ECONOMIA
El préstamo de Estados Unidos: una ingeniería pensada para que Trump no pague costo político

En cada tuit del ministro Toto Caputo suele haber un mensaje, a veces explícito y otras entrelíneas. Es lo que acaba de ocurrir con la foto que subió a las redes sociales, aprovechando su estadía en Washington: sonriente junto a Ana Botín, la heredera y principal ejecutiva del grupo financiero Santander, estaba dando otra muestra de apoyo ante la situación de volatilidad del mercado argentino.
«Una amiga de nuestro país», calificó Caputo a Botín, considerada la mujer más poderosa de España y una figura de primera línea en el mercado global de capitales. No por casualidad, esto ocurrió una semana después de que el banco Santander haya oficiado como agente del Tesoro estadounidense, para realizar las ventas de dólares por cuenta y orden de Scott Bessent.
El mismo día en que Caputo hacía alarde de su amistad con Ana Botín, el secretario del US Treasury anunciaba que el paquete total de ayuda a la Argentina sería de u$s40.000 millones, y que la mitad de ese monto correspondería a una línea crediticia con participación de inversores privados.
Todo apunto a que la fórmula elegida sea un préstamo en modalidad «repo», en el que intervengan bancos y fondos de inversión. Se descuenta la participación del Santander, que ya había participado en el grupo de entidades que le había prestado a Caputo u$s1.000 millones en enero y u$s2.000 millones en junio.
En esas ocasiones, habían participado además el BBVA, el Citibank, JP Morgan, Deutsche Bank y Morgan Stanley. El préstamo «repo» implica que quien toma el crédito aporta un valor como garantía de repago.
A inicios de este año, cuando el riesgo país argentino rondaba los 550 puntos, a Caputo le resultó relativamente fácil obtener el crédito, aportando como colateral los bonos Bopreal, nominados en dólares -emitidos por el Banco Central para compensar a los importadores con cobros pendientes-. En aquel momento, la tasa que convalidó el ministro fue de 8,25%.
Una ayuda indirecta
Pero los cuatro meses transcurridos desde aquella experiencia hasta ahora parecen cuatro siglos: con un riesgo país que se empecina en permanecer encima de los 1.000 puntos, y con bonos de deuda soberana que cotizan en el mercado secundario a 60% de su valor nominal, Argentina ya no es un cliente seguro.
A no ser, claro, que aparezca un tercero que aporte un aval sobre el cual no pueda haber ningún tipo de riesgo. Y ese aval es el gobierno de Estados Unidos. La ingeniería que está armando Bessent implica que la cuota de crédito que le corresponde a su país en el Fondo Monetario Internacional sea usada como garantía.
Es decir, no serán dólares contantes y sonantes que salgan del US Treasury, sino que serán Derechos Especiales de Giro (DEGs, la unidad de cuenta del FMI), que serán depositados en las cuentas de este grupo de bancos. Ellos sí serán los que aporten dólares a disposición de Argentina.
Y la directora del FMI, Kristalina Georgieva -que hasta hace poco tiempo mantenía una postura dura respecto de la necesidad de que Milei flexibilizara su política cambiaria para acumular reservas- dijo que facilitaría ese proceso para ayudar a robustecer el peso argentino.
Lo que está claro es que el monto del préstamo tendrá un único uso posible: garantizar los pagos de deuda. Todavía no se estableció si Caputo recibirá los dólares para afrontar los vencimientos, o si comprará directamente bonos en el mercado secundario, aprovechando que cotizan bajo la par.
Trump se blinda contra las criticas
¿Por qué se recurre a una vía tan indirecta para la ayuda del gobierno Trump al gobierno Milei? Porque también en Estados Unidos hay restricciones políticas. Trump está aplicando un duro programa de ajuste fiscal, que incluyó el recorte de programas de asistencia social, lo cual lleva a que cualquier plan de ayuda financiera a otro país sea objeto de controversia política.
Por otra parte, ya se había caldeado el ambiente político por las quejas de los «farmers» americanos, que consideran que su gobierno los perjudicó al obstaculizar la venta de soja a China mientras ayudaba a Argentina. Y, para colmo, el «tax holiday» por la baja de retenciones a los productores sojeros argentinos era visto como una competencia comercial desleal.
