ECONOMIA
Inversores no quisieron convalidar un dólar a $1.480 y a Caputo le falló la aspiradora de pesos

Pocos se mostraron sorprendidos por el escaso interés que despertó en el mercado el Bopreal, el bono que Toto Caputo ideó para que las empresas puedan cancelar deudas dolarizadas o remesar divisas al exterior. La explicación era obvia: equivalía a pagar un $1.480 por un dólar, es decir un 20% por encima del tipo de cambio actual.
Esto ocurre porque el bono cotiza en el mercado secundario al 83% de su valor nominal. Eso implica asumir un sobrecosto para sacar dólares fuera del país. Es algo que solamente se justifica en el caso de empresas en situación de urgencia financiera o que vean con mucho escepticismo la política cambiaria y esperen una fuerte devaluación -de hecho, quienes compraron el Bopreal aceptaron un tipo de cambio que supera en $50 el techo de la banda de flotación-.
Lo cierto es que el Banco Central apenas pudo colocar el 27,8% de los u$s3.000 millones previstos. Le queda una última chance dentro de dos semanas pero todo indica que el desinterés seguirá siendo la tónica, salvo que ocurra algún sacudón imprevisto en el mercado.
Los analistas del mercado creen que los u$s810 millones demandados en la primera licitación se explican por la demanda de bancos que tienen restricciones para dolarizarse o tomar cobertura. Y, además, coincidió con la aprobación para que los bancos internacionales pagaran dividendos. Pero ese efecto parecería agotado, dados los escasos u$s26 millones colocados el pasado miércoles.
En todo caso, la pregunta que circula en el mercado es cómo se debe interpretar esta situación: ¿es una buena noticia porque deja entrever una expectativa de estabilidad cambiaria?
¿O, por el contrario, es el reflejo de que el mercado esperaba una tasa más alta para compensar el hecho de que, a diferencia de lo que ocurría con las versiones anteriores, este nuevo bono vence en 2028, es decir ya cumplido el mandato presidencial de Javier Milei?
Hay analistas que afirman que la demanda del bono mejoraría si el dólar detuviera su carrera ascendente, porque eso haría mejorar la cotización del bono en el mercado secundario. En otras palabras, comprar un Bopreal supondría convalidar un tipo de cambio menor que el de la última licitación. Pero es un escenario al que se le atribuye baja factibilidad.
¿Señal de estabilidad cambiaria?
El Bopreal, cuya cuarta serie se anunció tras el levantamiento del cepo, tenía la intención de compensar a las empresas que aún no tienen la posibilidad de acudir libremente al mercado de divisas.
El gobierno lo presentó como una forma de compensar a las empresas que habían sido perjudicadas por la política de dosificación de divisas realizada por el gobierno anterior. Según el cálculo oficial, el incremento en la deuda externa de los importadores fue de u$s27.400 millones en los últimos dos años de la gestión peronista.
Pero, además de solucionar ese problema de stock de pagos atrasados, había otro motivo que le justificaba al gobierno la nueva emisión del Bopreal: ayudaría a aspirar pesos del mercado y, de esa forma, ayudar a que continúe el sendero de baja de la inflación.
Hablando en plata, si se cumpliera el plan original y todos los Bopreales fueran tomados por el mercado, eso implicaría que saldrían de circulación $3,6 billones -aproximadamente un 10% de la base monetaria «tradicional» -es decir, sin contar las letras fiscales de liquidez ni depósitos del Tesoro en el BCRA-.
Pero, dado lo ocurrido hasta ahora, solamente se absorberá $1 billón.
Un atractivo decreciente
Entonces, desde el punto de vista de Toto Caputo, ¿lo ocurrido es un éxito o un fracaso? Por un lado, podría interpretarse como una señal de confianza sobre la estabilidad cambiaria. De hecho, en las anteriores colocaciones del Bopreal, el año pasado, los momentos de mayor demanda de este bono coincidían con los períodos en que se estiraba la brecha entre el «contado con liquidación» y el tipo de cambio oficial.
Fue así que logró colocar bonos por unos u$s10.000 millones, lo cual le permitió varios objetivos en uno: aliviar la situación de empresas endeudadas, retirar liquidez a un costo relativamente bajo y, encima, obtener una mejora fiscal, porque la tercera serie pagó un 17,5% del impuesto PAIS, lo cual dio un empujón a la recaudación impositiva.
Pero claro, hoy el panorama es diferente. Entre otras cosas, porque ya no existen el cepo cambiario ni el impuesto PAIS. Y la brecha entre el dólar CCL y el oficial es menor al 1%.
