ECONOMIA
La licitación dejó $5,8 billones en la calle y Caputo apeló a medida de urgencia para evitar presión sobre el dólar

A esta altura, ya no queda en claro si el gobierno pretendía renovar todo el vencimiento de deuda para no dejar pesos «excedentes» en el mercado o si, por el contrario, quería devolverle liquidez a los bancos para estimular una baja en las inéditas tasas de interés de los últimos días.
El hecho objetivo es que, el lunes próximo, el Tesoro les deberá pagar a los inversores $5,8 billones, correspondientes al 38,93% del monto de deuda que quedó sin renovar. El nivel de rechazo es un récord para esta gestión, y hace aparecer como una broma de mal gusto la argumentación que, hasta no hace mucho tiempo, hacía el Gobierno cada vez que no conseguía un «rolleo» del 100%. En esos casos, Toto Caputo afirmaba que se trataba de un síntoma positivo, porque significaba que los bancos preferían canalizar pesos hacia el crédito productivo y el consumo antes que alojarlo en el sector público.
Era la famosa teoría del «Punto Anker», que con las tasas actuales y los problemas de los bancos para hacerse de liquidez, ha quedado completamente desacreditada. Hoy, no solamente se está encareciendo el crédito a un nivel que ya hace temer por un freno en la recuperación económica. Además, está quedando sin efecto una de las frases preferidas de Toto Caputo, la que afirmaba que «los bancos volvieron a trabajar de bancos».
De hecho, la duda que hay en el mercado es qué destino tendrán los pesos que no fueron a las Lecaps, aun cuando las tasas de interés de corto plazo llegaron a una tasa anual de 69,2%. Y nadie en el mercado cree que esos pesos puedan ir al financiamiento de proyectos productivos. Más bien, se especula sobre si serán encajados en el Banco Central, si se aplicarán a las operatorias de préstamos entre los propios bancos o… si terminarán presionando al dólar.
Precisamente para aplacar esos temores, el gobierno salió rápidamente a aclarar que no quedarían pesos excedentes. El encargado de enviar el mensaje fue Federico Furiase, uno de los ideólogos de la política monetaria del gobierno, quien aseguró que los $5,8 billones serán inmediatamente absorbidos.
«En este caso, serán absorbidos mayoritariamente vía aumento de encajes remunerados con nuevos títulos públicos a ser suscriptos el lunes próximo (día de la liquidación de la licitación de hoy), a través de una nueva licitación del Tesoro», escribió en las redes sociales.
Como primera reacción, no fue un mensaje que haya disipado la incertidumbre, sobre todo porque los analistas ven allí un retroceso: la vuelta de pasivos remunerados como única herramienta para evitar la presión sobre el dólar. Es decir, el mismo instrumento que según el gobierno generó la peligrosa bola de letras que llevó el déficit cuasi fiscal a 10 puntos del PBI.
En todo caso, ahora la especulación está focalizada en cuál será el nivel de tasa al que los bancos aceptan para suscribir la nueva licitación de urgencia. Todo un síntoma de nerviosismo del gobierno, que ha elegido el costo del crédito como variable de ajuste para garantizar la estabilidad cambiaria.
Más tasa de interés, menos «rolleo» de deuda
Hace un mes, tras las turbulencias por el desarme de las LEFI -el instrumento con el que los bancos manejaban su liquidez de corto plazo- el mercado se mostraba escandalizado por el hecho de que Caputo hubiera convalidado tasas de 47% anualizado. Dos semanas después, esa cifra lucía pequeña en comparación en el 65% que se pagó por las letras y que, aun así, tuvo que resignarse a que la cuarta parte de la deuda quedara sin renovarse.
En la última licitación de este miércoles la tasa subió al 69% anual para las posiciones cortas y de 58% para las que vencen tras las elecciones legislativas de octubre. Y, aunque en la comparación con las licitaciones anteriores impresionan como cifras extremadamente altas, no lo son tanto si se tiene en cuenta la turbulencia que está viviendo el mercado financiero.
La tasa la caución -la operatoria más común para obtener liquidez de cortísimo plazo- se ubicó este miércoles en 63%, tras haber tocado el 80%. Esa misma tasa, antes de que se decidiera el desarme de las LEFIs se ubicaba en torno al 25%.