Las críticas llegaron al punto de que no solamente los congresistas del Partido Demócrata cuestionaron el «salvataje» a Milei, sino que también hubo protestas entre sectores que habían apoyado a Trump en la elección del año pasado.
Ese es el motivo por el cual, desde hace un mes, Bessent se encarga de aclarar, en cuanta entrevista televisiva o foro empresarial que tenga por delante, que en realidad Estados Unidos no va a poner ni un dólar de los contribuyentes estadounidenses para ayudar a Argentina.
El swap de monedas, desde el punto de vista técnico, no es un crédito -algo que, desde el punto de vista político, es un alivio para los dos gobiernos. En principio, cumplirá el objetivo de permitirle al BCRA anotar u$s20.000 millones adicionales en su monto de reservas brutas, con lo que rondará los u$s60.000 millones. En caso de que la volatilidad cambiaria persista, ahí podría activarse un tramo para ayudar a la estabilidad.
En otras palabras, es un seguro que Santiago Bausili tiene disponible si se repite la situación de septiembre, cuando el tipo de cambio tocó el techo de la banda de flotación, y en tres días el BCRA tuvo que sacrificar reservas por u$s1.100 millones. En caso de activarse el swap, recién ahí habrá un costo financiero para Argentina, en condiciones todavía no estipuladas -falta ver la «letra chica» en la que se estipulará la tasa de interés y el plazo-.
La riesgosa apuesta de Bessent
Claro que el argumento de Bessent tiene flancos débiles en el debate interno estadounidense. Porque su promesa de que Estados Unidos no pondrá dinero para un salvataje financiero en Argentina sólo ocurrirá en la medida en que no se produzca una crisis de deuda.
En caso de que Caputo tenga dificultades para devolver el «repo», entonces los bancos prestamistas ejecutarán la garantía: convertirán los DEGs de Estados Unidos en dólares, y será Bessent finalmente el que haya pagado la cuenta.
Lo que argumenta el secretario del Treasury es que, como el préstamo tendrá por objetivo asegurar el pago de la deuda argentina, no hay riesgo alguno de default. Pero no todos comparten su opinión. Influyentes medios como el Financial Times y el The Wall Street Journal criticaron el salvataje y pronosticaron una crisis devaluatoria.
Al contrario de lo que afirma Bessent, en el sentido de que el peso es un «activo subvaluado» y que, después de la elección legislativa, debería revalorizarse, las opiniones mayoritarias, dentro y fuera de Argentina, es que habrá un ajuste devaluatorio. «Insostenible», fue el duro diagnóstico del FT para la política cambiaria de Milei.
De hecho, aun con el apoyo anunciado por Estados Unidos, el mercado de futuros volvió a registrar subas en las cotizaciones, y la curva ya muestra a partir de diciembre valores que se ubican por encima del techo de la banda de flotación. Mientras tanto, el tipo de cambio sigue presionando al alza pese a las nuevas ventas de dólares realizadas por el Treasury en el mercado local.
La tasa de Toto
En los próximos días deberían conocerse los detalles del «repo». Se habla de u$s20.000 millones, y no es casualidad que la cifra coincida con los pagos que tiene por delante Caputo en 2026, sumando las amortizaciones de capital más los intereses, tanto con los organismos de crédito como por los vencimientos de bonos «hard dólar».
Además de los bancos que ya habían participado en el anterior «repo», podrían participar fondos de inversión soberanos -dependientes de otros gobiernos- que, según Bessent, ya se anotaron en la lista de interesados. De hecho, ya hay antecedentes al respecto: en 2023, un fondo de Qatar había dado un préstamo de corto plazo al entonces ministro de economía, Sergio Massa, para que cubriera un vencimiento con el FMI.
Ahora, faltan conocerse detalles como la tasa que deberá pagar Caputo. En condiciones «normales» de mercado, si fuera un interés fijo y los bancos se rigieran por el nivel de riesgo país actual, sería una tasa extremadamente alta, de no menos de 14% -dado el nivel del riesgo país, que aporta 10 puntos por encima de la tasa de referencia internacional-.
