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ECONOMIA

El mercado reaccionó con pesimismo tras la cumbre Milei-Trump y se cubre ante una devaluación

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La verborragia impredecible de Donald Trump se reveló como un arma de doble filo: junto con profusos elogios hacia el liderazgo de Javier Milei, hubo una serie de frases -algunas confusas, otras demasiado claras- que sembraron dudas sobre la alianza geopolítica a la que el gobierno argentino apuesta su suerte.

Y, en un momento hipersensible de la economía, con el dólar y las tasas de interés transitando una montaña rusa en la previa a las elecciones legislativas, el mercado financiero reflejó cierta decepción por la cumbre presidencial, que no confirmó las expectativas y, además, trajo incertidumbre sobre el alcance de la ayuda financiera.

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«La sinceridad de Trump es un salvavidas de plomo», sintetizó Héctor Torres, ex representante argentino en el FMI, reflejando el humor reinante entre los analistas, que destacan la facilidad del mercado argentino para pasar de la euforia a la depresión.

«Es una locura este sube y baja. Para evitar esto hay que acumular reservas y dejar de depender de que alguien nos rescate», dijo, por su parte, Miguel Kiguel, ex secretario de Hacienda.

Lo cierto es que ya había ciertas señales de nerviosismo cuando se anunció que no habría reunión privada bilateral en el mítico Salón Oval, sino un almuerzo de trabajo de ambas comitivas, en la que Trump contestaría preguntas a la prensa.

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Y, del temario que había circulado en los últimos días, hubo pocas confirmaciones de acuerdos concretos. Ni acuerdo comercial, ni listado de inversiones privadas, ni cooperación argentina en Medio Oriente. Tampoco hubo menciones a la eventual compra de bonos de deuda argentina ni, mucho menos, de una línea crediticia del Treasury al estilo de la masiva ayuda que recibió México en 1995.

Como suele ocurrir cuando se generan expectativas desmedidas, luego la realidad deja sabor a poco. Y, para empeorar, algunas frases del presidente estadounidense parecieron más una advertencia que un favor para con Milei.

La decepción del mercado tras la cumbre Milei-Trump

La reacción del mercado financiero fue de una elocuencia pocas veces vista. Por caso, el bono AL30, uno de los más transados en el mercado, sufrió un desplome de 8,2% en su cotización justo cuando Trump empezó a contestar preguntas referidas a Argentina. Luego hubo un rebote de 6% en la cotización, también llamativo, lo cual dejó suspicacias respecto de quién había intervenido cuando el precio estaba en el piso.

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También las acciones, que estaban en tono eufórico desde hacía tres jornadas, sufrieron una súbita caída. Y algunas de las empresas con mayor volumen de inversión, como YPF yGrupo Galicia, sufrieron depreciaciones de más de 6%.

Y las tasas de interés, que ya venían extremadamente altas, por la política de «torniquete monetario» del BCRA, aceleraron la suba. La caución a un día -operación que usan las empresas que necesitan tomar liquidez urgente de corto plazo- venía en torno de 80% anualizado, y dio un espectacular salto hasta 130%.

También en el mercado del dólar futuro, donde el lunes los contratos para todas las fechas habían caído un promedio de $100, recuperaron unos $35, a tono con las dudas que reaparecieron sobre una posible devaluación post electoral.

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Y, en el plano cambiario, la brecha entre el «contado con liqui» y el tipo de cambio oficial, que prácticamente había desaparecido la semana pasada, se ensanchó hasta el 7,5%, dando espacio para nuevos «rulos» de arbitraje.

Definitivamente, ninguna de esas reacciones se condice con el pronóstico de Milei, quien el día previo a su encuentro con Trump había dicho que el flujo de inversión externa iba a ser de tal volumen que «nos van a salir dólares por las orejas».

¿De qué elecciones habla Trump?

¿Qué pasó para que, en cuestión de minutos, se produjera tal cambio de humor? La mayoría culpa a la frase de Trump en el sentido de que si Milei tuviera un mal resultado electoral, el gobierno estadounidense «dejará de ser generoso» y suspenderá toda ayuda, porque no está motivado para apoyar inversiones en un entorno socialista.

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No quedó claro si Trump confundió la elección legislativa de medio término con la presidencial, o si se estaba refiriendo a la elección que tendrá lugar en 2027, o si realmente estaba diciendo que, en caso de que el peronismo gane las legislativas, se desentenderá de la suerte de Milei en la segunda mitad de su mandato.

