ECONOMIA
El juicio a Ábalos se adentra en su época al frente de Transportes en su segunda semana Por EFE

Madrid, 12 abr (.).- La segunda semana del juicio al exministro José Luis Ábalos estará protagonizada por altos cargos en su época al frente de Transportes, como la expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera, y también contará entre sus testigos con la expareja del exasesor Koldo García, quien afirmó recoger dinero de la sede del PSOE como reintegro de gastos.
Tras una primera semana centrada en las presuntas irregularidades en la contratación de dos mujeres vinculadas a Ábalos en empresas públicas, el juicio entra en una nueva fase: la del supuesto amaño de contratos de mascarillas a cambio, presuntamente, de mordidas.
En el banquillo de los acusados (aunque de forma figurada porque en realidad se sientan tras sus abogados) están el exministro de Transportes (2018-2021) y exsecretario de Organización del PSOE (2017-2021) José Luis Ábalos, su asesor Koldo García, y el empresario y reconocido comisionista Víctor de Aldama.
Con diferentes peticiones de cárcel del fiscal (24 años para Ábalos, 19 y medio para García y 7 para Aldama), están acusados de concertarse para aprovechar el cargo de Ábalos para beneficiar a Aldama, entre otras cuestiones, en contratos de mascarillas adjudicados por Adif y Puertos del Estado -dependientes de Transportes- a cambio de presuntas comisiones.
La expareja de Koldo García y las chistorras, lechugas y soles
El juicio empieza el lunes con ocho testigos, entre ellos Patricia Úriz, expareja de Koldo García, y quien ya reconoció que recogió dinero en efectivo en la sede del PSOE como reintegro de gastos del asesor y del ministro.
Investigada en la parte del caso que instruye la Audiencia Nacional, Úriz tiene derecho a no contestar a las preguntas que le formulen pero, si decide responder, a buen seguro será preguntada por el lenguaje en clave que, según la Guardia Civil, empleó con su expareja para hablar de dinero.
Las «chistorras» eran billetes de 500 euros; los «soles», de 200; y las «lechugas», de 100, según la UCO; Úriz dijo que no reconocía esos mensajes y que no es su forma de expresarse. Y de los «folios» de los que hablaba el ministro, aseguró que eran folios de verdad.
La investigación de la Audiencia Nacional entra de lleno en el juicio
El juicio que acoge el Supremo es el primero de un caso que extiende sus ramas en la Audiencia Nacional, que investiga también presuntas irregularidades en contratos de mascarillas, supuestos amaños en adjudicaciones de obra pública y el sistema de pagos en efectivo del PSOE.
Más de una decena de investigados en la Audiencia comparecen como testigos esta semana en el juicio. Además de Úriz, lo harán dos socios de Aldama, citados el lunes. Uno es Claudio Rivas, con quien Aldama comparte imputación en otra causa sobre un fraude millonario en el sector de hidrocarburos.
También investigados están el ex director general de Carreteras Javier Herrero, citado el lunes; y la expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera (el miércoles).
Entre otras cuestiones, a Pardo de Vera se la investiga sobre el supuesto enchufe de Jéssica Rodríguez, expareja de Ábalos, en dos empresas públicas vinculadas a Transportes. Según un testigo, la expresidenta de Adif trasladó que el ministro le había llamado porque estaban «molestando» a su pareja en dichas empresas.
Del subsecretario de Transportes a cargos de Adif y Puertos del Estado
También está citado esta semana Jesús Manuel Gómez, subsecretario de Transportes de Ábalos en cuyas manos este dijo que dejó la tramitación de los contratos de mascarillas, y de quien la Fiscalía sospecha que pudo ser «correa de transmisión» entre el ministro y los entes adjudicadores.
Comparecerá el martes junto a Michaux Miranda, ex alto cargo de Adif; mientras que el miércoles lo hará el ex secretario general de Puertos del Estado Álvaro Sánchez Manzanares. Los tres están en investigados en la Audiencia.
