ECONOMIA
El plan de reservas entra en fase clave: lo que necesita Caputo para que el dólar no se dispare

El dólar oficial cerró este martes 27 de enero a $1.465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negociaba a $1.439. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vendía a $1514 (-0,3%), y el MEP se ubicaba en $1.467 (-0,1%). Por último, en el segmento informal, el blue se negociaba a $1490.
En el mercado local, la calma cambiaria volvió a ganar terreno y, con ella, reapareció una sensación conocida: la de un dólar «bajo control» mientras las pantallas muestran menos sobresaltos. Pero esa tranquilidad no es un estado permanente, sino el resultado de flujos puntuales de divisas, decisiones de política económica y un delicado equilibrio entre reservas, pesos y tasas. Cuando una de esas piezas se mueve demasiado, el resto se reacomoda rápido.
En las últimas ruedas, el foco estuvo puesto en la capacidad del Banco Central de comprar dólares en el mercado oficial y, al mismo tiempo, administrar el impacto monetario de esas compras. Cada dólar que se acumula refuerza el frente de reservas, pero también implica inyección de pesos: si esos pesos quedan «sueltos» en un sistema con liquidez frágil, el mercado suele reaccionar primero en tasas, luego en coberturas y, si persiste, en demanda de dólar.
Por eso, más que preguntar «qué pasa con el dólar», la pregunta relevante es qué condiciones deben sostenerse para que el esquema no se desarme. La respuesta, según los diagnósticos que circularon en la City, combina oferta de dólares (comercial y financiera), programa de recomposición de reservas, cierre del programa financiero y un indicador que suele anticipar tensiones: la tasa real de interés en pesos.
Compras del BCRA y reservas
Desde Ecolatina señalaron que la plaza local atraviesa jornadas de relativa tranquilidad en el plano cambiario-monetario y que el Banco Central sumó más de USD 1.000 millones en compras en lo que va de enero. Para el mercado, ese número importa por lo que sugiere: capacidad de acumular reservas sin alterar el equilibrio diario del MULC.
Los analistas de la consultora explicaron que, si se mantuviera un ritmo de compras cercano a USD 65 millones por día, el BCRA podría terminar el mes con un saldo del orden de USD 1.300 millones. En la práctica, sostener esa dinámica no sólo mejora el «stock» de reservas, sino que también funciona como ancla: reduce urgencias y, por momentos, recorta la necesidad de cobertura.
Para Ecolatina, este movimiento se articula con una hoja de ruta que el propio Banco Central viene comunicando. En una presentación difundida por el organismo, se estimó que la demanda de dinero (M2 Privado Transaccional) aumentaría 0,6 puntos del PIB hacia diciembre de 2026 (de 5,7% a 6,3% del PIB), mientras la Base Monetaria pasaría de 4,2% a 4,8% del PIB en el mismo período.
Sus especialistas apuntaron que ese sendero —tal como fue planteado— permitiría una acumulación de reservas por USD 10.000 millones, en línea con el lanzamiento de la fase de recomposición. El punto fino es el «cómo»: comprar dólares implica emitir pesos, y la estabilidad del dólar suele depender de si esos pesos encuentran demanda genuina o generan presión vía tasas y cobertura.
De dónde salen los dólares
Desde Ecolatina explicaron que detrás de las compras recientes aparece una mayor oferta de divisas comerciales y financieras. En el frente comercial, destacaron que comenzó a acelerarse la liquidación del sector agropecuario, con un ritmo que se ubicaría por encima de u$s100 millones a partir de enero, frente a u$s53 millones en diciembre de 2025 y u$s35 millones en noviembre de 2025.
Los expertos de la consultora detallaron que esa estacionalidad, cuando se consolida, cambia el pulso del mercado oficial: con más flujo comercial, el Banco Central puede comprar sin forzar el precio, y el dólar encuentra un «piso» de tranquilidad. Dicho en simple: más oferta sostiene compras y sostiene expectativas.
En paralelo, sus analistas subrayaron el canal financiero del crédito: los préstamos al sector privado en dólares (excluyendo tarjetas) subieron u$s985 millones en lo que va del mes (último dato al 20 de enero), cortando tres meses consecutivos de caída. Ecolatina estimó que eso implicó un ritmo promedio diario cercano a u$s75 millones, un flujo que también alimenta la disponibilidad de divisas.