La versión que sostiene el gobierno argentino es que estaba refiriéndose a un eventual retorno del peronismo en 2027. Pero la afirmación fue ambigua, a tal punto que se notó la incomodidad de Scott Bessent, cuando Trump le pidió que confirmara que, si Milei sufría un revés en las urnas, se cortaría automáticamente la asistencia financiera del Treasury.

De inmediato el mercado argentino reflejó su preocupación por la incerteza. «El objetivo de la ‘compra de pesos de Bessent fue dar un mensaje al mercado de que la asistencia era independiente del resultado electoral. Hoy, con una frase, Trump le tiró el mensaje por la borda. Y el mercado toma nota», observo Matías Sturt, socio de la consultora Invecq.

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Síndrome de China

Ante el interrogatorio periodístico, Trump se refirió también a la relación argentina con China -que el fin de semana había emitido un comunicado de protesta por declaraciones de Bessent-. Dijo que no tenía inconveniente en que Milei mantuviera el swap ni que comerciara con China, «porque todos los hacen», pero hizo explícito su disgusto por la presencia de la base científica de Neuquén, que EE.UU. afirma -ya desde la gestión Biden- que podría tener usos militares.

Además, dejó ver su rechazo por el avance chino en el manejo de infraestructura, como puertos o generadoras de energía, pero tampoco prometió que Estados Unidos quisiera tomar un rol activo en ese tipo de inversiones.

La verdad es que Trump, que estaba recién llegado de Medio Oriente, donde supervisó el proceso de paz entre Israel y Palestina, daba señales de que en su ajetreada agenda no había tenido espacio para interiorizarse sobre los detalles de la situación argentina. Cuando las preguntas apuntaban a un terreno más técnico o concreto, le cedía la palabra a Bessent, que no dio más detalles respecto de sus mensajes anteriores.

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Así, los elogios de Trump estuvieron dirigidos más bien a las posturas políticas de Milei en el plano global, a su voluntad de apertura comercial y a la disciplina fiscal. Pero no estuvieron presentes en la charla los anuncios que desde Argentina se habían difundido, como inversiones masivas en energía y minería. Y en cuanto al meneado «acuerdo bilateral de libre comercio», Trump dio la sensación de que estaba escuchando hablar del tema por primera vez.

La participación de la delegación argentina se limitó a un discurso de agradecimiento de Milei.

Caputo sigue negociando

Hasta ahí avanzó la cumbre que, supuestamente, iba a marcar un antes y un después en el posicionamiento geopolítico de Argentina. Claro que, después, vendrán los encuentros en privado: el ministro Toto Caputo permanecerá en Washington para participar en la reunión semestral del Fondo Monetario Internacional.

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De manera que tendrá la oportunidad de volver a hablar con Bessent y con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, para delinear la estrategia de las próximas semanas. Especialmente si, como muchos creen, las urnas no le dejaran un resultado favorable al gobierno de Milei.

Lo que se pregunta el mercado en este momento es si habrá presión sobre Caputo para que empiece ya a comprar reservas para acercarse a la exigencia del acuerdo firmado en abril con el Fondo -hay economistas que calculan en u$s8.000 millones el incumplimiento de Caputo-.

Y esa demanda es, sobre todo, un clamor del mercado local, que le pide al ministro no dejar pasar la oportunidad de la estabilización cambiaria. Sin embargo, el ministro se ha mostrado cauto al respecto: desde el anuncio de la intervención de Bessent, no ha comprado divisas.

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Y la sospecha de los analistas es que Caputo prefiere no comprar, por lo menos hasta las elecciones, porque le tema a la inyección de pesos, que es la contrapartida natural de la adquisición de divisas. El gobierno ha repetido que su prioridad es mantener la contracción monetaria, aunque eso implique asumir el costo de las altas tasas de interés.

¿Una ayuda más de Bessent?

El temor del gobierno es que una compra de reservas en este momento traiga como efecto colateral la canalización de pesos hacia dólares o que aumente la presión inflacionaria.

El propio Caputo, en una reciente entrevista, criticó a los que «creen que la economía real es como una planilla de Excel», y dijo que, en un mercado cambiario relativamente pequeño, que mueve en promedio u$s500 millones diarios, alcanza con una pequeña presencia compradora por parte del Tesoro para que la cotización suba bruscamente.

