ECONOMIA
La City duda de que el Gobierno levante rápido el cepo y critica errores no forzados de Caputo

«A veces da la impresión de que este gobierno cambió el déficit fiscal por la venta de dólares que no son del Banco Central, son de los ahorristas». La picante frase la soltó un cambista acostumbrado a batallar a diario en la city, que cuestiona el atraso cambiario.
Apunta a un secreto a voces que circula en la plaza financiera. Si las reservas netas son negativas en unos u$s 7.000 millones, de dónde saca el Banco Central resto para seguir interviniendo tan fuerte en la plaza.
El Gobierno contiene el dólar con reservas, mientras espera por el acuerdo con el FMI
La respuesta es obvia. Está utilizando la planta de los encajes que tienen los bancos por los depósitos en dólares, una costumbre poco recomendable para un esquema endeble como el que tiene el país.
El economista Carlos Melconian viene alertando sobre el escaso nivel de reservas y la política de mantener baja la brecha cambiaria a costa de intervenir en el mercado. «El régimen cambiario está en rojo, el Banco Central no puede continuar vendiendo dólares que no son de él», sostuvo.
En las últimas dos semanas, el BCRA vendió casi u$s1.500 millones para mantener a raya la cotización de los dólares financieros, que, aun así, subieron.
Es que, si bien el Gobierno destaca el logro de haber consolidado el equilibrio fiscal, la otra pata de la cuenta no cierra. Se siguen rifando divisas. En el caso del dólar blend, cada mes se pierden unos u$s1.200 millones que podrían robustecer las reservas.
A juicio de algunos referentes del mercado, el gobierno se enamoró de la baja de la inflación porque atrae votantes, pero a cambio descuidó el frente cambiario. Son los «errores no forzados» que se le empiezan a atribuir a Caputo, y cuya mención incomoda a un ministro de Economía que esperaba otro impacto del acuerdo con el FMI.
A esta altura de los acontecimientos, los u$s8.000 millones en dólares frescos que aportaría el organismo comenzaron a tener sabor a poco para los paladares exigentes del mundo del dinero.
Hay un convencimiento en la City de que con esa plata, que encima será destinada a saldar deuda del Tesoro con el Banco Central, no alcanzará para levantar el cepo cambiario a fin de año.
Los operadores consideran que el Gobierno no querrá correr el riesgo de que se produzca una corrida cambiaria de magnitud, y por eso baja la probabilidad de terminar totalmente con las restricciones cambiarias.
¿Qué falta para que Luis Caputo pueda levantar el cepo?
Importantes banqueros sostienen que para levantar el cepo lo que falta acomodar es el stock de dólares. Lo dicen Alejandro Butti, CEO del Banco Santander Argentina; y Fabián Kon, gerente general del Grupo Financiero Galicia.
Para Kon, «lo más importante es ir viendo que todas las semanas parcialmente se va levantando el cepo. Semana de por medio tenemos alguna regulación que flexibiliza algunas cosas. No nos olvidemos que hace un año no se podían pagar ni siquiera las importaciones. Hoy el flujo ya está prácticamente acomodado. Lo que queda por acomodar es el stock y para poder acomodar eso hace falta un ingreso de dólares, que en teoría debería venir con el acuerdo con el Fondo Monetario».
Butti, por su parte, sostuvo que «el problema del cepo no es estructural de largo plazo. Porque a largo plazo Argentina es un país que puede generar no solo una balanza comercial positiva, sino un flujo de dólares, una balanza de pago positiva. Con lo cual es más un tema de stock que de flujos. Los flujos están asegurados, siempre manteniendo la conducta fiscal. El tema del cepo es de stocks. Va a haber que buscar soluciones a los stocks, como se hizo al principio del Gobierno con la deuda comercial de importaciones».
En tanto, el economista Gabriel Caamaño señaló que el acuerdo con el FMI es clave para «planificar la salida del cepo y definir el nuevo régimen monetario y cambiario». Sobre la promesa del Gobierno de levantar el cepo cambiario, el economista señaló que «hasta ahora se ha hablado de unificar el tipo de cambio con el paralelo convergiendo al oficial, sin una devaluación adicional». Sin embargo, consideró que la falta de detalles sobre el nuevo esquema monetario y cambiario genera incertidumbre en el mercado, lo que presiona a los dólares financieros y obliga al Banco Central a intervenir con intensidad.
