ECONOMIA
En qué invertir para ganarle a la inflación: las alternativas preferidas de la City

El nuevo dato de inflación oficial, donde el INDEC registró un 2,3% en octubre, un nivel esperado por el mercado, comenzó a encender recomendaciones de la City respecto a cuáles son las inversiones sugeridas para este momento, en que las tasas de interés descienden, mientras que el precio del dólar también tiene una tendencia a la baja, debido a que retrocede 2,7% en todo el mes.
El nuevo índice de precios al consumidor (IPC) muestra que las tasas siguen siendo positivas para los instrumentos en pesos. Con esta información, los inversores se inclinan para armar sus carteras a los bonos que ajustan por índice CER (inflación) y aquellos que ofrecen una renta fija interesante, a mediano y largo plazo.
La inflación de octubre estuvo en línea con lo que esperaba el mercado
Por lo pronto, según el último relevamiento de expectativas de mercado (REM), publicado por el Banco Central días atrás, en base a una encuesta realizada entre unos 40 economistas, se proyectó que en octubre la inflación había sido de 2,2%. Apenas por debajo de lo que se terminó midiendo.
«Esta cifra de inflación mensual fue marcada por la tendencia alcista en el rubro de alimentos y bebidas, que ocupan un peso relativo alto en la conformación de la canasta. Se sigue presentando el bajo pass through (pasaje) del tipo de cambio a precios, algo positivo en medio de la volatilidad observada en octubre por las elecciones», resume Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital.
Con este resultado, la inflación acumulada de los primeros 10 meses del año es de 24,8% y en todo el 2025 alcanzaría alrededor de 29,6%, según las previsiones del sector privado.
En tanto, para el corriente noviembre, el consenso de los analistas del REM espera un incremento en torno al 1,9%.
«Nuestra estimación de IPC para octubre fue también de 2,3%, un dato bastante en línea con meses previos, a pesar del avance que tuvo el tipo de cambio post elecciones de Provincia de Buenos Aires», afirma Melina Di Napoli, analista de Productos Wealth Management en Balanz.
Por lo pronto, Alan Versalli, research analyst de Cocos, concluye que, ya con el dato de inflación, el bono del Tesoro nacional que ajusta por CER y vence el 15 de diciembre de este año (TZXD5) «comienza a cotizar como tasa fija y, con los precios de cierre de la rueda del miércoles, brinda un rendimiento a finish de 29% de TNA, por encima de su comparable, el bono capitalizable (Boncap) a tasa fija a la misma fecha (T15D5), que cotiza a una yield (rendimiento) del 27%«.
En qué recomiendan invertir tras el dato de inflación de octubre 2025
Con el dato de inflación de 2,3% mensual, el más alto desde abril pasado, los analistas consultados por iProfesional recomiendan invertir, en su gran mayoría, en bonos CER a mediano y largo plazo.
«En cuanto a la estrategia de posicionamiento, no cambia demasiado a pesar del dato. Las tasas en pesos bajaron al rango 24% nominal anual en la parte corta y 34% TNA para plazos mayores a un año, lo cual, para plazos cortos, las tasas efectivas mensuales no alcanzan para compensar la inflación, que es de 1,9% a 2% de tasa efectiva mensual (TEM)», detalla Di Napoli.
Por eso, para colocaciones en pesos, desde Balanz sostienen que prefieren posicionarse en activos que ajustan por CER, puntualmente el Boncer que vence el 30 de junio de 2026 (TZX26), debido a que rinde CER más un adicional de 8% de TNA.
Por su parte, Milo Farro, analista de Rava, considera que, en este contexto, más aún después de la fuerte compresión de las tasas en pesos por el optimismo derivado de las elecciones, «es un buen momento para repensar las carteras en pesos».
Su argumento a ello es que la deuda CER se encuentra rindiendo a un dígito, más allá que antes de los comicios llegó a negociarse con 30 puntos de prima sobre CER, y las Lecaps más cortas se encuentran en la zona de 25% anual.
«En este escenario, un inversor de perfil agresivo con un horizonte de mediano plazo, podría optar por el Boncap con vencimiento al 30 de abril de 2027 (T30A7), que rinde 32% de TNA y debería comprimir más si se produce una caída en la inflación durante 2026″, recomienda Farro a iProfesional.
