POLITICA
De cara al debate por el endeudamiento familiar, el Gobierno sostiene un discurso duro y considera que funciona para la imagen de Milei

En los últimos días la Casa Rosada vio repuntar levemente la imagen de Javier Milei, y de cara al debate de temas sensibles vinculados a la economía en el Congreso durante los próximos días mantendrán incólume el discurso duro que en la oposición consideran cruel.
Después de la batalla campal en la calle y de la pelea minuto a minuto el jueves pasado, dentro del recinto, por el DNU 70, la Cámara de Diputados volverá a ser el eje de la atención en la semana que se inicia mañana. Esta vez, para retomar la serie de proyectos controversiales cuyo debate se aplazó; donde el endeudamiento familiar aparece como principal tema que vincula el plano económico con el social y que afecta a amplios sectores.
En el oficialismo, a pesar de todo, le restan importancia.
“No es un tema”, dijeron en Economía. “No se endeudan para comer. No son grandes gastos, es que la gente administra mal el dinero”, sostienen funcionarios que analizaron los números en profundidad y atribuyen esos problemas a las compras online y a las nuevas facilidades para importar productos a bajo precio del exterior.
No obstante, hay cierto registro: saben que es políticamente incorrecto decir tal cosa en público y sólo lo manifiestan por lo bajo, aunque con total convencimiento.
El diagnóstico del Gobierno es, lisa y llanamente, que el endeudamiento es el resultado de un plan virtuoso. Por un lado, porque es una señal -como suele repetir el vocero presidencial, Adrián Ravier, en sus conferencias de prensa- de que “volvió el crédito”. Pero también, agregan en privado, porque el Gobierno “generó una cuestión de aspiración”. En la mirada de los libertarios, la mora es una señal de que hay mayor confianza. “Se generó una competencia de mercado”, justifican, con seguridad.
Con estas premisas en mente, durante los próximos días encararán el debate por los endeudados sin recalcular, a pesar de que el tema, cuentan los analistas locales, fue un problema grave para Lula da Silva en Brasil.
Milei está convencido del rumbo económico a pesar de los llamados de atención desde el ala política. Pero también desoye los pedidos de algunas voces libertarias de que al menos sus alfiles intercalen los latigazos con “caricias”, como dijo un referente violeta de vínculo directo con la cúpula y con llegada al territorio bonaerense.
Esas voces están convencidas también del rumbo económico, pero sugieren cambios en el terreno declamativo. En la mesa política, en cambio, no creen necesario matizar la narrativa tajante. Milei deslizó algún concepto conciliador hace tres semanas, cuando reconoció que “la foto es horrible”. Pero ni el jefe de Estado ni los ministros creen que haga falta algún tipo de matiz en el tema social. “Así nos quisieron, así nos quieren”, dijeron en LLA.
Mientras, Axel Kicillof aún no dio detalles de eventuales avances de la investigación que lanzó en agosto, cuando el tema se ubicó en el centro de la agenda, junto a su Secretario de Hacienda, Augusto Costa. Dijo que investigaría a entidades como Mercado Libre, en una conferencia de prensa sobre las condiciones de los créditos otorgados por billeteras virtuales y posibles abusos contra los consumidores.
Más allá de esa medida, en la oposición trabajan para que en Diputados el Gobierno sufra un revés el miércoles, tras su propio fracaso en la búsqueda del quórum para derogar el DNU 70/23. En la mesa política, en cambio, están convencidos de que la sesión del 21 -que convocaron para dar de baja la del jueves pasado- está “atada”.
“Esta semana no va a ser tan complicada. Los dictámenes ya fueron consensuados y firmados con los aliados”, dijeron.
Vienen con aires triunfalistas de la pelea contra la oposición en la Cámara baja a pesar de que en el saldo total tuvieron problemas serios, las dudas que se generaron por el operativo de seguridad en las inmediaciones del Congreso, y los incidentes con la policía. Y las encuestas que miran en la Casa Rosada son el principal sostén de la estrategia narrativa. El Presidente subió en algunas de ellas, y eso refuerza la idea de que “decir la verdad”, como lo plantean, no tiene costo para su imagen. Para el oficialismo, el electorado valora la firmeza del mensaje, incluso cuando es incómodo.