Caamaño explicó que la economía necesita un aporte exógeno de liquidez, es decir, financiamiento externo, para evitar que la salida del cepo se retrase demasiado. «El propio Gobierno lo reconoce cuando dice que necesita fondos del FMI para recapitalizar el Banco Central», afirmó. Y detalló que, si no se consigue ese financiamiento, el proceso podría ser más costoso, requiriendo una corrección cambiaria mayor y un uso más agresivo de la tasa de interés, lo que podría afectar el ritmo de desinflación y la actividad económica.
El presidente Javier Milei promete salir del cepo cambiario para fin de año. Y varias veces expresó que no debe cometerse el error del pasado: no hacerlo bien y tener que volver a implantar los controles cambiarios ante una corrida que no se pueda manejar adecuadamente.
La sangría de reservas del primer trimestre refleja lo difícil que es consolidar el balance del Central. Solo en esta primera parte del año, el stock bajó a cerca de u$s 26.000 millones, tras haber arrancado el año arriba de los u$s 32.000 millones.
Parece difícil que una liberación del tipo de cambio confluya a los valores del dólar oficial. La buena noticia es que hoy el mercado ve poco probable un salto mucho más allá de los niveles del dólar financiero, es decir, 1.300 pesos. Sin embargo, algunos creen que con un resultado electoral favorable y la salida del cepo, el tipo de cambio podría seguir apreciándose.
Falta saber, y eso es lo que puso nervioso a los inversores, qué pedirá el FMI a cambio. Esta vez no es un parche a un programa vigente, sino que es un Acuerdo de Facilidades Extendidas nuevo.
El mercado, a la espera de un nuevo esquema cambiario
La falta de definiciones sobre posibles nuevas reglas cambiarias es lo que más inquieta. Especialmente la evasiva de Luis Caputo al ser consultado sobre la continuidad del crawling peg del 1% para el tipo de cambio oficial. Al FMI claramente no le gusta que haya múltiples tipos de cambio y presionará para que todo desemboque en una unificación, posiblemente después de las elecciones.
Para los inversores también pasó a ser un tema crucial si finalmente se levantará o no el cepo y cuáles serán las nuevas reglas de juego.
El cepo vigente en este gobierno comprueba lo que ya todo el mundo sabe: con restricciones cambiarias, a la larga el Central se queda sin reservas. Y esto es un problema, incluso con un gobierno pro mercado y que hizo del superávit fiscal un culto.
El cepo y el futuro del régimen cambiario desvela a los inversores y es la pregunta que se repite una y otra vez en las reuniones con funcionarios del equipo económico y analistas locales.
La salida del cepo no es ya una opción, sino una obligación para el Gobierno. Se trata de la única manera de acelerar la baja del riesgo país y recuperar el acceso a los mercados crediticios. Seguir pagando los vencimientos de deuda en efectivo es factible en el corto plazo, pero se volverá mucho más complicado a partir del año próximo.
Por eso, todavía sigue sobrevolando el fantasma del default. Con reservas netas que siguen en terreno negativo y sin posibilidad de acceder a los mercados, la única opción posible es normalizar el esquema cambiario.
Sin embargo, el dilema de flotar o no flotar continúa sin resolverse. Y por ahora todo queda en el terreno de las especulaciones. La posibilidad de ir a un esquema de bandas cambiarias no parece el más adecuado, porque los inversores rápidamente buscan «testear» el techo, tal como lo pasó al gobierno de Macri con la «zona de no intervención» en 2019.
Ir a un esquema de flotación, si es que finalmente se va por ese camino, requerirá pasos intermedios. El más razonable es que gradualmente se vaya abandonando el «dólar blend», es decir, que los exportadores ya no puedan seguir liquidando un 20% a través del CCL para contener la cotización de los dólares financieros. También hay dudas sobre la continuidad del ajuste del oficial al 1% mensual.
