ruedas, el BCRA totalizó compras por USD 1.297 millones, en línea con el inicio de la “fase 4” del actual programa económico. Para hacerse de los dólares, la autoridad monetaria emite pesos sin esterilización, lo que mantiene la liquidez en el sistema y evita que una falta de circulante eleve las tasas de interés.
Como resultado de estas operaciones, las reservas internacionales alcanzaron los USD 45.417 millones, con una baja diaria de USD 256 millones y todavía no recuperan el terreno perdido desde fines de enero.
En el último mes, el stock de reservas extranjeras llegó a un máximo desde agosto de 2021, al marcar USD 46.240 millones, impulsado también por el alza del precio internacional del oro. Este activo, considerado resguardo frente a la volatilidad global, repercute directamente en los números del BCRA.
Actualmente, la entidad posee cerca de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 toneladas. El valor de la onza superó los USD 5.600 la semana pasada, pero retrocedió hasta USD 4.960 actuales. Esta baja impactó negativamente en los registros del organismo, aunque la jornada de hoy aportó volumen por un leve alza de 0,5 por ciento.
El flujo sostenido de compras de divisas se explica por la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y la emisión de deuda de empresas privadas. El BCRA estima ingresos pendientes de cerca de USD 3.600 millones por colocaciones externas corporativas, factores que ampliaron la oferta de dólares en el mercado oficial. A lo largo de 2025, las empresas emitieron deuda por más de USD 20.000 millones, según la consultora PwC, lo que permitió transitar períodos de estabilidad cambiaria.
Las proyecciones oficiales para 2026 estiman que la compra neta de divisas oscilará entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, según la evolución del proceso de remonetización. Santiago Bausili, presidente del Banco Central, afirmó que la consolidación de reservas dependerá de la demanda de pesos y del ingreso de divisas. Con el ritmo reciente, ya se alcanzó casi el 13% del objetivo anual mínimo.
La autoridad monetaria estableció un límite diario del 5% sobre el volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para la compra de divisas, con el fin de preservar la estabilidad cambiaria. En algunas ocasiones se superó ese tope, lo que fuentes privadas atribuyen a operaciones fuera del circuito tradicional del MLC.
El BCRA informó que puede adquirir dólares fuera del mercado mayorista, negociando directamente con empresas o entidades para evitar alteraciones en el funcionamiento habitual del mercado cambiario.
- 5 de enero: USD 21 millones
- 6 de enero: USD 83 millones
- 7 de enero: USD 9 millones
- 8 de enero: USD 62 millones
- 9 de enero: USD 43 millones
- 12 de enero: USD 55 millones
- 13 de enero: USD 55 millones
- 14 de enero: USD 187 millones
- 15 de enero: USD 47 millones
- 16 de enero: USD 125 millones
- 19 de enero: USD 21 millones
- 20 de enero: USD 8 millones
- 21 de enero: USD 107 millones
- 22 de enero: USD 80 millones
- 23 de enero: USD 75 millones
- 26 de enero: USD 39 millones
- 27 de enero: USD 32 millones
- 28 de enero: USD 33 millones
- 29 de enero: USD 52 millones
- 30 de enero: USD 23 millones
- 2 de febrero: USD 39 millones
- 3 de febrero: USD 57 millones
- 4 de febrero: USD 44 millones
Este martes, el volumen operado en el segmento de contado alcanzó USD 378,205 millones, una cifra considerada adecuada para la temporada de verano. El dólar mayorista subió 1,50 pesos, equivalente a 0,1%, y cerró en $1.447,50, todavía por debajo de los $1.455 registrados al final de 2025.
Para la jornada, el Banco Central fijó el techo de la banda de flotación cambiaria en $1.579,95, situando el tipo de cambio oficial a 132,45 pesos, o un 8,5% por debajo de ese tope.
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