A eso se sumó la emisión de deuda corporativa: desde Ecolatina resaltaron que las Obligaciones Negociables en dólares continuaron a paso firme, con una colocación cercana a u$s1.200 millones en los últimos diez días. Además, remarcaron que el Banco Central mostró que desde octubre de 2024 hasta el 14 de enero de 2025 se emitieron u$s6,4 mil millones, pero sólo se liquidaron u$s2,8 mil millones en el mercado, quedando un remanente de u$s3,6 mil millones por liquidarse (aunque u$s1,3 mil millones se destinarían a vencimientos de deuda). Ese «remanente» es parte del combustible que el mercado sigue de cerca.
Tesoro y pagos externos
Desde Ecolatina señalaron que el Tesoro compró dólares al BCRA, un giro relevante porque en las últimas ruedas de diciembre y comienzos de enero Hacienda venía vendiendo divisas. En concreto, explicaron que desde que el Central inició las compras, el Tesoro se corrió del mercado y empezó a abastecerse mediante compras directas al Banco Central.
Según reconstruyeron, el 7 de enero el Tesoro compró u$s2.319 millones para el pago de cupones; luego sumó u$s158 millones el 14 de enero y u$s279 millones el 20 de enero, en la antesala de vencimientos con organismos internacionales por u$s100 millones (la semana pasada) y otros u$s100 millones que vencen la próxima semana. En términos de mercado, esa decisión quita presión de la rueda cambiaria, pero vuelve aún más importante el ritmo de compras del BCRA.
Los especialistas de la consultora remarcaron que la primera semana de febrero aparecen vencimientos con el FMI por cerca de u$s850 millones, en el marco de la segunda revisión del programa vigente, que se postergó respecto de noviembre. En ese contexto, estimaron que el equipo económico deberá pedir un waiver por el incumplimiento de metas de acumulación de reservas, habilitando un desembolso de u$s1.000 millones.
Ecolatina también estimó el nivel de Reservas Internacionales Netas bajo la métrica del FMI en torno a -u$s17.000 millones, pero puso el acento en lo que consideró más importante: una reformulación en la medición, incluyendo proyecciones, forma de cómputo de desembolsos con organismos y bancos internacionales y una nueva meta de acumulación. En la práctica, ese rediseño puede influir sobre expectativas, sobre todo si reordena el calendario de necesidades del Tesoro.
El termómetro oculto
Desde Mega QM señalaron que las primeras semanas del año se caracterizaron por altos niveles de volatilidad en la tasa de interés en pesos, especialmente en el tramo corto. En su diagnóstico, influyeron la estacionalidad monetaria de diciembre, la necesidad de pesos del Tesoro y el impacto del devengamiento del CER a ritmos superiores a las tasas de interés nominales, un cóctel que tensionó el equilibrio de corto plazo.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, antes de las elecciones, las tasas cortas estaban elevadas por incertidumbre y las largas reflejaban expectativas de desinflación, configurando una curva con pendiente negativa. Ese patrón se atenuó luego, al punto de llegar a diciembre con una curva aplanada. Pero en enero, la falta de liquidez —especialmente en la segunda semana— volvió a invertir la pendiente de manera marcada: subió fuerte el tramo corto por escasez transitoria de pesos, mientras el tramo largo se movió menos.
Sus analistas apuntaron que el mercado interpretó ese episodio como un evento de liquidez momentáneo. Aun así, Mega QM resaltó un punto clave: el reordenamiento hacia adelante depende de qué drivers dominen —inflación esperada, tipo de cambio implícito o costo de fondeo en pesos— y de cómo se acomode el programa financiero.
En paralelo, desde Ecolatina señalaron que las tasas en pesos se estabilizaron, pero en niveles superiores a los previos, oscilando entre 35% TNA y 45% TNA para pasivas y activas. Y advirtieron que la liquidez bancaria continúa estrecha, al mirar la absorción monetaria del BCRA: $0,2 bn el 21 de enero frente a $4 bn a finales de noviembre. Para la consultora, la principal fuente de liquidez fue el propio canal de compras: el Central lleva inyectados $1,4 bn, equivalente al 3,3% de la Base Monetaria previa al inicio de las compras. Ese dato conecta directamente con el dólar: si la liquidez se recalienta, la cobertura cambia de precio.
Arbitrajes y expectativas
Para Mega QM, los arbitrajes entre curvas permiten leer los «puntos de indiferencia» del inversor: qué inflación, qué tipo de cambio y qué tasa igualan rendimientos entre instrumentos. Con ese lente, describieron un punto de partida claro: la curva de instrumentos a tasa fija mantiene una pendiente negativa, mientras la curva CER tiene pendiente levemente positiva hasta fines de 2027.
