DEPORTE
El ‘fenómeno Cerezo Osaka’: el curioso equipo de Japón que anima en español y arrasa en TikTok

Si tienen TikTok o Instagram, conocerán al nuevo equipo de moda en el fútbol internacional. Se llama Cerezo Osaka y, como deducirán, es uno de los equipos establecidos en la ciudad japonesa de Osaka. ¿El motivo de su explosión mediática? Que animan en español.
En el Yodoko Sakura Stadium se ondean bufandas rosas y se escuchan cánticos en español. Si cierran los ojos, podrían pensar que están en un partido de la liga argentina, mexicana o española. “¡Vamos, Cerezo!”, “¡Dale, dale, Osaka!” o “¡Cerezo, olé!” son algunos de los ya virales cánticos que se pueden escuchar en los partidos como local del Cerezo Osaka. La escena ‘choca’ porque ocurre a miles de kilómetros del mundo hispanohablante.
No obstante, el vínculo entre el Cerezo y el español no es casual. “Cerezo” es una palabra española y alude al sakura, el cerezo en flor, símbolo profundamente japonés y flor oficial de la ciudad de Osaka. La propia información institucional del deporte en la prefectura de Osaka explica que el nombre procede del español y conecta la raíz local del club con la ambición de “florecer” hacia el mundo. Así, antes incluso de que la afición cantara en castellano, el español ya formaba parte de la identidad del club.
Fundado originalmente en 1957 como Yanmar Diesel Soccer Club, el Cerezo Osaka se convirtió con los años en uno de los nombres reconocibles de la J. League. Hoy compite en la J1, la máxima categoría japonesa, con una identidad marcada por el color rosa y la flor del cerezo. Esa estética, delicada en apariencia, contrasta con una grada intensa y cada vez más reconocible fuera de Japón.
Influencia sudamericana
La pregunta inevitable es por qué una afición japonesa canta en español. La respuesta está en la mezcla de influencias que ha transformado al fútbol moderno japonés. Para la profesionalización de la J. League, Japón miró mucho al fútbol sudamericano. En el caso del Cerezo, esa influencia trascendió incluso a la manera de animar. Los vídeos que circulan por redes sociales ya son completamente virales.
La organización es total. Todos cantan y saltan al mismo ritmo. Desde “¡Dale, dale, Osaka!” hasta “¡Cerezo, olé!”, los cánticos son hipnóticos. Y la historia, cuanto menos, curiosa: un club japonés, con nombre español, jugadores brasileños que ya son ídolos locales y seguidores que cantan “vamos”, “dale” y “olé”.
Ese es el poder del fútbol: unir culturas con una facilidad pasmosa. Y el Cerezo ha conseguido algo genial: no es el equipo japonés que imita a Latinoamérica, sino el equipo que ha incorporado el español a su manera de ser.
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DEPORTE
San Martín de San Juan vs Temperley: formaciones, hora y dónde ver por tv

San Martín de San Juan vs Temperley, por la Primera Nacional 2026. Foto: Twitter @CASanMartinSJ
San Martín de San Juan recibirá a Temperley este domingo 18 de octubre, desde las 18, en el estadio Ingeniero Hilario Sánchez, por la fecha 34 de la Primera Nacional 2026. El Verdinegro buscará hacerse fuerte ante su gente para sumar puntos importantes en el cierre del campeonato, mientras que el Gasolero intentará prolongar su buen momento y mantenerse entre los protagonistas de la Zona B.
El arbitraje del partido estará a cargo de Felipe Viola mientras que la transmisión se podrá seguir EN VIVO POR aquí.
¿Cómo llegan los dos equipos?
San Martín de San Juan llega a este compromiso después de empatar 1-1 frente a Deportivo Maipú. El conjunto sanjuanino no pudo quedarse con los tres puntos en su última presentación y ahora tendrá la oportunidad de recuperarse en condición de local. Con 46 puntos, el Verdinegro necesita sumar para mejorar su posición y cerrar la fase regular de la mejor manera posible.