En otra operatoria directa entre bancos conocida como «repo» -las entidades se prestan dinero entre sí para solucionar una falta urgente de caja, mediante la recompra de títulos valores- la tasa llegó a un nivel de 67%.
Correcciones al «efecto LEFI»
Entre los analistas no hay dudas respecto de cómo se llegó a esta situación: cuando se desarmaron las LEFI, los bancos se quedaron sin «prestamista de última instancia», porque el BCRA no otorgaba pases activos -préstamos para resolver liquidez de corto plazo. Y esto llevaba a que los bancos tuvieran que acumular «liquidez por las dudas», encareciendo así la tasa.
Pero la situación se agravó del todo cuando se anunció que el monto que obligatoriamente debía quedar encajado en el BCRA era el 40% de los depósitos. Toda una demostración sobre la obsesión del equipo económico por no dejar pesos «excedentes» que pudieran presionar a los precios o al tipo de cambio.
El problema, según fuentes bancarias, fue que algunas entidades financieras se pudieron haber «quedado cortas» con los encajes en el inicio del mes y, por lo tanto, en las próximas semanas deberán compensar alojando una mayor cantidad de pesos en el BCRA.
«El aumento en los encajes le generó a las entidades financieras un rojo equivalente al 4,1% de los depósitos de pesos, a lo que se sumó una exigencia adicional de 0,9% de los depósitos por el aumento en el stock registrado durante julio. Con esto, los bancos tuvieron que salir a buscar $6 billones adicionales para cubrir las posiciones de efectivo mínimo en la cuenta corriente del BCRA… y todavía no lo lograron», advierte un reporte de la consultora Eco Go, dirigida por Marina Dal Poggetto.
Y recuerda que, en su búsqueda de liquidez, los bancos desarmaron pases pasivos por $1,7 billones y tuvieron que salir a «reventar» títulos públicos por $3,2 billones. Del otro lado del mostrador, el propio BCRA fue uno de los que compraron los bonos, lo cual se refleja en el rubro «otros» de la base monetaria, con una expansión de $2,6 billones en la primera semana de agosto.
Todo por la liquidez
Con ese panorama, no extrañó a nadie que, con dificultades para integrar los exigentes encajes de 40%, muchos bancos preferirán quedarse con los pesos antes que renovar, por más atractiva que fuera la tasa.
Es así que ni siquiera se llegó al tope que había fijado el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, para las letras con vencimiento en septiembre, que eran por $7 billones, y obtuvieron demanda por poco más de $3 billones.
Tampoco funcionó como estímulo el anuncio del BCRA de que, como le venían reclamando los bancos, repusiera la ventanilla de liquidez -pases activos, en la jerga- para ayudar a los bancos a manejar su liquidez de corto plazo, a una tasa de mercado más un spread de 2%.
Después de todo, el objetivo declarado del gobierno era que, mediante estas licitaciones, se pudiera alargar la «duration» de la deuda y bajar las tasas de la deuda pública. Pero, muy lejos de ese propósito, apenas $3,8 billones -un 25% del monto que vencía- se alojó en los títulos con vencimiento posterior a las elecciones de octubre.
¿Luis Caputo todavía tiene margen?
Desde ya, tampoco se logró el otro objetivo de la estrategia monetaria del gobierno: es decir, que progresivamente la deuda vaya pagando tasas menores, en la medida en que se consolida el superávit fiscal, se limpia el balance del BCRA y se controla la inflación.
A juzgar por la respuesta del mercado, sigue la incertidumbre, y las altísimas tasas reales –un 39,8% anual por encima de la inflación estimada en 21%- están escondiendo una expectativa de devaluación en el mediano plazo.
Sin embargo, no necesariamente el resultado de la licitación de ayer pueda ser malo desde el punto de vista de Toto Caputo. Por lo pronto, queda en claro que buena parte de los pesos que no entraron a la licitación quedarán encajados en el Central. Y, eventualmente, una mayor liquidez podría hacer que las tasas de operatoria bancaria para cortísimo plazo descompriman desde los niveles récord de esta semana.
La habilidad del ministro tendrá su mayor test en el mercado cambiario: su mejor resultado sería que se mantuviera la relativa calma actual en simultáneo con una caída de las tasas.