Según Mega QM, esa diferencia implica que la baja de tasas nominales que esperan los inversores hacia adelante está más vinculada al descenso de expectativas de inflación que a una caída de tasas reales. Es decir: el mercado puede convalidar menos nominalidad, pero aún no «regala» tasa real porque percibe riesgos de liquidez o de financiamiento.
Sus analistas reforzaron esa lectura al mirar los spreads de instrumentos que ajustan por TAMAR, que aumentan en el tiempo, como ocurre en CER. Para Mega QM, eso sugiere que los inversores siguen viendo un mercado de pesos que podría enfrentar presiones sobre tasas, incluso si la inflación esperada baja gradualmente.
El vínculo con el dólar se vuelve operativo: si el mercado teme que se repitan eventos como los de enero —cuando el Tesoro necesita pesos para comprar dólares al BCRA si no logra rollear deuda externa—, entonces la tasa real sube, el costo de quedarse en pesos aumenta y la demanda de cobertura puede reaparecer. Por eso, Mega QM insistió en que destrabar el mercado cambiario es clave para habilitar remonetización y, desde allí, una baja de tasas.
Qué necesita pasar para que el dólar no se dispare:
Desde Mega QM destacaron una condición inicial para descomprimir tensiones: el reacceso del Tesoro al financiamiento externo, para evitar que presione la liquidez local en la búsqueda de cerrar su programa financiero. En su lectura, si el Tesoro consigue fondeo afuera, reduce la necesidad de absorber pesos en el mercado doméstico, baja el riesgo de shocks de liquidez y mejora el clima para una tasa real menos exigente.
En esa misma línea, Mega QM remarcó el rol del Banco Central por dos vías: la inyección de pesos vía compra de divisas y eventuales operaciones de mercado abierto para aportar liquidez. También señalaron que ven margen en la política de encajes para flexibilizar condiciones de liquidez en ciertas operaciones, incluyendo herramientas para recomprar posiciones de deuda del Tesoro y rollear vencimientos.
Desde Ecolatina, el eje de mediano plazo pasa por la Cuenta Financiera. Sus analistas apuntaron que la emisión de empresas locales podría seguir sumando flujo, a lo que podrían agregarse colocaciones provinciales; mencionaron que Córdoba prepara una emisión donde espera capturar USD 500 millones. En conjunto con el programa de compras y eventuales novedades legislativas, ese escenario —según la consultora— puede contribuir a que el Riesgo País siga comprimiendo.
Ecolatina recordó que el Riesgo País cerró en 546 puntos básicos, el valor más bajo desde mediados de 2018, y conectó ese movimiento con el objetivo de que el Tesoro retorne a los mercados de capitales de cara a los vencimientos de julio por USD 4.400 millones sólo en bonos soberanos. En términos cambiarios, el mensaje es claro: reservas + financiamiento + tasa real componen el triángulo que define si el dólar sigue calmo o si vuelve la presión.
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ECONOMIA
El frigorífico que creó las hamburguesas Paty despidió a casi 200 trabajadores

El frigorífico General Pico, creador de las reconocidas hamburguesas Paty, desvinculó a 194 trabajadores. La firma, propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein, atraviesa una delicada situación financiera, con una deuda que supera los $30.000 millones.
Los despidos alcanzaron a empleados de las tres plantas que la firma tiene en la provincia. Unos 156 fueron en General Pico, cerca de 30 en Trenel y ocho en Arata, según confirmaron fuentes con conocimiento del caso.
Hace menos de un mes, la compañía ya había suspendido a la totalidad de su plantel, integrado por más de 450 trabajadores, como consecuencia de una fuerte baja en las exportaciones, la presión de los costos locales y los vaivenes macroeconómicos propios de la Argentina.
La situación productiva de la compañía se deterioró rápidamente. Hace más de 15 días que la faena pasó de un promedio diario de 600 vacunos a apenas 50 cabezas, una retracción que también impactó en productores, transportistas y comercios de la región.
La empresa justificó los despidos por un “cúmulo de factores”, entre ellos la caída del convenio de exportación con China, el retiro de subsidios energéticos y la devaluación de diciembre de 2023.
Ese escenario llevó a la firma a solicitar un procedimiento preventivo de crisis en enero, que no fue homologado por el gremio y venció el 31 de ese mes. En la presentación, la compañía reconoció que no contaba con fondos para afrontar la totalidad de los salarios de enero y propuso un pago de $500.000 por trabajador.
