POLITICA
El fuego amigo consume a Milei y pulveriza su endeble mayoría en el Congreso

Perdió hasta el manejo de escena. El jueves a la tarde la imagen todo terreno de Patricia Bullrich se desvaneció. No tuvo su “no positivo”, pero fue parecido. En su caso fue un “me voy a abstener de votar en contra” que acompañó con un “no comprometo a mi bloque” para justificar su abierto desafío a los mandatos de Javier Milei. Leyó su posición, mirando hacia abajo. Solo de a ratos levantaba la vista. Minutos antes había discutido con medio recinto, acusada de traidora por propios y ajenos.
La decisión de Bullrich de desmarcarse de los deseos presidenciales de retirar el pliego de María Verónica Michelli por ser cuñada de un periodista pulverizó la endeble mayoría que había conseguido el Gobierno en el Senado, que ahora quedó rehén de su propia torpeza. Los aliados se le escapan, ya no le creen. El oficialismo se va quedando sin recursos para negociar, la interna consume lo poco de coordinación parlamentaria que queda y los proyectos se apagan en la hoguera del fuego amigo.
El Gobierno pasó del 13 a 0 en Diputados a una derrota autoprovocada en el Senado y la apertura de un futuro incierto para el resto de las reformas que emprendió la Casa Rosada. El destino de la jueza quedará en un limbo y los deseos de Milei y Karina podrán concretarse al fin, a pesar de la caída abrumadora que sufrieron esta semana. Pero lo que pasó el jueves va mucho más allá de ese pliego. La consecuencia del desorden hizo postergar el tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, por falta de votos, y no está garantizado que el oficialismo pueda llamar a sesión para este miércoles para retomarlo.
La mayoría de los senadores libertarios ya sacó pasaje por pedido de la Casa Rosada, que envió al grupo de wWhatsapp del bloque la orden de que estén en el Congreso. Ningún aliado asegura hoy que pueda concretarse una convocatoria.
Las definiciones comenzarán a verse pasado mañana, cuando vuelva a reunirse la comisión de acuerdos para tratar nuevos pliegos de candidatos a jueces. La pelea es cuerpo a cuerpo. Otra vez no aparecen los postulantes de las provincias, y por ahora se trataría solamente siete candidatos, de los cuales uno solo es del interior. “Si no negocia con nosotros no tiene un solo proyecto más aprobado”, anticipa un senador de trato asiduo con Bullrich.

La senadora está tironeada. Su yo interno le dice que no se va a someter a la conducción de Karina pero su aspiración política, al cargo que sea, le indica que jugar al fleje puede tener consecuencias adversas sobre un electorado, el de Milei, del que depende. Ser el plan B del Presidente la hace caminar por la cornisa de la ambivalencia permanente. Después del desafío público por el caso de Michelli, cuando el lunes comunicó su objeción de conciencia, Karina Milei la convocó a su despacho en la Casa Rosada. La gestualidad de la foto dice bastante de quién fue la promotora del encuentro. Karina está de frente, sonriente, iluminada, y Bullrich de costado, sin rostro. No se le ve la cara. “Ella no se va a someter a su conducción”, insisten al lado de la senadora para defender lo que pareció una marcha atrás. Creen todo lo contrario. Con todo lo que hizo para diferenciarse, ni se animaron a echarla.
Crítica interna
Bullrich mantendrá su juego. Como anticipó Infobae, frenó la campaña porteña y está definido que se retira del territorio de la ciudad hasta nuevo aviso. El viernes tuvo actividad Pilar Ramirez, la mano derecha de Karina Milei y con quien salía a candidatearse pos caída de Manuel Adorni, pero Bullrich no apareció. “Tampoco estaba previsto”, se atajan en el comando libertario. Patrica anticipa a sus allegados que la Secretaria General y líder del partido la quiere usar como anzuelo porteño para negociar con Mauricio Macri. Sostiene que a cambio de bajar al PRO de una candidatura presidencial va a terminar cerrando un pacto para la continuidad de Jorge Macri y su popularidad en terreno porteño va a quedar desechada. “Además necesitan el acuerdo en la provincia”, reflexiona con sus laderos la senadora, que ahora elige salir de recorridas por las provincias, como Mendoza.
