ECONOMIA
El derrumbe del mercado se llevó en un día las ganancias en la Bolsa que algunos habían atesorado en un año

La derrota oficialista en el Senado por el rechazo al veto de los ATN (adelantos del Tesoro a las provincias) alimentó un fuego que venía con fuerza propia y lo transformó en un incendio de proporciones.
Pero nada de lo que sucedió ayer es una sentencia definitiva. El Gobierno tendría un plan B para conseguir divisas y es posible que prevalezca el veto a las ATN, la ley que más daña al poder. Es posible que los diputados no consigan los dos tercios necesarios para aprobarlo. Si esto sucede, los mercados tomarán nota, como hicieron con los otros fracasos.
El inversor cuando compra o vende lo hace como el ajedrecista, mueve las piezas de acuerdo con lo que cree que va a suceder. Si así fuera, lo de ayer fue el peor presagio para las elecciones de octubre, pero no hay lógica en el día a día porque el mercado financiero juega al ritmo de la política pero no se suicida, frena metros antes del muro.
El jueves negro se originó por la coincidencia de los peores datos. Hasta el rumor de un mal momento de una ALyC causó temores de que las pérdidas produjeran daños colaterales. Después de la rueda se aclaró que la ALyC había perdido dinero, más del que presentó en su balance, pero era por diferencias de cambio y nada que no pudiera respaldar.
El pánico de ayer obligó a quienes estaban en el mercado apalancados, es decir tomaron cauciones o préstamos para operar, a vender apresuradamente lo que aceleró las bajas y aumentó las coberturas en dólares por temor a las pérdidas. Del miedo al pánico hubo un solo paso en los inversores que estaban apostando a activos argentinos con dinero de cauciones.
Es que las ganancias que prometían bonos y acciones que estaban en niveles de liquidación parecían atractivas y que se había llegado a un piso. Bonos en dólares que rendían 24% parecían una apuesta atractiva.
Pero se transformaron en una trampa cuando los bonos soberanos enfrentaron pérdidas de hasta 10% elevando el riesgo país 16% a 1.454 puntos básicos, el triple del nivel que se necesita para volver a los mercados internacionales de crédito que son el seguro para el pago de la deuda.
Inversiones Pergamino destacó en un post en “X” que el Global 2035, el bono de referencia para el riesgo país porque tiene legislación Nueva York y una elevada ponderación en la confección del índice, “cuando comenzó el gobierno de Milei cotizaba a USD 37. Con USD 10.000 se podían comprar 27.027 nominales. En estos dos años se cobraron USD 2.095 en rentas y hoy la inversión vale USD 13.154. En total, 52% de ganancia”.
El informe aclara que el título ahora volvió a una paridad por debajo de 50%, precios pre default. El peor escenario es que siga recortando y vuelva a 37% de paridad. En esa zona el bono paga USD 2.230 cada USD 10 mil invertidos. Es un buen nivel para quienes crean que Milei cumplirá los pagos en 2.027”.
Los bonos fueron el centro de la rueda, más allá del derrumbe de las acciones y la escalada del dólar. El riesgo de default, que domina la escena, no proviene de la economía, sino de la política.
Hubo otras opiniones sobre la rueda. Federico Filippini, Chief Economist y Javier Casabal, Sr Fixed Income Strategist de Adcap Grupo Financiero señalaron que “el mercado entró de lleno en la dinámica electoral sin haber mostrado aún los ajustes necesarios para un cambio en las expectativas. Las señales provenientes del Congreso, junto con el anuncio de la intervención generaron una señal negativa. Aun así, esperamos que el Gobierno asegure un tercio de la Cámara Baja, suficiente para defender decretos y vetos”.
Los analistas de Adcap aconsejaron “aun si los inversores esperaran un resultado positivo en octubre, la dinámica de mercado del Banco Central vendiendo en el límite superior de la banda cambiaria ejerce presión sobre el resto de los activos, lo que podría continuar más allá de las elecciones. Bajo este escenario, reiteramos nuestra recomendación de reducir duration en los Bonos en dólares (por ejemplo, canjeando el Global 2035 por el Global 2030). Para una prueba de estrés, consideramos que los bonos podrían volver a las paridades de febrero de 2024, antes del llamado al diálogo de Milei. Incluso bajo ese escenario, los bonos cortos, como los 2029 y 2030, ofrecerían rendimientos positivos al considerar los pagos a recibir hasta julio de 2027. Por otro lado, los bonos más largos, como los Global 2035, probablemente seguirían bajo mayor presión. Los tenedores de estos bonos seguirán viendo de cerca los movimientos del Banco Central y los montos que destina para intervenir”.