La oposición, en cambio, lee otra cosa. Sus referentes señalan que el Gobierno naturaliza una situación que golpea a miles de familias y que el discurso de que “la gente administra mal” desconoce el contexto de ingresos y consumo. De ahí la acusación sobre la “crueldad”, que se repetirá en el recinto cuando llegue el turno del proyecto de endeudamiento familiar.
Mientras en el Congreso la oposición se ilusiona con que el oficialismo sufra un nuevo revés, en la Casa Rosada creen que no ocurrirá. Con los dictámenes firmados por los aliados, la sesión del 21 es para ellos una oportunidad de demostrar que, más allá del ruido, tienen los números. Y de seguir sin recalcular el mensaje.
South America / Central America
POLITICA
La mirada de Washington sobre la Argentina: la ley de Milei que preocupa, la definición sobre Malvinas y tres escenarios para 2027

Javier Milei llegó el miércoles a Washington para encontrarse con una Argentina que entusiasma. La de los proyectos petroleros y gas en Vaca Muerta, los minerales críticos y las inversiones que prometen cambiar la escala de las exportaciones. El jueves recibió aplausos y una distinción por su defensa de la libre empresa en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, frente al parque Lafayette, a metros de la Casa Blanca. Ese mismo día, por la tarde, frente al Congreso argentino hubo piedras, gases y enfrentamientos durante la movilización por el financiamiento universitario.
Las dos escenas condensaron la distancia entre las expectativas que despierta el país afuera y los conflictos que atraviesan su transformación adentro. Son las dos Argentinas que el Gobierno necesita acercar antes de 2027. En Washington las observan con atención: quienes celebran las oportunidades de inversión también se preguntan si el costo de la transición puede poner en riesgo la continuidad del programa.
El Presidente llevó una respuesta confiada. Calificó los resultados sociales de su gestión como un milagro, defendió la apertura aun cuando genere efectos distintos entre sectores y se mostró convencido de que los argentinos volverán a elegir su modelo. Su certeza electoral, sin embargo, no clausura el debate en los despachos políticos y financieros estadounidenses.
En los ámbitos políticos, diplomáticos y financieros de Washington, el respaldo al rumbo argentino convive con advertencias. El interés estratégico por la Argentina excede la afinidad entre Milei y Donald Trump. Pero esa alianza tiene límites, y el entusiasmo económico también depende de decisiones que se toman en Buenos Aires.
La preocupación por una ley que puede levantar barreras
En Washington, el entusiasmo por las oportunidades de inversión en la Argentina convive con una preocupación concreta: que el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la denominada ley por las Malvinas termine levantando nuevas barreras para las empresas y complique los negocios que el propio Gobierno busca atraer.
El temor es que la iniciativa levante nuevas barreras en un mercado que el Gobierno busca abrir. La preocupación no se limita a una discusión diplomática: apunta al alcance económico de las sanciones vinculadas con la explotación de recursos en Malvinas y a cómo podrían afectar las decisiones empresariales.
La preocupación tiene una explicación concreta: la industria petrolera depende de una red internacional de proveedores especializados que no siempre permite separar los negocios de Malvinas de los proyectos argentinos. Las restricciones sobre esas compañías podrían encarecer servicios, demorar inversiones o dificultar campañas de exploración. El efecto podría alcanzar incluso a las operaciones de las propias empresas argentinas.
El cruce ya tiene ejemplos públicos. La firma Bluewater fabricó las monoboyas del oleoducto Vaca Muerta Sur, impulsado por un consorcio encabezado por YPF, y tiene vínculos con Sea Lion. Fugro, también investigada por sus actividades relacionadas con las islas, anunció un contrato para el proyecto Argentina LNG de YPF y sus socios.