En cambio, desde un perfil conservador a moderado, la cobertura de inflación a través de CER o de movimientos en la tasa a través de los bonos duales TAMAR, «continúan siendo posibilidades», agrega este experto.
En este sentido, se sugiere el bono CER al 9 de noviembre de 2026 (TX26) y el bono dual con vencimiento el 15 de diciembre de 2026 (TTD26), ya que son las alternativas que «consideramos más atractivas», concluye Farro.
«El dato de inflación sugiere que el mercado ya descuenta un sendero de desinflación gradual de cara a los próximos meses. El reacomodamiento post-electoral, una menor volatilidad del tipo de cambio y la normalización de la cadena de pagos están aportando mayor estabilidad nominal en el margen», resume Auxtin Maquieyra gerente comercial de Sailing Inversiones.
Al respecto, indica que «la curva CER continúa siendo atractiva, aunque es cierto que gran parte del tramo corto ya comprimió rendimientos y dejó de ofrecer tasas reales de dos dígitos. La oportunidad hoy se encuentra en la parte media-larga, donde aún observamos yields (rendimientos) reales positivos y espacio para compresión adicional si se confirma el proceso de desinflación».
Por lo tanto, sus mayores recomendaciones son los títulos emitidos al 30 de junio de 2028 (TZX28), que ofrece una tasa efectiva anual (TEA) de 8,3% y una duration de 2,4.
Finalmente, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, proyecta que la inflación continuará en un rango de 2% mensual hasta final del primer trimestre de 2026,
«Con este panorama, vemos la curva CER rindiendo una tasa real de entre 8% en los plazos más largos y 10% en los bonos más cortos; y estimamos que el mercado vaya comprimiendo la curva a medida que avance la baja de inflación», enfatiza este analista.
De esta manera, recomienda los títulos en pesos ajustados por CER (Boncer) emitidos al 9 de noviembre de 2026 (TX26) con tasa fija de 2% anual y los que vencen el 9 de noviembre de 2028 (TX28), con un plus de tasa fija del 2,25% anual.-
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ECONOMIA
Inflación de marzo: alimentos, combustibles y transporte impulsan una suba de más del 3%

El aumento del costo de vida en marzo enciende alertas tanto en los hogares como en el Gobierno. Las estimaciones de las principales consultoras indican que la inflación mensual superará el 3%, marca mantiene en primer plano la preocupación por el poder de compra de los ingresos.
Los precios de alimentos y bebidas se mantienen en ascenso, mientras el impacto de los combustibles refuerza presiones alcistas en todo el país. Los relevamientos más recientes no muestran señales de alivio. Se consolida un escenario de aumentos generalizados que asfixia ingresos y complica la recuperación del consumo.
De acuerdo con Analytica, la tercera semana de marzo arrojó una variación semanal de 1,1% en el segmento alimentos y bebidas del Gran Buenos Aires. El promedio de las últimas cuatro semanas se situó en 2,0%. Frente a estos datos, la consultora proyecta una suba de 3,0% para el nivel general de precios, lo que implicaría una aceleración del indicador con respecto a febrero, donde se ubicó en 2,9% tras la escalada en los precios que comenzó en julio del año pasado con 1,9 por ciento.
En las últimas cuatro semanas, dentro de los rubros que más aumentaron se encuentran pescados y mariscos, con un salto de 9%, y aceites, grasas y manteca, que subieron 3,9 por ciento. Pan y cereales mostraron un alza de 1%, mientras que las frutas tuvieron una variación de solo 0,1 por ciento. La categoría verduras registró una baja de 0,5 por ciento.
Variaciones similares detectó la consultora EconViews, que registró una suba de 0,8% en la tercera semana de marzo para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. Impulsada por lácteos, que aumentaron 1,4%, mientras que verdulería tuvo una baja de 0,5%. El informe de EconViews calculó que el acumulado de las últimas cuatro semanas llegó a 3,5 por ciento.
