ECONOMIA
Ganadores y perdedores del nuevo dólar, que apunta al medio de la banda y sin intervención del BCRA

Como suele ocurrir en el boxeo, el primer round del nuevo tipo de cambio flotante fue «de estudio», con los contendientes tratando de no arriesgar demasiado y ver cómo se acomoda el rival. En la jerga financiera, a ese tiempo de espera se lo llama «price discovery» y es lo que está caracterizando a estas primeras jornadas post cepo.
Se notó ya desde el viernes pasado en el comercio -en especial en los sectores que manejan insumos importados- donde muchos proveedores dejaron en suspenso sus listas de precios hasta ver en qué valor se estabiliza el tipo de cambio. Y otros que habían reajustado sus precios por encima del 20% -lo que implicaba un dólar cerca del techo de la banda- no tuvieron mucha demanda de su producto.
En el mercado financiero, todos fueron motivos de festejo para el Gobierno, que no disimuló su alivio. Como se esperaba, los diversos tipos de cambio tienden al punto medio de la banda, lo cual deja una primera visión respecto de quiénes fueron los ganadores y quiénes los perdedores del nuevo esquema.
Es claro que el primer ganador es el propio Banco Central, que el lunes informó «sin intervención» luego de la jornada del viernes con su récord de u$s398 millones vendidos. Es, desde el punto de vista del gobierno, una potente señal al mercado en el sentido de que terminó la sangría de reservas que se estaba viviendo desde hacía dos meses.
Dado que el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional permite que el BCRA intervenga incluso dentro de la banda cuando se den situaciones de volatilidad no habitual, se había generado cierta expectativa de que Santiago Bausili pudiera echar mano a su nueva billetera de dólares para marcar el nivel en el que pretendía que se estabilizara la paridad. Sin embargo, la convergencia se produjo sin sacrificio de reservas.
Entre el blue a pérdida y el nuevo rulo
El primer puesto entre los perdedores es para los minoristas que el viernes pasado compraron el blue a $1.365. Tras la liberación del cepo, el billete se cotizó a $1.230 en las principales entidades de plaza, lo que implica que sufrieron una pérdida de capital instantánea de 9,8%.
Para los bancarizados que compraban el dólar en su versión MEP, la opción lógica sería ahora comprar al tipo de cambio de los bancos, que cotiza más barata. Quienes el viernes habían pagado $1.333 se encontraron que esa operación les hizo perder un 7,7%. Sin embargo, quedó un consuelo para los más rápidos: aprovechando que se eliminó el «parking» en la operatoria de bonos, quedó margen para hacer un «rulo» consistente en comprar a la cotización bancaria y luego vender en el MEP, con una pequeña ganancia -que en un momento de la jornada llegó a ser del 3% y luego se fue angostando-.
Los analistas prevén que la posibilidad de hacer ese negocio terminará muy rápidamente, por efecto del inexorable arbitraje: el MEP tenderá al mismo valor que el dólar bancario precisamente por el aumento de la oferta que surge del citado «rulo».
El «contado con liquidación» también cae con fuerza, aunque se prevé que mantendrá su tradicional spread por encima del MEP -en situaciones de calma del mercado suele ubicarse en 1%- dado que ese costo es el precio que los inversores están dispuestos a pagar para dejar las divisas en una cuenta bancaria del exterior.
Entre los ganadores, los mayores festejos -al menos por ahora- están entre quienes se habían protegido de una suba del tipo de cambio oficial, cuya cotización respecto del viernes saltó un 11%. Una de esas herramientas había sido el bono dólar linked: aun cuando el título tiene una tasa negativa de 1,98%, igual compensaría a los inversores si para junio se mantiene el dólar mayorista encima de $1.110. Aunque los más entusiastas en el gobierno hablan sobre un derrumbe del dólar cuando empiecen a entrar las divisas del agro, la mayoría de los analistas creen que lo más probable es que la cotización quede estabilizada en un valor no inferior a $1.200.