Los fondos del exterior siguen vendiendo sus tenencias hasta agotarlas. Las pérdidas llegaron a extremos inimaginables. Es el caso de quienes compraron en dólares los TY30P en pesos de los que hubo dos emisiones para inversores extranjeros en mayo y junio pasado que sumaron USD 1.500 millones. La tasa en pesos que pagaban era de 29,5% anual y fue criticada por exagerada. Esos inversores, de los que se decía que habían hecho un buen negocio financiero, según los cálculos del analista financiero Salvador Vitelli, hoy en día llevan perdidos 42% en dólares. Este bono que vence dentro de 5 años tiene una cláusula de repesca en mayo de 2027.
Los bonos en pesos tuvieron caídas de precios desmedidas. Llegaron a perder 10%, pero sobre el final aparecieron compradores en los plazos que más habían caído y recortaron la pérdida a 6%. Los duales que vencen en marzo bajaron 6,88% y rinden 7,2% efectivo mensual. Las LECAP de octubre en adelante dan tasas superiores a 4% efectivo mensual y rozan 5% ¿Alguien creerá que el dólar de aquí en más puede subir más de 5% en un mes tras el alza de ayer? Los BONCER, que ajustan por inflación, perdieron hasta 7%. Hagan juego, señores. Estas crisis transforman a algunos inversores en apostadores.
A todo esto, las acciones se desplomaron. El S&P Merval de las acciones líderes perdió 4,40% en pesos y 8,80% en dólares. El índice en pesos está en el mismo nivel del 30 de setiembre pasado y en dólares en el nivel de marzo del 2024.
Las bajas más importantes correspondieron a empresas de gas. Transportadora Gas del Norte perdió 14,30%; Metrogas, 11.12% y Transener, 10,53%. El tema cambiario impacta directo en estas empresas porque afecta a las tarifas. Las productoras de gas y petróleo padecieron las bajas en menor medida: Pampa Energía perdió 2,1% e YPF, 6,6%. La única ganadora fue Loma negra que subió 0,4%. En el panel general no hubo números verdes.
Los dólares financieros fueron de menor a mayor. Cuando trascendió que el Central había vendido una considerable cantidad en la plaza mayorista, subieron hasta 4,3%. El MEP subió $49 a $1.535 y el contado con liquidación (CCL), $64,25 a $1.564. El salto de las divisas impidió hacer la operación “puré”, comprar en el MEP y revender en el “blue”, que gran parte del día estuvo $20 arriba de los financieros. Pero la suba del final dejó al dólar libre con un aumento de $20 a $1.510 lo que cortó cualquier intento de hacer “puré”.
En la plaza mayorista se operaron USD 590 millones y el dólar mayorista cerró a $1,474,50, el mismo nivel que el día anterior, pero con ventas del BCRA por USD 379 millones, del paquete de USD 500 millones que colocó en el offer.
El informe de la consultora F2 de Andrés Reschini “señaló que “lejos de acoplarse a la buena performance de emergentes, los activos locales vivieron una de las peores pesadillas de los últimos 10 años. Después de la votación del miércoles en Diputados con resultado adverso para el oficialismo, se sumó la del Senado donde fue rechazado el veto al proyecto de distribución automática de los ATN. El Merval en dólares cayó otro 8,8% acumulando un retroceso del 43% en lo que va del año, la segunda peor performance para esta fecha desde, al menos, 2015. Bonares y Globales cerraron con rojos de hasta -13,4% y sus rendimientos superaron el 30% de TIR anual”.