Pero prefirió no esperar dos semanas para volver a testear el humor de los inversores dentro de dos semanas, cuando tenga que hacer frente a otro vencimiento por $8 billones. El próximo lunes, se subirá en nivel de encajes, que se integrarán con nuevos bonos. El objetivo es claro: que ningún peso quede «sobrando» en el mercado.
La incógnita, como siempre, es cómo reaccionará el mercado cambiario, donde los analistas observan con preocupación que la tasa de interés está experimentando un «rendimiento decreciente». Es decir, cada vez se requiere una suba mayor de tasa para lograr una baja del dólar más acotada.
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ECONOMIA
Cambió el ranking de inversiones en Argentina: apenas dos alternativas le ganan a la inflación

Los ahorristas ya tienen una radiografía sobre cuáles son las inversiones más ganadoras de los primeros dos meses del 2026, y allí se posiciona como el activo más destacado el oro, que gracias a la incertidumbre internacional se ha posiciondo como el más rentable. De hecho, subió cerca de 8% en pesos en todo febrero, y en el acumulado del corriente año avanza casi 18% en moneda argentina.
Para analizar cuáles fueron las alternativas más ganadoras y perdedoras en el mes, en todo el 2026 y desde inicios del 2025 hasta el presente, se tomó como base de ejemplo un capital inicial de $1 millón.
Los instrumentos de ahorro considerados en esta comparación fueron el movimiento del precio del dólar en sus variadas referencias (oficial, MEP y blue), plazos fijos (tanto tradicional como UVA), acciones de empresas líderes (Merval), oro y Bitcoin.
En todo febrero el oro resultó la inversión más rendidora, con un alza de 7,8% en pesos, seguido por el plazo fijo UVA, que ajusta por inflación, y el mes pasado ofreció 2,7%.
Y en tercer lugar se ubica el plazo fijo tradicional, que en los 28 días del último período ofreció un máximo de 2,1%.
«Los mejores rendimientos fueron proporcionados por el oro, ante las zozobras que atravesaron por razones geopolíticas los principales activos mundiales. Concretamente, para un inversor local el metal precioso arrojó un rendimiento cercano al 8% mensual, un comportamiento asociado a las turbulencias que siguen persistiendo en esta fase inicial de marzo, con el conflicto en Medio Oriente», detalla Andrés Méndez, director de AMF Economía, a iProfesional.
El dato a tener en cuenta es que la tasa del plazo fijo tradicional terminó el mes pasado por debajo de la inflación estimada por algunos economistas privados, que ronda el 2,6% mensual. Cabe aclarar que en enero ya el índice de precios al consumidor (IPC) había sido de 2,9%.
El oro resultó la mejor inversión de febrero, junto a los plazos fijos.
El resto de las alternativas de inversión cerraron febrero en «negativo», es decir, perdieron valor respecto a la inversión inicial realizada.
Así, los dólares financieros (MEP y contado con liquidación) cayeron casi 2%, el tipo de cambio oficial bajó 2,6% y el blue descendió 3,1%.
Y entre los grandes perdedores del mes pasado se ubicó el Bitcoin, que llegó a desplomarse en febrero hasta un piso de casi u$s60.000, por lo que bajó en ese período 15,5% en pesos.
Por último, otras de las inversiones más golpeadas fueron las acciones argentinas, donde el índice líder del Merval del ByMA descendió 17,4% en pesos, con empresas que llegaron a caer hasta 30% en el mes.
Inversiones ganadoras con $1 millón en 2026
Las inversiones más ganadoras de los primeros dos meses del año siguen siendo lideradas, por lejos, por el oro. Y, en segundo lugar, por el plazo fijo UVA.
En concreto, el ahorrista que invirtió $1 millón en el metal dorado a inicios de 2026, ganó hasta ahora un capital total en torno a los $1.177.000. Es decir, un adicional de 177.000 pesos.
Luego se puede mencionar al plazo fijo UVA, que si se realizó un depósito en esta inversión que requiere un mínimo de encaje de 90 días, obtuvo rendimiento con $1 millón, en los primeros dos meses del año, de un teórico total de $1.055.000.
