ECONOMIA
Exportación de carne argentina a EE.UU.: por qué Trump amplió el cupo por fuera del acuerdo

La exportación de carne argentina a Estados Unidos, tal como fue anunciada por el gobierno de Javier Milei, no figura en el Acuerdo de Comercio e Inversión entre Argentina y EE.UU. Lo que sí está, blanco sobre negro, es exactamente lo contrario: la cuota de 80.000 toneladas es para que ingrese la carne de Estados Unidos en nuestro país, pero el presidente Donald Trump firmó este viernes una proclamación que permite ese mismo cupo a la carne argentina.
El presidente Donald Trump finalmente publicó una «Proclamación«, que equivale a un decreto, equiparando la oferta y que fue publicado por la Casa Blanca.
Señala que para el año 2026, la cantidad agregada dentro del cupo para carne «se incrementará en 80 000 toneladas métricas» y que «esta proclamación se aplicará únicamente a los recortes de carne magra». También señala que «las 80.000 toneladas métricas adicionales de esta proclamación se asignan en su totalidad a la Argentina».
El primer tramo de 20.000 toneladas se abrirá el 13 de febrero de 2026 y cerrará el 31 de marzo de 2026. El segundo tramo de 20.000 toneladas se abrirá el 1 de abril de 2026 y cerrará el 30 de junio de 2026. El tercero se abrirá el 1 de julio de 2026 y cerrará el 30 de septiembre, y el cuarto se abrirá el 1 de octubre de 2026 y cerrará el 31 de diciembre de 2026.
El presidente Trump fundamentó esta Proclamación en la sequía y la baja de producción de carne de los productores norteamericanos y en la alta demanda de ese producto.
¿Por qué no lo plasmaron en el acuerdo? Porque Trump no tiene competencias administrativas para fijar cupos y aranceles y eso está discutido en el Congreso y en la Corte Suprema. Es decir, no podía ponerlo en un acuerdo bilateral de comercio e inversiones, pero si mediante un decreto.
Por qué Donald Trump amplió el cupo para la carne argentina por decreto
El problema, según las fuentes oficiales, consiste en que, si la Corte Suprma le deniega en febrero o marzo la competencia para fijar cupos y aranceles, se caería la exportación de carne argentina, pero igualmente quedaría en pie la importación de los bifes norteamericanos.
El anuncio del gobierno fue inexacto y bien podría ser desmentido por la nueva Oficina de Respuesta Oficial (ORO) que creó Javier Milei para «desmentir las operaciones y mentiras de los periodistas ensobrados». El cupo no figuró en el Acuerdo sino en un decreto de Trump.
En rigor, esa fue la información que dio este jueves el canciller Pablo Quirno y difundió la Casa Rosada, con lo cual fue publicada de ese modo por todos los medios, confiados en que era la información oficial.
El célebre cupo de 80.000 toneladas de carne no es para que la Argentina exporte a EE.UU., sino para que Estados Unidos exporte carne a la Argentina, libre de aranceles, durante 2026, en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas. Eso surge del Anexo I, dedicado exclusivamente a los aranceles y contingentes que Argentina concede a productos originarios de Estados Unidos.
Carne con hormonas y un déjà vu europeo
El problema se agrava: Estados Unidos exporta carne con hormonas, prohibidas en Argentina y en la Unión Europea. Bruselas ya litigó este tema en la OMC, ganó y terminó compensando a EE.UU. con otros beneficios comerciales.
Ahora, Argentina abre el mercado sin red sanitaria equivalente, aceptando certificados y autoridades estadounidenses como válidas.
El mismo esquema se replica con los 10.000 vehículos anuales que Argentina habilita a ingresar desde EE.UU., también en el Anexo I. A eso se suma una lista extensa: quesos, almendras, pistachos, fructosas, confitería, papas, vinos y más. Todo entra con cupo, cronograma y arancel reducido o cero. Todo concedido por Argentina, que hizo más concesiones que logros propios.
En Cancillería hicieron el conteo que nadie quiso difundir:
- 104 «shall» obligatorios para Argentina
- 10 para Estados Unidos
Y no solo son más: son más profundos, más intrusivos y más estratégicos. En materia de aranceles existe una asimetría brutal. En los documentos del USTR (United States Trade Representative), de Jamieson Greer, el balance es demoledor:
- Argentina concede 5.600 posiciones arancelarias, con 82% a arancel cero. El listado de esas posiciones ocupa las primeras 415 páginas del Schedule que se puede leer en la web de la USTR.
- EE.UU. concede 950, con solo 36% en cero. Ese listado ocupa 77 páginas del documento alojado en la web del USTR.
Por añadidura, no se tocaron los aranceles al acero y al aluminio, que siguen pagando 50% para entrar en los Estados Unidos. Uno de los grandes objetivos de Milei quedó afuera, directamente no se abordó en el acuerdo. El Gobierno señaló que Estados Unidos se comprometía a analizarlo para más adelante. No es lo que dice el Acuerdo.
Regulaciones «americanizadas»
Argentina acepta, por otra parte, un conjunto de normas y regulaciones impuestas por Trump y Greer:
- Normas técnicas, reglamentos, certificaciones y evaluaciones de EE.UU.
- Organismos certificadores estadounidenses con trato nacional.
- Eliminación de controles propios si Washington los considera «barreras».
Argentina acepta todo el sistema regulatorio de EE.UU. sin poner ningún reparo. EE.UU. no acepta el argentino. Fin del principio de reciprocidad.
Las medidas sanitarias deberán basarse en «ciencia«, es decir, en la ciencia validada por EE.UU. La Argentina se compromete a eliminar barreras que Washington considere injustificadas y no podrá firmar acuerdos con terceros que contradigan estas reglas.
También la Argentina se comprometió a un respeto a rajatabla por las patentes y la Propiedad intelectual de los medicamentos y agroquímicos de laboratorios extranjeros. El acuerdo protegerá a las Patentes, marcas, derechos de autor, sanciones civiles, penales y en frontera.
Tal como anticipó iProfesional, esto obligará a la Argentina a ratificar acuerdos internacionales de patentes y derogar resoluciones de 2012 para que los laboratorios o empresas nacionales no puedan copiar inventos extranjeros.
Servicios, IVA y aduanas
En otros capítulos se fijó que la Argentina no podrá discriminar proveedores de servicios estadounidenses, ni aplicar IVA «en la práctica» de forma diferenciada, ni mantener trabas aduaneras, licencias ni controles previos. Todo debe ser rápido, digital y amigable para el exportador estadounidense.
En materia de Comercio digital, existirá un blindaje total a las empresas norteamericanas. La Argentina se auto-prohíbe:
- Crear impuestos digitales presentes o futuros.
- Exigir código fuente, algoritmos o transferencia tecnológica.
- Cobrar aranceles a transmisiones electrónicas.
También se les dará claros beneficios a todas las empresas «tech» norteamericanas y al mundo de Silicon Valley (Alphabet (Google), Amazon, Apple, Meta (Facebook) y Microsoft, X, Tesla, Starlink) con impuestos diferenciales y exenciones tributarias, o sea entran sin peaje y sin auditoría estructural. La soberanía digital queda archivada.
Seguridad económica: alineamiento automático. El Acuerdo deja de ser comercial y pasa a ser estratégico: la Argentina replica medidas de EE.UU. por «seguridad nacional», coordina sanciones, controles de exportación y revisiones de inversiones, no compra insumos nucleares a «ciertos países» (China, Rusia o Irán), y coopera en defensa, ciberseguridad y control tecnológico.
Más que un tratado de libre comercio, el Acuerdo es un alineamiento automático y geopolítico explícito. Inversiones y empresas estatales de otros países quedan afuera del alcance de la Argentina, se prohíbe a la Argentina hacer negocios o importar insumos de países que tengan trabajo forzoso. Esto podría convalidar el reclamo de Techint por dumping al quedar afuera de la licitación de Southern Energy (SESA) para un gasoducto de 500 kilómetros desde Vaca Muerta por haber sido superada en precio por la empresa india Welspun, que importa chapa de China, que tiene normas laborales flexibles.
El acuerdo consagra una apertura total de las inversiones norteamericanas en minería, minerales críticos, tierras raras, energía, telecomunicaciones e infraestructura. Las empresas estatales deben operar «como privadas». Subsidios se permiten solo si están en proceso de privatización y bajo vigilancia.
El acuerdo no tendrá un tribunal, sino que se manejará con poder unilateral, donde no hay arbitraje y cada parte evalúa incumplimientos según su propia ley. Los EE.UU. tiene más herramientas. Los grandes ganadores son las Big Tech, la energía, minería y defensa de EE.UU, y Washington, que logra alineamiento sin tratado formal.
Los perdedores son la autonomía regulatoria argentina, la política industrial y digital futura, la flexibilidad geopolítica.
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ECONOMIA
El sector industrial advierte que la apertura económica exige eliminar las distorsiones internas