Milei apura al campo
En el plano del comercio exterior, ocurrió lo previsible: a los importadores se les encareció la operatoria -11% en la primera jornada- mientras que a los exportadores les mejoró el ingreso. En el caso de los del sector agrícola que recibían el tipo de cambio «blend» -que hasta el viernes pasado se ubicaba en $1.128-, hubo una mejora acotada. De momento lo que embolsarán por sus ventas será un 6,2% más alto que la semana pasada.
Por cierto que se trataba de un efecto que todos daban por descontado, y es por eso que en las últimas semanas se había constatado un apuro de los importadores por adelantar compras y asegurarse un stock, mientras que en el campo se daba el fenómeno inverso y las exportaciones se ralentizaron, aun cuando todavía quedan 7 millones de toneladas de soja de la cosecha anterior guardados en los silobolsas.
Y, como siempre, la gran interrogante en el mercado es si con el nivel de dólar que se vio el lunes los productores verán un atractivo para la venta o si aguardarán a ver un tipo de cambio más alto. El presidente Javier Milei recordó que la rebaja temporaria de las retenciones -que en enero bajaron del 33% al 26% para la soja- mantiene su fecha de finalización en junio, por lo que resulta conveniente no demorar las ventas.
La afirmación del presidente generó críticas entre los productores, que consideraron esas declaraciones como una presión similar a la que sufrían durante las gestiones peronistas y que se dedicaron durante toda la jornada a poner en cuestión la vocación liberal de Milei.
Son esos mismos productores que reaccionaron ofendidos cuando en febrero pasado desde el propio gobierno les dieron la sugerencia de que había que aprovechar los precios relativamente altos del mercado internacional para vender toda la soja y colocar los pesos a «hacer carry trade», aprovechando la tasa alta.
La nueva cuenta de la soja
En todo caso, lo cierto es que en el campo son momentos de rehacer las cuentas. Por motivos estacionales, los expertos dan por descontado un incremento de las liquidaciones, dado que se está levantando la cosecha gruesa y hay dificultades logísticas para el acopio.
Además, en esta época del año están venciendo obligaciones financieras de productores que habían tomado financiación para sobrellevar los momentos de sequía.
No hay un consenso entre los expertos del negocio agrícola sobre cuál sería la cotización ideal para vender. El factor clave a considerar es que, así como los productores tienen ingresos dolarizados, también tienen costos que se rigen por el dólar, como la urea, los herbicidas y la maquinaria. O sea, no necesariamente un dólar muy alto implica una mejora en la rentabilidad.
Hasta la semana pasada, la brecha del 25% existente entre el tipo de cambio oficial y el «contado con liqui» impactaba sobre la ecuación de negocio del agro. Una vez descontadas las retenciones, liquidados los dólares el cambio oficial y luego recomprados en el paralelo, el resultado era que el productor apenas lograba retener un 62% del precio internacional que cotiza en Chicago. Ahora, esa diferencia cambiaria entre el cambio oficial y el CCL comprimió, de manera que lo que le queda al productor es un 70% del precio Chicago.
Entre los factores que pueden incentivar la venta, además, está el factor internacional, dado que el «efecto Trump» por la disputa arancelaria está golpeando los precios de las materias primas. Como el mercado asiático es el principal comprador de soja y sus derivados, podría haber una presión bajista sobre los precios. De hecho, hace meses que los consultores del sector agrícola intentan convencer -no con mucho éxito- a los productores de asegurarse el precio ante la perspectiva a una baja a futuro.
La pulseada por las tasas
Hay todavía algo de incertidumbre respecto de cómo evolucionará el mercado de las tasas en pesos, ahora que se abandonó oficialmente el congelamiento de la base monetaria amplia.Los analistas, tras los anuncios del viernes, habían insinuado que debería haber una suba de tasas como para rearmar el carry trade y asegurar un atractivo a las inversiones en moneda nacional para que no se repita una presión desmedida sobre el techo de la nueva banda.
Un reporte de la gestora de fondos SBS afirmaba que en el contexto de relajamiento de las restricciones cambiarias «esto implicará una mayor tasa de incremento de los stocks de deuda en pesos del Tesoro».