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Ante esta situación, el interrogante que volvió a instalarse en el mercado es si se podrá transitar las ocho jornadas financieras que restan hasta la elección con relativa calma en el tipo de cambio, o si será necesario que el secretario Bessent vuelva a mostrar su billetera para invertir en los «pesos undervalued» y darle a su colega Toto otra dosis de estabilidad de corto plazo.



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ECONOMIA

El BCRA compró u$s2.400 millones en 2026 y las reservas alcanzaron un récord en más de cuatro años

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En un contexto de estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló 33 ruedas consecutivas de compras de divisas, tanto dentro como fuera del mercado de cambios, tras adquirir u$s167 millones este viernes.

Desde comienzos de 2026, la entidad sumó u$s2.412 millones en el marco de la denominada «fase 4» del programa económico, lo que representa algo más del 24% de la meta anual de acumulación de reservas.

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Las adquisiciones de dólares se realizaron mediante emisión de pesos sin esterilización inmediata, lo que permite sostener la liquidez del sistema y evitar presiones alcistas sobre las tasas de interés.

Posteriormente, el Tesoro absorbe parte de esos pesos a través de colocaciones de deuda en el mercado interno, contribuyendo a moderar el impacto monetario de las intervenciones cambiarias.

Las reservas del BCRA alcanzaron máximos en más de cuatro años

De esta manera, las reservas internacionales se ubican en u$s46.261 millones, tras un aumento diario de u$s1.348 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021.

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La suba responde tanto a las compras netas de divisas del BCRA, como a la revaluación de monedas y activos que integran las tenencias internacionales, como el caso del oro. Pero también por el ingreso de dólares provenientes del sector privado.

En concreto, el mayor ingreso de divisas se explica principalmente por la liquidación de exportaciones agroindustriales, tradicional fuente de oferta en el mercado oficial yla emisión de deuda corporativa, que aporta dólares financieros al sistema.

En este sentido, PwC estimó que durante 2025 empresas argentinas emitieron deuda por más de u$s20.000 millones, un flujo que contribuyó a sostener la estabilidad cambiaria durante el año pasado.

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Además, se espera que nuevas colocaciones del sector privado incrementen la disponibilidad de dólares en los próximos meses, reforzando el proceso de acumulación de reservas en un escenario de relativa calma cambiaria.

Reservas en racha y dólar en calma

Desde GMA Capital destacaron que la racha de compras del BCRA marca uno de los mejores comienzos de año de la última década tanto por magnitud como por extensión de la racha compradora, y le devuelve centralidad a un indicador que suele anticipar cambios de régimen: la capacidad de sumar reservas sin sobresaltos.

Para los expertos de la sociedad de bolsa, ese avance en reservas se tradujo en un cambio de foco del mercado. Con el Central comprando y el tipo de cambio sin presión inmediata, el dólar nominal dejó de dominar el debate cotidiano. En el mismo tramo, señalaron que el dólar oficial retrocedió 3% desde las elecciones de octubre y llegó a perforar la barrera de los $1.400, un movimiento que refuerza la percepción de calma y contribuye al ancla de expectativas.

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Eco Go, por su parte, explicó que la estabilidad cambiaria se alimenta de una oferta sostenida de divisas, impulsada principalmente por liquidación de Obligaciones Negociables y préstamos, y recién después por el agro. En ese contexto, la consultora indicó que el BCRA aceleró compras a un ritmo de USD 143 millones diarios, acumulando más de USD 2.000 millones en lo que va del año.

Desde Eco Go también subrayaron el otro lado de la ecuación: la demanda de divisas se redujo con fuerza respecto del mes pasado, por menores compras minoristas y menores pagos de importadores. Con oferta sólida y demanda enfriándose, el tipo de cambio encontró espacio para descender y ubicarse en $1.390, quedando 12% por debajo de la banda superior, la mayor distancia desde julio de 2025.

Carry trade: cuánto se gana en dólares con esta maniobra

En ese contexto, el carry trade volvió a brillar con fuerza. Con un dólar que no corre, y con rendimientos en pesos que todavía se mantienen altos, el retorno medido en moneda dura se volvió especialmente atractivo. Pero el punto decisivo —el que separa un «carry cómodo» de un carry frágil— no es el rendimiento en sí, sino la sostenibilidad del combo: cuánto tiempo pueden sostenerse las compras de reservas, la absorción de pesos y la estabilidad cambiaria sin que la inflación o la competitividad empiecen a pasar factura.

