ECONOMIA
Las 3 carteras de inversión recomendadas por expertos para ahorrar con el aguinaldo

Se acerca el cobro del medio aguinaldo, y aquellos trabajadores que pueden destinar esos pesos extras para ahorrar comienzan a buscar alternativas. En este sentido, expertos proponen 3 carteras de inversión para los distintos perfiles: conservadores, moderados y agresivos.
En base a estas características, cada propuesta difiere en la exposición a distintos tiempos y activos, entre los que se encuentran acciones, bonos, obligaciones negociables y CEDEARs.
Es decir, cuanto más tiempo se requiera permanecer con los activos, también aumentará el riesgo.
«Armamos las carteras para cada perfil de inversor, con sus activos y plazos recomendados, teniendo en cuenta los factores locales e internacionales que podrían impactar, para bien o mal, en sus inversiones», detalla Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance.
Por eso, el excedente de pesos que se tenga tras el cobro del aguinaldo es recomendado administrarlo de manera estratégica en determinados títulos puntuales.
Cartera conservadora de inversión
En caso de querer realizar una cartera de inversión conservadora, que se constituye para utilizar el dinero en el corto plazo para un gasto puntual o mantener la liquidez disponible, mientras se obtiene un rendimiento, las propuestas giran en torno a la renta fija de forma preponderante.
Cartera conservadora, basada en renta fija.
«Una alternativa conservadora es la Lecap S28N5, con vencimiento en noviembre que viene y una tasa mensual efectiva cercana al 2,3%», sugiere Isabel Botta, product manager en Balanz.
En tanto, para Milo Farro, analista en RAVA, para la tasa en pesos, sugiere que la Lecap S15G5, con vencimiento el 15 de agosto que viene, «ofrece una tasa efectiva mensual de 2,4% y vence con suficiente antelación a las elecciones, en vista de una posible dolarización de carteras en la previa de los comicios».
Y también para perfiles conservadores, Nicolás Della Sala, analista de PPi, recomienda asignar una «buena ponderación» a las Obligaciones Negociables (ON).
«En el tramo corto, nos gusta LMS9O (Aluar 2026), mientras que en el largo seleccionamos a YM34O (YPF a 2034) e IRCPO (IRSA 2035). La TIR para estas ON ronda el 8% anual en dólares», detalla este experto.
A la hora de armar la cartera, Lazzati resume: «Para estos inversores, sugerimos destinar un 15% a Fondos Money Market, para contar con buena liquidez y bajo riesgo; y un 80% invertirlo en títulos de renta fija, con buena performance y bajo riesgo».
Los bonos seleccionados son los títulos en dólares de deuda pública a los años 2030 (AL30), 2029 (AL29), 2035 (AL35). Y suma a los Bonos Nación tasa dual (TTM26), con vencimiento al 16 de marzo de 2026, que ofrecen una rentabilidad en dólares y protegen contra la inflación y la devaluación.
«El 5% restante del capital, lo vuelco en acciones locales de YPF y ByMA», concluye Lazzati.
Se debe tener en cuenta que el plazo recomendado para mantener esta cartera es de 6 a 8 meses.

Cartera de inversión moderada, con más exposición.
Cartera moderada de inversión
Para los ahorristas que están dispuestos a invertir su aguinaldo por un tiempo más extenso, es decir, de 8 a 16 meses, y por ende, correr más riesgos, las carteras moderadas propuestas incluyen otros papeles.
«Si estás dispuesto a estirar un poco la duración y buscar un mejor rendimiento en pesos, los bonos del Tesoro nacional capitalizables en pesos (BONCAP) con vencimiento al 30 de junio de 2026 (T30J6) y el BONCER 2,05% al 15 de enero de 2027 (T15E7), se presentan como opciones más audaces dentro de la curva. Aseguran tasas atractivas a cambio de un mayor plazo, ideales para quienes quieren capitalizar el contexto local con proyección de estabilidad económica», resume Botta.
En esta misma línea, Farro sugiere armar una posición a mediano plazo, con el bono CER TX26, cuyo vencimiento es el 9 de noviembre de 2026, ya que tiene un rendimiento de CER más 9% adicional anual.
«Si bien se espera una desaceleración en el ritmo de aumento de precios, debería ser beneficiado en un escenario de compresión de tasas reales», acota Farro.
Para quienes están pensando en dolarizar parte del aguinaldo, Botta considera que los bonos soberanos siguen ofreciendo valor, y suma al emitido al 2030 (AL30) como «una jugada interesante de cara al cupón que paga en julio».
Para agregar: «En el terreno corporativo, si tenés un perfil conservador o moderado y un horizonte de mediano a largo plazo, las Obligaciones Negociables siguen siendo una vía sólida para acceder a renta en dólares con riesgo acotado. En particular, destacamos PAE (PN35O) y VISTA (VSCTO), dos emisores con buen perfil crediticio y rendimientos atractivos», detalla Botta.
En resumidas cuentas, Lazzati arma la cartera para inversores moderados, a un lapso de 8 a 16 meses, de la siguiente manera:
«La selección de activos para este perfil busca un poco más de rendimiento, asumiendo un leve aumento en el riesgo. La composición quedaría con un 10% en Lecaps o Fondos Money Market; y un 80% en bonos locales, destinando un 20% de cada uno de los siguientes bonos: el emitido al 2035 (AL35), al 2041 (AL41), el Global al 2046 (GD46) y el título tasa dual al 2026 (TTM26)».
Y completa el 10% restante de la cartera con una selección de acciones del Merval, donde opta por YPF, ByMA, Central Puerto, Grupo Supervielle y Telecom.
«Para las acciones argentinas, recordando que se adecuan más a los perfiles que toleran más riesgo, asignamos mayor ponderación al sector energético, apostando por el rubro que más flujo de dólares aportará al país en los próximos años: YPF, Pampa Energía, y Central Puerto, son nuestras preferidas», dice Della Sala.
Por el sector financiero, «otro con buen recorrido, nuestra selección de papeles son Grupo Galicia, BBVA, y Banco Macro. Además de ellos, destacamos a TGS por el lado del sector utilities, IRSA en el inmobiliario y, por último, la cementera Loma Negra«.

