DEPORTE
El accidente que destruyó a la selección de Zambia: un error en cabina y 30 muertos camino a las Eliminatorias

El 27 de abril de 1993, la selección nacional de Zambia se convirtió en protagonista de una de las mayores tragedias del fútbol africano. Mientras se dirigía a Senegal para disputar un partido clave de clasificación al Mundial de 1994, el equipo sufrió un accidente en el que murieron los 18 jugadores que integraban la delegación, junto con miembros del cuerpo técnico y la tripulación. En total, 30 personas perdieron la vida.
Este grupo representaba la esperanza de un país que había logrado consolidar una generación de futbolistas talentosos y prometedores, capaces de competir de igual a igual con las grandes potencias del continente. La nación llegaba a ese momento tras años de crecimiento y resultados destacados, con fanáticos volcados en el sueño de ver a su selección en la máxima cita del fútbol mundial. La noticia del accidente conmocionó a todos y dejó una huella imborrable tanto en el deporte como en la memoria colectiva del país.
El accidente que acabó con la vida de la selección nacional de Zambia se produjo durante un extenso y complicado viaje hacia Senegal, donde el equipo debía disputar un partido de eliminatorias para el Mundial de 1994.
Las limitaciones financieras y logísticas de la federación zambiana obligaron a la delegación a viajar en un avión militar DHC-5 Buffalo, propiedad de la Fuerza Aérea de Zambia, ya que no contaban con recursos para vuelos comerciales. Según relata la BBC, este tipo de aeronaves solían usarse para los traslados del equipo, a pesar de las preocupaciones previas sobre su estado y seguridad.

La ruta incluía varias escalas para repostar, dada la capacidad limitada del avión. El 27 de abril de 1993, tras despegar de Lusaka y realizar escalas en Brazzaville y después en Libreville, reanudaron el viaje. Minutos después de salir del aeropuerto de la capital de Gabón, el avión perdió altura y se precipitó al océano Atlántico. Ninguna de las 30 personas a bordo sobrevivió al impacto, entre ellas 18 futbolistas, el cuerpo técnico y miembros de la tripulación.
Según detalla el informe oficial publicado casi diez años después del hecho y citado por BBC y CNN, un incendio en el motor izquierdo desató la emergencia. Bajo presión y en medio de la confusión, los pilotos cometieron un error fatal: apagaron el motor derecho, que aún funcionaba.
Con los dos motores fuera de servicio, el avión perdió toda capacidad de mantenerse en vuelo y cayó al mar. CNN recoge el testimonio del periodista Jay Mwamba, quien investigó el caso y explicó que el pánico en la cabina y la falta de experiencia ante ese tipo de emergencia agravaron la situación e hicieron imposible cualquier intento de recuperación.

El accidente tuvo consecuencias inmediatas y devastadoras. Restos del avión y pertenencias de los pasajeros comenzaron a llegar a la costa gabonesa en las horas siguientes. Según FIFA.com, las 30 víctimas fueron enterradas en las afueras del Estadio de la Independencia en Lusaka, en un lugar que se convirtió en el “Cementerio de los Héroes”, un memorial para toda una generación perdida.
La tragedia puso de manifiesto las carencias estructurales y económicas del fútbol zambiano en ese momento, así como los riesgos asociados a la precariedad en los traslados de delegaciones deportivas. Además, generó un profundo dolor en la sociedad zambiana, que perdió a su generación dorada de futbolistas en un solo instante.
Tras la tragedia, la federación enfrentó el desafío de reconstruir su selección nacional desde cero. Con el país sumido en el dolor y la incredulidad, las autoridades deportivas y políticas decidieron no abandonar la competencia, sino iniciar un proceso de renovación acelerada.
Según BBC, apenas semanas después del accidente, la federación convocó a nuevos jugadores, muchos de ellos sin experiencia internacional, y recurrió al entrenador danés Roald Poulsen para liderar el proyecto de reconstrucción.
El grupo fue trasladado a Dinamarca para una concentración intensiva, donde disputaron partidos amistosos y recibieron una preparación física y táctica especial. Al mismo tiempo, Kalusha Bwalya, la gran figura del fútbol zambiano que no estuvo en el vuelo por compromisos con su club en Europa, aceptó el pedido de la federación y del presidente Frederick Chiluba para capitanear al nuevo equipo. Su presencia aportó liderazgo y experiencia en medio de la incertidumbre.

El primer gran reto llegó apenas 67 días después del accidente, con un partido clave frente a Marruecos por las eliminatorias mundialistas. Zambia logró una emotiva victoria por 2-1, con goles de Kalusha Bwalya y Johnson Bwalya. Este resultado marcó el inicio de una recuperación futbolística inesperada, que devolvió la esperanza a una nación golpeada.
En el ciclo siguiente, el equipo, bajo la conducción de Ian Porterfield, logró llegar a la final de la Copa Africana de Naciones de 1994, donde cayó ante Nigeria por 2-1. Aunque no alcanzaron el título ni la clasificación al Mundial, la selección renovada se transformó en un símbolo de resiliencia nacional.
Con el paso de los años, Zambia continuó creciendo como potencia africana y, en 2012, conquistó la Copa Africana de Naciones en Gabón, el mismo país donde ocurrió la tragedia, en una consagración cargada de significado y homenaje a los que ya no estaban.
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DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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