ECONOMIA
Un efecto búmeran para Caputo: por qué el «viejo IPC» tampoco lo ayudará en febrero

Otra ironía de la economía argentina: al final, a Luis Caputo le habría convenido más aceptar la actualización del IPC que propugnaba Marcos Lavagna, porque las cifras de inflación serían menores. Al menos, eso es lo que están indicando los primeros datos de febrero, donde los rubros que se suponía que pisarían el freno están mostrando una peligrosa inercia.
Las consultoras que hacen relevamientos de precios siguen mostrando subas de precio en el sensible rubro de alimentos. Por caso, Analytica midió aumentos por 1,3% en la segunda semana de febrero, con lo que el promedio de las últimas cuatro semanas llega a 2,7%. Y su pronóstico es que el IPC marcará en febrero un 2,8%.
En el caso de la consultora LCG, la medición de la segunda semana fue de 1% en el rubro alimentos, luego del 2,5% que se había registrado en la semana previa. Y el reporte incluye datos preocupantes, como el hecho de que la categoría que lidera los aumentos es la carne, que en la canasta «vieja» del Indec -o sea, la que sigue vigente- tiene una alta ponderación.
En enero, para sorpresa de casi todos los analistas, el rubro de alimentos y bebidas fue el que lideró los aumentos, con una variación de 4,7% en el mes. El mes en que típicamente se produce un pico de precios es diciembre, por una cuestión estacional, incluyendo el incremento de carne por las fiestas. Y la expectativa era que, pasado ese momento, se registrara una moderación.
De hecho, esa expectativa era la explicación que muchos encontraron para que Caputo se resistiera a adoptar la nueva canasta: con el rubro de alimentos bajo control, el ministro prefería que siguiera con su actual ponderación de 26,9% de la canasta del Indec, y no del 22,7% que preveía el nuevo índice.
Pero lo cierto es que, tras el dato de enero, ya se cumplen cuatro meses consecutivos en los que el rubro de alimentos varía más que el promedio del IPC, y siempre al alza. En septiembre la inflación de alimentos fue de 1,9%, en octubre un 2,3%, en noviembre un 2,8%, en diciembre un 3,1% y en enero el explosivo 4,7%, que dejará un inevitable efecto de arrastre estadístico para febrero.
El impacto de la carne
Cuando hay productos que tienen un alto nivel de ponderación en la canasta, el IPC puede registrar variaciones inesperadas por una súbita baja en la oferta, por ejemplo. El caso típico es el de la carne vacuna, al cual la canasta del Indec le sigue asignando hoy la misma ponderación en el presupuesto familiar que la que tenía en el año 2004, a pesar de que hoy el nivel de consumo es de 49,9 kilos anuales per capita, un 35% menos que los 63,9 kilos que se consumían en 2004.
Y los expertos en el negocio ganadero están advirtiendo que, aun cuando la fuerza de la demanda pueda caer en el mercado doméstico, igualmente hay margen para que los precios sigan subiendo. El motivo es la caída en el rodeo vacuno, que hace que los productores retraigan la oferta para recomponer sus stocks.
El mejor reflejo de esa situación está en el mercado de Cañuelas, donde se ve un sostenido aumento del ganado, con el novillito en $5.000 por kilo vivo, un 42% por encima del precio de octubre y un 25% más que en diciembre, cuando se producía el pico estacional del consumo.
Dado que los ciclos biológicos en el sector vacuno son largos, se tardará al menos cuatro años para que, desde el nivel actual de 51 millones de cabezas, se vuelva a los 54 millones que se registraban en 2022. Por eso, los frigoríficos advierten que los precios podrán mantenerse altos por dos años, antes de empezar a bajar.
Está, además, el efecto del tratado comercial con Estados Unidos, que quintuplica la cuota de carne exportable sin aranceles hasta el nivel de 100.000 toneladas anuales. La estimación es que durante todo el año Argentina le venda unas 810.000 toneladas al mercado global, con lo cual se ubicaría en el quinto puesto del ranking, detrás de Brasil, Australia, India u EE.UU., cuyos volúmenes sufrirán recortes.
En otras palabras, no se vislumbra un desplome en el precio de la carne, porque el stock vacuno está en recomposición y porque las exportaciones no dejarán mucho margen al «principio de Menger» que Javier Milei gusta de citar para explicar que los precios bajarán porque la gente no los convalidará.
La solución para abaratar la carne implicaría la importación desde Brasil o Uruguay, una medida que aparejaría polémica política, pero que ayudaría a contener los precios, como ya se está viendo en los rubros que tuvieron las mayores aperturas comerciales, como los de electrodomésticos y productos textiles.