Por su parte, la consultora Analytica pronostica que «el crédito se encarecerá, ya sea por suba de los encajes bancarios o por un aumento de la tasa de interés».
El primer efecto se vio en las remuneraciones a los ahorristas de plazo fijo, con el Banco Nación tomando la delantera: llevó la tasa nominal anual desde el 29,5% hasta el 37%. Y la decisión se interpretó no sólo como una respuesta al nuevo esquema cambiario, sino también al sorpresivo repunte inflacionario después del 3,7% que dejó el IPC de marzo.
Sin embargo, desde el gobierno dieron a entender que tienen la expectativa de una caída en el mediano plazo. Por ejemplo, Felipe Núñez, uno de los ideólogos del plan de «las tres anclas», opinó: «con la recapitalización del BCRA y el nuevo esquema cambiario, es de esperar que las tasas reales y nominales compriman fuertemente».
Desde ese punto de vista, la nueva banda cambiaria debería disipar los temores a una devaluación brusca -que era lo que reflejaba el mercado de futuros la semana pasada– y por lo tanto las tasas de cobertura deberían reflejar ese nuevo escenario de estabilidad. Además, la expectativa es que los bonos soberanos suban su cotización, llevando así a una caída en el índice de riesgo país.
Pero, de momento, ese escenario de tasas en declive está por verse. De hecho, el mercado de futuros mostró aumentos de los contratos hasta junio, con caídas de tasas para el segundo semestre. La posición a octubre -la primera posterior a las elecciones legislativas- cayó hasta una cotización de $1.410. Implica una expectativa de suba del dólar de 17% acumulado en un período de seis meses teñidos por la campaña electoral.
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ECONOMIA
Motosierra en las «low cost»: mientras afronta multas, Flybondi abrió un plan de retiros voluntarios

En plena controversia a raíz de recientes cancelaciones de vuelos, la línea aérea «low cost» Flybondi puso en marcha un programa de retiros voluntarios que choca de frente con los planes de expansión anunciados por la misma empresa al cierre de 2025. La compañía informó que el plan apunta a «optimizar» su eficiencia operativa, en un contexto de señalamientos por la suspensiones de servicios y los aviones que ha mantenido en tierra en distintas ocasiones aunque en semanas recientes. La aerolínea en cuestión, ubicada en el tope de las firmas con malos registros de puntualidad según mediciones privadas, viene de recibir una multa de casi $230 millones aplicada por el gobierno de Neuquén y con motivo de reiterados incumplimientos en la atención y la entrega de información a pasajeros durante el pasado mes de enero.
«La compañía puso en marcha un programa de retiros voluntarios. Esta iniciativa forma parte de un rediseño organizacional que busca optimizar su capacidad y eficiencia operativa», se indicó desde la «low cost».
«El programa se desarrolla de manera voluntaria y en línea con la normativa vigente, contemplando condiciones acordes para quienes decidan adherir. La compañía continúa enfocada en fortalecer su operación y sostener sus compromisos con clientes, empleados y el entorno en el que opera», añadió.
Flybondi busca cerrar retiros voluntarios en marzo
Según trascendió, la intención de la compañía es cerrar una primera tanda de retiros para el 25 de este mes, mientras que ya otro grupo quedaría comprendido ya para el día 30, también de marzo.
Esto ocurre en un contexto de críticas a la línea ultra barata por sucesivas cancelaciones y distintas aeronaves que fueron quedando en tierra durante los últimos 10 días. En ese sentido, trascendió que durante la semana pasada Flybondi llegó a tener hasta 8 aviones sin operar. Al parecer, la decisión respondería a aspectos ligados a los acuerdos de alquiler que la firma mantiene con sus proveedores.
En paralelo, la compañía recibió un duro revés comercial tras conocerse que el gobierno de Neuquén le aplicó una multa por algo más de $228,9 millones en concepto de incumplimientos en la atención e información a los pasajeros.
De acuerdo a medios patagónicos, la medida fue promovida por la Dirección Provincial de Protección al Consumidor tras constatar irregularidades en el aeropuerto local.
