POLITICA
Círculo rojo: desbarajustes en el doble comando y avance sobre la Justicia, dos caras de una misma moneda

Existe una serie de preguntas que se repite de manera insistente entre la dirigencia libertaria, y que repercuten en el humor del círculo rojo. ¿Hasta dónde Javier Milei se involucra en los temas? ¿Quién fue el que se encaprichó con María Verónica Michelli, la candidata a un tribunal federal de La Plata aún en proceso de maduración cuyo pliego el Presidente no pudo retirar del Senado, furioso, aparentemente, por el parentesco de la postulante con el periodista Hugo Alconada Mon? ¿Quién dio la orden, el Presidente o su hermana Karina Milei? ¿Quién ordena la Cámara alta y qué intereses representa Patricia Bullrich? ¿Quién informa a Milei del estado de situación de las cosas? Peor aún: ¿Cómo se informa?
Ese mar de inquietudes volvió a golpear en el casco del bote del Gobierno tras una semana que exhibió, otra vez, serios desbarajustes en el doble comando en manos de los hermanos Milei, que sumaron a la interna despiadada entre la Secretaria General, los Menem y Santiago Caputo y sus seguidores una rebelión cada vez más frecuente de Patricia Bullrich, dispuesta a cualquier tipo de confrontación con los hermanos, pública y privada, con tal de revalorizar su potencia electoral de cara al 2027. Sin embargo, esos desajustes de la conducción libertaria contrastan con el avance fundamental que el gobierno acaba de conseguir en un rubro tan sensible y relevante en la construcción de cualquier proyecto de poder como es la Justicia. A pesar del caos interno: dos caras de una misma moneda.
El jueves, en una sesión alborotada que refrescó toda esa batería de preguntas que inquietan -y desconciertan- al círculo rojo empresarial y político, Milei consiguió, en medio del escándalo en torno a Michelli, la aprobación de otros 73 pliegos por parte del Senado. Hay que remontarse a ocho años atrás, en el 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, que siempre mostró una fascinación especial por el Poder Judicial, para superar ese número: el ex presidente designó entonces 81 funcionarios judiciales de un total de 191.
Milei aspira a superar esa cifra. En realidad, mencionar al Presidente es solo una referencia institucional: entre los interrogantes que atraviesan al Gobierno se destaca qué nivel de relevancia le otorga el mandatario a este proyecto en marcha de reconfiguración del Poder Judicial que sí sigue con interés Karina Milei, influenciada por Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y ejecutado por Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, dos funcionarios muy audaces que, en el caso del primero, ya demostró que es capaz de librar una batalla feroz contra viejos camaradas que se enteraron de su designación de ministro por los medios y cuyo desenlace todavía es incierto, pero que ya tiene consecuencias directas sobre expedientes que se tramitan en Comodoro Py.
En el Poder Judicial suele agitarse de todos modos un dicho: “Los jueces son de los jueces”. “En el calendario judicial no figura el 17 de octubre, el Día de la Lealtad”, reflexionó un operador. Puede dar testimonio Cristina Kirchner que solo durante sus dos mandatos como presidenta el Ejecutivo designó 381 funcionarios judiciales, y en los próximos días está por cumplir un año de arresto domiciliario, una condena revisada y corroborada por todas las instancias, incluida la Corte Suprema.
La avanzada de Mahiques bajo el paraguas de Karina Milei y en sintonía con un sector de la Corte que representa su presidente, Horacio Rosatti -su hijo Emiliano consiguió el jueves la aprobación de su pliego-, apunta no solo al envío y la designación de funcionarios, sino a un proyecto más ambicioso. Lo resume un colaborador del ministro: “Se está cambiando un ecosistema por completo, 40% de vacantes, se le saca influencia a viejos operadores, abogados, grupos económicos”. Solo resta saber con qué tipo de artillería está dispuesto a responder el otro bando, y el contenido de una eventual represalia. Tal vez en la suerte de Manuel Adorni, en la causa ANDIS o en el expediente $LIBRA radique parte de la respuesta. “Vamos con chaleco antibalas y casco”, abundaron colaboradores del ministro.
A fines de esta semana, con el Mundial de fútbol recién empezado y la incertidumbre en torno a si finalmente el jefe de Gabinete presentará o no, entre el jueves y el viernes, su declaración jurada –“más que un contador, la está completando con un mago”, bromeó un operador libertario que no quiere nada a Adorni-, el Gobierno podría enviar al Senado otros 50 pliegos de los 190 en poder de Mahiques entre jueces -91-, defensores y fiscales, y por fuera de los que ya remitió a la Cámara alta, 139 en total.
Ese plan ejecutado por Mahiques, que aspira a convertirse en un actor protagónico de la Justicia para coronar, de ser posible, con la Procuración, su objetivo de máxima, tendrá este miércoles, en simultáneo, otro mojón en el Consejo de la Magistratura cuando se envíen, de acuerdo a lo previsto, las ternas al Ejecutivo para reemplazar a Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi en la sala I de la cámara federal porteña. Se sumarían a los pliegos que el Gobierno ya tiene listos para mandar al Senado para integrar cuatro tribunales orales federales también de Comodoro Py, el edificio en el que se investiga al poder político.