En el mercado de futuros, los contratos a diciembre cotizan el dólar a $1.422, un 6% por debajo del nivel al que se ubicará el techo de la banda de flotación para fin de año.
En otras palabras, si hubiese ocurrido una demanda masiva por el Bopreal en la última licitación, el mercado podría interpretarlo como una señal de incertidumbre, dado que grandes jugadores habrían mostrado disposición a pagar un dólar que supera el actual techo de la banda.
La aspiradora de pesos, sin potencia
Pero, en el otro extremo, está la cuestión monetaria. ¿Es malo que Caputo haya planeado retirar del mercado $3,6 billones y sólo haya retirado la cuarta parte? Sobre este punto aplica el mismo razonamiento que suele esgrimir el gobierno cuando no «rollea» el total de un vencimiento de bonos.
Es decir, argumenta que es una señal positiva, porque implica que la economía se está remonetizando por la reactivación de la actividad comercial.
De hecho, en la última licitación se renovaron apenas 58,8% de los vencimientos -dicho de otra forma, se volcaron al mercado $4,3 billones-, hubo quienes interpretaron que esto es el síntoma de una escasez de pesos para las necesidades de las empresas.
En parte, es explicable por el «efecto aguinaldo», que hace que la caja de las empresas demande mayor liquidez. Hasta ahí, nada que sorprenda ni que no se haya visto en otros años.
Sin embargo, hay también quienes sospechan que se está dando otro fenómeno más preocupante: que esa baja disposición a tomar títulos públicos ocurrió aun cuando el ministerio de Economía convalidó tasas más altas que en licitaciones previas: 2,88% de tasa mensual, lo que implica una tasa de retorno anual efectiva de 40%, con casi toda la licitación concentrada en títulos de vencimiento corto.
¿Punto Anker para el Bopreal?
Para el gobierno no hay dudas sobre cómo explicar lo que está ocurriendo en el mercado: ante la explosión del crédito, se llegó al célebre«punto Anker», en el que los bancos prefieren volcar la liquidez a financiar la economía real y no colocarla en títulos públicos.
El principal teórico del punto Anker es Federico Furiase, cuya preocupación es dejar en claro que, ante ese desinterés de los bancos por comprar títulos públicos, los pesos que el Tesoro les entrega no proceden de «la maquinita» del BCRA, sino del ahorro que se había hecho por el superávit fiscal.
«Esta remonetización en pesos implica un cambio de composición de la base monetaria amplia (manteniendo fija la BMA), no ensucia la libre flotación cambiaria que tenemos adentro de la banda y se da contra cancelación de deuda del Tesoro», indica el asesor de Caputo y director del BCRA.
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ECONOMIA
Bancos en alerta: la mora de las familias alcanzó su nivel más alto en 20 años

La irregularidad en los créditos bancarios ya superó el 10%, el peor registro desde la crisis de 2001-2002. El foco de los analistas del mercado
16/03/2026 – 11:33hs
El sistema financiero argentino enfrenta una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre de 2001. Según los datos más recientes procesados a partir de la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad en los préstamos otorgados a las familias encendió todas las luces de emergencia al tocar máximos históricos en más de dos décadas.
No se trata de un problema aislado de una entidad o un sector específico: es un fenómeno que ya afecta a los principales bancos del país.
Un nivel récord y en ascenso
Las cifras son contundentes. En enero de 2026, la mora en los créditos a hogares del sistema financiero subió por decimoquinto mes consecutivo, saltando del 9,3% en diciembre al 10,6% en el primer mes del año, de acuerdo a un adelanto de la consultora 1816.
Para encontrar niveles similares, hay que remontarse a los meses posteriores a la crisis de 2001-2002.
Si se profundiza en el análisis, la situación es aún más crítica en el sector de las entidades no financieras (proveedores de crédito que no son bancos, como emisoras de tarjetas no bancarias o plataformas de e-commerce). En este segmento, la irregularidad ya superó el 27%.
Esto significa que más de un cuarto de los préstamos otorgados por estos canales se encuentra en situación irregular, un nivel de estrés que solo se había visto durante la crisis de 2019 y el año de la pandemia.
Dentro de este ecosistema no bancario, gigantes como Tarjeta Naranja y Mercado Libre, que concentran casi el 60% de este mercado, también han visto cómo la irregularidad de sus carteras de clientes siguió escalando en el inicio del año, siempre de acuerdo al informe de los técnicos de 1816.
El peso de las tasas: ¿una trampa para el deudor?