El martes también comparecerá el exjefe de gabinete de Salvador Illa cuando estaba al frente de Sanidad y actual secretario de Estado de Política Territorial, Víctor Francos; y el director de la Policía, Francisco Pardo.
El miércoles, además de Pardo de Vera y del ex secretario general de Puertos del Estado, comparecerá el expresidente de esta entidad Francisco Toledo; y Javier Sánchez Fuentefría, un ex alto cargo de Puertos recientemente nombrado director general de Presupuestos.
(Recursos de archivo en EFEServicios: 55019911888)
ECONOMIA
Dólar quieto, inflación en alza: los dólares del campo acentúan el freno sobre el tipo de cambio

El segundo trimestre ya comentó a traer los dólares de la cosecha gruesa y, con ello, el momento de mayor ingreso de divisas del año. La llegada de los agrodólares aportará lo suyo al mercado de cambios pero en un escenario cambiario bien diferente al de 2025: el precio del dólar tiende a ser estable e incluso a caer mientras la inflación sigue rondando el 3% mensual, según las proyecciones conocidas esta semana. De esa forma, una oferta intensa de dólares del campo ayudar a acentuar el escenario actual y empujará la apreciación del tipo de cambio.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publicó el Banco Central no deja dudas sobre lo que esperan los analistas. En el último año, todas las estimaciones de inflación fueron corregidas al alza en forma sistemática. En abril de 2025, los expertos espereban que la inflación interanual de diciembre de 2026 sea del 17,8%. Esta semana, el REM informó que espera un 29,4%. Por lo menos hasta julio, el índice inflacionario mensual será de 2%; sólo un mes atrás, el REM esperaba 1,7%.
Los analistas mantienen una perspectiva de una inflación sostenida para los próximos meses, en base a tarifas y otros precios relativos por corregir y a la incertidumbre que trajo la guerra en Medio Oriente. El aumento en el precio de los combustibles trae efectos directos e indirectos sobre la inflación.

En paralelo, las previsiones del REM cada vez se alejan más de la posibilidad de un salto en el dólar. Un año atrás, las proyecciones indicaban que el dólar en diciembre de 2026 costaría $1.542. En septiembre de 2025, se esperaba para esa fecha un dólar de casi $1.800. Pese a la inflación transcurrida, la última proyección del REM cayó a $1.700,10 para el final del año.
La semana que terminó dejó al dólar por debajo de los $1.400 en el Banco Nación, aún cuando el BCRA no afloja con las compras, que ya superan los USD 5.000 millones en lo que va el año. El viernes se llevó otros USD 457 millones.
Un informe de TSA Bursátil destaca que el “deterioro en las expectaitvas inflacionarias”, la proyección de un dólar a $1.700 para diciembre y de una suba del PBI del 3,3% para el año, los tres datos surgidos del REM, “sugieren un escenario de recuperación heterogénea en la actividad, combinado con una nominalidad más persistente de lo previamente anticipado».
Los dólares del campo
Los dos grandes motores de la oferta de divisas, la deuda en dólares tomada por las empresas y el superávit comercial, recibirán ahora un impulso aún mayor con la cosecha gruesa que promete ser “igual o incluso mayor” que en los últimos años, según explicó a Infobae el consultor Javier Preciado Patiño.
Su estimación es que este segundo trimestre del año traerá entre USD 7.000 y USD 7.500 millones del agro al mercado cambiario. Preciado Patiño recordó que en 2025 fueron USD 9.200 millones, pero con la baja temporal de retenciones. En 2024, ingresaron USD 6.500 millones.

Para llegar a ese pronóstico todo juega a favor, hasta la guerra en Medio Oriente, que está empujando hacia arriba el precio de los granos. “Tenemos una supercosecha de maíz, con un saldo exportable de más de 40 millones de toneladas, con 12 ya anotadas para embarcar en marzo/abril, que se puede correr a mayo. Y una cosecha de soja que puede llegar a los 50 millones de toneladas, con exportaciones de aceite y harina registradas dentro de lo normal para abril”.
