ECONOMIA
El Gobierno busca encapsular la suba del riesgo país para evitar un impacto en el dólar y la actividad

El fuerte aumento del riesgo país se mantiene como el dato más relevante y al mismo tiempo preocupante que enfrenta la economía argentina. Más allá de las distintas lecturas sobre los motivos que llevaron a este indicador por encima de los 900 puntos básicos esta semana, hay algo indiscutible: creció la desconfianza y los inversores se encuentran en pleno desarme de posiciones en activos locales. Los bonos en dólares ya cayeron alrededor de 20% desde sus máximos y los actuales precios reflejan el temor a un futuro default de la deuda. Esta caída también muestra un elevado temor del mercado sobre el futuro de Javier Milei.
Ahora las chances implícitas de reelección que surge de los precios se encuentra en solo 45 por ciento. “Parece una sobrerreacción, teniendo en cuenta que las chances que otorgan las encuestas a la continuidad del Gobierno se ubican en el 50%”, explicó el economista Fernando Marull en su último reporte semanal.
Para “la calle” el riesgo país es un dato casi intrascendente. Sin embargo, también tiene un impacto en el estado de ánimo porque funciona como un termómetro. Un incremento como el observado en los últimos tres meses es un síntoma que algo no anda del todo bien. Y sobre todo proyecta problemas hacia adelante.
Pero además del impacto sobre las expectativas, la salida de inversiones de activos argentinas también amenaza a otra variable clave: el dólar. Por ahora el Gobierno logró encapsular la suba del riesgo país para que no se traslade al tipo de cambio. En otras épocas la relación era directa: la suba del riesgo país tenía tarde o temprano su correlato en una devaluación.
Por ahora el Gobierno logró encapsular la suba del riesgo país para que no se traslade al tipo de cambio
Luis “Toto” Caputo ya aclaró que la manera de encarar esta desconfianza es siendo todavía más ortodoxo. “Si empezamos a escuchar a los que nos dicen que salgamos a gastar y perdemos el equilibrio fiscal sería un desastre”, explicó el ministro de Economía.
Giro pragmático
Las medidas anunciadas en los últimos días mostraron un giro pragmático del equipo económico, ahora más empático con las dificultades de las Pymes. Las empresas, sin embargo, precisan sobre todo aumentar sus ventas más que alivios financieros que no dejan de ser bienvenidos.

A diferencia de otras épocas, hoy el mercado cambiario tiene mucha más oferta y eso ayuda a mantener al dólar bajo control. Acelerar la suba del tipo de cambio como sugieren algunos en medio de la caída de los bonos tendría un resultado catastrófico. Provocaría más nerviosismo del mercado y un impacto negativo en la inflación y finalmente en la actividad.
Lo más preocupante de este deterioro financiero es que sucede cuando todavía falta casi un año para las elecciones presidenciales. A priori, era razonable esperar que ocurriera más cerca de mitad de año, quizás un par de meses antes de las PASO. Pero los tiempos se adelantaron.
La derrota de Flavio Bolsonaro resultó un golpe fuerte para los activos argentinos. Muchos fondos de inversión habían apostado fuerte a una victoria y el resultado de la primera vuelta parecía darles la razón. Pero todo se dio vuelta de manera súbita en el balotaje, con una inesperada victoria de Lula Da Silva.

Las pérdidas fueron millonarias y quedó un mensaje flotando: es preferible no tomar grandes riesgos antes de una elección tan pareja. Muchos inversores son los mismos que ya se quemaron en Argentina con la derrota de Mauricio Macri en 2019. Esto explica por qué casi no aparecen compradores de peso para posicionarse antes de la elección del año próximo.
Intención de voto
En la medida que Milei se mantenga por debajo del 40% de intención de voto y no repunte será difícil que se produzca un rally de bonos, es decir una disminución significativa del riesgo país. La pregunta, por lo tanto, es de qué depende esa mejora en el apoyo al Presidente.
La frase de Bill Clinton en la campaña presidencial norteamericana en 1992 responde a la perfección este enigma: “Es la economía estúpido”. En circunstancias normales, que la actividad crezca un punto más o menos es intrascendente. Pero en este contexto pasó a tener una importancia crucial. Si se recupera el consumo, mejoran los salarios y el empleo las chances de Milei crecerían automáticamente.
Luego de la fuerte caída de 2,8% que sufrió la economía en julio, el mes siguiente casi no reaccionó y sí hubo una mejora especialmente en el sector de la construcción, que en septiembre trepó 7,8%. En la consultora LCG hablaron de un rebote en forma de “V” para el sector. Sin embargo, se trataría de un rebote de corto vuelo. Los datos preliminares de octubre son mixtos y noviembre vendría complicado por la gran cantidad de feriados. La economía terminará el año con una mejora marginal bastante inferior al 1 por ciento.
La inflación no sube, pero tampoco cede
La inflación se mantendría en octubre y posiblemente noviembre apenas por debajo del 2 por ciento. Es una disminución insuficiente para impulsar una mejora de los salarios reales que realmente se note. Además, como sigue cayendo el empleo privado hay poco incentivo en las empresas para subir sueldos.
Caputo ya no defiende los números de la economía, pero igual se muestra confiado en una reelección de Milei: “No creo que los argentinos quieran volver al pasado, porque ya sabemos que fue un desastre”. Se trata, en realidad, del gran activo que tiene Milei: sus posibles contrincantes kirchneristas tienen un nivel de rechazo similar o incluso mayor.