El equipo buscará aprovechar el apoyo de sus hinchas y hacerse fuerte en el estadio Ingeniero Hilario Sánchez. Para conseguirlo, deberá mantener el orden defensivo, mejorar su eficacia en los últimos metros y aprovechar las oportunidades que genere frente a un rival que atraviesa un buen presente.
Por su parte, Temperley viene de conseguir una victoria por 2-1 frente a Nueva Chicago. El Gasolero alcanzó los 59 puntos y buscará continuar por la senda del triunfo para consolidarse en los puestos de privilegio de la Zona B. El equipo de Turdera llega con confianza y sabe que un resultado positivo fuera de casa puede ser determinante para sus aspiraciones.
La visita intentará imponer su ritmo y aprovechar las dificultades que pueda presentar el conjunto local. Con una campaña que lo mantiene en la pelea por los primeros puestos, Temperley buscará trasladar su buen rendimiento a San Juan y llevarse tres puntos fundamentales.
Probable formación de San Martín de San Juan vs. Temperley, por la Primera Nacional
Sebastián Díaz Robles; Facundo Nadalín, Emanuel Aguilera, Federico Murillo, Leonel Álvarez; Manuel Cocca, Diego Mercado, Leonardo Monje, Sebastián Jaurena; Nazareno Fúnez y Franco Coronel. DT: a confirmar.
Probable formación de Temperley vs. San Martín de San Juan, por la Primera Nacional
Ezequiel Mastrolia; Lucas Angelini, Valentín Aguiñagalde, Luciano Nieto, Lorenzo Monti Azpiazu; Franco Díaz, Adrián Arregui, Franco Benítez; Oswaldo Pacheco, Gabriel Hauche y Marcos Echeverría. DT: a confirmar.
Datos del partido entre San Martín de San Juan vs. Temperley, por la Primera Nacional
- Hora: 18.00.
- Estadio: Ingeniero Hilario Sánchez.
- Árbitro: Felipe Viola.
- TV: LPF Play.
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Jugó en Racing e Independiente y fue mundialista con la Selección: “Scaloni es como Bilardo y Menotti juntos”

“Yo vengo de una familia más pobre que cualquier villa de la Argentina. He pasado frío, hambre y miedo”, cuenta sobre su infancia Gabriel Calderón, qué más allá de haber vivido en París, Sevilla, Lausana, Sion, Abu Dabi y Doha, entre otras ciudades, nunca se olvida de sus orígenes. Y cada dos por tres regresa a Rawson, Chubut, su lugar de nacimiento, para recordar sus inicios en el fútbol en el club Germinal, donde estuvo hasta los 14 años antes de mudarse a Buenos Aires.
Calderón construyó una carrera que lo llevó de Racing e Independiente a la selección argentina, con la que disputó el Mundial de Italia 90 y llegó a la final. Después de retirarse, se transformó en un trotamundos del fútbol y vivió experiencias en culturas muy diferentes. Hoy, sigue de cerca distintas ligas, mantiene vínculos con excompañeros y se dedica también a proyectos inmobiliarios, aunque reconoce que está prácticamente alejado de los bancos de suplentes. Volver a dirigir en Argentina, asegura, no está entre sus planes.
La historia de Calderón forma parte de una trayectoria poco habitual: la de un futbolista que vistió las camisetas de los dos grandes rivales de Avellaneda. El 18 de octubre de 1981, Independiente y Racing se enfrentaron por el Torneo Nacional en La Bombonera. Ganó el Rojo por 2-1, con dos goles suyos. Unos días antes, el delantero había dejado la Academia para sumarse a Los Diablos Rojos y en la previa a dicho encuentro, los hinchas racinguistas le dedicaron una canción: “Oh, oh, lo cagamos a Independiente, le vendimos a Calderón”. Luego de la victoria del Rey de Copas, la hinchada roja respondió con el cántico “oh, oh, Calderón los cagó”, rememora el goleador sobre lo que vivió aquel día, en uno de los encuentros más recordados entre ambos conjuntos.

