ECONOMIA
El dólar se desploma, pero Caputo teme que si acelera su ritmo de compras «sobren» demasiados pesos

En Argentina, los economistas nunca se aburren. Durante el último feriado largo, uno de los temas de discusión fue si Luis Caputo había tenido razón cuando en julio del año pasado «toreó» al mercado con la célebre frase: «Comprá, campeón, no te la pierdas».
Obviamente es una discusión de acuerdo imposible, porque el resultado depende de si se hace la medición «punta a punta» o si se considera la volatilidad ocurrida en más de siete meses. En el primer caso, las cifras le dan la razón al ministro, porque quien compró en julio y guardó los billetes bajo el colchón, tuvieron una leve pérdida frente a la inflación y una gran pérdida frente a la tasa de interés de los bonos en pesos. Pero claro, en el medio hubo una «montaña rusa» en la cotización.
Es por eso que los economistas que criticaban a Caputo recuerdan que hasta las elecciones, el dólar había subido un 30%, lo cual superaba cualquier cobertura en pesos. Es el caso de Christian Buteler, que reprocha a sus colegas que ahora celebran el desplome del tipo de cambio.
«En Argentina, la estabilidad monetaria es de una inestabilidad al que no admite triunfalismo, prometer un crawling peg fijo o negarse a acumular reservas», sostuvo en una polémica con Federico Domínguez, quien reivindica al equipo económico del gobierno: «Apostar contra el superávit fiscal y una política monetaia de sesgo contractivo sale caro, aun teniendo en el medio un Congreso queriendo romper el orden fiscal, la elección en la provincia de Buenos Aires y una fenomenal caída de la demanda de dinero».
Pero la polémica va más allá de una simple batalla de egos respecto de quién tuvo razón cuando Caputo lanzó su provocadora frase. En el fondo, lo que sigue en discusión es cómo debe interpretarse el momento actual: si como la consecución de una estabilidad de largo plazo, basada en la confianza; o si se trata apenas de una calma pasajera, el preludio de una nueva corrección devaluatoria.
Y parte de ese debate se centra en si el gobierno debe presionar para que el dólar vuelva a su nivel de $1.450 de hace dos semanas o si debe asumir una actitud pasiva y ver cómo quiebra el piso psicológico de $1.400.
El techo, cada vez más lejos
Quienes defienden la intervención oficial sostienen que el Banco Central debería aprovechar este momento para transformarse en una «aspiradora de dólares». Por cierto, no es que la entidad dirigida por Santiago Bausili no lo haya hecho: en la semana previa al feriado de Carnaval adquirió u$s615 millones, con lo cual acumula $2.245 millones en lo que va del año.
Pero la cuestión de las reservas -que en otro momento fue el centro de la discusión- ya pasó a segundo plano. Lo que preocupa a varios analistas del mercado es que la fuerza del desplome termine generando más nerviosismo que calma. Con un dólar debajo de los $1.400, la facción que defiende el discurso del retraso cambiario tendrá más argumentos, y los ahorristas minoritarios -que bajaron notablemente su demanda de dólares tras las elecciones- podrían verse tentados a «comprar barato».
Explicado más técnicamente, la preocupación reside en la distancia creciente que muestra el dólar respecto del techo de la banda de flotación, que ahora se mueve más rápido, porque toma como referencia a la inflación pasada.
Esto implica que, en marzo, ese límite superior se deslizará un 2,9% -que fue el sorpresivo IPC de enero-. Hablando en plata, pasará del actual techo de $1.600 a un nuevo nivel de $1.645 para fines de marzo.
Para muchos operadores del mercado de cambios, la ansiedad aumenta en forma directamente proporcional a la distancia entre el dólar y el techo de la banda. A inicios de año, cuando el tipo de cambio llegó a $1.470, el techo quedaba a una distancia de 2,7%. Hoy esa brecha se agrandó al 14,6%. Y si el dólar se mantuviera inmóvil hasta fines de marzo, la distancia respecto del techo se alargaría hasta un 17%.
Así, el potencial de volatilidad cambiaria es alto. Los más temerosos apuntan a que basta una mala señal del mercado -un impacto externo, como un súbito fortalecimiento del dólar que provoque una devaluación regional, por ejemplo-, para que el humor de los inversores cambie y quiera refugiarse en el billete verde.
¿Puede seguir la ola verde?
En ese caso, no sólo se generaría una volatilidad de la economía -con posible repercusión sobre los precios- sino que, además, se le haría difícil al BCRA seguir comprando reservas en un contexto de corrida.
