ECONOMIA
Presión inflacionaria: se vuelve a hablar de «contagio del dólar a precios» pese al clima recesivo

¿Hay algo que pueda empeorar aun más la accidentada campaña electoral de Javier Milei? Sí, porque, después de todo, el presidente suele repetir que su tarea fundamental encomendada por el electorado –«job description», suele decir, usando jerga corporativa- es bajar la inflación. Y los analistas más escépticos creen que el dato del IPC de septiembre podría dar cerca de 3%.
Y la presión alcista se acumuló en las últimas semanas, incluyendo la del arranque de octubre, en medio de la turbulencia financiera y la incertidumbre política.
Lo peor de la situación es que hay analistas que están viendo otra vez el «contagio a precios» -o pass trhough, en términos técnicos-. Para algunos, el contagio se produce por la inestabilidad del dólar, mientras que otros tienden a ver una mayor incidencia de las tasas de interés.
En todo caso, lo que se percibe en el mercado es que la expectativa de un cambio de política económica post electoral está llevando a las típicas presiones de aumentos preventivos. En algunos casos, corresponde a rubros que típicamente se mueven con el dólar por tener un alto componente de costo importado, como el automotor. La semana pasada las listas de precios de las automotrices promediaron subas de 6%.
Pero también hubo señales de aceleración en el sensible rubro de alimentos y bebidas. La consultora LCG registró que el aumento «punta a punta» fue de 2,3%. Pero otros economistas con relevamientos propios sorprendieron con cifras más altas: es, por ejemplo, el caso de Price Stats, la consultora de Alberto Cavallo, que proyectó un 2,9% en su canasta de productos supermercadistas.
Y lo peor es que, a diferencia de lo ocurrido en otros momentos, no puede hablarse de una inflación provocada por una «huida al consumo», dado que se acumulan los indicadores de enfriamiento. Las encuestas de ventas en pequeñas empresas que realiza la Cámara Argentina de la Mediana Empresa viene marcando, ininterrumpidamente, caídas interanuales desde mayo.
También la consultora Scentia viene registrando caídas: su última medición, de agosto, marcó un empeoramiento de 1,9% respecto del mes previo. Y los canales de venta que sufrieron más el enfriamiento fueron los kioskos y almacenes, farmacias y autoservicios independientes.
Las primeras mediciones de septiembre dan señales de empeoramiento. Estadísticas provinciales como la que se realiza en Córdoba por parte de la Cámara de Comercio local, registró un desplome de 10% interanual real en el consumo en el mes pasado.
¿Menger estaba equivocado?
Para el gobierno, es la peor conjunción posible: precios que empujan al alza al mismo tiempo que los consumidores disminuyen su volumen de compras y se ponen a la defensiva-según se desprende de la encuesta de confianza que mide la Universidad Di Tella, en septiembre se desplomó 14 puntos el índice de predisposición a la compra de bienes durables-.
Según la tesitura de Javier Milei, es en estos momentos cuando debería revelarse el «principio de imputación de Menger». Es decir, la teoría que defiende que son los precios los que determinan los costos, y no al revés.
Milei suele sintetizar ese postulado teórico en una expresión mucho más gráfica respecto de en qué parte de la anatomía de los comerciantes se guardarán los stocks de mercadería no vendidos. Y, por lo tanto, la visión oficial es que, ante la falta de convalidación de la demanda, debería registrarse una caída de los precios hasta ubicarse en el nivel aceptado por los consumidores.
Como suele ocurrir, los economistas no se ponen de acuerdo en este punto: para algunos, lo que está ocurriendo refleja que esa tesis es incorrecta, porque los precios dan señales de seguir subiendo aun sin convalidación de la demanda. Pero otros argumentan que, si en medio de una turbulencia del dólar y las tasas los precios apenas tuvieron una pequeña variación, es precisamente por la «ayuda de Menger».