“La única duda es si el productor va a vender o va a retener. Por ahora, parece que el poder está del lado de la demanda y no de la oferta, así que deberiamos ver una liquidación normal”, señaló Preciado Patiño.
El efecto de las “retenciones cero” de septiembre, por el que los exportadores adelantaron USD 7.200 millones antes de las elecciones, ya terminó, según Preciado Patiño. Por lo tanto en abril el mercado funciona con esa medida ya neutralizada. Tampoco se espera que haya cambios en materia de retenciones ya que “hay un compromiso con EEUU de no hacer otra baja temporaria y, además, el Gobierno no parece en condiciones de resignar recaudación, ya que viene hace ocho meses en caída”.
El escenario de un dólar avanzando a un ritmo mucho más lento que el de la inflación, tal como en los últimos meses, tenderá a acentuarse en los próximos tres meses con el ingreso de más agrodólares, aún con el dólar planchado. El Gobierno conseguirá así enfrentar su próximo compromiso con los deudores privados, el 9 de julio, a la vez que intentará la acumulación de reservas.
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ECONOMIA
Señal de alarma: volvió el déficit primario en marzo según las cuentas del Congreso

Finalmente se encendió la luz roja que más temía el gobierno: los números fiscales, base del programa económico de Javier Milei, tuvieron un punto de inflexión en marzo, cuando se produjo un regreso a los números en rojo, tanto a nivel primario -es decir, comparando ingresos y gastos corrientes- como en el plano financiero -o sea, descontando además el pago de intereses de la deuda-.
Este es, al menos, el alerta que surge del último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que mensualmente informa el resultado de las cuentas fiscales con una semana de antelación respecto de los datos que publica el ministerio de Economía.
Estos números de la OPC suelen ser considerados un predictor de las cifras oficiales, aunque no necesariamente haya coincidencia en las cifras. El reporte cubre la administración central -no todo el sector público- y se trata de cifras «base devengado» y no «base caja» -es decir, sobre los gastos hechos pero no necesariamente ya pagados-, lo que implica que en la versión final podría haber cambios.
Pero más que los números, lo relevante es «la historia» que cuentan las cuentas fiscales: que, luego de ocho meses consecutivos en los que se produjo una caída interanual real del ingreso por impuestos, y ante las dificultades para seguir aplicando la «motosierra» a un gasto público donde ya los recortes gruesos fueron realizados, el resultado fiscal va adelgazando peligrosamente.
Puesto en números, en marzo la OPC registró un ingreso corriente total por $11 billones, mientras los gastos ascendieron a $12 billones. Es decir, un resultado económico en rojo por $1 billón, que se reduce a $700.000 millones cuando se consideran ingresos por inversiones y transferencias de capital.
El resultado financiero, después del pago de intereses de la deuda pública, registra un déficit de $1,3 billones.
La vuelta del gasto público
Estos números marcan el ingreso a una zona peligrosa, en la que el gobierno pone en riesgo su meta fiscal para el año, consistente en un superávit primario de 2,2% del PBI, ampliando el logro del año pasado, cuando el saldo positivo fue del 1,4%.
Y las cifras son el resultado de una combinación letal: ingresos en caída junto con un gasto duro de recortar. De hecho, el renglón del gasto público ya está mostrando una suba en términos reales.
Uno de los rubros en los que el gobierno está «recomponiendo precios relativos», como el de las tarifas a los servicios públicos, fue, paradójicamente, uno de los que registró mayores costos por subsidios. En marzo, el aumento interanual por el subsidio estatal a la energía fue de 89% -hablando en plata, unos $400.000 millones-.
La OPC detalla que este gasto estuvo compuesto por transferencias a Cammesa -la empresa de propiedad mixta que provee en forma mayorista la energía al sistema nacional- para atender la brecha entre los costos y las tarifas de la generación eléctrica. Además, se registraron transferencias al Fondo Fiduciario para Subsidios a Consumos Residenciales de Gas.
