ECONOMIA
La licitación dejó $5,8 billones en la calle y Caputo apeló a medida de urgencia para evitar presión sobre el dólar

A esta altura, ya no queda en claro si el gobierno pretendía renovar todo el vencimiento de deuda para no dejar pesos «excedentes» en el mercado o si, por el contrario, quería devolverle liquidez a los bancos para estimular una baja en las inéditas tasas de interés de los últimos días.
El hecho objetivo es que, el lunes próximo, el Tesoro les deberá pagar a los inversores $5,8 billones, correspondientes al 38,93% del monto de deuda que quedó sin renovar. El nivel de rechazo es un récord para esta gestión, y hace aparecer como una broma de mal gusto la argumentación que, hasta no hace mucho tiempo, hacía el Gobierno cada vez que no conseguía un «rolleo» del 100%. En esos casos, Toto Caputo afirmaba que se trataba de un síntoma positivo, porque significaba que los bancos preferían canalizar pesos hacia el crédito productivo y el consumo antes que alojarlo en el sector público.
Era la famosa teoría del «Punto Anker», que con las tasas actuales y los problemas de los bancos para hacerse de liquidez, ha quedado completamente desacreditada. Hoy, no solamente se está encareciendo el crédito a un nivel que ya hace temer por un freno en la recuperación económica. Además, está quedando sin efecto una de las frases preferidas de Toto Caputo, la que afirmaba que «los bancos volvieron a trabajar de bancos».
De hecho, la duda que hay en el mercado es qué destino tendrán los pesos que no fueron a las Lecaps, aun cuando las tasas de interés de corto plazo llegaron a una tasa anual de 69,2%. Y nadie en el mercado cree que esos pesos puedan ir al financiamiento de proyectos productivos. Más bien, se especula sobre si serán encajados en el Banco Central, si se aplicarán a las operatorias de préstamos entre los propios bancos o… si terminarán presionando al dólar.
Precisamente para aplacar esos temores, el gobierno salió rápidamente a aclarar que no quedarían pesos excedentes. El encargado de enviar el mensaje fue Federico Furiase, uno de los ideólogos de la política monetaria del gobierno, quien aseguró que los $5,8 billones serán inmediatamente absorbidos.
«En este caso, serán absorbidos mayoritariamente vía aumento de encajes remunerados con nuevos títulos públicos a ser suscriptos el lunes próximo (día de la liquidación de la licitación de hoy), a través de una nueva licitación del Tesoro», escribió en las redes sociales.
Como primera reacción, no fue un mensaje que haya disipado la incertidumbre, sobre todo porque los analistas ven allí un retroceso: la vuelta de pasivos remunerados como única herramienta para evitar la presión sobre el dólar. Es decir, el mismo instrumento que según el gobierno generó la peligrosa bola de letras que llevó el déficit cuasi fiscal a 10 puntos del PBI.
En todo caso, ahora la especulación está focalizada en cuál será el nivel de tasa al que los bancos aceptan para suscribir la nueva licitación de urgencia. Todo un síntoma de nerviosismo del gobierno, que ha elegido el costo del crédito como variable de ajuste para garantizar la estabilidad cambiaria.
Más tasa de interés, menos «rolleo» de deuda
Hace un mes, tras las turbulencias por el desarme de las LEFI -el instrumento con el que los bancos manejaban su liquidez de corto plazo- el mercado se mostraba escandalizado por el hecho de que Caputo hubiera convalidado tasas de 47% anualizado. Dos semanas después, esa cifra lucía pequeña en comparación en el 65% que se pagó por las letras y que, aun así, tuvo que resignarse a que la cuarta parte de la deuda quedara sin renovarse.
En la última licitación de este miércoles la tasa subió al 69% anual para las posiciones cortas y de 58% para las que vencen tras las elecciones legislativas de octubre. Y, aunque en la comparación con las licitaciones anteriores impresionan como cifras extremadamente altas, no lo son tanto si se tiene en cuenta la turbulencia que está viviendo el mercado financiero.