Gran parte de este fenómeno se explica por el costo del dinero. Aunque las tasas nominales mostraron una leve tendencia a la baja recientemente, en términos reales la carga es asfixiante. En febrero, la Tasa Efectiva Anual (TEA) real promedio de los préstamos personales en bancos alcanzó el 40%, mientras que en las entidades no financieras se estima que rondó un exorbitante 150%.
Si a estos números se les suma el Costo Financiero Total (CFT), que incluye seguros, comisiones e impuestos, el peso sobre el bolsillo de los hogares es mucho mayor. En el caso de los bancos ya supera el 150% anual, con topes de hasta 350% anual.
Esto genera un escenario peligroso: si la inflación se reduce, el peso real de la cuota mensual aumenta, dificultando aún más la capacidad de repago de las familias.
Esta inestabilidad provocó que el ritmo de crecimiento de los préstamos en pesos se estanque.
Perspectivas: ¿hacia dónde va el mercado crediticio?
La creciente morosidad de las familias pone en duda la sostenibilidad del consumo bajo el esquema actual de tasas.
Por otra parte, el balance de los bancos también ya están mostrando secuelas de la súbita suba de la irregularidad en el pago de las cuotas.
De acuerdo al reporte, la mirada de los analistas está puesta ahora en el informe de bancos que el BCRA publicará a finales de marzo, donde se espera la confirmación oficial de estos números.
Sin una reducción en la volatilidad de las tasas y un alivio real para el deudor, el sistema corre el riesgo de consolidar una situación de exclusión crediticia para una parte importante de la población, justo cuando la economía más necesita del crédito para reactivarse.
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ECONOMIA
Mercados: las acciones y los bonos argentinos siguen débiles y el riesgo país alcanza los 600 puntos básicos

La guerra en Oriente Medio, con ataques sobre Dubái, y un petróleo que llegó a rondar los 100 dólares, generaba este lunes una creciente prudencia sobre los negocios financieros de Argentina ante la incógnita de una eventual crisis energética global.
La retracción de liquidez y el impacto sobre el riesgo país dominaban la escena, lo que redoblaba la cobertura de inversores en activos sólidos, frente a una semana en la que se conocerán diferentes indicadores de la macroeconomía, coinciden analistas.
Los principales indicadores de Wall Street avanzaban un 1% a las 11 horas, mientras que el panel S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resta un leve 0,2%, en los 2.637.000 puntos.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- promedian una baja de 1%, que eleva al riesgo país de Argentina en 22 unidades, en los 600 puntos básicos, su rango más alto desde el 12 de diciembre del año pasado.
“Argentina atraviesa un proceso de estabilización macroeconómica orientado a reducir la vulnerabilidad externa y reactivar la inversión privada mediante el fortalecimiento del ahorro interno”, sostuvo a Reuters Víctor Cantori, titular de dela sociedad Bursátil X Inversiones.
“Sin embargo, el escenario base podría verse condicionado por factores externos. Una eventual escalada del conflicto en Irán podría impulsar al alza el precio internacional del petróleo, generando presiones inflacionarias globales, mayor volatilidad financiera y potenciales impactos sobre el comercio exterior argentino”, agregó el especialista.
El índice accionario S&P Merval porteño cedió un 4,6% en las anteriores dos ruedas operativas ante un generalizado desarme de carteras.
En otro orden, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó un memorándum ante un tribunal de Nueva York en respaldo a una moción interpuesta por la Argentina para suspender un proceso de descubrimiento en el caso de nacionalización de la petrolera estatal YPF, según comunicó el sábado 14 la Procuración del Tesoro argentina.
El dólar mayorista continuaba operado debajo de los 1.400 pesos, con la influencia compradora de divisas por parte del Banco Central para reforzar sus reservas internacionales, en línea al compromiso asumido ante el FMI (Fondo Monetario Internacional).
“Desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio el peso viene teniendo gran resiliencia, mostrando las bondades del mayor orden macro (…) Hay un superávit primario del 1,7% del PIB”, remarcó Roberto Geretto, analista de Adcap Grupo Financiero, quien resaltó que “el shock petrolero va pegar más que nada por el lado de la inflación”.
El precio del petróleo crudo se aleja de la barrera de los 100 dólares el barril. La variedad WTI (crudo ligero de Texas) en Nueva York cae 4,6%, a USD 94, mientras que el Brent del mar del Norte cede 2,2%, a 96,70 dólares.
Bank of America (BofA) elevó el lunes su previsión para el crudo Brent en 2026 de 61 dólares a 77,5 dólares por barril, alegando el actual bloqueo que se vive en el Estrecho de Ormuz.
