ECONOMIA
El dólar recupera terreno entre las mejores inversiones del 2025: así está el ranking que mira la City

El primer trimestre cierra para los ahorristas con un resultado volátil, debido a que la inestabilidad del mercado local e internacional impactó en las carteras. De esta manera, el oro fue la inversión más ganadora de marzo y también de lo que ya ha transcurrido de 2025. Un claro ejemplo de que en épocas de turbulencias la elección fue por una opción muy conservadora.
En tanto, el incremento que tuvo el precio del dólar en las últimas semanas en la plaza libre, comenzó a brindarle un mayor atractivo como instrumento de resguardo ante la incertidumbre que existe en la economía, como consecuencia a la falta de detalles sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y cierto estancamiento de las proyecciones de despegue de la actividad.
En resumen, el oro avanza 15% en pesos en todo el mes, y en el acumulado de todo el corriente año muestra un incremento de más de 31% en moneda doméstica.
Y en este escenario tan volátil, las acciones de empresas líderes argentinas, a través del índice Merval, muestran en todo marzo una suba interesante, mayor al 7%, una cifra que se ubica por encima del dólar libre, y que supera con creces a la inflación y a la tasa en pesos.
Muy cerca, se ubica el dólar libre, que avanza más de 6% en todo el mes, y también pasa a ser el más ganador de todo el año, después del oro, con un aumento acumulado de más de 10% en el 2025.
«La valorización del oro en los mercados mundiales y la del dólar a nivel local en las últimas semanas se traducen en un resultado singular para quienes optaron por el metal. También el Merval está desarmando el camino contractivo que tuvo en estas semanas de marzo, ubicándose como la opción que le sigue al oro en cuanto a la rentabilidad obtenida en el mes», concluye Andrés Méndez, director de AMF Economía, a iProfesional.
Para completar que, en este contexto, la «novedad» es la recuperación del dólar libre frente al peso, «producto de ciertas inconsistencias en lo político y del inminente acuerdo con el FMI que, seguramente, buscará que el mercado cambiario no sea un ´colador´ por el que se diluyen las divisas del país. En otros términos, quizás habrá un tipo de cambio más elevado que el actual».
El oro es la inversión más ganadora de marzo, al subir más de 15% en pesos.
En la misma línea de subas, cercana al 6% en todo el mes, se ubicaron el Bitcoin y el dólar blue.
Y entre los menos rentables del mes, se pueden mencionar a los plazos fijos, tanto tradicional como UVA, que ofrecieron una tasa apenas por encima del 2% mensual. Una ganancia muy similar a la inflación que se registra en la actualidad.
Mientras tanto, el dólar oficial se mueve desde febrero pasado bajo una devaluación estipulada, hasta el momento, de 1% mensual.
Cuánto se gana con una inversión de $1 millón en todo 2025
En el primer trimestre del año, las inversiones más ganadoras son el oro y, en segundo lugar, los dólares libres, que ofrecieron una renta positiva al superar a la inflación registrada en el mismo período.
Entonces, el ahorrista que invirtió $1 millón en oro el primer día hábil de enero, hasta este final de marzo acumuló un capital total de $1.302.000. Por ende, ganó más de $300.000 en los primeros tres meses del año.
En segundo lugar, se encuentra el dólar MEP, que al comprar $1.000.000 a principios de año, hoy equivale a tener un capital mayor de $1.122.000.
«Desde inicios del 2025 hasta ahora, el ahorrista está obteniendo mejores resultados con las opciones más conservadoras, como el oro, plazos fijos y dólar, ubicándose en las antípodas aquellas opciones más riesgosas, como el Bitcoin y las acciones del Merval», grafica Méndez a iProfesional.
Si al capital inicial de $1 millón de inicios de enero se lo actualiza por la inflación registrada en el primer trimestre, el monto resultante equivale a tener hoy alrededor de $1.071.800.

La inversión ganadora, hasta ahora, del 2025 es el oro, seguida por el dólar MEP.
Renta acumulada por $1 millón desde 2024 hasta ahora
En el caso de los ahorristas que piensan en el largo plazo, aquellos que invirtieron en enero de 2024 hasta el momento, las más ganadoras en estos 15 meses son el plazo fijo UVA, las acciones líderes del Merval y el Bitcoin. Estas tres alternativas son las únicas que le ganaron a la inflación acumulada, por lo que ofrecen desde entonces una renta positiva.
