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POLITICA

El dueño de una tabacalera, acusado de pagar sobornos a un exjefe de la ARCA

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ROSARIO. – Una causa de corrupción en Santa Fe, que tiene entre sus protagonistas a dos jueces federales, como el exmagistrado Marcelo Bailaque y a Gastón Salmain, sumó un nuevo capítulo: Darío Ippolito, titular de la tabacalera Bronway será indagado por el pago de sobornos por 650.0000 dólares.

Darío Ippolito compite en el mercado local de cigarrillos con el llamado rey del tabaco, Pablo Otero.

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Según la denuncia, el empresario sobornó al extitular de ARCA de Santa Fe, Carlos Vaudagna, quien había creado en Rosario una especie de ente de recaudación paralelo, en una jurisdicción estratégica como es la zona agroexportadora más importante del país.

Carlos Vaudagna, extitular de la AFIP Rosario y Santa FeX

Ippolito es un empresario, titular de la tabacalera Bronway, ubicada en la zona norte de Rosario, que está en el radar de la justicia desde hace tiempo.

El jueves pasado, el juez federal Aldo Alurralde ordenó una serie de allanamientos, entre ellos su domicilio fiscal, que figura en Villa Gobernador Gálvez, donde actualmente tiene familiares.

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Los allanamientos se ordenaron por pedido del fiscal Walter Rodríguez, que investiga uno de los capítulos de la trama de corrupción en torno al extitular de ARCA, Carlos Vaudagna.

En la causa, según las fuentes judiciales consultadas por Aire de Santa Fe, Ippolito habría pagado una serie de sobornos por un total de 650.000 dólares a Néstor Bermúdez, quien también trabajaba en la exAfip junto con Vaudagna.

150.000 cigarrillos de contrabando

Ese pago, que se hizo en varios tramos en un bar de Santo Tomé, servía para que ARCA, a cargo de Vaudagna, le otorgara las estampillas que necesitaba Bronway para vender los cigarrillos que importaba desde Paraguay.

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La sospecha, de acuerdo a las fuentes judiciales consultadas, era que esa mercadería era de contrabando. Sin esas estampillas –que se denominan son Instrumentos Fiscales de Control (IFC)-, Brownway no podía vender los cigarrillos.

De acuerdo a las fuentes judiciales, Ippolito mantenía una relación con Néstor Bermúdez, mano derecha de Vaudagna en ARCA, desde hacía por lo menos 20 años.

El fiscal Rodríguez llegó a Ippolito a través de una inversión que Néstor Bermúdez hizo en la fábrica de hielo Giaccio, ubicada en la ruta 1, a la altura de Colastiné Norte.

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La sospecha es que Carlos Bermúdez, hermano de Néstor, quien figuraría como titular de la empresa, hizo inversiones en maquinaria para fabricar hielo con el dinero de los sobornos que habría pagado Ippolito. Esa es la hipótesis que maneja la Fiscalía Federal y que llevará a la indagatoria que realizará el juez Alurralde en una fecha que aún no definió. consultó al equipo de abogados, capitaneado por Paul Krupnik, que defiende a Ippolito desde hace tiempo, pero advirtieron que no estarán al frente de esta causa, porque uno de los letrados participó en la defensa de Vaudagna al inicio de la investigación.

El nombre de Ippolito circula en informes de inteligencia y causas penales desde hace más de dos décadas, siempre en la órbita del contrabando de tabaco, la evasión fiscal y los negocios en zonas grises del comercio exterior.

Los primeros registros datan de 2005. Ese año, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) pidió colaboración a la Argentina para identificar a Mario Roberto Segovia, un rosarino de Villa Gobernador Gálvez señalado por enviar a España dos contenedores con 375.000 paquetes de cigarrillos marca Dorchester, ingresados como artículos de bazar. En esa causa también figuraban Lionel Loria, luego accionista de Bronway, y el propio Ippolito, oriundo de la misma ciudad. Dorchester —con variantes ortográficas— sería después una de las marcas que fabricó la tabacalera de Ippolito. Segovia fue detenido en 2008 como el mayor proveedor de efedrina de los carteles mexicanos desde la Argentina.