Según informaron medios locales, las notificaciones de despido llegaron a los domicilios de los empleados mediante telegramas, bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita el pago del 50% de la indemnización en contextos de crisis.
La crisis de Frigorífico Pico se da en un contexto de retracción del negocio exportador de carne. De acuerdo con datos del Indec, las exportaciones cárnicas argentinas cayeron 7,3% en volumen durante 2025.
La baja fue más marcada en los envíos a China, principal destino del sector, que redujo sus importaciones un 12,3% interanual, al pasar de 569.000 toneladas en 2024 a unas 498.000 toneladas en 2025. Su participación dentro del total exportado cayó del 74% al 70%, con un precio promedio cercano a los USD 3.800 por tonelada.

Pese a la caída en los volúmenes, la facturación del sector mostró una mejora, ya que en 2025, los ingresos por exportaciones de carne vacuna crecieron 28,5% interanual, impulsados por precios entre 20% y 30% más altos en mercados como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea.
Aun así, ese mayor ingreso de dólares no alcanzó para compensar el impacto negativo en frigoríficos con una alta dependencia del mercado chino. En plantas orientadas al comercio exterior y con estructuras diseñadas para grandes volúmenes de faena, la reducción de la demanda golpeó de lleno sobre la rentabilidad y la continuidad operativa.
Ernesto “Tito” Lowenstein es uno de los empresarios más influyentes del sector agroindustrial y alimenticio argentino. Nacido en Entre Ríos y formado como ingeniero industrial, impulsó la modernización de la industria cárnica, promoviendo la elaboración de productos con mayor valor agregado en un rubro tradicionalmente enfocado en la exportación de cortes básicos.
Durante los años ochenta, Lowenstein lideró el nacimiento de Paty, consolidando la hamburguesa como un producto de consumo masivo en el país. A través de Quickfood, la empresa que fundó, desarrolló una línea de producción que abarcó tanto el mercado interno como la exportación de alimentos congelados.
Con el paso del tiempo, Quickfood ganó relevancia en la industria alimenticia argentina. En 2009, la compañía y la marca Paty pasaron a manos del grupo brasileño Marfrig, que absorbió las operaciones y desde entonces maneja la marca en el plano regional.
De hecho, Marfrig aclaró que el frigorífico Pico no tiene vínculo con la marca ni con su situación actual, de manera que la marca Paty mantiene sus operaciones y liderazgo en el mercado sin verse afectada por el conflicto.
Fuera del ámbito alimenticio, Lowenstein también se involucró en el desarrollo del centro de esquí Las Leñas, en Mendoza, considerado uno de los principales destinos turísticos del país.
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ECONOMIA
Sueldo empleado de seguridad privada: cuánto gana cada categoría en febrero 2026 tras nuevo aumento

La actividad de seguridad privada volvió a actualizar sus ingresos en la Argentina. A partir de enero de 2026, los trabajadores comprendidos en el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) 507/07 perciben nuevos salarios tras el acuerdo paritario firmado entre la Unión del Personal de Seguridad Privada de la República Argentina (UPSRA) y la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (CAESI), que regirá durante el primer semestre del año.
El entendimiento establece nuevas escalas salariales mensuales entre enero y junio de 2026, sumas no remunerativas escalonadas, un adicional vacacional especial y la continuidad del convenio colectivo durante todo el año, en un contexto de inflación aún elevada y con negociaciones previstas para la segunda mitad del año
Cuánto gana un empleado de seguridad privada en enero, febrero y marzo de 2026
Con la entrada en vigencia del nuevo acuerdo, el salario de un vigilador general, categoría testigo del sector, quedó conformado desde enero de la siguiente manera:
Febrero 2026
Sueldo básico: $876.000
Adicional por presentismo: $165.000
Viático: $473.800
Suma no remunerativa: $25.000
Salario total bruto: $1.539.800
Este monto marca el piso salarial del sector para el primer mes de 2026 y sirve como referencia para el resto de las categorías, que presentan ingresos superiores según función, responsabilidad y especialización.