Estas dos alternativas son las únicas con rendimiento positivo frente a la inflación.
De hecho, si se ajusta el $1 millón de capital inicial por el índice de precios al consumidor (IPC) acumulado en todo 2026, ese monto representa en la actualidad $1.054.500.

El oro también gana en todo el 2026 como la mejor inversión.
«Aquellos inversores que se posicionaron en diferentes activos a inicios del ejercicio en curso, no tienen mucho que festejar. En la mayoría de los casos, tienen menos fondos que los que colocaron el primer día hábil de este año. Sólo los plazos fijos y el oro escaparon de reducir nominalmente el valor actual de los fondos invertidos, y no precisamente puede afirmarse que los plazos fijos ganen en términos reales: los tradicionales pierden claramente y los ajustables por UVA están en una zona de equilibrio», resume Méndez a iProfesional.
Inversiones con $1 millón desde 2025 hasta ahora
En el más largo plazo, desde inicios del año pasado hasta fines de febrero, es decir, en los últimos 14 meses, la alternativa más ganadora sigue siendo de manera irrefutable el oro.
Un ahorrista que invirtió $1 millón en este metal dorado al comenzar 2025, ganó hasta ahora un capital total en torno a los $2.439.000. Más del doble que la cantidad original de pesos, que representa un adicional de casi 1,40 millón.
«Quien compró oro a principios de 2026 gozó de una rentabilidad real de 75%. Y otros conservadores, los que optaron por plazo fijo tradicional, también le ganan a la inflación y estarían obteniendo tras 14 meses una rentabilidad real positiva de alrededor de 5%», menciona Méndez.
Es decir, el ahorrista que depositó $1 millón en un plazo fijo tradicional en enero del año pasado, acumuló desde entonces hasta ahora alrededor de $1.458.000.
Y el que se orientó por un plazo fijo UVA en el mismo período obtuvo $1.398.000 en 14 meses.
Estas tres inversiones fueron las únicas que superaron a la inflación, debido a que si se tiene en cuenta el dinero original de $1 millón y se le aplica la inflación acumulada desde enero 2025 hasta fin de mes pasado, esa cantidad de pesos hoy equivale a $1.387.000.

Desde inicios de 2025 hasta ahora, el oro también es la inversión más ganadora.
«No quedan tan ganadores los fondos colocados a plazo fijo UVA, aunque podría decirse que se están salvando, manteniendo el poder adquisitivo de su dinero. Esto no es poco, considerando que los inversores de las acciones de empresas del Merval y el Bitcoin están perdiendo parte del capital nominal invertido tras 14 meses transcurridos», considera Méndez a iProfesional.
Por debajo quedaron los distintos dólares, aunque los que están perdiendo parte del capital invertido ($1 millón) son los que apostaron desde principios de 2025 por el Merval, debido a que ahora representa $979.944.
Y en Bitcoin, ese dinero equivale hasta fin de febrero a $877.557, por lo que perdieron casi 122.500 pesos.
«Para los próximos meses, el oro puede continuar con su carrera ascendente como reserva de valor. Las turbulencias geopolíticas y militares internacionales no ayudan ni a la valuación del dólar, ni a la renta variable. En tiempos de mucha agitación, el refugio es el metal precioso», concluye Méndez a iProfesional.-
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ECONOMIA
Caputo habló de la suba del riesgo país pese a las compras de reservas: “Es más difícil de lo que se cree”

Una exposición de Luis Caputo en el evento de la Fundación Mediterránea en Córdoba giró en torno a la reacción de los mercados ante la acumulación de reservas y la persistencia del riesgo país. El ministro de Economía dirigió parte de su mensaje a quienes reclamaban que el Gobierno debía comprar divisas para lograr la baja del riesgo país, que este martes se ubica cerca de 600 puntos básicos en medio del conflicto en Medio Oriente.
“Ahora se escucha que los mismos que decían ‘el problema es que no están comprando suficientes reservas’, ahora que las compramos, pero el riesgo país no cayó, sienten que tienen que encontrar alguna otra cosa. Ahora dice que tenemos que hacer una colocación internacional aunque sea de USD 1.000 millones de dólares; no, esa tampoco es la solución, esas son cosas coyunturales que no cambian nada (…). Por este desconocimiento, la mayoría de los colegas, de los economistas, en el desconocimiento y en el querer justificar lo que no avala lo que dijeron antes, empiezan a buscar. Lo que pasó, negro, es que es más difícil de lo que vos creés”, afirmó el funcionario nacional.