La tasa la caución -la operatoria más común para obtener liquidez de cortísimo plazo- se ubicó este miércoles en 63%, tras haber tocado el 80%. Esa misma tasa, antes de que se decidiera el desarme de las LEFIs se ubicaba en torno al 25%.
En otra operatoria directa entre bancos conocida como «repo» -las entidades se prestan dinero entre sí para solucionar una falta urgente de caja, mediante la recompra de títulos valores- la tasa llegó a un nivel de 67%.
Correcciones al «efecto LEFI»
Entre los analistas no hay dudas respecto de cómo se llegó a esta situación: cuando se desarmaron las LEFI, los bancos se quedaron sin «prestamista de última instancia», porque el BCRA no otorgaba pases activos -préstamos para resolver liquidez de corto plazo. Y esto llevaba a que los bancos tuvieran que acumular «liquidez por las dudas», encareciendo así la tasa.
Pero la situación se agravó del todo cuando se anunció que el monto que obligatoriamente debía quedar encajado en el BCRA era el 40% de los depósitos. Toda una demostración sobre la obsesión del equipo económico por no dejar pesos «excedentes» que pudieran presionar a los precios o al tipo de cambio.
El problema, según fuentes bancarias, fue que algunas entidades financieras se pudieron haber «quedado cortas» con los encajes en el inicio del mes y, por lo tanto, en las próximas semanas deberán compensar alojando una mayor cantidad de pesos en el BCRA.
«El aumento en los encajes le generó a las entidades financieras un rojo equivalente al 4,1% de los depósitos de pesos, a lo que se sumó una exigencia adicional de 0,9% de los depósitos por el aumento en el stock registrado durante julio. Con esto, los bancos tuvieron que salir a buscar $6 billones adicionales para cubrir las posiciones de efectivo mínimo en la cuenta corriente del BCRA… y todavía no lo lograron», advierte un reporte de la consultora Eco Go, dirigida por Marina Dal Poggetto.
Y recuerda que, en su búsqueda de liquidez, los bancos desarmaron pases pasivos por $1,7 billones y tuvieron que salir a «reventar» títulos públicos por $3,2 billones. Del otro lado del mostrador, el propio BCRA fue uno de los que compraron los bonos, lo cual se refleja en el rubro «otros» de la base monetaria, con una expansión de $2,6 billones en la primera semana de agosto.
Todo por la liquidez
Con ese panorama, no extrañó a nadie que, con dificultades para integrar los exigentes encajes de 40%, muchos bancos preferirán quedarse con los pesos antes que renovar, por más atractiva que fuera la tasa.
Es así que ni siquiera se llegó al tope que había fijado el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, para las letras con vencimiento en septiembre, que eran por $7 billones, y obtuvieron demanda por poco más de $3 billones.
Tampoco funcionó como estímulo el anuncio del BCRA de que, como le venían reclamando los bancos, repusiera la ventanilla de liquidez -pases activos, en la jerga- para ayudar a los bancos a manejar su liquidez de corto plazo, a una tasa de mercado más un spread de 2%.
Después de todo, el objetivo declarado del gobierno era que, mediante estas licitaciones, se pudiera alargar la «duration» de la deuda y bajar las tasas de la deuda pública. Pero, muy lejos de ese propósito, apenas $3,8 billones -un 25% del monto que vencía- se alojó en los títulos con vencimiento posterior a las elecciones de octubre.
¿Luis Caputo todavía tiene margen?
Desde ya, tampoco se logró el otro objetivo de la estrategia monetaria del gobierno: es decir, que progresivamente la deuda vaya pagando tasas menores, en la medida en que se consolida el superávit fiscal, se limpia el balance del BCRA y se controla la inflación.
