DEPORTE
El debut de Maradona y un Superclásico en la final: a 50 años de un torneo apasionante que estuvo a punto de no jugarse

Pasó medio siglo. Uno comienza el recorrido de la búsqueda de datos y descubre que aquel Nacional del ‘76 pareció fruto de la inspiración de un guionista iluminado. Que se sentó en su máquina de escribir o ante la libreta de apuntes, en tiempos donde no teníamos computadoras personales en este rincón del planeta, y le fue dando forma a un campeonato lleno de situaciones magníficas. Imaginó la mejor final posible, equipos que fueron sorpresa, situaciones especiales con grandes jugadores, una situación límite en el plano económico que llevó a pensar en su suspensión y el debut de un chico de 15 años que fue la primera página de un cuento fantástico.
El Nacional ‘76. Un universo inagotable de datos y situaciones que se desarrollaron a lo largo de 103 días vibrantes, que fueron mucho más que los dos mojones insoslayables, como lo son el debut en primera de Diego Maradona y la histórica final entre River y Boca en cancha de Racing.

Desde el arranque fue una competencia con irregularidades. Comenzando por la cantidad de participantes, que alcanzó la desmesurada cifra de 34. Y allí radicó otro problema, porque las zonas en que se los dividió no eran parejas, ya que hubo dos grupos con 8 equipos y otro dos con 9. En algún momento se evaluó restringir el número, pero era imposible, porque los cuadros del interior habían estado muchos meses en competencia en busca de su plaza.
En total fueron 11 los equipos que obtuvieron su lugar para el Nacional ‘76, sumándose a los de Metropolitano: Gimnasia de Jujuy, Atlético Ledesma, dos San Martín (Mendoza y Tucumán), dos cuadros de Mar del Plata (Aldosivi y San Lorenzo), Central Norte de Salta, Huracán de Comodoro Rivadavia y Sportivo Patria, siendo el único de la provincia de Formosa en disputar un torneo de primera división. Dejamos para el final la mención de los dos más destacados: Atlético Tucumán (con el talento de Julio Ricardo Villa como estandarte) y Talleres, ratificando lo insinuado en las dos ediciones anteriores, llegando hasta las semifinales.

El jueves 3 de septiembre se realizó el sorteo y allí comenzaron a aflorar las preocupaciones de varios participantes en el plano económico, por la gran cantidad de viajes en poco tiempo que debían afrontar. Algunos, como Sportivo Patria, recibieron ayuda de la gobernación de su provincia, pero era un caso aislado. Lo concreto es que, a una semana del inicio, el normal desarrollo de la competencia era una incertidumbre. Estaba el fixture, pero… ¿Empezaría el campeonato?
La AFA no estaba en condiciones de poder cubrir los gastos de todos y fue por ello que el presidente de la entidad, Alfredo Cantilo, sin muchas opciones, recurrió a una empresa privada para saber si estaba interesada en ser el auspiciante. Se trataba de Nobleza Piccardo, la más importante tabacalera del país, que aceptó la propuesta, desembolsando 5 mil millones de pesos. Muy al estilo argentino se hizo todo contrareloj y un promotor de la compañía debió recorrer, en apenas cuatro días, todos los estadios del interior del país para determinar los espacios publicitarios, donde iba a instalarse la cartelería. A partir del acuerdo, la marca de cigarrillos Jockey Club apareció con estática en los campos de juego, en las tribunas y todos los tickets que se emitieron llevaron su nombre. Además, se hizo un logo que identificó al torneo con el auspiciante.

La delicada situación económica de las instituciones derivó en un mercado de pases austero, donde se destacaron pocas transferencias. Entre ellas la llegada de Mario Zanabria a Boca, donde sería una pieza clave en el no tan poblado departamento creativo del cuadro del Toto Lorenzo. La de Hugo Gottardi a Estudiantes, una transferencia que no tuvo mucha repercusión, pero que sería de una enorme trascendencia a futuro, porque el delantero se convertiría en uno de los máximos goleadores del club. También la de Claudio Marangoni a San Lorenzo, luego de sus destacados desempeños en Chacarita. Y un regreso muy esperado por la gente de Racing: el del Chango Cárdenas, adherido por siempre al dulce recuerdo del golazo que valió la Copa Intercontinental.
En esas inestables condiciones, dio inicio la competencia el segundo fin de semana de septiembre, al tiempo que dos deportistas argentinos deslumbraban en la elite, como lo venían haciendo y continuarían por esa senda hasta entrada la década del ‘80. El sábado 11, Guillermo Vilas cayó en la semifinal del Abierto de los Estados Unidos ante Jimmy Connors. Exactamente un año más tarde, se tomaría revancha, ganando ese título ante el mismo adversario.