«La sanción se vincula con la cancelación de aproximadamente 150 vuelos, lo que dejó a más de 22.000 pasajeros sin viajar en el inicio de la temporada de verano. Según el acta de inspección realizada el 12 de enero, los usuarios no recibieron asistencia adecuada ante las reprogramaciones», detallaron las fuentes.
«Desde la provincia señalaron que se verificó una ‘ausencia total’ de personal de la aerolínea para atender reclamos, así como la falta de cartelería informativa y canales de contacto. Estos hechos configuraron presuntas infracciones a la Ley de Defensa del Consumidor», agregaron.
Por su parte, la compañía presentó un descargo y además divulgó que aún «no fue notificada de medida alguna«. Anticipó que, de llegar dicha notificación, «ejercerá su derecho de defensa y apelación».
Flybondi venía de anunciar un plan ambicioso
La situación de retiros y las multas ocurren a muy poco de que la firma anticipara un plan ambicioso para crecer en el corto plazo. En diciembre pasado, informó una inversión «histórica» de u$s1.700 millones para renovar y multiplicar su flota.
En ese momento, iProfesional expuso que la intención de la firma era «saturar» la oferta con aviones más modernos y eficientes para bajar costos operativos y ofrecer tarifas que sigan siendo competitivas en un mercado donde el bolsillo del pasajero manda.
Se indicó, también, que la proyección era tan ambiciosa que, si cumplía con plazos estipulados entre 2027 y 2030, la aerolínea aumentaría su cantidad de aeronaves en un impactante 230 por ciento.
Dado el contexto apremiante, y las últimas novedades ligadas a la «low cost», resta saber ahora si la compañía mantendrá la hoja de ruta informada hace escasas semanas o, en todo caso, lo que viene también será una reestructuración de objetivos.
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ECONOMIA
Subsidios y competencia feroz: cómo funciona el rígido sistema estatal que empuja a los autos chinos al mercado global

Mientras se conocen nuevas cifras de ventas de autos en su propio país, con un segundo mes de liderazgo de Geely sobre BYD en enero y febrero, el mundo occidental, y particularmente Latinoamérica, empieza a sentir el efecto de una puja interna entre fabricantes chinos que los obliga a salir a conquistar nuevos mercados para consumir su sobreproducción de vehículos.
Del mismo modo que ocurre en muchos otros aspectos, la estrategia de las automotrices chinas es algo que se conoce más por los números que por los anuncios. En el último año, el crecimiento global de ventas de autos de ese origen pasó de 10,5 a 13,1 millones de unidades, un alza del 23,9 por ciento.
“No debe sorprender el avance que tuvo la industria china porque si uno mira varios años atrás, ellos fueron impulsores de la llegada de fabricantes occidentales a instalar plantas con beneficios pero con la condición de hacerlo en alianza o asociación con marcas chinas. Eso les dio el conocimiento que necesitaban de un mundo que no dominaban, como es el de lo autos, y luego le agregaron su tecnología”, dijo uno de los más importantes ejecutivos de la industria argentina del auto.
“Lo que pasa ahora es que se están peleando entre ellos para dominar el mercado interno y se están ‘matando’ entre sí con precios que no pueden sostener para seguir vendiendo. Por eso salieron a expandirse de una manera tan agresiva a nuevos mercados”, explicó.
Parte de esa expansión es posible por un fuerte incentivo a las exportaciones que ofrece el propio Gobierno chino a sus fabricantes. Sin embargo, el método no es el que muchos imaginan, por medio de subvenciones directas, sino a través de un mecanismo que los obliga a vender más para ganar más.
“Ellos pueden pagar sus ventas a 300 días de plazo a casa matriz, lo cual es una locura para los tiempos de la industria. Imaginen que en 2023, prácticamente se paralizó la producción de autos aquí en Argentina porque nadie podía sostener una operación industrial pagando a 180 días, porque los proveedores no lo aceptan. Ellos, en cambio, pueden ‘hacer caja’ con ventas a precios muy competitivos porque a sus proveedores les paga el propio Estado, que hace las veces de financiera”, explicó un ejecutivo brasileño a Infobae.