En conclusión, el ahorrista que hizo un plazo fijo UVA por $1.000.000 a inicios del año pasado, desde ese entonces hasta ahora suma un capital total de $2.975.000. Es decir, una ganancia que supera los $1.975.000.
En segundo lugar se ubica el índice de acciones de empresas líderes, el Merval de Buenos Aires, donde ese millón inicial invertido hace 15 meses atrás hoy creció hasta $2.388.000.
El podio lo completa el Bitcoin, donde $1 millón invertido en esa época en dicha criptomoneda hoy equivale a un capital total de unos $2.296.000.
«Si el análisis se realiza para una inversión realizada a principios de 2024, los resultados son diametralmente opuestos a los obtenidos en los últimos meses. Por un lado, emerge la solidez de los plazos fijos UVA, que tienden a tornarse redituables cuando la inflación se desacelera, algo que, al resultar abrupto en la primera mitad del año pasado, les otorgó mayor atracción en ese momento», recuerda Méndez.
Y finaliza: «Paralelamente, se advierte que tanto el Bitcoin como el Merval, amplios perdedores en 2025, resultaron inversiones sumamente atractivas al considerarlas en un periodo mayor desde al año».
En el lapso analizado, un capital de $1 millón ajustado por la inflación acumulada desde enero de 2024 hasta el presente equivale a una cifra de $2.279.204.

El plazo fijo UVA es la inversión más ganadora desde enero de 2024 hasta ahora.
Qué pasará con las inversiones ahora
Por lo pronto, marzo concluye con un precio de dólar libre que se ha recalentado en las últimas semanas, como consecuencia de las dudas en la confianza en el plan económico, al no tener el mercado una certeza concreta sobre cuándo se firmará el acuerdo con el FMI y cómo impactará eso en el tipo de cambio, que está considerado por algunos economistas como «atrasado».
Mientras tanto, la inflación se ubica en torno al 2%, al igual que la renta en pesos.
«Las expectativas para abril se concentran en descifrar si, ciertas turbulencias advertidas en el trimestre, pero particularmente en las últimas semanas, pueden ´suavizarse´ y otorgar más previsibilidad al mercado cambiario, quitándole a los dólares financieros el rol dinámico que atravesaron en esta primera parte del año», detalla Méndez.
Y agrega: «Probablemente, el eventual cierre de un nuevo acuerdo con el FMI y el ingreso de divisas por el inicio del período en el que se liquida una buena porción de la cosecha gruesa del campo, tranquilice al precio del dólar. Al respecto, otorgar mayor certidumbre en materia cambiaria podría liberar liquidaciones que, de otra forma, permanecerían en una especie de ´esperar y ver´, afectando negativamente la oferta de divisas comerciales».
A nivel internacional, Méndez considera que el mercado sigue refugiándose en el oro ante los cambios comerciales que plantea la nueva conducción ejecutiva de los Estados Unidos.
En otras palabras, quienes optaron por alternativas «conservadoras» enfrentarán un nuevo trimestre en el que, posiblemente, «no obtengan los contundentes resultados positivos» que cosecharon en el primer trimestre del año.-
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ECONOMIA
El peso sigue fuerte y en la City calculan hasta cuándo el dólar seguirá lejos del techo de la banda

La buena racha del peso no se detiene. La moneda local resiste a las presiones globales, en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente, y no acompaña al deterioro que exhibe la mayoría de las divisas del mundo como efecto de la fortaleza del dólar. El flujo actual y la expectativa de inminente llegada de más dólares al país explican gran parte de la dinámica cambiaria y en el mercado estiman que la estabilidad se extenderá, por lo menos, hasta mediados de año, cuando finalice la liquidación de la cosecha gruesa.
El tipo de cambio oficial continúa por debajo de $1.400 en el segmento mayorista y parece no querer superar esa línea, a pesar de la fuerte demanda que ejerce el Banco Central con compras de reservas. Desde que arrancó el conflicto en Medio Oriente, exhibe una leve baja y en lo que va del año acumula una caída nominal de más de 4%, mientras la autoridad monetaria acumula más de u$s3.420 millones en compras desde el inicio de 2026.
Si se compara con el resto de la región, la moneda local es la única con buen desempeño desde el primer ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán: mientras el peso argentino registra una tenue apreciación (0,6%), el sol peruano lidera la depreciación regional con una pérdida de 6%, seguido por el peso uruguayo (-5,7%), el peso mexicano (-3,7%) y el real brasileño (-2,6%). Incluso, supera a monedas más fuertes, como el euro, que desde el cierre de febrero pierde casi 3% contra el dólar.