El titular del Palacio de Hacienda sostuvo que el Gobierno mostró resultados y que, pese a la acumulación de reservas, la reacción de los mercados no se alineó con las expectativas de quienes consideraban que la solución pasaba exclusivamente por ese camino. “Habíamos quedado con el Fondo en comprar a razón del 5% del volumen diario y estamos comprando algo más del 30%. Y esto lo estamos haciendo sin afectar el precio, teniendo en cuenta la profundidad del mercado para que todos puedan estar tranquilos. Y esta estrategia va a seguir”, detalló Caputo.
El ministro hizo hincapié en que la reacción del mercado no depende únicamente de la compra de reservas, y que las críticas de los analistas cambiaron de foco cuando la política oficial logró incrementar el stock de divisas. “Lo único que sabe el mercado es si un país tiene acceso o no, no necesito mostrarle a los fondos más importantes del mundo si tenemos acceso o no, ellos ya lo saben, lo único en lo que puede diferir es en la tasa”, señaló el funcionario. De esta forma, relativizó la importancia de las colocaciones internacionales como solución a la volatilidad financiera.

Caputo atribuyó la falta de reacción del riesgo país a la complejidad de la situación macroeconómica y a la desconfianza estructural. En ese sentido, defendió la estrategia del Gobierno y subrayó que los resultados ya son visibles: “Hoy, después de dos años, podemos mostrar resultados, no solo existe esta determinación de que haya orden macro, sino que lo hemos logrado; después de dos años podemos mostrar resultados. Este Gobierno, sin violar la propiedad privada, default y planes Bonex, bajó el gasto 30% en términos reales y terminó con cinco puntos de déficit fiscal en un mes”.
El ministro remarcó que las críticas de los economistas se movieron hacia distintos argumentos coyunturales. Primero, la exigencia se centró en la acumulación de reservas en el Banco Central. Después, cuando la autoridad monetaria logró ese objetivo, el planteo viró hacia la necesidad de realizar una colocación internacional. Caputo rechazó ambas perspectivas y sostuvo que la baja del riesgo país no depende de acciones aisladas. “Esas son cosas coyunturales que no cambian nada”, insistió ante empresarios y referentes del sector.
El ministro defendió el sendero fiscal y los logros alcanzados por el Gobierno. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó. También enfatizó la continuidad de las reformas: “Esto, créanos, es lo que vinimos ; vamos a hacer todas las reformas que sean necesarias y vamos a continuar con la baja de impuestos hasta que Argentina sea todo lo competitiva que se merece”.
Sobre el terreno fiscal, Caputo ratificó el compromiso de mantener el equilibrio financiero y destacó su valor como escudo ante potenciales shocks externos. “En términos de política fiscal, es una obviedad después de todo lo que demostramos en estos 24 meses, el compromiso fiscal es indeclinable, Argentina va a seguir manteniendo el equilibrio financiero y eso de ninguna manera va a cambiar. Es el escudo más importante ante cualquier shock externo, si no la piedra fundamental para que la economía se ordene y podamos empezar un camino de desarrollo que dure décadas”.
Caputo también abordó la cuestión de la competitividad y la recaudación tributaria, asociándola a la formalización del empleo y al crecimiento económico. “La forma de ganar competitividad no es con devaluaciones. Necesitamos que aumenten la recaudación, los recursos tributarios, no solo para pagar los intereses de la deuda, sino también para seguir bajando impuestos. La forma en que los recursos van a subir es si logramos mayor formalización de empleo y ahorros”.
El funcionario se refirió a los cambios en la estructura laboral y la eliminación de distorsiones. Detalló la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la reducción de los aportes patronales de 18 puntos a 2, además de clarificar los costos de despido para los empleadores. “Hoy la cuenta está clara, tienen como empresarios cuánto les puede costar eso y esto de alguna manera viene a la eliminar la industria de juicio que destrozó el mercado laboral argentino, en donde se benefició a un puñado en contra de todo nuestro país”.