Pero como los aranceles de importación siguen siendo una limitante para esa expansión, cinco marcas ya pusieron un pie en Brasil (BYD, Geely, Great Wall, Chery y Leapmotor) para fabricar localmente y una sexta automotriz (GAC) está avanzando en el mismo camino. Si consiguen una integración mínima del 10% de contenido de partes locales, podrán exportar dentro de la región – Argentina incluida – sin pagar arancel y sin cupos de unidades.

Un reciente informe elaborado por Jesús A. Rodríguez Albornoz, consultor mexicano especialista en estrategia y datos con foco en el sector automotriz, permite ver el cambio que se produjo a nivel mundial en el último año, y especialmente en Latinoamérica.
Según el documento, el mercado global de vehículos chinos de nuevas energías (NEV), esencialmente de autos electrificados, mostró un crecimiento sostenido y significativo entre 2024 y 2025. El volumen total alcanzó las 23.686.728 unidades, con una expansión interanual del 23,9%, ya que en 2024 se habían vendido 10.580.075 automóviles y el año pasado esa cifra subió hasta las 13.106.653 unidades. En base a esta tendencia expansiva, la proyección que se hace es de alcanzar los 16,2 millones de automóviles para finales de 2026.
Las marcas que lideran ese crecimiento se dividen en dos categorías: los líderes de volumen y los de un crecimiento acelerado. En el primer grupo están BYD como la de mayor volumen de ventas con 4.500.000 unidades anuales; Geely, con 1.690.000; y SAIC, con 1.643.000.
En cambio, las que registraron el mayor crecimiento fueron Dongfeng un 80% para llegar a 900.000 vehículos; GAC con un 70% y 850.000 unidades, y Changan, que vendió más autos, 1.200.000 vehículos, pero con una tasa del 64,8% de mejora interanual. Sorprende el bajo volumen de la marca que más autos vendió en 2025 en Argentina, BAIC, que alcanzó las 220.000 unidades, aunque con un crecimiento del 46 por ciento.

La industria automotriz china se focalizó en 2025 en una región en particular, Latinoamérica, donde ya alcanzó el 85% del mercado de autos electrificados, según resalta el mismo informe. La significación del dato toma más fuerza al compararlo con su propio país de origen, donde las marcas nacionales tienen el 94%, mientras que en Europa apenas llegan al 13 por ciento.
Un dato final que presenta el estudio indica que a pesar del crecimiento de los autos híbridos, el mayor porcentaje de autos chinos son eléctricos, un 61,8%, mientras que los PHEV (Híbridos enchufables) alcanzan el 38,2%.
Los principales fabricantes así lo confirman con sus números. En el acumulado de los últimos dos años, BYD produjo 8,8 millones de autos de los cuales el 62% son eléctricos y el 38% híbridos; mientras que Geely fabricó 3.4 millones de unidades y SAIC 2,8 millones y ambas mantienen la misma proporción de cada tecnología.
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ECONOMIA
La morosidad golpea a los bancos y Supervielle cerró 2025 con pérdidas por $48.500 millones

El sector bancario viene atravesando un momento complejo en la Argentina: con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora, los balances están mostrando números rojos.
Ahora fue el turno de Grupo Supervielle, que reportó una pérdida neta de $19.525,3 millones en el cuarto trimestre del 2025. La cifra en rojo contrasta con la ganancia de $37.075,8 millones de igual período del 2024, pero marca una mejora sustancial respecto al trimestre anterior.
Cabe destacar que en el tercer trimestre del 2025, la entidad había acumulado pérdidas por $54.223,6 millones. La reducción de 64% entre un trimestre y otro refleja la normalización gradual de las condiciones financieras que comenzó a sentirse tras las elecciones legislativas de octubre.
Sin embargo, el año completo dejó números negativos: Supervielle cerró el año fiscal 2025 con una pérdida acumulada de $48.582,4 millones, un giro completo respecto a la ganancia de $164.675 millones que había registrado en el año fiscal 2024.
