ECONOMIA
Las 3 carteras de inversión recomendadas por expertos para ahorrar con el aguinaldo

Se acerca el cobro del medio aguinaldo, y aquellos trabajadores que pueden destinar esos pesos extras para ahorrar comienzan a buscar alternativas. En este sentido, expertos proponen 3 carteras de inversión para los distintos perfiles: conservadores, moderados y agresivos.
En base a estas características, cada propuesta difiere en la exposición a distintos tiempos y activos, entre los que se encuentran acciones, bonos, obligaciones negociables y CEDEARs.
Es decir, cuanto más tiempo se requiera permanecer con los activos, también aumentará el riesgo.
«Armamos las carteras para cada perfil de inversor, con sus activos y plazos recomendados, teniendo en cuenta los factores locales e internacionales que podrían impactar, para bien o mal, en sus inversiones», detalla Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
Por eso, el excedente de pesos que se tenga tras el cobro del aguinaldo es recomendado administrarlo de manera estratégica en determinados títulos puntuales.
Cartera conservadora de inversión
En caso de querer realizar una cartera de inversión conservadora, que se constituye para utilizar el dinero en el corto plazo para un gasto puntual o mantener la liquidez disponible, mientras se obtiene un rendimiento, las propuestas giran en torno a la renta fija de forma preponderante.
Cartera conservadora, basada en renta fija.
«Una alternativa conservadora es la Lecap S28N5, con vencimiento en noviembre que viene y una tasa mensual efectiva cercana al 2,3%», sugiere Isabel Botta, product manager en Balanz.
En tanto, para Milo Farro, analista en RAVA, para la tasa en pesos, sugiere que la Lecap S15G5, con vencimiento el 15 de agosto que viene, «ofrece una tasa efectiva mensual de 2,4% y vence con suficiente antelación a las elecciones, en vista de una posible dolarización de carteras en la previa de los comicios».
Y también para perfiles conservadores, Nicolás Della Sala, analista de PPi, recomienda asignar una «buena ponderación» a las Obligaciones Negociables (ON).
«En el tramo corto, nos gusta LMS9O (Aluar 2026), mientras que en el largo seleccionamos a YM34O (YPF a 2034) e IRCPO (IRSA 2035). La TIR para estas ON ronda el 8% anual en dólares», detalla este experto.
A la hora de armar la cartera, Lazzati resume: «Para estos inversores, sugerimos destinar un 15% a Fondos Money Market, para contar con buena liquidez y bajo riesgo; y un 80% invertirlo en títulos de renta fija, con buena performance y bajo riesgo».
Los bonos seleccionados son los títulos en dólares de deuda pública a los años 2030 (AL30), 2029 (AL29), 2035 (AL35). Y suma a los Bonos Nación tasa dual (TTM26), con vencimiento al 16 de marzo de 2026, que ofrecen una rentabilidad en dólares y protegen contra la inflación y la devaluación.
«El 5% restante del capital, lo vuelco en acciones locales de YPF y ByMA», concluye Lazzati.
Se debe tener en cuenta que el plazo recomendado para mantener esta cartera es de 6 a 8 meses.

Cartera de inversión moderada, con más exposición.
Cartera moderada de inversión
Para los ahorristas que están dispuestos a invertir su aguinaldo por un tiempo más extenso, es decir, de 8 a 16 meses, y por ende, correr más riesgos, las carteras moderadas propuestas incluyen otros papeles.
«Si estás dispuesto a estirar un poco la duración y buscar un mejor rendimiento en pesos, los bonos del Tesoro nacional capitalizables en pesos (BONCAP) con vencimiento al 30 de junio de 2026 (T30J6) y el BONCER 2,05% al 15 de enero de 2027 (T15E7), se presentan como opciones más audaces dentro de la curva. Aseguran tasas atractivas a cambio de un mayor plazo, ideales para quienes quieren capitalizar el contexto local con proyección de estabilidad económica», resume Botta.
En esta misma línea, Farro sugiere armar una posición a mediano plazo, con el bono CER TX26, cuyo vencimiento es el 9 de noviembre de 2026, ya que tiene un rendimiento de CER más 9% adicional anual.
«Si bien se espera una desaceleración en el ritmo de aumento de precios, debería ser beneficiado en un escenario de compresión de tasas reales», acota Farro.