Básicamente, quienes aconsejan que el BCRA sea una aspiradora apuntan a que las condiciones actuales del mercado pueden ser excepcionales y de corta duración, porque la abundancia de dólares que está llevando a la caída de la cotización responde, en el fondo, a la ola de emisión de deuda privada. Según la estimación de Salvador Vitelli, desde las elecciones hasta mediados de febrero, hubo un ingreso de u$s10.200 millones, de los cuales unos u$s8.000 millones corresponde a Obligaciones Negociables del sector corporativo y el resto a emisión de bonos deuda provinciales.
Los más optimistas se entusiasman con que esta tendencia continuará y que, además, habrá una «lluvia verde» adicional en el segundo trimestre, gracias a la buena campaña de la soja y a las cifras récord que está mostrando la cuenca petrolera de Vaca Muerta.
Pero del otro lado también hay argumentos para moderar el entusiasmo. Sobre todo, el hecho de que al Tesoro le sigue esperando un exigente calendario de pagos – unos u$s18.000 millones hasta fin de año, con un vencimiento fuerte a mediados de año-, y que Caputo ha recibido malas señales a la hora de tantear el mercado global de crédito.
Un mercado poco amigable
No por casualidad, el ministro ha declarado su intención de mantenerse «menos dependiente de Wall Street». En su intento más reciente, obtuvo un préstamo en modalidad «repo», por u$s3.000 millones a un año, por el cual tuvo que pagar un adicional de 400 puntos sobre la tasa de referencia. Eso da un total de 7,4% en tasa anualizada.
Es una buena tasa si se la compara con la que Caputo había obtenido hace un año, cuando pagó 8,8% por otro «repo». Pero debe tenerse en cuenta que las condiciones para un préstamo de ese tipo no son iguales que para la emisión de un bono. Lo que quiere Caputo es que le presten los fondos de inversión, y que no deba dejar garantías.
No ocurre eso desde enero de 2018, cuando siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.
Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino. Hoy, con un riesgo de 500 puntos, Caputo difícilmente obtendría dólares por menos de 9%.
Pateando vencimientos
En definitiva, para que la estabilidad del plan continúe, el ministro necesita que el sector privado siga vendiendo dólares y colocándose en títulos en pesos.
Por eso, Caputo está mostrando una cautela extrema a la hora de emitir pesos. Ya en la última licitación del Tesoro no se limitó a «rollear» la deuda que vencía, sino que absorbió un adicional de $1,7 billones.
Y el miércoles renovó bonos «dólar linked» por el equivalente a u$s1.555 millones -unos $2,1 billones- y «pateó» los vencimientos hasta abril.
El mensaje es claro: por más que en el discurso oficial se hable de un alza en la demanda de dinero por parte del público, el ministro no está dispuesto a correr el riesgo de dejar pesos «excedentes» que puedan correr contra el dólar. Y si el BCRA saliera a «aspirar», como le piden en el mercado, para llevar el tipo de cambio otra vez cerca de $1.450, eso implicaría inyectar más pesos.
Es con ese tema en mente que economistas ortodoxos como Domingo Cavallo han advertido sobre el riesgo de apostar todo al «carry trade» que exige tasas altas y enfría la economía.
De manera que se plantea un dilema: si se deja caer mucho la cotización, el mercado puede tentarse y comprar dólares; pero si se lo empuja al alza con compras del BCRA, puede haber un incómodo excedente de pesos que sólo se neutralizaría con más deuda del Tesoro.
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ECONOMIA
¿Se desploma el riesgo país? Broker top de la City anticipa una nueva suba de bonos en dólares

Expertos de la city porteña describen un escenario con espalda para esperar una compresión adicional del riesgo país apoyada en una condición central: la escasez de oferta de deuda soberana. El análisis sostiene que, con un fuerte apetito por exposición a la región, ese esquema puede sostener precios y seguir reduciendo spreads.
La tesis se sostiene en dos pilares. Por un lado, un banco central con capacidad de acumular reservas para atravesar vencimientos. Por el otro, un Tesoro respaldado por el equilibrio fiscal para pagar intereses con recursos propios e intentar cubrir capital con fuentes alternativas si hiciera falta.
Con reservas en alza, un ratio de deuda/PBI en descenso y activos públicos que ganan tamaño, plantean que los fundamentos locales acompañan una compresión adicional. Al mismo tiempo, advierte que el principal riesgo proviene de un eventual deterioro del contexto financiero internacional, que hoy presenta un panorama especialmente favorable para la región.