El Gobierno exhibe como un resultado favorable que grandes proveedoras hayan descartado trabajar en Malvinas para priorizar el mercado argentino. Pero la superposición de contratos muestra el riesgo de que el endurecimiento de las sanciones termine complicando también los proyectos energéticos que busca impulsar dentro del país.
La situación es seguida con atención en distintas oficinas públicas de Washington, donde se considera que la previsibilidad de las reglas y el acceso a los mercados son condiciones centrales para sostener el interés empresarial.
Milei anunció la iniciativa el 3 de septiembre, en una cadena nacional que combinó el rechazo al avance del proyecto petrolero Sea Lion con la expectativa abierta por declaraciones de Trump sobre una posible revisión de la posición estadounidense. La elaboración del texto tuvo a Legal y Técnica en el centro de la redacción y a Santiago Caputo entre sus impulsores políticos. El proyecto incorporó, además, modificaciones en seguridad y defensa que exceden las sanciones por recursos naturales.
La iniciativa todavía debe atravesar el Congreso. El miércoles 14, el oficialismo no consiguió cerrar un acuerdo para firmar dictamen y continuó negociando cambios con los bloques aliados.
La paradoja es que la inquietud aparece en sectores que acompañan la apertura argentina y esperan avances en el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, conocido como ARTI. Durante la visita presidencial, Pablo Quirno y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, firmaron un protocolo adicional para habilitar el envío del entendimiento al Congreso.
El interés comercial convive con la búsqueda de garantías frente al calendario político. En ese punto, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones es valorado como una herramienta para sostener los proyectos aun durante la incertidumbre electoral.
Malvinas, el límite que no modifica la afinidad con Trump
La apuesta de Estados Unidos por profundizar la relación con la Argentina es decidida. La afinidad entre Milei y Donald Trump acelera ese acercamiento, pero el interés también responde al valor estratégico de los recursos argentinos. Ese respaldo, sin embargo, no implica un cambio de posición frente a Malvinas: en Washington no se prevé abandonar la neutralidad en la disputa por la soberanía de las islas.
El contraste pone un límite a la traducción doméstica de la cercanía con Trump. La alianza abre oportunidades, pero no supone que Washington vaya a acompañar a Buenos Aires en cada uno de sus reclamos.
¿Por qué, entonces, Trump abrió la puerta a revisar esa posición? La interpretación que circula en Washington remite a una herramienta habitual del presidente estadounidense: la ambigüedad estratégica. Sus declaraciones sobre Malvinas son leídas como una forma de presionar al Reino Unido y desequilibrar a sus interlocutores, sin comprometerse con una decisión concreta. Para la Argentina, el riesgo consiste en convertir esa ambigüedad en una promesa.
El interés de Estados Unidos, de todos modos, tiene fundamentos que van más allá de la relación personal entre los mandatarios. La energía, los minerales y la competencia con China ocupan un lugar central en esa agenda. La Argentina ofrece recursos y una posición regional que Washington considera valiosos.
En YPF proyectan que el desarrollo energético permita sumar más de US$30.000 millones anuales de exportaciones para la Argentina a partir de 2030. La compañía también estima una balanza comercial energética positiva de US$45.000 millones para 2031 y los años siguientes. Son proyecciones para el conjunto del país, que ayudan a dimensionar el valor estratégico de sus recursos.

En Pan American Energy (PAE) destacan que Southern Energy, el consorcio en el que participan, ya acordó exportar a Alemania dos millones de toneladas anuales de gas natural licuado durante ocho años, a partir de 2027. Según las estimaciones de la empresa, ese acuerdo representa más de US$7000 millones en exportaciones. La oportunidad energética argentina empieza así a traducirse en compromisos comerciales de largo plazo.
La relación también responde a necesidades estadounidenses. Milei facilita y acelera el acercamiento, mientras los recursos argentinos ofrecen razones para sostenerlo más allá de la afinidad personal entre los presidentes.