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Desde GMA Capital señalaron que el resultado de este escenario es un nuevo impulso para las estrategias de tasa en moneda local. Con dólar estable y rendimientos en pesos elevados, el retorno del carry medido en dólares se ubica 16% arriba desde las elecciones de medio término, un dato que explica por qué el mercado volvió a mirar con atención plazos fijos y herramientas de liquidez, siempre que el tipo de cambio no se desordene.

En esa lectura, el CCL funcionó como una pieza clave para validar la calma: GMA Capital destacó que se mantuvo prácticamente en los mismos niveles de hace cuatro meses, en torno a $1.495, aportando estabilidad en una referencia que suele incorporar más rápido los ruidos del mercado. Cuando el CCL no corre, el carry gana terreno porque el riesgo de «salida» se percibe menor.

Eco Go aportó el marco operativo: el Gobierno combinó compras de divisas del BCRA con absorción de pesos vía colocaciones del Tesoro. Esa coordinación reduce el impacto monetario neto de comprar dólares, porque el Tesoro retira pesos del sistema en paralelo, conteniendo la presión sobre precios y sobre el propio dólar.

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Sin embargo, el punto delicado del carry no está en el presente, sino en la continuidad. El carry rinde mientras el dólar no sube y mientras la demanda por activos en pesos se sostenga. Por eso, el mercado mira dos anclas simultáneas: reservas (para evitar tensión cambiaria) y tasas reales (para mantener incentivos en pesos). Si una de las dos se afloja, el «carry imbatible» puede perder parte de su blindaje.

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ECONOMIA

Qué significa para la Argentina el fallo de la Corte Suprema de EEUU que frenó los aranceles de Trump

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La Corte Suprema de los EEUU dio por tierra con los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump (Reuters)

El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que bloqueó los aranceles generales promovidos por el expresidente Donald Trump generó incertidumbre en la política comercial bilateral y un impacto directo sobre el diferencial arancelario que beneficiaba a la Argentina. La decisión puso en duda algunas de las ventajas para el comercio bilateral que había obtenido el gobierno de Buenos Aires, aunque no afecte el aumento de la cuota para le exportación de carne.

La sentencia judicial determinó que la autoridad para fijar aranceles recae en el Congreso estadounidense. El tribunal argumentó que la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) no habilita al Ejecutivo a imponer tributos de largo alcance sin control parlamentario. Este límite afecta la herramienta que la administración Trump aplicó para condicionar a sus socios comerciales y para perseguir objetivos de política exterior.

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El fallo repercute sobre el acuerdo comercial que la Argentina y Estados Unidos firmaron recientemente. Hasta el momento, la economía argentina se encontraba beneficiada por una política de aranceles reducidos en comparación con otros países de la región. Según Marcelo Elizondo, presidente del Comité Argentino de la International Chamber of Commerce, la Argentina ocupaba una posición ventajosa, ya que “la posición muy favorable de arancel cero para 1.600 posiciones arancelarias y diez por ciento de tope para el resto, conseguida en el acuerdo comercial, nos beneficiaba en términos relativos”.

Elizondo sostuvo que la decisión de la Corte “le desconoció a Trump el derecho a ejercer su política arancelaria”. A partir de ahora, un tribunal inferior deberá ejecutar el fallo, lo que podría derivar en la necesidad de reembolsar a los importadores los pagos realizados bajo la vigencia de esos aranceles. El costo fiscal estimado alcanza los 170.000 millones de dólares en devoluciones. Para el sector privado, esto implica un cambio de reglas en la administración del comercio bilateral.

Desde la perspectiva de la industria, el fallo impacta especialmente en productos como acero y aluminio. El acuerdo permitía un arancel del 0% para ciertas posiciones arancelarias, mientras que otras quedaban sujetas a un máximo del 10%. Brasil, en cambio, enfrentaba un arancel generalizado del 50%. El diferencial, por tanto, colocaba a la Argentina en una situación competitiva.