Cartera agresiva, con más presencia de renta variable.
Cartera agresiva
La cartera para ahorristas más agresivos está destinada a poder soportar una duración muy extensa y una gran volatilidad de la renta variable. Por eso, su horizonte de inversión es para un lapso de entre 16 a 18 meses.
«Para horizontes más largos y perfiles que toleran mayor volatilidad, el Global al 2041 (GD41) también es una alternativa a tener en cuenta», acota Botta.
Para Della Sala, el bono soberano al 2035 (GD35) «sigue siendo nuestro preferido», pero para un perfil arriesgado «destacamos la oportunidad de compresión del bono de la Provincia de Buenos Aires al 2037 (BA37D)».
En resumidas cuentas, para perfiles agresivos, la cartera propuesta por Lazzati «busca maximizar rendimientos dispuestos a asumir riesgos y estirar más los plazos, por eso su horizonte de inversión es de 16 a18 meses», afirma.
Esta estrategia posiciona un 5% en Lecaps, para contar con «una mínima liquidez». Le suma un 65% en títulos de renta fija seleccionados a los siguientes años: 2035 (AL35), un 15% del total, 2041 (AL41) (15%), Global 2046 (GD46) (15%), bono dual al 2026 (TTM26) (10%) y el bono del Tesoro nacional en pesos a tasa dual con vencimiento el 30 de junio de 2026 (TTD26), con una participación del 10% de toda la cartera.
«Y la exposición a equity se incrementa al 30% del total, para incluir 20 puntos porcentuales en acciones (YPF, ByMA, Central Puerto, Grupo Supervielle y Telecom) y 10 puntos restantes del total en CEDEARs como XP, UN, BBD, Uber, Tesla y Oracle», finaliza Lazzati.-
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ECONOMIA
Cuáles son los trabajos con mayor salida laboral y por qué muchos quedan vacantes

El mercado laboral atraviesa una transformación acelerada que combina dos fenómenos simultáneos: una alta demanda de perfiles vinculados a la tecnología y, al mismo tiempo, una creciente dificultad para cubrir puestos que requieren nuevas habilidades.
Mientras ciertos trabajos concentran miles de postulaciones, otros quedan vacantes aun en sectores dinámicos de la economía.
Especialistas en recursos humanos y una economista experta en mercado laboral coinciden en que el desajuste entre oferta y demanda responde a cambios tecnológicos, nuevas expectativas de los trabajadores y un contexto económico que limita la creación de empleo.
Según Valeria Calónico, directora de Operaciones de ManpowerGroup Argentina, los empleos con mayor salida laboral están hoy asociados a áreas tecnológicas “especialmente en perfiles relacionados con inteligencia artificial, ciberseguridad y computación en la nube”.
Esta tendencia trasciende al sector tecnológico. Calónico dijo a Infobae que los equipos de liderazgo buscan perfiles “con una combinación equilibrada de competencias técnicas y humanas”, capaces de trabajar en entornos donde las prioridades tecnológicas cambian con rapidez.
Los equipos de liderazgo buscan perfiles “con una combinación equilibrada de competencias técnicas y humanas”, capaces de trabajar en entornos donde las prioridades tecnológicas cambian con rapidez
Los datos internos de la compañía muestran que las prioridades organizacionales se concentran en ciberseguridad (46%), inteligencia artificial (35%) y computación en la nube (34%). A esto se suma un 23% de empresas que demanda perfiles capaces de trabajar transversalmente en los desafíos de toda la organización.
Paula Ariet, economista y CEO de Gestión Capital Humano, coincide en este diagnóstico y destaca que los puestos con mayor salida laboral son “todos los que han incorporado la tecnología y que usen la inteligencia artificial”. A su criterio, estos roles son los que “hoy más se demandan y los que logran eficiencia dentro de las empresas”.