A juzgar por la respuesta del mercado, sigue la incertidumbre, y las altísimas tasas reales –un 39,8% anual por encima de la inflación estimada en 21%- están escondiendo una expectativa de devaluación en el mediano plazo.
Sin embargo, no necesariamente el resultado de la licitación de ayer pueda ser malo desde el punto de vista de Toto Caputo. Por lo pronto, queda en claro que buena parte de los pesos que no entraron a la licitación quedarán encajados en el Central. Y, eventualmente, una mayor liquidez podría hacer que las tasas de operatoria bancaria para cortísimo plazo descompriman desde los niveles récord de esta semana.
La habilidad del ministro tendrá su mayor test en el mercado cambiario: su mejor resultado sería que se mantuviera la relativa calma actual en simultáneo con una caída de las tasas.
Pero prefirió no esperar dos semanas para volver a testear el humor de los inversores dentro de dos semanas, cuando tenga que hacer frente a otro vencimiento por $8 billones. El próximo lunes, se subirá en nivel de encajes, que se integrarán con nuevos bonos. El objetivo es claro: que ningún peso quede «sobrando» en el mercado.
La incógnita, como siempre, es cómo reaccionará el mercado cambiario, donde los analistas observan con preocupación que la tasa de interés está experimentando un «rendimiento decreciente». Es decir, cada vez se requiere una suba mayor de tasa para lograr una baja del dólar más acotada.
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ECONOMIA
La frase de Milei que completó Arriazu, el economista respetado por el presidente

El economista habló en un evento en Tucumán, donde retomó la frase de Milei a Bausili, anticipando que le iban a salir «dólares por las orejas»
28/03/2026 – 19:45hs
En el marco de un evento organizado por la Fundación del Tucumán en la localidad de Yerba Buena, el prestigioso economista Ricardo Arriazu brindó una disertación en la que analizó el complejo escenario global y las oportunidades inéditas que se le presentan a la Argentina, aunque el especialista -uno de los más respetados por el presidente Javier Milei- advirtió sobre los riesgos de la política monetaria actual.
Arriazu fue contundente al describir la situación social del país y la necesidad de un cambio de paradigma en la generación de riqueza. «Si todo el mundo ganara exactamente igual, cosa que es imposible, el salario promedio en la Argentina sería de $2 millones por mes. Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo», sentenció ante la audiencia.
Para el economista, el país atraviesa una contradicción entre la percepción de crisis y los datos oficiales, la cual calificó como consistente. «La gente dice ‘no llego a fin de mes’, ‘mis ventas bajaron 50%’ y ‘se está destruyendo la industria’. Y al mismo tiempo, el INDEC dice que el nivel de actividad económica en diciembre fue el más alto de la historia, y enero fue más grande que diciembre. ¿Alguien miente? No. Hay exageraciones, pero es consistente», explicó sobre la disparidad entre los índices macroeconómicos y el bolsillo de los ciudadanos.
Análisis de Arriazu: un escenario global con los «planetas alineados»
El especialista destacó que, a diferencia de otras crisis históricas, el contexto internacional actual favorece la posición argentina debido a su nuevo rol en el mercado energético. «A Argentina por primera vez, a diferencia del ‘73, esto lo agarra como exportador de petróleo. En el ’73 éramos importadores y aparte cayó el precio de la soja a la mitad. Ahora, con el tema de la urea, está subiendo el precio de la soja. Los planetas están alineados si no hacemos macanas», analizó.
En este sentido, Arriazu proyectó una fuerte entrada de divisas gracias al empuje del campo y la energía: «Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita». Sin embargo, recordó que para que este flujo se materialice es vital atacar el problema de fondo del capital argentino. «Es un país que se estuvo comiendo el stock de capital para dar consumo. En lugar de atacar el problema donde está, tratamos de dar soluciones comiéndonos la gallina», cuestionó críticamente.
