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ECONOMIA

El riesgo país no afloja y expertos advierten que no alcanza con el superávit fiscal para generar confianza

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Si de algo se ha jactado hasta ahora Javier Milei es de haber logrado que la población comprendiera la importancia del equilibrio fiscal y de cómo hay una relación entre el desfinanciamiento del gasto público y el alza de los precios en el supermercado. Sin embargo, en las últimas semanas empezaron a surgir cuestionamientos que apuntan, justamente, al centro de su discurso: cada vez más economistas dicen que con el superávit fiscal no alcanza.

Esas críticas podrían constituir un peligro político para el presidente, que en plena campaña electoral para las legislativas de octubre se propone profundizar la «motosierra» con el objetivo de asegurarse un superávit de 1,6% del PBI a fin de año.

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Será un test para ver si la tolerancia social al ajuste del gasto público se mantiene tan elevada como hasta ahora han mostrado las encuestas de opinión pública. Por lo pronto, en la oposición creen que la lentitud -y disparidad- en la recuperación del consumo, así como el empeoramiento de los datos de empleo harán de contrapeso al alivio por la caída inflacionaria.

Y en el mercado financiero también se escuchan críticas, sobre todo por la tendencia del gobierno a asignarle al superávit fiscal una especie de «superpoder» que le permite neutralizar los efectos nocivos del déficit en cuenta corriente o de la incapacidad para acumular reservas que no procedan del «carry trade».

¿El superávit evita el endeudamiento?

Un argumento que usan los críticos es que el índice de riesgo país volvió a ubicarse encima de los 700 puntos. Y esto ocurrió a pesar de una sucesión de noticias positivas, como la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el levantamiento del cepo y el paquete de medidas para acumular reservas aun sin que el Banco Central intervenga en el mercado de divisas.

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El gobierno llegó a culpar a la candidatura de Cristina Kirchner por el aumento en la percepción de riesgo. Sin embargo, la ex presidente está en prisión domiciliaria y el índice siguió subiendo.

No por casualidad, la propia Cristina aprovechó para subrayar ese dato y pronosticar que el programa económico de Milei colapsará por su dependencia de los «dólares alquilados» a los inversores externos. Y volvió a recargar las tintas sobre el ministro Luis «Toto» Caputo, a quien acusó de generar una crisis de deuda.

El contrapunto entre Cristina y Caputo es de larga data, y el ministro suele argumentar que la deuda va de la mano del déficit fiscal. En consecuencia, para Caputo ahora no hay riesgo de un aumento de la deuda. De hecho, la secretaría de Finanzas anunció que la deuda bruta de la administración central se había achicado por segundo mes consecutivo. Con la reducción de u$s11.901 millones en mayo, la deuda quedó en u$s461.019 millones.

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Pero se trata de una cifra con polémica incluida, porque ese alivio se logró tras la entrada de los u$s12.000 millones del FMI y la emisión de un bono del Tesoro que se suscribe en dólares pero se paga en pesos.

En el momento más duro de su discusión con Cristina, Toto Caputo le dedicó este mensaje: «Toda la deuda de los últimos 20 años la generaste vos, guiada por el primate que tuviste de ministro de economía. Primero heredaste 2 puntos de superávit fiscal y los convertiste en 7 de déficit. Luego Macri te dejo casi equilibrio primario y lo volviste a llevar a 5 puntos de déficit».

Sin embargo, se está dando un fenómeno insospechado. Hasta los economistas más identificados con la línea ortodoxa, como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo advirtieron que no es lo mismo acumular reservas con dólares del superávit comercial que ir a pedirlos prestados en forma de «repos» o de bonos del Tesoro.

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En otras palabras, que el superávit fiscal no es una garantía de que se pueda sostener el nivel de las reservas. Y esa es la explicación que muchos buscaron a la hora de analizar el nivel de riesgo país.