El ministro Toto Caputo, hombre pragmático, aplaude los discursos donde Milei habla de Menger y en los que declara que no hay relación entre dólar y precios. Pero, por las dudas, al mismo tiempo, realiza «sugerencias» a las industrias alimenticias y cadenas de supermercados cada vez que el dólar da algún sobresalto.
Ya había ocurrido a inicios de 2024, cuando el ministro los forzó a revisar a la baja «aumentos preventivos», mientras que, ya este año, tras la liberación del cepo cambiario, celebró su victoria de haber contenido las expectativas y de haber hecho un lobby efectivo. Fue así que el IPC de abril bajó a 2,8% después de haber tocado 3,7% en marzo y luego bajó a su mínimo de 1,5% en mayo.
Dólar, tasas y contagio
¿Y ahora? Septiembre fue un mes particularmente movido en el frente cambiario, con una disparada de 9% hasta que se produjo el temido choque del dólar contra el techo de la banda de flotación, un momento a partir del cual el Banco Central vendió u$s1.100 millones sin lograr que el mercado se calmara.
El último tercio del mes, ya con la nueva estrategia que implicó la intervención del Tesoro, vendiendo divisas que ingresaron por la exportación agrícola, se bajó hasta $1.380, un valor en el que no aguantó más de un día, y ahora se ubica en un «sub techo móvil», que cotiza en $1.430.
Lo cierto es que a Caputo se le hace más difícil convencer a los empresarios: ahora no puede alegar que no hubo un aumento del tipo de cambio. A lo sumo, podrá argumentar que el dólar se estabilizará en su nivel actual, a 3,6 puntos de distancia del techo de la banda de flotación -y al costo de un sacrificio de reservas por más de u$s2.200 millones en dos semanas.
Sin embargo, los industriales y comerciantes no se están mostrando persuadidos por esos argumentos. Afirman que, diga lo que diga el gobierno, no pueden dejar de mirar al dólar, sobre todo en aquellos rubros en el que el principal insumo se mueve con la divisa estadounidense.
Es ante esa situación que el gobierno no se limita a poner el costoso «sub techo» a la banda de flotación, sino que además exacerba el torniquete monetario.
Este lunes, causó alarma en los bancos el hecho de que la tasa de caución -una de las principales operatorias para la obtención de liquidez de cortísimo plazo- se disparó a 37%, después de haber cerrado en 21% la semana pasada.
En el mercado se interpreta esta situación como un nuevo estrechamiento de la liquidez del sistema bancario, algo que también puede tener efecto inflacionario por el encarecimiento del crédito. Y, también, se ve esta señal como un posible síntoma de que los operadores toman pesos para demandar cobertura contra una devaluación.
Se incrementó en los últimos días el volumen de inversiones defensivas, como la compra de contratos en futuros del dólar -el BCRA ya tiene una posición de u$s7.000 millones- y también la venta -a precios «de remate», dicen los más críticos- de los bonos con cláusula «dólar linked».
Milei no se queda sin argumentos
En definitiva, se le puede poner el nombre que a cada facción económica más le guste, pero lo cierto es que la turbulencia del dólar y la suba de la tasa están ocurriendo en coincidencia con un alza de los precios.
Para algunos, sobre todo los más afines al equipo económico de Caputo, es la típica caída en la demanda de moneda nacional que ocurre antes de toda elección importante. Pero otros argumentan que hay una distorsión provocada por el atraso cambiario, que inevitablemente tendrá un correlato inflacionario.
¿Qué hará Milei si, finalmente, se cumplen los pronósticos más pesimistas y el IPC queda más cerca del 3% que del 2% a dos semanas de la elección legislativa? Por lo que ha demostrado hasta ahora, encontrará algún argumento para usar en su favor.
Por ejemplo, en julio, ante un aumento del IPC, dijo que lo verdaderamente importante era la «inflación núcleo» -la que no depende de precios regulados ni de consumo estacional-, que había dado sólo 1,5%. Sin embargo, en agosto celebró que el IPC se había mantenido debajo del 2%, pero no hizo mención alguna a que «la núcleo» había saltado a 2%.