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El presidente de los EEUU,
El presidente de los EEUU, Donald Trumpo, al momento de presentar amplios aranceles recíprocos para el comercio con decenas de países del mundo, el 2 de abril del año pasado (Reuters)

Fuentes con acceso a la negociación admitieron que “parte del diferencial de aranceles con Brasil se te diluye”. Este efecto podría trasladarse a las cadenas de valor, modificando la dinámica de las inversiones y el comercio intrarregional. Sin embargo, las mismas fuentes remarcaron que “las cadenas de valor ya estaban girando” y que el fallo judicial probablemente fuerce al Gobierno de los EEUU a buscar nuevas vías para instaurar las mismas trabas comerciales, con lo cual no es improbable que en breve vuelvan a estar en pie.

Por su parte, Gustavo Perego, director de Abeceb, explicó que la principal ventaja del acuerdo para la Argentina era “la mayor seguridad en materia de inversiones de ambos lados, que era lo que más se buscaba”. El acuerdo no solo abarcaba la reducción de aranceles, sino también mecanismos de facilitación comercial. Perego remarcó que el capítulo de inversiones mantiene su vigencia, pese a los cambios impuestos por la Corte estadounidense.

El sector ganadero, por su parte, observa con atención la continuidad de la cuota de exportación. Perego aseguró que “la cuota de carne no se va a tocar”, ya que se negoció por fuera del esquema de reciprocidad general. La ampliación de la cuota, según fuentes involucradas en la negociación, “no está en duda y sigue en marcha”. Así, la carne argentina mantiene un canal de acceso preferencial al mercado norteamericano.

La política arancelaria fue uno de los instrumentos que la administración Trump utilizó para ejercer presión sobre sus socios, tanto en el plano económico como geopolítico. Elizondo recordó que el expresidente ejerció presión sobre México para condicionar su apoyo a otros países de la región (trabó la ayuda a Cuba, por ejemplo). La Corte Suprema, al limitar la discrecionalidad del Ejecutivo, marcó un precedente sobre la utilización de los aranceles con fines extracomerciales.

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El fallo no solo modifica el escenario bilateral, sino que también introduce un factor de incertidumbre en la política comercial global de Estados Unidos. La gran incógnita es cómo responderá Trump, quien cuenta con mayoría legislativa republicana, aunque resta saber si esa mayoría será homogénea en el respaldo a sus iniciativas. Elizondo planteó que “la política arancelaria es del Congreso, se puede delegar en el Ejecutivo, pero eso es en situaciones excepcionales y Trump ha abusado”.

Distintas voces del sector privado advierten que la eliminación de los aranceles generalizados obliga a una reconfiguración de las estrategias de acceso al mercado estadounidense. La discriminación positiva que el acuerdo otorgaba a la Argentina frente a otros países, especialmente Brasil, pierde fuerza. No obstante, fuentes consultadas consideraron que la ampliación de la cuota de carne se mantiene fuera del alcance inmediato de los cambios judiciales.

El fallo de la Corte
El fallo de la Corte Suprema de los EEUU no tiene efecto alguno sobre la ampliación del cupo de entrada de carne argentina al país norteamericano (Reuters)

El impacto inmediato del fallo se refleja en la necesidad de revisar los esquemas de cuotas y aranceles. Los actores económicos aguardan definiciones sobre si la administración estadounidense restablecerá los niveles anteriores o buscará mecanismos alternativos para proteger su mercado. En este contexto, la seguridad jurídica en materia de inversiones aparece como un factor clave para el futuro de la relación bilateral.

Elizondo destacó que la “primera decisión debería ser bajarlos al nivel anterior”. Esto afectaría tanto a los sectores que venían gozando de aranceles reducidos como a aquellos que enfrentaban barreras más altas.

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Perego sostuvo que “la discriminación positiva que podrías haber logrado en el corto plazo por el acuerdo te desaparece, pero yo no creo que en el largo plazo tenga tanto efecto”. El director de Abeceb puntualizó que el proceso de negociación uno a uno, que priorizaba la facilitación de inversiones, no se ve afectado por el fallo.

En la visión de quienes siguen de cerca las tratativas bilaterales, la administración de comercio enfrenta ahora la tarea de redefinir las cuotas y revisar los mecanismos de facilitación. “Habrá que ver si aplica sobre las decisiones de las cuotas y, por otro lado, el hecho de que la Argentina haya tenido una baja de arancel”, señaló Perego.