Bullrich se muestra en la intimidad crítica de la política económica del Gobierno. Sostiene que la macro no llega a la micro y que el oficialismo necesita un golpe de efecto que reactive la actividad. “Los centros urbanos están muy golpeados”, dicen cerca de ella. “Hay tiempo para levantar pero tienen que ordenarse”, se lamenta sobre las internas a pesar de que esta semana quedó ella en boca de todos por su nueva diferenciación.

Lejos del Milei que en público se felicitaba por la fortaleza política que consiguió en el Congreso tras las elecciones de medio término, la senadora cree que todavía es un gobierno débil políticamente y que sin acuerdos no puede avanzar. Es lo que le están advirtiendo los aliados para esta semana. El proyecto de propiedad privada cayó por diferencias en dos capítulos: manejo del fuego y extranjerización de la tierra. “Nunca tuvieron los votos, estaban complicados”, agrega un senador peronista. Lo mismo aporta una aliada no automática. Dicen que el problema que tiene Bullrich es que la presiona la Casa Rosada. En este caso, Federico Sturzenegger, que va por todo. Los senadores dispuestos a apoyar se quejan de que los cambios que aceptan vuelven con retoques menores y no se tienen en cuenta sus aportes. Nadie cree por estas horas que pueda aprobarse esa iniciativa en lo inmediato. La primera disidencia surgió de la senadora Edith Terenzi (Chubut), que avisó que no lo votaba. Lo mismo pasó con los otros tres legisladores enrolados bajo el bloque que conduce la jujeña Carolina Moisés, que ya había presentado un dictamen aparte. Apenas comenzada la sesión, los radicales Maximiliano Abad y Flavio Fama plantearon lo mismo; tampoco estaban Julieta Corroza (Neuquén) y Alejandra Vigo (Córdoba).
En este escenario, es poco probable que avance la reforma electoral, nacida trunca por la obsesión de Karina de eliminar las PASO, la única herramienta que tiene la oposición para ordenarse. Ahí sí pesan los gobernadores y dependerá del acuerdo electoral que terminen haciendo con La Libertad Avanza. No quieren candidatos que empañen sus reelecciones. Se viene el Mundial y con el oficialismo a los empujones, no hay aliado que hoy tenga voluntad política de sesionar.
También quedó tecleando la prórroga para que permanezca en su cargo por otros 5 años más Víctor Pesino, vocal de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de la Capital, el juez que falló a favor de la reforma laboral e intervino la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Su tratamiento se incluyó a las apuradas el viernes, para llevarlo a audiencia en la comisión de Acuerdos pasado mañana. El malestar se sigue fogoneando entre los aliados por estas incorporaciones sorpresivas del Gobierno. Entre los pliegos que se vienen para esa audiencia, senadores cercanos al oficialismo están atentos a otro caso similar al de Michelli. Es la mujer de otro periodista, que ingresó como candidata a la sala VI de la cámara laboral. Se trata de Marina Edith Pisacco.
Sesión descontrolada
El karinismo le reprocha a Bullrich su intención de meterse en la interna judicial, que ya está atravesada por la pelea dentro de la Corte Suprema, entre el sector de Horacio Rosatti, cercano al Gobierno y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y el de Rircardo Lorenzetti. “No es un error, se pasó de rosca”, definen cerca de la Secretaria General sobre cómo se movió Patricia. Más allá de su posición respecto de Michelli, cuestionada por Milei por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, cerca de Karina se molestaron por la selección de los postulantes que tenían prioridad para ser tratados el jueves. Esa lista quedó en manos de Bullrich. Como ejemplo, cerca de Karina dicen que entró la secretaria del juez Julián Ercolini, María Julia Sosa, pero no Emilio Rosatti, el hijo del presidente de la Corte, Horacio Rosatti.
En la reunión de labor parlamentaria del día anterior, donde participaron los jefes de bloques, se dejó afuera a Michelli y a otros 23 pliegos de candidatos que ya estaban listos para ir al recinto. Michelli necesitaba dos tercios porque su dictamen no tenía una semana. El senador karinista Juan Carlos Pagotto se había encargado de cajonearlo. La propuesta de dejar a una veintena afuera fue un pedido del jefe de bloque del PRO, Martín Goerling Lara, y de Carlos Camau Espínola, en representación de un sector de los provinciales. Lo usaron como anzuelo para obligar a Bullrich a convocar una próxima sesión. Si dejaban sola a Michelli, pasaba automáticamente al olvido. El kirchnerismo jugó la suya. No comprometió en ese momento los dos tercios (que los iba a dar) y dejó que el oficialismo se enredara solo.
