Del ajuste del gasto a la recaudación
Los supuestos que sostienen la cuenta
El rebote que todavía no aparece
- La pesca, con una expansión de 44,7%
- La minería y las canteras, con 16,4%
- El agro, con 6,9%

Ya «endulzado» por las buenas noticias que todos los días contaba el Banco Central (BCRA) sobre sus compras de dólares, el mercado financiero se llevó este martes la primera sorpresa desagradable del año: no hubo compras de divisas, en medio de fuertes versiones sobre una intervención estatal para frenar la presión alcista sobre el tipo de cambio.
Se rompió así una racha de 135 jornadas financieras en las que el BCRA acumuló dólares para reforzar reservas y, así, ayudar al Tesoro a pagar los vencimientos de deuda. No fue el mejor «timing», además, con Kristalina Georgieva en el país, y justo cuando la directora del FMI había recomendado expresamente a Santiago Bausili que no dejara de comprar dólares.
Entre los analistas todavía no está claro si lo que ocurrió el miércoles es un hecho aislado ocasionado por una demanda inusual del sector privado, o si estamos ante un cambio de tendencia.
El BCRA cortó la racha de compras tras 135 ruedas consecutivas
En lo que va del año, el BCRA compró u$s13.132 millones, un promedio de u$s1.876 millones por mes, lo cual excede los requerimientos que había hecho el FMI.
A primera vista, lo que los analistas observan es que hay indicios de una intervención oficial en el mercado. No en el sentido de venta de divisas, claro, sino a través de las posturas oficiales en el mercado de futuros y en la venta de bonos «dólar linked».
Es, después de todo, una situación que ya había ocurrido hace un mes, cuando los inversores pulsearon para empujar el tipo de cambio ante un vencimiento de bonos.
Desde primera hora se vio que iba a ser una jornada atípica: apareció una demanda más alta de lo habitual, y posturas vendedoras que no dejaban pasar al dólar oficial de los $1.500. Y de inmediato surgió la sospecha de que el Central podría estar vendiendo.
También llamó la atención el nivel de tasas fuertemente negativas implícitas en los contratos del mercado de futuros A3 -ex Rofex-. Esa tasa es el costo de la cobertura que toma el inversor para estar a resguardo de una devaluación imprevista.
Para la posición a julio, la tasa cayó a 8,12% nominal anual -con un tipo de cambio pactado en $1.499 para fin de mes-. Es decir, la cobertura en futuros no sólo no cuesta dinero, sino que tiene una ganancia y, de esa manera, estimula a quienes tienen liquidez a mantenerse en activos pesificados.
Cuando lo que se gana por comprar el título público es mucho más que lo que cuesta ese «seguro» contra la devaluación, entonces los inversores se desprenden de los dólares y el tipo de cambio baja. Y lo contrario ocurre cuando la tasa queda debajo de la curva de futuros.
Es lo que, en la jerga financiera, se conoce como la «tasa sintética». Cuando el BCRA influye para aplastar esa tasa implícita de futuros, entonces el mercado suele reaccionar con una venta de dólares en el mercado spot, coloca los pesos que les dan por esos dólares para aprovechar el alto nivel de tasa y, simultáneamente, toma una cobertura en A3 para no correr el riesgo de una devaluación imprevista.
La diferencia entre la tasa en pesos y el costo de la cobertura es la ganancia que deja esta operatoria -la tasa sintética-. En ese caso, el mercado ayuda a contener, o incluso a hacer caer, la cotización del dólar.
El volumen de la cobertura en el mercado de futuros fue de 4,3 millones de contratos abiertos -un 35% superior al mes pasado-. Es decir, hay una mayor demanda por cobertura cambiaria.
Los analistas atribuyen esta situación, tal como ya había ocurrido en junio, al hecho de que está por vencer un remanente importante de bonos en pesos que ajustan por el valor del dólar, emitidos por el Tesoro.