También volvieron a registrarse incrementos de gasto en el crucial rubro de jubilaciones y pensiones, que representa, por lejos, el principal rubro del presupuesto, con un 42% del total. En marzo, la erogación fue de $5,1 billones, lo que supone una suba real de 1,1% respecto del año pasado.
Y la perspectiva es que ese gasto continúe al alza, dada la disparada inflacionaria de los últimos meses. Las jubilaciones de marzo tomaron como referencia al IPC de enero, que fue del 2,9%. La misma cifra se aplicará en el pago de abril y, de acuerdo con las previsiones de las consultoras privadas, el número podría ser mayor aun para el pago de pasividades en mayo -que se ajustará según el IPC de marzo-.
Si a las jubilaciones se les suma el gasto por programas de asistencia social y pensiones no contributivas, entonces el gasto por prestaciones sociales saltó a $8,3 billones en marzo, lo que representa un incremento real de 1,6% interanual.
Como casi siempre, el mayor rubro que cumplió el rol de variable de ajuste, fue el de los salarios del personal estatal, también uno de los más voluminosos del presupuesto, con un 11% del gasto público total. En el mes, la masa salarial de los trabajadores públicos cayó un 0,7% real, lo que implica que en el primer trimestre del año acumula una caída de 5,8%.
No es de extrañar que uno de los sectores con mayor conflictividad sindical sea, precisamente, el de los gremios de los trabajadores del Estado, cuyo salario ha evolucionado por debajo de la inflación desde mediados del año pasado, según la estadística del Indec.
Esperando el rebote impositivo
Pese al mal resultado de marzo, cuando se considera el saldo fiscal del primer trimestre, los números siguen siendo positivos, de $6,8 billones a nivel primario y de $2,3 billones en el plano financiero.
La preocupación de los economistas es que, con una economía que todavía no da señales de recuperación plena, no hay optimismo sobre una mejora drástica en el ingreso.
Con apenas un aumento nominal de 26,2%, la recaudación tributaria tuvo una caída interanual de 4,5% -asumiendo que el IPC de marzo rondará el 3% y la inflación anual acumulada será de un 32,2%-. Esto hace que marzo haya tenido una de las peores performances en cuanto a ingreso fiscal, y ponga mayor presión al gobierno para acentuar la «motosierra» sobre el gasto público, de manera de no poner en riesgo el superávit primario.
El ítem más llamativo de la recaudación de marzo es el ligado al comercio exterior. Con apenas $503.000 millones -apenas un 3% en la «torta» de la recaudación-, las retenciones hicieron un aporte muy exiguo. En la comparación interanual es un desplome de 35%, algo que se explica por el boom exportador que se registró un año atrás luego de la rebaja temporaria del impuesto al agro.
Es así que, pese al optimismo por los buenos volúmenes logrados en la cosecha -y el pronóstico de Toto Caputo sobre un ingreso exportador de u$s42.000 millones por aporte del campo-, todavía no se refleja un cambio positivo en la caja de ARCA.
Lo que parece seguro es que, pese a las críticas por los incrementos en los costos de los insumos -derivados del petróleo-, el campo no tendrá este año otra ayuda de un «tax holiday». Los números fiscales están demasiado ajustados como para que Caputo pueda darse el lujo de prescindir de las retenciones.
Sobre todo, cuando acaba de verse obligado a posponer la actualización del impuesto a los combustibles, con el objetivo de no acentuar el malhumor social tras la suba de precios en las estaciones de servicio.
Con una suba real de 35%, el impuesto a los combustibles se ha transformado en uno de los puntales de la recaudación, al punto que ya resulta más importante que los derechos de exportación y los aranceles de importación.
Motosierra cerca del límite
Pero las preocupaciones no se limitan a los ingresos, sino también al rendimiento decreciente de la «motosierra». Los economistas que analizan las cuentas fiscales afirman que el primer año todo se facilitó por la «licuación inflacionaria» de las jubilaciones y por el freno en la obra pública. Pero que, a partir de allí, se ingresa en una etapa en la que la mayor parte del gasto es rígido.