F2 agrega que “el mercado estuvo lejos de disciplinarse, la brecha cambiaria volvió a tomar impulso generando espacio para arbitrajes o “rulos” que, a su vez despiertan mayor demanda. Tal es así que el BCRA intentó achicar este circuito a través de la comunicación “A” 8332 que se circunscribe a altos cargos directivos de entidades financieras y familiares que tengan un porcentaje de acciones a los que obstaculiza el acceso a divisas”.
La consultora indica que “en el mercado de futuros no se detuvo el desarme de fin de setiembre y con un volumen de operaciones de 1.346.273 contratos la demanda de cobertura se hizo más intensa generando apertura de nuevos contratos por unos 430,7 millones, el mayor registro diario desde el histórico 7 de mayo. Las tasas implícitas se corrieron al alza, pero no en la magnitud que lo hizo la curva pesos, de modo que es probable que haya habido intervención oficial suavizando el impacto del mayor apetito por cobertura”.
Lo que suceda hoy es una moneda en el aire porque hay contusos y lesionados que tenían posiciones cortas en acciones y bonos que deberán seguir vendiendo para pagar. De manera que, habrá que ver si estos precios de ocasión provocan “el rebote del gato muerto”, como sucedió el lunes pasado tras la fuerte caída del viernes.
ECONOMIA
Los optimistas del mercado: 15 consultoras esperan un dólar barato para los próximos meses

El precio del dólar cayó al nivel más bajo de los últimos cinco meses, hecho que coincide con la publicación de una nueva encuesta internacional, en la que economistas de bancos y consultoras trazan sus proyecciones sobre tipo de cambio.
Por lo pronto, el precio del dólar mayorista tocó este lunes un piso de $1.370, el menor desde fines de septiembre pasado, en la previa electoral, y las proyecciones más bajas para fin de año de estos expertos no lucen tan alejadas al escenario actual.
Incluso, los analistas más «optimistas» relevados en febrero por el FocusEconomics prevén que el tipo de cambio mayorista puede llegar a fin de diciembre que viene a un valor mínimo de $1.335.
Claro que, entre los 44 economistas encuestados para este informe, apenas tres expertos ubican sus pronósticos muy por debajo de los $1.600 para la conclusión del 2026.
Por lo tanto, la cifra mínima que se puede considerar como «verdadera» referencia para las estimaciones más bajas es la de Credicorp Capital, que prevé un precio de $1.590 para fin de año.
Esta cifra «optimista» representaría un incremento del billete estadounidense mayorista para todo el 2026, en un porcentaje cercano al 10%.
Este escenario optimista respecto a una moderada suba en el precio del dólar, se sustenta en un momento en que existen ingresos de divisas por liquidación de exportaciones y colocaciones de deudas corporativas en moneda estadounidense.
Asimismo, desde el 5 de enero pasado, el Banco Central compró un acumulado de alrededor de u$s2.400 millones para las reservas. Hecho que también genera cierta calma en la City.
Entonces, según los expertos, se pueden esgrimir dos razones principales para explicar por qué está bajando el precio del dólar.
«La primera es que tanto empresas como provincias están trayendo dólares del exterior a la Argentina. Desde octubre, después de las elecciones, muchas consiguieron financiamiento afuera y el Gobierno las obliga a liquidar el 90% de esas divisas durante los primeros seis meses. Eso genera un fuerte ingreso de billetes estadounidenses», detalla Ian Colombo, asesor financiero de Cocos Gold.
La segunda razón que suma este analista es que «hoy no hay en Argentina instrumentos en dólares que ofrezcan rendimientos tan atractivos como antes. Entonces muchas personas físicas, que tienen dólares en cartera, se encuentran sin buenas alternativas para invertirlos y optan por venderlos para pasarse a pesos y buscar mayor rendimiento».
De esta manera, se evidencia una tranquilidad cambiaria y ello se refleja en las expectativas de su precio para los próximos meses.
A ello se agrega que otras variables clave también se mantienen en calma, ya que el consenso general de los panelistas que participaron en el informe considera que puede haber un aumento promedio del 25,4% en los precios al consumidor en 2026, una suba de 1,4 punto porcentual respecto a lo esperado el mes pasado.
«La autoridad monetaria prioriza sostener niveles de reservas y manejar las tensiones de corto plazo en el tipo de cambio, dado que la intervención en el mercado de cambios había sido significativa en semanas previas con compras para febrero», resume Ignacio Morales, jefe de inversiones de Wise Capital.