El equipo de análisis de materias primas del banco señaló que las nuevas perspectivas reflejan dos escenarios igualmente probables: una resolución rápida que restablezca los flujos en abril y sitúe el Brent cerca de los 70 dólares, o una interrupción más prolongada que se extienda hasta el segundo trimestre y eleve los precios hacia los 85 dólares.
Un conflicto prolongado hasta la segunda mitad del año podría llevar al Brent a unos “astronómicos” 130 dólares, aunque los analistas lo consideran poco probable.
Una vez que termine la guerra, BofA espera que los mercados petroleros vuelvan a un excedente, lo que empujaría al Brent a 65 dólares en 2027.
North America
ECONOMIA
Suben las deudas de expensas: el dato que enciende las alarmas

La morosidad en edificios alcanzó el 19% debido al aumento del costo de vida. Enterate de cuánto son los intereses y cómo afecta esto a tu consorcio
16/03/2026 – 09:30hs
El escenario económico actual en la Argentina está impactando de manera directa en una de las obligaciones mensuales más sensibles para quienes viven en edificios o complejos cerrados: el pago de las expensas. En los últimos meses, se observó una tendencia creciente en el incumplimiento de estos compromisos, lo que genera una señal de alerta no solo para los administradores, sino también para los propios vecinos que deben sostener el funcionamiento operativo de sus hogares.
Este fenómeno no es aislado y responde a una combinación de factores que incluyen el aumento constante en el costo de vida y la presión que ejercen los incrementos en los servicios públicos y los contratos de alquiler. Como resultado, las familias se ven obligadas a priorizar gastos, y en muchos casos, el pago de los gastos comunes del edificio queda postergado, generando una bola de nieve financiera difícil de frenar.
Casi dos de cada diez departamentos mantienen deudas de expensas
Un relevamiento reciente realizado por la plataforma ConsorcioAbierto sobre miles de consorcios en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires revela que la morosidad trepó al 19%. Esto significa que, en la práctica, casi dos de cada diez unidades funcionales presentan algún tipo de atraso en sus pagos. Si bien el sistema de consorcios mantuvo durante mucho tiempo niveles estructurales cercanos al 17%, este desplazamiento hacia el 19% marca un cambio de tendencia que los especialistas sugieren seguir con detenimiento.
El informe destaca que no existen diferencias significativas entre la Capital Federal y el territorio bonaerense en cuanto al nivel de incumplimiento, lo que demuestra que se trata de una problemática extendida. El dato coincide además con los registros del Banco Central, que advierten sobre un endeudamiento creciente de las familias y una menor disponibilidad de ingresos, asfixiadas por la suba de los precios generales.
Deudas de expensas: los intereses por mora como mecanismo de defensa
Para intentar desalentar el atraso y evitar que las finanzas de los edificios colapsen, las administraciones aplican tasas de interés que buscan compensar la pérdida de valor del dinero y los costos operativos adicionales. En la Ciudad de Buenos Aires, la tasa promedio de interés por mora se ubicó en torno al 4,8% mensual durante el mes de enero. Por su parte, en la Provincia de Buenos Aires, el recargo promedio fue superior, alcanzando el 6,1% mensual.
Estos porcentajes tienen como objetivo principal que el consorcio no se convierta en una fuente de financiamiento barata para los propietarios o inquilinos en problemas. Cuando la mora crece de manera sostenida, el edificio comienza a funcionar bajo un esquema de financiamiento interno involuntario: aquellos vecinos que pagan en tiempo y forma terminan sosteniendo temporalmente el mantenimiento de los ascensores, el pago de sueldos del personal y los servicios generales, mientras otros regularizan su situación.
Expensas impagas: gestión y herramientas para evitar el colapso financiero
Desde el sector especializado señalan que la morosidad no responde exclusivamente a la crisis económica, sino que también está estrechamente ligada a la eficiencia de la gestión administrativa. Una administración que cuenta con herramientas modernas para ordenar los cobros y facilitar los canales de pago suele tener un control más riguroso sobre los deudores y logra prevenir que los saldos impagos se vuelvan irrecuperables.
El desafío para este 2026 será encontrar un equilibrio entre la necesidad de los consorcios de recaudar para cubrir sus costos crecientes y la capacidad real de pago de los propietarios. En un contexto donde los gastos de mantenimiento no dan tregua, la transparencia en el uso de los fondos y la búsqueda de planes de pago flexibles aparecen como las únicas vías para evitar que el deterioro de la infraestructura edilicia se convierta en una realidad irreversible producto de las cajas vacías.
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