Aun así, empiezan a surgir visiones escépticas sobre que se pueda sostener el superávit únicamente con las subas de tarifas, y será necesario un avance en las reformas de tipo estructural, con mayor recorte en la nómina de empleados estatales. Lo que ven los economistas es que cada vez se necesita un esfuerzo mayor en el recorte, para obtener una mejora marginal en las cuentas.
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ECONOMIA
Abril arrancó mejor: fuertes compras del BCRA, inflación en baja y expectativa de “derrame” de la gran liquidación de la cosecha

Luego del pico alcanzado tras la victoria legislativa, el Gobierno fue perdiendo respaldo. La suba de la inflación, caída de ventas en el mercado local, aumento de la morosidad y un aumento del desempleo claramente jugaron en contra. Pero a eso se le sumaron varios escándalos que degradan el combate a la casta que pregona desde antes de la campaña presidencial Javier Milei. El Presidente optó por defender a Manuel Adorni a pesar del fuerte rechazo generado por sus conductas y la falta de respuestas adecuadas.
Marzo resultó un mes complicado para la Casa Rosada, también en lo económico. La guerra en el Golfo Pérsico pegó de rebote con una suba de 20% en la nafta. El índice de inflación, que se divulgará el martes estaría en torno al 3% (como en la ciudad de Buenos Aires), pero algunos reportes como el de Balanz y el de FMyA creen que podría estirarse incluso al 3,2%. Los salarios pierden poder adquisitivo y eso se siente en una merma de consumo.
La consultora Empiria, del ex ministro Hernán Lacunza, midió que el “ingreso disponible” cayó por quinto mes consecutivo. Esto significa que queda menos plata del sueldo para comprar lo básico.
Los salarios pierden poder adquisitivo y eso se siente en una merma de consumo
Otra historia
Abril es otra historia y la gran expectativa oficial es que aparezcan señales más claras de reactivación en la calle. Por ahora los sectores que traccionan los indicadores de actividad generan poco empleo: el campo principalmente, pero también la energía (ahora favorecida por la suba del petróleo) y la minería. El despegue en estos rubros es tan importante que alcanza para impulsar el PBI, aún cuando casi el 50% de la economía atraviesa una situación entre difícil o directamente crítica.
El mes arrancó con compras récord del Banco Central. En apenas seis jornadas hábiles ya compró más de US$ 1.000 M en tan solo seis jornadas, mientras que las reservas brutas subieron USD 1.700 millones. A medida que ingresen los dólares de la cosecha esta intervención podría incluso acelerarse.
En su viaje a Washington a mediados de esta semana para participar de la reunión de Primavera del FMI, Luis “Toto” Caputo buscará destrabar un desembolso del FMI por USD 1.000 millones, que se utilizaría para cancelar el vencimiento de Bopreales el 31 de mayo. Se trata del bono emitido por este gobierno para pagar la deuda con importadores que dejaron Alberto Fernández y Sergio Massa.

El descenso de la inflación desde abril (se calcula un 2,4%) sería clave para que los salarios empiecen a recuperar terreno perdido. De acuerdo a un relevamiento efectuado por el economista Fernando Marull las paritarias se están cerrando a un promedio de 3%. “Esto implicaría que los salarios le ganarían a la inflación por primera vez en siete meses”, agregó.
El Gobierno está jugado a conseguir un derrumbe de la inflación en los próximos meses. El dólar planchado debería ayudar para conseguir ese objetivo. Además, la tranquilidad cambiaria también es una invitación para que se ponga en marcha de una vez el plan de remonetización e la economía. Para eso, los pesos que emite el Central para comprar dólares no deberían ser reabsorbidos como hizo el Tesoro a lo largo del primer trimestre.
Los salarios podrían ganarle a la inflación por primera vez en siete meses
Otro foco de reactivación viene por el lado de la cosecha gruesa, que ya empezó a levantarse. Significa no solo un gran ingreso de dólares que ayuda a fortalecer el balance del Central. También implica más movimiento de camiones, carga de combustible y venta de neumáticos, entre otras cuestiones, que mueven la actividad.