El fallo de la Corte Suprema también repercute sobre el uso de los aranceles como herramienta de política exterior. La presión ejercida por la administración Trump sobre México, por ejemplo, formó parte de una estrategia más amplia de control de flujos migratorios y relaciones con terceros países. La sentencia judicial establece un límite a esa política, obligando a buscar vías alternativas dentro del marco legislativo.

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Fuentes consultadas por Infobae remarcaron que “el punto más relevante que tenemos fue la carne. Por eso se puso aparte, no está dentro del acuerdo recíproco”. La distinción entre productos sujetos a cuotas específicas y aquellos incluidos en el acuerdo general cobra especial relevancia en el nuevo escenario.

Por otra parte, un análisis distribuido por de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) remarcó que “la Corte Suprema de EEUU decidió en un fallo histórico declarar ilegales los aranceles aplicados por el presidente Trump cuyo justificación jurídica se enmarcaba en la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA)”. En este sentido, el documento precisó que “esto afecta tanto los aranceles por la crisis del fentanilo (Canadá, México y China) como los aranceles recíprocos ‘Liberation Day’”, puntualizando que “a Argentina se le aplicaba el 10%”.

La entidad advirtió que “el compromiso fundamental de EEUU era la reducción del arancel recíproco del 10% al 0% para 1.675 posiciones arancelarias. Este arancel recíproco es justamente el que la Corte Suprema de EEUU ha declarado como ilegal, invalidando así la única concesión en materia de acceso a mercados que brindaba a nuestro país”. En la misma línea, CERA señaló que “con la decisión de la Corte Suprema de EEUU, el texto del ARTI perdería sustento legal”.

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Por otra parte, el comunicado destacó que la cuota de carne bovina de 80.000 toneladas métricas “no era parte del texto del acuerdo ARTI, por lo que no habría motivo para no seguir vigente”. Además, aclaró que “el acuerdo ARTI no tenía ninguna concesión de EEUU para Argentina en los bienes afectados por aranceles de la Sección 232 (acero, aluminio, automotriz, madera y muebles, etc.)”.

El nuevo contexto obliga a los actores argentinos a monitorear la evolución de las negociaciones y a ajustar sus estrategias de acceso al mercado estadounidense. El impacto sobre las cadenas de valor regionales y la necesidad de garantizar inversiones figuran entre las prioridades del sector privado y del Gobierno. Las definiciones que adopte Washington en las próximas semanas resultarán determinantes para los sectores exportadores.

Mientras tanto, la posibilidad de reembolsos millonarios a los importadores estadounidenses suma presión sobre el Tesoro y aumenta la expectativa de cambios regulatorios. El debate sobre el alcance de la IEEPA y la competencia del Congreso en materia arancelaria quedará abierto a futuras interpretaciones judiciales y legislativas.

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ECONOMIA

Carry trade: con el dólar en calma, cuánto se puede ganar con la maniobra favorita de la City

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El dólar oficial opera este viernes 20 de febrero a $1410, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1389. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1451 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1410 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1440.

La calma cambiaria volvió a instalarse como un dato central del arranque de 2026, pero no por «magia» ni por un simple cambio de expectativas. Detrás del dólar estable aparece una ingeniería de flujos: más oferta de divisas, compras sistemáticas del BCRA, y un Tesoro que, en paralelo, absorbe pesos con licitaciones que superan el 100% de rollover. El resultado es un mercado donde el tipo de cambio deja de ser el único termómetro y pasa a formar parte de un esquema más amplio: el dólar actúa como ancla nominal, mientras las tasas y la liquidez en pesos ordenan el resto de la película.

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En ese contexto, el carry trade volvió a brillar con fuerza. Con un dólar que no corre, y con rendimientos en pesos que todavía se mantienen altos, el retorno medido en moneda dura se volvió especialmente atractivo. Pero el punto decisivo —el que separa un «carry cómodo» de un carry frágil— no es el rendimiento en sí, sino la sostenibilidad del combo: cuánto tiempo pueden sostenerse las compras de reservas, la absorción de pesos y la estabilidad cambiaria sin que la inflación o la competitividad empiecen a pasar factura.

El mercado, además, no está mirando solo el dólar: observa la acumulación de reservas, la dinámica de licitaciones, el apetito por duration corta, y los datos de inflación que sugieren que la convergencia puede ser más lenta de lo deseado. En otras palabras: hoy el dólar es ancla, sí, pero el riesgo aparece en los márgenes, donde pequeños desajustes pueden amplificarse.