Cuál es el precio que se impondrá para el dólar en Argentina
Martín Genero, analista de Clave Bursátil, afirma que el precio oficial del dólar luce «equilibrado» en torno a $1.400 en la plaza mayorista. Advierte que esta estabilidad, combinada con una inflación que se aceleró en los últimos meses, presiona al tipo de cambio real, pero estima que en los próximos meses (especialmente, durante el segundo trimestre) los ingresos de dólares podrían profundizar la dinámica. Es decir, estima que la cotización local del dólar podría mantenerse o, incluso, ceder un poco más.
«Nuestra expectativa para el tipo de cambio se mantiene estable o levemente bajista para los próximos dos o tres meses. A partir de junio, cuando históricamente disminuye la demanda de pesos y también la oferta de dólares, será clave observar cómo evoluciona el conflicto en Medio Oriente y en qué medida un precio elevado del petróleo puede sostener la oferta de divisas durante el tercer trimestre«, destaca.
Genero sostiene que la tensión en Medio Oriente implica «una oportunidad poco habitual» para las cuentas externas del país: la exportación de petróleo empieza a hacer menos marcada la estacionalidad en la oferta de dólares que históricamente estableció el agro. A la vez, se suman condiciones muy favorables para la cosecha del agro, lo que configura un escenario de expectativa de estabilidad cambiaria e, incluso, con «riesgo de excesiva apreciación del peso».
Matías De Luca, líder de research y estrategia de Parakeet Capital, estima que durante el primer semestre el tipo de cambio real podría mantenerse sobre los niveles actuales. Esto se debe al incremento en el flujo de ingreso de dólares al país, de la mano del crecimiento en las exportaciones de energía y agro, impulsadas tanto por los precios internacionales de las materias primas como por mayor producción en ambos sectores.
«Estimo que durante los próximos meses el tipo de cambio se va a mantener más o menos en estos niveles. De acá a junio, creo que se irá ajustando más o menos a la inflación local, menos la inflación internacional, pero en términos reales podría mantenerse cercano a los niveles actuales. Por lo menos, hasta mediados de año. Después, habrá que ver qué pasa con el flujo de dólares durante el segundo semestre», precisa De Luca.
Se viene un fuerte repunte después de la cosecha gruesa
Santiago López Alfaro, director de Dracma Investment, coincide en estimar que en los próximos meses el tipo de cambio se mantendrá en niveles similares al actual, en torno a $1.400 en el segmento oficial mayorista, salvo que haya un shock interno o externo que modifique todo el escenario. Pero calcula que en algún momento repuntará y podría terminar el año con un avance nominal de entre 15% y 20% (desde el actual -4%), aunque seguiría por debajo de la inflación, que proyecta por encima del 25% anual.
Genero también advierte que el tipo de cambio podría dar un giro y repuntar después de mitad de año, cuando coincidan la caída en la demanda de pesos y en la oferta de dólares de los agroexportadores. Por lo tanto, considera razonable posicionarse ahora en activos dolarizados para aprovechar los precios y volver a las tasas de interés en pesos una vez que se produzca el eventual rebote en la cotización del dólar.
«Hoy no vemos mal la compra de dólares a estos precios. Sin embargo, dado que el mercado cambiario podría seguir muy ofrecido durante los próximos meses, preferimos sugerir instrumentos en dólares que permitan obtener rendimientos sobre el capital. Especialmente, para quienes quieran aprovechar el precio del dólar relativamente barato y tomar ganancias del exitoso carry trade del primer trimestre», sostiene Genero.
De acuerdo con De Luca, pensando a largo plazo (próximos cuatro o cinco años), el tipo de cambio real de Argentina podría ser similar al actual. Por lo tanto, «vamos a tener que empezar a interiorizarnos, a que en la medida en que tengamos una macroeconomía ordenada, como sucede ahora, y los sectores del agro y energía sigan como un tractorcito como lo están haciendo, sistemáticamente el tipo de cambio real va a ser menor a lo que fue en el pasado».