En la Selección, el chubutense, de 66 años, reconoce una influencia decisiva de César Luis Menotti, a quién considera el entrenador que más lo ayudó a crecer. Destaca especialmente las enseñanzas tácticas que le permitieron ampliar su lectura del juego. También repasa su experiencia con el equipo de Carlos Bilardo en Italia 90, la final frente a Alemania, y una jugada que, a su entender, habría tenido otra resolución con el VAR.
Al mirar el presente del seleccionado argentino, Calderón sorprende con una comparación contundente: considera a Lionel Scaloni “el mejor entrenador de la historia del seleccionado nacional”. Valora sus títulos, pero sobre todo su capacidad para construir un equipo competitivo alrededor de un Lionel Messi más maduro, y conseguir el máximo rendimiento colectivo. “Scaloni es Bilardo y Menotti juntos”, sentencia en diálogo con Infobae.
– ¿Qué es de tu vida hoy, Gabriel?
– Sigo viendo fútbol por todos lados. Mi hijo vive en España, tengo dos nietos y vengo siempre a Argentina durante el invierno. Después, me voy para allá en el verano, para estar con mi hijo y mi hija. También estoy por hacer una inversión inmobiliaria en Paraguay y ando moviéndome con mis cosas. No tiene nada que ver con el fútbol.
– ¿Seguís en contacto con gente del fútbol?
– Sí. Hace tres semanas estuve en París en una reunión de jugadores. Era la primera vez que iba, y me encontré con compañeros a los que no veía desde hacía 36 años. Estuve con Erling Haaland. Siempre estoy en contacto con gente del fútbol. Tengo amigos y compañeros de mi época en distintos países y mantengo relación con personas que conocí cuando trabajé en el fútbol árabe. En los Mundiales, por ejemplo, muchos periodistas me llaman porque fui entrenador de clubes importantes. Son amistades y vínculos que quedaron de diferentes países, culturas e idiomas.
– ¿Qué recordás de tu llegada al primer equipo?
– Estaba por cumplir 19 años. Después de un partido, el asistente bajó y me dijo que al día siguiente iba a entrenar con la Primera de Racing. Empecé a trabajar con el plantel y me dieron la oportunidad de jugar un torneo. Recuerdo que participé en un partido y me fue muy bien. A partir de ahí, tuve continuidad. Después, llegó César Menotti y me convocó para el seleccionado juvenil que fue a Japón. Salimos campeones junto a Diego Maradona y Ramón Díaz. El año anterior no había estado en la clasificación porque no venía jugando bien, pero desde entonces seguí en el camino de la Selección.

– ¿Qué significó Menotti para tu carrera?
– Fue el mejor entrenador que tuve. Lo encontré en una edad de aprendizaje extraordinaria y mi crecimiento con él fue enorme. Yo tenía condiciones, pero necesitaba un director técnico que me ayudara a desarrollarlas. Llegó en el momento justo y me enseñó cosas fundamentales para crecer, que me ayudaron a llegar a ser internacional y jugar once años en Europa. Era un buen jugador, pero para alcanzar el máximo nivel necesitaba seguir aprendiendo.
– ¿Y cuál fue la enseñanza más importante que te dejó?
– Lo primero fue el aspecto táctico. Como muchos jugadores argentinos, tenía buena técnica, manejaba las dos piernas y podía moverme por distintas zonas del ataque, pero miraba la pelota y no toda la cancha. Una vez, nos paró a Ramón Díaz, a otro compañero y a mí, y nos hizo mirar dónde estábamos parados. Fue la primera vez que levanté la cabeza y miré el espacio, no solamente dónde estaba la pelota. Menotti me dio herramientas para desarrollar mi inteligencia futbolística. También me enseñó movimientos: hacer que fuese a buscar la pelota y atacar el espacio, o venir a recibir y después picar. Sin esas enseñanzas, quizá me habría quedado en ser un buen jugador.
– ¿Cómo se dio tu salida de Racing y posteriormente tu llegada a Independiente?