Pero se estima que, justamente, uno de los efectos que tendrá el apoyo de Bessent para el «repo» será una suba en la cotización de los bonos de deuda, y por consiguiente una caída en el riesgo país. El propio Caputo había admitido, a modo de autocrítica, que él creía que para fin de año el índice se ubicaría en torno de 400 puntos, pero que subestimó el poder del «riesgo kuka».
Es un tema que fue objeto de intenso debate en el mercado, donde muchos analistas acusaron al gobierno de exagerar la influencia del riesgo político y remarcaron que la suba del spread argentino ya había ocurrido antes de las elecciones bonaerenses y también antes de que el Congreso votara los proyectos de ley que agrandan el gasto público.
En todo caso, si el escenario finalmente fuera el esperado por Caputo, habría posibilidades de una tasa en torno de 8%, similar a la que se había obtenido hace un semestre, cuando la actual turbulencia financiera parecía imposible.
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ECONOMIA
Actualizaron los valores de las asignaciones familiares: cuánto cobrarán los beneficiarios en febrero

Luego de haber actualizado las sumas que percibirán jubilados y pensionados en el mes de febrero, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) oficializó el aumento del 2,85 % para las asignaciones familiares.
Basándose en el mismo porcentaje de inflación correspondiente a diciembre que utilizaron para los haberes jubilatorios, el organismo nacional publicó cómo quedarán las sumas que percibirá cada grupo que conforma el universo de beneficiarios.
La medida quedó establecida por la resolución 23/2026, publicada hoy en Boletín Oficial, y alcanza a las asignaciones previstas en la Ley 24.714. Este régimen tiene carácter nacional y obligatorio para los trabajadores en relación de dependencia –tanto del sector privado como del sector público nacional-, beneficiarios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), personas que perciben pensiones no contributivas por invalidez y quienes reciben la Pensión Universal para el Adulto Mayor, así como titulares de la Asignación por Embarazo (AUE) y la Asignación Universal por Hijo (AUH)
Días atrás, se conoció el último porcentaje de inflación, en función de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con base al cual se ajustan los valores de las prestaciones sociales. El cálculo de la movilidad toma en cuenta las fórmulas establecidas por la ley y los decretos reglamentarios.
La actualización de los montos y límites de las asignaciones familiares se aplicará sobre los valores establecidos en los anexos de la resolución, que detallan los importes para cada tipo de prestación. Por otro lado, la percepción de un ingreso individual superior a $2.646.379 por parte de uno de los integrantes del grupo familiar implicará la exclusión del beneficio, aunque la suma de los ingresos del grupo no supere el tope máximo establecido.
Según las estimaciones, la AUH se fija en $129.082,71, y la AUE se elevará a $121.818,42. De este último valor, el 80% se abona mensualmente y el 20% restante se liquida una vez al año, tras la presentación de las libretas correspondientes.

Los valores de los montos de las asignaciones familiares, desglosados por tipo de asignación y zona:
- IGF hasta $999.482:
- Valor General: $64.554
- Zona 1: $64.554
- Zona 2: $139.196
- Zona 3: $128.924
- Zona 4: $139.196
- IGF entre $999.482,01 y $1.465.838:
- Valor General: $43.544
- Zona 1: $57.510
- Zona 2: $86.140
- Zona 3: $114.551
- Zona 4: $114.551
- IGF entre $1.465.838,01 y $1.692.360:
- Valor General: $26.338
- Zona 1: $51.836
- Zona 2: $77.784
- Zona 3: $103.515
- Zona 4: $103.515
- IGF entre $1.692.360,01 y $5.292.758:
- Valor General: $13.588
- Zona 1: $26.569
- Zona 2: $39.762
- Zona 3: $52.612
- Zona 4: $52.612
- IGF hasta $999.482:
- Valor General: $210.186
- Zona 1: $210.186
- Zona 2: $314.970
- Zona 3: $419.838
- Zona 4: $419.838
- IGF entre $999.482,01 y $1.465.838:
- Valor General: $148.692
- Zona 1: $202.747
- Zona 2: $303.827
- Zona 3: $404.970
- Zona 4: $404.970