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ECONOMIA
ANSES: quiénes cobran hoy miércoles 18 de marzo de 2026

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) realiza este miércoles 18 de marzo el pago de jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales a miles de beneficiarios en toda la Argentina. La jornada marca una nueva etapa en el calendario de pagos del mes, que incluye actualizaciones de montos y refuerzos económicos para los sectores más vulnerables.
El organismo mantiene el esquema de movilidad y abona el refuerzo extraordinario, en línea con la variación del Índice de Precios al Consumidor registrada en los meses previos.
El calendario de ANSES establece un orden específico para cada prestación social, basado en la terminación del Documento Nacional de Identidad (DNI). Este miércoles corresponde el pago a los siguientes grupos:

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los titulares de jubilaciones mínimas cuyos DNI terminan en 7 acceden hoy al cobro de sus haberes. El monto se encuentra actualizado con un incremento del 2,9% y la inclusión del bono extraordinario dispuesto por el organismo. Este refuerzo se acredita en la misma fecha del calendario habitual.
Las personas beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y de la Asignación Familiar por Hijo con DNI finalizado en 7 tienen la acreditación disponible desde hoy. El pago incluye el monto actualizado y el porcentaje retenido correspondiente, a liquidarse tras la presentación de la Libreta AUH.
Este miércoles no se efectúan pagos específicos de Pensiones No Contributivas (PNC), ya que el calendario para este grupo finalizó el 13 de marzo. Los titulares de PNC ya accedieron a sus haberes según la terminación del DNI entre el 9 y el 13 de marzo.
Las titulares de la Asignación por Embarazo con DNI terminado en 6 reciben hoy el pago correspondiente a marzo. Esta prestación sigue el mismo esquema de actualización y se acredita en la cuenta bancaria habitual.
Las beneficiarias de Asignación por Prenatal y por Maternidad cuyos DNI concluyen en 6 o 7 acceden al pago en esta jornada. Estas prestaciones también fueron alcanzadas por el ajuste de marzo.
En el caso de la Prestación por Desempleo, el calendario de pagos para marzo se inicia el 20 de marzo y continúa en días posteriores, por lo que hoy no corresponde el cobro de este beneficio.

La jubilación mínima asciende en marzo a $369.600,88, monto al que se suma un bono extraordinario de $70.000. De esta manera, quienes perciben el haber mínimo alcanzan un ingreso total de $439.600,88. Para los titulares de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), el monto se establece en $295.680,70, más el bono de $70.000, lo que eleva el ingreso a $365.680,70. Las Pensiones No Contributivas por discapacidad y vejez se actualizan a $258.720,62, y con el refuerzo adicional, el total llega a $328.720,62. Las madres de siete hijos perciben $369.600,88, con posibilidad de acceder también al bono, alcanzando $439.600,88.
La jubilación máxima se ubica en $2.487.063,95, sin bono adicional. El ajuste de haberes responde a la fórmula de movilidad vigente, que indexa los pagos mensuales de acuerdo con la inflación de los meses previos.
Las asignaciones familiares y universales también recibieron incrementos en marzo. La Asignación Universal por Hijo (AUH) quedó establecida en $132.814 por cada menor. El pago mensual se realiza por el 80% del monto ($106.251,20), mientras que el 20% restante se retiene hasta la presentación de la Libreta AUH. Para hijos con discapacidad, la AUH asciende a $432.461 y el pago directo es de $345.968,80.

La Asignación Familiar por Hijo para trabajadores registrados en el primer rango de ingresos se ubica en $66.414, mientras que por hijo con discapacidad es de $216.240. La Asignación por Embarazo también alcanza los $132.814, con esquema de retención similar a la AUH.
Las asignaciones de pago único presentan estos valores: $77.414 por nacimiento, $115.913 por matrimonio y $462.845 por adopción. El Complemento Leche del Plan de los Mil Días sube a $50.094, destinado a titulares de AUH con hijos de hasta 3 años y personas gestantes.
La Tarjeta Alimentar mantiene los montos vigentes, sin ajustes en marzo.
ECONOMIA
Raro momento del mercado: precios aceleran, tasas bajan y maniobra con dólar se vuelve más riesgosa

Algo raro está pasando en el mercado financiero: a contramano de una inflación al alza, las tasas de interés siguen su curso a la baja. Es más: los bonos con vencimientos más largos están rindiendo menos, lo que implica una expectativa de caída en la inflación.