Reservas en racha y dólar en calma

El Banco Central encadena más de 30 ruedas consecutivas de compras en el mercado oficial y ya acumula más de USD 2.100 millones desde el inicio de 2026. Desde GMA Capital destacaron que marca uno de los mejores comienzos de año de la última década tanto por magnitud como por extensión de la racha compradora, y le devuelve centralidad a un indicador que suele anticipar cambios de régimen: la capacidad de sumar reservas sin sobresaltos.

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Para los expertos de la sociedad de bolsa, ese avance en reservas se tradujo en un cambio de foco del mercado. Con el Central comprando y el tipo de cambio sin presión inmediata, el dólar nominal dejó de dominar el debate cotidiano. En el mismo tramo, señalaron que el dólar oficial retrocedió 3% desde las elecciones de octubre y llegó a perforar la barrera de los $1.400, un movimiento que refuerza la percepción de calma y contribuye al ancla de expectativas.

Eco Go, por su parte, explicó que la estabilidad cambiaria se alimenta de una oferta sostenida de divisas, impulsada principalmente por liquidación de Obligaciones Negociables y préstamos, y recién después por el agro. En ese contexto, la consultora indicó que el BCRA aceleró compras a un ritmo de USD 143 millones diarios, acumulando más de USD 2.000 millones en lo que va del año.

Desde Eco Go también subrayaron el otro lado de la ecuación: la demanda de divisas se redujo con fuerza respecto del mes pasado, por menores compras minoristas y menores pagos de importadores. Con oferta sólida y demanda enfriándose, el tipo de cambio encontró espacio para descender y ubicarse en $1.390, quedando 12% por debajo de la banda superior, la mayor distancia desde julio de 2025.

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Carry: cuánto se gana en dólares con esta maniobra

Desde GMA Capital señalaron que el resultado de este escenario es un nuevo impulso para las estrategias de tasa en moneda local. Con dólar estable y rendimientos en pesos elevados, el retorno del carry medido en dólares se ubica 16% arriba desde las elecciones de medio término, un dato que explica por qué el mercado volvió a mirar con atención plazos fijos y herramientas de liquidez, siempre que el tipo de cambio no se desordene.

En esa lectura, el CCL funcionó como una pieza clave para validar la calma: GMA Capital destacó que se mantuvo prácticamente en los mismos niveles de hace cuatro meses, en torno a $1.495, aportando estabilidad en una referencia que suele incorporar más rápido los ruidos del mercado. Cuando el CCL no corre, el carry gana terreno porque el riesgo de «salida» se percibe menor.

Eco Go aportó el marco operativo: el Gobierno combinó compras de divisas del BCRA con absorción de pesos vía colocaciones del Tesoro. Esa coordinación reduce el impacto monetario neto de comprar dólares, porque el Tesoro retira pesos del sistema en paralelo, conteniendo la presión sobre precios y sobre el propio dólar.

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Sin embargo, el punto delicado del carry no está en el presente, sino en la continuidad. El carry rinde mientras el dólar no sube y mientras la demanda por activos en pesos se sostenga. Por eso, el mercado mira dos anclas simultáneas: reservas (para evitar tensión cambiaria) y tasas reales (para mantener incentivos en pesos). Si una de las dos se afloja, el «carry imbatible» puede perder parte de su blindaje.

Tesoro, rollover y absorción de pesos

Eco Go explicó que se replica el mecanismo de coordinación entre Tesoro y BCRA observado en 2024. El Central compra dólares en el mercado y el Tesoro se los compra usando pesos «absorbidos» en licitaciones donde el rollover supera el 100%. Esos dólares, detallaron, terminan destinándose a cancelación de deuda externa, como se vio en el reciente pago de intereses al FMI.

Del lado de los pesos, la consultora remarcó un dato clave: la expansión monetaria que surge de comprar dólares no estuvo acompañada por una mejora de la demanda de dinero, porque la economía real sigue estancada. En cambio, se compensó con una mayor demanda por deuda soberana en pesos, atraída por un dólar a la baja y tasas aún altas frente a una inflación que dejó de desacelerar con la fuerza de meses previos.