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Mario Segovia, narcotraficanteArchivo

La Secretaría de Delitos Económicos de la provincia de Santa Fe ya tenía identificado a Ippolito para 2013 como dueño de galpones en Villa Gobernador Gálvez. En 2015, la Secretaría de Delitos Patrimoniales —entonces a cargo de Margarita Zabalza, hoy ministra de la Corte Suprema de Santa Fe— estableció que Ippolito sería dueño informal o testaferro del depósito fiscal Binder, en la zona oeste de Rosario. Tanto los galpones como el depósito fiscal aparecen bajo la órbita del Grupo Selsa, que opera instalaciones de ese tipo en distintas localidades.

Bronway Technology SA, la empresa que Ippolito preside, comenzó formalmente como tabacalera en 2017. Antes se dedicaba a la fabricación de CD y DVD. En diciembre de 2019 fue clausurada. Los cargos: evasión impositiva, contrabando, robo y asociación ilícita. Ippolito quedó detenido junto con otros seis empleados. En los allanamientos se incautaron más de dos millones de atados de cigarrillos, 4.680.000 estampillas fiscales, 90 toneladas de policarbonato y armas con numeración suprimida. La causa quedó radicada en la Fiscalía Federal de Hurlingham y el Juzgado Federal 3 de Morón.

Un año después, en octubre de 2020, se denunció la desaparición de 4,8 millones de instrumentos fiscales de control vinculados a Bronway. La AFIP de Rosario presentó denuncia penal por defraudación contra la administración pública. Intervino el Juzgado Federal 4 de Rosario, a cargo del entonces juez Marcelo Bailaque, hoy imputado en el Caso Vaudagna.

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En mayo de 2021, Ippolito fue citado a indagatoria por falsificación de instrumentos fiscales, contrabando y evasión impositiva. En julio de ese año se realizaron 10 allanamientos más en Buenos Aires, Rosario y Santa Fe.

La tabacalera intentó además esquivar el impuesto interno al tabaco con una estrategia similar a la de Pablo Otero, el llamado Señor del Tabaco, dueño de Tabacalera Sarandí. Obtuvo una cautelar de la Cámara Federal de Rosario, pero la Corte Suprema la revocó por unanimidad. Desde noviembre de 2023, Bronway no opera: el organismo recaudador dejó de extenderle estampillas fiscales por la falta de pago del tributo. Ippolito denunció entonces al juez federal Gastón Salmain, a quien acusó de haber sido enviado a Rosario con la instrucción de cerrar su fábrica, y aseguró que supo de la resolución una semana antes porque intentaron extorsionarlo. Salmain está siendo investigado en el Consejo de la Magistratura, donde está muy cerca de la apertura de un jury, luego de que se relevara toda la información de este magistrado que habría cobrado, según la investigación y el arrepentido Fernando Whpei, un financista arrepentido, un soborno de 200.000 dólares.

El caso de Ippolito se inscribe en una crisis de corrupción sin precedentes en la justicia federal de Rosario, donde dos de los tres jueces de primera instancia están imputados por graves delitos funcionales.

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El denominador común es Carlos Vaudagna, el extitular de ARCA que se presentó como arrepentido en marzo de 2025 y abrió la puerta a una cascada de investigaciones que desnudaron un sistema de extorsiones, sobornos y manipulación de expedientes.

El primer juez en quedar bajo la lupa fue Marcelo Bailaque, titular del Juzgado Federal N°4. En noviembre de 2024 fue imputado por extorsión, prevaricato, abuso de autoridad, falsedad ideológica, allanamiento ilegal, recepción de dádivas y lavado de activos. Según la acusación, Bailaque coordinó con el financista Fernando Elías Whpei, el escribano santafesino Santiago Busaniche y el propio Vaudagna el armado de una causa penal falsa contra los empresarios bursátiles Claudio Iglesias y Jorge Oneto, con el objetivo de dañar la carrera de Iglesias en el Grupo San Cristóbal. Para frenársela les exigieron 200.000 dólares, de los cuales la víctima pagó 160.000. Bailaque renunció a su cargo, cumple prisión domiciliaria desde julio de 2025 y la fiscalía pidió para él una pena de 10 años de prisión.

El esquema no se limitaba a la extorsión. Bailaque también recibió pagos mensuales de Whpei a través de la mutual Siempre Joven, encubiertos como alquileres de un inmueble en Caleta Olivia, y junto a su esposa habría lavado fondos ilícitos mediante la compra de un lote en un country de Funes.