El revuelo se generó cuando en la Casa Rosada se enteraron de que en la lista de los 50 a tratar no estaba Emilio Rosatti, de la primera camada de pliegos que envió el Ejecutivo. El teléfono de Bullrich explotó. “La presionaron todos, pobre”, la consuela un senador aliado. Ella rompió el pacto del día anterior, con acta por escrito y todo, y obedeció a las órdenes de Karina. Volvió con todos los pliegos menos el de Michelli, lo que le generó la rebelión de los aliados. “Está muy pegada a Santiago Caputo”, sospechan en el karinismo sobre los pasos que fue dando la senadora. “La selección de los 50 la hizo ella, el gran quilombo fue ese corte. Acá no hay ñoños republicanos, acá hay juego de poder”, le reprochan los que quedaron afuera. Para entonces el bloque libertario era un hervidero y Luis Juez se retiraba para no votar.
La secuencia de cámaras del Senado habla por sí sola. Todo quedó a la vista. El rol de Victoria Villarruel fue clave para el desenlace, jugando abiertamente contra el Gobierno. Ya había mandado el mensaje de que no se estaban poniendo o sacando caramelos sino jueces. Bullrich se pelea con la vicepresidenta delante de todos, en el estrado. El reloj marca entonces las 13.50, la sesión había comenzado casi dos horas antes. Discuten acaloradamente. Acorralada, Bullrich pide el cuarto intermedio. La vuelve a llamar a Karina. No tienen margen. Van todos los pliegos a votación. Quienes participaron de esa negociación no podían creer lo que veían. Villarruel, Bullrich y Ezequiel Atauche peleándose entre ellos.
El Gobierno seguirá jugando fuerte y tiene previsto que Michelli no asuma. Lo que hará es no conformar el tribunal para el que fue elegida, que tiene que ser habilitado por la Corte. Lo dijo sin sutilezas el propio Mahiques, insólitamente, el promotor de Michelli en 2018, cuando era viceministro de Justicia. “Restan una serie de pasos, como por ejemplo que la Corte Suprema de Justicia de la Nación lo habilite”, anticipó. A eso el Gobierno espera contar con el paso del tiempo en el Consejo de Magistratura, que preside Rosatti, que tiene que iniciar el proceso para acondicionarlo. Mahiques habló de que falta conseguir “un edificio y poner mobiliario”, algo así como una advertencia: sos jueza, pero no tenes ni silla.
Quién ganó
En el Gobierno se ufanan de haberse salido con la suya al conseguir, al final de todo el escándalo, la aprobación de los 74 pliegos. En el peronismo descartan esa lectura y consideran que el oficialismo perdió la brújula, los aliados se les esfuman y los jueces nombrados no son de Milei, al punto que ellos mismos les dieron los votos. “Acá ganó la familia judicial”, aclaran. Son concursos que existen desde hace más de 10 años y una buena parte se los llevó la provincia de Buenos Aires: 13 en total y 8 de La Plata. “Nosotros no podemos dejar la provincia sin jueces, los revisó Axel”, apuntan en el kirchnerismo del Senado para desmentir que sean jueces que respondan a Milei.
El peronismo incluso cerró filas en la votación, con la aprobación de todos los pliegos menos el de Emilio Rosatti (ahí sólo se ausentó el santafecino Marcelo Lewandowski) y el de la secretaria del juez Ercolini. Entre los nuevos nombramientos está Laureano Durán, que fue protagonista de fuertes polémicas en 2014 cuando el kirchnerismo lo designó para ocupar el estratégico juzgado federal 1 de La Plata, que entiende en temas electorales, que estaba vacante en ese momento por la muerte de Manuel Humberto Blanco. Durán fue votado ahora como vocal de la sala I de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.
Caputo, el trader político
Mientras la interna se desangra y el oficialismo ve desvanecerse los proyectos en el Senado, el ministro de Economía apuesta en la ruleta electoral. “Puede haber un shock externo, el petróleo puede ir a USD 400, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en la Argentina. ¿Está claro?”, se ufanó Luis Caputo esta semana en su discurso ante la Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS). Los aplausos costaron. Fueron tibios y llegaron tarde. Al menos eso notó el equipo del gobernador. “Pasó de largo, no le importó a nadie”, refieren cerca de Kicillof.