Al analizar las razones detrás de la falta de crédito y el bajo crecimiento, Caputo explicó: “La segunda cosa que tiene que pasar para que crezcan los ingresos tributarios es que el país crezca (…). Lo que pasa en Argentina es que el ahorro está, pero abajo de los colchones. No es una casualidad que el país no crezca desde 2011 y que cuando nosotros llegamos al Gobierno el porcentaje de préstamos al sector privado era de apenas el 3%, no había crédito en Argentina. En cualquier país normal, mediano, ese número está por arriba del 30%. Y en Argentina no tenemos un mercado de capitales y por eso ha sido un país que ha dependido mucho del crédito externo, cosa que tenemos que terminar”.
South America / Central America,Government / Politics
ECONOMIA
Crisis en Medio Oriente provoca otra suba del riesgo país, que se acerca a los 600 puntos

La guerra en Medio Oriente vuelve a impactar en los mercados internacionales este martes 3 de marzo y genera movimientos en variables financieras y energéticas con incidencia directa en economías emergentes como la Argentina. En el cuarto día de conflicto, las principales bolsas del mundo registran caídas, mientras el petróleo y el gas natural muestran subas ante el riesgo de interrupciones en el suministro global.
En el ámbito local, acciones y bonos reanudan la senda negativa este martes y la Bolsa porteña registra su quinta caída al hilo, para regresar a su nivel más bajo desde el 27 de octubre último, inmediatamente después de las elecciones legislativas.
El mercado argentino comenzó marzo con señales contrapuestas, con el impulso favorable marcado por la sanción de la ley de Modernización Laboral -uno de los reclamos principales de los inversores- y el adelanto de más reformas por parte del presidente Javier Milei, pero a su vez acusa la volatilidad de un contexto internacional signado por la evolución del conflicto en Medio Oriente.
En las primeras reacciones, el riesgo país da uno de sus saltos más preocupantes de las últimas semanas y se ubica a solo 2 puntos básicos de las 600 unidades, en el nivel más alto desde el 12 de diciembre.
Pero al mismo tiempo, los bonos muestran comportamientos mixtos, con subas en los nominados en pesos y las acciones locales registran alzas en el sector energético -impulsado por el alza de los precios internacionales del petróleo y el gas-, en un recorrido que se da de manera similar entre los ADRs.
Acciones y ADRs
A las 13 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resta 3% en pesos, en los 2.552.000 puntos.
Por su parte, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- caen un 2% en promedio.
Además, el precio del crudo subía alrededor de un 8% este martes, con la variedad Brent del Mar del Norte cerca de los u$s84 el barril, en lo que representa su valor máximo desde julio de 2024. Una pérdida de hasta 2% en los principales índices de Wall Street revela que una venta masiva de títulos podría extenderse en Wall Street.
En medio de un clima financiero adverso, los activos argentinos operan en baja este martes con muy malos resultados en los ADRs que operan en Nueva York.
Al promediar la rueda, se observan caídas de dos dígitos en varias especies entre las que se destacan Superville (-14%) y Telecom (-10%). Las acciones del panel MERVAL caen 2,2%, incluyendo los papeles de las empresas energéticas.
Tensión en los mercados internacionales
La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y una proporción relevante del gas natural licuado. El mercado evalúa el alcance de las hostilidades y la posibilidad de que se produzcan interrupciones sostenidas en los envíos de energía.
En Asia se observó uno de los movimientos más significativos de la jornada. El índice Kospi de Seúl retrocedió 7,24%, lo que representó la mayor caída entre los principales mercados del continente. En paralelo, el Nikkei de Tokio cedió 3,06% y el Hang Seng de Hong Kong bajó 1,23%. Las pérdidas se extendieron a Europa, donde las bolsas operaron con retrocesos superiores al 2% en varios casos.
Petróleo, gas y riesgo sobre el suministro
Adam Hetts, director global de Multi-Asset en la firma Janus Henderson, señaló que Irán representa entre el 3% y el 4% de la producción mundial de crudo. De acuerdo con su análisis, el riesgo central no radica exclusivamente en ese porcentaje, sino en el efecto regional y en una eventual paralización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Según estimaciones de mercado citadas por analistas internacionales, un barril en torno a los 80 dólares sería consistente con conflictos de alcance limitado. En cambio, valores cercanos a los 90 o superiores a los 100 dólares implicarían un escenario de escalada prolongada, con efectos más amplios sobre la inflación y la actividad global, como ocurrió tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022.