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Santiago Busaniche, por su parte, fue identificado como el operador que articulaba los vínculos entre la justicia federal, el organismo recaudador y los intereses empresariales. Ex rugbier, escribano, con domicilio oscilante entre Santa Fe y Buenos Aires, los fiscales lo describen como un gestor de designaciones judiciales y lobby de alto nivel, con vínculos con el contador rafaelino Héctor Daniel Marchi, exadministrador general de la Corte Suprema. La fiscalía pidió para Busaniche 6 años de prisión. Y la defensa del escribano pidió que declare Marchi, un personaje que manejó la economía del máximo tribunal durante 15 años y llegó a ese puesto durante la presidencia de Ricardo Lorenzetti.

Fue precisamente Busaniche, según la declaración de Whpei, quien impulsó la designación de Gastón Salmain como juez federal en Rosario en 2023. Y poco después lo habría reclutado para una nueva maniobra: a cambio de una coima del 10% sobre la brecha cambiaria —unos 200.000 dólares—, Salmain dictó desde el Juzgado Federal N°1 una medida cautelar que autorizó al fideicomiso Attila, controlado por Whpei, a comprar 10 millones de dólares al tipo de cambio oficial en pleno cepo. La Cámara Federal de Rosario confirmó su procesamiento por cohecho pasivo agravado, prevaricato e incumplimiento de deberes, con prisión preventiva dictada pero suspendida por su inmunidad como magistrado. Salmain niega todo y alega persecución.

Así, la trama que conecta a Ippolito con Vaudagna y Bermúdez no es un episodio aislado. Es una pieza más de un engranaje en el que un exjefe de ARCA, dos jueces federales, un financista y un operador judicial funcionaron durante años como una máquina de extorsión, sobornos y lavado que operó desde el corazón de la justicia federal de Rosario, donde también obtuvo beneficios el narcotráfico, como el narco Esteban Alvarado, preso en el penal federal de Marcos Paz.

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Germán de los Santos,Narcos,Contrabando,Santa Fe,Conforme a,Narcos,,Historias de frontera. El hilo que une a un intendente paraguayo allanado y al narco correntino al que daba refugio,,“Mayita” Zambada. Está en la lista negra de EE.UU. y el Ejército de México la liberó,,¿Un ataúd de oro? Lo que revela del mundo narco el funeral de El Mencho y el corrido mexicano cantado en vivo

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Manuel Adorni presentó su justificación de bienes: dijo que su evolución patrimonial tiene “sustento razonable y verificable”

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El exjefe de Gabinete Manuel Adorni presentó esta mañana, casi tres meses después de dejar el Gobierno, un escrito para justificar su patrimonio en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que avanza en su contra.

“La evolución patrimonial de Manuel Adorni durante el período comprendido entre el 10 de diciembre de 2023 y el 27 de junio de 2026 encuentra sustento razonable y verificable en la prueba documental, contable y técnica que se acompaña, y en la que oportunamente se incorporará, sin que exista enriquecimiento apreciable alguno que no admita explicación”, anunció el escrito, que lleva la firma de su abogado, Matías Ledesma.

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La primera fecha que tenía Adorni para justificar en la Justicia su evolución patrimonial era el 26 de agosto, pero logró postergar la entrega de este escrito hasta ahora.

La clave de la estrategia de defensa de Adorni fue decir que había escondido ingresos en sus declaraciones juradas por más de US$500.000; según él, provenientes de una inversión en criptomonedas previa a llegar al Gobierno. Adorni presentó esta versión, por primera vez, en una entrevista con José del Rio en LN+. Horas más tarde de esta supuesta confesión, rectificó sus declaraciones juradas de bienes para incorporar ese dinero. Sin esos fondos que ahora dice que tenía desde antes de llegar al Gobierno, sus números no cerraban.

Manuel Adorni, cuando defendió en LN+ su crecimiento patrimonial y dijo que había invertido en bitcoins, pero que no declaró nunca las gananciasAugusto Famulari –

En su escrito de hoy, Adorni acompañó documentación que, de acuerdo con su defensa, acredita que efectivamente poseía esas inversiones antes de asumir como funcionario público. ¿Cuál es la prueba que aporta Adorni de que eran suyas desde antes de llegar al Gobierno las billeteras virtuales con las que se compraron las criptomonedas que después se convirtieron en dólares? Que Adorni tiene las claves privadas para operar esas billeteras.