Para quienes están pensando en dolarizar parte del aguinaldo, Botta considera que los bonos soberanos siguen ofreciendo valor, y suma al emitido al 2030 (AL30) como «una jugada interesante de cara al cupón que paga en julio».
Para agregar: «En el terreno corporativo, si tenés un perfil conservador o moderado y un horizonte de mediano a largo plazo, las Obligaciones Negociables siguen siendo una vía sólida para acceder a renta en dólares con riesgo acotado. En particular, destacamos PAE (PN35O) y VISTA (VSCTO), dos emisores con buen perfil crediticio y rendimientos atractivos», detalla Botta.
En resumidas cuentas, Lazzati arma la cartera para inversores moderados, a un lapso de 8 a 16 meses, de la siguiente manera:
«La selección de activos para este perfil busca un poco más de rendimiento, asumiendo un leve aumento en el riesgo. La composición quedaría con un 10% en Lecaps o Fondos Money Market; y un 80% en bonos locales, destinando un 20% de cada uno de los siguientes bonos: el emitido al 2035 (AL35), al 2041 (AL41), el Global al 2046 (GD46) y el título tasa dual al 2026 (TTM26)».
Y completa el 10% restante de la cartera con una selección de acciones del Merval, donde opta por YPF, ByMA, Central Puerto, Grupo Supervielle y Telecom.
«Para las acciones argentinas, recordando que se adecuan más a los perfiles que toleran más riesgo, asignamos mayor ponderación al sector energético, apostando por el rubro que más flujo de dólares aportará al país en los próximos años: YPF, Pampa Energía, y Central Puerto, son nuestras preferidas», dice Della Sala.
Por el sector financiero, «otro con buen recorrido, nuestra selección de papeles son Grupo Galicia, BBVA, y Banco Macro. Además de ellos, destacamos a TGS por el lado del sector utilities, IRSA en el inmobiliario y, por último, la cementera Loma Negra«.

Cartera agresiva, con más presencia de renta variable.
Cartera agresiva
La cartera para ahorristas más agresivos está destinada a poder soportar una duración muy extensa y una gran volatilidad de la renta variable. Por eso, su horizonte de inversión es para un lapso de entre 16 a 18 meses.
«Para horizontes más largos y perfiles que toleran mayor volatilidad, el Global al 2041 (GD41) también es una alternativa a tener en cuenta», acota Botta.
Para Della Sala, el bono soberano al 2035 (GD35) «sigue siendo nuestro preferido», pero para un perfil arriesgado «destacamos la oportunidad de compresión del bono de la Provincia de Buenos Aires al 2037 (BA37D)».
En resumidas cuentas, para perfiles agresivos, la cartera propuesta por Lazzati «busca maximizar rendimientos dispuestos a asumir riesgos y estirar más los plazos, por eso su horizonte de inversión es de 16 a18 meses», afirma.
Esta estrategia posiciona un 5% en Lecaps, para contar con «una mínima liquidez». Le suma un 65% en títulos de renta fija seleccionados a los siguientes años: 2035 (AL35), un 15% del total, 2041 (AL41) (15%), Global 2046 (GD46) (15%), bono dual al 2026 (TTM26) (10%) y el bono del Tesoro nacional en pesos a tasa dual con vencimiento el 30 de junio de 2026 (TTD26), con una participación del 10% de toda la cartera.
«Y la exposición a equity se incrementa al 30% del total, para incluir 20 puntos porcentuales en acciones (YPF, ByMA, Central Puerto, Grupo Supervielle y Telecom) y 10 puntos restantes del total en CEDEARs como XP, UN, BBD, Uber, Tesla y Oracle», finaliza Lazzati.-
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ECONOMIA
Otras yerbas: polémica porque la AFA eligió a una marca brasileña como sponsor de la Selección Nacional

La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de incorporar como patrocinador oficial a una marca de yerba mate brasileña, en vísperas del Mundial 2026, provocó un intenso malestar en la provincia de Misiones y reavivó el debate sobre la defensa de la producción nacional.
A fines de marzo, la AFA presentó a Baldo, yerba de origen brasileño producida en Rio Grande Do Sul, como el sponsor oficial de la Selección campeona del Mundo. Esta alianza, que se difundió tanto en redes sociales, como en publicidad en la vía pública, generó malestar en la industria yerbatera basada principalmente en Misiones y Corrientes.