Economistas más optimistas proyectan un dólar mayorista cercano a $1.600 a diciembre.
Precio de dólar más bajo esperado
En cuanto al precio de dólar mayorista más bajo esperado para fin de año, existe una mirada positiva de estos analistas respecto a que el Gobierno logrará acumular una cantidad interesante de dólares y que podrá mantener estable la situación cambiaria.
Las consultoras y bancos más optimistas para el tipo de cambio en Argentina para diciembre, son: Barclays Capital ($1.335), Pezco Economics ($1.482) y 4Intelligence ($1.555).
Luego se puede citar al resto de los expertos más moderados, como es el caso de Credicorp Capital ($1.590), JP Morgan ($1.600), Econométrica ($1.610), Quantum Finanzas ($1.610), Banco Galicia ($1.621) y C&T Asesores, con una expectativa de $1.623 para fin de año.
«Es el mismo panorama que venimos manteniendo, es un año tranquilo en materia financiera y, de hecho, está bastante bajo el tipo de cambio. Además, está por delante la parte de la cosecha gruesa próximamente, que eso es un buen flujo de dólares. Un escenario en donde, al no haber un episodio que provoque una fuga de capitales como la del año pasado, el tipo de cambio tendría que estar bastante contenido», resume Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Asesores.
Por su parte, Sebastian Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, que espera $1.647 para diciembre, agrega: «Creemos que el Gobierno, probablemente, va a seguir usando al dólar como ancla cambiaria, y si lo tiene que apreciar más de lo esperado para poder bajar la inflación, lo va a hacer. Aunque sea, a costa de que la actividad sea menor y, eventualmente, tasas más altas».
Un dato a considerar es que las nuevas bandas de flotación, en las que no interviene el Banco Central en el mercado, debido a que desde inicios de enero ajustan por inflación de dos meses atrás (t-2), hoy son de un mínimo de $875 y un máximo de $1.596.
Por lo que la cotización actual del billete estadounidense operado entre bancos, que es de $1.376, se ubica unos 220 pesos por debajo del límite más elevado de la banda.
Como referencia, el consenso de precio de dólar mayorista de los 44 economistas encuestados por el FocusEconomics es de $1.729 para fines de diciembre, un descenso de 5 pesos respecto a lo esperado en el informe anterior.
Este nivel es muy similar al convalidado en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex, donde las operaciones para fin de año pactan un tipo de cambio de $1.739.
«Es una proyección que considera algún grado de mejora del tipo de cambio real y una inflación cercana al 20% en el año. Es consistente con una buena acumulación de reservas y un colchón para evitar problemas en el 2027, que es año electoral», opina Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum.
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ECONOMIA
Cerraron más de 500 sucursales bancarias en los últimos 5 años: quiénes todavía prefieren utilizarlas

En la Argentina funcionan 4.088 sucursales bancarias según el último dato disponible del BCRA correspondiente a octubre pasado. Cinco años antes, había 4.598 filiales, lo que implica que en ese plazo hubo 510 sucursales que cerraron sus puertas en el sistema financiero argentino.
De esta forma, los bancos perdieron en 5 años el 11% de sus filiales. Los datos pueden resultar desactualizados ya que la cantidad de oficinas físicas puede reducirse aún con mucha mayor velocidad. El avances de los canales de atención virtuales y los medios de pago digitales puede acelerar la decisión de muchas entidades financieras para achicar su atención presencial. Varias bancos planean cerrar sucursales y ampliar su oferta online, por razones de eficiencia, de preferencias de su público o por haber concretado fusiones recientes con otros bancos que generaron superposiciones.
Históricamente, la apertura de nuevas sucursales era una clara señal de crecimiento para un banco, que le permitía asentarse en barrios o ciudades donde no están los competidores. Hoy, el gran interrogante es de cuánto sirve eso, dado que la competencia pasa por las fintech y por aquellas entidades que dan mejores soluciones en las apps y el homebanking.
El dato del BCRA corresponde a las sucursales convencionales. Si bien los bancos desarrollaron otras opciones, como los “minibancos” dentro de empresas o las sucursales móviles como las que se arman en los lugares turísticos durante el verano, es claro que la atención presencial ya no es lo que era.