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Dice el escrito presentado hoy: “Dado que las billeteras virtuales no cuentan con datos de titularidad, es entonces la tenencia de la clave privada la que permite acreditar la propiedad de una billetera, con lo cual, la sola tenencia de la clave privada hace a la titularidad de la billetera”. Adorni acompañó un acta en la que un escribano público dio fe de que él tenía esas claves. Pero el acta es de septiembre de este año. No hay un registro similar que dé cuenta de que las claves las tenía Adorni también cuando se operó con esas billeteras. Además, el exjefe de Gabinete sostiene que las criptomonedas las compró con ahorros que tenía “por fuera del sistema financiero”.

De todos modos, para la fiscalía, aun si se tuviera como válida la explicación de las bitcoins, seguía habiendo una diferencia que no estaba explicada. Según la defensa de Adorni, en cambio, no hay una “desproporción manifiesta” entre los ingresos y los egresos, diferencia que el fiscal del caso, Gerardo Pollicita, calculó en más de 43 millones de pesos. “La diferencia de $43.068.549 que arroja el cotejo de flujos en pesos representa el 15,8% de los egresos totales reconstruidos ($272.820.832,20) y el 18,7% de los ingresos lícitos computados ($229.752.283,20). Se trata de una brecha residual, no de una desproporción manifiesta”, dice el escrito de la defensa del exjefe de Gabinete.

Adorni y Bettina Angeletti, en 2023, en la Casa Rosada

La defensa de Adorni afirmó que, “a diferencia de lo que el dictamen postula respecto de la magnitud del ‘salto patrimonial’, resulta perfectamente compatible con los márgenes de imprecisión propios de toda reconstrucción de flujos económicos de un grupo familiar a lo largo de dos años y medio, edificada sobre estimaciones de tipo de cambio, criterios de depuración de movimientos internos y partidas cuyo pagador ‘no pudo identificarse’ -extremo que el propio dictamen reconoce respecto de los comprobantes de ARCA del punto (x)-”.

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En cuanto a la rectificación que hizo Adorni de su declaración para sumar los dólares que originalmente no había declarado, la defensa sostuvo que eso no puede ser tomado como un indicio en su contra, y dijo: “El legislador no ve en la rectificativa un indicio de ocultamiento; ve una conducta que merece tratamiento benigno, porque restablece por iniciativa propia la exactitud de lo declarado y permite al Estado percibir el tributo sin necesidad de tener que esperar a que el Tribunal Fiscal de la Nación confirme el acto de determinación tributaria”.

El escrito de la defensa del exjefe de Gabinete agrega: “Sería sistemáticamente incoherente que una conducta expresamente incentivada por la ley tributaria se transformara, en sede penal, en indicio de la malicia que el tipo requiere”.

En su escrito de hoy, Adorni justificó lo que él presenta como un ocultamiento al fisco del resultado de inversiones en bitcoin entre 2014 y 2017. “El origen de esos fondos se explica en el contexto del ahorro familiar informal extendido en la Argentina de esos años: la costumbre de mantener ahorros personales en efectivo y en moneda extranjera, por fuera del sistema bancario y del radar de ARCA, no es una práctica excepcional ni indicativa de un propósito ilícito, sino una conducta extendida en amplios sectores de la sociedad argentina como resguardo frente a la inestabilidad macroeconómica, la volatilidad cambiaria y las sucesivas restricciones al acceso a moneda extranjera vigentes en distintos períodos de las últimas décadas -entre ellas, el cepo cambiario vigente entre 2011 y 2015, y nuevamente desde 2019-”, afirma el escrito.

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Ahora, el fiscal Pollicita deberá analizar esta presentación. Si considera que la justificación de Adorni no es suficiente, podrá pedir su declaración indagatoria por enriquecimiento ilícito. El juez de la causa es Ariel Lijo.

Las obras de Indio Cuá

Adorni niega haber pagado 245.929 dólares por las reformas que hizo en la casa del country Indio Cua, como declaró el contratista Matías Tabar. Según la defensa, gastó 174.954,58 dólares, cifra que coincide -según sostiene el escrito- con lo que el “estudio contable acredita como efectivamente desembolsado y lo que, de manera enteramente independiente, el perito arquitecto determina como valor real de mercado de la obra”.

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El exjefe de Gabinete dio también una explicación sobre por qué recurrió a terceras personas a nombre de quienes quedaron facturadas compras de bienes que eran para él y su familia. Se trata de una adquisición, en agosto del año pasado, de un “monitor gamer” y dos proyectores para videojuegos que le costaron, en total, 5.848.589 pesos, mucho más que su sueldo de ese mes. También, de una compra en un local de sommiers y ropa blanca que quedó registrada a nombre de Gisela Kocsis por $8.183.383.