Este martes fue el día en que quedaba fijada la cotización a la cual se convertirá el bono para determinar cuántos pesos recibirán los bonistas. Y lo habitual en esas situaciones es que se produzca una «pulseada» entre los inversores, que tratan de empujar al alza el tipo de cambio, y el BCRA, que trata de contener el precio.
Por lo pronto, esa estrategia del Central sirve también para que en la licitación del miércoles el Tesoro tenga mayor facilidad para «rollear» los vencimientos y colocar el nuevo menú de bonos.
Los vencimientos totales ascienden a $8,4 billones. Entre los títulos que ofrecerá Toto Caputo figura un nuevo bono dual -se puede optar entre la tasa Tamar o el dólar linked-. Es decir, un papel que trata de llevar calma al mercado al cubrir simultáneamente el riesgo inflacionario y el devaluatorio.
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El presidente Javier Milei negó hoy que la economía argentina se encamine a una recesión y sostuvo que el menor dinamismo responde a una etapa de cambios en la estructura productiva. “Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”, afirmó al ser consultado por la caída mensual de 2,9 % que registró la actividad en julio.
Milei cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados y argumentó que las transformaciones que atraviesa la economía reducen la precisión de esas mediciones. “Cuando usted construye un indicador desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”, sostuvo. Según planteó, el Gobierno sigue especialmente el indicador de tendencia-ciclo porque considera que permite observar mejor la evolución general de la actividad.
El mandatario afirmó que durante su gestión hubo crecimiento del producto, aseguró que su gobierno completará cuatro años de expansión económica y destacó los registros de consumo, exportaciones y PBI per cápita. “Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones”, sostuvo. Ante el planteo sobre el estancamiento de algunos rubros del consumo masivo, respondió que existe un cambio en las modalidades de compra: “El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad de consumo”.
En ese sentido, mencionó a las plataformas de comercio electrónico y las compras en el exterior como parte de ese cambio. “Mire los balances de Mercado Libre y se va a dar cuenta”, dijo. También relató una conversación sobre las dificultades de ventas de comercios de indumentaria: “Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión”.
Milei defendió la apertura comercial y la desregulación como instrumentos para reasignar recursos hacia actividades más competitivas. “La economía está cambiando, está reasignando recursos y hay una parte de la economía que se queda atrás”, afirmó. Para ejemplificar su postura, comparó esa situación con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro y sostuvo que no tendría sentido mantenerla con barreras comerciales o emisión monetaria.
El Presidente argumentó que las restricciones a las importaciones perjudican a los consumidores porque limitan su capacidad de elegir y encarecen los precios. “Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío qué marca me quiero comprar”, afirmó al recordar el caso de los neumáticos. “Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando”, agregó, antes de cuestionar la protección a determinados sectores como un beneficio otorgado por la política.
Sobre la desocupación, Milei relativizó el incremento y aseguró que el nivel actual no se aleja de los registros de 2023. “No son números sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023”, sostuvo. Además, señaló que el promedio histórico de desempleo en la Argentina es de 9,8 % y atribuyó parte del fenómeno a una mayor cantidad de personas que busca empleo.
El jefe de Estado también defendió la creación de puestos de trabajo, incluidos los informales, y rechazó la caracterización de “uberización” para describir los cambios laborales. “Trabajo es trabajo”, respondió. “El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo”, afirmó.
Durante la entrevista, Milei vinculó la falta de inversiones y de nuevas contrataciones formales con el escenario electoral. “Cuando usted va a hacer una contratación, es una decisión de largo plazo. Hay un montón de inversiones que están esperando”, dijo. Y agregó: “Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma”.
Por otro lado, sostuvo que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades de financiamiento hasta fines del año próximo y defendió la estrategia para contener la demanda de dólares. “La probabilidad de default que el mercado le asigna a este gobierno es cero, literalmente”, aseguró. También enumeró la acumulación de reservas, los swaps con Estados Unidos y China y las posiciones en el mercado de futuros como parte de las herramientas oficiales frente a la volatilidad cambiaria.
Noticia en desarrollo.

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