Por eso, a pesar de que hace dos semanas el Ministerio de Economía filtró extraoficialmente que el aporte del FMI será suficiente para eliminar restricciones cambiarias en los próximos meses, las dudas crecen entre los operadores.
Y eso representa un dolor de cabeza para el Gobierno, especialmente en el año electoral.
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ECONOMIA
El riesgo país sigue cayendo y se acerca a los 500 puntos básicos, el índice más bajo desde 2018

Este lunes el riesgo país sigue con la tendencia en baja, tal como venía la semana pasada, cuando llegó a niveles mínimos desde casi ocho años atrás. Hoy, el riesgo país se ubica en las 517 unidades, según la medición de J.P. Morgan, su menor nivel desde el 12 de junio de 2018, cuando llegó a los 503 puntos.
En cuanto a la plaza local, durante este lunes los bonos soberanos en dólares que más subieron son el Global 2035, que avanza 0,7%, seguido por el Global 2038, que también gana 0,7%, y el Global 2041, con una mejora de 0,6%.
El índice S&P Merval sube 2,5% a 3.116.377,510 puntos en pesos, mientras que en dólares sube 2% a 2.091,98. En la rueda de esta jornada, las acciones líderes que más suben son Edenor (+6,9%), Transportadora de Gas del Norte (+6,9%) e Irsa (+6,4%).
En los mercados de Nueva York sobresalen las subas en dólares de BBVA (+7,3%) y Central Puerto y Banco Supervielle (ambos con +5%).
Compra de reservas, dólar y confianza: las claves detrás de la caída del riesgo país
Durante la semana pasada se sostuvo un tono positivo para los activos financieros argentinos, con subas en acciones y bonos, una nueva baja del riesgo país y un dólar en retroceso, en un contexto de compras de divisas por parte del Banco Central.
Uno de los factores clave detrás de la baja del riesgo país es el crecimiento de las reservas internacionales brutas, que superaron los u$s45.000 millones por primera vez desde septiembre de 2021. A eso se suma la demanda sostenida por los bonos soberanos, reforzada tras el pago de amortizaciones y vencimientos del 9 de enero.
Con este escenario, el riesgo país argentino se ubica en niveles que no se veían desde 2018. Desde la asunción de Javier Milei, el indicador se redujo en casi 1.400 puntos básicos, y si la comparación se extiende a noviembre de 2023, cuando ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.
La mejora de los bonos y la compresión del riesgo país también se explican por el saldo comprador del BCRA en enero, superior a u$s900 millones, y por la baja del tipo de cambio mayorista.
El BCRA compra y el oficial baja: la señal detrás de las operaciones
Expertos de la city porteña detallaron que el Banco Central acumuló en enero más de u$s900 millones, con un promedio diario de u$s63 millones y catorce ruedas consecutivas de saldo positivo. Para la sociedad de bolsa PPI, que compras de esa magnitud convivan con un tipo de cambio que no se recalienta sugiere que una parte relevante de la demanda se canalizó mediante operaciones en bloque.
Desde Epyca señalaron que, en la primera quincena de 2026, el BCRA también logró compras consecutivas bajo la nueva regulación cambiaria, acumulando u$s562 millones y superando el 5% del volumen operado en el MLC que el Gobierno había tomado como referencia. Para sus analistas, ese dato muestra un aprovechamiento efectivo de una oferta temporal de divisas.
Sin embargo, los expertos de la consultora explicaron que la «compra fuerte» de dólares recién ganaría tracción cuando exista una oferta masiva, algo que ubican a partir del inicio de la liquidación de la cosecha gruesa desde marzo.
En esa ventana, sostuvieron, habría más margen para normalizar variables monetarias —como encajes y tasas— sin tensionar el techo de la banda cambiaria.
Tesoro en modo dólar
A la par de las compras del Central, desde PPI señalaron que el Tesoro habría vuelto a demandar dólares. En la rueda del lunes 19/01 —de bajo volumen por el feriado en Estados Unidos— sus analistas infirieron nuevas compras por el movimiento de sus cuentas en el Banco Central: los depósitos en moneda extranjera subieron u$s279 millones, mientras que los depósitos en pesos cayeron el equivalente a u$s269 millones.