El fantasma de marzo
El cálculo que sí le saldrá bien a Caputo es el del impacto de las tarifas de servicios públicos y los precios regulados. Ya en este mes están llegando boletas más caras, al ponerse en marcha los recortes de subsidios a electricidad y gas para usuarios de ingresos medios.
El rubro de subsidios, si bien ha sido recortado, todavía se lleva un 6% del gasto presupuestario, y la necesidad de recortes se acentuó por la peligrosa tendencia en la recaudación impositiva: las cifras de ARCA marcaron en enero la sexta caída consecutiva, medida en variación interanual real.
Para ponerlo en palabras de Caputo, todavía no se completó el «cambio de precios relativos» entre bienes y servicios, como para que el proceso desinflacionario pueda considerarse consolidado. Traducido: falta aún más recortes de subsidios y, por ende, mayores subas de precios en servicios públicos y en transporte.
Además, hay cuestiones estacionales: marzo, por ejemplo, suele ser un mes de inflación alta, por los ajustes en la matrícula escolar y subas en precios de servicios regulados, tales como las comunicaciones, la medicina prepaga o los seguros.
Esto fue lo que llevó a Caputo a pensar que era mejor posponer el cambio de IPC, ya que la canasta que había diseñado Lavagna aumentaba la ponderación del rubro rubro «vivienda, electricidad, gas y otros», desde el actual 9,4% del presupuesto familiar, a un 14,5%.
La diferencia entre los dos IPC en pugna se ve con claridad si se analiza la inflación de 2024. Ese año, según estimó la consultora Equilibra, el IPC acumulado habría dado 179,8% en vez del 117,8%, una brecha sustancial. Y eso ocurre, sobre todo, por el impacto del «tarifazo» en los primeros meses de la gestión Milei.
En cambio, en 2025, casi no se habrían registrado diferencias si se hubiese actualizado el IPC: el dato de la inflación habría resultado en 32,1% en vez del 31,5%. El motivo es que las subas tarifarias fueron más moderadas -el «estímulo electoral» llevó a que se pospusieran aumentos-.
Lo que viene
La pregunta que se plantea ahora es si la inflación de 2026 se parecerá más a la de 2024-cuando los servicios lideraron los aumentos- o a la de 2025, cuando las variaciones fueron más parejas.
Y, al menos durante el primer trimestre, todo indica que el factor tarifas será importante. Por eso, Caputo se resignó a tener en enero un IPC más alto que el que se habría registrado si hubiese cambiado la metodología de cálculo.
Lo que, en cambio, no está tan claro, es qué tan duradero puede ser el salto estacional en los alimentos y bebidas. Por lo pronto, se prevé que el IPC de febrero refleje una continuidad de esa situación, lo cual hará que se neutralice el efecto de normalidad que el ministro quería mostrar.
Al menos, quedará un consuelo para el ministro tras el giro negativo: el hecho de que se haya negado a instaurar un nuevo índice que podría dar una inflación menor será un argumento para recuperar credibilidad y evitar que los sindicatos quieran imponer algún tipo de «IPC blue» para mejorar sus condiciones de negociación salarial.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,inflacion,luis caputo,precios
ECONOMIA
Una inversión se recupera del colapso y se ubica como la más ganadora de la primera quincena

Para los ahorristas, marzo se presenta con mucha volatilidad en los diferentes instrumentos de inversión, como dólar, acciones, oro y Bitcoin, como consecuencia de la incertidumbre en los mercados internacionales por la guerra en Medio Oriente. En torno a esta situación, en la primera quincena del mes, entre todas las opciones más elegidas por lo argentinos, se posiciona como la mejor, y por lejos, la popular criptomoneda.
En concreto, en los primeros 15 días de marzo, la inversión más ganadora es el Bitcoin, debido a que escala 8,6% en pesos, por lo que recuperó parte de su desplome en el precio y volvió a pasar los u$s70.000, en un marco de gran oscilación de su valor.
Mucho más atrás se ubican, en lo que va del mes, los plazos fijos, con el UVA que asciende 1,4% y el tradicional, 1,1% en ese mismo lapso.
El resto de las inversiones, como las acciones de empresas líderes del índice Merval y las distintas referencias de dólar, como el oficial, MEP, blue y contado con liquidación, acumulan bajas de hasta 1% en sus cotizaciones en todo el corriente mes.
El gran perdedor de marzo es el oro, que desciende alrededor de 5% en pesos, y que venía acumulando una escalada de 126% desde inicios de 2025 hasta el comienzo de este mes.