Este proceso implica que la empleabilidad ya no depende únicamente de conocimientos técnicos específicos, sino de la capacidad para adaptarse y aprender continuamente.
Calónico destacó que “la empleabilidad está estrechamente ligada a la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y la combinación de competencias técnicas y humanas”.
El avance tecnológico no solo genera nuevas oportunidades: también crea una brecha entre lo que las empresas necesitan y las habilidades disponibles en el mercado. En Argentina, el 68% de las compañías tiene dificultades para cubrir posiciones, según datos relevados por ManpowerGroup. Aunque esta cifra es levemente menor en comparación con años anteriores, se mantiene como un problema estructural.
Valeria Calónico sostiene que las organizaciones están intentando cerrar esa brecha de distintas maneras. “El 29% invierte en la mejora y recapacitación del talento interno, mientras que otras apuestan por ofrecer mayor flexibilidad laboral, buscar talento en nuevas fuentes y repensar los requisitos tradicionales de contratación”, explicó. Aun así, advierte que “la solución requiere una respuesta conjunta entre empresas, educación y políticas públicas”.
Las empresas buscan personas que puedan aprender porque hoy hay que adaptarse rápidamente a una nueva tecnología o a un nuevo proceso (Ariet)
Ariet también subraya la necesidad de que los trabajadores puedan reconvertirse: “Las empresas buscan personas que puedan aprender porque hoy hay que adaptarse rápidamente a una nueva tecnología o a un nuevo proceso”.
La especialista considera que el desafío es que los equipos adopten prácticas de upskilling (el proceso por el cual una persona desarrolla nuevas habilidades para mejorar su trabajo) y reskilling (es cuando un trabajador aprende habilidades completamente nuevas para cambiar de área o realizar una tarea diferente) que les permitan actualizar su forma de trabajar en un contexto cambiante.

Desde una perspectiva económica, Nuria Susmel, economista de FIEL, advierte que el problema de la vacante no puede analizarse sin tener en cuenta la coyuntura general. “En la actual situación económica, el principal incoveniente en la escasa generación de empleos asalariados registrados”, afirmó.
Para Susmel, la tasa de desempleo no refleja cabalmente el escenario, ya que “muchos de quienes buscan empleo terminan recayendo en el trabajo mediante aplicaciones”.
La economista de FIEL destacó que la falta de empleos nuevos registrados limita la movilidad laboral. “No veo que haya restricciones para cambiar de empleo. El problema es cuántas oportunidades aparecen”, dijo. En este escenario, aun cuando existen puestos sin cubrir, la creación de empleo formal sigue siendo débil.
La directora de Operaciones de ManpowerGroup contó que “las posiciones que concentran mayor volumen de postulaciones dependen del tipo de perfil laboral”. En el ámbito de oficina, destacan los “roles administrativos y contables”, con alto interés por parte de los candidatos.
No veo que haya restricciones para cambiar de empleo. El problema es cuántas oportunidades aparecen (Susmel)
La flexibilidad aparece como un factor determinante. “Las posiciones híbridas son las más atractivas, ya que los candidatos valoran la flexibilidad laboral”, dijo Calónico.
Ariet coincide con esa observación, al remarcar que “los trabajos con más postulaciones son aquellos que son híbridos, que no requieren presencialidad”.
Valeria Calónico destacó que los empleos más solicitados incluyen “operarios para carga, descarga y producción, además de repositores, camareros y cajeros”. Este tipo de puestos reciben muchas postulaciones por su alta rotación y el amplio universo de personas que pueden cubrirlos.
La aceleración tecnológica obligó a las compañías a revisar sus criterios de contratación. En Argentina, el 56% de las empresas considera la capacidad de aprendizaje continuo como una prioridad estratégica.
Calónico explicó que los modelos tradicionales de capacitación están quedando atrás y que las organizaciones avanzan hacia esquemas de formación continua y personalizada para cubrir los perfiles que necesitan.