Y no sólo eso: en julio había justificado la suba del IPC -de 1,6% a 1,9%- por el efecto de aumentos estacionales, además del «pase de factura de la resaka kuka». Sin embargo, en agosto se registró la misma inflación que en julio, a pesar de que los precios estacionales fueron los que menos empujaron -una suba de sólo 0,8% en agosto-.
¿Entonces, cuál es el dato verdaderamente importante a seguir? Si el que marca la tendencia de largo plazo es el IPC núcleo -parece ser el consenso entre los economistas-, entonces Milei estuvo todo el año en problemas, dado que en mayo había registrado un 2,2% y en junio un 1,7%, pero él celebró que el IPC de esos meses había dado, respectivamente, un 1,5% y un 1,6%.
«Lo festejan los argentinos de bien y lo llora todo mandrilandia», decía Milei, con su inconfundible sello personal.
Después, con el IPC de agosto a la vista, Milei recurrió a un nuevo argumento técnico para concluir que el 1,9% de inflación mensual era un gran dato: «fue en el contexto de un mes de muchísima volatilidad en la demanda de dinero». Omitió decir, claro, que en los bancos culpan de esa volatilidad a la política monetaria del propio gobierno, y no a los riesgos políticos.
En todo caso, lo que queda en claro es que Milei no dejará que un eventual mal dato del IPC contradiga su discurso, y encontrará el argumento técnico para afirmar que «todo marcha acorde al plan».
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ECONOMIA
Por la crisis en Medio Oriente, subirán las retenciones a las exportaciones argentinas de petróleo convencional

El reciente aumento del precio internacional del crudo Brent, que superó los USD 100 por barril debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente, activó automáticamente la aplicación de la alícuota del 8% en las retenciones para las exportaciones argentinas de petróleo convencional, según confirmaron fuentes oficiales a Infobae. Bajo la normativa vigente, cuando la cotización internacional del barril supera los USD 80, se restablece el mencionado porcentaje sobre las ventas externas.
“Se va a aplicar porque es automático y está establecido por decreto”, ratificaron a este medio desde la Secretaría de Energía de la Nación, en referencia al Decreto 59/2026 publicado en el Boletín Oficial a finales de enero de 2026. Desde la cartera energética aseguraron que la carga podría empezar a aplicarse desde la semana que viene y recalcaron que “esto no es una decisión nuestra arbitraria, sino que es cumplir con la normativa que se estableció en su momento”.
A través de su cuenta oficial en la red social X, Felipe Núñez, pieza clave del equipo económico de Luis Caputo y director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), aclaró que en enero «se subió el precio mínimo del barril para cobrarlas [retenciones] para que las empresas pudieran ser competitivas».
En tal sentido, Núñez remarcó que “el precio del barril se voló y por ende se volvieron a cobrar retenciones pero nadie subió ni creó nuevas retenciones” y subrayó que el esquema vigente “ya reinaba y nosotros lo que hicimos fue subir el precio mínimo que virtualmente eliminaba las retenciones; después hubo un shock externo por la guerra”.
Este viernes, el Brent —petróleo de referencia para el mercado argentino— finalizó la jornada por encima de los 103 dólares, alcanzando su mayor valor de liquidación desde 2022. En la semana, el avance acumulado fue cercano al 12%, mientras que el incremento mensual se ubica en 53 por ciento.
La incertidumbre en torno al tiempo que permanecerá bloqueado el estrecho de Ormuz, un canal marítimo de apenas 3 kilómetros por el que circula más del 20% del suministro global de petróleo y gas, continúa generando preocupación en los mercados. La interrupción del tránsito en esa zona llevó al barril a rozar los 119 dólares en los momentos de mayor volatilidad.
Mediante el mencionado decreto, el Gobierno había modificado el esquema de cobro de retenciones para la exportación de petróleo crudo extraído de yacimientos convencionales al vincularlo a ciertas condiciones ligadas a los precios internacionales. La medida respondió a un acuerdo alcanzado previamente con mandatarios de la Patagonia.