«La nota sobresaliente de las dos primeras semanas de marzo la está dando el Bitcoin. Inversamente, el oro está resignando ganancias. Y en el medio, los plazos fijos brindan una rentabilidad nominal que, comparada con la evolución de las diferentes cotizaciones del dólar, podría declararse que el carry trade es redituable«, resume a iProfesional Andrés Méndez, director de AMF Economía.
La inversión más ganadora de la primera parte de marzo es el Bitcoin.
De hecho, el dólar mayorista se mantiene en torno a los $1.400, gracias al mayor ingreso de divisas por las exportaciones petroleras y agrícolas, las emisiones de deuda corporativas, y la menor demanda doméstica de divisas.
«La baja del tipo de cambio nominal e índices de inflación todavía altos, más que compensan la depreciación del dólar contra otras divisas. En lo que va del año, el tipo de cambio real multilateral se apreció 7,7%. Volvió a ubicarse en niveles comparables con los de 2017, alejándose de los $1.636 (a precios de hoy) definidos por el FMI como un nivel mínimo a sostener en el acuerdo 2022″, detalla un informe que acaba de publicar la consultora LCG.
Inversiones más ganadoras de 2026
Ahora bien, si se toma como parámetro cuáles son las mejores inversiones desde que comenzó el 2026 hasta la fecha, se puede destacar como principal triunfador al oro, que gana 12% en pesos en todo ese período.
Le sigue en plazo fijo UVA, que en los primeros dos meses y medio del año acumulan una renta de 7,1%.
En tanto, el plazo fijo tradicional se ubica en tercer lugar en todo el corriente año, con una ganancia sumada de 5,5%.
En este último caso, la tasa ya es negativa, debido a que la inflación acumulada sólo de enero y febrero ya es de 5,9%, según los últimos datos del Indec.
Asimismo, en todo el 2026, los precios de los dólares se muestran en negativo, ya que el contado con liquidación baja 3,6%, el dólar Mep cae 3,8%, el dólar oficial desciende 4,3% y el blue, que baja 7,5%.
Luego se ubican las acciones de empresas líderes del Merval, que en todo este año se desploman cerca de 14% y, por el último, el Bitcoin, que pese a ser el gran ganador de marzo, en el acumulado de 2026 retrocede de precio casi 20% en pesos.

El oro es la mejor inversión de todo 2026, con una suba acumulada de 12% en pesos.
«Si miramos los resultados acumulados desde fines de diciembre pasado hasta ahora, la ecuación se invierte: quienes apostaron al oro ganaron y quienes optaron por el Bitcoin perdieron nominalmente una parte de su capital. En este contexto, quien apostó al dólar perdió y también los pequeños inversores que se posicionaron en plazos fijos tradicionales», reflexiona Méndez a iProfesional.
Cómo se posicionan ahora las inversiones
Por el lado del posicionamiento de las distintas inversiones para lo que resta de marzo y los meses siguientes, los analistas destacan los movimientos menores del precio del dólar y las tasas de interés, que han disminuido en los últimos días un par de puntos porcentuales, y se ubican en torno al 23% de tasa nominal anual (TNA) en bancos líderes. Es decir, en casi 1,9% cada 30 días.
En tanto, las cotizaciones del dólar Mep se mantienen con una leve baja en lo que va del mes.
«La estacionalidad en la liquidación de dólares comerciales no brinda un buen futuro inmediato a la cotización doméstica del dólar y, atada a esta circunstancia, no pueden esperarse grandes rendimientos nominales del plazo fijo tradicional», advierte Méndez.
Al respecto, Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, detalla: «Esta estabilidad cambiaria aparente convive con una creciente selectividad de los inversores, quienes, ante la mayor sensibilidad de los dólares financieros al contexto internacional, reflejada en brechas del 1% y 4% respecto al mayorista, han comenzado a acortar los plazos de sus colocaciones en bonos, tanto en moneda local como extranjera, como medida de resguardo».
Y agrega: «Este cambio de estrategia hacia una mayor prudencia se ve reforzado por el dato de inflación de febrero, que al situarse en un 2,9%, un nivel por encima de lo proyectado, ha consolidado la expectativa de que las tasas de interés en pesos permanecerán en niveles elevados para contener los precios, estirando así la ventana de oportunidad para las apuestas de corto plazo en un escenario de alta volatilidad externa».
Al mismo tiempo, los analistas resaltan el potencial que sigue teniendo el oro en pleno momento de incertidumbre mundial, por el conflicto en Medio Oriente.
«Si miramos la continuidad de esta primera parte del año, surge que el oro constituye un buen refugio, dadas las turbulencias geopolíticas existentes», dice Méndez.