Los tres escenarios para 2027
Entre los análisis que circulan en la banca internacional hay tres hipótesis electorales: la reelección de Milei, un gobierno peronista moderado que preserve aspectos centrales del rumbo y una oposición dispuesta a revertirlo. En esa evaluación, la continuidad del Presidente sigue siendo el escenario más probable.
La segunda alternativa introduce un matiz relevante. Un cambio de signo político no necesariamente implicaría desarmar el programa. Podría aparecer un peronismo que conserve su orientación general y preste más atención al mercado interno.
El tercer escenario, que aparece con menor probabilidad en ese esquema, sería un regreso a políticas que subordinen la estabilidad de largo plazo a objetivos inmediatos. La evaluación distingue esos programas de las personas: también reconoce que en los espacios opositores hay equipos que comprenden las restricciones económicas, aunque su capacidad de influir en una eventual gestión sea otra incógnita.
En ese mapa también pesan los vínculos que Sergio Massa conserva en Washington, un activo dentro de un peronismo dividido. En la misma evaluación pesan su imagen negativa y las dificultades para reunir consensos internos. Esos contactos no equivalen a una candidatura definida ni a una preferencia estadounidense por su regreso.
Para estimar las probabilidades, el análisis también mira a los gobernadores. Muchos de los proyectos vinculados con la energía y los recursos naturales se concentran en provincias del interior. Sus mandatarios tienen incentivos para que esas inversiones avancen, aun cuando no compartan la identidad partidaria del Presidente.
Esos intereses pesan también en la composición del Congreso y en los apoyos que necesitaría cualquier intento de cambiar el rumbo. A eso se agregan las divisiones opositoras y las dificultades para construir una propuesta y un liderazgo comunes. La tesis es que existen obstáculos políticos para una reversión, incluso más allá del resultado presidencial. No que ese riesgo haya desaparecido.
Cómo administrar la transición sin perder la elección
La discusión sobre 2027 conduce a una pregunta económica inmediata: qué hacer con los sectores que soportan el costo del cambio de modelo mientras las nuevas inversiones todavía no producen un beneficio extendido.
Entre quienes siguen la economía argentina desde Washington también se discute la necesidad de introducir medidas para gestionar la transición. La preocupación alcanza a sectores que acompañan la orientación general del programa y quieren que perdure: estabilizar la economía es una condición necesaria, pero insuficiente, para transformar las oportunidades en crecimiento. En ese debate aparecen propuestas como reducir la carga de Ingresos Brutos mediante una negociación con las provincias y revisar el rechazo general a las regulaciones.
Una de las discusiones financieras reconoce el esfuerzo de estabilización y, al mismo tiempo, plantea que parte del costo del ajuste podría haberse amortiguado, especialmente en áreas como universidades y discapacidad.
La Argentina de la energía, la minería y el agro concentra expectativas de crecimiento. La de las actividades que enfrentan mayores dificultades no puede esperar indefinidamente a que esos proyectos se conviertan en empleo, ingresos y demanda. En el análisis financiero aparece una objeción concreta: el traslado de trabajadores desde los sectores que pierden actividad hacia las provincias mineras y energéticas difícilmente ocurra con la velocidad que necesita la política. El desafío político consiste en que los tiempos de una y otra no vuelvan incompatible la continuidad de las reformas con la necesidad de ganar una elección.
Milei defendió en Washington la lógica de la reasignación de recursos y sostuvo que la Argentina no tiene un problema de empleo. En los ámbitos económicos y financieros de la capital estadounidense, el debate se desplaza hacia la forma de administrar sus consecuencias. Cuánto acompañamiento hace falta, con qué instrumentos y cómo evitar que el malestar termine frustrando las inversiones que hoy despiertan entusiasmo. La expansión del crédito y de un mercado de capitales estable aparece como una vía para que los ingresos exportadores lleguen también a la construcción, los servicios y el consumo. Pero ese proceso requiere tiempo.
También aparece una duda sobre el propio Presidente: si la convicción que le permitió ejecutar el ajuste puede convivir ahora con la flexibilidad que requiere esta etapa.