- IGF desde $1.465.838,01:
- Valor General: $93.844
- Zona 1: $195.206
- Zona 2: $292.567
- Zona 3: $389.974
- Zona 4: $389.974
- IGF hasta $999.482:
- Valor General: $64.554
- Zona 1: $64.554
- Zona 2: $139.196
- Zona 3: $128.924
- Zona 4: $139.196
- IGF entre $999.482,01 y $1.465.838:
- Valor General: $43.544
- Zona 1: $57.510
- Zona 2: $86.140
- Zona 3: $114.551
- Zona 4: $114.551
- IGF entre $1.465.838,01 y $1.692.360:
- Valor General: $26.338
- Zona 1: $51.836
- Zona 2: $77.784
- Zona 3: $103.515
- Zona 4: $103.515
- IGF entre $1.692.360,01 y $5.292.758:
- Valor General: $13.588
- Zona 1: $26.569
- Zona 2: $39.762
- Zona 3: $52.612
- Zona 4: $52.612
- IGF hasta $5.292.758:
- Valor General: $75.246
- Zona 1: $75.246
- Zona 2: $75.246
- Zona 3: $75.246
- Zona 4: $75.246
- IGF hasta $5.292.758:
- Valor General: $449.888
- Zona 1: $449.888
- Zona 2: $449.888
- Zona 3: $449.888
- Zona 4: $449.888
- IGF hasta $5.292.758:
- Valor General: $112.668
- Zona 1: $112.668
- Zona 2: $112.668
- Zona 3: $112.668
- Zona 4: $112.668
- IGF hasta $5.292.758:
- Valor General: $42.039
- Zona 1: $56.075
- Zona 2: $70.135
- Zona 3: $83.797
- Zona 4: $83.797
ECONOMIA
Reservas: el BCRA extiende racha compradora y ya suma más de u$s1.000 millones en enero

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) consolida su estrategia de recomposición de reservas a partir de una presencia activa y sostenida en el mercado cambiario. La entidad monetaria encadenó 16 ruedas consecutivas con saldo comprador, y este lunes sumó u$s39 millones, lo que permitió que el monto adquirido en enero superara los u$s1.000 millones.
De acuerdo con los datos oficiales, el Central acumuló u$s1.017 millones a lo largo de esas dieciséis jornadas hábiles. Como resultado, las reservas brutas -sin descontar pasivos- treparon hasta los u$s45.740 millones, tras un incremento diario de u$s179 millones, alcanzando así su nivel más alto desde septiembre de 2021.
El fortalecimiento del stock de reservas también estuvo acompañado por la suba del precio internacional del oro, un activo clave dentro del balance del BCRA. La autoridad monetaria posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy (unas 61,5 toneladas), cuyo valor de mercado superó los u$s5.000 por onza en la última rueda, aportando un refuerzo adicional al total de activos internacionales.
En cuanto al origen de las compras de divisas, el mayor margen de intervención del Central se explica por una oferta más abundante de dólares en el mercado oficial. Entre los factores determinantes se destacaron el incremento de las liquidaciones del complejo agroexportador y la emisión de deuda por parte de empresas privadas, dos canales que aportaron divisas y facilitaron la absorción por parte del BCRA.
BCRA comprador: u$s1.000 millones y un ritmo que marca el pulso del verano
Desde GMA Capital señalaron que, a esete ritmo, el Central podría acercarse al objetivo de u$s10.000 millones hacia septiembre. El dato es potente porque no se trata de una intervención aislada, sino de un patrón sostenido que cambia la conversación sobre reservas.
Sin embargo, desde GMA Capital advirtieron que no todo lo adquirido se transforma automáticamente en reservas. Parte del flujo puede reencauzarse por necesidades del sector público, lo que obliga a mirar no solo el saldo comprador, sino también el «destino» de los dólares dentro del Estado.
Aun con esa salvedad, remarcaron que la presión sobre el dólar fue limitada y que el tipo de cambio retrocedió 1,9% desde el inicio del año. Esa reacción —dólar a la baja con BCRA comprador— es la primera pista de que el equilibrio actual se sostiene por más de un factor.
Tesoro, FMI y la trampa del «neto»: por qué reservas no siempre suben al mismo ritmo
GMA Capital destacó que el Tesoro compró al BCRA u$s279 millones, una operación que se entiende por el calendario externo: en febrero corresponde un pago al FMI por u$s830 millones en concepto de intereses. En la práctica, esto implica que parte de lo que el Central compra puede no quedar «quieto» como refuerzo de reservas.