El avance de las billeteras virtuales es tal que obligó a los bancos a desarrollar las propias y a dar la pelea. Claro ejemplo de ello fue la pelea que se dio en el marco del debate por la reforma laboral para que las fintech no estén habilitadas a acreditar salarios y manejar “cuentas-sueldo”. Hasta ahora esa discusión parlamentaria fue ganada por los bancos, lo que no impide que millones de argentinos cobren su sueldo en una cuenta tradicional y lo giren a una billetera para su vida cotidiana.

El cierre de sucursales también tiene impacto en el terreno laboral, ya que en los últimos años se consolidó el escenario en el que los bancos vienen perdiendo en forma progresiva una porción de sus trabajadores mientras que la dotación de las fintech no para de crecer. La transformación del negocio lleva a que haya menos empleados parados detrás de un mostrador y más diseñando herramientas para la atención online.
Los cajeros automáticos también dejaron de ser el motivo de visita obligada a la sucursal bancaria. No solamente porque el uso de los medios de pago virtuales (transferencias, QR, tarjetas) se multiplican y el efectivo se usa menos, sino también porque hay supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros comercios que entregan billetes en su línea de caja.
Pero las sucursales resisten y todavía tienen relevancia, aún con la expansión digital. Según un estudio de D’Alessio IROL para Infobae, la atención presencial para los clientes bancarios sigue teniendo un rol clave, aunque no para todo sino para aquellos casos en los que lo digital no resulta suficiente.
La encuesta de D’Alessio IROL registró que un 63% de los consultados fue a una sucursal bancaria en los últimos 3 meses. Es decir que 2 de cada 3 usuarios encuentran la necesidad de la visita presencial. En el otro extremo, un 25% aseguró que su último trámite presencial en un banco fue hace más de 6 meses. Solamente un 1% aseguró no haber ido nunca a una sucursal y manejarse de manera enteramente virtual.
¿Para qué van al banco los que siguen yendo? Allí está el punto clave que muestra el cambio. “La sucursal ya no es el lugar donde comienza la relación con el banco, sino donde se la sostiene cuando surgen fricciones», señala el informe.
Un 35% va para hacer consultas, un 33% para resolver problemas con las tarjetas, un 14% a hacer pagos y un 12% para hacer reclamos. Apenas un 2% dijo haber ido a la sucursal para abrir una cuenta y un 4% para pedir un préstamo.

“La sucursal dejó de ser el punto de entrada y pasó a cumplir un rol de resolución, explicación y corrección dentro del recorrido del cliente. Es el lugar al que se acude cuando algo no se entiende, no funciona o requiere acompañamiento humano. Paradójicamente, a mayor digitalización, mayor necesidad de soporte calificado», apuntó el informe.
En los segmentos más bancarizados, el 55% de las visitas a sucursal están vinculadas a problemas con las tarjetas, “lo que refleja mayor sofisticación operativa y mayores expectativas de servicio”.
En un sistema cada vez más digital, la sucursal “dejó de ser un canal transaccional masivo para convertirse en un punto crítico de soporte, con impacto directo en la experiencia, la confianza y la continuidad del vínculo con el banco», afirmó D’Alessio IROL.
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ECONOMIA
Gremio de empleadas domésticas negocia nuevo aumento de sueldo

A pocos días de la aprobación de la Ley de Modernización Laboral, el Gobierno decidió convocar para este martes a una sesión plenaria ordinaria de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares para definir un aumento salarial, ante el reclamo de las organizaciones gremiales, no sólo por la pérdida del poder adquisitivo sino por el crecimiento de la precarización laboral.
La reunión pondrá el acento en el análisis de la evolución de las remuneraciones mínimas del personal doméstico regulado por la Ley 26.844. El cónclave está previsto para este martes a las 11 en la sede de la secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (avenida Leandro N. Alem 628, piso 3°, CABA), dependiente del ministerio de Capital Humano, aunque podrá realizarse de forma virtual si alguna de las partes lo solicita o resulta necesario.