Justo esta semana se conoció una encuesta de Alaska y Trespuntozero en la que se refleja un rechazo a la confianza en la palabra de Caputo. Ante su afirmación de que los próximos 18 meses serán los mejores en décadas, el 69,3% responde que le cree poco o nada. Ante su declaración de que la gente está mejor que en 2023, el rechazo es del 68,6%. Esa misma muestra refleja que algo parecido le pasa a Milei. El 66,5% no cree que “lo peor ya pasó”, frase reiterativa de Milei. Además, el 61% tampoco cree que la inflación se derrumbará y el 67% tampoco está de acuerdo con que la política económica actual no está destruyendo empleos.
Los rojos de la recaudación alertaron a las consultoras económicas y al Fondo Monetario Internacional. La consultora 1816 destacó que los números del fisco cortaron nueve meses de caída, pero de manera coyuntural. Alerta a sus clientes que fue “gracias a la base de comparación del Impuesto a las Ganancias”. “Los datos desagregados no fueron tan positivos: el IVA-DGI cayó 3,0% real, séptima caída al hilo. La asistencia a PAMI de $580.000 millones con Lecap (en lugar de efectivo) y la postergación de los FAL apuntan a no afectar el superávit base caja”, señalan. Justamente, la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral que se conoció esta semana postergó su implementación recién para el 1 de noviembre. En círculos económicos anticipan que fue un pedido del FMI. También 1816 se ocupa de plantear dudas respecto de cuánto le cree el mercado a Caputo. “Ya sin Bonar 27 como alternativa (salvo que abran otra serie corta), ¿la demanda privada podrá canalizarse a los 2028 y/o a bonos más largos? Eso dependerá en buena medida de cuánto penetre la idea de Caputo de que “no hay riesgo político para 2027” y/o la idea de que la economía argentina de los próximos años va a tener tanto flujo de dólares que los bonos 2028 se pagarán sin importar quién gobierne (al final del día, ambas cosas achicarían el riesgo político para el año que viene)”.
Al Gobierno se le complica la narrativa. Muerto el slogan “la moral como política de Estado” y el anticasta, le queda el fantasma del pasado, que choca con la idea de Caputo de que no hay riesgo kuka. Otro dato que aporta la encuesta de Alaska es que se revirtió el factor aglutinante del voto mileísta. Ante la pregunta de quién es el responsable del deterioro económico actual, el 63,6 % lo puntualiza en el gobierno libertario. Es Milei contra Milei. Lo dijo el Presidente cuando confesó en público que compite contra él mismo. Entre las peleas internas y las emocionalidades se le acorta el tiempo para ganarse.
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POLITICA
La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.
En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.
La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.
Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.
Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.
Una luz tenue al final del túnel
El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.
La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.
También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.
Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.
La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.
Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.
Un largo y fatigoso recorrido
En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.
Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.
Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.
Pero el alivio duró poco.
Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.
Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.
A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.
Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.
Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.
Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.
Tecnología y campo, al frente
La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.
Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.
El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.
Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.
La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.
En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.
De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.
Una mejora que alcanza al corazón productivo
El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.
Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.
También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).
El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.
Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.
Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.
Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.
Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.
Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.
La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado
La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.
Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.
La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.
En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.
Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.
Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.
Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.
Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.
Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.
En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.
La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.
Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.
Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.
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POLITICA
Círculo rojo: tres semanas clave para el futuro del Gobierno, el calendario electoral y la oferta opositora

Se aproximan tres semanas clave para el futuro de la política argentina. A fin de mes vence el ultimátum que los gobernadores le dieron a la Casa Rosada en las conversaciones informales de París para sellar un acuerdo global que tiene a la suspensión de las elecciones primarias (PASO) como eje principal de ese eventual entendimiento. Una semana después de la gira por Francia, el Gobierno no tuvo avances significativos, y existen discrepancias internas en torno a la urgencia para cerrar ese posible trato. Además, se acumularon nuevos interrogantes, en particular en la agenda económica, que, a pesar de su permanente pavoneo en redes sociales, tienen contrariado a Luis Caputo, “Toto”. El ministro cree que es imperioso blindar políticamente el programa económico que él mismo ideó junto al Presidente: la “bazooka de USD 75.000 millones” que mencionó a los pies de la torre Eiffel como respaldo de ese programa pareciera ser insuficiente a medida que se avecina la campaña electoral.