Este punto es clave para leer la película completa: el mercado no mira únicamente cuánto compra el BCRA, sino cuánto se consolida como colchón efectivo. Cuando el Tesoro necesita dólares para pagos, la dinámica de reservas puede mostrar avances menos lineales que los titulares diarios.
Para GMA Capital, el contexto colaboró para que esa administración no se traduzca en tensión cambiaria. La estacionalidad todavía mantiene elevada la demanda de pesos, mientras que el flujo de oferta en el mercado de cambios tuvo respaldo por distintos carriles.
En ese marco, los analistas del bróker señalaron que las compras del Central promediaron 15% del total negociado en el mercado de cambios. Esa participación es elevada y explica por qué la City mide cada rueda: el BCRA está grande, pero el dólar no reacciona… todavía.
Pesos «finos» y tasas reales altas
Desde Grupo IEB señalaron que el sistema continúa mostrando liquidez ajustada, con tasas overnight estables y menores a las de la semana pasada, pero altas en términos reales. El mensaje es directo: el mercado de dinero opera sin holgura, y eso enfría la demanda de cobertura.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la tasa REPO ronda 37% y la de caución 20%. En términos prácticos, este esquema hace que el costo de quedarse en pesos sea alto, y eso refuerza la estrategia de carry y la estabilidad del dólar bajo las mismas condiciones monetarias.
Sus analistas también remarcaron que herramientas como las simultáneas perdieron relevancia: el stock de otros pasivos del BCRA (simultáneas) es de 0,4% de la base monetaria amplia, por lo que su incidencia en el manejo de liquidez perdió protagonismo.
En paralelo, Grupo IEB observó un giro de postura: a diferencia del enfoque más laxo post elecciones —con foco en bajar la tasa para estimular actividad— ahora ven un enfoque más contractivo, con la administración de la liquidez manejada enteramente por el BCRA y no por el Tesoro vía licitaciones.
Reservas vs desinflación: cómo compra el BCRA sin soltar pesos de más
Para Grupo IEB, la estrategia apunta a lograr un equilibrio entre acumulación de reservas —que implica inyección de pesos— y la consolidación de la desinflación. La clave, explicaron, es remover pesos no demandados mediante ventas de títulos dólar linked.
En su análisis, este mecanismo busca evitar el «efecto rebote» típico: cuando el Central compra dólares y deja pesos en la plaza, el exceso termina presionando al tipo de cambio o alimentando cobertura. La absorción vía instrumentos intenta desactivar ese canal.
Grupo IEB agregó una señal estructural: con la base monetaria representando 4,1% del PIB y el M2 privado transaccional 5,7%, el espacio para una remonetización impulsada por aumento de la demanda de dinero es grande. Es decir, hay margen para que la gente y las empresas quieran tener más pesos sin que eso implique desorden.
En esa línea, el bróker resaltó que el BCRA lleva comprados casi USD 1.000 millones en lo que va de enero. El punto no es solo el número, sino la ingeniería para sostenerlo sin que se rompa el equilibrio de tasas, inflación y dólar.
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ECONOMIA
Compras del Tesoro: en medio de la acumulación de reservas Economía apura su propia cosecha de dólares para pagarle al Fondo

Tras el inicio de una nueva fase del programa económico que tiene a la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA) como uno de sus principales ejes, la atención del mercado está puesta en la sostenibilidad del proceso y el potencial efecto que pueda tener una mejora del balance de la entidad en el riesgo país. Pero la autoridad monetaria tuvo compañía en el mercado cambiario: también el Tesoro hizo uso de las divisas disponibles y sumó dólares de cara a un próximo vencimiento.
En el primer día de febrero, el Gobierno tiene que pagar USD 824 millones en concepto de intereses con el FMI. Pero en ese mismo mes, debe llegar al país una misión del organismo internacional por la segunda revisión del acuerdo. Por lo que las miradas están puestas en si Argentina va a cumplir con su obligación en tiempo y forma o si va a esperar a que finalice la rendición de cuentas de 2025.