Martín Rappallini de la UIA, señaló que la presión fiscal y la legislación laboral antigua frenan la capacidad de competir frente a la apertura comercial
08/02/2026 – 09:53hs
Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), afirmó que la competitividad del sector privado depende de un ordenamiento macroeconómico urgente ante un escenario de caída en la actividad y una transición hacia la integración global.
La realidad industrial argentina atraviesa una transición crítica marcada por una apertura económica significativa y un escenario de actividad profundamente heterogéneo. «Si bien el año 2025 registra un leve crecimiento del 1,5% respecto al anterior, esto ocurre tras un 2024 de fuerte ajuste donde todos los rubros sufrieron caídas. Sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica mantienen estándares de retracción, mientras que la energía, la minería y el sector automotriz muestran signos de recuperación», manifestó Rappallini en declaraciones radiales
En este contexto, el referente del sector sostuvo que la apertura obliga a las empresas a adaptarse a precios internacionales con márgenes reducidos: «Los sectores que no recuperan no solamente están impactados por la actividad, sino también por la apertura. Estoy vendiendo a mucho menos cantidad y también a un precio mucho más bajo con motivo de tener que adaptarse a precios internacionales».
El dirigente se manifestó convencido de que «la integración al mundo es el único camino para lograr un sector sustentable, aunque remarcó que el Estado debe acompañar este proceso corrigiendo las fallas estructurales que arrastra el país». A pesar del ordenamiento macroeconómico y la baja de la inflación, Rappallini denunció que «la presión impositiva continúa en niveles insostenibles».
«Seguimos acumulando distorsiones»
«Seguimos acumulando distorsiones. Seguimos con 50 puntos de presión fiscal. En algunos casos ha habido suba de impuestos a nivel de muchas municipalidades», afirmó, a la vez que destacó la necesidad de aprobar una legislación laboral moderna para otorgar previsibilidad. Para el industrial, el éxito de la apertura depende de equiparar las condiciones domésticas con las de los competidores externos, enfatizando que «hoy en el mundo no compiten las empresas, sino también compiten los sistemas que las rodean».__IP__
Respecto a las críticas oficiales hacia ciertos sectores, como el textil, Rappallini defendió la complejidad de las cadenas de valor locales y atribuyó los altos precios a la acumulación de impuestos en cada etapa productiva. Asimismo, tomó distancia de los conflictos públicos entre el Gobierno y grandes conglomerados, abogando por rodear al empresariado de prestigio social para que funcione como motor de la economía.
Sobre el reciente acuerdo con Estados Unidos, el dirigente vislumbra una oportunidad estratégica ante la decisión de Washington de diversificar sus proveedores fuera de China. «Ellos necesitan de proveedores globales que no estén en China y ahí es donde está la oportunidad argentina de proveerlo de acero, aluminio e infinidad de productos», concluyó, proyectando un rol protagónico para la industria nacional como aliado global.
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ECONOMIA
ANSES: cuándo cobro en febrero 2026 si mi DNI termina en 1