El pronóstico más optimista para el Gobierno es el de LCG, que señaló que en la tercera semana del mes el rubro alimentos y bebidas cayó 0,2% respecto de la semana previa, interrumpiendo dos semanas consecutivas de subas superiores al 1%. Aun así, la inflación mensual promedio de las últimas cuatro semanas se ubicó en 3,1%, con una desaceleración de 0,6 puntos porcentuales respecto del registro anterior. El acumulado del mes hasta la tercera semana alcanzó 2,4 por ciento.
Según LCG, un 80% de la inflación mensual del rubro “Alimentos y bebidas” se explicó por las subas en carnes, bebidas y lácteos, que superaron el promedio general. Carnes tuvo una incidencia significativa, mientras que productos lácteos y huevos también registraron incrementos relevantes. La deflación semanal observada respondió a caídas en los precios de algunas bebidas, panificados, verduras y carnes, mientras que los lácteos contrarrestaron parte de esa baja. El 14% de la canasta relevada mostró aumentos, en línea con la dinámica previa. El informe destacó además que la dispersión en las variaciones de precios creció respecto de la semana anterior, con mayor presencia de valores extremos bajos.
Pero la presión sobre la inflación también proviene del frente energético. El precio internacional del petróleo superó los USD 100 por barril y generó expectativas de nuevos ajustes en los combustibles en la Argentina, que ya tuvo aumentos en torno al 9%. Y aunque en el sector estima que el traslado a los surtidores será gradual, impactará el índice de precios de marzo y quizás también el de los meses siguientes.
Es que el aumento de los combustibles repercute en los costos de la producción agropecuaria, en la logística y en el transporte de bienes y pasajeros, lo que amplifica su efecto sobre la canasta básica y el costo de vida. Para muestra basta un boleto: mientras -según el flamante reporte de tarifas y subsidios que elaboran investigadores de la UBA y el Conicet- mientras el boleto de las líneas de la CABA aumenta con la regla del IPC+2% (un 4,9% en marzo), las líneas interjurisdiccionales a cargo de Nación, tras tener un aumento del 9,7% en noviembre de 2025, aumentaron 31,4% respecto de su último valor. Así, el costo promedio ponderado del boleto de colectivos, en marzo, aumentó 16,3% y derivó en un aumento del gasto total en transporte del 14,8% respecto de febrero.
Frente a este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la aceleración de los últimos meses de la inflación fue por un conjunto de factores y que esperan que después del primer trimestre se revierta la tendencia. Es que, en sus palabras, estamos en un “proceso de recomposición de precios” relativos en donde tuvo que subir regulados más de lo que se venía haciendo, que se sumó al fuerte incremento que tuvo la carne, en torno al 8%, que -en su análisis- no va a pasar todos los meses.
“Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses. Hoy por hoy, la mayoría de los argentinos entiende que la inflación es un fenómeno monetario que se da por un desbalance en el mercado monetario, ese desbalance se puede dar por un aumento en la oferta de pesos, por una caída de la demanda o por una combinación de las dos. Uno, como policy maker, puede controlar la oferta, que es lo que hacemos nosotros, pero nosotros no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, señaló.

En esa línea, el Gobierno recibió un buen dato la semana pasada, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) comunicó que en febrero la inflación mayorista fue de 1%. Un dato que fue replicado por el presidente Javier Milei, quien afirmó que la evolución de los precios mayoristas “anticipa lo que viene para la minorista” y sostuvo que ese índice “está bajando”.
Y si bien la inflación mayorista mide la variación de precios de bienes producidos localmente y de productos importados antes de llegar al consumidor final, omite los servicios, un segmento que en el último año presentó incrementos superiores al promedio de los bienes. Claudio Caprarulo, economista de Analytica, explicó que “la inflación mayorista es un buen indicador para entender la dinámica de los precios, pero hay que considerar que es una metodología diferente a la del IPC, que es aquel que afecta directamente nuestro bolsillo”.
Corporate Events,Creative Use,South America / Central America
ECONOMIA
Agentes + abrazos: la experiencia de cliente en la era de la IA

Hay momentos en la vida de una industria en los que uno siente que algo está cambiando para siempre. En el mundo de la experiencia del cliente, ese momento es ahora. Estamos viviendo un hito.