La lupa en la salida de dólares

Y es también un momento de críticas a la postura que tomó Milei de minimizar la gravedad del déficit de cuenta corriente -que algunos economistas proyectan en u$s8.000 millones para este año-. El argumento del presidente es que, como ahora hay superávit fiscal, la situación no es comparable a otros momentos de la historia reciente, en los que el rojo de cuenta corriente era el preámbulo de una crisis devaluatoria.

Pero la mayoría de los economistas ha criticado ese argumento. Y cada nuevo dato de la balanza comercial incrementa la preocupación. Para el segundo semestre, se prevé que la cuenta pueda volver a mostrar números rojos por la merma del aporte agrícola y la tendencia a mayor nivel de importaciones tras los recortes de aranceles. De hecho, el sector que lidera la suba importadora es el de productos para consumo final y los automóviles. Sumados, ambos rubros ya suponen un 21% del total de importaciones -hace un año era 14%-.

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Así, muy lejos de la proyección oficial del gobierno, que espera un holgado superávit de u$s20.000 millones por la balanza comercial y la venta de servicios, se espera un déficit externo, al que contribuirán además una salida de u$s10.000 millones por turismo.

Y, además, el levantamiento del cepo hizo que regresara la compra de dólares por parte de pequeños ahorristas, que en apenas dos semanas de abril compraron u$s2.000 millones.

Estos datos son los que están ahora en la lupa de los analistas. Circulan informes que recuerdan casos internacionales –Chile de los ’80 es el que toman como referencia en el FMI- en los que, pese a haber superávit fiscal, no se pudo evitar una crisis creada por el desbalance externo.

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Así, aunque Caputo se jacte en las redes sociales de que Argentina es uno de los cinco países del mundo con superávit fiscal -junto a Dinamarca, Noruega, Grecia y Australia-, el argumento empieza a tener un efecto decreciente en el entusiasmo del mercado.

¿Se sostiene el superávit?

A pesar de que ya lleva 17 meses consecutivos con superávit, el gobierno nunca ha logrado disipar la sospecha de que su equilibrio de las cuentas es apenas pasajero y que no logrará sostenerlo en el mediano plazo.

Al comienzo, ese argumento estaba basado en que la reversión del déficit no era más que una licuación inflacionaria de las jubilaciones. El rubro previsional es, por lejos, el de mayor peso en el presupuesto -casi un 40% del gasto primario- y durante los primeros meses de la gestión Milei fue el que tuvo el recorte más drástico. El peor momento fue febrero de 2024, cuando la caída del gasto jubilatorio fue de un impactante 38% real interanual.

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La situación llegó al extremo inédito de que el propio FMI se asustó, y pidió explícitamente que el equilibrio fiscal se realizara de una forma socialmente sostenible. En aquel momento, el argumento de Toto Caputo era que la culpa era de la fórmula indexatoria heredada del gobierno anterior, y que la situación se corregiría cuando se aplicara la nueva, que ataría las jubilaciones a la inflación.

Y, efectivamente, con el cambio de fórmula y el freno en los precios, las jubilaciones empezaron a recuperarse, al punto de que ahora son uno de los rubros que más empujan al alza del gasto. En mayo, la masa jubilatoria creció un 16% en términos reales en comparación con el año pasado.

Además, la Asignación Universal por Hijo -el otro rubro fuerte en el gasto social- siempre se mantuvo por encima de la inflación. El último mes, su crecimiento real fue de 40%.

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Ante esa situación, el gobierno cambió el foco del recorte, que se basa sobre todo el los subsidios a los servicios públicos -caen al 53,8% anual real- y las obras públicas -caen al 33,9% anual real-.

El test de la motosierra

Pero está quedando en evidencia que será necesaria más motosierra. Hubo algunos meses, a inicios de año, en que el gasto registró alzas. Ahora se está manteniendo, pero como contracara hay una disminución en la recaudación de impuestos.