En ese marco, expertos enfatizan tres variables a seguir de cerca: el ritmo de la acumulación de reservas, la consistencia fiscal para afrontar compromisos en dólares y la lectura del contexto externo que condiciona el apetito por emergentes. Si esas piezas se sostienen, la compresión podría continuar; si se rompen, el escenario exigiría un giro.
La estrategia de secar la oferta y sostener precios
Desde el bróker Delphos señalaron que la estrategia oficial apunta a una compresión adicional del riesgo país mediante una escasez en la oferta de deuda soberana. Plantearon que, en un contexto de fuerte apetito por exposición a LATAM, esa escasez puede sostener precios y reducir spreads.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la viabilidad del enfoque se apoya en dos elementos: la capacidad del Banco Central de acumular reservas para afrontar vencimientos y un Tesoro respaldado por equilibrio fiscal para pagar intereses con recursos propios y, eventualmente, cubrir pagos de capital con fuentes alternativas.
Sus analistas apuntaron que ese marco de demanda se observó en una emisión histórica de Ecuador que logró captar USD 4.000 millones y recibió ofertas por más de USD 18.000 millones, como muestra de un panorama internacional con gran apetito por exposición a la región.
Para Delphos, ese apetito también se canalizó localmente con una fuerte oferta del sector privado y de provincias: en el reporte destacaron un récord de emisiones primarias por casi USD 10.000 millones desde las elecciones legislativas. En paralelo, remarcaron que hasta el momento no hubo una emisión internacional soberana en dólares y mencionaron una emisión chica del tramo AN29, a una tasa por debajo de niveles de mercado, concentrada en suscriptores locales con incentivos extra.
EMBI vs CEMBI: lo que revela el descalce de la compresión
Los especialistas del bróker comparan spreads corporativos (CEMBI) versus soberanos (EMBI) y que allí se registra una gran compresión del EMBI, contrastando con una compresión más tímida del CEMBI.
Desde Delphos señalaron que esa diferencia se explica por el shock de oferta asociado a emisiones recientes: mientras el EMBI comprimió con fuerza, el CEMBI avanzó de forma más moderada por la magnitud de la oferta corporativa y subsoberana.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, con falta de oferta soberana y apetito por deuda emergente, se generó un efecto de crowding in que impulsó emisiones privadas y subsoberanas. Esa dinámica, según el reporte, ayuda a entender el descalce entre CEMBI y EMBI.
Sus analistas apuntaron que, con empresas y provincias despejando en gran medida sus vencimientos, esperan un menor ritmo de emisiones primarias corporativas. En ese escenario, señalan que la oferta limitada de títulos argentinos favorecería una compresión adicional tanto del CEMBI como del EMBI.
Reservas del BCRA: la aritmética que sostiene la estrategia
Para Delphos, la viabilidad de la estrategia se sustenta en el esquema actual de acumulación de reservas. En el reporte recordaron que el Banco Central de la República Argentina anunció expectativas de acumular entre USD 10.000 y USD 17.000 millones.
Según los especialistas del bróker, hasta la fecha del informe el BCRA llevaba acumulados USD 2.413 millones y registraba compras equivalentes al 16,8% del volumen diario operado en el MULC. Además, subrayaron que ese porcentaje está por encima del 5% objetivo mencionado en el comunicado.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el Central espera que el monto operado en el MULC aumente a medida que se reactive el crédito, crezca la demanda de dinero y se alcance una mayor profundidad en el mercado de capitales. En su tabla de sensibilidad, Delphos indicó que para lograr el objetivo mínimo con un objetivo de compras del 5% el promedio diario del MULC debería ubicarse por encima de USD 700 millones.
Para Delphos, si se mantuviera el 16,8% de compras sobre el volumen diario, el BCRA lograría acumular un monto excedente al objetivo superior, en torno a USD 27.000 millones. Incluso si el volumen diario no aumentara y se mantuviera el 16,8%, proyectaron USD 17.700 millones para 2026. Y si el porcentaje actual se redujera a la mitad, describieron que el objetivo mínimo podría cumplirse con el volumen diario estable. Con esa acumulación, señalaron, el BCRA tendría espacio para afrontar vencimientos de Bopreales y Repos en 2026 por USD 4.100 millones y también los de 2027 por USD 6.100 millones.