Según la ejecutiva, muchas empresas están poniendo foco en “el costo de atraer talento externo con las habilidades requeridas y la brecha entre lo que demanda el mercado y lo que posee su fuerza laboral actual”.
Paula Ariet agregó que la velocidad del cambio tecnológico obliga a incorporar personas capaces de adaptarse: “Lo que hoy se hace de una manera, mañana no se va a hacer igual”.
Las expectativas de los trabajadores también están experimentando transformaciones. Calónico dijo: “Los individuos buscan empleos que les brinden la posibilidad de integrar su trabajo de manera armoniosa con otros aspectos de sus vidas”. Entre los beneficios más valorados se encuentran la semana laboral de cuatro días (64%), horarios flexibles (45%) y la posibilidad de trabajar desde casa (35 por ciento).
Ariet complementó esta visión al señalar que las personas buscan “un buen equilibrio entre su vida familiar, su vida particular y la vida laboral”, además de empresas que “los inspiren”.
Ariet anticipó que “hasta marzo va a haber poco nivel de actividad” y explicó que la caída comenzó “a partir de mayo y junio” y todavía no se recuperó.

Nuria Susmel planteó que, si bien es necesario actualizar la normativa laboral, los cambios deberían orientarse a reducir costos y facilitar la contratación. Entre las modificaciones posibles mencionó “flexibilizar la contratación”, implementar “bancos de horas para adaptar los horarios a las necesidades de producción” y revisar el sistema de negociaciones colectivas.
Para la economista, la actualización normativa es inevitable debido a que “la mayoría de las leyes laborales que rigen el mercado de trabajo datan del siglo pasado”, incluyendo la Ley de Contrato de Trabajo (1974), la Ley de Convenciones Colectivas (1953) y la Ley de Asociaciones Sindicales (1988).
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ECONOMIA
Clima de negocios: Qué opinan las empresas argentinas que más empleados contratan de la reforma laboral de Milei

La reforma laboral está, otra vez, en el centro de la escena. Es una de las grandes reformas que impulsa el Gobierno, por el momento con poco consenso entre las partes que la discuten de manera oficial.
Luego de una semana en la que la crisis industrial –con despidos en Essen, Whirlpool y otras que coparon los portales y las redes– también ganó protagonismo a pesar de los números de actividad y de otra chicana de Luis “Toto” Caputo sobre el “no-atraso” cambiario.
A contrarreloj, las autoridades se sientan a la mesa del llamado Consejo de Mayo con representantes de las empresas, el Congreso y los gremios. Si bien todavía no se presentó de manera oficial, la propuesta apuntará a reducir los niveles de informalidad: según los últimos datos del Indec, el 43,2% de los trabajadores argentinos está en “negro”.
Se espera que el borrador final del proyecto esté la semana próxima, justo antes del comienzo de las sesiones extraordinarias, donde se buscará tratar esta reforma y otras. Así se definió la semana pasada en la primera reunión del Consejo que encabezó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. También estuvieron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; la senadora Carolina Losada; el diputado Cristian Ritondo; Gerardo Martínez, de la CGT, y el presidente de la UIA, Martín Rappallini.

Es bastante poco probable que haya un proyecto único y consensuado. Así, el trabajo y las presiones de lobbies y grandes estudios de abogados están a la orden del día.
¿Qué opinan los principales empresarios argentinos sobre los cambios? Mientras esperan la letra chica del proyecto, un grupo de grandes empresas que emplean unos 150.000 trabajadores dieron sus puntos de vista sobre lo que, esperan, se defina en cuanto a cambios laborales.
Son compañías como Coto, Techint, Telecom, Arcor, Swiss Medical, Mercado Libre, Grupo Perez Companc, Changomás, Banco Macro y Grupo Newsan. La lista sigue.
“La UIA espera que la nueva legislación laboral mejore la competitividad de todas las empresas argentinas y sobre todo del sector transable, que compite con el mundo, a través de la reducción de costos”, le dijo Rappallini a Infobae. “Una parte de esos costos se debe a la alta litigiosidad que tenemos, a pesar de la baja importante que hemos logrado en la siniestralidad. Además, queremos tener la facultad básica de administrar y aumentar la productividad interna y ordenar el funcionamiento de nuestras fábricas, sin bloqueos ni acciones que pongan en riesgo el empleo y la producción”, agregó el titular de la UIA.
El discurso de la entidad fabril, claro, refleja buena parte del sentir del sector, con Techint y Paolo Rocca a la cabeza. Es uno de los segmentos de la economía más golpeados por la caída de la actividad y la apertura económica –que de cara al acuerdo comercial con EEUU se espera que sea mayor.
La tensión con el Gobierno es evidente (aunque sus dirigentes busquen por momentos bajar el tono), tanto como el contraste con otras entidades empresariales, como la Cámara de Comercio y la Sociedad Rural, abiertamente a favor del Milei, sus medidas y su estilo de gobernar.
“Aunque entendemos y compartimos la orientación de ir hacia un orden macroeconómico y bajar la inflación, vemos que las compañías transables, sobre todo las industriales, estamos cargando con un montón de peso, mochilas y distorsiones que hacen complejo competir en un mundo muy agresivo en términos comerciales. Por eso alertamos que tiene que haber una transición que contemple estas distorsiones”, dijo Rappallini hora atrás en Infobae en Vivo.