Respecto a los otros activos, menciona que las acciones de empresas que cotizan en el índice Merval tienen el desafío de intentar recuperarse de «este contexto depresivo» y que dependerán del contexto para analizar cuánto pueden recuperar su precio. Sobre todo, la apuesta está por las firmas de los segmentos petrolero y energético.-
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,precio dólar,blue,bitcoin,pesos,oro,plazo fijo,acciones,dólar,inversiones
ECONOMIA
Cuánto cuesta mantener un hijo en la Argentina

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los costos asociados a la crianza de un niño subieron en promedio 1,5% en febrero, un ritmo menor que la inflación mensual (2,9%), pero siguieron presionando al bolsillo de los argentinos.
De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) correspondiente al mes de febrero, la canasta de crianza se ubicó en $480.463 para menores de un año; $572.590 para niños de 1 a 3 años; $490.459 para el tramo de 4 a 5 años; y $616.484 para chicos de entre 6 y 12 años.
Y si bien el incremento frente a los números de enero fue moderado, sí se dio un alza generalizada en todos los segmentos. De hecho, la canasta para bebés subió 0,9% mensual, mientras que la de niños de 1 a 3 años aumentó 0,96%. En los tramos de mayor edad el incremento fue algo más elevado y rondó el 1,4 por ciento.
En términos absolutos, el mayor gasto corresponde a los chicos en edad escolar. Para ese grupo etario, mantener a un hijo demandó en febrero más de $616.000 mensuales, unos $8.600 más que el mes anterior.
La medición del organismo estadístico se construye a partir de dos componentes principales. Por un lado, el costo de los bienes y servicios necesarios para el desarrollo de los niños, que se calcula tomando como referencia la canasta básica total (CBT) que se utiliza para medir la pobreza. Según el último dato del Indec, la CBT registró un incremento del 2,7% en febrero pasado, con lo que alcanzó un valor de 1.397.672 pesos.

(Freepik)
A eso se suma el valor del tiempo destinado al cuidado, que se estima en función de las horas requeridas y la remuneración del personal de casas particulares para tareas de asistencia y cuidado de personas.
En febrero, los bienes y servicios representaron $158.312 del costo mensual para un bebé menor de un año, mientras que el cuidado explicó $322.151 del total. En el caso de los niños de 6 a 12 años, el gasto en bienes y servicios ascendió a $322.967 y el costo del cuidado a 293.517 pesos.
El cálculo también contempla el tiempo teórico de cuidado necesario según la edad. Para los menores de un año se estiman 147 horas mensuales de cuidado, mientras que para el grupo de 1 a 3 años el requerimiento asciende a 168 horas. A medida que aumenta la edad, la cantidad de horas disminuye por la presencia de la escolarización, hasta 84 horas mensuales en el caso de los niños de entre 6 y 12 años.
En la comparación interanual, el costo de criar un hijo también mostró un incremento. En febrero de 2025 la canasta para chicos de entre 6 y 12 años era de $503.935, lo que implica una suba superior a $112.000 en doce meses, lo que significa un aumento del 22 por ciento. Nuevamente, este incremento quedó por debajo del índice de precios acumulado para el periodo, que fue del 33,1 por ciento.
Lo ocurrido en el último mes en materia de precios no es nuevo. De hecho, en la comparación de largo plazo, se confirma que el costo de mantener un hijo suele crecer por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En febrero, la inflación estuvo más de 14 puntos porcentuales por encima del aumento de la canasta.
La diferencia se explica principalmente por el comportamiento del costo del cuidado. Ese componente se calcula a partir del valor de la hora del personal de casas particulares dedicado a tareas de asistencia y cuidado de personas y de la cantidad de horas teóricas necesarias según la edad de los niños. Cuando ese valor permanece estable durante algunos meses, la canasta de crianza tiende a crecer a un ritmo menor que la inflación general, a diferencia de los bienes y servicios —como alimentos, vestimenta, transporte o educación— que suelen moverse más en línea con la dinámica de precios de la economía.
ECONOMIA
El Gobierno registró otro mes de superávit financiero menos recaudación y recorte en el gasto

El Sector Público Nacional (SPN) registró en febrero un superávit fiscal primario de $1,4 billones y un superávit financiero de $144.421 millones, pese a una caída en los ingresos por impuestos y aportes de la seguridad social. Los datos fueron difundidos por el Ministerio de Economía de la Nación Argentina.
