DEPORTE
El acalorado cruce entre Diego Latorre y el Chavo Fucks por Julián Álvarez: “Te das vuelta como una media, vas atrás del éxito”

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La tensión por el futuro de Julián Álvarez en Atlético de Madrid explotó en vivo después de que Diego Simeone evitara hablar a fondo del tema en conferencia de prensa. A partir de esa evasiva del Cholo, en ESPN se desató un acalorado cruce entre Diego Latorre y Diego Chavo Fucks, con reproches, chicanas y una discusión de fondo sobre el rol del delantero, el poder de los jugadores y la responsabilidad del entrenador.
Latorre fue el primero en marcar una posición tajante sobre el conflicto. “Cuando llegan a este grado las relaciones es conveniente que se vaya”, lanzó. Y enseguida redobló: “No hay otra alternativa”. Para el ex futbolista, además, faltó una defensa pública más contundente hacia Julián Álvarez: “Me hubiese gustado que el Cholo lo defienda un poco más públicamente y el club también”. En la misma línea, remató: “Alguna razón tiene que haber para que el jugador no quiera seguir”.
El Chavo Fucks, sin embargo, intentó bajar el tono de esa interpretación y planteó un paralelo con el pasado reciente de Julián. “Acá tenemos que separar los tantos porque lo mismo le pasó con Guardiola”, dijo en torno a su salida del Manchester City. Pero Latorre no le dejó pasar la comparación: “No, no, con Guardiola fue porque era suplente. Acá hay otro asunto”.
Lejos de retroceder en su argumento, el periodista profundizó su idea. “No… Lo mismo le pasó con Guardiola en el cruce de declaraciones. Estaba en la Copa América: ‘Vamos a ver cuando llego qué pasa’, Guardiola lo escuchó y le dijo: ‘Bueno, cuando termine de pensar que hable con Txiki y vamos a ver qué hacemos’”. Y marcó una diferencia central con la situación actual: “Acá es un jugador fundamental del equipo”.
Sobre ese punto, el Chavo Fucks defendió con fuerza la gestión de Simeone y rechazó que el conflicto tenga que ver con una mala utilización futbolística del delantero. “Él forzó su salida del City porque jugaba Haaland y jugaba de otra cosa. En los costados también lo puso Gallardo y lo puso Guardiola, pero se lo cuestiona nada más que a Simeone. No es un tema de dónde juega, porque juega donde tiene que jugar y la rompió en Atlético de Madrid. Es titular, un jugador fundamental, hace goles y el técnico lo quiere. El tema acá es que él forzó la salida”. Para reforzar su argumento, incluso lo trasladó al fútbol argentino con una comparación provocadora: “Pensalo en el fútbol local. Un tipo juega en Boca y dice: ‘Mi sueño es jugar en Peñarol de Montevideo’, y tiene dos años más de contrato, y fuerza la salida. ¿Querés que los hinchas de Boca no lo puteen?”.
Latorre, en cambio, insistió en que detrás del conflicto hay un problema mucho más profundo que el puesto o la cantidad de minutos. “Eso es lo que se ve; detrás de eso lo que dice Julián es que no le gusta la forma de jugar del Cholo Simeone”, afirmó. Cuando Fucks le recordó que el delantero firmó un contrato largo con el club, la respuesta del comentarista fue filosa: “Pero firmó un contrato de cuatro años. ¿Pero qué es, rehén entonces?”, retrucó Gambeta.
A partir de ahí, la discusión empezó a subir de temperatura y se volvió personal. Fucks disparó: “El representante le tiene que decir ‘hablá con el entrenador’. Lo que pasa es que a ustedes no les gusta el entrenador… con el otro, con el que nos gusta a vos y a mí, que creo que es el mejor de todos…”. Latorre lo frenó en seco: “A vos no te gustaba, vos te subiste después, pero no importa”.
Fucks respondió con una frase que encendió todavía más el debate: “Porque leí y aprendí, tuve lo que por ahí vos no tenés, que es la inquietud de saber por qué lo quieren tanto”. Latorre no se la dejó pasar: “¿Vos decís que yo no tengo esa inquietud?”. “Exacto”, contestó Fucks. Y ahí llegó el contraataque: “A mí me parece que vos no lo tenés, que te das vuelta como una media. Vas atrás del éxito”.