Las imágenes del jueves dejaron esa distancia expuesta: los aplausos de una audiencia empresaria y, horas después, las piedras y los gases frente al Congreso. Desde Washington se apuesta por la Argentina que promete crecer. También se sigue a la que necesita llegar hasta ese crecimiento.
Javier Milei, Washington
POLITICA
Batalla de Curupaytí: por qué la derrota de la Triple Alianza sigue generando debate

Curupaytí duró apenas unas horas, pero sus consecuencias todavía generan debates. Después de los avances aliados en territorio paraguayo, el ataque chocó contra una posición defensiva cuidadosamente preparada, un terreno convertido en barro por las lluvias y una cadena de decisiones militares que todavía es objeto de debate.
La pregunta central permanece abierta: ¿fue Curupaytí una derrota provocada principalmente por los errores del mando aliado o una victoria paraguaya producto de una defensa excepcionalmente preparada?
Las respuestas de los especialistas consultados por TN no son idénticas. Sin embargo, existen coincidencias: la importancia de las fortificaciones paraguayas, las dificultades del terreno, la ineficacia del bombardeo naval, los problemas de coordinación y el enorme costo humano.
Las diferencias aparecen cuando se intenta establecer cuánto de la derrota correspondió a Bartolomé Mitre, cuánto a los mandos brasileños y cuánto a una estructura de comando que ya presentaba problemas.
Once historiadores sobre Curupaytí
TN consultó a once especialistas de los cuatro países involucrados y a uno de los principales historiadores extranjeros dedicados al conflicto.
Thomas Whigham, profesor emérito de Historia de la Universidad de Georgia y autor de seis libros sobre la Guerra Guasú; Carlos Aleksy Von Horoch Benítez, miembro de la Academia Paraguaya de la Historia; Esteban Chiaradia, investigador argentino del INDEAL y director de un proyecto sobre las historiografías de la Guerra de la Triple Alianza; Carlos A. Díaz Vecino, presidente del Instituto de Historia y Cultura Militar del Uruguay; Miguel Domingo Escalante Galain, director del Museo Histórico del Ejército Argentino; y Carlos María Fraquelli, oficial de Estado Mayor argentino y magíster en Historia de la Guerra.
También participaron Pablo Palermo, abogado e investigador de la Guerra del Paraguay e integrante del Instituto Argentino de Historia Militar; Héctor Horacio Prechi, general de división retirado del Ejército Argentino y exsubjefe del Estado Mayor; Eduardo Ortíz Mereles, especialista en Historia del Paraguay; José Emilio Urdapilleta Romero, académico de la Academia de Historia y Geografía Militar del Paraguay; y Helton Costa, historiador brasileño cuyas investigaciones incluyen la Guerra del Paraguay y la prensa de los países involucrados.
Una batalla que cambió el ritmo de la guerra
Para Díaz Vecino, Curupaytí fue posiblemente el principal “punto de quiebre estratégico y político” de la guerra. Después de una sucesión de avances aliados, Paraguay obtuvo una victoria defensiva que alteró el ritmo de las operaciones y obligó a los aliados a reorganizar su conducción.
Von Horoch Benítez introduce un matiz: considera un mito afirmar que Curupaytí paralizó completamente la guerra. Según su interpretación, la derrota obligó al mando aliado a buscar otros caminos hacia Humaitá.
POLITICA
Las incógnitas que atormentan al peronismo y van a influir en las definiciones electorales

El peronismo es un rompecabezas desordenado, que nadie sabe si va a poder unirse antes de las elecciones o si terminará dispersado y encerrado, como suelen venir los verdaderos rompecabezas en las cajas. La anticipación del año electoral -que desgasta a cualquiera que quede impregnado de esa lógica proselitista- ha generado en el PJ la necesidad de empezar a construir certezas, para que el transcurso de los días no termine destruyendo la castigada identidad opositora.