Hasta la modificación actual, el tributo aplicable era del 8% en todos los casos. Con la nueva disposición, se implementa un esquema variable según la cotización internacional del crudo Brent. Las exportaciones quedarán exentas siempre que el barril se mantenga en 65 dólares o menos, tal como estipula la nueva regulación.
En situaciones donde el barril de Brent supere los USD 80, se aplicará una tasa fija del 8 por ciento. Para valores intermedios, es decir, cuando la cotización internacional fluctúe entre USD 65 y USD 80, se implementa una fórmula que ajusta el derecho de exportación en función de la evolución del precio.
En los fundamentos del decreto, la administración libertaria argumentó que “la producción de hidrocarburos en el país, proveniente de yacimientos convencionales, atraviesa una situación compleja, producto del natural grado de agotamiento de los yacimientos, el incremento de los costos operativos y el impacto de las condiciones macroeconómicas internacionales”.
“Las provincias han focalizado sus esfuerzos en sostener y estimular la actividad en los yacimientos convencionales, mediante la adopción de medidas tales como la reducción de regalías y/o canon en áreas maduras, la reconversión de concesiones de exploración, y/o acuerdos de alivio fiscal, evidenciando el esfuerzo provincial por preservar el empleo y promover las inversiones en áreas maduras”, señaló el texto.
Además, la norma resaltó que “los esfuerzos provinciales y empresariales requieren de un acompañamiento del Estado Nacional mediante la adecuación de los instrumentos fiscales vigentes, de modo tal de propender a mejorar la competitividad del sector”.
En un escenario marcado por la incertidumbre internacional, Argentina logró el primer mes del año un hito en materia energética: alcanzó el mayor nivel de producción de petróleo desde que existen registros oficiales.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía, durante enero se extrajeron 4.262.675 metros cúbicos de crudo, cifra que supera el máximo anterior registrado en diciembre de 2025, cuando se alcanzaron 4.245.403 metros cúbicos.
El crecimiento reciente resulta significativo. Al comparar los datos de enero con los del mismo mes de 2025, se observa un aumento de 15,7 por ciento. La diferencia frente a años previos es aún más notoria: entre 2010 y 2022, la producción mensual de enero nunca llegó a los tres millones de metros cúbicos, lo que refleja un salto considerable en el ritmo de extracción.
Neuquén, que concentra la mayor parte de Vaca Muerta, registró un incremento de producción del 32,37% y marcó un récord histórico mensual con 2.971.259 metros cúbicos de crudo, lo que representó el 69,7% de la producción nacional. Este desempeño contrasta con la situación de otras provincias petroleras, como Chubut, que produjo 587.163 metros cúbicos y registró su peor enero en 25 años, con una caída interanual del 6,51%. Santa Cruz también exhibió un retroceso, con una producción de 255.014 metros cúbicos, lo que implicó una baja del 21,5% respecto al año anterior.
En Mendoza, la tendencia descendente se acentuó: en enero, la provincia produjo 240.586 metros cúbicos de petróleo, una disminución del 10,63% comparado con igual mes de 2025, y muy por debajo de los niveles de comienzos de siglo. Por su parte, Río Negro mostró señales positivas al alcanzar los 114.849 metros cúbicos, cifra que representa apenas el 2,69% del total nacional, pero que implica un crecimiento del 6,97% frente al mismo período del año anterior. A pesar de la mejora, la provincia aún se mantiene lejos de los valores máximos alcanzados a principios de los 2000.
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ECONOMIA
Tras el aumento: cuanto gana un camionero en marzo 2026

Con el nuevo acuerdo paritario, los choferes reciben un aumento del 10.5%, que se fraccionará en los próximos meses, además de un adicional
13/03/2026 – 19:23hs
La Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, liderada por Hugo Moyano, alcanzó un nuevo acuerdo salarial que impacta directamente en los ingresos de los choferes durante el tercer mes del año. En un contexto de negociaciones paritarias constantes, el gremio logró cerrar una suba semestral que se ajusta a las pautas sugeridas por el Gobierno nacional, garantizando una actualización escalonada para miles de trabajadores del sector transporte y logística en todo el país.