Equilibrio fiscal y pagos en dólares: el mapa que mira el mercado
Los especialistas del bróker detallaron que, en el caso del Tesoro Nacional, la viabilidad se sustenta en el compromiso con el equilibrio fiscal. Asimismo remarcaron que, desde la asunción de Javier Milei, el foco del plan económico estuvo en ordenar los desbalances públicos y erradicar un déficit financiero de casi 6% del PBI en el primer mes de gobierno.
Para Delphos, el superávit financiero sostiene la estrategia para que el Tesoro afronte pagos de intereses con recursos propios e intente también cubrir capital, recurriendo a fuentes alternativas de financiamiento si fuera necesario. Además, plantearon que es esencial descomponer vencimientos en dólares entre compromisos con organismos internacionales y con privados.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, para organismos internacionales, los pagos netos de intereses y capital —descontados los desembolsos programados— para 2026 y 2027 son de USD 2.900 millones y USD 7.470 millones, respectivamente. En cuanto a pagos de capital e intereses con el mercado, registraron USD 4.200 millones para lo que resta del año y USD 9.200 millones para 2027.
Sus analistas apuntaron que, con la mediana de estimaciones del REM, esperan un superávit primario 2026 de USD 9.150 millones; neto del superávit ya registrado, restarían USD 7.400 millones, lo que alcanzaría para afrontar los USD 7.100 millones pendientes entre intereses y capital a organismos multilaterales y al sector privado en 2026. Para 2027, describieron vencimientos conjuntos de intereses y capital por USD 16.700 millones (netos de desembolsos) y señalaron que el superávit proyectado alcanza para pagar la integridad de las obligaciones por intereses por USD 8.100 millones, buscando financiamiento alternativo para capital si fuese necesario.
Deuda/PBI, FGS y el riesgo externo: dónde puede estar el freno
Contando con la capacidad para afrontar los próximos vencimientos, con reservas en alza y con activos públicos como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad en máximos, Delphos sostuvo que están dados los fundamentos para la compresión adicional. En el reporte señalaron que una estrategia sin rollover a mercado de próximos vencimientos reforzaría la baja del ratio deuda/PBI.
Los especialistas del bróker detallaron que esa estrategia implicaría una reducción potencial de deuda consolidada para lo que queda del mandato en torno a USD 29.350 millones y consolidaría un desendeudamiento que estiman en torno a USD 80.000 millones. Además, remarcaron que el ratio deuda/PBI bajó al 71%, desde niveles de 2023 en torno a 160%, y que, con proyecciones de crecimiento del PBI del REM de alrededor de 3,3% para los próximos dos años, el ratio podría comprimirse hacia 63%–60%.
Para Delphos, el tamaño y la composición del fondo previsional es otra pieza relevante. Además, indicaron que su valor total hacia el final de la administración de Alberto Fernández se ubicaba en torno a USD 25.000 millones y que, según el informe estadístico mensual publicado por ANSES correspondiente a diciembre de 2025, el fondo ascendía a casi USD 70.000 millones.
Sus analistas apuntaron que, si se incorporara una eventual consolidación intra-sector público en manos del FGS —una discusión que, según el reporte, podría volver—, el ratio deuda/PBI podría reducirse hacia niveles de 53%, lo que apoyaría la expectativa de continuidad en la compresión. Sin embargo, Delphos advirtió que el riesgo principal yace en el plano internacional: el apetito por deuda emergente deprimió los spreads de la región sobre treasuries hacia niveles cercanos a mínimos históricos, en un escenario acompañado por expectativas de tasas de referencia en descenso y un DXY más débil. Pero remarcaron que, si los spreads corporativos de EE.UU. empeoraran, esa tendencia favorable podría revertirse y el país debería ajustar rápidamente la estrategia y rolear vencimientos a las tasas actuales.
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ECONOMIA
La tecnología con creatividad da oportunidad

La tecnología puede ser una propuesta inclusiva y transformadora con formación técnica y complementaria para construir oportunidades reales de futuro en empresas o en la creación de microproyectos emprendedores.
Por ejemplo, en Fundación Puerta 18 más de 10.000 jóvenes formados en distintas tecnologías, con foco en la creatividad, son una muestra de esta visión constructiva de las TIC en Argentina y su impacto en el mundo. Los proyectos son el puntapié inicial para convertirse luego en oficios o bien progresar en carreras que construyen futuro.
Argentina ya tiene su voz en el nuevo Consejo de Dirección de Innovación de The Clubhouse Network, un programa global de aprendizaje basado en proyectos creado por el Museo de Ciencias de Boston con el apoyo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y más de 100 centros alrededor del mundo.