Para PPI, dado el patrón reciente, es probable que esas operaciones se hayan realizado directamente contra el BCRA. Si esa hipótesis se confirma, el Tesoro acumularía compras por u$s2.746 millones en lo que va del mes directamente a la autoridad monetaria, un dato que vuelve a poner el foco en la coordinación entre política cambiaria y necesidades financieras del sector público.
Los especialistas del bróker detallaron que las últimas compras servirían para afrontar las obligaciones restantes de enero, estimadas en u$s245 millones. Mirando hacia adelante, estimaron que la dinámica podría repetirse: en febrero el Tesoro enfrenta vencimientos cercanos a u$s1.000 millones, de los cuales u$s830 millones corresponden al pago trimestral de cargos e intereses al FMI; al 19/01, añadieron, contaba con apenas u$s349 millones en su cuenta en el BCRA.
PPI también advirtió el lado B: el Tesoro sigue reduciendo sus depósitos en pesos en el BCRA y al 19/01 se ubicaban en $2,32 billones, el nivel más bajo desde mayo de 2024, lo que erosiona una fuente clave de liquidez del sistema financiero.
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ECONOMIA
Salió desde Venezuela el primer buque con crudo pesado hacia Estados Unidos

Un buque tanque fletado por Trafigura partió el domingo desde el puerto venezolano de Jose, transportando alrededor de un millón de barriles de crudo pesado venezolano al Puerto Petrolero Offshore de Luisiana (LOOP), según datos y documentos de LSEG, difundidos por la agencia Reuters. Este envío representa el primer cargamento directo a Estados Unidos dentro de un acuerdo de suministro de 50 millones de barriles recientemente pactado entre Caracas y Washington.
Las comercializadoras Vitol y Trafigura recibieron este mes las primeras licencias estadounidenses para cargar y exportar petróleo venezolano como parte del acuerdo, tras lo cual comenzaron a enviar cargamentos a terminales de almacenamiento en el Caribe, desde donde han comercializado y vendido el crudo a refinerías internacionales.
De acuerdo con el reporte de Reuters, el petrolero Gloria Maris, con bandera de Liberia, lleva aproximadamente un millón de barriles de crudo Merey de Venezuela y es el primero que las comercializadoras envían directamente a un puerto estadounidense desde el inicio del acuerdo, de acuerdo con los documentos y datos disponibles. Además, el buque más pequeño Volans, con bandera de Barbados, zarpó el domingo con cerca de 450.000 barriles de crudo venezolano hacia la terminal de Bullen Bay en Curazao.
Hasta la fecha, los comerciantes han enviado entre 10 y 11 millones de barriles de petróleo venezolano en el marco del acuerdo, y se preparan para comenzar a exportar fueloil, según fuentes y documentos revisados. Sin embargo, antes de que Venezuela pueda revertir los recortes de producción implementados durante el bloqueo estadounidense, el país debe agotar la mayor parte de los más de 40 millones de barriles acumulados en almacenamiento desde el mes pasado.
El volumen de crudo venezolano exportado como parte del acuerdo de suministro de USD 2.000 millones se situó la semana pasada en unos 7,8 millones de barriles, según datos de monitoreo de buques y documentos de PDVSA. El lento avance de los envíos ha impedido a la empresa estatal revertir completamente los recortes de producción.
El acuerdo entre Caracas y Washington, sellado este mes, permite la venta de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano almacenado en tanques y buques. Vitol y Trafigura fueron las primeras en obtener licencias estadounidenses para cargar y exportar. Sin embargo, el suministro no ha permitido a PDVSA reducir rápidamente los inventarios ni revertir los recortes de producción iniciados en enero.
Fuentes involucradas en las transacciones señalaron que las dificultades para transferir y almacenar el petróleo, así como la renuencia de los clientes finales a pagar los precios solicitados, han retrasado las ventas. Desde el 12 de enero, cuando los dos primeros petroleros partieron hacia terminales en Bahamas y Santa Lucía, otros cinco buques han seguido transportando crudo venezolano a esos destinos y a Curazao, según datos de envío revisados.