La tendencia ya era evidente desde hacía meses, por la eliminación del impuesto PAIS y la baja en las retenciones al agro. Ambos rubros sumados representaban más de un 10% del total de pesos que ingresa a las arcas estatales.

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Pero en mayo esa caída fue particularmente notoria, porque el año pasado había ingresado un monto extraordinario por Ganancias, que este año estuvo ausente. Igualmente, no es el único factor que explique el bajón en los ingresos tributarios. Más preocupante aun es que también haya disminuido el IVA, el impuesto por excelencia vinculado a la actividad comercial e industrial.

Es así que, por más que en el segundo semestre las retenciones al agro subirán su alícuota y que se espera una mayor recaudación como reflejo de la reactivación económica, el gobierno no quiere arriesgarse a depender exclusivamente de la caja de ARCA. Y por eso está en marcha un plan para que todos los ministerios y organismos dependientes de la administración central recorten sus gastos en un promedio de 10%.

Polémica por los intereses bajo la alfombra

No es la única polémica en torno a cómo se está logrando el superávit fiscal. Porque hay también cuestionamientos respecto de los criterios contables. Cuando se anuncia el resultado financiero -es decir, cuando se considera además los pagos por intereses de la deuda pública- el gobierno publica un dato superavitario del que muchos economistas desconfían.

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Esto ocurre porque las Lecap que emite el Tesoro, a diferencia de otros títulos, no paga intereses durante la vida del bono sino que los capitaliza y se acumulan para el pago final. En consecuencia, las cuentas reflejan una caída en el pago mensual de intereses, pero que no corresponde a una caída real del nivel de endeudamiento. Algo así como «barrer intereses bajo la alfombra».

Por caso, en mayo, se contaron menos intereses que hace un año, aun cuando ahora el stock de deuda del Tesoro no cayó significativamente y, además, hubo un incremento real de las tasas de interés. Hablando en plata, ya hay más de $3billones de intereses capitalizados, más del triple de lo que se contabilizó como pagado en el mes.

Es por eso que los más críticos afirman que, de utilizarse otra contabilidad, actualmente habría un déficit fiscal financiero.

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ECONOMIA

Se completó la primera colocación del nuevo bono: Caputo tomó 1 de cada 5 dólares que le ofrecieron

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El ministro de Economía, Luis Caputo (Reuters)

La Secretaría de Finanzas concretó una colocación total de USD 250 millones con el nuevo bono en dólares (AL27), lo que resultó en una operación sumamente victoriosa para el equipo económico. Este jueves, en la segunda adhesión, logró ampliar por USD 100 millones a los USD 150 millones que adjudicó ayer, tras recibir numerosas propuestas de inversores institucionales y particulares interesados en instrumentos nominados en dólares. El proceso se desarrolló en medio de un escenario caracterizado por la búsqueda de alternativas de resguardo y financiamiento en el mercado local.

Esta semana se conoció la decisión del Ministerio de Economía de optar por colocar un bono en dólares denominado Hard Dólar, identificado como AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027 de cara a los duros vencimientos de julio por USD 4.200 millones. Y pese a las dudas que se generaron en la previa, la operación del miércoles fue un éxito y en la segunda adhesión también, porque la demanda alcanzó un total de USD 348 millones, lo que obligó a aplicar un prorrateo que limitó el acceso de los inversores al monto adjudicado. El comunicado oficial precisó que el factor de prorrateo se ubicó en 28,74%, lo que implicó que, por cada cinco dólares ofertados, solo uno fue finalmente asignado.

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La operación se realizó con una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,89% y una tasa nominal anual (TNA) de 5,74%, que se fijó en la primera adhesión y marcó un costo financiero menor al que el mercado anticipaba para este tipo de colocaciones (cercano al 7%). La jornada mostró una fuerte disposición de los participantes a suscribir títulos en moneda dura. En total, la Secretaría de Finanzas adjudicó USD 100 millones en la licitación más reciente, una cifra notable en relación con la demanda verificada.