“Resulta evidente que nunca hubo animosidad de ‘utilizar a terceros’, sino que Gisela Kocsis [funcionaria de la Casa Rosada] era la secretaria de Manuel Adorni, un funcionario de alto rango que por las funciones que cumplía, por las presiones a las que estaba sometido, y por la gran carga horaria, requería de la asistencia en distintos temas personales -generalmente de menor relevancia- y confiaba en quien sabía que podía confiar: una persona diligente con quien trabajaba todos los días, cuya dinámica le permitía a él delegar en ella distintas cuestiones”.

La casa del country Indio Cua y la constancia del registro que demostró que estaba a nombre de la mujer de Adorni, que no la había declarado ante la Oficina Anticorrupción

Pero no fue la única funcionaria que figura como compradora de bienes que, en realidad, eran de Adorni. “La situación de Laura Daniela Schiuma -también mencionada en este punto del requerimiento- es diferente. Porque, sin perjuicio de que trabajaban juntos, eran amigos con Manuel Adorni y se conocían hace muchos años. Fue en ese contexto en el que Manuel, excepcionalmente y ante la necesidad de realizar una compra, le solicitó a la nombrada que le prestara su tarjeta de crédito; situación sumamente habitual cuando existe una relación de confianza previa”, dice el escrito de la defensa.

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Por último, en cuanto a Luis Enrique Aluju, la tercera persona que se sospecha que Adorni utilizó para hacer compras que no quería que quedaran registradas a su nombre, la defensa dijo que el propio Aluju, cuando declaró en los tribunales de Comodoro Py “aclaró que el proyector lo había comprado él, que era para él y que lo tenía en su casa”. Según el escrito, Aluju lo envió a lo de Adorni -y no a su casa- “para que hubiera alguien que se lo pudiera recibir”.

La defensa de Adorni afirmó, como cierre de su presentación, que “se encuentra satisfecha, en esta etapa, la carga de explicación razonable, verosímil, comprobable, lícita y proporcionada que exige la norma, por lo que corresponde tener por debidamente contestado el requerimiento fiscal”.

Le corresponderá ahora a la fiscalía hacer esa evaluación para determinar cómo sigue la causa.

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La Justicia procesó a 8 altos mandos iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA

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La Justicia procesó a ocho altos mandos iraníes y libaneses por el atentado a la mutual judía AMIA. Las medidas las dispuso el juez federal, Daniel Rafecas, por el ataque terrorista del 18 de julio de 1994 que provocó 85 muertes, 151 heridos y graves daños materiales.

El magistrado determinó en la resolución que el atentado fue decidido por la cúpula del gobierno iraní y ejecutado por Hezbollah. Además calificó los hechos como delitos de lesa humanidad y genocidio, y le impuso un embargo de U$S500.000.000 a cada uno de los procesados.

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Los procesamientos son para Alí Fallahijan (exMinistro de Inteligencia iraní), Alí Velayati (ex Ministro de Relaciones Exteriores iraní), Mohsen Rezai (ex Comandante de la Guardia Revolucionaria iraní), y Ahmad Vahidi (Comandante de la fuerza Al Quds, de la Guardia Revolucionaria).

Según la resolución, desde los cargos que ocupaban dentro del régimen iraní y sus estructuras, estos cuatro procesados decidieron y participaron en la organización del atentado y posibilitaron que quienes luego actuaron sobre el terreno consumaran el atentado.

Sumado a Hadi Soleimanpour (ex Embajador de Irán en la Argentina), Mohsen Rabbani (activista religioso fundamentalista radicado en Buenos Aires desde 1983 y Consejero Cultural de la Embajada iraní en Argentina) y Ahmad Asghari (ex agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria), en calidad de “cómplices necesarios”. El magistrado les imputó a estos tres procesados haber contribuido en forma esencial al plan criminal, desde el ámbito diplomático y la red local iraní.

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El juez además procesó a Salman Raouf Salman (o Samuel El Reda, agente libanés de Hezbollah) como responsable de haber coordinado la etapa final del atentado. En cambio, dispuso la falta de mérito respecto de los imputados Abdallah Salman y Hussein Mouzannar. No trató la situación del Líder Supremo iraní Alí Khamenei y del líder de Hezbollah Imad Mughniyeh, que murieron en 2026 y 2008, respectivamente. Así como tampoco del libanés vinculado a Hezbollah Alí Hussein Abdallah, que murió en 2020.