El resultado positivo se explicó, además del ajuste del gasto público, por el crecimiento de los ingresos provenientes de Rentas de la Propiedad -ganancias generadas por fondos, bancos y empresas estatales- y del rubro «otros ingresos no tributarios». En conjunto, ambos conceptos aportaron más de $850.000 millones.
Caída real de la recaudación
Según la información oficial, los ingresos totales del Estado nacional alcanzaron en febrero los $11,8 billones, de los cuales $10,9 billones correspondieron a recursos tributarios, incluyendo aportes a la seguridad social. En términos reales, esa cifra implica una caída cercana al 9% interanual.
Dentro de los ingresos no tributarios, las Rentas de la Propiedad sumaron $346.608 millones, con un crecimiento real del 8,5% respecto del año anterior y una suba nominal del 43,2%.
En ese rubro se destacaron las utilidades del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), que crecieron 62% en términos nominales hasta $69.256 millones. El resto de las rentas de la propiedad alcanzó $277.352 millones, con una suba nominal de 39%.
Por su parte, los «otros ingresos no tributarios» totalizaron $511.623 millones, también con una mejora nominal de 43%. Dentro de ese grupo, los ingresos no tributarios sumaron $325.995 millones (+47%), mientras que el resto de los ingresos corrientes alcanzó $184.930 millones (+62%).
El detalle del superávit, según un informe del IARAF
Continuó el recorte del gasto, clave para el superávit
Durante el segundo mes del año se mantuvo la política de ajuste del gasto, orientada a compensar la caída de los recursos tributarios.
Los gastos totales del SPN ascendieron a $10,4 billones, lo que representa un aumento nominal del 21% pero una reducción real cercana al 8%.
Los gastos corrientes concentraron más del 90% de las erogaciones, con $10,16 billones. Dentro de ese total, el gasto previsional alcanzó $7,1 billones, lo que implica una caída real del orden del 6,6%.
En materia de subsidios económicos, el Estado destinó $554.487 millones, con un incremento nominal del 30%.
De ese total:
- $348.417 millones correspondieron a subsidios energéticos, con una suba del 123%.
- $206.070 millones fueron destinados al transporte, lo que representó una caída nominal del 22%.
La dinámica refleja que, mientras se postergaban aumentos de tarifas durante el primer bimestre, se aplicaban subas en el precio del transporte público, especialmente en colectivos y trenes.
En cuanto a gastos de funcionamiento, sumaron casi $1,8 billones, mientras que las transferencias a las provincias por fuera del régimen de coparticipación apenas alcanzaron los $100.000 millones.
Superávit acumulado en el año
De acuerdo con el Ministerio de Economía de la Nación Argentina, en el primer bimestre de 2026 el SPN acumuló un superávit financiero equivalente a aproximadamente 0,1% del PBI y un superávit primario cercano al 0,4% del PBI, lo que -según la cartera- «reafirma el ancla fiscal del programa de gobierno».
En términos nominales, el superávit primario acumulado asciende a $4,5 billones, resultado de los $3,1 billones registrados en enero y los $1,4 billones de febrero. Ese resultado se ubicaría dentro de las metas indicativas del primer trimestre pactadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La mirada del IARAF
El economista Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), señaló que los ingresos totales del Sector Público Nacional no Financiero registraron en febrero una caída real interanual del 9%, explicada por un descenso del 10% en los ingresos tributarios, parcialmente compensado por un aumento real del 8% en los no tributarios.
Al mismo tiempo, indicó que el gasto primario mostró una baja real interanual del 8,8%. Como resultado, el superávit primario de febrero de 2025 —equivalente a $1.565.000 millones a precios de febrero de 2026— se redujo a $1.410.000 millones, lo que implica una caída real del 10%.
Argañaraz agregó que el gasto en intereses de la deuda (sin incluir intereses capitalizados) creció un 10% en términos reales interanuales, lo que impactó sobre el resultado final.
De esta forma, el superávit financiero pasó de $413.000 millones en febrero de 2025 a $144.000 millones en febrero de 2026, lo que representa una reducción real interanual cercana al 65%.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,gobierno,luis caputo
CHIMENTOS2 días agoLa fuerte exigencia a Mauro Icardi para poder ver a sus hijas con Wanda Nara: “A Maurito se lo va a multar si no lleva a las menores al colegio”
POLITICA3 días agoBOMBAZO – Guerra abierta: Feinmann y Rossi contraatacan tras la denuncia de Victoria Villarruel
CHIMENTOS1 día agoEl escalofriante dato de Ángel de Brito sobre Luciana de Gran Hermano tras su detención por viuda negra: “No fue el único ilícito, también había rodado otros hombres”