El bono AO27 ofreció una
El bono AO27 ofreció una tasa interna de retorno efectiva anual de 5,89%, por debajo de lo que anticipaban los analistas de mercado.

Tras su debut, el bono AO27 se consolidó como una de las alternativas más requeridas por el segmento de inversores institucionales, que participaron de manera activa en la licitación. De acuerdo con los datos oficiales, el instrumento adjudicado representa una de las principales herramientas de financiamiento en dólares para el Tesoro.

Dentro del mercado local, la emisión de títulos en dólares se interpreta como una señal de confianza en la capacidad de pago del Estado y en la estabilidad relativa de las condiciones macroeconómicas. Operadores consultados por Infobae remarcaron que la tasa obtenida se ubicó por debajo de las proyecciones iniciales, lo que sugiere que los participantes del mercado percibieron un riesgo moderado en la operación.

El proceso de licitación se desarrolló con la participación de bancos, fondos comunes de inversión y entidades financieras, que presentaron propuestas por montos superiores a los disponibles. El factor de prorrateo de 28,74% significó que buena parte de los interesados solo accedió a una fracción de los títulos solicitados. Según el detalle oficial, la suscripción del bono AO27 representó una de las mayores concentraciones de demanda en el segmento de deuda en dólares.

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Los datos oficiales comunicados por Economía reflejaron la magnitud del interés: este jueves se presentaron ofertas por USD 348 millones, mientras el monto finalmente adjudicado fue de USD 100 millones (límite). Este desfasaje evidenció la preferencia de los inversores por activos considerados seguros dentro del espectro de instrumentos ofrecidos por el Estado.

Pero se trata de la primera licitación del bono AO27, que va a formar parte de una secuencia de licitaciones quincenales junto con las de deuda pública orientadas a diversificar las fuentes de financiamiento, que tendrán como límite máximo captar USD 250 millones en cada una de ellas y en total USD 2.000 millones. En el mercado calculan que, de llevarse a cabo siete más de la misma manera, Caputo conseguiría los dólares que busca.

Nicolás Cappella, Sales Trader en Grupo IEB, precisó en la previa de la licitación: “El monto es de hasta USD 150 millones por licitación, con una segunda ronda ampliable de USD 100 millones. Es ampliable a USD 250 millones. La idea es captar USD 2.000 millones. El mejor escenario sería, en ocho licitaciones, captar los 2.000 millones. Son cuatro meses aproximadamente; si lo van a usar para el pago de julio, tiene lógica porque las cuatro licitaciones te dan aproximadamente para junio”.

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La próxima licitación del bono
La próxima licitación del bono AL27 se llevará a cabo dentro de 15 días, el 12 de marzo.

La demanda verificada en la licitación reflejó la confianza de los inversores en la sostenibilidad de los instrumentos propuestos. El prorrateo implementado por la Secretaría de Finanzas buscó equilibrar el interés de los participantes y garantizar una asignación proporcional a las ofertas presentadas. El proceso se caracterizó por la transparencia y la aplicación de criterios objetivos en la distribución de los títulos.

El Gobierno mantuvo su estrategia de financiamiento en moneda extranjera como respuesta a las condiciones prevalecientes en el mercado local e internacional tras la suba del riesgo país a más de 540 puntos básicos en los últimos días. El éxito de la colocación del AO27 se sumó a las iniciativas previas orientadas a captar fondos bajo condiciones favorables. La continuidad de este tipo de operaciones dependerá de la evolución de las variables macroeconómicas y de la capacidad oficial para sostener la confianza de los inversores.

La licitación del bono AO27 se inscribió en un contexto de alta demanda por instrumentos nominados en dólares, en el que la oferta resultó insuficiente frente al volumen de propuestas recibidas. El resultado evidenció la disposición de los agentes económicos a canalizar recursos hacia activos considerados de bajo riesgo, aun cuando el acceso estuvo limitado por la política de prorrateo implementada.