“Al revés… Leo, aprendo, escucho, te escucho”, se defendió Fucks. Pero Latorre volvió a pegar: “No, vos vas atrás del éxito. Es mentira eso. Vos te has reído del tiki tiki”. “Pero salgamos de eso”, pidió Fucks. “No, vos te has reído del tiki tiki, no salgamos de eso”, insistió Latorre. La réplica fue otra bomba: “No solamente me río del tiki tiki, me sigo riendo, pero Guardiola no tiene nada que ver con el tiki tiki”. Latorre retrucó otra vez: “Vos te subís al éxito, al primero por ahí que tenga éxito te subís”. Y Fucks devolvió: “No, ese sos vos. Sos el más resultadista de todos, sos vos”. El cierre de ese tramo fue lapidario: “Está bien, Chavo, discutí con vos mismo, con un espejo”, disparó Latorre.
Después, Fucks volvió a poner sobre la mesa el antecedente de Manchester City para sostener su lectura del caso. “Semifinal con Real Madrid: jugó cinco minutos de un partido, tres de otro, y en la final de la Champions que ganó City no jugó. Y después de esa final que el City ganó hizo declaraciones que dijo ‘no sé dónde voy a seguir’, algo así. Me acuerdo que me llamó la atención, no estaba contento. Ahí tenía una razón para irse”. Y aclaró, para evitar que lo encasillaran en una defensa ciega del técnico argentino: “A mí me gusta más Guardiola que Simeone, pero con el Cholo tengo mucho respeto por lo que ha hecho en Atlético de Madrid porque es una institución”.
Latorre aclaró que su análisis no era una embestida personal contra el DT, sino una interpretación de lo que atraviesa el delantero. “Yo también, lo estoy poniendo en palabras de Julián, no mías. ¿Puedo emitir un juicio ahora? Creo que él claramente no está conforme. Con Guardiola era por la suplencia, ahora no está de acuerdo con la idea, con el funcionamiento del equipo, quiere un equipo más ambicioso, lo sé, y quiere irse. El fútbol no es una actividad mecánica, como para que él siga estando en el lugar donde no lo quieren, no puede ser rehén ni esclavo de nadie”.
Y agregó una hipótesis sobre el trasfondo de la negociación: “Para llegar a esa declaración antes hubo charlas, encuentros con dirigentes, algo sucedió en la negociación, algo le prometieron que alguna parte no cumplieron, porque todos sabemos cómo es Julián, es un pibe noble que jamás haría una declaración así sin propósito”.
Más adelante, cuando el debate volvió a centrarse en el caso puntual y ya habían intervenido también Sebastián Vignolo y Morena Beltrán, Fucks buscó reordenar la discusión. “Acá tenemos que centralizar bien la discusión porque si no terminamos en Simeone y Guardiola, lo que es una tontería”, sostuvo. Y marcó cuál era, a su criterio, el sesgo de la mesa: “De lo que estoy en contra es que únicamente miremos la cara del cliente”.
Latorre le salió al cruce de inmediato: “No estamos mirando la cara del cliente, vos sos el que mira la cara de los directivos”. Fucks aclaró: “No hablo solamente de Simeone acá, estoy hablando simplemente de Julián Álvarez. Si lo hiciera un jugador de otra nacionalidad o de otro club seguramente el tratamiento sería diferente”. “No, no sería diferente porque vos aplicás tu lógica”, lo cruzó Latorre. “Sí, esperá un poquito…”, intentó seguir Fucks. “Chavo, hablás siempre vos, pará un poco”, explotó Latorre. “No hablo de vos exclusivamente porque no sos el centro”, contestó Fucks. “No, vos tampoco”, devolvió Latorre. “Trato de hablar de Julián Álvarez, no de vos”, siguió Fucks. “De Julián Álvarez estamos hablando, no de mí”, remarcó Latorre.
En medio del cruce, Fucks hizo una observación más general sobre el periodismo deportivo: “Yo hablo del periodismo, vos ni siquiera querés ser un comunicado y vos despreciás el periodismo”. La respuesta fue directa: “Yo desprecio a los tipos que piensan con tu lógica”.
Aun así, Fucks insistió con su punto de fondo: “Es muy difícil hablar con los periodistas cuando hablás de jugadores de la Selección argentina, es muy complicado. Firmo todo lo que dijiste de Julián Álvarez, que es un buen tipo, un gran profesional, jugó muy bien en Atlético Madrid, la rompió. Pero tenemos que ver la otra parte. Tenés un contrato. Los contratos cuando no te cumple el club es un quilombo; cuando vos no los cumplís…”.