– Es una buena pregunta y no sé si todo el mundo conoce la historia. En 1977, había debutado en Primera. Un año más tarde, me fui a Lanús, pero no rendí. Es en el único club que no anduve bien y es mi única cuenta pendiente de mi carrera. Luego, regresé a Racing, donde jugué hasta 1981. Yo estaba en Racing y tenía que jugar el domingo contra Independiente. En el entrenamiento del viernes previo, el Pato José Pastoriza me dijo que me fuera porque había equipos que querían verme. Después me enteré de que él no me quería y que Independiente sí estaba interesado. Fue una situación particular, porque no hay tantos jugadores que hayan pasado por los dos clubes. La decisión no dependió solamente de mí; hubo cuestiones de los entrenadores y de los dirigentes. Entonces, en dos días me fui de Racing y debuté en Independiente. Luego, en 1983 me fui al Betis de España. Salimos campeones por primera vez en la historia de la liga y estuve dos años. Más tarde, me llamaron de Francia para jugar en el PSG la UEFA, por recomendación de un entrenador suizo que conocía mi rendimiento. Después volví a Suiza y allí terminé mi carrera.
– Destacándote en Europa te llamaron de la selección argentina para disputar el Mundial de Italia, jugando la final contra Alemania…
– Sí, fue una experiencia enorme. Al principio yo pensaba que, si quedábamos eliminados en la primera fase, volvería a Argentina con el equipo. Pasamos la primera ronda, después vino Brasil y fuimos avanzando hasta llegar a la final.
– ¿El partido más importante fue ganarle a Brasil o a Italia?
– Cada partido fue una final, pero con la rivalidad que hay, ganarle a Brasil fue lo máximo. Igualmente, ante Italia en semis era como una final. Ellos por Diego querían crear un ambiente feo. Jugaban todos los partidos a las 21 y nosotros a las 16 con 45 grados de calor. Y decíamos: ´Mira cómo se acomodaron todo para llegar a la semifinal y todo lo que nos costó a nosotros´. Estoy convencido que a Italia la acomodaron para que sufran lo menos posible, por ser el país anfitrión. Frente al seleccionado local fue una final adelantada y eliminarlos en su casa fue un orgullo máximo…
– ¿El penal que no le cobraron a Argentina contra Alemania en la final habría tenido otra resolución con el VAR?
– Sí, para mí está clarísimo. Fue una falta que el árbitro (Edgardo Codesal) no vio. Estaba a un metro y no quiso inclinar la balanza a nuestro favor. No quiso cobrar el penal. En la otra jugada, el rival se tiró de manera inteligente y consiguió el penal. Pero en la acción nuestra, con el VAR, creo que se habría resuelto de otra manera. Cuando tenés una jugada así y no la cobran, después ya no podes hacer nada.
– ¿Por qué no volviste con el resto del plantel a la Argentina cuando terminó la Copa del Mundo?
– Cuando llegamos a esa instancia, fui el único jugador que no volvió a Argentina porque tenía que resolver un contrato con el Paris Saint Germain. Había arreglado las condiciones, pero apareció un intermediario que me pidió dinero y yo le dije que ya estaba todo acordado. Habló con alguien importante del club y decidieron llevar a otro jugador. Me quedé esperando en Roma para firmar y al final no se concretó. Son cosas que pasan en el fútbol.
– ¿Es cierto que Carlos Bilardo te pidió no firmar el contrato durante el Mundial para mantener la cabeza en la selección?
– Sí. Yo había explicado que el acuerdo estaba hecho, pero que firmaría después del Mundial. Entiendo que un jugador que está disputando una Copa del Mundo tiene que concentrarse en eso. Si te quieren en el club, pueden esperar. No tiene sentido meterle otras preocupaciones en la cabeza en un momento así, por eso desde que llegamos a Italia el entrenador nos pidió no pensar en otra cosa que no sea la Selección.