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) ha dado a conocer el calendario de pagos para febrero de 2026, un esquema que determina las fechas de cobro de cada prestación según la terminación del Documento Nacional de Identidad (DNI) de los beneficiarios. Este mecanismo busca garantizar que millones de personas puedan acceder a sus haberes y asignaciones de manera ordenada, evitando aglomeraciones y facilitando la atención en entidades bancarias y puntos de pago.
Para quienes tienen el DNI terminado en 1, las fechas de cobro presentan particularidades según el tipo de prestación. Esta segmentación responde a la lógica habitual del organismo, que establece días específicos para cada grupo con el fin de evitar demoras y congestiones.

En el caso de jubilaciones y pensiones, el calendario distingue entre quienes perciben el haber mínimo y aquellos cuyos ingresos superan ese monto. Los jubilados y pensionados que reciben la prestación mínima y tienen DNI finalizado en 1 podrán cobrar el 10 de febrero de 2026. En tanto, quienes perciben haberes superiores al mínimo y tienen DNI terminado en 0 o 1, accederán a su pago el 23 de febrero. Esta diferenciación se implementa para organizar los pagos en etapas y facilitar el flujo de beneficiarios en los bancos.
El calendario de ANSES para jubilaciones y pensiones también contempla las demás terminaciones de DNI, avanzando de manera progresiva y considerando feriados y fines de semana para evitar retrasos en el acceso a los fondos. La modalidad escalonada es una estrategia que el organismo aplica en todas sus prestaciones, incluyendo pensiones no contributivas y asignaciones familiares, para optimizar la atención y minimizar inconvenientes.