Latorre volvió a la carga y hasta deslizó que su colega tiene una mirada hostil hacia los futbolistas. “Vos le tenés bronca a los jugadores de fútbol, no sé por qué, porque ganan mucho, porque son famosos…”. Fucks negó eso de plano: “No le tengo bronca, ha cambiado el mundo de cuando vos jugabas”. Pero Latorre siguió: “Vos aplicás tu lógica, no me lleves por delante porque yo te escuché”.
A partir de ahí, la discusión se corrió hacia el poder que hoy tienen los futbolistas frente a los clubes. “Ahora los jugadores tienen más poder que cuando vos jugabas”, sostuvo Fucks. “Y está perfecto que lo tengan, porque son ellos los que juegan. ¿Qué querés, que lo tenga un directivo el poder? Vos aplicás tu lógica a los jugadores y no aplicás la misma lógica a los dirigentes, que cuando tienen que echar a un entrenador lo echan, cuando tienen que echar a un jugador lo echan y cuando tienen que hacer lo que les conviene lo hacen. Ahora no te cierra eso”, respondió Latorre.
Fucks insistió: “Ha cambiado mucho el fútbol”. Pero Latorre explotó otra vez: “¿Vos me querés dar clases a mí de cómo es el mundo? Ya sé cómo es el mundo”. Entonces llegó una de las reflexiones más estructuradas del periodista: “Escuchá un poco, ha cambiado mucho el fútbol con respecto a esto. La Ley Bosman ha cambiado la relación de los jugadores con los clubes. Lo que vos estás planteando ocurría sobre todo cuando vos jugabas. Que quedaban libres por el 20 por ciento y jugaban dos años ganando dos mangos con cincuenta. Eso estaba muy mal. Eso ha cambiado. Pero no cambió a un término medio, se ha ido a otro extremo. Pasa que a veces los jugadores tienen de rehenes a los clubes. No pasa con Julián Álvarez, pasa acá en el fútbol argentino también. Me parece que debería haber una situación intermedia”.
Latorre rechazó que el delantero de la Selección entre en esa categoría: “Este no es el caso. El jugador quiere su venta, pero que lo vendan a un precio proporcional a su talento”. Y enseguida señaló otro punto sensible: “Es disparatada la cláusula de rescisión”.

Sobre el cierre, el exfutbolista volvió a insistir con su certeza sobre el malestar de Julián: “Hay argumentos para estar insatisfecho. Creo que no le gusta la forma de jugar del equipo”. Fucks lo desafió: “¿Cómo ‘creo’? Si tenés un dato, dalo. Porque vos suponés”. Latorre se plantó: “No supongo nada. Acá hay un proteccionismo porque cuando un dirigente tiene que decirle a un jugador que le quedan tres años de contrato: ‘Mirá, no vas a seguir’, ustedes no dicen nada… ¿Se quieren poner del lado del poder?”.
“No funciona así”, respondió Fucks. “Sí, porque cuando un dirigente te quiere echar, te echa. Ahora, cuando el jugador se quiere ir, no”, replicó Latorre. Fucks intentó cerrar con un argumento futbolístico: “No está bien planteada la dicotomía. No se trata de Simeone o no Simeone. Vos sos el comentarista de la Champions League de este canal. ¿Dónde juega Julián, en un puesto que no conozca, de cuatro? ¿Le fue mal, no hizo goles? Jugó bárbaro para Atlético de Madrid y es un jugador fundamental para el Cholo. No lo ha descartado o ha tratado mal”.
Pero Latorre no se movió un centímetro de su postura: “Yo sé que no está conforme en el Atlético de Madrid, lo sé”. Fucks volvió sobre la comparación con el City: “Yo no sé, pero con Guardiola tenía problemas…”. La última estocada también fue de Latorre: “Vos lo protegés a Simeone, vos lo querés y entonces no sos riguroso con el análisis”.
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DEPORTE
Las ausencias de los campeones del mundo en la despedida de Messi

El Monumental volvió a convertirse en el escenario de una noche histórica para el fútbol argentino. La selección de Argentina se reunió para rendir homenaje a Leo Messi en uno de sus últimos partidos con la Albiceleste en casa, en una jornada cargada de emoción y con numerosos protagonistas del equipo que llevó al combinado de Scaloni a conquistar el Mundial de Qatar.