Las claves del procesamiento a ocho altos mandos iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA

  • En el fallo de procesamiento a ocho altos mandos iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA Rafecas dio por probado que los terroristas compraron una camioneta Renault Trafic el domingo 10 de julio de 1994, que acondicionaron y cargaron con 300 kg de amonal y TNT.
  • Al vehículo lo dejaron preparado el 15 de julio de ese año, en un estacionamiento a cuatro cuadras de la AMIA. Esperaron para hacerla explotar tres días después, a media mañana, el momento de mayor concurrencia al edificio elegido como blanco terrorista.
  • El magistrado dispuso las medidas gracias al régimen de juicio en ausencia (Ley 27.784), que permitió avanzar en el proceso penal más allá de que los acusados estén prófugos, asegurando su derecho a contar con un defensor y manteniendo todas las demás garantías del debido proceso.
  • De esta manera, la decisión de los acusados de mantenerse prófugos en el extranjero dejó de ser un impedimento para que la Justicia analice las pruebas reunidas y resuelva su situación.

AMIA, Daniel Rafecas, Irán

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Atentado a la AMIA: procesaron a siete iraníes y un libanés como responsables del ataque y avanza el juicio en ausencia

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El juez federal Daniel Rafecas procesó a siete iraníes y un libanés responsables del atentado a la AMIA y la Justicia avanza así hacia un juicio oral en ausencia.

Por el ataque a la mutual judía, ocurrido en 1994, murieron 85 personas y hubo 151 heridos.

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Rafecas dispuso los procesamientos en un fallo de más de 600 páginas. A cada uno de los procesados les impuso un embargo de U$S 500.000.000.

Fuentes judiciales informaron a que el juez dio por probado que los terroristas compraron una camioneta Renault Trafic el domingo 10 de julio de 1994, la acondicionaron y cargaron con 300 kilos de amonal y TNT. También, que la dejaron preparada en un estacionamiento público a cuatro cuadras de la AMIA y aguardaron hasta la media mañana del lunes 18 para hacerla explotar en un momento de alta concurrencia al edificio elegido como blanco.

El juez aplicó el régimen de juicio en ausencia (ley 27.784), que permite avanzar aunque los acusados estén prófugos. Se les garantiza el derecho a contar con un defensor.

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Rafecas sostuvo que la decisión de cometer el atentado fue adoptada en agosto de 1993 por parte de las máximas instancias del régimen iraní y encomendada a Hezbollah, agrupación proiraní con sede en El Líbano, que organizó su ejecución, mediante una red de apoyo regional y local, con base en la Triple Frontera (Ciudad del Este, Paraguay; Foz de Iguazú, Brasil, y Puerto Iguazú, Argentina).

Los delitos por los que fueron procesados fueron homicidios y lesiones reiteradas, agravados por odio racial o religioso y por el uso de un medio idóneo capaz de causar un peligro común, además de daño agravado por motivos discriminatorios.

Rafecas calificó el atentado como un crimen de lesa humanidad.

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Como responsables centrales del atentado fueron procesados Alí Fallahijan, por aquel entonces Ministro de Inteligencia iraní; Alí Velayati, por aquel entonces Ministro de Relaciones Exteriores iraní; Mohsen Rezai, quien era Comandante de la Guardia Revolucionaria iraní; Ahmad Vahidi, comandante de la fuerza Al Quds (de la Guardia Revolucionaria.

La resolución sostuvo que estos cuatro acusados decidieron y participaron en la organización del atentado.

Como cómplices necesarios fueron procesados Hadi Soleimanpour, que fue embajador de Irán en la Argentina; Mohsen Rabbani, activista religioso fundamentalista radicado en Buenos Aires desde 1983 y consejero cultural de la embajada iraní en Argentina, y Ahmad Asghari, que era agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.

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Rafecas les imputó a los tres haber contribuido “en forma esencial” al plan criminal, desde el ámbito diplomático y la red local iraní.

El último de los procesados fue Salman Raouf Salman (o Samuel El Reda), agente libanés de Hezbollah. A él se lo señala como responsable de haber coordinado la etapa final del atentado.

Los procesamientos podrán ser apelados por el defensor oficial Hernán Silva.

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Noticia en desarrollo




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