El propio Rocca reclamó recientemente una política industrial más sólida, en medio de la tensión comercial con China que afecta, puntualmente, a su sector, el acero. Pidió también una reforma laboral para reducir la informalidad, la litigiosidad y permitir la flexibilidad que aumente la productividad. “Hay que construir consenso y una posibilidad de transformación positiva”, dijo a mediados de mes en la Conferencia de la UIA.
El peso de Techint en la entidad es histórico e innegable. Y no sólo eso: el secretario de Trabajo, Julio Cordero, uno de los grandes interlocutores de los cambios que vendrán, fue por años jefe del departamento jurídico laboral del Grupo. Por medio de sus compañías –Ternium, Tenaris, Techint Ingeniería y Construcción y Tecpetrol– el grupo tiene unos 18.600 empleados.
Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical, suma unos 9.000 empleados entre todas las empresas del grupo de salud privada que encabeza. El empresario aseguró ante Infobae que como empresario que da trabajo hace 30 años, cree necesario presentar bien el concepto de reforma laboral y no “venderla” como una pérdida de derechos para los trabajadores.
“Si se hace eso sería un gran error. Por otro lado, es evidente que hay abusos escandalosos en el mundo de los litigios laborales que se llevan puestos a las pymes y que a las grandes empresas les generan costos extraordinarios que las hacen pensar mucho a la hora de contratar. Hay que determinar reglas de juego claras y no dejar las cosas a la interpretación de los jueces, que lamentablemente en el fuero laboral vienen siendo catastróficos», enfatizó.

Belocopitt agregó que el objetivo de los cambios no es extender la jornada laboral, pero que sí eso pueda hacerse si se pacta entre las partes. “En el sector de la enfermería, por ejemplo, hay quienes tienen dos trabajos porque no pueden estar más horas en el mismo lugar. Es anacrónico. Los empleados que trabajan en el sector de rayos, por caso, tienen regímenes especiales, pero porque se toman las especificaciones técnicas de equipos que llegan a tener 50 años. Se pierde el sentido común. Además, tengo una ART y todo lo que está sucediendo alrededor de las demandas de trabajo es una absoluta estafa. Hay que terminar con un esquema que beneficia a cinco vivos. Si desaparecen las ART el costo laboral para las empresas va a ser fulminante”, explicó.
Según destacó el viernes este medio, el año terminará con un récord de 130.000 juicios por accidentes laborales. La presidenta de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), Mara Bettiol, advirtió que ningún sistema puede sostener este nivel de judicialización y, en medio del debate por la reforma laboral destacó: “ninguna reforma, cualquiera sea su alcance, podrá cumplir sus objetivos si el Sistema de Riesgos del Trabajo continúa sometido a esta dinámica judicial”.
Bajo la perspectiva de la UART, el debate actual se centra más en los litigios por despidos, trabajo en negro e incidencias similares que en lo que ocurre con los procesos legales abiertos por riesgo laboral.
Por suparte, Belocopitt destacó que si bien nadie de su sector fue convocado aún a las discusiones sobre la ley que vendrá, cree que va a primar el sentido común y no se “perderá una oportunidad importante para generar trabajo”. ”Quiero ser optimista con esta reforma porque el Gobierno está aplicando ese sentido común a muchas posiciones que los empresarios han venido planteando y ese es el círculo virtuoso que necesita cualquier país”, cerró.
Mercado Libre, el unicornio del e-commerce y los pagos online que vale USD 105.000 millones, según cotizan sus acciones en Wall Street, es otro de los grandes empleadores locales, con unos 15.300 trabajadores directos en el país. La cuenta supera los 100.000 en todas sus operaciones de la región. Si bien la empresa optó por no dar su punto de vista sobre la reforma laboral para esta nota, la postura de su fundador y alma mater, Marcos Galperin, parece muy clara al respecto.