La despedida reunió en las gradas a buena parte de los futbolistas que hicieron posible aquella gesta. La AFA quiso que los campeones del mundo estuvieran presentes en una fecha tan señalada y varios de ellos acudieron al Monumental pese a no formar parte de la convocatoria para esta fecha FIFA.
Muchos hinchas argentinos congregados este martes en el estadio Monumental de Buenos Aires quisieron demostrar con máscaras que quieren estar más cerca de Lionel Messi. EFE/ Adán González / Adán González / EFE
Sin embargo, no todos pudieron. Hubo diferentes nombres cuya ausencia resultó especialmente llamativa por su vínculo con la conquista de Qatar.
Presentes desde lejos
De acuerdo con la información del diario ‘AS’, el ‘Papu’ no aceptó la invitación para acudir al Monumental. El centrocampista, que continúa su carrera en los Emiratos Árabes Unidos y dejó de entrar en los planes de Scaloni después del Mundial, siguió la despedida de Messi desde la distancia.
Eso sí, encontró una manera de estar vinculado a la cita. Según informó AS, una televisión de Kuwait contó con el campeón del mundo como comentarista para el encuentro. De esta manera, el Papu Gómez pudo participar de una noche especial para la selección argentina, aunque lejos de Buenos Aires.
Otro campeón mundial que tampoco estuvo fue Franco Armani, aunque en su caso el motivo era estrictamente deportivo, ya que el guardameta tenía partido con Atlético Nacional este miércoles. Tampoco pudieron acudir otros jugadores como Paulo Dybala o Nahuel Molina, que no obtuvieron el permiso de su club para asistir.

Montiel celebra su gol decisivo en la tanda de penaltis de la final del Mundial / EFE
La ausencia de ambos contrastó con la presencia de otros campeones que tampoco habían sido llamados por Scaloni. Acuña y Correa, por ejemplo, sí acudieron al Monumental para acompañar a Messi en una noche que quedará marcada como uno de los últimos grandes homenajes al capitán de la Albiceleste.
De esta manera, el Monumental reunió a buena parte de la generación que llevó a Argentina a la gloria, pero dejó también una imagen significativa, con varios de los campeones de Qatar viviendo desde fuera, por motivos muy diferentes, una despedida que para muchos de sus compañeros fue histórica.
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Cristiano Ronaldo rompió el silencio

Cristiano Ronaldo. Foto: EFE
Cristiano Ronaldo acusó este martes al seleccionador de Portugal, Jorge Jesus, de haber «incumplido su palabra» por no alinearlo en Oslo tras haber calentado durante media hora y culpó al técnico de una «agresividad» que no se merece, pero se mostró «disponible» para volver a jugar con la selección.
En un extenso comunicado difundido por la prensa portuguesa, Cristiano, que abandonó la concentración de la selección portuguesa el pasado miércoles, afirmó que le habían dicho que jugaría 30 minutos contra Noruega, algo que finalmente no ocurrió.
El mensaje de Cristiano tras abandonar la concentración
«El resto ya lo saben todos. Estuve calentando desde el descanso, vi cómo pasaban los minutos y no me llamaron. El seleccionador no había cumplido con su palabra«, escribió.
Tras ese partido, Cristiano Ronaldo, Jesus y Simão Coutinho, director deportivo de su club, el Al Nassr saudí, mantuvieron una reunión marcada por «un momento intenso, muy directo, sin ningún tipo de filtro», en la que, según el jugador, se acordó que Jorge Jesus zanjaría el tema en la rueda de prensa «diciendo la verdad».
«(Jesus) diría que nunca pedí jugar ni un solo minuto, que fue el seleccionador, y nadie más, quien me propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar para luego no sacarme al campo, y que si volviera a ocurrir, no lo haría», afirmó.
Sin embargo, la actitud mostrada «no tuvo nada que ver con nuestra reunión; escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco, una actitud de ‘quiero, puedo y mando’ que nunca me había mostrado, ni de lejos ni de cerca, en privado, la víspera», continuó.
Según el escrito, se elaboró un documento -que el propio jugador validó- y que se entregó al seleccionador para que lo leyera durante dicha rueda de prensa, con ocho puntos, lo que finalmente no ocurrió.
Entre esos puntos, añade, Jesus iba a decir que Cristiano «fue ejemplar, leal y profesional», e iba a destacar «lo mucho que vive y ama a la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos».
«Me equivoqué al hacer calentar a alguien de la talla de Pelé o Maradona para luego no alinearlo. Si fuera hoy, no lo haría«, era otra de las frases, según el comunicado.