Cara y seca. Ese intento de colonización y reconfiguración del Poder Judicial por parte de una mesa a la que se sientan Karina Milei, Mahiques, Viola y los Menem, en conversaciones permanentes con un sector de la Corte y algunos viejos operadores, se da en un campo de batalla que suele ser bombardeado por Santiago Caputo y su agrupación Las Fuerzas del Cielo, marginados del sistema de selección de funcionarios judiciales desde que el Presidente dejó que su hermana se apoderara del Ministerio de Justicia y del control de ese rubro, y que en las últimas semanas sumó una nueva combatiente: la jefa del bloque de LLA en el Senado.
“Karina la va a esperar, ¿pero hoy qué pueden hacer? La respuesta es que no pueden hacer mucho», contestaron desde esa trinchera cuando se consultó por la movida pública de Bullrich de rechazo al retiro del pliego de la jueza Michelli. Las últimas jugadas de la ex ministra, desde el abrazo a Macri en la cena de la Fundación Libertad y el pedido televisivo para que Adorni apure su rendición de bienes, a la presentación de su propia DDJJ y la reciente reprobación a la baja de la postulación de Michelli, tienen un mismo patrón común: ella misma se ocupó en hacer de cada una de esas maniobras un evento político.
La hermana del Presidente está muy fastidiada con esa estrategia, es plenamente consciente de que la senadora tiene su propio proyecto y no es en la capital. Sabe que, si tiene la oportunidad, va a jugar sus cartas. Es un rasgo en las características de la ex ministra que no ve, por ejemplo, en otro de los dirigentes proveniente del PRO como Diego Santilli, capaz de cualquier tipo de sumisión política y demostración de lealtad con tal de que le habiliten, como le prometieron, la postulación a gobernador bonaerense en el 2027.
Bullrich no se cree empleada. Y se aprovechó del desinterés del Presidente en un rubro tan complejo como el de la Justicia para plantear su “objeción de conciencia” y poner en crisis el sistema de conducción de los hermanos Milei, que repercutió en el Senado. El lunes, cuando Bullrich avisó a los senadores que plantearía objeciones, recibió reproches de algunos colegas. Dicen que Nadia Márquez, muy cercana a “El Jefe”, puso el grito en el cielo. Y que fue Agustín Monteverde, que compartió boleta con la ex ministra de Seguridad y que tiene trato directo con el presidente, quien le avisó a Milei antes de que ella le planteara su postura y le pusiera a disposición su renuncia a la jefatura del bloque. Ese dato también se ocuparon de resaltarlo desde el bullrichismo. También hubo mensajes del bloque de la UCR al Gobierno, para alertar por un empecinamiento que terminaría en una derrota, como finalmente ocurrió, pero no surtieron efecto: el pleno del recinto votó en favor de la candidata al tribunal platense, incluso con la abstención de Bullrich.
Ese ida y vuelta en torno al pliego de Michelli desconcertó al bloque libertario en el Senado. Sobrevolaron quejas por la falta de una “bajada de línea” por parte de la Casa Rosada. “Somos senadores nacionales, debería existir otro diálogo con el Ejecutivo”, reflexionó un legislador. Ese desconcierto obligó a algunos senadores a suspender entrevistas, algo que ya ocurrió en estos meses, desde que estalló el escándalo Adorni.

Muchas de esas críticas fueron dirigidas a la Secretaria General, que desde las elecciones de octubre pasado se adueñó de la estrategia política y de la interlocución con el Congreso a través de los dirigentes que le reportan. Esa tarea, en el Senado, quedó en manos de Bullrich mientras, en paralelo, Santilli se dedicó al vínculo con los gobernadores. Pero el desmarque que la senadora empezó a tener de la Casa Rosada terminó por desajustar la coordinación con el Ejecutivo.
La pregunta que flotó esta semana en el aire es entonces quién ordena esa descoordinación, pero quedó en el ambiente otra mucho más profunda: ¿Qué grado de involucramiento tiene Milei con ciertas áreas del Estado por fuera de la economía? “Javier no le da importancia a algunas cosas que no le interesan”, aseguró un legislador libertario.
Los cortocircuitos de esta semana reflotaron en ese sentido las dudas por el flujo interno de la información, intoxicado por la guerra eterna entre las distintas tribus. “El 85% de mi trabajo es contrarrestar operaciones internas”, se despachó un colaborador de uno de esos bandos. Esa batería de operaciones cruzadas impacta de lleno en la comunicación, pero también en la política.
En el caso del pliego de Michelli que ahora el Presidente pretende demorar, por ejemplo, las versiones se bifurcan. Hay quienes aseguran que fue el consultor Caputo el que le avisó del parentesco de la postulante. Otros, que Mahiques ya le había advertido al mandatario, y que le restaron importancia. Si esa información fuera cierta, ¿por qué se envió el pliego al Senado para luego convertirlo en un tema de interés nacional?
Milei no tiene previsto cambiar su método de conducción, y ya dejó en claro que no quiere, o no puede, sentar en una misma mesa a su hermana y a su consultor estrella para dar por terminada una puja que corroe a la administración, y que suma cada vez más intrigas. En medio de esa batalla a cielo abierto se detuvo a Facundo Leal, el ex funcionario de ARSAT y del ORSNA que esta administración heredó de anteriores gestiones y al que le encontraron, en una investigación por el robo de material de fibra óptica en un depósito de San Fernando, USD 2.5 millones y cantidades desproporcionadas de cocaína, ketamina y MDMA en dos propiedades. También un equipo para hacer espionaje. Más allá de la contundencia de las pruebas y la evidente rutina agitada, opulenta y ecléctica que llevaba Leal -tenía previsto un viaje especial para su cumpleaños-, los trascendidos apuntan a un pase de facturas interno y una presunta vinculación con una guerra de espías. A propósito, Milei ni siquiera conoce al jefe actual de la SIDE, no le llegan los reportes diarios y no quiere ni saber lo que pasa dentro de ese organismo.

Su hermana sí está al tanto de esos movimientos: la mantienen informada. Por eso promovió a Sebastián Pareja como presidente de la comisión que debe fiscalizar los gastos y la administración de la SIDE. En el entorno de la hermanísima subrayaron que pretendía avanzar sobre alguna otra área controlada por Caputo -¿podía ser el PAMI?- hasta que Adorni cayó en desgracia cuando decidió comprarse un departamento en Caballito y refaccionar totalmente una casa de fin de semana sin que todavía haya justificado esos gastos. Incluyó una cascada en la piscina. El lujo es vulgaridad. Desde ese momento, la hermana presidencial y sus colaboradores dedicaron buena parte del tiempo a blindar al funcionario, al que sostuvieron mientras arreciaban las críticas internas. Esa defensa acérrima también se inscribe en la interna con Caputo.
La última mojada de oreja de la Secretaria General fue sobre la Fundación Faro, administrada por Las Fuerzas del Cielo, con fuerte presencia de Francisco Caputo, hermano del consultor, cada vez más relevante dentro de la estructura. A través de la IGJ, del organigrama de Mahiques, quiere saber sobre las donaciones a la fundación. Un movimiento llamativo si se tiene en cuenta que en diciembre del año pasado el Presidente fue la figura central de la cena de recaudación de fin de año en Puerto Madero, a la que asistió ella, todo el gabinete y el círculo rojo empresario.
El Presidente hace gestos para tratar de apaciguar los ánimos, como los que realizó después el tedeum del 25 de Mayo en el balcón de la Casa Rosada, pero no son suficientes ni llegan a ordenar el sistema de toma de decisiones que los tiene a él y a su hermana como principales socios. Por el contrario, Milei se recuesta sobre el programa económico: está convencido que la recuperación de la actividad ya empezó, que la inflación seguirá a la baja y que las malas noticias comenzarán a quedar atrás.