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Desde GMA Capital, la última licitación reforzó esa lógica: el Tesoro adjudicó $9,02 billones frente a vencimientos por $7,31 billones, con un rollover de 123% y ofertas por $11,5 billones, dejando fuera posturas por unos $2,5 billones. Además, señalaron que no se ofreció premio respecto del mercado secundario y, aun así, se convalidó el volumen, un dato que habla de demanda activa por instrumentos del Tesoro.

La composición de la licitación fue otro mensaje: GMA Capital detalló que el 56% del monto efectivo se concentró en la Lecap más corta (63 días), lo que redujo el plazo promedio ponderado de colocación de 6 a 5 meses y marcó el nivel más bajo desde fines de octubre. El mercado, en ese tramo, privilegió duration corta y el Tesoro convalidó esa preferencia, reforzando el ordenamiento de corto plazo.

Inflación 2,9%: el riesgo que erosiona el ancla y achica la tasa real

A pesar de los avances financieros, GMA Capital señaló que la inflación fue la excepción incómoda. En enero se ubicó en 2,9%, acelerando 0,1 p.p. frente al mes previo. En su lectura, enero se convirtió en el octavo mes consecutivo con inflación al alza, lo que sugiere que el tramo final de la convergencia es más complejo y puede exigir más consistencia para no desgastar el ancla cambiaria.

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Eco Go sumó un matiz relevante: de haberse implementado el cambio metodológico previsto para el dato de enero, el aumento mensual habría sido 2,7% (0,2 p.p. menos). Pero destacaron que en febrero el efecto estadístico juega al revés, con un RPM que con dos semanas se mantenía en 3%. En el fondo, lo que importa para el mercado es que la inflación muestra señales de pausa en la desaceleración, justo antes de una actualización fuerte de servicios regulados.

GMA Capital aportó el detalle desagregado: la inflación núcleo bajó de 3% en diciembre a 2,6% en enero, pero los estacionales saltaron 5,7%. Entre los motores, destacaron verduras con 28% en GBA, Hoteles y Restaurantes con 4,5%, y carnes con 4,4%. Ese mix explica por qué el número general subió pese a una mejora en el núcleo.

El problema macro aparece cuando el dólar funciona como ancla y la inflación no termina de converger: el tipo de cambio nominal subió apenas 0,1% en enero, lo que implica una nueva apreciación del tipo de cambio real hacia niveles similares a inicios de julio del año pasado. Si esa dinámica persiste, GMA Capital advirtió que la fortaleza del peso puede tensionar la competitividad externa, presionar la demanda de divisas y dificultar el proceso de acumulación de reservas.

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¿Dónde puede aparecer el riesgo?

Desde GMA Capital señalaron que la tensión no necesariamente aparece primero en el dólar, sino en el equilibrio de pesos. Con financiamiento neto positivo, el Tesoro retiró $1,7 billones del sistema, en una plaza donde la liquidez venía mostrando señales de mayor tirantez. Además, destacaron que la tasa de caución a 1 día había operado por debajo de 24% TNA en ruedas previas, por lo que el excedente de pesos queda aún más restringido y el mercado se vuelve más sensible a cambios en tasas y demanda.

Eco Go, en paralelo, enfatizó que la sostenibilidad del esquema también depende de mantener el orden fiscal y el flujo de divisas que hoy alimenta la oferta. Con una economía real estancada y sin recuperación marcada de la demanda de dinero, el sistema se apoya en la preferencia por deuda en pesos y en la idea de que el dólar seguirá estable. Si esa confianza se erosiona, el reacomodamiento puede ser rápido.

Por eso, el mercado también mira el precio de los activos: GMA Capital señaló que, en lo que va de 2026, los Globales subieron 4% y los títulos argentinos acumularon más de 7% en los últimos tres meses. En su lectura, los precios descuentan una compresión del riesgo país hacia niveles por debajo de 500 bps, con la expectativa de acercarse a 400 bps, lo que exige continuidad macro y política para no quedar «caros» frente a cualquier tropiezo.

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En ese marco, «qué pasará con el dólar» depende de tres condiciones que hoy se alinean, pero no garantizan permanencia: acumulación de reservas, disciplina monetaria vía absorción de pesos, y continuidad reformista. Mientras esas piezas encajen, el dólar seguirá actuando como ancla y el carry mantendrá atractivo. Si alguna se desajusta —por inflación persistente, por apreciación real que afecte competitividad, o por un cambio en la dinámica de pesos— ahí es donde puede aparecer el riesgo que hoy el mercado todavía no está priceando del todo.

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