Tras ese hecho, el capitán portugués decidió abandonar la concentración «sin esperar a que se incumpliera ninguna otra promesa».
«Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. Por mucho que duela, que me digan la verdad«, opinó.
«Nunca, en ningún momento, me he entrometido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años de carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que me proponen hacer. Respeto la decisión y, cuando no cumplen su palabra, siento que mi lugar no está allí», añadió.
Cristiano, asimismo, pidió «disculpas» a sus compañeros de la selección de Portugal: «A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del seleccionador, como podrán atestiguar quienes asistieron a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía».
Además -agregó- «pido perdón a los portugueses una vez más, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto decisivo. Sentí que, a partir de ahí, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui».
Cristiano también se mostró abierto a una posible sanción: «No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante. Ya he pedido perdón, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias».
Afirmó que, tras esa posible sanción, si se encuentra «bien físicamente», estará disponible «para competir y ganar» con Portugal. «Esta es, creedme, la más pura de las verdades», concluye el comunicado firmado por Cristiano Ronaldo. EFE
Cristiano Ronaldo,Portugal
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Cristiano Ronaldo aceptó ser sancionado tras abandonar a Portugal, pero no se retira: ¿qué castigo podría recibir?

Cristiano Ronaldo publicó este martes un duro comunicado para dar su versión sobre la crisis que terminó con su salida de la concentración de la selección de Portugal. En el texto, el capitán portugués aseguró que Jorge Jesus rompió acuerdos que habían alcanzado previamente, reveló que había aceptado un plan específico de participación durante la fecha FIFA, contó que ante Noruega calentó durante buena parte del segundo tiempo después de que le prometieran que iba a jugar, reconoció que se equivocó al no saludar a los hinchas tras ese partido, pidió disculpas a sus compañeros y al público portugués por abandonar la concentración y aclaró que no considera terminado su ciclo en la selección. Pero además asumió que su decisión debe tener consecuencias y aceptó públicamente ser sancionado.
A partir de ahí aparece la gran incógnita: ¿ qué castigo podría recibir CR7 por haber abandonado la concentración?
Según el Reglamento Disciplinario de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), abandonar de manera injustificada un entrenamiento, un partido o cualquier actividad vinculada con la selección puede derivar en una suspensión de entre uno y seis meses. En el caso de un futbolista profesional, además, la normativa contempla una multa económica.
El artículo 160 del reglamento establece que “el jugador que, regularmente convocado, abandone o no comparezca injustificadamente a un entrenamiento, partido o actividad de las selecciones nacionales” puede ser sancionado con una suspensión de uno a seis meses. A eso se le puede sumar una multa de entre cinco y diez unidades de cuenta, equivalente aproximadamente a entre 500 y 1.000 euros.
La reglamentación también contempla que la ausencia o el abandono puede provocar una suspensión preventiva automática mientras se analiza el caso.
Cristiano Ronaldo pidió que no le atenúen el castigo
En su comunicado, Ronaldo no intentó desligarse de la responsabilidad por haber dejado la concentración. Al contrario: sostuvo que la Federación debe evaluar su conducta y aplicar la sanción correspondiente.
“Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse”, afirmó.
Además, remarcó que su condición de capitán no debería servirle como protección.
“No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos”, expresó.
El origen del conflicto con Jorge Jesus
La salida de Ronaldo se produjo después de varios días de tensión con el entrenador de Portugal. El delantero había sido titular en el triunfo 1-0 ante Gales, pero luego quedó en el banco en la victoria 2-1 frente a Noruega.
De acuerdo con el relato del propio Cristiano, ambos habían acordado previamente un plan de participación específico. Sin embargo, antes del partido ante Noruega, el cuerpo técnico le comunicó que podría utilizarlo durante 30 minutos.
Cristiano Ronaldo no se retira de Portugal
Pese a la gravedad del conflicto, Ronaldo dejó en claro que no considera terminado su ciclo con la selección.
El máximo goleador histórico de Portugal afirmó que, una vez cumplida la eventual sanción, seguirá disponible siempre que se encuentre en condiciones físicas y mantenga un buen nivel en Al Nassr.
“Si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional”, señaló.
Así, después de un comunicado cargado de acusaciones, disculpas y explicaciones, el foco ahora pasa a otro terreno: qué decisión tomará la Federación Portuguesa y cuánto tiempo podría quedar Cristiano Ronaldo fuera de la selección.