En una entrevista con CNN de 2018, el empresario más rico del país, dijo: “El marco laboral argentino es terriblemente anticuado. Está hecho para un país de hace 100 años. Protege empleos de la era industrial que son los empleos repetitivos que los robots y las máquinas van a reemplazar, y los protege tan fuerte que no permite que se generen empleos nuevos. Para hacer esto peor, los países vecinos y socios comerciales tienen un marco laboral absolutamente moderno. Cuando un inversor decide dónde poner su fábrica, en Brasil, Argentina o Chile, y compara esos marcos, tenemos muy pocas posibilidades de ganar esa competencia”.
Un año después, el gobierno de Mauricio Macri le aprobó a Mercado Libre un convenio colectivo con el Sindicato de Carga y Descarga, que tiene alcance en el megacentro de distribución que la empresa tiene en la zona del Mercado Central y que le generó más de un dolor de cabeza con Camioneros. No son pocos los que ven en ese acuerdo un antecedente de los cambios que impulsa hoy el Gobierno.
El grupo Newsan, que fundó Rubén Cherñajovsky en 1991, es otro de los grandes empleadores locales, con 9.000 trabajadores y negocios en electrónica, pesca, alimentos y productos de cuidado personal y salud, entre otros.
“Nuestro marco laboral tiene 60 años y eso conspira contra la creación de nuevo empleo. Ese es el meollo del problema: ni protege al trabajador, ni alienta la creación de empleo. Lo único que hizo fue hacer crecer la informalidad. Los costos de salida son centrales en ese contexto, es increíble que no se puedan calcular, junto con la rigurosidad de los convenios y la falta de asociar el salario a cómo le va la empresa, para bien y para mal”, dijo Luis Galli, presidente de Newsan.
A la hora de pensar en lo que podría venir, Galli enumeró los siguientes puntos: acotar la indemnización de salida, incorporar el salario dinámico, sumar agilidad y flexibilidad para sumar competitividad y bajar costos. “A veces preferimos darle horas extras a los empleados que tenemos y no tomar nuevos. ¿Por qué? Porque no sabemos cuánto va a costar. Necesitamos también que se amplíe el mapa del empleo formal para competir de igual a igual. La nueva ley tiene que promover el trabajo formal, que junto con el contrabando son dos de los grandes problemas de la economía argentina”, afirmó Galli.

Desde Arcor, una de las principales empresas alimenticias del país, aseguraron que es importante avanzar en una actualización del marco laboral que acompañe la evolución del mercado de trabajo y contribuya a impulsar la productividad y la generación de empleo formal. “De manera complementaria, una reforma tributaria que simplifique el sistema y reduzca la carga sobre la producción es clave para crear condiciones estables de inversión y crecimiento. También resulta necesario abordar desafíos estructurales como infraestructura, logística o litigiosidad, entre otros, que siguen afectando la competitividad. La competitividad es parte de nuestro ADN exportador. Confiamos en que estas reformas puedan mejorar la competitividad, potenciar la presencia global de la industria argentina y contribuir a un desarrollo sostenible”, destacaron en la empresa que preside Alfredo Pagani, y que tiene 20.000 trabajadores.
Desde el sector de los supermercados, por su parte, piden avanzar en cambios en el convenio colectivo. “La reforma para un gran empleador es un buen camino, pero no significará más empleo. Son cambios para adelante pero el nuestro es un sector con mucha antigüedad. Habrá aún pocos incentivos para salir a contratar como entiendo que cree el Gobierno que ocurrirá”, dijo una destacada fuente del segmento.

En general, los supermercadistas ven interesante el banco de horas y piden poner el foco en cómo se integran los beneficios sociales, un capítulo que entienden es una buena forma de captar talento sin subir tanto los costos. “Serían ideales los bonos de crédito fiscal para contrataciones y también para contratar ex empleados públicos”, agregó la fuente.
Otro referente del rubro alertó sobre las denuncias por inconstitucionalidad que podrían seguir a una aprobación, más allá de que la reforma salga del Congreso. “Opinar sobre borradores es alquimia, pero más allá de eso, el fondo de desempleo no nos convence porque tiene un costo altísimo y puede ser un gran negocio para las negociaciones paritarias. Se habla de que se podría crear por convenio colectivo, pero eso sería mover una masa gigante de dinero. Ya pasó en otros casos y nunca termina bien. Tampoco convence la negociación empresa por empresa: hay que ver cómo lo plantean, pero no es buena para los grandes del comercio. También son contraproducentes las paritarias regionales. El banco de horas sirve para la industria, pero no para nosotros”, reflexionó y pidió anonimato.
Días atrás, este medio publicó en exclusiva el borrador que se discute en el Consejo de Mayo.
El mismo, que tiene el molde de las empresas y hay que ver qué aval tiene en el Gobierno y los gremios, redefine los alcances de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y propone un nuevo esquema para la registración, los beneficios sociales, las indemnizaciones y los regímenes contractuales, al tiempo que introduce regulaciones específicas para sectores como plataformas tecnológicas y profesiones liberales. La propuesta mantiene la irrenunciabilidad de derechos pero exige que cualquier acuerdo entre partes cuente con homologación judicial o administrativa. Además, la antigüedad laboral podrá acumular períodos sucesivos e incorporar lapsos anteriores al reingreso si este sucede en menos de dos años respecto a la desvinculación.