La controversia escaló hasta el ámbito político. El diputado provincial -y reconocido productor yerbatero- Juan José Szychowski solicitó que el Gobierno Nacional intervenga y gestione ante la AFA una revisión del acuerdo con la empresa brasileña.
Cabe destacar que el acuerdo faculta a la yerba Baldo para declararse públicamente como la infusión elegida por figuras emblemáticas de la selección, como Lionel Messi, Rodrigo de Paul y Emiliano “Dibu” Martínez, a la vez que implica presencia en la camiseta de la Selección Nacional y en la imagen pública del equipo nacional, vigente campeón mundial de fútbol.
Malestar en origen
La iniciativa firmada por Szychowski, quien también es extitular del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), detalla que la ley nacional 26.871 confiere al mate el estatus de “Infusión Nacional” y obliga a promover su consumo en eventos oficiales.
El legislador recalca que, si bien Baldo era consumida por algunos jugadores durante el Mundial de Qatar 2022 y en anteriores concentraciones, “la oficialización del patrocinio generó cuestionamientos por su origen”. Para Misiones, principal región productora, el patrocinio de una yerba brasileña se percibe, aseguran los productores locales, como un desplazamiento de la producción local y una amenaza a los esfuerzos de posicionamiento internacional de la yerba argentina.
Szychowski remarcó que la yerba mate es parte de la identidad nacional y que la AFA “tendría que haber considerado a empresas nacionales antes de tomar una decisión de esa envergadura”. Según el legislador, la promoción institucional de un producto extranjero contrasta con las campañas desarrolladas por el INYM y el sector exportador, que permitieron vender “en más de 50 países del mundo” la yerba local, pese a los obstáculos del contexto económico.
La reacción política incluyó la presentación de un Proyecto de Comunicación en la legislatura misionera, solicitando al Poder Ejecutivo Nacional la gestión ante la AFA para revisar el acuerdo con Baldo.
Exportaciones récord y caída del consumo interno
El trasfondo económico del sector confiere mayor tenor al reclamo. Pese a que el INYM reportó un crecimiento interanual del 7,3% en el despacho total de yerba mate durante 2025 —alcanzando los 324.769.423 kilos, el mejor desempeño registrado, según datos del ente—, la coyuntura es adversa para los productores.
Por un lado, el año cerró pasado con exportaciones históricas: unos 57.980.911 kilos de envíos al exterior, un 32,2% más que en 2024. Así, el año pasado la Argentina superó a Brasil y se convirtió en el principal exportador de yerba mate del mundo. Las ventas externas sumaron unos USD 117 millones y fueron récord, tanto en volumen como en valor. Siria concentró más del 60% de los envíos, seguida por Chile y España.
El interés internacional por la yerba mate se da en un contexto muy favorable a la infusión. A la tendencia mundial de consumir productos más naturales, se le suma el conocido «efecto Messi». Se trata la influencia del 10 argentino alrededor del mundo, que también termina impactando en la popularidad de la tradicional bebida argentina. Marcas internacionales como la francesa Perrier -célebre por su agua mineral- lanzaron en su momento bebidas energizantes en base a yerba mate.

Pero esa situación no se corresponde con el consumo interno ni con la realidad de los productores locales. Según datos del INYM, el consumo interno tuvo una caída del 9% interanual en febrero de 2026, el peor dato de los últimos cinco años.
El impacto es aún más fuerte en la base de la cadena. El precio del kilo de hoja verde, que en el secadero se ubica entre $350 y $380 según el INYM, no alcanza para cubrir el aumento de costos de los últimos dos años, una presión que golpea especialmente a las economías regionales.
A esto se suman los cambios en la normativa y la desregulación del Instituto, formalizada el 18 de noviembre de 2025 con el Decreto 812/2025, que eliminó la facultad del organismo de fijar precios mínimos para la materia prima —hoja verde y yerba canchada— y limitó su capacidad de intervención en el mercado. El objetivo fue liberar la formación de precios y fomentar la competencia, para que bajen los valores al consumidor. En la práctica, eso profundizó la pérdida de referencias y sumó presión sobre la rentabilidad del sector.
El ranking de las marcas nacionales
Más allá del ruido por el patrocinio, el negocio de la yerba en la Argentina sigue dominado por actores locales con fuerte presencia en góndola.