Cuán inquieto está Javier Milei por alcanzar ese blindaje sigue siendo aún una incógnita, pero por sus acciones pareciera mantenerse ajeno a esas preocupaciones. Las cifras de la economía real, ahora cuestionadas por el equipo económico, no tienen impacto en Olivos. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en julio cerraron casi mil empresas -948-, y en la era Milei ya son 32.290 las que bajaron la persiana, una caída del 6,3% en 32 meses. “Gran Tres Arroyos despidió a 1.250 personas: les ofrecieron un cajón de pollo para que se fueran”. Un funcionario de primera línea seguía atento esta semana la placa roja de Crónica TV en su despacho. “Nadie mira eso”, se lamentaba.
Milei vuela lejos de esos asuntos: lo suyo es la macroeconomía y la batalla cultural, tanto puertas adentro como en el exterior. Esta semana planea viajar a Estados Unidos para apoyar a Donald Trump antes de las elecciones de medio término, y luego a España, para volver a revalidar su alianza con la ultraderecha de ese país en medio de la crisis habitacional que obligó a Pedro Sánchez a adelantar los comicios. Esos dos asuntos ocupan la agenda presidencial, el resto de las áreas de la administración lo tienen sin cuidado. Hay ministros que nunca fueron a Olivos. Funcionarios estrella, como Horacio Marín, de YPF, recién lo conocieron ocho meses después de asumir, en una visita a Vaca Muerta. El Presidente, por ejemplo, no tiene relación con funcionarios sensibles como el jefe de la SIDE o el de ARCA.
Esa atención la dedica casi a tiempo completo a la economía. El lunes, después de un desayuno a solas en Olivos, Milei le pidió al economista Alberto Ades, radicado en Manhattan, que expusiera ante los ministros del Gabinete su diagnóstico sobre la economía y las transformaciones globales. El Presidente estaba exultante. “Te van a salir dólares por los dientes”, le dijo al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, eufórico por las exportaciones y los sectores estrella de la economía que explican por qué crece la actividad a pesar de que cae el empleo y el consumo no repunta. Caputo pegó el faltazo, y esa ausencia, junto a la presencia de Ades, volvieron a alimentar versiones de un potencial recambio en el Palacio de Hacienda. Para colmo, el economista egresado de la UBA y con un paso por Harvard elogió la base del programa fiscal del Gobierno, pero alertó por el atraso cambiario. Ayer, en declaraciones radiales, Ades volvió a machacar con la necesidad de no subestimar la transición entre el modelo anterior y el programa libertario, pero avisó: “Ellos ven que están haciendo las cosas que hay que hacer y que eventualmente la economía se va a recuperar, no habrá un ‘plan platita’”.

Esa certeza, que puertas adentro se traduce en desasosiego en el equipo económico y el ala política, es la que llevó al ministro de Economía a querer cerrar cuanto antes un acuerdo macro con los gobernadores. Así lo había pronunciado frente a los 13 jefes provinciales que acompañaron a la comitiva oficial en la cena de inauguración de la gira parisina en la Embajada argentina en esa capital. Caputo volvió a insistir en su regreso a Buenos Aires.
Esas negociaciones se desarrollan ahora contrarreloj.
Karina Milei mantiene una posición intermedia: vacila entre acordar cuanto antes o extender las conversaciones. Diego Santilli suele hacer lo de siempre: equilibrio entre todas las partes. Los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, “Los turcos”, están convencidos de que un entendimiento urgente podría llevar al Gobierno a “pagar caro” por esos acuerdos. Santiago Caputo no participa de esas conversaciones, y espera que lo convoquen para la campaña: volvió a tener una participación más frecuente en las redes, está abocado a controlar las áreas que administra y, especialmente, a supervisar, junto a su hermano Francisco, los procesos de privatización de las empresas públicas. La última fue AySA, anteriormente fue Transener y la concesión de la Hidrovía, y en la lista de las próximas figura, por ejemplo, el ferrocarril Belgrano Cargas. A propósito, algo pasó en la licitación del predio de Tecnópolis, que se ralentizó, aunque ese proceso está a cargo de Santilli, bajo la supervisión de la hermana presidencial.
“Estas tres semanas son clave: sin PASO es un escenario, con PASO se abre otro partido”, aseguró el viernes un integrante de la mesa política.