El último partido de Cristiano Ronaldo fue el 1-0 ante Gales, en el estreno de Jorge Jesús. Después, estuvo en el banco y no entró en el 2-1 a Noruega como visitante y ya vio por TV el 4-2 a Dinamarca y el 2-1 a Noruega, en este arranque con cuatro victorias en cuatro partidos del nuevo ciclo.
El comunicado completo de Cristiano Ronaldo
«Como prometí, decidí relatar, en primera persona y directamente, las circunstancias que rodearon la última etapa del viaje de la Selección Nacional.
Después del Mundial de 2026, preparé una carta al pueblo portugués, que aún conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando deje definitivamente nuestro equipo. Al final de la competición, en el vuelo de regreso desde Estados Unidos, el Presidente de la Federación me pidió e insistió en que reconsiderara mi decisión de irme porque la FPF quería que continuara.
Inmediatamente después, me pidió mi opinión sobre el nombre del actual entrenador de la Selección Nacional, a quien estaba considerando, junto con otros nombres que no me reveló. Le respondí al Presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección correcta. Por lo tanto, el día en que se presentó al actual Entrenador de la Selección Nacional, me sentí realmente feliz con la elección. Fue la opción correcta, como lo demuestran los resultados.
Unos días después, recibí un primer contacto del nuevo entrenador de la selección nacional diciendo que le gustaría reunirse conmigo personalmente. Respondí que sí, y lo programamos para el final de mi vacaciones. Nos encontramos en la Ciudad del Fútbol, donde mi club estaba realizando su campamento de entrenamiento de pretemporada.
Ese día, el entrenador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Me presentó un plan para mi participación en ese mismo momento. Me dijo que jugaría el primer y el último partido y que, por cuestiones de preparación física, siempre haría tres o cuatro cambios por partido.
En ese momento, me sugirió que no viajara con la selección a Noruega y Dinamarca. Me propuso jugar el primer partido y quedarme en Portugal, para luego reincorporarme antes del partido en el estadio Dragão. Rechacé la propuesta de inmediato. Me pareció obvio que no podía aceptarla. No jugar los partidos en el extranjero no significaba que no sería capitán del equipo. Ese privilegio de quedarme en Portugal no sería un buen ejemplo. Finalmente, el entrenador estuvo de acuerdo con mi análisis.
A esta conversación asistió Simão Coutinho, el director deportivo del Al Nassr, la persona a quien el actual seleccionador nacional reportó durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025.
En la víspera de la concentración, el seleccionador vino a mi casa en Lisboa para hablar conmigo de nuevo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto. Jugué el partido en Alvalade, y aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Personalmente le puse el brazalete de capitán a Bruno Fernandes, lejos de imaginar que podría estar dando mis últimos pasos como atleta y capitán de la selección nacional. Lo importante de ese día, para mí, fue nuestra victoria. Ganar siempre es bueno, en Portugal y para mi país, aún mejor.
A la hora del almuerzo del día del partido en Noruega, un asistente del seleccionador nacional se acercó a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el entrenador me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos. Estaba completamente concentrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre, y pensando que no jugaría ese día. No había problema.
Esta petición estaba fuera de mi plan de recuperación y entrenamiento físico, ya que solo iba a jugar el 4 en el estadio Dragão, pero obviamente dije que sí. Él respondió que debía estar preparado porque jugaría 30 minutos. El resto es historia. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no me llamaron. El entrenador había roto su palabra.
Al final del partido, solo quería que todo terminara con una victoria y estar solo. No fui a saludar a los aficionados. Un error que es únicamente mi responsabilidad y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas al pueblo portugués que nos apoyó intensamente allí, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, viajaron hasta allí para verme y a quienes pude haber decepcionado.
Cuarenta y ocho horas después, tuvimos una conversación: yo, el entrenador y Simão Coutinho, ya que había estado siguiendo nuestras conversaciones en agosto. Fue un momento profundo y muy franco, sin filtros. Acordamos que solo había una manera de cerrar este «caso»: que el entrenador repetiría lo que me acababa de decir en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa.
El acuerdo era simple: el entrenador comenzaría la rueda de prensa con este tema, intentando zanjar el asunto diciendo la verdad. Diría que yo nunca pedí jugar ningún minuto, que fue el entrenador, y nadie más, quien propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar solo para no jugar, y que si volvía a suceder, no lo haría.