Parte de ese diagnóstico fue abordado por Macri en el almuerzo que mantuvo esta semana con Rogelio Frigerio en Entre Ríos, por casi una hora. Muy relajado, hubo pocas definiciones políticas, más bien se desmenuzó la situación económica. El ex presidente deslizó que, después de un primer trimestre muy malo, debería verse cierta mejoría en los dos últimos, pero alertó, sin dramatismo, en que no entiende cómo con este superávit el riesgo país aún no se ubicó en los niveles que él tuvo durante su gestión.
Macri visitó también a Maximiliano Pullaro en Santa Fe, con el que hubo muy buena sintonía, recíproca. Una reunión que alimentó las especulaciones de los que presionan por un remake de Juntos por el Cambio como una alternativa al gobierno. Como se adelantó en esta sección, se habla de hecho del análisis de algunos distritos gobernadores por el PRO y la UCR de converger en un “súper domingo” electoral el próximo año.

Esa hipótesis podría incluir a la ciudad de Buenos Aires, la casa matriz del PRO, que acaba de estrenar nuevo logo pero que arrastra viejos chispazos. Al ex presidente, en realidad, nada la preocupa más que la chance de perder la capital. Por eso es cada vez más comentado el distanciamiento con su primo Jorge Macri, decidido a buscar la reelección, con el que, en verdad, nunca se llevó del todo bien. “Están muy mal”, confirmaron. En la Ciudad circula un fuerte trascendido de un encuentro de tres, entre los Macri y Daniel Angelici, “El Tano” -se involucró en la gestión porteña para intentar acercar posiciones y ordenar la administración y terminó convertido en el hombre más influyente de la capital-, que no habría tenido buenos resultados.
Confían, además, que en el velorio de Luis Brandoni de hace más de un mes atrás, en la Legislatura, los primos hicieron lo imposible para no cruzarse.
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POLITICA
El plan de Milei para lanzar su campaña, la foto del Papa con Kicillof que incomoda al Gobierno y el límite de Karina a la Iglesia