– Tras tu retiro en el Lausanne Sports de Suiza, dirigiste en Germinal de Rawson, tu lugar de nacimiento, único club en Argentina, y luego recorriste varios países como entrenador. ¿Nunca te interesó dirigir en el fútbol argentino?
– No. Al principio sí había querido empezar mi carrera en Argentina. Un club de la Segunda División se interesó por mí, pero alguien de la dirigencia decía que yo no conocía el fútbol argentino. Después, hice mi carrera afuera y ya no quise volver. Esa reflexión fue equivocada: en otros lugares tampoco conocía el idioma, la religión ni la cultura, y terminé saliendo campeón y clasificando a un Mundial. Pero no pude ir en contra de esa mentalidad y después no quise regresar a mi país.
– ¿Por qué no te interesa hoy trabajar en el fútbol local?
– Por los manejos internos de las dirigencias, las barras y esas cosas. Llevo muchos años afuera, y no va con mi mentalidad. Si me dicen que un jugador pertenece a un dirigente, a una barra o a un periodista, no quiero dirigir en un lugar así. No son todos los clubes ni todas las personas, pero hay muchos casos. Yo no me manejo de esa manera. Soy profesional: puedo hacerlo bien o mal, pero no acepto obligaciones ni condiciones de nadie. Además, llegado el momento, ponés en riesgo a tu familia. No quiero eso para mí.
– ¿Dejaste definitivamente el fútbol?
– Estoy casi al 99 por ciento afuera. De momento no me llegó una oferta que me interese y lo dejé así. No tengo muchas ganas de seguir, salvo que aparezca algo realmente interesante.

– ¿Qué te dejaron las experiencias en Arabia Saudita y en otros países?
– Fueron desafíos muy interesantes para mi crecimiento personal y cultural. Llegas a un país cuyo idioma no conoces y tenés que convencer a los jugadores, que saben que sos extranjero y que querés triunfar. En mi caso tuve una oportunidad especial en Arabia Saudita. Después del Mundial 2002, un representante del príncipe se reunió con alguien de la FIFA y pidió una recomendación. Habían contratado a entrenadores brasileños campeones del mundo, como Mario Zagallo y Carlos Parreira, pero no habían conseguido el rendimiento que esperaban. Desde la FIFA, le recomendaron a un argentino que tenía ganas de hacer carrera: yo.
– ¿Con qué antecedentes llegaste a esa oportunidad?
– En ese momento era instructor y llevaba varios años dando conferencias. Como entrenador, había trabajado seis meses en la Segunda División de Suiza, otros seis meses en Francia y también había tenido una escuelita de fútbol en Sevilla durante diez años, con chicos de cuatro a once años. No tenía un gran currículum, pero me dieron la oportunidad. Un periodista me preguntó en la presentación cómo podía dirigir a una selección sin experiencia ni antecedentes. Le contesté que tenía razón, pero que todos los grandes entrenadores empiezan alguna vez. Le pedí un año para ver si tenía razón él o si podía demostrar lo contrario. Lo mismo que le pasó a Lionel Scaloni en la selección argentina. Empezó a dirigir sin tener experiencia. Y me hace acordar a mis inicios.
– ¿Cómo fue tu trabajo con Arabia Saudita?
– Hicimos la mejor clasificación de la historia de Arabia: diez goles a favor, uno en contra, cuatro victorias y dos empates. El grupo también tenía a Corea del Sur, Uzbekistán y otro rival. Sin embargo, me echaron seis meses antes del Mundial y nunca supe por qué. Los jugadores me querían y reclamaron, pero el príncipe tomó la decisión y no hubo manera de cambiarla. Fue una pena, porque me quedé sin dirigir en una Copa del Mundo.
– ¿Después te recomendaron para dirigir a los grandes clubes de Arabia?
– Sí. Los mejores jugadores de la selección estaban en Al-Ittihad y en Al-Hilal, que son como River y Boca. Ellos me recomendaron y pude dirigir a los dos clubes. En Al-Ittihad y Al-Hilal tuve grandes experiencias; en uno había estado Marcelo Gallardo y en el otro Neymar. Fue gracias a los jugadores que confiaron en mí y me llevaron.