Hay, a esta altura del calendario, un puñado de incógnitas que atraviesan a todas las vertientes del espacio político, porque de acuerdo a lo que suceda con esas situaciones irresueltas, el camino electoral se modificará. La fuerza opositora está inmiscuida en una lucha de poder que algunos quieren empujar a los márgenes para tratar de darle lugar a la organización electoral del espacio y otros las quieren empujar al centro de la escena para imponer condiciones en las negociaciones futuras.
La principal duda que da vuelta por las oficinas del peronismo es el futuro de las PASO. Un tema que lleva meses en pausa porque el Gobierno no ha logrado conseguir los respaldos necesarios para tratar el tema en el Senado. La Casa Rosada tiene la vocación bien marcada de que eliminar las elecciones primarias para complicar el ordenamiento del peronismo, que ve en esa herramienta electoral, la clave para legitimar un candidato en el medio de un mar de diferencias y rencores.
A lo largo de las últimas semanas se han repetido reuniones de los principales dirigentes justicialistas para poder encontrar una forma de ordenarse en el caso de que se caigan las PASO. Encuentros de los que, en diferentes momentos, participaron Máximo Kirchner, Ricardo Quintela, Sergio Uñac, Victoria Tolosa Paz, Eduardo “Wado” de Pedro, Guillermo Michel, Jorge Capitanich, Axel Kicillof, Juan Manuel Olmos, Sergio Massa y Gerardo Zamora.

La posibilidad de hacer una interna partidaria no termina de calar hondo en el peronismo. Ven limitaciones para organizarla en todo el país y que sea ordenada y transparente. Pero, al mismo tiempo, son cada vez más los dirigentes que advierten sobre la necesidad de que el próximo candidato del peronismo sea legitimado por los votos de la gente. Ya sea a través de unas PASO o de una interna.
Esa idea está íntimamente ligada a las múltiples grietas que tiene el espacio político y que no ha podido achicarse en los últimos tres años ubicados en la oposición. “Tenemos tres o cuatro candidatos que se pueden poner a consideración de la gente. El mecanismo de la interna tradicional es complejo para hacerlo, en forma simultánea, en todas las provincias. Sobre todo en las que no gobierna el peronismo”, aseguró el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, durante una entrevista en el streaming LACA.
Sergio Uñac presentó hace tiempo la idea de hacer una interna partidaria, dividida por regiones, durante un puñado de meses. Es una opción que se sigue analizando en distintas mesas peronistas, pero que no ha logrado juntar consenso. El problema central es la conformación de los padrones de la coalición, el financiamiento y la logística. La posibilidad de organizar internas abiertas está latente y en estudio.
Hay acuerdo en todos los sectores del peronismo respecto a que el mejor camino es una PASO o, eventualmente, una interna. Aunque no existe claridad sobre su viabilidad. Kicillof, que es el principal precandidato que tiene el PJ, está dispuesto a competir. Incluso, en su entorno, están confiados en que puede ganar una interna contra cualuquier candidato que ponga Cristina Kirchner en la cancha.

Cómo se va a resolver la tensión reinante en el vínculo entre Kicillof y CFK es otra de las incógnitas que atormentan al peronismo en su conjunto. “Esto se va a romper. No hay posibilidad de lograr un acuerdo. Hay que destruir lo que está, para empezar a construir algo nuevo. Hay que empezar de nuevo porque hay un ciclo que ya está terminado”, reflexionó ante Infobae un importante intendente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que conduce Axel Kicillof.
“Si Cristina no puede ser candidata, vuelve a ganar Milei. Es la única que lo puede frenar, como lo hizo con Macri“, dijo Mayra Mendoza hace algunos días. “No es primero Cristina libre y después ganarle a Milei, hay que hacer las dos cosas a la vez”, complementó la mirada Fernanda Raverta. En el cristinismo no conciben la candidatura de nadie que no sea la ex presidenta y ponen todo su énfasis en una candidatura que, al día de hoy, no tiene sustento. CFK sigue cumpliendo condena en San José 1111 y está inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos.