Javier Milei es un ferviente creyente. En sí mismo. Tanto que el mileísmo, más que partido político, tiene el dogma de la religión. Quizá imbuido por la visita del Papa, que pone en tensión los efectos de la doctrina libertaria, es que el Presidente quiere lanzarse a la reelección en el día de la Virgen. Milei sueña con cantar en el Gran Rex el 8 de diciembre. Pero será un camino de espinas. Hay en ciernes una foto-cimbronazo que involucra a un dirigente de la oposición y a León XIV.
Milei acaba de anunciar que el martes 13 a las 20 publicará una versión remasterizada del “recital que dio vuelta una elección”, por el Movistar Arena del 6 de octubre de 2025, a 20 días de las legislativas.
En el Gran Rex, Milei quiere presentar el libro en el que lleva un año trabajando, La moral en la política de Estado. 750 páginas. Tres tomos. La plataforma política para la reelección.
El show es una promesa desde agosto, cuando en el Council of the Americas, en el Hotel Alvear, dijo que iba a “festejar” la inflación mayorista del 0,8%.
Desde entonces empezó a pelearse con los números. Ahora, ante el peligro de una recesión. “Jamás hablé de la inflación minorista”, dijo una y otra vez hasta el último hit: que los indicadores oficiales “dan cualquier cosa”. Una forma de negar y admitir a la vez. La frase también suena a que los datos ofrecen todo, menos lo que Luis Caputo quiere.
Milei llevó al economista de Wall Street Alberto Ades para que hable en la reunión de gabinete. El Presidente se dejó llevar entusiasmado por la charla que tuvieron el domingo en Olivos. Él es así. ¿Nunca cambiará? Quizá sume en el repertorio del Gran Rex ¿A quién le importa? de Thalía.
Generó todas las especulaciones posibles. Sobre todo por el faltazo del ministro de Economía. En el medio, la tensión entre el ala política, Karina Milei más los Menem -Lule y Martín– y la económica, enredados en el huevo y la gallina de por qué la macro no derrama. Irresuelto, como el nuevo enigma: si en el continente gana la derecha o pierden los oficialismos. “Hasta ahora pierden los oficialismos. Pero las dos únicas excepciones a la regla fueron la derecha en Ecuador y Paraguay”, levantan las cejas en el peronismo bonaerense.
Caputo adujo “enfermedad” para pegar faltazo a la reunión de gabinete, pero en una recuperación asombrosa que desearía para la economía argentina, a la noche estaba sentado y coleando en el streaming del Gordo Dan. Magra devolución de Milei a la pleitesía del ministro de Economía en X: “Tengo un jefe que de la nada llegó a Presidente de la Nación y en dos años y medio cambió la forma de votar de un continente entero”. Hablaba de la sorpresiva elección de Flavio Bolsonaro y de la fe ciega en la mano de Milei.
Un triunfo de Flavio Bolsonaro en Brasil el 25 de octubre y una decorosa performance de Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre en los Estados Unidos concentran el shock anímico que el Gobierno necesita para enfrentar la visita del Papa.
A menos de un mes para el gran acontecimiento, el Gobierno intenta medir las palabras de la Iglesia. “El Papa se va a encontrar con una Argentina herida, dividida, donde la descalificación está a la orden del día”, dijo el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva y cayó como una bomba.
“Sí, Karina”
Karina Milei, la Hermana de Hierro, se muestra exultante en las reuniones con la Iglesia. “Cómo no va a estar contenta. Todo es ‘sí, Karina’. No es gratis que el Estado financie parte de la visita”, dice una fuente eclesiástica.
Tanto que aún está en el tironeo la invitación a Victoria Villarruel. “No querían que fuera al Palacio Libertad. La querían mandar a la misa en Luján”, admite un dirigente cercano a esas conversaciones secretas.
En Luján, frente al escenario donde el Papa dará la misa, habrá ocho corralitos, entre ellos uno para funcionarios y otro para Hogar de Cristo, la federación religiosa que había logrado frenar la aplicación de la nueva ley penal juvenil en la provincia de Buenos Aires.
En el “Encuentro con el mundo del trabajo” en la UCA, el Gobierno logró bajar los discursos de la CGT y la UIA. Hablarán cinco o seis expositores, seleccionados por la Iglesia para evitar tensiones con la Casa Rosada.
Pero hay una foto que escapa al control del Gobierno y que impacta en la campaña. “En el Cottollengo Don Orione va a estar Axel Kicillof con el Papa. Será una imagen fuerte con los discapacitados”, advierte un referente que conoce los detalles de la organización.
La caja de resonancia será el Congreso. Es evidente que la Casa Rosada gusta de esa insensibilidad. No hay una razón, menos liberal, que sostenga la racionalidad de mantener un recorte en Discapacidad, sobre todo por el costo-beneficio.
El riesgo para La Libertad Avanza es que con la llegada del Papa emerja el “fenómeno barrial”. No el del que se jacta el Presidente cada vez que es noticia en el exterior. Si no, el profundo entramado social que convive con penas y penurias. Los ingresos deprimidos y la morosidad que impiden alcanzar el paraíso de la inflación a la baja.
El descontento social como un zumbido disociable del moscardón que el Gobierno prefería acallar alrededor del paso del Papa por la Argentina. La oposición daría lo que no tiene por un jirón de ese liderazgo.
¿Quién está pensando en aparecer como candidato inmediatamente después de que el Papa parta de la Argentina para intentar apropiarse de toda esa energía removida? Sergio Massa. El tigrense apuesta a que el fervor religioso caliente el agua y él arrebatarle el mate con el que anda Kicillof.
“Sergio se va a lanzar después de la visita del Papa. Si hay PASO es simple. Va a enfrentar a Kicillof. Si no, se definiría en internas o vamos divididos”, dicen en el Frente Renovador. “Él habla con Cristina Kirchner, con Axel y con muchos gobernadores. La sangre no llegará al río”, avisan.
¿Gerardo Zamora será el candidato de Cristina Kirchner? Cada vez son más los que anticipan un escenario de cuartos para las elecciones de 2027. Una oferta hiperfragmentada como en las elecciones de 2003.
Patricia Bullrich versus Martín Menem
Milei recibió el viernes a Patricia Bullrich en Olivos. “Conversación profunda con el Presidente. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad”, posteó la senadora junto a una foto de los dos. Pulgares en alto y sonrisa. Milei le devolvió la gentileza al retuitear el mensaje: “MAGA! VLLC!”.
“La reunión fue muy buena. Hablamos de cómo llegar de la mejor manera posible y que la economía llegue a todos. No voy a dar detalles, por respeto a la privacidad de la charla. Veremos cómo sigue todo”, deslizó en la intimidad Bullrich y cerró los comentarios.
Hay dos condicionantes para la senadora, que nunca colgó el traje de candidata a presidente. Como anticipó TN, Los Milei piensan en Sandra Pettovello para la vicepresidencia y en Martín Menem para el post Milei 2031.
Causalmente, el presidente de la Cámara de Diputados encabezó el viernes un acto en Tigre donde habló de las dificultades para sellar alianzas y advirtió: “¿Queremos ganar una elección o queremos un país para los próximos 40 años?“.
El desenlace es abierto. Como el Gobierno no logra hasta ahora suspender las PASO, Patricia Bullrich evalúa pedirle una interna a Milei para robustecer a LLA. Si el Presidente la rechaza, sería la excusa para presentarse por afuera. “Patricia no va a romper”, insisten cerca de la senadora. Pero si el peronismo también va fragmentado… CFK mira de cerca la pelea libertaria porque analiza ir a una interna contra Kicillof. Tampoco la descarta Massa. Ni el Gobernador.
“Si vas a hablar con Axel y arrancas con el ‘tema Cristina’, tenés garantizados 40 minutos de charla porque no para de desahogarse. Está convencido de que lo quieren destruir. Él cree que a la larga va a encarnar a la oposición. Él dice que es el anti-Milei”, cuenta un dirigente del MDF.
Para “Toto” Caputo, Kicillof es el “anticristo”. Así, para el dogma libertario, Milei es cristo. La economía se convirtió en una cuestión de fe. Pero ya es conocida la excusa del manochanta más popular de la Argentina: “…y si no me tienen fe”.
Al final, el poder se dirime y se pena en un balcón. Cristina Kirchner puede dar fe de eso. También se juega en los “no” y en los recursos naturales.
Agua y tierra. La novedad de la privatización de AySA: el ganador, Mauricio Filiberti, concentra los servicios públicos: luz y gas, además de la nafta.
En una semana, la Corte Suprema, apoyada en un tecnicismo, pasó de bajar a reponer la ley de Tierras. En el medio, una ventana de días en la que la venta pudo ser indiscriminada. Una nueva versión del “Comprá, no te la pierdas, campeón”.
A veces hay “no” que son “sí”, y viceversa.
El film Tango feroz llevó a la pantalla una escena que interpreta Imanol Arias y habla de los “no”.
El rey mandó llamar a uno de los hombres de la tribu porque quería apropiarse de la única llanura que les queda. El hombre se niega: ese territorio es su hogar e historia.
¡Hombre! —gritó el soberano—. ¡¿Conoces la cólera del rey?! Se llenan de terror las tribus y el río se tiñe con sangre que inunda el reino antes de que nadie te oiga decirme no.
—Mi Señor —dijo el hombre sin temblar—, ¿Conoces la cólera del hombre? Bastaría un hilo de sangre bajando del trono, y todo el reino sabría que ha habido un hombre que ha dicho: ¡No!
La Iglesia recibió un no de Karina Milei. Rotundo. ¿Que el Papa salga al balcón desde la Catedral Metropolitana frente a la Plaza de Mayo para saludar a los fieles? Imposible. El balcón es solo para Milei.
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POLITICA
El "mata mata" de Milei: las tres batallas incómodas camino a la reelección