A continuación, cuánto cobra cada categoría:
- Vigilador General 1.539.800
- Vigilador Bombero 1.611.300
- Administrativo 1.645.100
- Vigilador Principal 1.681.800
- Verificación de Eventos 1.611.300
- Operador de Monitoreo 1.611.300
- Guía Técnico 1.645.100
- Instalador Sist. Electrónicos 1.681.800
- Controlador de Admisión y Permanencia General 1.539.800
Marzo 2026
Sueldo básico: $884.800
Adicional por presentismo: $165.000
Viático: $473.800
Suma no remunerativa: $25.000
Salario total bruto: $1.548.600
Con esta actualización, el salario de bolsillo de los vigiladores continúa ajustándose de forma progresiva frente a la inflación, mientras se mantiene abierto el esquema de revisión para los meses siguientes.
A continuación, cuánto cobra cada categoría por marzo 2026:
- Vigilador General: $1.548.600
- Vigilador Bombero: $1.620.600
- Administrativo: $1.654.600
- Vigilador Principal: $1.691.700
- Verificación de Eventos: $1.620.600
- Operador de Monitoreo: $1.620.600
- Guía Técnico: $1.654.600
- Instalador de Sistemas Electrónicos: $1.691.700
- Controlador de Admisión y Permanencia General: $1.548.600
En categorías superiores —como vigilador principal, administrativo, operador de monitoreo o instalador de sistemas electrónicos— los ingresos mensuales superan estos valores y se acercan o superan los $1,65 millones brutos ya desde el primer trimestre de 2026.
Escalas salariales de seguridad privada: cómo evolucionan hasta junio
El acuerdo paritario prevé incrementos progresivos mes a mes, con sumas no remunerativas que se pagan entre enero y junio y que, en el caso de la correspondiente a junio, se incorporarán al salario básico en julio de 2026.
De acuerdo con las grillas oficiales, el salario total de un vigilador general alcanzará en junio de 2026 los $1.644.650, mientras que categorías como vigilador principal, administrativo o instalador de sistemas electrónicos superarán los $1,75 millones, siempre en valores brutos.
Este esquema busca acompañar la evolución de los precios durante el primer semestre, con una cláusula de revisión abierta ante eventuales cambios macroeconómicos.
Qué pasa con las sumas no remunerativas
Uno de los puntos centrales del acuerdo es el pago de sumas no remunerativas mensuales, identificadas como «Suma No Remunerativa – Acuerdo 2026».
Estas gratificaciones:
Se abonan de enero a junio.
No impactan en aguinaldo, vacaciones, horas extras ni indemnizaciones.
Sí están alcanzadas por aportes sindicales y de obra social.
La suma de junio se incorpora al básico en julio.
En el caso de trabajadores con jornada reducida, tareas discontinuas o ausencias injustificadas, el monto se liquida de forma proporcional.
Adicional vacacional: cuánto se paga por día de vacaciones
El acuerdo también estableció un adicional vacacional extraordinario, reconociendo el carácter esencial del servicio de vigilancia privada. Los montos varían según el mes en que se tomen las vacaciones:
El adicional se paga por hasta 21 días de vacaciones y tiene carácter remunerativo.
Fondo de Ayuda Solidaria: se mantiene hasta junio
De manera transitoria, las partes resolvieron mantener vigente el Fondo de Ayuda Solidaria (FAS) previsto en el artículo 31 del CCT 507/07.
Entre enero y junio de 2026, el aporte será del 1% mensual sobre el salario básico del vigilador general, aplicado exclusivamente durante ese período.
Cuándo vuelven a discutirse los salarios
El acta paritaria fija una nueva instancia de negociación a partir del 20 de mayo de 2026, cuando UPSRA y CAESI volverán a reunirse para definir los salarios del sector desde julio en adelante.
Además, se dejó abierta una cláusula de revisión, que habilita a reabrir la discusión salarial si se producen variaciones económicas significativas.
Afiliados a FATRASEP: acuerdo cerrado para el primer semestre de 2026
En paralelo, la Federación Argentina de Trabajadores de la Seguridad Privada (FATRASEP) informó que alcanzó un acuerdo salarial para el período enero-junio de 2026. El convenio establece aumentos escalonados a lo largo de los seis meses. Una vez aplicadas todas las correcciones, el salario de los vigiladores del sector nucleado en la federación alcanzará $1.644.650.
En el anuncio formal, la conducción de FATRASEP también comunicó que se resolvió prorrogar durante todo 2026 los convenios colectivos de trabajo vigentes y sus anexos complementarios. La continuidad incluye las condiciones laborales actualmente establecidas para las distintas ramas de la actividad de seguridad privada.