Este nuevo esquema salarial contempla no solo incrementos porcentuales mensuales, sino también el pago de sumas adicionales que refuerzan el poder adquisitivo frente a la dinámica inflacionaria. El acuerdo, que ya cuenta con el aval de las cámaras empresariales del sector, establece una hoja de ruta clara para los haberes de marzo, incluyendo bonos extraordinarios y ajustes en diversos ítems que componen el recibo de sueldo de los operarios.
Escala salarial para camioneros en marzo 2026
Con la aplicación del primer tramo del aumento acordado para el semestre marzo-agosto, los salarios básicos de la actividad experimentan una suba del 2% para este mes. A este incremento se le suma una suma fija no remunerativa de 53.000 pesos, la cual fue pactada como un refuerzo inmediato para todos los trabajadores comprendidos en el convenio colectivo de trabajo 40/89. De este monto extra, una parte comenzará a integrarse de forma definitiva a los básicos a partir de abril.
De esta manera, los sueldos básicos para las categorías más representativas en marzo quedan definidos así:
Chofer de primera categoría: $917.462,42.
Chofer de segunda categoría: $901.112,88.
Chofer de tercera categoría: $884.746,80.
Chofer de camión blindado (Caudales): $986.388,51.
Auxiliar operativo de primera: $1.260.750,55.
Suma fija no remunerativa (marzo): $53.000.
Es importante remarcar que estos valores representan únicamente el salario básico. Sobre estas cifras, cada trabajador debe añadir los adicionales por antigüedad, que en el caso de los camioneros tienen un peso significativo en el sueldo final, así como los ítems específicos de cada rama, como el transporte de combustibles o larga distancia.
Sueldo camioneros: adicionales y bonos vigentes
El sueldo de bolsillo de un camionero se compone de múltiples variables que incrementan el número final de manera considerable. En marzo, además de la nueva escala básica, los operarios cuentan con el ingreso de la cuota del bono extraordinario anual y otros premios vinculados a la eficiencia y el cumplimiento de tareas.
Cuota bono anual (marzo): $210.000. El bono total es de $840.000.
Premio por presentismo y puntualidad: $61.200.
Plus por comida y viáticos: ajustados según kilometraje.
Hacia adelante, el cronograma ya prevé nuevas subas para los meses de abril (1,8%) y mayo (1,7%), junio (1,6%), julio (1,5%) y agosto (1,5%), lo que obligará a las empresas a recalcular los costos logísticos en el corto plazo. Los representantes sindicales y las cámaras del transporte mantienen una mesa de diálogo abierta para monitorear el cumplimiento de estos pagos en todas las provincias del país.
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ECONOMIA
Volatilidad global: las acciones cayeron, el riesgo país se acercó a los 600 puntos y el petróleo subió 11% en la semana

El cierre de la semana estuvo dominado por una tendencia bajista para los activos argentinos, que no lograron desacoplarse de la volatilidad internacional propiciada por el conflicto en Medio Oriente. Las acciones y los bonos cayeron y el riesgo país volvió a acercarse a los 600 puntos básicos, mientras que el dólar experimentó una leve suba y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró divisas.
Más allá de que los mercados bursátiles padecen la guerra en Irán, el mayor termómetro de la incertidumbre global es el precio del petróleo. El barril de Brent, el crudo de referencia para Argentina, cerró este viernes arriba de 103 dólares, el valor de liquidación más alto desde 2022. A lo largo de la semana, el incremento rozó el 12% y si se coloca la lupa sobre el mes, la suba es de 53 por ciento.
Las dudas sobre la duración del cierre del estrecho de Ormuz, un paso marítimo de solo 3 kilómetros de ancho por el que transita más del 20% del petróleo y gas del mundo, mantienen en tensión al mercado energético. La interrupción en la zona impulsa el precio del barril, que llegó a tocar los USD 119 en su momento de mayor turbulencia.