Críticas a la política cambiaria y la incertidumbre
A pesar de su optimismo respecto al potencial exportador, Arriazu no ahorró críticas hacia la implementación del modelo de bandas cambiarias por parte del Ejecutivo. «Ya sabemos el resultado de las bandas que tanto aplaudimos: inflación, actividad económica que venía creciendo hasta el momento de la banda y comenzó a caer después; habían comprado US$25.000 millones, ahora no compraron nada; y el riesgo país se duplicó», detalló sobre los efectos de la medida.
Para concluir, el economista subrayó que la confianza sigue siendo la variable que define el corto plazo en la Argentina. «Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo en Argentina. Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares. Nunca lo voy a entender», remató, dejando un mensaje de alerta sobre la necesidad de previsibilidad para consolidar la recuperación.
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ECONOMIA
La actividad económica no se sostuvo y cayó 2,9% en febrero, según un estudio privado

La recuperación de la actividad económica que se había insinuado al comienzo del año sufrió un traspié durante el segundo mes de 2026. Tras un enero con indicadores positivos que entusiasmaron al Poder Ejecutivo, la dinámica productiva volvió a terreno negativo debido, fundamentalmente, al peso de los sectores vinculados al mercado interno y la producción fabril.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), el nivel general de actividad registró una contracción de 2,9% interanual en febrero de 2026. Al observar la medición desestacionalizada, el indicador mostró una merma de 0,5% respecto a enero, lo que marca una interrupción en la tendencia de crecimiento de corto plazo. Con estos números, el primer bimestre del año cierra con una caída acumulada de 1,9%.
Este resultado de febrero contrasta con el desempeño de enero, cuando los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostraron señales de alivio. En el primer mes del año, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 1,9% en la comparación interanual y un 0,4% respecto de diciembre en términos desestacionalizados.

En aquel momento, el Gobierno celebró el resultado como una consolidación del rumbo económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de sus redes sociales que el EMAE alcanzó “un nuevo máximo histórico”, mientras que otros integrantes del equipo económico resaltaron que la economía creció mientras la inflación continuó en descenso. No hay que olvidar, además, que en el Presupuesto 2026 el oficialismo estimó que el Producto Bruto Interno (PIB) crecerá un 5% a lo largo de todo el año, una meta que ahora enfrenta el desafío de revertir la tendencia observada en febrero.
El análisis por sectores: una marcha con marcadas diferencias
La caída del 2,9% en febrero no afectó de igual manera a todos los ámbitos productivos. El informe de OJF revela una brecha pronunciada entre los sectores extractivos y exportadores, que mantienen tasas de crecimiento de dos dígitos, y los rubros industriales y comerciales, que atraviesan un presente complejo.
La Industria Manufacturera registró, una vez más, uno de los peores resultados del mes. Según el Índice de Producción Industrial de la consultora (IPI-OJF), la actividad fabril retrocedió 2,7% mensual en febrero, cortando la mejora que se había registrado en enero. En la comparación interanual, el desplome fue del 7,9%. “La fuerte caída de 7,9% fue impulsada principalmente por las caídas de maquinaria y equipos, con bajas en todos los rubros, y en alimentos, principalmente por la merma registrada en la molienda de aceites”.
El sector del Comercio, tanto mayorista como minorista, también reflejó la debilidad del consumo interno con una caída interanual del 6,9%. A esto se sumó un comportamiento inusual en el rubro de Electricidad, Gas y Agua, que anotó una baja anual del 5,6%. Según explica el informe, esta retracción fue provocada por la generación eléctrica, que registró una caída del 8,9% debido a un “menor consumo tanto residencial como de industria y comercios”.

En la vereda opuesta, el sector de Minas y Canteras continúa operando como el principal motor de la economía. En febrero, esta rama de actividad registró una expansión del 12,6% anual, impulsada mayormente por los niveles de producción en Vaca Muerta, que “continúan batiendo récords”. No obstante, el estudio privado advierte que los pozos convencionales en otros yacimientos muestran bajas en la producción, lo que matiza el resultado general del sector.