Javier Milei se mostró dispuesto a escuchar otras miradas y reavivó las disputas internas cada día más pronunciadas. El lunes llevó a exponer al gabinete nacional al economista Alberto Ades, un promotor de relajar la política monetaria para reactivar la economía. La invitación presidencial desató huracanes, puso en duda la continuidad de Luis Caputo, derivó en pedidos de disculpas vía mensajitos de WhatsApp y terminó con el mercado nervioso ante las dudas de un cambio de políticas. El viernes, el Presidente cerró la semana con una reunión de dos horas y media con Patricia Bullrich, su principal crítica interna, en un giro de contención frente a peleas abiertas que no logra cerrar.
La economía estancada sigue generando dudas, la política no encuentra cauce para despejar el camino al consenso que el mercado exige y el creciente malestar de la Iglesia como previa de la visita del Papa León XIV perfilan las tres batallas inmediatas de Milei en su camino a la reelección.
“Yo quiero ser escritor”. Así intentó cortar Alberto Ades su raid mediático, convertido en una nube tóxica para el equipo económico. Fue su manera, algo jabonosa, de desmentir que pudiera ser el futuro reemplazo de Caputo en medio de rumores con pocos fundamentos pero de enojos ciertos. El mismo lunes de la reunión de Gabinete el economista formado en Harvard le tuvo que mandar un mensaje al ministro para disculparse. Había dicho en los medios que el equipo económico tenía un problema de comunicación, entre otras cosas, y le había llegado el comentario de que eso le había caído mal al titular del Palacio de Hacienda. Lo habló personalmente con Santiago Bausili ahí mismo, en la Casa Rosada. Caputo había acusado un malestar físico para no ir a la reunión convocada por Milei. Los rumores de la bronca de Caputo se agrandaron cuando apareció a la noche en el streaming Carajo, sin acusar resfrío alguno. “Me fui de boca”, le dijo Ades al jefe del Banco Central en persona. Enseguida le escribió a Caputo. “Si metí la pata, me disculpo”, redactó. “Yo sé que todo lo que hacés es con buena onda”, cuenta Ades que le contestó el funcionario. Desde Casa Rosada le hicieron saber el malestar. Ades siguió marcando sus diferencias. Ayer insistió con que el tipo de cambio estaba atrasado. Hoy, domingo, Caputo sigue siendo el ministro de Economía. Su cargo no está en duda. Y Ades volvió a ser feliz, como dijo, en Estados Unidos.
Las internas renacen en un Gabinete con escaso control político. “Fue una operación de la mesa política contra Toto”, describe un dirigente libertario sobre lo que pasó. El ala política del Gobierno viene manifestando diferencias sobre la velocidad del “derrame”, si es que llega. La presentación que hizo el lunes Ades ante los ministros contenía un 80 por ciento de descripción sobre la economía mundial y cómo estaba parada la Argentina frente al escenario internacional. Sobre el final hacía unas tres o cuatro apreciaciones domésticas, sin demasiado ruido. “Se pasó de pico en las entrevistas”, fue el mensaje que salió desde la Casa Rosada, que el propio economista reconoció y por eso se disculpó. “Nada de lo que dijo en televisión lo dijo en la reunión”, acotó uno de los presentes.
El problema es que lo que Ades plantea en público sobre el atraso cambiario recorre desde hace meses las venas internas del gabinete. Básicamente, dijo en sus entrevistas que el mercado no entiende la política monetaria y eso es un “obstáculo para bajar la inflación” y agregó que ya esos modelos no se usan en el mundo. “Hay algunos temas de diseño del programa que han impactado. Lo más grueso es que este es un programa que está diseñado para agrandar a algunos sectores de la economía y achicar a otros. No es un programa que está diseñado para que crezca la industria, menos la industria sustitutiva de importaciones, procura una apertura mayor, más competencia y hay sectores de la pequeña industria que se van a achicar”. El dedo en la llaga. “La experiencia internacional es que las desinflaciones que se impulsan en base a esos regímenes de agregados monetarios tienden a ser más contractivas que las que se diseñan en torno al tipo de cambio. Hay algo del diseño del programa que te lleva a un crecimiento más bajo de sectores concentrados en los centros urbanos”, remarcó. Lo que viene diciendo Patricia Bullrich.

¿Por qué Milei lo invitó a la reunión? ¿Quiso marcarle la cancha a Caputo? Milei tiene un problema de exceso de entusiasmo. “Si le caíste bien hace estas cosas, no hay nada raro”, lo describe un allegado. Se habían visto el domingo a la mañana en Olivos. Desayunaron juntos. El economista estaba en la Argentina presentando su último libro, le contó que había hecho una exposición el viernes anterior en la UBA para alumnos de la facultad y Milei le pidió que llevara ese Power Point al Gabinete. La ausencia de Caputo en la reunión acrecentó las versiones de cambios. La novela termina siendo un símbolo de la debilidad de un programa sin los resultados esperados.
El veranito del triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, que quedó en primer lugar y con mayores chances de imponerse en la segunda vuelta, duró un suspiro. El riesgo país no logró mantener una caída considerable y los bonos argentinos rebotaron solo el lunes; martes y miércoles volvieron a bajar. La industria y la construcción mostraron mejoras marginales en agosto tras la fuerte caída de julio y el mercado espera un crecimiento mínimo para todo el año. Es el dato sobresaliente de la semana que arrojó el Relevamiento de Expectativas (REM) de septiembre, que ajustó sensiblemente la proyección de crecimiento del PIB en 2026 a un modesto 1,4%. Pasado mañana se publica la inflación de septiembre, que vendría con un leve repunte. Según la consultora 1816, el crédito en pesos, principal motor de recuperación que prometía el oficialismo, no repunta. Para la consultora Suramericana, los créditos vinculados al consumo, esto es personales y de tarjetas, representan el 43,3% del total de préstamos en pesos y siguen sin poder recuperarse afectados por el alto nivel de morosidad de los hogares. En el caso de los préstamos personales (20,8% del total) acumulan a septiembre una caída en términos reales del 6,7%, en tanto que los vinculados a tarjetas de crédito (22,5% del total) caen en términos reales un 12,3%. Solo el crédito hipotecario parece recuperar espacio. En septiembre subieron un 32,4% en términos reales y en el acumulado de 2026 el alza es del 13,7%. Esto se da después de que el Gobierno lanzara las licitaciones vía Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses (FGS), la famosa justicia social de la que habló Caputo. De todas maneras, por la baja participación en el total de préstamos, no alcanza para revertir el retroceso del crédito en pesos.
Quirúrgicos
Caputo habla internamente de meses complejos. Dice al Gabinete que las mejoras se verán de manera muy gradual, pero que no va a ser antes de enero. “Si lo quieren convencer a Caputo de hacer cambios al que tienen que convencer es a Milei”, explica un dirigente conocedor de las negociaciones económicas.