En ese contexto, los tres índices de mayor relevancia de Estados Unidos -Nasdaq, Dow Jones y S&P 500- operaron en rojo y arrastraron a la bolsa local. En efecto, el Merval retrocedió 2% en pesos hasta las 2.642.584,17 unidades y 2,8% en dólares a 1.798,30.
Las acciones del panel líder registraron caídas de hasta 6,4% como en el caso de Aluar y BBVA, y el Banco Supervielle completó el podio con -6,2%. Por el contrario, el papel del Banco de Valores avanzó 4,7% y Transportadora de Gas del Norte 2 por ciento.
Al mismo tiempo, los papeles argentinos que cotizan en Wall Street a través de ADR exhibieron contracciones de hasta 6,7 por ciento. Esa baja correspondió a BBVA, secundada por Supervielle con -6,6% y el Banco Macro (-5%).
En paralelo, los bonos soberanos experimentaron contracciones de hasta 2,4% y, en consecuencia, el riesgo país trepó 17 unidades hasta los 584 puntos básicos. La variable, elaborada por JP Morgan, funciona como un indicador clave para los inversores porque mide el riesgo de que un país no cumpla con sus obligaciones de deuda. Su cálculo se basa en la brecha entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos con igual vencimiento, considerados libres de riesgo.
En el plano cambiario, luego de tres jornadas consecutivas con descensos, el dólar retomó la tendencia alcista este viernes, con leves incrementos tanto en el segmento mayorista como en el minorista y en las cotizaciones financieras. A pesar de este repunte, los valores oficiales cerraron la semana con retrocesos de hasta 16 pesos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde intervienen exportadores, importadores y el Banco Central, se operaron 447 millones de dólares. El tipo de cambio mayorista finalizó la semana en $1.400, lo que representa un alza de 5,5 pesos respecto al jueves. Así, la divisa al por mayor acumuló una baja semanal de 16 pesos, tras haber subido 19 pesos en la semana anterior.
Respecto al sistema de bandas cambiarias, el Banco Central fijó el tope en 1.627,97 pesos. La cotización mayorista se mantiene un 16,28% por debajo de ese límite, lo que deja un margen de 227,97 pesos antes de que la entidad deba intervenir para sostener el precio dentro de los rangos definidos.
En el segmento minorista, el dólar se ubicó en $1.420 al cierre del viernes, con un aumento de cinco pesos según el Banco Nación. A pesar de este ajuste diario, la cotización en bancos cerró la semana con una baja acumulada de 15 pesos.
En el mercado informal, el blue retrocedió cinco pesos y quedó en $1.415 en la City porteña, mientras que las opciones bursátiles exhibieron avances moderados. El MEP trepó a $1.423,70 y el contado con liquidación (CCL) cerró en 1.471,47 pesos.
Por su parte, el BCRA acumuló 48 ruedas consecutivas como comprador en el mercado de cambios, incrementando sus tenencias de divisas de forma diaria. En la jornada de este viernes, sumó USD 45 millones, llevando el total adquirido en lo que va del año a USD 3.298 millones, lo que equivale a más del 32% de la meta anual establecida para 2026.
Según estimaciones oficiales, el objetivo de acumulación neta de reservas para 2026 oscila entre 10.000 millones y 17.000 millones de dólares, cifra que estará sujeta tanto a la demanda de pesos como al ritmo de ingreso de divisas. El titular del BCRA, Santiago Bausili, indicó que la velocidad de las compras dependerá del interés por la moneda local y del flujo de dólares hacia el país.
Las reservas internacionales se ubicaron en USD 45.659 millones, lo que implica una disminución de USD 109 millones respecto al día anterior y de USD 345 millones en el balance semanal. Operadores del mercado atribuyeron este descenso a las fluctuaciones en la cotización de monedas extranjeras y materias primas, como el oro, que integran los activos del Banco Central.
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