La estatal PDVSA, junto a Vitol y Trafigura, no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios. Funcionarios estadounidenses informaron la semana pasada que unos USD 500 millones provenientes de las primeras ventas de petróleo se depositaron en un fondo, cifra confirmada por el Gobierno venezolano, que anunció la llegada de los primeros USD 300 millones. No se han detallado los volúmenes exportados.
Además de los cargamentos gestionados por las comercializadoras, la única otra compañía que actualmente exporta crudo venezolano es Chevron, principal socio de PDVSA en una empresa mixta, que incrementó los envíos este mes desde los 100.000 barriles por día exportados en diciembre, según los datos disponibles.
Las transacciones petroleras entre Venezuela y Estados Unidos se aceleraron después de la captura del ex dictador Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores en una operación militar estadounidense en Caracas. Desde entonces, el poder fue asumido por la vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, quien ha sido considerada por la Casa Blanca como interlocutora oficial para conducir la transición a la democracia en el país caribeño.
South America / Central America
ECONOMIA
Un broker de la City revela su cartera ideal: cómo distribuir $1 millón en 10 acciones con potencial

Con un dólar que se mantiene estable, tasas reales todavía algo elevadas y un riesgo país que se mueve sin grandes sobresaltos, el mercado accionario argentino atraviesa una etapa de transición. Lejos del rally explosivo que siguió al cambio de escenario político, el S&P Merval ingresó en una fase de leve suba en dólares, donde las alzas dejaron de ser generalizadas y el foco volvió a ponerse en los fundamentos de cada sector y de cada empresa.
En ese contexto, IEB Research presentó en su último Argentina Weekly una cartera de acciones argentinas con un sesgo deliberadamente conservador. La estrategia no apunta a maximizar retornos en el corto plazo, sino a ordenar el riesgo, priorizar compañías líquidas y posicionarse en sectores que puedan capturar una mejora gradual del escenario macro si se consolidan algunos de los equilibrios actuales.
La lectura de fondo es que el equity argentino continúa condicionado por la dinámica del riesgo país, pero empieza a mostrar valor relativo frente a otros activos, especialmente si se mira el mediano plazo y se evita la concentración excesiva.
Un mercado que no está caro
Según el análisis de IEB, el principal condicionante de la renta variable local sigue siendo el riesgo país, que se mueve en torno a los 500–550 puntos básicos. Ese nivel explica por qué, pese a la acumulación de reservas del BCRA y a una inflación que desacelera, las acciones no lograron una recomposición más agresiva en dólares.
La consecuencia de este escenario es una subvaluación relativa de las acciones argentinas, particularmente en los sectores con mayor peso en el índice, como Oil & Gas y Bancos, que vienen mostrando un desempeño más débil frente a otros segmentos que ya capturaron parte de la mejora macro.
Para IEB, esta situación no invalida la inversión en acciones locales, pero obliga a ser selectivo, priorizar balances sólidos y evitar apuestas puramente tácticas en un mercado que todavía carece de catalizadores claros.
La lógica detrás de la cartera de IEB
La estrategia propuesta por IEB Research se estructura sobre una premisa simple, ya que en un mercado lateralizado, la clave no es adivinar el timing, sino construir carteras equilibradas, con sectores defensivos que amortigüen la volatilidad y exposiciones selectivas a los motores estructurales de la economía argentina.
Por eso, la cartera concentra su mayor peso en Oil & Gas, mantiene una participación relevante en Bancos y refuerza el perfil defensivo con empresas reguladas, complementando el esquema con sectores que podrían capturar valor ante una reactivación gradual de la actividad.
Cómo se invertiría $1 millón según esta estrategia
Aplicando la distribución sectorial definida por IEB a un capital de $1.000.000, el armado de la cartera queda claramente definido, tanto a nivel sectorial como por acción.
Oil & Gas: $400.000
El sector energético concentra el 40% del portafolio, reflejando la convicción de IEB en el potencial de Vaca Muerta como principal motor estructural del mercado argentino.