Eso hizo el viernes Bullrich. Estuvo dos horas y media con el Presidente, en Olivos, se sacaron una foto y la subieron a las redes sociales para desmentir distancia. Milei le dijo que se podían hacer algunos retoques, pero quirúrgicos, que coincidía en un 90 por ciento con los planteos que la senadora hacía en público. Sobre el 10 restante, Bullrich prefiere no hablarlo con su gente para cuidar la relación. Es una dependencia mutua, sobre todo del Presidente, que la necesita dentro. “Está claro que una cosa son sus partidarios y otra cosa es la coalición que hizo conmigo. Eso es algo que está reconocido”, le contó Bullrich a sus allegados. No hablaron ni de política ni de cargos, hablaron de economía. Bullrich le llevó propuestas. Milei las tomó. Se verá en los próximos días si hay receptividad o no.
El problema es el modelo. Con Caputo inamovible, según manifiesta el Presidente, no habrá cambios radicales, porque tampoco Milei cree en esos cambios. Lo que nadie puede pronosticar es si los retoques hablados alcanzarán o el modelo será la trampa de la que no podrán salir. La reunión la acordaron el lunes, en Gabinete. La invitó él.
Salvataje supremo
El Gobierno respiró aliviado el viernes cuando la Corte Suprema le desactivó el otro frente político que tenía abierto por el desafío opositor de dar de baja definitivamente el DNU 70 que estructuró jurídicamente la política económica del oficialismo. La sesión especial del jueves próximo quedó debilitada. Para la oposición terminó en un triunfo moral, de cero valor en la política. Si ya le costaba conseguir los votos para tener quórum, con la reposición de la ley de tierras que hizo el máximo tribunal quedó herido de muerte. Además, el oficialismo jugó fuerte con la convocatoria a debatir en comisión el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. “Vamos a ir igual y se verá quién es quién”, insisten en los bloques convocantes respecto de la sesión del jueves. No tienen margen para bajarse tampoco y además la sesión, aunque simbólica, les habilita una caja de resonancia para expresar sus reclamos. Va a coincidir con la marcha universitaria. Por ahora se sumarían los diputados por Córdoba y los de Catamarca, pero así y todo no alcanzarían el número. En el debate está también la emergencia en discapacidad y un alivio para deudores morosos.
El Gobierno no logró dictaminar por el proyecto de soberanía nacional y los aliados presionan para dividirlo en dos. Uno por el lado de los reclamos por Malvinas, que sería el capítulo primero, y otro con el resto de la iniciativa que contiene la creación del Consejo de Seguridad y hasta reformas en materia electoral, que van del segundo al octavo capítulo. El miércoles hubo una reunión de Martín Menem con los diputados aliados para ordenar el panorama. Por ahora el escenario está más proclive al oficialismo que a la oposición. Si cae la sesión del jueves, los libertarios se quedan con toda la semana parlamentaria.

El fallo correctivo de la Corte fue el salvataje supremo. El Gobierno había intentado varias jugadas para desactivar una sesión que se les venía encima. Pero el máximo tribunal apuró una resolución, consciente de que la caída de la ley de tierras dejaba tambaleando la estructura jurídica central de la Casa Rosada.
La Corte quedó en la mira nuevamente. “Buscamos recuperar terreno y agenda, mostrar que la manejamos nosotros y no la política”, explicaron desde una vocalía. Finalmente, el máximo tribunal descomprimió el clima político. La oposición todavía no tenía el número pero la presión social podría haberla ayudado y el Gobierno corría demasiado riesgo. En la mira quedaron las peleas internas. La fundamentación del voto en disidencia de Carlos Rosenkrantz dejó en evidencia aún más la crisis. “Nunca pasó que se critique a otro juez en una sentencia”, responden desde un despacho de Talcahuano. El magistrado acusó a sus colegas de engendrar una coartada. “La mera referencia genérica al medio ambiente no puede convertirse en una coartada para que los jueces dispongan medidas cautelares, siquiera interinas”, dejó por escrito y pidió “decoro” en la actuación de sus colegas. “Nunca visto. Podés disentir jurídicamente, pero no opinar sobre el resto”, le reprochan.
El derrotero de la causa comenzó a las pocas horas del fallo original, cuando Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti entendieron que la reacción social adversa podía ser más complicada que el costo de apurar una solución. Desde el minuto uno ambos sectores de la Corte buscaron una salida política. Encima Rosatti es malvinero. Tiene en su despacho un enorme cuadro de las islas. Trabajaron enseguida en un voto mayoritario que estuvo listo tres días antes de que Rosenkrantz expresara su disidencia. Finalmente, él presentó su voto a las 22.10 del jueves. Había podido leer los argumentos y contraatacar. El juez había sido apuntado en la previa por sus colegas de promover el fallo inicial. Desde su despacho no podían creer la acusación. “Nadie los obligó a firmar”, decían. Finalmente, el argumento central para reponer la cautelar que devolvía la vigencia de la ley de tierras fue el posible daño ambiental y no la afectación de la soberanía que había argumentado el Centro de Ex Combatientes de La Plata. Con conjueces por falta de acuerdo, el máximo tribunal dijo que debía “asegurar la tutela judicial efectiva, y evitar la producción de daños irreparables”.