De hecho el liderazgo en ventas lo mantiene la cooperativa Playadito, con 56,7 millones de kilos comercializados, seguida por el grupo Las Marías —productora de Taragüí, Unión, La Merced y Mañanita—, que distribuyó 49 millones de kilos, de acuerdo con el ranking elaborado por Plan B Misiones sobre datos oficiales del INYM.
Le siguieron CBSé, con 24,5 millones de kilos; La Cachuera (Amanda), con 19,9 millones; y Cordeiro (Verdeflor), con 15,5 millones de kilos. La sexta posición fue para Rosamonte, que comercializó 14,3 millones de kilos. A partir del séptimo puesto, los volúmenes bajan de manera considerable, destacándose Nobleza Gaucha-Cruz de Malta, Aguantadora-Pampa-Sinceridad, La Tranquera, Piporé y otras empresas regionales.
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ECONOMIA
La nafta en Argentina alcanzó un precio récord en dólares, pese al «operativo surtidor» de Caputo

Con un barril de crudo que quebró la barrera de los u$s100 promedio tras escalar un 50% desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán el 27 de febrero, el precio de los combustibles en la Argentina registró en marzo de 2026 su máximo nivel histórico.
El aumento de los precios en los surtidores responde a una combinación de factores externos e internos. Por un lado, las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz pero por el otro, es explícita la decisión de la Secretaría de Energía de no intervenir en el proceso de fijación de precios -aunque sí en el componente impositivo y de biocombustibles- para atenuar esos shocks, lo que permitió que los conflictos externos impactaran de lleno en los surtidores locales y de manera indirecta en la inflación.
Como resultado, de acuerdo a un informe del Centro de de Economía Política Argentina (CEPA), «el precio de las naftas en Argentina nunca fue tan caro como en marzo de 2026: medidos en dólares para aislar el efecto de la inflación y la volatilidad cambiaria, los valores muestran un salto significativo respecto a los promedios históricos».
La nafta súper, cuyo precio más bajo en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en $1.999 por litro, entre enero de 2018 y febrero de 2026 promedió u$s0,94 por litro, con un máximo de u$s1,26 en abril de 2018 y un mínimo de u$s0,69 en septiembre de 2023.
Sin embargo, la dinámica de las ultimas cinco semanas permitió que esos valores alcanzaran en marzo de 2026 los u$s1,43, es decir, un 52% por encima de su promedio histórico.
Con un barril por encima de los u$s100 promedio durante la ultima semana, el crudo experimentó un incremento en torno al 50% desde el 27 de febrero, el día previo al primer ataque de Estados Unidos sobre Irán. Por entonces el Brent cotizaba a u$s72 en una estabilidad desde principios de año, pero a partir del conflicto la repercusión en los surtidores llevó el precio a un alza por sobre el 20% de acuerdo a distintos relevamientos privados.
Los precios de la nafta y el gasoil
Ante ese escenario externo, el comportamiento de la nafta premium y el gasoil fue similar. La premium promedió en el mismo período u$s1,12 por litro, con un máximo de u$s1,48 en abril de 2018 y un mínimo de u$s0,86 en julio de 2020, hasta escalar en marzo de 2026 a u$s1,58, un 41% por encima del promedio.
El gasoil, por su parte, pasó de un promedio de u$s0,92 por litro, con un máximo de u$s1,18 en febrero de 2026 y un mínimo de u$s0,70 en julio de 2020, a ubicarse en u$s1,48 en marzo último, lo que representa un incremento del 61% frente a su valor medio histórico, de acuerdo al CEPA.
Para intentar moderar el impacto social de estas subas, el Poder Ejecutivo activó mecanismos de alivio parcial. Mediante el Decreto 217/2026, se dispuso suspender para abril la actualización de los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC), evitando que la carga tributaria sume mayor presión a un costo de materia prima ya elevado.
Como medida complementaria, la Resolución 79/2026 autorizó a las empresas petroleras a incrementar el corte de bioetanol en las naftas hasta un 15%. Dado que el biocombustible de origen nacional posee actualmente un costo de producción inferior al de la nafta fósil, esta mezcla voluntaria funciona como una herramienta técnica para intentar reducir los costos operativos finales.
Asi, al primero de abril los valores promedio para la nafta súper en la ciudad de Buenos Aires eran de $1.999 por litro en el caso de YPF que controla el 55% de las ventas minoristas, y de $2.049 de la red Shell, el segundo jugador del mercado con más de 20% de market share.