Morosidad récord y apretón monetario: cóctel complicado para bancos
El caso del Grupo Supervielle no es aislado. La morosidad crediticia alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas. La proporción de argentinos que dejaron de pagar sus créditos bancarios -o el resumen mensual de sus tarjetas- trepó al 10,3% en enero de 2026, una dinámica que también se observó en el resto de la industria.
El número es elocuente. Hace apenas un año, en enero de 2025, la mora era de solo 2,67%. El salto se aceleró en los últimos meses: diciembre de 2025 cerró en 9,3%, lo que significa que en un solo mes el deterioro sumó un punto porcentual completo.
Los préstamos personales muestran el panorama más crítico. En este segmento, la incobrabilidad llegó al 13,2%.
El Banco Central (BCRA) publicó este viernes el Informe de Bancos con datos actualizados a fines de enero de 2026. Allí confirmó que el saldo de financiaciones al sector privado en situación irregular alcanzó el 6,4% del total.
Es el mayor nivel desde comienzos de 2005. En aquel entonces, la estadística aún estaba distorsionada por los préstamos renegociados tras el colapso de la convertibilidad en 2002.
Según el último informe de Moody’s, los niveles de morosidad en el sistema financiero argentino seguirán deteriorándose durante el primer semestre y comenzarían a estabilizarse de forma gradual hacia la segunda mitad del año. La calificadora advierte que este proceso ya se refleja tanto en los indicadores de mora como en los cargos por incobrabilidad, que están presionando la rentabilidad del sistema en un contexto de creciente competencia por resultados.
En ese marco, la morosidad del sector privado alcanzó el 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde julio de 2021. El deterioro fue impulsado principalmente por el segmento de familias, donde la mora trepó al 9,3%, mientras que en el caso de las empresas se ubicó en 2,5%.
Según Moody’s, el aumento en la proporción de préstamos con pagos atrasados se dio en un entorno macrofinanciero volátil, marcado por tasas de interés elevadas —tanto nominales como reales— que encarecieron el financiamiento para los deudores.
La calificadora también destacó que el deterioro de los salarios reales agravó la capacidad de pago de los hogares. A esto se sumó el proceso de desinflación, que redujo el efecto licuador que antes tenía la inflación sobre el valor real de las cuotas, incrementando así la carga de los servicios de deuda.
La entidad remarcó que «el deterioro de la cartera continuará presionando la rentabilidad del sistema financiero, principalmente a través de mayores cargos por incobrabilidad, en un contexto de suba de la mora en todo el sistema financiero»».
El negocio bancario se reconfiguró en 2025, con entidades que intentaron redefinir su rol tras años de financiar casi exclusivamente al sector público. Si bien el crédito mantuvo su expansión y la intermediación financiera -esto es, captar pesos de los ahorristas para prestarlos a una tasa- también creció, los bancos cerraron el año con márgenes más estrechos, menor liquidez y crecientes señales de alerta por el aumento de la mora y el avance de las fintech.
El endurecimiento monetario que consolidó el Gobierno a lo largo del año secó la plaza de pesos. Para el sistema, implicó el fin de la «bicicleta» asociada a los pasivos remunerados del Banco Central. Sin ese flujo sostenido de fondos públicos, las entidades se vieron forzadas a volver a su función esencial: canalizar crédito hacia el sector privado.
Los últimos datos del Bancos del Banco Central reflejaron, justamente, una contracción en los márgenes financieros. En un contexto de fuerte competencia por los depósitos, el spread -es decir, la brecha entre la tasa que se paga por los fondos y la que se cobra por los préstamos- se redujo a niveles mínimos en cinco años.
Un cierre de año con altibajos
Desde la entidad explicaron que el último trimestre del año pasado mostró dos caras bien diferenciadas. Octubre arrastró la volatilidad preelectoral y tasas de interés reales que presionaban sobre toda la operatoria bancaria.
El panorama cambió a partir de noviembre. Las elecciones de medio término celebradas a fines de octubre destrabaron una normalización de las condiciones monetarias que incluyó baja de tasas, mejora en la liquidez del sistema y cierta flexibilización de los requerimientos de efectivo mínimo.