El agro también aportó cifras positivas, aunque con matices internos. El sector agropecuario avanzó un 6,7% interanual en febrero. Mientras que la producción agrícola mostró un sólido incremento del 13,0%, el impacto total fue morigerado por una baja del 7,1% en la ganadería. Por su parte, la Intermediación Financiera se mantuvo en terreno positivo con una suba del 8,8% anual.
Otros sectores mostraron variaciones más modestas o estancamiento. La Construcción apenas creció un 0,7% interanual, una cifra similar a la de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (+0,7%). En tanto, la Administración Pública y Defensa registró una leve caída del 0,6%.
Perspectivas para el resto del año
Para la consultora Orlando Ferreres, la dinámica actual responde a una economía que se mueve a distintas velocidades según el origen de la demanda. Mientras los sectores vinculados a la exportación de recursos naturales y finanzas muestran dinamismo, el resto de las actividades depende de factores que aún no terminan de consolidarse.
“La reactivación de los sectores más golpeados dependerá de que mejoren los ingresos de las familias, de la mano de una recuperación salarial y de mejoras en el mercado laboral”, analizan los especialistas. Desde la entidad sostienen que un escenario macroeconómico más ordenado debería propiciar que estas condiciones comiencen a verificarse durante la segunda mitad del año.
Por lo pronto, la caída de febrero deja una base más baja para el resto del trimestre. El desafío para el cumplimiento de las metas oficiales del 5% de crecimiento anual radica en que los sectores de consumo masivo y la industria logren acoplarse al ritmo de la minería y el agro, algo que en el primer bimestre del año todavía no ha sucedido de manera sostenida.
ECONOMIA
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur abre oportunidades para la exportación de pick ups

A nivel global, el sector automotriz se caracteriza por mantener flujos de comercio intrarregionales, es decir, producen y venden en su vecindad: Sudáfrica exporta a Europa, África y Oceanía, Tailandia abastece a Asia y América del Norte, y Argentina a Latinoamérica. China vende principalmente al mercado interno.
Argentina es el cuarto exportador de pick ups a nivel global, aunque, hasta el momento, el destino principal de sus productos siempre quedó en el continente. Ahora, la producción de pick ups en Argentina tiene la oportunidad de romper esta lógica y acceder al calificado mercado europeo.
El acuerdo con la Unión Europea y el acercamiento comercial con Estados Unidos, junto a las reformas internas, plantean una oportunidad inédita para que la industria automotriz argentina se relance como plataforma exportadora. La firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur cambió el foco estratégico del sector automotriz nacional, situando a las terminales automotrices del país en condiciones de dar un salto al convertirse en productores regionales con potencial de expansión hacia mercados globales.
En pocos sectores esta perspectiva es tan evidente como en el de las pick ups medianas. Argentina ya ocupa un lugar relevante en este segmento. En 2025 se produjeron cerca de 300.000 unidades; el país es uno de los principales fabricantes mundiales (solo por detrás de Tailandia, Estados Unidos y China) y líder regional en esta categoría de vehículos.
Argentina es uno de los principales fabricantes mundiales (solo por detrás de Tailandia, Estados Unidos y China) y líder regional en esta categoría de vehículos
El perfil exportador del sector refuerza este posicionamiento. Más del 70% de la producción de pick ups se destina a mercados externos y las exportaciones superan las 200.000 unidades anuales, abasteciendo a más de 16 países de América Latina y el Caribe
Exportar a esta escala implica haber alcanzado estándares productivos, logísticos y comerciales consistentes con mercados exigentes. En otras palabras, Argentina no parte de cero: ya cuenta con capacidades industriales concretas sobre las cuales construir una estrategia de expansión internacional.