South America / Central America,Government / Politics

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ECONOMIA

Para Javier Milei, está probado que 315 puntos de riesgo país son «kuka»

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La buena demanda que recibió el nuevo bono en dólares no sólo le permitió a Javier Milei un panorama más desahogado para pagar los vencimientos de deuda, sino que, además, le dio un invaluable argumento político: que el «verdadero» índice de riesgo país argentino es de 230 puntos y no los 545 que marca el tradicional indicador del JP Morgan.

La argumentación es que, en la licitación por el nuevo bono, gracias a que los bancos ofrecieron casi seis veces el monto de u$s150 millones que ofrecía el Tesoro, la tasa real que se terminará pagando es inferior a la teórica de 6%. Más concretamente, el costo por endeudarse en dólares es de un 5,89% nominal anual.

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Javier Milei asegura que 315 puntos del riesgo país son «kuka»

Y, como la tasa de los bonos estadounidenses -los Treasury, en la jerga financiera- se ubica en torno a 360%, entonces la cuenta da que el costo de financiamiento argentino es de 2,3% -o 230 puntos básicos- por encima de lo que paga el gobierno de Estados Unidos.

Ese diferencial de 230 puntos está mucho más en línea con lo que pagan los países de la región. De hecho, Colombia y México están algo por encima de ese nivel de riesgo crediticio.Y otros países, con spread de 100 puntos, logran tomar deuda a una tasa muy baja para los estándares argentinos. Uruguay, por ejemplo, acaba de endeudarse por u$s1.850 millones y pagó por el tramo dolarizado una tasa anual de 4,7%, con plazo a 10 años.

Extrañando los viejos tiempos

A Toto Caputo, en cambio, tomar dólares prestados en el mercado le costaría no menos de 9%, una tasa que se considera demasiado alta, y que llevó a que el ministro declarara públicamente su deseo de «depender menos de Wall Street» y de fondearse con el mercado local. Fue un a frase que llevó a sus críticos a acusarlo de «hacer del defecto una virtud», porque en realidad el ministro no podría acceder al crédito de Wall Street ni aunque quisiera hacerlo.

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La mejor tasa que había conseguido hasta ahora el ministro había sido la del préstamo en modalidad «repo» otorgado por un grupo de bancos, que en enero le cobraron 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.

Pero ese no es el tipo de crédito que quiere Caputo. El «repo» es un préstamo, en el cual el financista toma activos en garantía, tal como ocurre con los préstamos prendarios para individuos. Eso es lo que posibilita la tasa menor que la del bono, donde el inversor asume el riesgo de las oscilaciones del valor en el mercado secundario.

Lo que quiere Caputo es emitir un bono y que se lo compren los fondos globales. No ocurre eso desde enero de 2018 cuando, siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri, sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.

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Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino, donde hasta se permitía fantasear con la obtención de la calificación «investment grade» por parte de las agencias de riesgo crediticio. A Caputo también lo ayudó en ese momento las bajas tasas internacionales -el bono US Treasury a 10 años pagaba 2,45%-. 

Otra vez, la culpa del riesgo kuka

¿Por qué hoy no puede Argentina pedir crédito y pagar una tasa de interés parecida a la de sus vecinos? Gracias al bono que acaba de emitir Caputo, el gobierno encontró la posibilidad de dar su argumento favorito: es todo culpa del «riesgo kuka».

Según ese punto de vista, el temor a un sabotaje político por parte de la oposición, o a un cambio de gobierno tras la elección de 2027, es lo que mantiene a los inversores cautelosos e impide que inyecten dólares en Argentina, dado que perciben el riesgo de un eventual default.

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Y, no por casualidad, el nuevo bono de Caputo tiene como fecha de vencimiento octubre de 2027, coincidiendo con la elección presidencial. Es una señal al mercado en el sentido de que, aun cuando a Javier Milei le vaya mal en su intento reelectoral, ya estará devuelto en su totalidad el capital de estos bonos, sin riesgo a un «reperfilamiento».