Esos cambios favorecieron una recuperación en la captación de fondos y en la intermediación financiera. Sin embargo, la rentabilidad del banco siguió sintiendo el impacto rezagado del período restrictivo previo.
El margen financiero neto mostró recuperación trimestral significativa. Pero los costos de riesgo de crédito permanecieron elevados, arrastrando la performance general del negocio.
Rentabilidad en caída y las claves detrás de los números en rojo
Los indicadores de rentabilidad reflejaron la dureza del año. El ROE (retorno sobre el patrimonio) del cuarto trimestre del 2025 quedó en -7,7%, mientras que el ROA (retorno sobre los activos) alcanzó -1,0%.
Para el año completo, el ROE de Supervielle fue de -4,6%, muy lejos del 15,7% que había marcado en el año fiscal 2024. La variación responde al combo de condiciones contractivas extraordinarias y mayores cargos por incobrabilidad.
Los gastos operativos crecieron en el último trimestre del año pasado. El incremento obedeció a gastos administrativos estacionalmente más altos y a iniciativas de posicionamiento comercial de fin de año.
Sin embargo, la entidad destacó avances en eficiencia estructural. Los gastos de personal bajaron en términos reales, como resultado de un control de costos disciplinado.
Los ingresos por servicios netos se mantuvieron prácticamente planos durante el trimestre. Los mayores ingresos del broker fueron compensados por menores ingresos de servicios bancarios, ya que las medidas de repricing implementadas sobre el cierre del año tuvieron impacto limitado.
El deterioro de activos marcó a fuego el 2025
Los cargos por incobrabilidad subieron de manera significativa a lo largo de 2025. El deterioro de la calidad de los activos estuvo directamente vinculado al contexto macroeconómico menos favorable que enfrentó el país.
El problema se amplificó por el fuerte crecimiento de la cartera de préstamos que el banco había registrado en el año anterior. Ese impulso previo chocó contra un entorno más complejo en 2025.
Desde Supervielle reconocieron que los resultados del año fiscal 2025 reflejan desafíos macrofinancieros, aunque también señalaron mejoras estructurales. La compañía destacó que logró avances significativos en eficiencia de costos, con gastos de personal y administrativos cayendo en términos reales, y mantuvo una generación de ingresos por servicios resiliente.
Pero esas mejoras no alcanzaron. Fueron más que compensadas por la compresión del margen financiero neto durante el período de mayor endurecimiento monetario y por los mayores cargos por incobrabilidad asociados al crecimiento de la cartera desde marzo de 2024.
Optimismo para 2026 con reformas en marcha
Patricio Supervielle, Presidente y CEO de Grupo Supervielle, mostró una mirada positiva sobre lo que viene: «Cerramos 2025 con un renovado optimismo sobre el sistema financiero argentino y sobre nuestro rol en su continuo desarrollo«, afirmó.
El ejecutivo reconoció la volatilidad que marcó el último trimestre del 2025, vinculada a las elecciones de medio término, cierto repunte inflacionario y tasas reales elevadas. Pero subrayó que el entorno macroeconómico más amplio continúa mostrando señales alentadoras.
Destacó la estabilidad del tipo de cambio, el mantenimiento del superávit fiscal respaldado por un saldo comercial positivo, y el impulso que ganó la agenda legislativa. La aprobación reciente de la reforma laboral representa un hito clave, al impulsar la competitividad y promover el empleo formal.
«A medida que la inflación continúa descendiendo y que las condiciones monetarias y los requerimientos de efectivo mínimo se normalizan, esperamos que la liquidez se recupere y que las tasas nominales disminuyan», proyectó Supervielle.
Esas condiciones, según el CEO, sentarán las bases para una expansión sostenida del crédito y de la actividad económica en los próximos meses.
«Con una base de capital robusta, una gestión del riesgo disciplinada y un ecosistema digital escalable, Grupo Supervielle está bien posicionado para acompañar la reactivación de la Argentina y aprovechar la próxima fase de crecimiento», concluyó el CEO.
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