En lo que respecta a la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación Familiar por Hijo, el pago correspondiente a febrero de 2026 para DNI terminados en 1 se efectúa el 10 de febrero. El calendario oficial de ANSES detalla una fecha diferente para cada terminación de documento, manteniendo el mismo esquema de escalonamiento que en las jubilaciones y pensiones. Este sistema permite que los hogares beneficiarios puedan planificar con antelación el cobro de sus prestaciones y organizar su economía familiar.
La AUH y las asignaciones familiares constituyen uno de los pilares centrales de la protección social en Argentina, alcanzando a millones de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. El cronograma se difunde anticipadamente para que cada familia pueda prever el ingreso de estos fondos.
En cuanto a la Asignación por Embarazo (AUE), destinada a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad social, el pago para quienes tienen DNI finalizado en 1 está programado para el 11 de febrero. Esta prestación sigue el mismo criterio de organización por terminación de DNI, permitiendo un acceso ordenado a los fondos y evitando aglomeraciones en los puntos de cobro.
Para el resto de las terminaciones de documento, la fecha de pago de la AUE se define en días sucesivos, siempre bajo la lógica de escalonamiento que rige el calendario de ANSES. Las fechas exactas pueden consultarse a través de los canales oficiales del organismo, lo que ofrece previsibilidad y transparencia a las beneficiarias.

El calendario de Asignación por Prenatal y Maternidad también se estructura según la terminación del DNI. Para quienes tienen DNI terminado en 0 y 1, el pago se realiza el 11 de febrero. En el caso de la prestación por maternidad, los pagos se distribuyen entre el 11 de febrero y el 12 de marzo, contemplando todas las terminaciones de documento. Este beneficio está orientado a acompañar económicamente a las trabajadoras registradas durante el embarazo y el período posnatal, y su abono escalonado garantiza el acceso ordenado a los recursos.

Las pensiones no contributivas y otros beneficios presentan, a su vez, fechas diferenciadas. Para quienes tienen DNI terminado en 0 y 1, el pago correspondiente se efectúa el 9 de febrero. Las asignaciones familiares asociadas a estas pensiones se abonan a todas las terminaciones de documento entre el 9 de febrero y el 12 de marzo.
En el caso de los pagos únicos por matrimonio, nacimiento o adopción, ANSES establece un rango de fechas que va del 10 de febrero al 12 de marzo, sin distinción por terminación de documento.

Para la prestación por desempleo, el pago se efectúa del 24 de febrero al 2 de marzo, asignando dos terminaciones de DNI por día, según el cronograma publicado por el organismo.
Quienes necesiten consultar el calendario completo de pagos pueden hacerlo en el sitio oficial de ANSES, por teléfono o en las delegaciones habilitadas en todo el país. Es recomendable verificar regularmente el calendario, ya que pueden producirse modificaciones ante la existencia de feriados, paros bancarios o situaciones excepcionales que afecten el funcionamiento normal de los pagos.
El cronograma de pagos de ANSES representa una herramienta clave para la organización financiera de millones de personas, entre ellas familias, jubilados, pensionados y beneficiarios de programas sociales. El organismo actualiza de manera periódica la información y comunica cualquier cambio relevante a través de sus canales oficiales y los principales medios de comunicación.
ECONOMIA
¿Hacer un asado será más caro por «culpa» de EEUU?: impacto del acuerdo en el precio de la carne