En medio de esa urgencia del calendario, que incluye al Presupuesto y la tajada que obtenga cada gobernador, y que definirá las reglas electorales del próximo año y, por tanto, la oferta opositora, la Corte Suprema buscó cerrar este viernes una puerta que, una semana atrás, había vuelto a abrir en torno a la ley de tierras y que le propinó al Gobierno un escollo extra en esas negociaciones. Una paradoja, otra más, de esta nueva Argentina: el máximo tribunal le otorgó al Gobierno un salvoconducto con la resolución en contra del viernes a la encerrona en la que lo había llevado con el fallo anterior favorable que había avalado la derogación del artículo 145 del DNU 70. Esa decisión extraordinaria del viernes desinfló la sesión del próximo jueves en la que la oposición pretendía rechazar ese DNU fundacional de la gestión de Milei, y La Libertad Avanza convocó a otro debate para el miércoles 21, para discutir morosidad y discapacidad, y encontrar tal vez un nuevo acuerdo por la venta de tierras a extranjeros.

Pero los tiempos apremian. Cerca de Santilli siguen convencidos de que los votos para “suspender” las primarias estarían garantizados en las próximas semanas. Los gobernadores están inquietos. También un sector del Gobierno que una vez que empiece noviembre deberá involucrarse de lleno a la visita del papa León XIV, que se llevará buena parte de la agenda pública de ese mes y que provocó, en los últimos días, una serie de intercambios algo tensos entre funcionarios del Ejecutivo y la Conferencia Episcopal por las últimas declaraciones del arzobispo Jorge García Cuerva. Será en los días siguientes a la elección legislativa de Estados Unidos, que también es seguida con creciente interés por la administración local.
¿Todos unidos triunfaremos? Esas conversaciones con los gobernadores aliados son escrutadas con atención por el peronismo. En las últimas semanas, la discusión interna en torno a la conveniencia o no, y la vehemencia, en la defensa de las PASO -la herramienta que, se supone, debería servirle al peronismo para ordenarse y llegar con una oferta homogénea y competitiva al 2027-, se intensificó. Esa intensidad se explica, en buena medida, por la disputa al interior del kirchnerismo, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof en el centro de la pelea.

Se trata de una guerra a la que el Gobierno le presta particular atención porque existe una decisión estratégica de confrontar con el gobernador bonaerense. “Lo necesitamos competitivo”, señalaron fuentes oficiales. Incluso en Casa Rosada no se descarta una gentileza propia de la casta vía aportes del Tesoro o la posibilidad de autorizarle a la administración provincial un endeudamiento para darle algo de aire de cara a la campaña en medio del ajuste brutal ejecutado desde el inicio de la gestión.
El Gobierno trata de diseñar a los tumbos la oferta opositora, seguro de que Kicillof representa el pasado y conserva un techo electoral, asociado al kirchnerismo, que le propiciaría a Milei la reelección más allá del evidente malestar social por la falta de respuestas del programa económico, y el intento recurrente del Gobierno bonaerense de despegarse del cristinismo. El último que lo hizo fue Carlos Bianco, “Carli”, mano derecha del gobernador, que desalentó la presentación de la expresidenta en la ONU: dijo que no tendría correlato, de tener un fallo favorable en Naciones Unidas, en la justicia local.

El mayor interrogante, incluso dentro del peronismo y por fuera de esa feroz pelea, es si la oposición es capaz de cara al 2027 de presentar una oferta de centro que aglutine a diversos sectores. Es el famoso proyecto de “mileísmo sin Milei” con el que fantasea el círculo rojo, y que incluye a Patricia Bullrich, que acaba de reunirse con Milei en Olivos, en la mañana del viernes, para avisarle que seguirá marcando públicamente sus diferencias con el Gobierno.
Fue una buena reunión, según las fuentes consultadas, e incluso la senadora cerró el posteo con el que publicitó el encuentro con la sigla “TMAP” -Todo Marcha Acorde al Plan-, a pesar de que ella misma cree que pocas cosas marchan bien de acuerdo al plan del Gobierno. Esa creencia que la llevó a plantear serias diferencias públicas azuzó su eventual postulación presidencial, por ahora frenada. Sería una pésima noticia para el intento de reelección de Milei. Esa especulación también está atada al futuro de las PASO. Algo similar ocurre con Victoria Villarruel, que últimamente envió emisarios a tantear a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, donde tiene domicilio. ¿Podría postularse en ese distrito?