El Gobierno encara el 2027 con escaso margen de maniobra y muchos peligros, tanto internos como externos. La derrota republicana en las elecciones de Estados Unidos la última semana tampoco ayuda. El escenario más probable de cara al 2027 es el de una elevada dolarización. Las dudas respecto a un nuevo apoyo del Tesoro norteamericano son razonables. No es lo mismo encarar el año electoral sabiendo que está la billetera de Scott Bessent que no tenerla.
Pero hay otros desafíos. Una baja del precio del petróleo, esperable para el año próximo, reduce la presión inflacionaria a nivel global. Pero para Argentina tiene otra lectura, ya que implicaría menos ingreso de divisas por exportaciones de energía.
Por otra parte, es probable que haya menos colocaciones de bonos por parte de empresas y provincias, ante un menor apetito por riesgo argentino. Esto también reducirá el ingreso de dólares en 2027.
El próximo año empieza, por lo tanto, con un doble desafío para el Gobierno: tener los dólares necesarios para evitar nuevas presiones cambiarias, pero al mismo tiempo hacer frente al pago de deuda.
Esto eleva la cantidad de divisas necesarias para llegar a las elecciones a no menos de USD 50.000 millones: la mitad para evitar una escalada del tipo de cambio y la otra mitad para hacer frente a los vencimientos.
Y en medio de semejante panorama todavía la política plantea más preguntas que respuestas: ¿al final habrá PASO?, ¿el kirchnerismo tendrá un candidato de unidad?, ¿Patricia Bullrich irá en la fórmula con Milei o quiere abrirse?
Sin respuestas clara a estos interrogantes se hace todavía más difícil proyectar cómo se comportará la economía en un clima de incertidumbre extrema.
Wall Street,Vaca Muerta,NYSE,petróleo,energía,mercados,Argentina,finanzas,extracción,economía
ECONOMIA
Clima de Negocios: en medio del ruido financiero, los empresarios locales siguen de compras y miran atentos una norma del Gobierno






El mercado de M&A
“Los locales saben jugar el partido y saben que siempre hay oportunidades” (Aquino)
La última ola de argentinización se explica con una compleja capa de argumentos que mezclan contextos geopolíticos y económicos locales y globales, incluidas guerras, tanto las reales como los aranceles
Buenos Aires,Obelisco de Buenos Aires,contrato de compraventa,mercado inmobiliario,sala de reuniones
ECONOMIA
Celebra Río Negro: comenzó la soldadura del gasoducto que conectará Vaca Muerta con el Golfo San Matías para exportar GNL

San Matías Pipeline (SMP) comenzó las tareas de soldadura de los caños destinados a la construcción del gasoducto dedicado a la exportación de GNL que conectará Vaca Muerta con el Golfo San Matías. El nuevo hito marca el avance de la obra hacia una nueva etapa, luego del traslado y distribución de las cañerías desde el Puerto de San Antonio Este hacia los distintos puntos de la traza.
Los trabajos fueron visitados este sábado por el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy (SESA), el consorcio de empresas integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%).
La primera soldadura se realizó en el frente de obra denominado Spread Sur, a la altura del kilómetro 223, en las inmediaciones del cruce con el río Negro. El proceso utiliza tecnología automática que se desarrolla en dos etapas, una interna y otra externa. La utilización de estos sistemas permite avanzar con la unión de los tubos de 36 pulgadas de diámetro que conformarán el ducto. A lo largo de toda la traza se estima que se realizarán aproximadamente 39.334 soldaduras completas.
Consolidación de un proyecto
“El comienzo de estos trabajos en los plazos previstos consolida nuestro desafío de conectar el potencial de Vaca Muerta con el mercado global de GNL, posicionando a la Argentina como un proveedor clave de energía confiable para el mundo”, dijo Freyre.
Por su parte, el gobernador Weretilneck destacó: “Con el inicio de las soldaduras de este gasoducto damos otro paso concreto para conectar Vaca Muerta con nuestra costa y llevar la energía argentina al mundo. Esta transformación ya se ve en el puerto, en el movimiento de los caños y en los frentes de obra. Llegar hasta acá requirió planificación, trabajo conjunto y una Provincia que ofrece previsibilidad, seguridad jurídica y cumple sus compromisos”.