Ya se había recurrido a esa explicación para explicar por qué el dólar se había disparado y por qué el riesgo argentino había trepado hasta 1.500 puntos en el cierre de la campaña electoral, y ahora vuelve a ser el lema para justificar por qué el spread argentino no baja de los 500 puntos.  

El propio Milei retuiteó un comentario de Felipe Núñez -uno de los principales asesores de Caputo-, en el que argumentaba: «Sin riesgo kuka, el riesgo país es aproximadamente 230 puntos».

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Es, sin embargo, un tema que está lejos de suscitar consenso en el mercado. Porque, a diferencia de lo que ocurrió con el tipo de cambio, que experimentó una abrupta baja una vez que Milei ganó las elecciones legislativas, no ocurrió lo mismo con el riesgo país. El gobierno había previsto que, ya disipado ese riesgo electoral, podría caer por debajo de 400 puntos, el mismo nivel que le había permitido a Caputo emitir u$s9.000 millones hace ocho años.

Sin embargo, las puertas del mercado de crédito siguen cerradas. Y los informes de los bancos de inversión no apoyan el argumento del «riesgo kuka» sino que apuntan a falencias del programa económico. Principalmente, las dudas sobre si el Banco Central será capaz de acumular reservas para hacer frente al desafiante calendario de vencimientos de deuda.

¿Riesgo «kuka» o falencias del modelo?

Entre los críticos del programa económico, el punto más discutido es el del mantenimiento de controles cambiarios, lo que hace que sea discutible si el actual precio del dólar es «de equilibrio«. Más bien, lo que se argumenta desde la vereda opositora es que la actual estabilidad se está logrando al costo de una crisis a mediano plazo, con el viejo método de la «bicicleta financiera».

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El gobierno también discute ese punto, dado que en las últimas semanas se notó una compresión de tasas, y en la última licitación se colocó una letra ajustable por CER a una tasa real del 1,9% anual.

El festejo por el buen resultado de la licitación aparece junto con el de la difusión del EMAE, en el que se confirma que la economía creció un 4,4% durante 2025. Pero tampoco ese dato tiene la capacidad de terminar con el debate. Porque cuando se hace la apertura por sectores, hay rubros como la industria manufacturera que muestran caídas interanuales de casi 4%.

A juzgar por las decisiones que ha tomado en las últimas semanas, todo indica que el ministro Caputo está resignado a que el índice de riesgo país no caiga debajo del «piso psicológico» de 500 puntos. Sin embargo, luego de la demostración de confianza que implicó el nuevo bono en dólares colocado en el mercado local, hay quienes se entusiasman con un contagio de optimismo hacia el exterior y eso se refleje en una caída del índice de riesgo país.

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ECONOMIA

Los controladores aéreos levantaron el paro para hoy y mañana pero sostienen las medidas para los días siguientes

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(Maximiliano Luna)

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que reúne a los controladores aéreos levantó los paros de este jueves 26 y viernes 27 de febrero.

De acuerdo con el cronograma que había presentado el sindicato, en el marco de la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la conciliación obligatoria, el reclamo de este jueves estaba previsto para iniciar a las 15 y concluir a las 18, mientras que también se encontraba programada una medida similar para mañana, entre las 19 y las 22 horas.

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Ambas medidas fueron levantadas. En los dos casos, la huelga estaba planeada para afectar a toda la aviación (vuelos domésticos e internacionales) en todos los aeropuertos del país.

“Informamos que, en el marco del conflicto colectivo en curso, se ha avanzado a una mesa de diálogo real con el objetivo de continuar las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que permita dar respuesta al reclamo que venimos llevando adelante”, informó el gremio en un comunicado.

No obstante el sindicato confirmó que “continúan plenamente vigentes las medidas notificadas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, conforme al cronograma oportunamente presentado, a la espera de avances concretos en la negociación”.

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