La creatividad es el punto de partida, la tecnología el instrumento y la innovación y diversidad el resultado
La inserción laboral de jóvenes que participaron en este programa de aprendizaje, fue la causa que nos distingue en el mundo y hoy ya se está “modelizando” este enfoque para trasladarlo a otros países. Pasar del proyecto y el juego al empleo, suena simple pero tiene muchas aristas a desarrollar.
El modelo de formación basado en acompañamiento personalizado y mentorías, mantiene un 73% de permanencia promedio, reflejando un alto nivel de compromiso y resultados sostenidos sobre todo en workshops de programación, diseño, marketing, inteligencia artificial, comunicación y ciencia de datos.
La creatividad es el punto de partida, la tecnología el instrumento y la innovación y diversidad el resultado. Argentina se llevó ya 37 Premios Clubhouse Reach Awards y se destacan la innovación, la diversidad y el talento joven en la producción global de producciones audiovisuales, tecnológicas y artísticas.
Cuando la creatividad junta la tecnología con humanidad, es posible encontrarnos con una plataforma que da oportunidades
Los jóvenes desde nuestro país recibieron la distinción al Mejor uso del hardware, del premio NASA International Space Apps Challenge por el proyecto de Aplicación para detectar y evaluar incendios forestales con datos satelitales, una problemática global que en Argentina sigue siendo muy pertinente mitigar.
También obtuvieron el premio Engineer for the Week del Programa internacional de Facebook por el proyecto “Inmigrabot” cuyo objetivo fue crear un robot de ayuda automatizada para inmigrantes.
Es probado que cuando los jóvenes fortalecen sus habilidades socioemocionales mediante el aprendizaje técnico basado en proyectos, se mejora su desarrollo educativo y se favorece su inserción en el mundo laboral. Cuando la creatividad junta la tecnología con humanidad, es posible encontrarnos con una plataforma que da oportunidades y sobre todo puede impactar en las causas que hacen la diferencia en nuestra sociedad.
El autor es director de Fundación Puerta 18
ECONOMIA
Santa Fe sumó USD 800 millones a las reservas del BCRA: cuánto perdió la provincia por esperar para ingresar los dólares

Las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) superaron los USD 46.000 millones tras el ingreso de los USD 800 millones provenientes de la colocación de deuda de la provincia de Santa Fe en los mercados internacionales, concretada en diciembre. El salto registrado el viernes se explica por la transferencia de estos fondos al país y su administración por parte del Banco de Santa Fe, agente financiero provincial, lo que abre interrogantes sobre el impacto efectivo y el costo que tuvo para Santa Fe la demora en traer los dólares al sistema financiero local.
En lo que va de 2026, el BCRA acumuló compras netas por USD 2.500 millones, alcanzando el nivel más alto de reservas en más de seis años. Sin embargo, este desempeño estuvo directamente influido por la operación de financiamiento externo realizada por Santa Fe. Según fuentes oficiales de la provincia, “los USD 800 millones que se colocaron, que estaban en una cuenta en Nueva York, se trajeron a la Argentina y los administra el agente financiero de la provincia, que es el Banco de Santa Fe, privatizado a mediados de los 90. Por el encaje del banco, aumentaron las reservas internacionales, y a medida que avancen y se certifiquen obras, se irán utilizando los dólares, tal como dispuso el gobernador”.
La demora en el ingreso de los fondos, que permanecieron más de dos meses en el exterior antes de ser transferidos, implicó una pérdida financiera para Santa Fe debido al diferencial de tasas y a la evolución del tipo de cambio en ese período. Según analistas consultados por Infobae, el costo de oportunidad se explica porque los dólares depositados en una cuenta en Nueva York generaron un rendimiento menor al que hubieran obtenido si se hubiesen convertido y colocado en el sistema local al momento de la colocación del bono. Además, la variación del tipo de cambio oficial en ese lapso podría haber reducido el poder de compra de esos fondos en pesos para la ejecución de obras públicas.
Si se hace la comparativa en el escenario en que Santa Fe hubiera liquidado los USD 800 millones el 10 de diciembre pasado, cuando colocó el bono en Nueva York y el tipo de cambio estaba en $1.430, hubiera obtenido $ 1,14 billones. Mientras que en el escenario actual, donde la cotización del mayorista está en valores mínimos ($ 1.367), la cifra baja a $1,09 billones y esa pérdida por supuesta especulación es la que le recrimina el Gobierno a la provincia.