Durante años las empresas compitieron principalmente por producto o precio. Pero en muchos mercados esa lógica empieza a perder fuerza. La globalización, la digitalización y la velocidad con la que se replica la innovación hacen que la mayoría de las propuestas se parezcan cada vez más. Lo que ayer era diferencial, hoy se vuelve estándar. En ese contexto, la ventaja competitiva empieza a moverse hacia otro lugar: la experiencia. No solo qué vendés, sino cómo lo vendés, cómo respondés, cómo resolvés y cómo hacés sentir al cliente en cada interacción. Cuando el producto se vuelve commodity, la experiencia pasa a ser el verdadero terreno donde se construye valor y se gana o se pierde el cliente.
En 2025, la mayoría de las empresas estuvo pensando, desarrollando o incorporando la IA a su experiencia de cliente. Están en distintos momentos, algunos recién subiéndose a la ola de la IA, algunas con implementaciones avanzadas y otras pocas con desarrollo de vanguardia.
Durante años las empresas compitieron principalmente por producto o precio. Pero en muchos mercados esa lógica empieza a perder fuerza
No importa en qué lugar, la misma pregunta se repite: ¿dónde está el límite de la tecnología, cuándo empieza lo humano, cuál es el camino?
Como responsable de una empresa que vive todos los días en la frontera entre lo humano y lo digital, lo veo con claridad: estamos entrando en una etapa donde la tecnología ya no compite con las personas, sino que las potencia.
Y aun así, cuanto más increíble es la inteligencia artificial, más evidente resulta algo que a veces olvidamos: la verdadera experiencia del cliente se construye con personas. Parece algo cursi y hasta fuera de contexto, pero es clave para cualquier negocio de hoy.
Hablamos mucho de eficiencia, automatización y datos. Pero cuando pienso en por qué un cliente vuelve a comprar, por qué confía, por qué recomienda una marca, la respuesta nunca es un KPI. Es una sensación. La sensación de que alguien estuvo ahí. De que no te dejaron solo frente al problema. De que detrás de una pantalla había una persona dispuesta a escucharte, a contenerte, a entenderte. Y va a suceder cada vez más.
Estamos entrando en una etapa donde la tecnología ya no compite con las personas, sino que las potencia
Desde que aparecieron los primeros chatbots y las respuestas automáticas, apareció el temor por la desaparición del servicio de atención al cliente. Ahora que se suma la IA, aumenta ese temor. Pero yo siempre respondo lo mismo: “La IA no viene a quitar humanidad, viene a liberarla”.
Porque cuando una persona ya no se ocupa de tareas repetitivas, cuando deja de navegar 5 o 6 sistemas internos de la empresa para encontrar un dato y puede enfocarse en una sola cosa —la persona que tiene enfrente— sucede algo que la tecnología sola jamás podría generar: aparece la conexión.
La IA ordena, anticipa, recomienda. Incluso, estamos en la fase de la híperpersonalización de los agentes de la IA. Adaptan su tono y el lenguaje en base a quién tienen del otro lado, una persona de 18 años o de 70 años.
Pero la persona que conversa, acompaña, interpreta, cuida, de una forma que la IA no puede. Por eso es necesario que la experiencia sea la sumatoria de los agentes de IA y abrazos.
Y cuando trabajamos con esa dupla, descubrimos que la experiencia deja de ser un proceso y se convierte en un encuentro win-win. Las empresas ganan, los clientes ganan.
En paralelo, vivimos una paradoja. Estamos atravesados por tiempos acelerados, y por eso mismo la gente necesita lo contrario: pausas que contengan, conversaciones que sostengan, soluciones que no hagan sentir apuro sino alivio.
Las marcas que entiendan esto no solo van a ser líderes; van a ser recordadas.
Porque lo que el cliente valora ya no es solo que lo atiendan rápido, sino que lo traten bien —y con humanidad— incluso cuando el reclamo es complejo o las emociones se exacerban.