El resto de los precios de YPF ascendían a $2.207 la nafta premium, $2.065 el diesel 500 y $2.271 el gasoil premium, mientras que en el caso de Shell los precios eran de $2.365 la nafta premium, $2.019 el diesel y $2.437 el diesel premium.
Una medida clave de las petroleras
YPF anunció este jueves por la noche la decisión de frenar hasta mediados de mayo las subas en los precios de los surtidores para morigerar el impacto del aumento del precio internacional del crudo Brent por la crisis armada en Medio Oriente. En lo que se considera un cambio en la estrategia comercial de la compañía, técnicamente la petrolera lo definió como un mecanismo de «estabilización».
Este nuevo escenario tarifario es el correlato de un acuerdo transversal que agrupa a los principales actores de la industria hidrocarburífera. La iniciativa cuenta con el respaldo de productores especializados como Tecpetrol, Pluspetrol y Phoenix, junto a empresas refinadoras de la talla de Raízen y Trafigura.
Asimismo, se sumaron las compañías integradas que operan en todos los eslabones productivos, representadas por YPF y Pan American Energy como operadora de Axion y la red Puma Energy, que se consolida como el cuarto jugador del mercado en volúmenes de ventas.
Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, anunció la creación de «un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días». Esta medida busca contener las fuertes oscilaciones que presenta el escenario energético internacional, ofreciendo una ventana de previsibilidad para los consumidores.
La medida se adopta a horas de que el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía coordinaron una serie de medidas publicadas este miércoles en el Boletín Oficial, orientadas a mitigar el traslado de esos costos internacionales al precio de venta al público en las estaciones de servicio.
El mecanismo técnico adoptado por la petrolera, denominado por la empresa como un «amortiguador», implica que YPF no trasladará de forma inmediata las variaciones del crudo Brent al costo final de la nafta y el gasoil. Sin embargo, explicaron voceros de la compañía, no se puede hablar de un congelamiento porque hay otras variantes que conforman el precio de los combustibles que sigien su propia dinámica más allá del componente fósil.
La actualización de cuadros tarifarios
En paralelo a la situación de los combustibles líquidos, el Gobierno nacional redefinió los cuadros tarifarios para otros servicios energéticos estratégicos. A partir de la Resolución 23/2026, se estableció que el Gas Natural Licuado (GNL) importado para los picos de consumo invernal dejará de contar con asistencia estatal, quedando excluido del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
Bajo este nuevo esquema, las bonificaciones oficiales solo se mantendrán sobre el gas de origen local vinculado al Plan Gas.Ar. Esto implica que cualquier contrato de abastecimiento que exceda dicha planificación o que requiera regasificación de combustible importado, impactará de forma plena en los costos de la cadena energética sin el paraguas de los subsidios.
En el sector eléctrico, el ENRE oficializó ajustes para las transportistas de energía en alta tensión mediante las resoluciones 180 y 192. Estos incrementos aplican una fórmula de actualización que combina el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el de Precios Internos al por Mayor (IPIM), con el objetivo declarado de preservar los ingresos reales de las empresas del sector frente a la inflación.
Finalmente, el servicio de gas por redes también percibe ajustes desde el 1° de abril, con una suba del 1,8% para usuarios de las principales distribuidoras. Este incremento integra el nuevo precio del gas en el punto de ingreso al sistema, la cuota correspondiente a la Revisión Quinquenal de Tarifas 2025-2030 y el mecanismo de ajuste mensual, completando un panorama de fuerte presión sobre el costo de vida en la Argentina.
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ECONOMIA
Un prestigioso centro de estudios analizó las mediciones oficiales y sostuvo que el Indec exagera la baja de la pobreza

Luego de la publicación del dato de pobreza por parte del Indec, un informe del Cedlas, de la Universidad de La Plata, identificó tres mecanismos clave que incidieron en la medición y que generaron una sobrestimación de la baja registrada entre 2023 y 2025. El estudio concluye que la baja de la pobreza es real, pero que su dimensión es mucho más pequeña de lo que muestran los datos oficiales.
La tasa de pobreza mostró un aumento pronunciado seguido de una caída de magnitud: según la estadística oficial, pasó del 41,7% en el segundo semestre de 2023 al 52,9% en el primer semestre de 2024, para después descender al 38,1% en el segundo semestre de ese mismo año y continuar reduciéndose hasta situarse en 31,6% en el primer semestre de 2025.