Quienes conocen y frecuentan a Kicillof lo ven convencido de dos cosas centrales en esta instancia de la discusión peronista: no está en sus planes ir a ver a CFK en el corto plazo y está dispuesto a jugar a fondo para ser candidato a presidente el año que viene. Más allá de su cautela al plantear que primero hay que armar una estructura política y después definir las candidaturas, el Gobernador está embalado y avanza con el armado de su esquema dentro del peronismo con el fin de discutir candidaturas el año que viene.
Dentro del universo justicialista cada vez son más los que consideran que la relación entre Kicillof y los Kirchner es irreversible. Advierten que, por más de que se pueda forzar un acuerdo electoral, en el caso de llegar al poder, es imposible proyectar un gobierno de unidad. Incluso, un cristinista experimentado y con buenos vínculos en el kicillofismo, reflexinó con sagacidad sobre ese momento: “Si Axel es Presidente, tiene que terminar con el cristinismo. Sino sería una convivencia imposible con CFK marcándole lo que tiene que hacer”.

El juego político y electoral de Cristina Kirchner estará marcado, en gran medida, por lo que resuelva el Comité de Derechos Humanos de la ONU respecto al posicionamiento sobre su condena. El cristinismo espera que haya una devolución del organismo entre lo que queda del mes de octubre y los primeros diez días de noviembre. El sector de CFK aguarda una señal contundente que les permita construir una eventual candidatura de la ex presidenta. La viabilidad, que la determinará la justicia argentina, es un interrogante que nadie puede resolver.
El cristinismo actúa en la vida pública con la idea de que lo más importante es trabajar por la libertad de su líder. Y no plantean un plan B como candidato. Si embargo, en los hechos, el exponencial cambio en los movimientos políticos de Máximo Kirchner dan cuenta de la construcción de un perfil público más alto. En el sector que comandan la ex presidenta algunos empezaron a hablar de “un Kirchner como candidato”. Es decir, sino es Cristina, que sea Máximo. Esa opción empezó a emerger como consecuencia de la materialización de una ruptura cada vez más marcada con Kicillof.
Cómo jugará Sergio Massa es otro de los interrogantes. El líder del Frente Renovador aparece en la proyección de casi todos los dirigentes del peronismo. La gran mayoría cree que va a intentar competir por la presidencia de la Nación, los menos consideran que puede tratar de competir por la gobernación bonaerense. Lo cierto es que es la mayoría piensa que va a ser un actor preponderante en la recta final y que tiene espalda para intentar volver a competir por la presidencia.
El ex ministro de Economía hoy está más cerca del cristinismo que del kicillofismo, aunque mantiene línea abierta con todos los sectores. Con el correr de las semanas empezó a aparecer, con una frecuencia moderada, en algunas actividades políticas. Rompió el hermetismo público que mantuvo durante los primeros años de la gestión libertaria. Sus movimientos, los de CFK y los de Kicillof van a marcar el pulso de la discusión electoral cuando llegue el momento de definir la dirección exacta hacia donde va el peronismo.

Este jueves un actor que tiene su peso específico en la vida del peronismo dejó en claro donde va a jugar si hay una PASO el año que viene. Juan Grabois fue contundente al afirmar dónde va a estar parado él y su agrupación en el momento de las definiciones electorales. “Si Cristina no es candidata, el candidato es Axel. El que no vea eso, está delirando”, sostuvo. Y dejó asentado dónde va a jugar llegado el caso.
Este 17 de octubre huno celebraciones separadas por el Día de la Lealtad. Muchas fotos que simplificaron el mensaje: el peronismo está dividido. Las guerrillas internas solo han generado una enorme confusión sobre el camino que quiere seguir la fuerza política y la identidad que representa. Hoy hay lealtades diferentes a las de antes. Hay múltiples lealtades. Y hay también una enorme desconfianza sobre qué hará el único candidato del peronismo que quede en pie cuando termine la novela preelectoral.
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