Mientras que el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sumaba USD 979 millones en 15 jornadas, el Tesoro nacional también acumulaba lo suyo. Según el último informe diario que publicó el BCRA del 21 de enero (viene con dos días hábiles de retraso), los depósitos en moneda extranjera del Gobierno eran de USD 325,75 millones ($465.751 millones dividido el tipo de cambio de la fecha $ 1.429,7799).
Y si bien al ministro Caputo aún le faltan cerca de USD 500 millones para cumplir con el pago al Fondo, se destaca el aumento que tuvieron los depósitos en moneda extranjera en la última semana. Al 16 de enero pasado, estaban en poico más de USD 70.189 millones ($100.445 millones dividido al tipo de cambio de la fecha $ 1.431,0550).
Para juntar las divisas que faltan el Tesoro cuenta con algo más de $2,3 billones en la cuenta en pesos que usar para adquirir dólares. Es más de tres veces lo necesario. Claro que para poder utilizar ese poder de fuego va a necesitar un buen desempeño en la licitación de deuda en pesos que enfrenta esta semana y en la que tiene que renovar $12,9 billones.
Ante esta situación, los analistas coinciden en que el equipo económico se verá obligado a realizar un rollover del 100%, lo que podría forzarlo a tener que convalidar tasas altas, algo que en lo posible el Ministerio de Economía busca evitar.
Fuente del Ministerio de Economía, aseguraron ante una consulta de Infobae que “todo pago se realizará en tiempo y forma” respecto al vencimiento con el Fondo, aunque no precisaron la fecha.
“En la licitación van a rollear el 100% de los vencimientos o algún porcentaje cercano. Por lo tanto, podrían usar esos $2,3 billones para comprar dólares, por lo que les alcanzaría para pagarle al Fondo”, afirmó Lucio Garay Méndez, el economista de Eco Go.
El hecho de que hasta el momento no se sepa cuándo llegan a la Argentina los enviados del FMI, para algunos analistas, es un indicio de que el Gobierno va a pagar el vencimiento la semana que viene y esperará, luego de que se apruebe la revisión, el desembolso por USD 1.000 millones que resta.
No hay por el momento fechas exactas de cuándo llegará a Buenos Aires, Argentina, la misión por parte del organismo internacional. La semana pasada, durante su participación en el Foro Económico Mundial, el ministro Luis Caputo, tuvo un breve intercambio con la titular, Kristalina Georgieva, que derivó en una publicación en la red social X.
Pese a ello, lo que sí se sabe es dónde se van a poner los ojos de los enviados del FMI: la meta de acumulación de reservas internacionales netas que se incumplió a pesar del recorte de los objetivos en la revisión anterior.
Antes de la primera revisión, el BCRA debía finalizar el cuarto trimestre del 2025 con reservas netas positivas por USD 2.400 millones, pero luego la meta se cambió a USD 2.600 millones negativos. A pesar de ello, el equipo económico no logró cumplirla, en gran parte por la política cambiaria que se autoimpuso de no comprar reservas hasta que toque el piso de la banda, pero también -en menor medida- por las que vendió para contener el dólar en la previa de las elecciones legislativas.
Pero ahora Bausili llega mejor a la revisión. En las últimas 15 jornadas, el BCRA compró USD 978 millones. Con ello, las reservas brutas, que no contemplan los pasivos, treparon hasta los USD 45.561 millones, con un incremento diario de USD 162 millones, alcanzando un nivel que no se registraba desde mediados de septiembre de 2021.

“Fue un placer tener un breve intercambio con Luis Caputo en Davos. Elogié el sólido desempeño de la economía argentina y el progreso en la acumulación de reservas”, publicó Georgieva en X junto con una foto con el ministro argentino. Lo que tuvo la respuesta al instante de Caputo, quien afirmó: “Gracias a vos, Kristalina Georgieva. Seguiremos trabajando para hacer grande a Argentina nuevamente”.
Sin lugar a dudas, el Fondo va a concebirle un nuevo waiver (dispensa) a la Argentina por incumplir con la meta de acumulación de reservas; la pregunta es en cuánto se va a fijar el nuevo objetivo. Al momento, en los pasillos del quinto piso del Palacio de Hacienda no dan definiciones de cuándo llegaría la comitiva más allá del genérico “febrero”.
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