Terminamos esa reunión con el entrenador pidiéndome un abrazo, prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo que me acababa de decir, y que el asunto estaba resuelto. No jugaría en Dinamarca, pero sí en el partido contra el Dragão. Todo esto tuvo lugar en presencia de Simão Coutinho, como siempre.
A petición del entrenador, se celebró una videoconferencia entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro, en la que se resumió lo que habíamos hablado. Se elaboró un breve documento, que yo mismo revisé y que, con mi conocimiento, se le entregó al entrenador, tal como él había solicitado.
La conferencia transcurrió como se esperaba: su actitud no tenía nada que ver con nuestra reunión; percibí expresiones y agresividad que considero inmerecidas, una actitud de «yo quiero, yo puedo y yo mando» que jamás me había mostrado, ni siquiera remotamente, en privado, el día anterior.
Las notas que validé fueron las siguientes: ‘Creo que es importante, porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:
1. Yo personalmente propuse un plan para Cristiano, sin nadie más, para él en esta temporada deportiva con la Selección Nacional. Fue una conversación larga y muy buena.
2. Sé cuánto vive y ama a la Selección Nacional y el peso que tiene en el mundo, aún más, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la Selección Nacional durante 24 años consecutivos.
3. El plan que le propuse a Cristiano fue aceptado.
4. Nunca cuestionó mis decisiones. Fue ejemplar, leal y profesional.
5. El partido de Noruega no estaba incluido en el plan que le tracé. Sin embargo, sentí que había logrado recuperarse físicamente del primer partido y le advertí que podría tener que usarlo. Cristiano estuvo de acuerdo.
6. Cometí un error al poner a alguien de la talla de Pelé o Maradona a calentar solo para no ponerlo en el partido. Si fuera hoy, no lo haría.
7. Para concluir: Quiero a Cristiano en la Selección Nacional. «En realidad, no quiero poco, quiero mucho. Por suerte, él también cree en mí. Creía en Al Nassr y aquí también.
8. Respecto a no saludar a la afición. Ya hemos hablado de eso. Alguien que juega más de 230 partidos con la Selección Nacional no recibe lecciones de amor por Portugal de mi parte. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos da, más selfies se toma y más cariño muestra a la afición. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no estamos contentos, reaccionamos. Eso es todo.»
Ninguna de esas notas, por lo tanto, decía que el entrenador se hubiera disculpado conmigo. Era la segunda vez que rompía mi palabra.
Decidí abandonar el campo de entrenamiento sin esperar otra promesa incumplida. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en las relaciones interpersonales. Por mucho que duela, quiero que me digan la verdad.
De hecho, en una conversación que tuve con el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol y el entrenador la mañana de esa rueda de prensa, que seguramente pueden confirmar, reafirmé que si no me querían allí, simplemente debían decírmelo. Solo necesitaban ser sinceros conmigo. Yo lo aceptaría y prometí que prepararíamos algo hermoso, como sueño que sucederá, y nadie se enfadaría.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar estaba en la Selección Nacional.
N unca, en ningún momento, he interferido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador nacional en casi 25 años de mi carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que proponen hacer. Respeto la decisión, y cuando rompen mi palabra, siento que mi lugar no está ahí.
También les debo una disculpa a mis compañeros de la selección nacional por abandonar la concentración. A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del entrenador, como cualquiera que haya presenciado estas conversaciones puede atestiguar, no debí haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía.
Me disculpo una vez más con el pueblo portugués, pero romper mi palabra tiene un impacto determinante en mí. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al equipo, e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui.
Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse. No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos.
En este sentido, he oído mucho sobre partidos de despedida, que necesito una despedida digna, y que la Federación quiere darme esa oportunidad.
Aprendí en la vida, a menudo con hambre y sin nada que comer, que nadie le da nada a nadie gratis. Puedo prometer a todos mis seguidores, naturalmente y especialmente a todo el pueblo portugués, que jugaremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para eso.
Pero cuando pienso en la selección nacional, en lo que realmente pienso es en competir. Eso es lo que pensé el día que recibí la noticia de la muerte de mi padre. Estaba en el campo de entrenamiento con nuestra selección nacional y decidí quedarme allí hasta que terminara el partido del día siguiente. Hice por el país lo que nunca haría por ningún club.
Por lo tanto, si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional.
Créanme, esta es la pura verdad.
Cristiano Ronaldo,Portugal,Jorge Jesus
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