De ese total, $250.000 se asignan a YPF, que representa el 25% de la cartera. Para IEB, la petrolera estatal atraviesa un proceso de transformación profundo: venta de áreas maduras, reducción de costos de extracción y crecimiento sostenido del shale oil. El desempeño del bloque Loma Campana permitió alcanzar niveles de producción que consolidan un precio de equilibrio competitivo incluso en un contexto de Brent más débil. Además, la desinversión en activos no estratégicos fortaleció la generación de caja y mejoró el perfil financiero de la compañía.
El resto del bloque energético, $150.000, se destina a Vista Energy, que explica el 15% del portafolio. A diferencia de YPF, Vista presenta una exposición casi total al upstream, lo que le otorga mayor sensibilidad al precio del crudo y a la expansión de la producción. Para IEB, se trata de una apuesta con mayor volatilidad, pero también con mayor potencial relativo si el desarrollo de Vaca Muerta continúa avanzando.
Bancos: $200.000
El sector bancario concentra el 20% del capital, dividido en partes iguales entre Banco Macro y BBVA Argentina.
En el caso de Banco Macro, al que se destinan $100.000, la lectura de IEB es que ofrece un perfil más defensivo dentro del sector financiero, con fuerte presencia en el interior del país y un modelo de negocio más tradicional. La eventual recuperación del crédito al sector privado y una mayor estabilidad macro aparecen como los principales catalizadores para una mejora en resultados.
Por su parte, BBVA Argentina, que recibe otros $100.000, aporta diversificación y una mayor integración regional. Para IEB, una compresión del riesgo país y una normalización gradual del sistema financiero podrían reflejarse en una mejora de márgenes y en una recuperación del valor de mercado del sector bancario en su conjunto.
Reguladas: $160.000
El bloque de empresas reguladas representa el 16% de la cartera y cumple un rol claramente defensivo.
Dentro de este segmento, $60.000 se asignan a Transportadora de Gas del Norte, una compañía que se beneficia de la recomposición tarifaria y de un marco regulatorio más previsible. IEB destaca su bajo nivel de apalancamiento y la capacidad de afrontar inversiones futuras sin comprometer su balance.
El resto del bloque se reparte entre Central Puerto y Transener, con $50.000 cada una. En ambos casos, IEB resalta la estabilidad de los flujos, la mejora en balances tras años de atraso tarifario y el rol estratégico que cumplen dentro del sistema energético argentino.
Sectores complementarios
El 24% restante del portafolio, equivalente a $240.000, se distribuye entre sectores que IEB considera con potencial de mediano plazo, aunque con ponderaciones más acotadas para evitar desequilibrios.
En Servicios Financieros, se destinan $80.000 a BYMA, una apuesta directa al crecimiento del mercado de capitales argentino. Un mayor volumen operado, nuevas emisiones y más participación de inversores institucionales serían los principales drivers.
En Real Estate, otros $80.000 se asignan a IRSA, que combina activos inmobiliarios con exposición al consumo. Para IEB, una mejora gradual de la actividad económica podría traducirse en una revalorización de estos activos.
El sector Materiales recibe $50.000, concentrados en Loma Negra, una compañía directamente ligada al ciclo de la construcción. La reactivación de la obra privada y, eventualmente, de la obra pública, aparecen como factores clave.
Finalmente, $30.000 se asignan a Telecom Argentina, aportando una exposición acotada a telecomunicaciones y servicios digitales, con foco en estabilidad más que en crecimiento agresivo.
Una estrategia pensada para el mediano plazo
Por todo esto, el mensaje de IEB Research y remarca cómo el mercado accionario argentino todavía necesita catalizadores para destrabar una suba más sostenida, pero la relación riesgo–retorno empieza a volverse atractiva si se construyen carteras equilibradas y se evita la concentración excesiva.
Con $1 millón, la propuesta no apunta a un golpe de corto plazo, sino a posicionarse de manera ordenada en acciones argentinas con balances sólidos, liquidez y capacidad de capturar una mejora gradual del escenario macro. En un mercado que sigue siendo sensible al frente político y al riesgo país, la disciplina y la selectividad vuelven a ser el principal diferencial para el inversor.
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