Si bien puede cambiar, entre otros el borrador contempla:
- En los contratos tercerizados, el Gobierno plantea convertir la responsabilidad de la empresa principal en subsidiaria y no solidaria, salvo irregularidades en la registración, aportes o seguros.
- Faculta al empleador a modificar las condiciones de la prestación laboral en tanto no cause perjuicio al trabajador.
- En relación a las vacaciones, se establece un período obligatorio entre el 1º de octubre y el 30 de abril, la posibilidad de fraccionar por lapsos no menores a siete días y la reprogramación en casos de enfermedad.
- Figura una ampliación de los beneficios sociales considerados no remunerativos. La reforma incorpora prestaciones de salud, guardería, provisión de útiles escolares, gastos de sepelio, suscripciones a gimnasios y la provisión de herramientas tecnológicas, ninguna de las cuales integrará la base de cálculo para salarios ni aportes patronales.

- Prevé la incorporación temporal de componentes salariales dinámicos y la exclusión de diversos pagos de la remuneración, como viáticos documentados y reintegros.
- Introduce los bancos de horas mediante convenios colectivos, habilitando regímenes de compensación y flexibilidad en la jornada según el ciclo productivo. El proyecto permite calcular la jornada máxima según promedios, mantiene descansos mínimos entre turnos y asegura un descanso semanal de al menos 35 horas.
- Durante ausencias por enfermedad o accidente, el trabajador percibirá una prestación equivalente al 80% del salario neto, ajustable de acuerdo a antigüedad y cargas de familia, siempre con control médico digital autorizado por el empleador.
- La indemnización por despido se unifica en el pago de un mes por año de servicio, con tope y piso definidos sobre la base de la mejor remuneración, y permite sustituir el mecanismo tradicional por fondos de cese laboral o seguros sectorizados.
- Se reorganiza la respuesta ante conflictos en servicios esenciales y actividades trascendentales, estableciendo un funcionamiento mínimo del 75% en sectores críticos y del 50% en sectores estratégicos como salud, energía, telecomunicaciones, transporte, educación, logística, bancos y comercio digital.
Sin dudas, es una de las grandes banderas del mileísmo para lo que vendrá en el corto plazo. La reforma laboral entusiasma a los grandes empresarios que, igual, ponen algunos cuestionamientos. Es tiempo de descuento para un proyecto que no será consensuado y que probará el nuevo número y esquema de alianzas del Gobierno en el Congreso.
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ECONOMIA
“Que los bancos trabajen de bancos”: por qué el sistema financiero argentino comenzó a ganar menos dinero

La rentabilidad de los bancos argentinos cayó en 2025 y no pudo sobrellevar lo que algunos analistas llaman “la tormenta perfecta”. Ese escenario combina la suba de la morosidad, el desarme de las Leliq y otros pasivos remunerados del BCRA, tasas de interés en alza y un escenario de extrema volatilidad hasta las elecciones.
Pero la caída no parece ser coyuntural sino que da señales de un cambio de rumbo. El Presidente Javier Milei lanzó una consigna en la campaña electoral y desde entonces lo repitió cada vez que pudo: quiere “que los bancos trabajen de bancos”.
En los hechos, esto significa que su negocio sea captar depósitos y dar préstamos al sector privado, en lugar de hacer lo que vino ocurriendo durante casi dos décadas: tener como principal cliente al Estado mediante la compra de bonos del Tesoro y del Banco Central. Ese giro empezó a mostrar consecuencias sobre la rentabilidad de las entidades.
Captar depósitos y dar préstamos al sector privado, en lugar de hacer lo que vino ocurriendo durante casi dos décadas: tener como principal cliente al Estado
Financiar las arcas públicas en lugar de al sector privado puede ser muy conveniente hasta que deja de serlo. Y eso es lo que empezó a transitar el sistema financiero argentino, el único de la región que entre junio de 2024 y el mismo mes de 2025 vio caer su rentabilidad en relación al año anterior, según un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
La utilidad neta de los bancos argentinos cayó de 3.301 a 1.409 millones de dólares en el período analizado que no incluye el tercer trimestre, donde se agudizaron los factores negativos.
El informe repasa un dato que Milei suele festejar: durante su mandato se duplicó el crédito, que medido contra el PBI roza el 12%. También se muestra la escasa profundidad de los préstamos en la Argentina, el país con peor indicador crédito/PBI de la región, cuyo promedio es del 50%. Países vecinos como Chile o Brasil superan largamente ese promedio.
Pocos días atrás se conoció una señal de alerta que llegó desde Madrid. Las casas matrices de Santander y BBVA, los dos principales bancos extranjeros que operan en la Argentina, advirtieron que pusieron un freno al otorgamiento de crédito en el país y que serán cautelosos al extremo con el mercado argentino. Las causas de la decisión, en ambos casos, fueron las altas tasas, la volatilidad del dólar y la incertidumbre política. “Con tasas de interés reales en estos niveles, es realmente imposible ganar dinero”, dijo Héctor Grisi, consejero delegado de Santander.