Al tener la posibilidad de ser un encuentro presencial, trascendió que gremios de izquierda -que no participan de la paritaria- se podrían concentrar frente a la cartera laboral, exigiendo un incremento superior al 100 por ciento, más viáticos y la registración del personal, entre otras demandas.
Qué sueldo cobra una empleada doméstica, según la categoría
El último acuerdo salarial data de noviembre del año pasado a enero, sin modificaciones hasta el momento, aclarando que se incorporó el carácter remunerativo de los bonos extraordinarios abonados en noviembre y diciembre pasado (entre 6.000 y 14.000 pesos, según carga horaria).
De esta forma, el salario de febrero quedó de la siguiente manera, según la categoría:
Supervisora
- Con retiro: $ 3.895,56 por hora; $ 485.961,09 mensual
- Sin retiro: $ 4.254,05 por hora; $ 539.711,97 mensual
Personal para tareas específicas
- Con retiro: $ 3.696,15 por hora; $ 452.478,51 mensual
- Sin retiro: $ 4.039,45 por hora; $ 502.101,03 mensual
Caseros
- $ 3.494,25 por hora; $ 441.806,54 mensual (sin retiro)
Asistencia y cuidado de personas
- Con retiro: $ 3.494,25 por hora; $ 441.806,54 mensual
- Sin retiro: $ 3.894,43 por hora; $ 490.745,56 mensual
Personal para tareas generales (limpieza, lavado, planchado, etc.)
- Con retiro: $ 3.250,10 por hora; $398.722,14 mensual
- Sin retiro: $ 3.494,25 por hora; $ 441.806,54 mensual
Se mantiene el adicional del 30 por ciento por zona desfavorable en provincias patagónicas y otras regiones del país.
Para los gremios, se trata de una paritaria «rota»
Fuentes gremiales explicaron a iProfesional que «se trata de una paritaria que está desvirtuada, porque no podemos realizar ninguna oferta, ya que los funcionarios tienen una pauta que baja el ministerio de Economía». Asimismo, señalaron: «En las últimas negociaciones prácticamente no hubo discusión, algo similar a lo que pasa en el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil».
Los voceros insistieron que «es una paritaria rota, donde se fija un básico que puede servir para algunas provincias, pero con estos valores estamos condenando a las trabajadoras a que salgan del sistema». Indicaron que «la hora está a 3.250 pesos, si la trabajadora tiene que ir por dos horas pierde plata, por los gastos del transporte más el tiempo que insume en viaje».
«Hay que tener en cuenta que una empleada tiene, como mínimo, dos transportes de ida y dos de vuelta…», subrayaron, admitiendo que «hay barrios donde la hora se está pagando 8.000 o 7.000 pesos, o 5.000 más viáticos; ha crecido la negociación entre partes. Algunos pueden verlo como un beneficio para la trabajadora, cuando en realidad atenta contra la registración o la rebaja de tareas; es decir, una caída salarial».
Qué tipo de incremento puede ofrecer el Gobierno y hasta cuándo
Las organizaciones gremiales se quejan porque la última actualización fue en enero y registran un «considerable atraso en los ingresos», apuntando que «se viene repitiendo que hay meses donde no tenemos una mejora salarial, cuando la inflación corre al ritmo de un 2 por ciento mensual» y agregaron que «con voluntad la próxima mejora será para marzo, por lo que en febrero tampoco tendremos una recomposición salarial».
Si bien descartan que se les reconozca todo lo perdido en estos meses, los sindicatos reclamarán un incremento que les permita sostener el poder de compra, aunque saben que chocan con otra realidad: una fuerte suba de los salarios despierta los fantasmas de despidos o recorte de horas de trabajo en el medio un ajuste, sobre todo, de la clase media.
La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares será presidida por Sara Alicia Gatti, con la participación de las representaciones gremiales y patronales. Los interrogantes se centran en los porcentajes que se aplicarán y la vigencia de la paritaria. Según fuentes de la secretaría de Trabajo, las mejoras rondarán el 1 por ciento mensual e impactará en los haberes de marzo hasta agosto inclusive, mes en el que volverían a reunirse. No se descarta que para marzo se aplique una suba compensatoria por lo perdido en el 2025 y estos meses, aunque no trascendieron los porcentajes.
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