El domingo 12, en el tradicional circuito de Monza, Carlos Reutemann debutó como piloto de Ferrari, escudería para la que correría hasta fines de 1978. No fue una competencia más. Allí se produjo el milagroso regreso de Niki Lauda, tras el tremendo accidente que había sufrido apenas 40 días antes y que le produjo graves quemaduras y afecciones respiratorias. Aún con vendas en la cabeza y su rostro como testigo de lo vivido, se calzó un casco especial y salió a la pista, finalizando en el cuarto lugar.
El arranque del Nacional fue el viernes 10 con el clásico partido adelantado para ser emitido en directo por canal 7. En su cancha, Vélez derrotó 1-0 a All Boys. Para el cuadro de Liniers sería un torneo especial, ya que, con la conclusión del mismo, debió entregar su estadio a los organizadores del Mundial ‘78 para iniciar los trabajos de remodelación. Durante un año y medio, hizo de local en campo de Ferro Carril Oeste. El mismo camino siguieron River y Rosario Central, quienes actuaron en el mismo período en Huracán y Newell´s, respectivamente.

Otro condimento especial para los Millonarios en aquel Nacional ‘76 era la ausencia de Norberto Alonso. Tras muchas discusiones con los dirigentes, en especial con el presidente Rafael Aragón Cabrera, fue transferido al Olympique Marsella. Fue apenas una temporada, porque un año más tarde, cual hijo pródigo, ya estaba de regreso en su casa. En el debut en el torneo, apenas igualó 0-0 ante Banfield como visitante y Alejandro Sabella lució la camiseta número 10.
En la Bombonera, Boca apenas venció por la mínima a Temperley en la tarde del debut oficial de Mario Zanabria. En los días posteriores, el Loco Gatti fue llamado a declarar en el tribunal de disciplina por… ¡usar una vincha! Amparado en un inciso del reglamento donde se especificaba que el uniforme del futbolista no contemplaba ese elemento, fue suspendido por tres fechas. A su regreso, lo suplantó por una visera y, en otras ocasiones, directamente con sus cabellos al viento, una imagen que pocas veces se vio del genial arquero.

En Avellaneda, Independiente perdió ante Gimnasia 1-0. Cuando solo se habían disputado 15 minutos, Ricardo Bochini pidió el cambio por no sentirse bien. Durante varios días su paradero fue un misterio y comenzaron los rumores sobre su salud. Se mencionaban temas cardíacos, estomacales y hasta de salud mental. El Bocha se había refugiado en el calor y cuidado de su familia en Zárate, aduciendo un agotamiento por las giras con su equipo y la selección. Reapareció dos meses más tarde, el 14 de noviembre en el clásico ante Racing, la misma tarde que Diego Maradona marcó sus primeros goles oficiales.
El Gasómetro de Avenida La Plata fue el escenario del partido más atrayente de aquella jornada inicial en los cálculos previos: San Lorenzo vs Talleres. Era un nuevo Ciclón, ya sin la garantía de los goles de Scotta, pero con la clase de un volante central joven, que ya había demostrado grandes condiciones en Chacarita. Se trataba de Claudio Marangoni, quien debutó de la mejor manera, porque fue el autor del único gol de esa tarde.
El cuadro cordobés había sido la gran revelación de los dos nacionales anteriores, donde se clasificó para las instancias finales. Aquí no arrancó bien, con solo un punto en las primeras cuatro fechas, pero de allí en adelante, encadenó 9 triunfos consecutivos, llamando la atención de todo el pueblo futbolero, por su exquisito juego, generado, sobre todo, en los pies de José Daniel Valencia. En el medio de todas esas victorias, se dio una con el paso de los años tomaría un carácter extraordinario. No tanto por el resultado en sí (ganó 1-0), sino porque fue el miércoles 20 de octubre, el día del célebre debut en primera división de Diego Armando Maradona.

Había apellidos que eran sinónimos de aquellos inolvidables nacionales. Uno de ellos era Norberto Omar Eresuma. Apodado Llamarada, por el rojizo color de su pelo, era un goleador implacable, que siempre aparecía en esos torneos, vistiendo la camiseta de los equipos de Mar del Plata. Lo hizo con Aldosivi, Kimberley y San Lorenzo. Precisamente con este disputó el certamen del ‘76, donde se produjo una curiosidad. Su cuadro fue uno de los de peor rendimiento (apenas 7 puntos en 16 partidos), pero él lideró la tabla de goleadores con 12 conquistas, al igual que Víctor Marchetti de Unión y Luis Ludueña de Talleres.
El solo hecho del debut de Maradona, justificaría el recuerdo del Nacional 1976. Como también lo fue la final, única hasta ese momento, entre los dos más grandes equipos de nuestro fútbol, hechos que ya reseñaremos en sucesivas notas. Pero en aquel segundo fin de semana de septiembre, en medio de una inmensa incertidumbre, nadie podía suponer que se estaba levantando el telón de un campeonato inolvidable.
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
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DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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