La celebración por la apertura del mercado estadounidense a la carne argentina puede tener su «lado B»: ya se esta notando en el mercado de Cañuelas un sostenido aumento del ganado, con el novillito en $5.000 por kilo vivo, un 42% por encima del precio de octubre y un 25% más que en diciembre, en plena suba estacional del consumo.
En las carnicerías, el precio para los consumidores aumentó un 4,1% en las últimas cuatro semanas, según el relevamiento de inflación de alimentos que realiza la consultora LCG. El consumo local viene recuperándose y cerró el año pasado con un promedio de 116,4 kilos per capita, de los cuales unos 49,9 kilos corresponden a cortes vacunos.
Y la perspectiva de un boom exportador siempre renovó en Argentina el viejo debate respecto de si el mercado internacional puede presionar los precios del mercado interno. No hay que ir muy atrás en el tiempo para ver políticas que demonizaban la exportación en momentos de inflación alta: los topes a la exportación en las gestiones de Cristina Kirchner y luego en la de Alberto Fernández, cuando se «culpaba» a la demanda china por la presión inflacionaria.
En aquel entonces, los ganaderos locales se defendían con el argumento de que el tipo de carne que se consume en China no es el mismo que compran los argentinos, por lo que no existía esa tensión. Sin embargo, el tema dio para una intensa polémica.
¿Y ahora? En Estados Unidos se consume una carne de alta calidad, lo cual queda en evidencia en las estadísticas. A pesar de que China es el destino del 65% de la exportación cárnica argentina -medida en volumen-, sólo representa 48% medida en dólares. El mercado estadounidense, en cambio, que el año pasado compró apenas un 5% del volumen, representó casi el 8% de la facturación, según un reporte de la Fundación Mediterránea.
¿Presión sobre los precios?
¿Hay que preocuparse por una presión al alza de los precios de la carne en el mercado doméstico? En una situación normal, la respuesta sería un rotundo no. Después de todo, por más que el gobierno y los ganaderos celebren el acuerdo, Argentina seguirá siendo un proveedor marginal del mercado estadounidense -actualmente es un 2% de las importaciones del país del norte-.
Para ponerlo en números, las 100.000 toneladas anuales que están comprendidas en el acuerdo equivalen aproximadamente al volumen que el año pasado exportó Uruguay a EE.UU.
Y por encima de Argentina se han ubicado en los últimos años Australia, Canadá, Brasil, Nueva Zelanda y México. Nuestro vecino del Mercosur exportó diez veces más que Argentina al principal mercado consumidor. Esto ayuda a entender que, si bien para el sector frigorífico se trata de una oportunidad histórica, tampoco se trata de cifras capaces de desestabilizar un mercado.
Sin embargo, desde hace meses que los expertos en el negocio ganadero están advirtiendo sobre una escasez de novillos y reducción del rodeo, justo cuando se intensifica la demanda internacional.
Los precios internos fueron afectados por la especulación cambiaria, lo que llevó a bajos niveles de venta y caída de márgenes para los ganaderos. Ahora, tras la suba de precios de fin de año, el esquema cambió, pero en el negocio pecuario los tiempos dependen de los ciclos biológicos, por lo que hay dudas sobre la capacidad de respuesta de la oferta.
En el sector frigorífico transmiten confianza respecto de la capacidad de crecimiento en el stock, aunque advierten que el proceso puede implicar dos años de precios altos mientras la hacienda se recompone. Y esta situación ha llevado incluso a pronósticos sobre importación de carne brasileña para abaratar la oferta en los momentos de picos de consumo.
«Siempre escuchamos que tenemos un stock que no crece, necesitamos crecer en oferta y tener un Estado que genere condiciones de negocios. Y una de esas condiciones es el precio. Y hoy tenemos precio de hacienda que son récords históricos», dijo Daniel Urcía, presidente de la gremial Fifra, en un foro de Agroeducación.
Los tiempos del negocio requieren una certidumbre sobre sostenimiento de precios con un horizonte de cuatro años, y los más optimistas en el sector cárnico argentino creen que esas condiciones hoy están dadas.
EE.UU. con demanda insatisfecha
«Para los exportadores locales, el desafío pasa por mantener la continuidad y la consistencia de la oferta, aprovechando los buenos precios pero sin perder de vista los condicionamientos del mercado norteamericano, que suele priorizar la previsibilidad y la calidad constante por sobre las grandes cantidades», apuntaba el analista Nicolás Razzetti, cuando se empezó a hablar de la posibilidad de aumentar la cuota de exportación.
Lo que parece asegurado es la continuidad de la demanda estadounidense, dado que se produjo una reducción del rodeo vacuno, que llegó a un mínimo histórico de 95 millones de cabezas, y que luce incapaz de satisfacer la demanda para el principal mercado consumidor del mundo.
Esa situación contribuyó a una agudización de la inflación en Estados Unidos, lo que derivó en que la administración Trump priorizara el incremento de la importación. El reporte de diciembre del USDA (Ministerio de Agricultura) advirtió que en 2026 disminuirá la producción vacuna tanto en Oceanía, Brasil y Estados Unidos. Eso deja margen para que la exportación argentina gane competitividad -en los últimos años sus precios superaban al promedio regional- y se expanda un 7% en volumen.
Hablando en números, la previsión de la agencia estadounidense es que Argentina exporte este año unas 810.000 toneladas al mercado global, con lo cual se ubicaría en el quinto puesto del ranking, detrás de Brasil, Australia, India y EE.UU., cuyos volúmenes sufrirán recortes.
En cuanto a los compradores, China sigue liderando la tabla, aunque se prevé una leve baja en las compras. En cambio, Estados Unidos aumentará un 2% su importación, que totalizaría 2,47 millones de toneladas.
En términos de ingreso de dólares, para Argentina, con los actuales precios del mercado internacional, la mejora en el acceso a EE.UU. implicaría un potencial de u$s800 millones, según estiman en el sector cárnico.
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