Días atrás fue el propio ministro de Economía, Luis Caputo, previo a que se produzca la baja abrupta en la cotización mayorista, a quien se refirió a la situación de Santa Fe. “Te corrijo. Son casi $120.000 millones en dos meses. Una lástima y una especulación sin sentido, ya que sus gastos son en pesos y le hubiera ahorrado toda esa fortuna de plata a los santafesinos”, escribió en la red social X en respuesta a un usuario que afirmaba que el costo fue de 50.000 millones de pesos.
Según estimaciones privadas, si en vez de dejar los fondos en dólares se hubieran invertido en un plazo fijo, el rendimiento habría alcanzado un 12,8% y la gobernación santafecina habría obtenido un “costo de oportunidad” de 102,1 millones de dólares. Si la opción elegida hubiese sido una Lecap, el retorno habría sido de 11,9%, con una diferencia de 95,3 millones de dólares.
En pesos, la pérdida total estimada ronda los $139.928 millones si se hubiera colocado a tasa Tamar. De ese monto, $61.200 millones corresponden a baja del dólar y el resto al rendimiento en pesos que podría haber percibido la provincia. Además, el distrito habría perdido $130.608 millones en caso de haber invertido en Lecap, bajo las mencionadas mediciones.
El impacto inmediato sobre las reservas internacionales se debió al mecanismo de encaje que rige sobre los depósitos en moneda extranjera. Según una fuente consultada en off the record, la liquidación de divisas del sector público puede diferir de la normativa aplicable a empresas privadas. “En principio, la provincia debería liquidar esos dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para recomprarlos luego y cancelar el pago de intereses y capital. En el caso de las empresas, existe un plazo de hasta seis meses para liquidar esas divisas, pero para los gobiernos provinciales no es tan claro. El plazo probablemente esté dado por el pago de intereses del bono: antes del primer pago deberán liquidar esos dólares en el MULC o no volverán a tener acceso al mismo. No creo que puedan comprar dólares MEP/CCL”, indicó la fuente.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, explicó: “Ahora esos dólares entraron en el sistema. Cuando sean utilizados, pasarán de un depósito de la provincia a otro agente. No necesariamente afecta las reservas, salvo que quien los reciba los envíe al exterior”. Esta precisión es clave: la permanencia de los fondos dentro del circuito bancario local no implica una reducción inmediata de las reservas, salvo que se destinen a pagos externos o transferencias fuera del país.
Por su parte, Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres, agregó: “No tiene por qué liquidarlo, porque está transfiriendo una cuenta propia a otra cuenta propia. Si los usa para pagar vencimientos de deuda externa, ahí sí se pierden reservas porque son pagos al exterior en dólares. Si vende para obra pública localmente, no necesariamente se pierden reservas, porque los vende en el mercado y los pueden comprar individuos que los dejan en su banco. Simplemente los dólares pasan de la cuenta del Banco Santa Fe a otra cuenta bancaria”.
Las perspectivas delineadas por los especialistas consultados por Infobae muestran que la evolución de las reservas dependerá del destino final de los fondos. Si se utilizan para cancelar compromisos externos, habrá una reducción directa de reservas; si se emplean en pagos internos, los fondos permanecerán en el sistema financiero y seguirán computando como reservas internacionales.
Fuentes oficiales de Santa Fe detallaron que la transferencia de los USD 800 millones y su depósito en el Banco de Santa Fe respondieron a una estrategia definida por el gobernador. Los dólares se emplearán de acuerdo al avance de las obras públicas y las certificaciones correspondientes, manteniéndose en el sistema bancario hasta que surjan obligaciones externas o se liquiden en el mercado local.
El análisis sobre plazos de liquidación y restricciones normativas en el acceso al MLC es central. La fuente en off the record remarcó que los gobiernos locales podrían tener reglas de mayor flexibilidad que las empresas privadas, siempre en el marco de los cronogramas previstos para pagos de intereses y capital de los bonos emitidos.
El rol del Banco Central en la operatoria ha sido objeto de atención entre los analistas. La acumulación de reservas responde tanto al ingreso de fondos externos como a la gestión de los encajes bancarios y las operaciones en el mercado cambiario. El saldo alcanzado constituye el máximo de los últimos años y una referencia clave para el seguimiento de la estabilidad financiera nacional.
La duración y sostenibilidad de este nivel de reservas depende del ritmo de ejecución de las obras financiadas con los dólares de Santa Fe, la dinámica de pagos externos y las decisiones de política económica que adopten tanto la administración provincial como las autoridades nacionales.
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