El autor es vicepresidente & Chief Business Development Officer de Evoltis
ECONOMIA
Qué tiene que pasar para que la inflación empiece con “0” en agosto, según Milei

El presidente Javier Milei ratificó su hoja de ruta económica y volvió a insistir en que “la inflación empezará con 0 en agosto de este año”. Durante su exposición en el Foro Económico del NOA (FENOA), el mandatario detalló las condiciones técnicas y macroeconómicas necesarias para que eso ocurra.
El jefe de Estado basó su optimismo en el comportamiento de los precios mayoristas, a los que considera el principal indicador adelantado de la trayectoria inflacionaria. “No pueden decir que recién ahora empecé a hablar de la inflación mayorista. Vengo hablando desde el inicio, porque es la que se anticipa”, sostuvo ante el auditorio. Según su visión, la desaceleración en este segmento es la antesala inexorable de lo que ocurrirá con los precios al mostrador una vez que se completen ciertos procesos de saneamiento financiero.
Para que el objetivo de agosto se concrete, el Presidente señaló que deben despejarse tres obstáculos que hoy actúan como lastre. En primer lugar, se refirió a la necesidad de eliminar los efectos del money overhang (sobrante de pesos), una consecuencia directa de la vigencia del control de capitales. En segundo término, mencionó la importancia de agotar los rezagos de la política monetaria previa y, finalmente, limpiar las distorsiones causadas por la emisión de la segunda mitad de 2025.

Bajo este esquema, Milei explicó que la convergencia hacia el nivel de inflación “cero” depende de la finalización de la corrección de precios relativos, proceso que calificó como una respuesta a las “bestialidades que hizo el gobierno anterior”. En sus declaraciones, el mandatario fue enfático: “Cuando se limpien los efectos del money overhang como consecuencia de haber tenido control de capitales, cuando se limpien los rezagos de la política monetaria y cuando se limpie el desastre que causaron durante la segunda mitad del año pasado tratando de golpear a un gobierno, es de esperar que la inflación minorista, a partir de agosto, empiece con 0”.
La meta de agosto de 2026 no es una novedad en el discurso presidencial. En octubre de 2025, Milei había planteado por primera vez este escenario, fundamentando su previsión en que los rezagos de la política monetaria operan con una ventana de aproximadamente 26 meses desde que se estabiliza la cantidad de dinero.
En aquel momento, el Presidente había manifestado que la inflación de agosto de este año sería del 0%, contrastando esa proyección con el escenario recibido al inicio de su mandato. Desde mediados de 2024, el Gobierno mantiene la base monetaria sin variaciones nominales, un pilar que Milei considera innegociable. “La inflación se va a terminar en la Argentina mientras que se siga manteniendo el equilibrio fiscal y apretada la política monetaria”, reiteró en el FENOA.
La insistencia del mandatario ocurre en un contexto donde los datos oficiales de febrero de 2026 marcaron una inflación del 2,9% mensual, repitiendo la cifra registrada en enero. Si bien el indicador se mantiene en niveles históricamente bajos para el país en los últimos años —con una inflación interanual que se ubica en el 33,1%—, el desafío para el equipo económico es quebrar el piso del 2%.
En este sentido, Milei defendió la celeridad de las reformas implementadas por el ministro de Economía, Luis Caputo. “Nosotros dijimos que íbamos a ir a déficit cero el primer año. Dijeron que era imposible y que con suerte podíamos llegar a equilibrio al final del mandato. Afortunadamente Caputo puso las cuentas en orden en un mes”, afirmó el mandatario, destacando que el problema del Banco Central se resolvió “en seis meses”.
A pesar de su confianza en la política monetaria y fiscal, el Presidente introdujo una advertencia sobre factores exógenos que podrían alterar los plazos, aunque no el resultado final. Reconoció que, a diferencia de las ciencias exactas, “la economía no es física” y está sujeta a imprevistos globales.
“Pueden pasar cosas en el mundo, como un salto en el precio del petróleo y el gas. Eso puede pasar”, admitió el jefe de Estado. Esta mención no es menor en un escenario internacional volátil donde el costo de la energía tiene un impacto directo en la estructura de precios internos. No obstante, para Milei, estos posibles eventos serían solo desvíos transitorios en una trayectoria que, según su análisis, desembocará en la erradicación total del fenómeno inflacionario si se mantienen los “deberes” hechos en materia fiscal.
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