Esas fantasías del círculo rojo, y el vacío de una porción del electorado de centro que no quiere volver al kircherismo y está desencantado con la falta de empatía y el estilo de Milei, es la que alimenta el proyecto de algunos dirigentes. Desde Jorge Brito y Hernán Lacunza a los hermanos Manuel y Santiago Passaglia, que prevén presentar oficialmente su propio proyecto nacional en las próximas semanas, asesorados por la agencia que llevó a Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York. Martín Lousteau fue más ambicioso: habló de conformar un “frente anti Milei”, de ambos lados del péndulo. Planea un evento multitudinario para fines de noviembre con dirigentes locales y del exterior.
Todos esos proyectos, personales o colectivos, con más o menos agua en la piscina, esperan por las reglas del juego electorales que terminarán por definirse en las próximas semanas. Fin de mes pareciera ser el deadline.
El apuro de esas conversaciones coincidió en estos últimos tiempos con la actividad intensa a la que volvió Sergio Massa, uno de los dirigentes con mayor influencia en el peronismo y sectores del círculo rojo. El ex ministro no lo va a develar públicamente, al menos en lo que resta del año, pero trabaja para presentarse otra vez como candidato presidencial. En tándem, por ejemplo, con Gerardo Zamora, con el que cenó la semana anterior junto a otros dirigentes: el senador también trabaja para ver si tiene una oportunidad, y acumuló una agenda de contactos envidiables con el poder, incluso con ramificaciones en el exterior.

Todos esos dirigentes especulan con la continuidad o no de las PASO. ¿A quién le conviene que se suspendan las primarias? ¿Y a quién no? Esas preguntas atraviesan al peronismo, y mantienen en estado de alerta a Kicillof: el gobernador sabe que no es lo mismo negociar con o sin esa herramienta con el kirchnerismo. Hacia adentro hay diferentes criterios. ¿Cuánto pesa la advertencia del cristinismo que, frente a un pronunciamiento favorable de la ONU, le otorgue avales políticos para presentarse en una hipotética PASO?
Pero incluso antes de esas negociaciones hay otras tratativas en el seno del territorio bonaerense que siguen sin saldarse. Por ejemplo, la limitación a la re-reelección de los intendentes y las cuatro vacantes en la Corte Suprema provincial que, en este último caso, pareciera quedar pendiente para marzo próximo o directamente para el próximo gobernador.
Kicillof no pudo liderar esa negociación, y le cuesta mucho imponer su posición respecto de los intendentes con la prohibición que rige actualmente. “Miren muchachos que si eso no sale esta Legislatura se va a llenar de intendentes”, advirtió el caudillo del conurbano Mario Ishii en una reunión reciente en el Senado provincial. Desde algunos sectores se amagó, en ese contexto, con incluir en las tratativas el cargo del subprocurador de la Provincia, por debajo del procurador Julio Conte-Grand.

Es la reedición bonaerense del pacto al que algunos sectores del peronismo y el oficialismo intentan arribar en el Senado para la elección del Procurador y completar las vacantes de una Corte que acaba de dar una nueva demostración de fuerza. Con ese pacto sueña Juan Bautista Mahiques. Difícil mientras siga corriendo el reloj y no haya mayores avances.
Alberto Ades,Javier Milei,Dólar
POLITICA
La interna entre CFK y Kicillof divide cada vez más al PJ y dificultad un acuerdo electoral para el 2027

El peronismo está roto. Y, por momentos, parece que no hay forma de arreglarlo, aunque los dirigentes hablen de unidad o proyecten armados amplios para ganarle a Javier Milei. El último capítulo de la interna deja expuestos los niveles de la grieta que atraviesa al kirchnerismo. Muchos de los dirigentes de cristinismo creen que Axel Kicillof y sus principales aliados pretenden que Cristina Kirchner siga presa. La desconfianza es total, al punto que se entremezcla lo personal con lo político.
Durante la semana el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, dijo que el dictamen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la ex presidenta para que brinde una posición sobre su condena en la causa Vialidad, no es vinculante para la Justicia argentina y que, en el caso de que CFK pueda ser candidata a presidenta el año que viene, se discutirá la posición del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). “El año que viene veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”, sostuvo.
La mano derecha de Kicillof dejó en claro que no existe un alineamiento a la figura de la ex presidenta, como si había en otro momento. Tres años atrás nadie hubiese puesto en duda dónde debía posicionarse el kirchnerismo si Cristina Kirchner podía ser candidata. Pero los tiempos cambiaron y la emancipación del Gobernador generó una ruptura interna que parece imposible de saldar. CFK ya no conduce a todos los que están inmersos en el MDF. A ellos hoy los conduce el mandatario bonaerense.