Más allá de los argumentos, en los hechos, fue una salida política. Ahora queda para el Gobierno resolver de una vez ese DNU. En la Corte todavía está la causa iniciada por la CGT por la reforma laboral incluida en ese decreto. Se viene otra decisión compleja. Hubo cuestiones que no se trataron en la ley posterior sancionada en febrero pasado, que quedaron afuera para apurar la negociación, pero ya estaban en el DNU 70. Se trata del artículo relacionado con el pago de cuotas, aportes periódicos o contribuciones de los trabajadores a los sindicatos. La Corte ya está en condiciones de resolver porque ya emitió dictamen favorable al planteo sindical el procurador Eduardo Casal. ¿Le dará el máximo tribunal un triunfo simbólico al sindicalismo? En términos políticos, el DNU 70 sigue siendo un problema sin resolver para el Gobierno.
El Papa y las invitaciones que no llegan
El otro frente de batalla inmediato que se le abrió a Milei es la visita del papa León XIV. La Iglesia argentina encendió las críticas a la política económica en la última semana. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dijo que el Papa va a encontrar una “Argentina herida y donde la descalificación está en el orden del día”. Solía ser moderado en sus homilìas patrias ante Milei. Le contestó Caputo con un retuit de un colaborador suyo, Felipe Núñez, que dijo que como católico “estaba cansado de este tipo” y le pidió “menos política”.
La falta de invitaciones a todo el arco político sigue generando mucho malestar. Es posible que por su amistad con Victoria Villarruel, García Cuerva la termine invitando a la celebración en la Catedral Metropolitana ante la negativa de la Casa Rosada. El Gobierno todavía no definió cómo va a ser la celebración con la sociedad civil prevista para el domingo 8 de noviembre, a la noche, en el ex CCK. El presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, había pedido un amplia convocatoria que incluyera a los ex presidentes. El Gobierno no lo aceptó. Colombo tuvo que encarrilar la relación vía Mara Gorini, la colaboradora de Karina Milei que está a cargo del contacto con la Iglesia ante la falta de consenso con las principales áreas de Cancillería. La iglesia quiere evitar que conviertan esa ceremonia en un acto libertario. Aún no salieron las invitaciones para la oposición pero al menos reclaman que estén representados todos los espacios políticos, vía presidentes de partidos o presidentes de bloques parlamentarios.

Los temas del Papa son todos contrarios a Milei, por naturaleza. Hay un factor clave. El principal contradictor de Donald Trump en el mundo es León XIV. En la Argentina, el Papa hablará sobre la regulación de la inteligencia artificial, del medio ambiente, de discapacidad y de la justicia social. Milei surfeará el conflicto. La visita se dará cuatro días después de las elecciones en Estados Unidos que pegará fuerte en caso de una derrota republicana en la economía argentina. Después del Papa vendrá JD Vance, el vicepresidente norteamericano, que viene liderando la carrera por la nominación republicana ante Marco Rubio.
Lecciones de Brasil: ¿la hora de los influencers?
El resultado de la primera vuelta en Brasil da pocos indicios para predecir el escenario electoral local pero sirve para analizar el presente. En lo inmediato, Milei ganó. Apostó tempranamente por Flavio Bolsonaro, incluso agravando la relación diplomática entre ambos países, y le salió bien. El Gobierno reivindica como valor los contornos claros que muestra el Presidente a diferencia del resto de la oposición, que se muestra difusa en su discurso. Si hay algo claro son los bordes de Milei. Eso no quiere decir que se pueda trasladar el resultado a un año de la elección. Algo que dejó como lección para el Gobierno la elección en Brasil es que la micro importa, mucho más que la ideología y la macro. Lula reaccionó tarde. Anunció recién poco antes de los comicios una suba del 15% al programa Bolsa Familia, congelado desde el 2023. El aumento recién se cobrará el 19 de octubre, una semana antes de la segunda vuelta.
El Gordo Dan, el ministro sin cartera, tuiteó elogios hacia Nikolas Ferreira, que fue electo diputado por el partido de Bolsonaro con más de 3 millones de votos. Tiene 30 años y 22 millones de seguidores en Instagram. ¿Será que Daniel Parisini se querrá candidatear y esta vez les toca a los representantes de Las Fuerzas del Cielo? Mensaje para Karina Milei.
El fenómeno de los influencers en Brasil tuvo un rol central en esta campaña pero no parece ser propiedad de la derecha. Están parejos. Un reciente informe elaborado por Pedro Burgos, especialista en IA, cruzó los seguidores en Instagram de los 513 diputados electos con la cantidad de votos que sacaron. Su tesis es que los influencers que traccionan votos lo hacen en votantes jóvenes y que no tiene que ver con un fenómeno de izquierda o derecha. En el mismo estado, por cada 10 seguidores, eso se traducía en un voto y medio. Además de Ferreira, otro ejemplo fue Lucas Pavanato, del Partido Liberal, que con 5,5 millones de seguidores sacó 3 millones de votos. Del otro lado, por un espacio aliado al PT, Erika Hilton, con 5,1 millones de seguidores obtuvo 1,4 millones de votos y otro caso fue el de Ana Elisa, del PT, con 21 años, 2,3 millones de seguidores y 524.219 votos. No siempre una gran cantidad de seguidores se traduce en votos. Marcos Feliciano del PL tiene 3,6 millones de seguidores y sacó 122 mil votos o André Janones con 2,8 millones de seguidores que obtuvo 79 mil votos. Lo que impacta no es si es de izquierda o de derecha, sino que la clave está en el poder de los influencers en el votante joven. Hasta 34 años, diez veces más de seguidores se traduce en 2,3 veces más de votos. Es un tema a atender en la Argentina porque el padrón de jóvenes habilitados para votar pasó de representar el 50% el año pasado a 53% entre los menores de 40 años.
Alberto Ades,Javier Milei,Dólar
POLITICA
La producción muestra señales de recuperación, pero el pesimismo en las redes