Junto con los avances en su construcción, el proyecto impulsa la actividad económica y el empleo local. Hasta el momento, San Matías Pipeline contrató 170 empleados y 98 proveedores rionegrinos para el suministro de bienes y la prestación de servicios vinculados; entre ellos, transporte, provisión de herramientas, ropa de trabajo, servicios para campamentos y prestaciones de salud. Las compras a proveedores en esta parte del proyecto ascienden a $43.790 millones.
Consorcio multiempresario
San Matías Pipeline (SMP) es un consorcio conformado por las mismas empresas y participaciones que SESA. El gasoducto contempla la utilización de aproximadamente 40.000 caños de unos 12 metros de longitud cada uno, para una extensión total de 472 kilómetros y con una capacidad de transporte de hasta 27 millones de metros cúbicos de gas natural por día. La construcción del gasoducto demandará una inversión estimada de USD 1.300 millones y se prevé que esté finalizada hacia mediados de 2028.

Para financiar su construcción, SMP concretó un préstamo sindicado por USD 900 millones, bajo la modalidad Project Finance, estructurado por los bancos Citi, J.P.Morgan, Santander e Itaú, quienes integran el sindicato de bancos conjuntamente con BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China. La operación, acordada a siete años de plazo y con tres de gracia, permitirá financiar cerca del 70% de la inversión prevista; el monto restante será cubierto mediante aportes de capital de las compañías accionistas.
El proveedor de los caños de SMP es la empresa india Welspun. La contratista principal, el consorcio UT SICIM-Víctor Contreras.
El gasoducto se integra al proyecto de Southern Energy, que apunta a posicionar a la Argentina como nuevo proveedor en el mercado mundial de GNL. Los dos buques de licuefacción que el consorcio instalará en Río Negro, “Hilli Episeyo” y “Esperanza”, comenzarán a operar en 2027 y 2028 respectivamente y tendrán una capacidad de producción conjunta de 6 millones de toneladas anuales de GNL. SESA prevé inversiones superiores a USD 15.000 millones a lo largo de 20 años y exportaciones por USD 20.000 millones entre 2027 y 2035.
ECONOMIA
Alerta en la industria de maquinaria agrícola: crecen las importaciones y los fabricantes locales acumulan deudas y cierres

La industria nacional de maquinaria agrícola atraviesa uno de sus momentos más difíciles en años. Tres de las empresas más reconocidas del país —Pauny, Metalfor y Vassalli— acumulan deudas millonarias, atrasos salariales y producción reducida, en un mercado que desde abril de 2025 enfrenta además la competencia de equipos importados, tanto nuevos como usados. En el sector, la ecuación se repite: mientras los patentamientos de tractores, cosechadoras y pulverizadoras prácticamente no crecen, los fabricantes locales pierden terreno frente a una oferta externa que llega a precios que la producción doméstica no logra igualar.
Los números de octubre reflejan parte de esa parálisis. Según la División de Maquinaria Agrícola de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), durante ese mes se registraron 551 patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras, una baja del 0,5% frente a las 554 unidades de octubre de 2025. El acumulado de los diez primeros meses del año llegó a 5.649 unidades, un 0,7% menos que las 5.689 del mismo período del año anterior. El mercado, en términos agregados, está estancado.
Al interior de ese número plano conviven tendencias dispares. Los tractores sumaron 441 patentamientos en octubre, una suba del 3,3% interanual, mientras que las cosechadoras registraron 66 unidades, con un alza del 1,5% respecto de igual mes de 2025. Las pulverizadoras, en cambio, cayeron con fuerza: 44 unidades patentadas en octubre representan una baja del 29% frente a las 62 de octubre del año pasado, el retroceso más pronunciado del mes dentro del sector.
Metalfor pidió su concurso preventivo
El caso más reciente es el de Metalfor. La fabricante de maquinaria agrícola con sede en Marcos Juárez, Córdoba, solicitó la apertura de su concurso preventivo, según confirmó la propia compañía mediante un comunicado oficial. La decisión apunta a ordenar sus obligaciones financieras dentro del marco legal y proteger la continuidad operativa de una empresa que arrastra meses de deterioro acelerado.