– Dijiste que Scaloni te hace acordar a tu propia experiencia. ¿Por qué?
– Porque a él le dieron la selección argentina sin experiencia como entrenador y terminó convirtiéndose, para mí, en el mejor de la historia. A nivel de resultados, fue el que más rendimiento sacó. A mí me pasó algo parecido en Arabia: me dieron una oportunidad sin tener una trayectoria reconocida como técnico y pude responder.
– ¿Por qué consideras que Scaloni es el mejor entrenador de la historia de la Selección?
– Por los resultados: ganó dos Copas América, una Finalissima y una Copa del Mundo, y además llegó a otra final. Pero no es solamente eso. Con el mejor Leo Messi, el equipo de Alejandro Sabella llegó a la final de Brasil 2014; después, con Messi más grande, Scaloni fue capaz de armar un equipo y sacar el máximo rendimiento colectivo. Eso no es fácil. Argentina siempre tuvo buenos jugadores, pero hay que conseguir que funcionen como equipo.
– ¿Te sorprendió todo lo que logró como entrenador del seleccionado?
– Sí. En un primer momento pensé que darle la selección argentina a un empleado sin experiencia, no era un criterio muy razonable, porque no había nada que lo respaldara. La Selección tiene que sacar rendimiento. No puede ser un lugar para formar a un entrenador. Yo no lo haría de nuevo. Pero lo hicieron y encontraron a un técnico extraordinario.
– ¿Cómo lo comparás con Menotti y Bilardo, dos entrenadores que conociste y valoras?
– Quiero mucho a Menotti y a Bilardo, les estoy muy agradecido y creo que son muy buenos entrenadores. Pero Scaloni es el mejor por lo que consiguió y por cómo hizo jugar al equipo. Para mí, Scaloni es Bilardo y Menotti juntos.
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Dos perlas del show de Messi: el gesto y la bronca con un ex Boca y cambio de camiseta con un ex River

En la misma cancha en la que lideró la remontada ante Inglaterra, por las semis del Mundial 2026, Lionel Messi volvió a dar un recital: en apenas cuatro minutos, marcó un doblete para sellar el triunfo del Inter Miami ante el Atlanta United, del Tata Martino. Pero su partidazo además dejó dos perlas: un gesto, con bronca incluida, para un ex Boca y un intercambio de camisetas con un ex River.
A los 39 años y ya retirado de la Selección Argentina, el rosarino juega cada partido del tramo final de su carrera con las mismas ganas de ganar que mantuvo desde que debutó, hace 22 años, con la camiseta de Barcelona. Eso, como consecuencia, lleva a que pueda tener algún que otro cruce con un rival.
Este sábado, el Diez pudo tener una revancha particular con Junior Alonso, defensor paraguayo con pasado en el Xeneize. A inicios de septiembre, el astro tuvo un picante cara a cara con el zaguero, luego de un empate 2-2 en el Nu Stadium: en pleno campo de juego, el central parecía que le reclamó algo a Messi, quien no se lo tomó de la mejor manera.
La “venganza” de la Pulga llegó de la manera que mejor le sale, c on la pelota en los pies. En la jugada que terminó en el 3-0 para los del Kily González, el mediapunta sacó a pasear a Alonso, que quedó mareado de tanto amague. Luego del festejo, las cámaras tomaron a Messi haciendo un ademán con su mano derecha, como indicando que el paraguayo todavía seguía dando vueltas.
Aunque lo jugó a cara de perro, el cierre del partido también dejó otra imagen. Esta vez, en modo amigable. Una vez que sonó el silbatazo final, Paulo Díaz -ex defensor de River- se acercó al rosarino, conversaron unos segundos, se abrazaron e intercambiaron sus camisetas. Final feliz en Atlanta.
Las dos perlas de Messi
El gesto a Junior Alonso
El cambio de camiseta con Paulo Díaz
El doblete de Messi

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