Por el momento, las cotizaciones reflejan la incorporación de una prima de riesgo asociada a la incertidumbre geopolítica. No obstante, la continuidad de los aumentos dependerá de la existencia de interrupciones reales en el flujo de petróleo y gas.
Impacto en economías emergentes y política monetaria
El comportamiento del crudo tiene implicancias directas sobre la inflación global. Un incremento sostenido en los precios de la energía suele trasladarse a los costos de transporte, producción y expectativas inflacionarias. Este escenario es seguido de cerca por la Reserva Federal de Estados Unidos.
Si la suba del petróleo impacta en los índices generales de precios, la autoridad monetaria estadounidense podría revisar el calendario de recortes de tasas previsto para este año y mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo. Un dólar fortalecido y tasas elevadas tienden a generar presiones sobre los mercados emergentes, tanto en el frente cambiario como en el financiero.
Alfredo Marentes, analista de la firma VT Markets, indicó que el escenario más probable en esta etapa es la incorporación de una prima de riesgo de corto plazo en el precio del petróleo. Sin embargo, advirtió que una intensificación del conflicto con efectos sobre los flujos físicos de crudo podría provocar un repunte más persistente de la inflación global.
En América Latina, el impacto es heterogéneo. México, con perfil exportador de petróleo, podría registrar efectos mixtos. En el caso de la Argentina, la sensibilidad es mayor debido a la dependencia de condiciones financieras externas y a la incidencia del tipo de cambio en la dinámica inflacionaria interna.
Caída de bolsas y movimientos en deuda
El shock energético se trasladó a los mercados accionarios. En Europa, las principales plazas registraron retrocesos: París cayó 2,15%; Fráncfort perdió 2,78%; Londres retrocedió 2,02%; Milán bajó 3,21%; y Madrid descendió 3,56%, según datos difundidos por la agencia AFP.
En paralelo, se observaron movimientos en los mercados de deuda. El rendimiento del bono alemán a 10 años subió al 2,78%, frente al 2,71% previo, en un contexto de mayores expectativas de inflación si los precios energéticos se mantienen en niveles elevados. El aumento de rendimientos implica una caída en el precio de los bonos y refleja ajustes en las proyecciones de política monetaria.
Los inversores también incrementaron su exposición a activos considerados de resguardo. El oro se mantuvo en torno a los 5.307 dólares la onza, mientras se registraron ventas en acciones y movimientos selectivos en títulos soberanos.
Los analistas identifican cuatro variables clave para las próximas jornadas: la existencia de interrupciones reales en los envíos de petróleo, la persistencia del barril por encima de los 80 o 90 dólares, la evolución del dólar a nivel global y la reacción de los bonos del Tesoro estadounidense.
Escenario para la Argentina
Para la Argentina, el contexto combina efectos contrapuestos. Un precio internacional del petróleo en niveles elevados puede mejorar el ingreso de divisas por exportaciones energéticas, en particular a partir de la producción de Vaca Muerta. Sin embargo, la volatilidad financiera global puede impactar sobre los activos locales, el riesgo país y las condiciones de acceso al financiamiento.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al escenario internacional y sostuvo que se trata de un shock externo cuyo alcance temporal es incierto. Señaló que el impacto ya se refleja en la apertura de los mercados y que tendrá consecuencias, aunque destacó la relevancia del orden macroeconómico como herramienta de respuesta.
En términos estructurales, un crudo por encima de los 80 dólares modifica los supuestos de inflación y crecimiento global. Si el barril se consolida en la zona de 90 o 100 dólares, los principales bancos centrales, como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, podrían mantener tasas elevadas durante más tiempo, con efectos sobre el crédito y los flujos de capital hacia economías emergentes.
Por el momento, los movimientos financieros son interpretados como un shock de volatilidad asociado a la incertidumbre geopolítica. La evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre la oferta energética determinarán si se trata de un episodio transitorio o de un cambio más persistente en las condiciones macroeconómicas internacionales.
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