Al momento de la presentación, Metalfor mantenía deudas con 23 entidades bancarias por $ 52.000 millones, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De ese total, aproximadamente $ 22.000 millones se ubicaban en categorías de seguimiento especial a alto riesgo de insolvencia. Además, la firma registraba 558 cheques rechazados por $ 5.348 millones, de los cuales había cancelado apenas el 11%. Sus plantas en Marcos Juárez y en el estado brasileño de Paraná operaban al 50% de la capacidad instalada.
En julio de 2026, antes de la presentación concursal, la compañía ya había solicitado la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba por el atraso en el pago de salarios a sus 600 empleados directos. A fines de 2025, Metalfor había recibido un préstamo de USD 50 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), el banco de desarrollo del gobierno de Estados Unidos, en el marco de la reactivación del vínculo financiero bilateral. El crédito, a ocho años de plazo con dos de gracia, no logró frenar la espiral de deterioro.
Pauny: trabajadores tomaron las plantas en Córdoba y en Santiago del Estero
Este miércoles la crisis de Pauny escaló. Los trabajadores de la planta principal en Las Varillas, Córdoba, decidieron en asamblea hacer retención de tareas y permanecen en el establecimiento con un cartel que dice “Fábrica tomada”. En La Banda, Santiago del Estero, donde se fabrican las autopartes que luego se ensamblan en Córdoba, medio centenar de operarios ocuparon las instalaciones en las primeras horas del día y advirtieron que no se retirarán hasta obtener una respuesta concreta de la compañía. Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), seccional San Francisco, aclararon que se trata de una retención de tareas y no de una toma formal.
El reclamo es el mismo en los dos establecimientos: la empresa adeuda dos meses de salarios a sus más de 450 empleados, y no tiene al día la obra social ni la ART. Los trabajadores señalan que los problemas en el cobro de haberes se arrastran desde hace un año y medio, pero que la situación se agudizó en las últimas semanas. La decisión llegó luego de varias audiencias infructuosas entre representantes de la empresa y la delegación sindical, en las que no hubo ningún compromiso concreto de pago.
La fabricante —que en su sitio web afirma producir seis de cada diez tractores que circulan en el país— acumula 146 cheques rechazados por $ 1.028,4 millones en la Central de Deudores del BCRA. A partir de septiembre, la planta redujo su actividad a tres días semanales. Entre las opciones que se estudian figuran la incorporación de un grupo inversor, un concurso preventivo o una inyección de capital externo, sin que se descarte una venta total o parcial de la compañía.
Fuentes del gobierno provincial de Córdoba apuntaron a dos factores para explicar la crisis: la apertura de importaciones, que facilitó el ingreso de tractores de origen chino a precios que la industria local no puede igualar, y un problema de capital de trabajo que impide cumplir compromisos pese a tener pedidos en cartera. “Aunque menor, todavía tienen mercado, tienen tractores para entregar”, indicaron esas fuentes, citadas por Infobae.
Vassalli busca recuperar su actividad
La historia de Vassalli agrega otro capítulo a este panorama. La fabricante de cosechadoras de Firmat, Santa Fe, fundada en 1949 por Roque Vassalli, fue durante décadas uno de los símbolos de la industria metalmecánica argentina: llegó a producir alrededor de 1.000 cosechadoras por año en su mejor época. Su trayectoria, sin embargo, estuvo marcada por sucesivas crisis, cambios de propietarios y dificultades para sostener una estructura industrial competitiva frente a los grandes fabricantes internacionales.
La debacle más reciente se profundizó a partir de 2023, cuando la sequía, la falta de financiamiento, la inestabilidad cambiaria y la inflación deprimieron el mercado. La empresa llegó a suspender la toma de nuevos pedidos para poder cumplir con los compromisos asumidos. En 2024, la familia Marsó adquirió la compañía con la promesa de reactivar la producción, pero el intento naufragó. Durante 2025 comenzaron los atrasos salariales, los proveedores suspendieron entregas y hacia fines de ese año la planta quedó paralizada.