La definición que retrata al detalle ese momento de la historia es la que hizo algunos días atrás el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi, uno de los dirigentes más allegados a Kicillof dentro del armado político. “Cristina eligió no conducirme. Yo no elegí que ella no me conduzca. No me llamó nunca más”, explicó durante un encuentro con militantes. Ferraresi fue vicepresidente del Instituto Patria y unos de los intendentes más cercanos a CFK. Ya nada es igual que antes.
Lo que más molestó en el corazón del cristinismo respecto a las expresiones de Carlos Bianco es lo que está vinculado a su situación judicial. Interpretaron que a Kicillof y su círculo político les da lo mismo el futuro de la ex presidenta y que, en los hechos, les conviene que ella siga presa, porque eso le abre el camino de su sucesión a Kicillof, que es el principal candidato que tiene el peronismo a esta altura del año.
“Al fin expresan en público lo que piensan en privado. Como alguna vez dijo Cristina en un tweet, es la historia la que sepulta a los mediocres y a los traidores. Nada más”, indicaron en la mesa chica de Máximo Kirchner. El mensaje es contundente. Bianco y, por añadidura Kicillof, son considerados traidores en el corazón del cristinismo. Parece difícil pensar en un acuerdo de unidad para el año que viene. Por lo tanto, es cada vez más importante que el peronismo defienda la continuidad de las PASO como una herramienta electoral para resolver sus diferencias.

Hace tiempo que en el cristinismo puro mantienen una idea respecto a cómo se puede reencauzar el vínculo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner. “Esto se puede arreglar si Axel da la orden de que no digan más estupideces y le manda un mensaje a CFK para charlar y ponerse de acuerdo”, precisó un dirigente de estrecha confianza de Máximo Kirchner. Y agregó una frase que el líder de La Cámpora suele decir en privado en sus reuniones políticas: “Ellos lo rompieron, que ellos lo arreglen”.
“Axel no va a ir a tocarle el timbre a Cristina en San José 1111. Eso no va a pasar”, fue la sentencia de un intendente muy cercano a Kicillof. Incluso, dentro del MDF, hay quienes advierten que en los últimos meses del año van a sucederse más muestras de autonomía y diferenciación. Los de Kicillof y Cristina son dos caminos bien distintos. Por eso son cada vez más las especulaciones sobre el candidato que la ex presidenta respaldará el año que viene.
En esa lista hay tres nombres que hace tiempo dan vueltas en los análisis peronistas: Sergio Massa, Sergio Uñac y Gerardo Zamora. Lo que sucede es que las proyecciones son, todavía, muy prematuras, teniendo en cuenta el tiempo que falta para el armado de listas. Tiempo que se puede extender aún más si el Gobierno logra suspender las PASO en las próximas semanas.
En el MDF son cada vez más los nombres propios que se afilian a la teoría de que el año que viene puede haber una ruptura, si el cristinismo intenta cercar a Kicillof. Las PASO puede legitimar su candidatura y resolver una parte de problema, pero las fricciones incesantes van a impedir que se pueda consolidar como el candidato único del peronismo.

Quienes frecuentan al gobernador bonaerense lo ven completamente convencido de avanzar con su candidatura. Advierten que está confiado en que va a poder solidificar su armado el año que viene y que, hasta el momento, y pese a todas las críticas que le llueven desde distintos sectores del peronismo, nadie tiene los números que él tiene en las encuestas.
Kicillof no quiere parecerse a Alberto Fernández y por eso cree que todos los límites que puso van a servir a futuro. De esa forma desarma la teoría de que lo mejor hubiese sido quedarse callado y ser el candidato natural de CFK, sin peleas ni rebeliones. El Gobernador repite entre los propios, desde hace tiempo, que el peronismo debe tener bien en claro qué es lo que no se puede repetir del proceso del Frente de Todos. Lo central es, sin dudas, la delegación de poder.
“Ellos (el cristinismo) no asumen que estuvo mal haber boicoteado a Alberto todos los días cuando estaba el gobierno. Creen que Alberto estuvo mal en no correrse y hacerle caso a todo lo que decía CFK que había que hacer. Entonces, como ese es su diagnóstico, ellos no creen que haberlo castigado todos los días haya sido un problema”, reflexionó un ministro muy cercano a Kicillof. En esa definición reside algunos de los motivos por los que el Gobernador trabajó para desmarcarse del sector que lidera la ex presidenta.
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