¿Por dónde se esfumó la rentabilidad? “En los últimos meses, los bancos perdieron más por la mesa de operaciones que por la mora en el crédito”, resume Diego Pizzulli, CEO de IOL Inversiones. “Los bancos en el pasado ganaron bastante plata, en general todos. Si uno mira los ROE de los bancos, es menos de la mitad de lo que eran en la época que le prestaban al Estado. Pasaron de 30 o 35% a menos del 10%”, explicó.
La clave pasó por la política monetaria y las exigencias para fondearse que trajo el nuevo escenario. “El Gobierno dejó las tasas reales por las nubes para desalentar cualquier clase de corrida, y en el fondo sirvió”, explicó Pizzulli, al considerar que el Gobierno antepuso bajar la inflación a cualquier otro objetivo.
En el tercer trimestre, se sumó la morosidad: “Todas las tasas subieron y eso golpeó la mora. La gente no te paga porque fue perdiendo su trabajo”, dijo Pizzulli.

Para la disminución de la rentabilidad de los bancos pesó más la decisión oficial que el contexto adverso para el crédito. Según Juan Pablo Grisolía, socio líder de Servicios Financieros de EY Argentina, la caída se vinculó al impacto de “las medidas más restrictivas que aplicó el regulador para contener la inflación y las tensiones cambiarias, en un escenario de creciente incertidumbre previa a las elecciones”.
Los cambios en los encajes, destacó, hicieron subir las tasas, con dos consecuencias: frenar “de manera abrupta” el crédito y encarecer el costo del fondeo. Esto afectó también los niveles de mora, “afectando el corazón del negocio financiero”. La tensión pre-electoral también hizo caer el precio de los títulos públicos lo que contribuyó a los números negativos.
Los cambios en los encajes hicieron subir las tasas, con dos consecuencias: frenar de manera abrupta el crédito y encarecer el costo del fondeo (Grisolía)
“La exposición de cada banco a estos instrumentos explicó otra parte de la caída en los resultados de las entidades”, contó Grisolía, quien no deja de destacar que el sistema sigue siendo “robusto, solvente y líquido”.
Otra voz del sector, el consultor y ex director del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Pablo Curat, aportó más precisiones. Estimó que los bancos acumularon una pérdida superior al 25% sobre el patrimonio neto (ROE) entre julio y octubre, lo cual “neutralizó las ganancias” anteriores.
Curat identificó el inicio de “una tormenta perfecta” a partir de julio cuando se implementó el desarme de Leliq y se profundizó la volatilidad del dólar.

En ese marco, enumeró las dificultades para los bancos:
- el aumento de los encajes con exigencia diaria,
- suba de las tasas pasivas por encima de las activas,
- la caída abrupta en la demanda de crédito,
- el incremento de la morosidad en préstamos de consumo, y
- la suba de las provisiones por incobrabilidad.
Curat destacó también la caída de los títulos públicos en pesos y la “mayor inflación desde el piso de mayo, que repercutió en el gasto salarial y en el resultado monetario.
Además de la coyuntura macroeconómica, se sumó un factor de mercado, “la mayor difusión de cuentas sueldo remuneradas (Banco Nación, Supervielle, Ualá) para competir con las billeteras virtuales”.
En vista de este escenario, Pablo Curat planteó que las expectativas actuales del sector apuntan a “cerrar 2025 con rentabilidad anual nula en el mejor de los casos y a esperar que el nuevo marco de liquidez, con tasas más bajas y moderación del riesgo país, cree condiciones para una eventual recuperación del crédito y la rentabilidad en 2026″.

La suba de las tasas de interés pega de la peor manera en cuanto a la calidad de la cartera crediticia. Cuando el costo de dinero se va hacia arriba “los buenos pagadores se apuran a cancelar sus deudas y permanecen en el sistema los deudores de menor calidad”, apunta Curat.
Al respecto, el analista Guillermo Barbero, de First Capital, consideró la irregularidad en los préstamos uno de los núcleos del deterioro en el desempeño de los bancos.
“Por un lado, el aumento en la morosidad impidió el devengamiento de intereses en muchos préstamos. Por otro, el empeoramiento de la calidad crediticia obligó a las entidades a incrementar la previsión por incobrabilidad, lo que impactó en el resultado negativo de sus balances».
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