Seguridad privada: empleo estable y demanda sostenida
Más allá de la negociación salarial, el sector de la seguridad privada continúa mostrando niveles estables de empleo en todo el país. La demanda se concentra especialmente en:
Vigilancia de edificios y empresas
Eventos masivos
Monitoreo remoto y seguridad electrónica
Transporte y custodia
Control de accesos y admisión
A esto se suma la capacitación obligatoria y los reentrenamientos periódicos, exigidos por las provincias, que refuerzan la profesionalización del rubro.
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ECONOMIA
El gasto público cayó 5,1 puntos del PBI y alcanzó su nivel más bajo en una década

El gasto público descendió 5,1 puntos porcentuales del PBI entre 2023 y 2025, alcanzando el 14,4% del Producto. Este nivel representa el registro más bajo de la última década y equivale a una reducción cercana al 25% respecto al gasto del año anterior.
Según el análisis de Fundación Libertad, el ajuste fiscal impulsado por el actual gobierno se enfocó especialmente en partidas ajenas a las políticas de ingresos y prestaciones sociales. La obra pública fue la más afectada, al caer 1,24% del PIB, situándose cerca de mínimos históricos.
Las prestaciones sociales no contributivas, excluyendo jubilaciones, pensiones, Asignación Universal por Hijo (AUH) y asignaciones familiares, retrocedieron 1,12% del PIB. Los subsidios económicos —que abarcan energía y transporte— pasaron a representar cerca del 1% del PIB, la mitad del nivel registrado en 2023.

Los salarios públicos y las transferencias corrientes a provincias y universidades reflejaron caídas parecidas, de aproximadamente 0,7% del PIB cada una.
En contraste, las jubilaciones y pensiones aportaron solo una reducción de 0,13% del PIB. Sin embargo, su valor real se encuentra por debajo del de años anteriores. La única partida que exhibió crecimiento real fue la de asignaciones familiares y AUH, que se incrementaron 0,22 puntos porcentuales del PIB.
Considerando valores constantes de diciembre de 2025, los fondos para AUH y asignaciones familiares crecieron de 8,3 billones de pesos en 2023 a 10 billones en 2025, lo que implica un alza real cercana al 20%.
La caída de los subsidios económicos se mantuvo sostenida durante los dos últimos años. Fundación Libertad señaló que la suma destinada en 2025 llegó al 1% del PIB, por debajo del 1,4% de 2024 y casi la mitad del 2% de 2023. Entre 2020 y 2023, los subsidios superaron el 2% del PIB.
En este lapso reciente, los subsidios energéticos bajaron hasta representar alrededor del 0,6% del PIB y los referidos al transporte disminuyeron hasta el 0,3%, cerca de la mitad en solo dos años.

La composición del gasto público muestra transformaciones notables. El peso de las partidas sociales —jubilaciones, asignaciones familiares, AUH y pensiones— aumentó desde poco más del 54% del total del gasto en 2023 hasta alcanzar el 66% en 2025.
En paralelo, los recursos asignados a transferencias corrientes y obra pública se redujeron de forma considerable.
El rediseño en la distribución del gasto público refleja un cambio de prioridades: la protección social gana centralidad, mientras se recortan recursos para subsidios, obras y transferencias a provincias y universidades.
Fundación Libertad destaca que esta nueva estructura marca el inicio de una etapa fiscal caracterizada por la menor participación de partidas alejadas de los beneficios sociales.
De acuerdo también a un informe de Analytica, en 2025 el gasto público se mantuvo en mínimos históricos, con una variación anual leve que fue de apenas 0,1% una vez descontada la inflación.
Los mayores aumentos del gasto se concentraron en las transferencias corrientes a las provincias, que crecieron un 22%, impulsadas principalmente por las erogaciones asociadas al cumplimiento de la medida cautelar 1864/2022 a favor de la Ciudad de Buenos Aires, cuya ejecución comenzó en septiembre de 2024. También se registró un incremento en el gasto en bienes y servicios, con una suba del 14,2%.
El gasto en asignaciones familiares y por hijo registró un incremento del 12%. Este aumento se atribuye principalmente al crecimiento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que subió un 18,9%. En contraste, las asignaciones familiares presentaron un alza del 2%.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, esta partida muestra una tendencia ascendente, lo que se refleja en el poder adquisitivo de los beneficiarios. Según el economista Nadin Argañaraz, la AUH duplicó su capacidad de compra en los últimos dos años y sus destinatarios experimentaron el mayor aumento en el ingreso real.
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