La gran incógnita es hasta qué punto esta disponibilidad de divisas para el sector agropecuario se sentirá en las grandes ciudades. En otras palabras, hasta dónde llegará el derrame a los bolsillos. Ya hay muchas ciudades del interior que están viviendo una realidad muy diferente a la del Conurbano bonaerense, golpeado por los ingresos magros de las familias y el cierre de fábricas. Se trata de las que están en zonas cercanas a la zona agrícola núcleo o de Vaca Muerta.
Alivio de tasas
La fuerte baja de las tasas en pesos sobre todo para plazos cortos también es un alivio para las empresas que precisan descontar cheques para capital de trabajo. Esto implica que la situación de liquidez es adecuada y ya quedó atrás el súbito aumento que se produjo en la previa a las elecciones legislativas.
En aquel momento el Central subió los encajes a niveles récord, restringiendo al máximo la cantidad de dinero. Aquel apretón monetario provocó una fuerte suba de tasas y los bancos restringieron el otorgamiento de crédito.
Los niveles de atraso para el pago de los créditos ya venían aumentando en ese momento y alcanzaron un pico a principios de 2026. “La morosidad bancaria superó el 10% por primera vez en quince años y para entidades financieras no bancarias supera el 30%”, de acuerdo a un trabajo difundido por la consultora Empiria, a partir de los balances divulgados por las entidades en la web del Central.
En este caso, también se espera que haya tocado niveles máximos y que empiece a retroceder a partir de un mejor manejo de cartera por parte de las entidades, tasas un poco más accesibles y una recuperación gradual de los ingresos. La cuota de los préstamos ya representa el 25% de los ingresos familiares, según el mismo informe.
Jacquelyn Martin/Pool vía REUTERS
La perspectiva del fin de la guerra en el Golfo Pérsico es otra variable que debería jugar a favor de una reactivación. Lo más relevante es que aumentaría el apetito por activos de mercados emergentes y Argentina podría aprovecharlo. Crecen las chances en este escenario de una reducción del riesgo país, que podría volver sin tanto esfuerzo a la zona de los 500 puntos básicos.
Para el Gobierno las tasas siguen siendo altas para colocar deuda en el mercado internacional. Pero una mayor tranquilidad financiera permitirá que provincias como Mendoza finalmente acudan a financiarse, lo que representa otra fuente de acceso de dólares. Y lo mismo sucedería con emisiones corporativas.
Javier Milei precisa detener el deterioro de su imagen y tiene la oportunidad de lograrlo en estos meses. Según el monitor mensual de humor social que elabora la consultora Dalessio/Beresztein, las opiniones negativas sobre la gestión del gobierno subieron a un record de 57%, mientras que las positivas cayeron a 41%, la más baja desde que arrancó el gobierno libertario. Aún así se trata de niveles relativamente altos de apoyo pensando en las elecciones del año que viene.
Por eso, el principal desafío es frenar el deterioro y en lo posible impulsar una recuperación no solo en la imagen del gobierno sino además en las expectativas económicas.
Reactivación vs “riesgo kuka”

La necesidad de reactivar el consumo y de bajar el riesgo país que tiene el Gobierno choca, sin embargo, con otro escollo: ya se empezó a hablar de las elecciones presidenciales. Aunque falta casi un año y medio, el propio Caputo aseguró que serán “un paseo” para el oficialismo. Y al mismo tiempo Axel Kicillof realizó un llamado a la “unidad nacional” del peronismo.
“Me aterra lo que puede pasar en las elecciones del año que viene”, aseguró un administrador de cartera de Wall Street que pasó esta semana por Buenos Aires. La perspectiva de un regreso del kirchnerismo o de una versión no aggiornada del peronismo sigue espantando a los mercados, como quedó demostrado tras la victoria de los intendentes peronistas en septiembre pasado.
Por eso, el Gobierno se maneja con cautela extrema y ni quiere hablar de un eventual levantamiento del cepo cambiario. La batalla política del año próximo también se librará en el mercado cambiario, con el peligro de ponerle nuevamente un freno a la posible reactivación.
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