Al menos, así lo interpretan los funcionarios del equipo económico, que siguen sosteniendo que la presión inflacionaria actual es sólo un fenómeno pasajero producido por la actualización de las tarifas de servicios públicos -lo que Toto Caputo denomina «recomposición de precios relativos»-.
Los números son elocuentes: mientras el IPC lleva dos meses en 2,9% y los pronósticos para marzo indican que seguirá rondando ese nivel, las tasas que rinden los bonos de deuda del Tesoro vienen comprimiendo, con un promedio de 2,5% efectivo mensual.
Podría suponerse que esos inversores están, en realidad, mirando al tipo de cambio, y como confían en la estabilidad del dólar por algunos meses más -dado que en abril empieza la entrada fuerte de divisas de la exportación agrícola-, entonces no tienen problema en aceptar un rendimiento negativo de corto plazo. Es, después de todo, la lógica del «carry trade», donde se invierte en pesos mientras haya certeza de estabilidad cambiaria, y luego se pasa al dólar.
Sin embargo, cuando se miran los números a más largo plazo, queda claro que el mercado está relativamente calmo: la inflación implícita en los bonos del Tesoro marca una caída por debajo al 2% mensual ya para el IPC de junio, un promedio de 1,5% para el segundo semestre y una caída hasta un nivel de inflación mensual de 1% el año próximo.
¿Sin miedo a la devaluación?
Por otra parte, tampoco se observa en los bonos una expectativa devaluatoria. Las proyecciones que hacen los consultores de inversiones indican que toda la curva de rendimiento de letras -es decir, el valor del dólar que tendría que regir para que los bonos no tengan rentabilidad negativa- se encuentran por debajo del techo de la banda cambiaria hasta mediados del año próximo.
Para ponerlo en números, mientras el «breakeven» de los bonos con vencimiento a diciembre se da con un tipo de cambio de $1.800, el techo de la banda cambiaria esperado para esa fecha es de $2.000. Es decir, se sigue esperando un dólar flotando lejos del límite superior en el que el BCRA se tornaría vendedor.
¿Significa esto que hay confianza absoluta en la estabilidad cambiaria? No necesariamente. Es cierto que los flujos son positivos, y que desde el campo llegan noticias alentadoras, como el ingreso de 6.300 camiones diarios a la zona portuaria de Rosario.
Pero también hay voces de alerta, por el efecto del escenario conflictivo a nivel global. A los productores agrícolas les preocupa el hecho de que el petróleo y sus derivados -entre los cuales se encuentra la urea, insumo fundamental para la fertilización- suben a un ritmo más alto que los commodities del mercado de Chicago, especialmente la soja.
Y, en la medida en que el tipo de cambio sigue «planchado» con inflación relativamente alta, y además los países vecinos devalúan, el riesgo de la apuesta al carry trade se hace más alto.
«Hay que empezar a seguirlo muy de cerca o a empezar a cubrir posiciones si el conflicto en Medio Oriente se alarga, porque con el fortalecimiento global del dólar, el sostenimiento de la estrategia oficial implica una velocidad de apreciación real mucho más rápida para el peso respecto de las monedas de nuestros principales socios comerciales», advierte la consultora Outlier.
Absorbiendo pesos con tasas bajas
Lo que llama la atención es que esta baja de los bonos se produce en un momento en el que llueven las críticas sobre el gobierno por la dificultad para controlar la inflación aun cuando se está aplicando una contracción monetaria.
Sin ir más lejos, en la licitación del Tesoro, el ministro Toto Caputo volvió a absorber pesos del mercado. No solamente «rolleó» en su totalidad los vencimientos de deuda por $9,6 billones, sino que además colocó bonos como para retirar un excedente de liquidez por $820.000 millones.
Y, también, aprovechando la alta liquidez en dólares por la masiva emisión de deuda corporativa y de las provincias -trajeron u$s12.000 millones en cuatro meses-, volvió a tomar crédito dolarizado en el mercado doméstico. Por segunda vez consiguió que le prestaran u$s250 millones, pero ahora a una tasa menor que la de febrero: un 5,6% contra un 5,9% del mes pasado-.
En otras palabras, lejos de su viejo eslogan que afirmaba que en este gobierno «los bancos volvieron a trabajar de bancos», se está reforzando el rol del sistema financiero como prestamista del Tesoro, tanto en pesos como en dólares.
Mientras tanto, en el sector privado, las tasas activas -es decir las que cobran los bancos cuando otorgan un préstamo- continúan en niveles muy elevados, al tiempo que se baten récords de morosidad en el sistema financiero.