A comienzos de junio de 2026, Vassalli acumulaba 869 cheques rechazados por aproximadamente $ 1.337 millones, además de obligaciones incumplidas con trabajadores y proveedores. La salida de la familia Marsó y el ingreso de un grupo empresario encabezado por Roberto Santiago Chinelli se formalizaron a fines de agosto mediante una operación por un valor simbólico de un dólar, con el compromiso de asumir los pasivos y trabajar en la recuperación de la fábrica. Durante octubre aparecieron algunas señales de reactivación, con fabricación de equipos y ampliación de jornadas para parte del personal, aunque el proceso todavía debe demostrar que puede sostenerse.
El registro de ACARA no permite hablar de una recuperación comercial consolidada: entre enero y octubre, Vassalli patentó apenas una cosechadora, frente a las once del mismo período del año anterior, una caída del 90,9%. La comparación es, en parte, anecdótica —la empresa atravesó una paralización prácticamente total y un cambio de propietarios—, pero los patentamientos actuales no reflejan lo que podría ocurrir si consigue recuperar la producción.
Crece la importación de maquinaria nueva
La presión de la competencia externa no es uniforme en todos los segmentos, pero en tractores es donde más se siente. Según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) -correspondientes al segundo trimestre de 2026- de las 1.467 unidades de tractores vendidas en ese período, 419 fueron importadas, lo que representa el 28,6% del total. En términos de facturación, los tractores importados explicaron el 34,9% de los ingresos del segmento: $ 88.637,9 millones de un total de $ 253.938,5 millones. El precio promedio de un tractor importado fue de $ 211.546,4 miles, frente a $ 157.729,5 miles de uno nacional. Mientras las unidades importadas crecieron un 31,3% interanual, las nacionales cayeron un 34,2 por ciento.
En cosechadoras, el cuadro es distinto. De las 229 unidades vendidas en el segundo trimestre, 36 fueron importadas (15,7% del total), con una caída interanual del 45,5% frente al retroceso del 15,4% de las nacionales. En implementos, en cambio, los importados crecieron un 18,2% interanual, con una participación del 14,6% en unidades y del 30,6% en facturación. El INDEC no desagrega la venta de sembradoras entre origen nacional e importado por resguardo del secreto estadístico: en el segundo trimestre se vendieron 616 unidades, con una facturación de $ 175.210,2 millones.
La Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros equipamientos agrícolas e industriales (AFAT) reconoció que el ingreso de tractores asiáticos “es un fenómeno que seguimos de cerca y que nos preocupa desde lo comercial”, aunque aclaró que actualmente no cuenta con estadísticas que permitan cuantificar su participación real en el mercado.

AFAT también introdujo un argumento que va más allá del precio: la disponibilidad de repuestos, el servicio de posventa y el respaldo al productor durante toda la vida útil de la máquina también forman parte de la ecuación competitiva, y son variables en las que la industria nacional busca diferenciarse.
La importación de maquinaria usada también presiona al mercado
A la competencia de los equipos importados nuevos se suma un vector adicional. El Decreto 273/2025, publicado en el Boletín Oficial en abril de 2025, eliminó el Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU) como requisito previo para el ingreso de maquinaria usada al país y lo reemplazó por una declaración jurada a cargo del importador. La medida fue presentada como una herramienta para reducir costos de producción y facilitar la renovación del parque de maquinaria agrícola.
El impacto fue inmediato. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el ingreso de maquinaria agrícola usada a través del puerto de Zárate registró un crecimiento superior al 250% en los primeros 10 meses de 2026: 214 equipos ingresaron al país en ese período, frente a los 61 inspeccionados en el mismo lapso de 2025, una diferencia de 153 unidades. Los equipos llegaron principalmente desde Estados Unidos y la Unión Europea y debieron cumplir con controles fitosanitarios y de limpieza antes de su liberación.
En términos absolutos, el volumen de maquinaria usada importada todavía es reducido en comparación con la venta mensual de maquinaria patentable, pero la tendencia al alza plantea interrogantes sobre su incidencia futura en un mercado donde los fabricantes nacionales ya enfrentan dificultades para competir en precio.
agricultura,campo,cosecha,cosechadora,tractor,maquinaria,cultivo,granja,vista aérea,trabajo
POLITICA3 días agoEl embajador de EEUU ratificó el apoyo de Trump a la Argentina tras la derrota republicana: “Nuestro compromiso es firme”
INTERNACIONAL3 días agoSantiago Peña renunció a la Presidencia de Paraguay por el escándalo del Ueno Bank
POLITICA3 días agoIntendentes reclaman al Gobierno una mejor distribución de los subsidios al transporte y amenazan con ir a la Corte Suprema

