Algo comenzó a moverse en los últimos meses en la conversación de los argentinos en redes sociales sobre el presente y el futuro de la producción nacional.
En medio de un clima económico dominado por el escepticismo, la discusión sobre el rumbo de los sectores productivos comenzó a mostrar señales de recuperación, aunque todavía insuficientes para revertir el pesimismo acumulado.
La mejora alcanza a varios de los sectores que el gobierno de Javier Milei considera estratégicos para su modelo económico: minería, tecnología, energía e incluso la industria, uno de los rubros más golpeados por la crisis del consumo y la actividad.
Sin embargo, el repunte todavía se encuentra lejos de los niveles de valoración de un año atrás, una distancia que pone en duda la capacidad de recuperación del sentimiento productivo durante los próximos meses.
Para el Gobierno, la evolución de estos indicadores constituye una señal relevante de cara a las elecciones presidenciales de 2027, cuando la discusión económica volverá a ocupar el centro de la disputa política.
Una luz tenue al final del túnel
El análisis de Monitor Digital sobre la conversación de los argentinos en redes sociales revela un dato alentador para el oficialismo: seis de los siete sectores productivos mejoraron su sentimiento durante septiembre respecto de agosto.
La única excepción fue el campo, aunque el agro consiguió mantenerse ligeramente por encima de la neutralidad.
También la tecnología regresó a terreno positivo, mientras minería, industria, servicios, energía y finanzas redujeron sus niveles de negatividad.
Sin embargo, la recuperación adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva histórica.
La producción nacional continúa atrapada en un clima digital predominantemente negativo, con niveles de rechazo que todavía superan ampliamente los registrados en años anteriores.
Es decir, septiembre dejó una mejora extendida entre los sectores productivos, pero la recuperación mensual todavía no alcanza para revertir el deterioro acumulado.
Un largo y fatigoso recorrido
En septiembre de 2022, el sentimiento sobre la producción nacional se encontraba en terreno favorable, alrededor de +10 puntos en el índice NSR.
Desde entonces, la conversación digital recorrió un camino sinuoso, con sucesivas caídas y recuperaciones que nunca consiguieron consolidar una tendencia positiva.
Durante 2024, ya bajo la presidencia de Javier Milei, el indicador protagonizó un repunte significativo y regresó a valores próximos a la neutralidad, incluso ligeramente positivos.
Pero el alivio duró poco.
Entre finales de 2024 y comienzos de 2025, el sentimiento volvió a deteriorarse hasta niveles cercanos a -35 puntos.
Durante marzo de 2026, la negatividad volvió a profundizarse y empujó el indicador hasta aproximadamente -40 puntos NSR.
A partir de entonces comenzó una recuperación parcial que ubicó el sentimiento de septiembre alrededor de -33 puntos.
Esta trayectoria expone dos fenómenos simultáneos: la tendencia histórica continúa siendo negativa, pero los últimos meses muestran una estabilización y una mejora parcial.
Una proyección estrictamente teórica permite imaginar una recuperación gradual de la valoración digital sobre la producción nacional.
Si esa tendencia se consolida, podría aportar condiciones más favorables para el Gobierno en la antesala electoral de 2027.
Tecnología y campo, al frente
La recuperación no avanza a la misma velocidad entre los diferentes sectores productivos.
Tecnología muestra una de las evoluciones más favorables: después de atravesar períodos con sentimientos cercanos a -20 puntos durante 2026, consigue regresar a valores positivos en septiembre.
El campo conserva una posición relativamente privilegiada, con oscilaciones alrededor de la neutralidad y un cierre de septiembre ligeramente positivo.
Por su parte, la minería protagoniza una recuperación considerable, desde niveles próximos a -60 puntos hasta valores cercanos a -20.
La industria y los servicios también mejoran, aunque sus indicadores permanecen aproximadamente entre -25 y -30 puntos NSR.
En el extremo más desfavorable aparecen energía y finanzas, con balances negativos que todavía rondan los -55/-60 puntos.
De esta manera, la recuperación presenta velocidades muy diferentes, con sectores que consiguen escapar del rechazo y otros que apenas logran reducirlo.
Una mejora que alcanza al corazón productivo
El análisis mensual permite identificar con mayor precisión dónde se concentra la recuperación.
Minería lidera la mejora de septiembre, con un avance del 10,5%, seguida por tecnología, con una suba del 7,6%.
También progresan energía (+3,9%), industria (+2,8%), servicios (+2,6%) y finanzas (+2,6%).
El campo constituye la única excepción, con una caída del 1%.
Pero el dato más relevante no aparece necesariamente entre los sectores con mayores recuperaciones.
Industria y servicios concentran el 65,8% de toda la conversación digital sobre la producción nacional, y ambos mejoran simultáneamente.
Esto significa que el repunte comienza a alcanzar al corazón del debate productivo, más allá de la minería y la tecnología, dos actividades con menor participación relativa en las menciones.
Sin embargo, la amplitud de la recuperación no equivale a una reversión del sentimiento.
Seis sectores mejoran, pero solamente dos terminan septiembre en terreno positivo.
La diferencia resulta fundamental: la conversación productiva reduce su pesimismo, pero todavía no consigue transformarlo en optimismo.

Un repunte que todavía arrastra las deudas del pasado
La comparación entre los últimos cinco septiembres introduce una advertencia sobre la magnitud real de esta recuperación.
Todos los sectores productivos presentan en septiembre de 2026 sentimientos inferiores a los registrados en el mismo mes de 2022.
La industria constituye uno de los ejemplos más representativos.
En septiembre de 2022, su valoración era ligeramente positiva. Durante 2023 ingresó en terreno negativo, recuperó parcialmente posiciones en 2024 y volvió a deteriorarse durante 2025 y 2026.
Servicios presenta una trayectoria similar, mientras finanzas acumula uno de los retrocesos más pronunciados, desde aproximadamente +15 puntos en 2022 hasta valores próximos a -55 en 2026.
Energía también registra una caída importante respecto de 2022, aunque conserva niveles relativamente estables desde 2023.
Minería presenta un recorrido más volátil: cayó fuertemente en 2023, consiguió regresar a terreno positivo en 2024 y posteriormente volvió a retroceder. Septiembre de 2026, sin embargo, muestra una mejora interanual.
Por su parte, tecnología conserva una de las mejores posiciones relativas, aunque permanece lejos de sus registros positivos de 2022 y 2024.
Finalmente, el campo sostiene una valoración comparativamente favorable, pero también inferior a la de cuatro años atrás.
En definitiva, la recuperación de septiembre abre una ventana de expectativas para el Gobierno, aunque todavía no modifica el balance histórico del sentimiento productivo.
La conversación digital comienza a mostrar señales de alivio, pero el camino hacia una percepción favorable de la producción nacional continúa siendo largo.
Y en un país donde la economía condiciona buena parte del humor social y político, el oficialismo necesita algo más que una mejora estadística.
Más bien necesita, digamos, que esa recuperación consiga instalarse en la percepción cotidiana de los argentinos.
economía hoy, Producción
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