Los banqueros que se quieren mostrar más optimistas afirman que lo peor ya pasó y que, a partir de ahora esos números deberían mejorar. Pero lo cierto es que la distancia entre las tasas activas y pasivas sigue siendo muy grande, dado que el Banco Central sigue imponiendo un 50% de encajes sobre los depósitos, lo que implica que, sigue quedando poca liquidez para destinar al crédito privado.
Toto cierra la canilla de pesos
La explicación que se da desde el gobierno es que, por motivos políticos -la incidencia del «riesgo kuka» sobre el costo financiero- más otras cuestiones estacionales, los argentinos muestran menor demanda por mantener pesos en el bolsillo. Y, en consecuencia, la política monetaria se torna más contractiva, por la vía de aspirar esos pesos «excedentes».
Y lo cierto es que los informes oficiales del BCRA muestran ese «cierre del grifo». Cualquiera sea la definición de agregado monetario que se tome, se registra una caída. Si se considera el M2 transaccional privado -que incluye pesos circulantes, depósitos en cuentas corrientes y en cajas de ahorro- el recorte de liquidez fue de 5,2% en un mes y de 12,5% acumulado en lo que va del año. Y si se toma el M3 -que le agrega al M2 los activos del sector público y los depósitos a plazo fijo-, la reducción es de 2,8% en un mes y de 3,2% acumulada.
Un informe de la Fundación Mediterránea indica que la base monetaria se contrajo en $2 billones a pesar de que el Banco Central había previamente inyectado $3,9 billones para comprar dólares.
Y la reciente advertencia de Javier Milei a Santiago Bausili -le pidió que la entrada de dólares «no se vaya a la inflación»- sugiere que esta tendencia continuará.
Esta política tiene defensores y detractores. Hay quienes la apoyan, con el argumento de que otros gobiernos terminaron en devaluaciones bruscas precisamente por sobre estimar la demanda de dinero por parte de los ahorristas.
Los críticos, en cambio, señalan que la vía de «secar» la plaza financiera tiene como efecto colateral un encarecimiento del crédito y un enfriamiento de la producción y el consumo. De hecho, hay economistas que afirman que para lograr el objetivo oficial de una inflación menor al 1% en agosto, sería necesaria una absorción de pesos de tal porte que la economía entraría de lleno en la recesión.
Tasas bajas para ahorrar, altas para comprar
El fenómeno del que se jacta el Gobierno es el de estar absorbiendo liquidez sin que eso implique una necesidad de pagar tasas extraordinariamente altas en cada emisión de deuda pública. Más bien al contrario, durante el año se viene constatando la tendencia a la contracción de los rendimientos.
Pero claro, eso ocurre sólo cuando se fondea el Tesoro, que paga una tasa anual de un 34%. En el sector privado, en cambio, la tasa nominal está en 60%, que sube a un costo efectivo anual de 81%.
Pero las quejas no se limitan al interés de los créditos, sino también a la volatilidad, sobre todo para las empresas que deben hacer manejo de caja de cortísimo plazo.
«Esta elevada volatilidad en las tasas cortas, incluyendo marcadas fluctuaciones intradiarias, resulta disfuncional para el sistema. La incertidumbre resultante no solo obstaculiza la toma de decisiones estratégicas, sino que altera la operatividad financiera al forzar un acortamiento precautorio en los plazos de cualquier de cualquier decisión financiera», afirma el reporte de Fundación Mediterránea.
Los analistas se quejan del alto nivel de encajes, que genera el efecto de iliquidez, sin que pueda ser compensado por un mayor nivel de ahorro. De hecho, el premio que se les paga a los ahorristas de plazo fijo sigue en una tendencia descendente, y las tasas que se ofrecen hoy -27% anual, en el mejor de los casos- se ubica ya debajo de la inflación pronosticada por los economistas.
En tanto, el gobierno disfruta de su momento favorable, en el que puede darse el gusto de comprar dólares, bajar las tasas de interés y contraer la base monetaria, tres cosas que, en teoría, no pueden ocurrir simultáneamente.
La clave para que este escenario se mantenga se llama dólar; y aunque hay u$s40.000 millones en el sistema bancario y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, dijo que ya está asegurado el pago del voluminoso vencimiento de julio -más de u$s4.200 millones-, los argentinos siguen mostrando vocación de ahorrar en billetes verdes.
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