Europa como primer salto de escala
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur inicia una etapa de definición con señales alentadoras. La firma del entendimiento puso fin a una negociación que se extendió durante años y abre el camino hacia su implementación. En el Mercosur, los países aceleraron sus procesos internos de aprobación y ratificaron su respaldo político al pacto, mientras que, en Europa, aunque aún restan instancias institucionales por completar, el proceso sigue abierto y en movimiento. El escenario actual muestra un avance tangible de una asociación estratégica que se aproxima, paso a paso, a su entrada en vigor.
Durante años, el acceso al mercado europeo estuvo condicionado por barreras arancelarias que limitaron la competitividad de la producción argentina, pero el acuerdo UE–Mercosur comienza a cambiar esa ecuación. Europa dejaría de ser un mercado marginal para transformarse en un destino comercial viable para las pick ups producidas en el país. El potencial acceso a este mercado podría representar un aumento significativo en la producción argentina y una mayor diversificación de los destinos de exportación.
Los modelos fabricados en Argentina cuentan, además, con reconocimiento previo en mercados internacionales, lo que reduce parte del riesgo de inserción. A esto se suma una capacidad productiva instalada relevante, una cadena de proveedores experimentada y un ecosistema exportador que ya demostró su idoneidad.
Los modelos fabricados en Argentina cuentan, además, con reconocimiento previo en mercados internacionales, lo que reduce parte del riesgo de inserción
Durante años, países como Sudáfrica abastecieron estratégicamente a la Unión Europea gracias a acuerdos comerciales preferenciales. El nuevo escenario disminuye esa ventaja: si las condiciones de acceso convergen, la competencia se centra en productividad, costos, escala industrial y confiabilidad logística. En ese terreno, Argentina cuenta con activos para competir.
El nuevo vector: Estados Unidos
Otra variable clave es que el cambio de escenario no se limita al mercado europeo. Paralelamente, el acercamiento económico entre Argentina y Estados Unidos a partir del Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversiones agrega un segundo vector estratégico.
Aunque este acuerdo no es un tratado de libre comercio pleno, establece un marco institucional destinado a facilitar el comercio, promover inversiones y reducir fricciones regulatorias entre ambas economías.
Para el sector automotriz, este acercamiento puede abrir nuevas posibilidades de integración productiva y comercial. Estados Unidos representa uno de los mayores mercados del mundo para las pick ups, con una demanda estructuralmente elevada vinculada a actividades productivas, logística y uso recreativo.
La posibilidad de que la producción argentina logre integrarse gradualmente a ese mercado ampliaría de manera significativa el horizonte exportador del sector. Así, la estrategia de inserción internacional de la industria podría evolucionar hacia un doble eje: Europa y América del Norte.
El factor clave: la competitividad
La competitividad interna de la economía argentina representa el tercer elemento determinante de este nuevo escenario. Ningún acuerdo comercial garantiza una expansión exportadora si no se apoya en mejoras de competitividad. En esta línea, las reformas en marcha pueden resultar decisivas.
Estados Unidos representa uno de los mayores mercados del mundo para las pick ups, con una demanda estructuralmente elevada
La reforma laboral, la reducción de costos no salariales, la disminución de la litigiosidad laboral y una mayor flexibilidad operativa para las empresas pueden influir en las decisiones de inversión, sobre todo para sectores intensivos en capital y altamente integrados a cadenas globales de valor.
Las terminales automotrices asignan inversiones en plataformas productivas comparando la competitividad de plantas instaladas en distintos países. El acceso a mercados, la previsibilidad regulatoria, los costos y la escala productiva suelen ser variables clave en esa evaluación, y el sector de pick ups en Argentina ha mejorado sus condiciones para abastecer a mercados muy exigentes.
Convertir esta oportunidad en una estrategia industrial sostenida dependerá del ritmo de implementación de los acuerdos internacionales, de la mejora de la competitividad y de la capacidad empresarial para transformar esta oportunidad en inversión, expansión e innovación en escala productiva.
El autor es Responsable de movilidad de consultora Abeceb
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