“Variaciones tan abruptas suelen estar asociadas a modificaciones muy grandes en el producto, en el empleo o en el gasto público social; cambios que no parecen haberse producido en esos años, o al menos no lo hicieron con la intensidad necesaria para explicar las fluctuaciones observadas”, sostuvo el documento elaborado por Iván Albina, Leopoldo Tornarolli y Leonardo Gasparini.
Ocurre que el indicador puede verse condicionado por aspectos metodológicos que cobran especial relevancia en contextos de alta inflación y de reacomodamientos en los precios relativos, señaló el estudio.
El Cedlas plantea un posible desfasaje temporal entre el período de referencia de los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y el utilizado para valorizar las canastas de pobreza; la evolución del subreporte de ingresos según su fuente, a partir de comparaciones entre la EPH y registros administrativos; y el impacto de incorporar patrones de consumo más recientes para determinar el valor de la línea de pobreza, mediante una reestimación del Coeficiente de Engel basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018.
Estas dimensiones no solo tienen efectos sobre el nivel de pobreza, sino también sobre su evolución.
Más en detalle, en cuanto al desfasaje temporal, el informe explica que los ingresos reportados en la EPH suelen referirse al mes anterior al de la entrevista, mientras que las canastas de pobreza se valorizan con los precios vigentes en el mes de la encuesta. Esta diferencia es poco relevante en momento de baja inflación, pero en escenarios de aceleración puede llevar a una sobreestimación, algo que impactó sobre todo entre fines de 2023 y principios 2024.
Respecto al subreporte de ingresos, el estudio muestra que la evolución de los ingresos en la EPH no coincide con los registros administrativos. En ese sentido, parte de la reducción de la pobreza observada en las estadísticas oficiales puede atribuirse a una mayor captación por parte de la encuesta y no exclusivamente a una transformación real en las condiciones económicas de los hogares.
Sobre este punto, el Cedlas destaca que incidieron tanto a ajustes en el cuestionario introducidos a partir del cuarto trimestre de 2023 —vinculadas al empleo y a los ingresos no laborales— como las fuertes variaciones en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que pueden afectar la capacidad de los entrevistados para recordar sus ingresos.
Como resultado, se encuentra que la pobreza se sobreestimó entre el segundo semestre de 2021 y los primeros 6 meses de 2024, y se subestima antes y después de ese período.
En relación a los patrones de consumo, el reporte resalta que la Canasta Básica Total (CBT) sigue definiéndose con ponderadores basados en la ENGHo 2004/05. Al actualizarla con los de la ENGHo 2017/18, donde los servicios tienen mayor peso, la pobreza estimada es más alta en todos los períodos analizados, con brechas variables y superiores a 5 puntos porcentuales (p.p).
“Al combinar las 3 ‘correcciones’, la trayectoria de la pobreza se modifica de manera significativa: entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, no habría caído 10 p.p, como sugieren las estadísticas oficiales, sino aproximadamente 2 p.p, al ubicarse en 41,5%”, precisó el CEDLAS. En ese mismo lapso, el Indec registró una tasa de 31,6%.
En este marco, vale mencionar que Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, dijo en Infobae en Vivo: “Hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo”.
Y advirtió que “la medición de la pobreza va perdiendo vigencia, fundamentalmente en su comparabilidad hacia atrás”.
“Estamos mucho mejor, pero estamos tan mal como cuando salimos de la pandemia, en un momento de recuperación”, consideró.
Al mismo tiempo, un análisis del Ieral (Fundación Mediterránea) proyectó: “La evolución futura del indicador de pobreza estará fuertemente condicionada por la dinámica de los precios. En un escenario en el que los alimentos crecen por encima del nivel general, incluso ajustes salariales alineados con la inflación promedio pueden resultar insuficientes para sostener el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables”.
En la misma línea, la consultora LCG señaló que existen factores concurrentes que “pondrían un freno al descenso de la tasa de pobreza”. Entre ellos, mencionó una inflación estancada en torno al 3% mensual y salarios formales con paritarias homologadas por debajo de ese nivel, lo que implica una caída real de los haberes.
Se añade el deterioro en las condiciones del mercado de trabajo: la suba de la desocupación en el cuarto trimestre de 2025, junto con una “mayor tasa de sobreocupación y mayor demanda de empleo por subocupación”, ponen de manifiesto la necesidad de mayores ingresos.
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