Connect with us

POLITICA

El Indio Solari y la pregunta política que queda abierta

Published

on



¿Qué está pasando en la Argentina? ¿Cuántas Argentinas se mueven en paralelo? ¿Cuál es la Argentina que define la elección de 2027? La semana que concluyó con la muerte y despedida final del Indio Solari contiene episodios clave que sintetizan esas tres preguntas en una: ¿quién tiene hoy el poder de representar? Es decir, de captar la sensibilidad de una sociedad fragmentada y escurridiza, subterránea pero quizás mayoritaria, ruidosa digitalmente pero tal vez menos voluminosa, y dividida en dos, o más, por los efectos colaterales de la corrección macroeconómica, con unas partes castigadas y otras, más o menos beneficiadas.

Esa movilización “solarista” acorrala contra las cuerdas sobre todo al kirchnerismo, y al peronismo en general, pero también al mileísmo.

Advertisement

Además de la “misa ricotera”, hay otros tres hechos clave de la última semana que disparan la cuestión central de si hay alguien capaz de representar. En ese caso, interpelan a Patricia Bullrich y Mauricio Macri y a Juan Grabois y el conglomerado progresista extremo.

¿Milei ya no la ve?

La pregunta sobre la representación es una pregunta política central que deja en el aire la “misa ricotera” en homenaje a Solari. Para el proyecto de Javier Milei, es un interrogante clave. La continuidad de la reorientación de la Argentina hacia una matriz económico-productiva y social sostenible tiene como requisito el apoyo de buena parte de la sociedad. ¿La pervivencia de sectores populares abigarrados y con una experiencia común de marginalidad, como la que se vio el fin de semana, representan un riesgo para esa sostenibilidad?

Advertisement

Sin apoyo popular, el reformismo mileísta enfrenta peligros parecidos al del reformismo menemista: una oleada transformadora que no alcanza la popularidad de sus resultados y se revierte ante la primera alternancia política. Tuvieron que pasar casi veinticinco años para que el balance histórico echara luz sobre la potencia constructiva del reformismo menemista.

Una modernización de la Argentina sin precedentes, en parte, con efectos colaterales negativos. El paso siguiente no era volver atrás, sino una elevación más virtuosa que corrigiera los déficits de ese proceso. El kirchnerismo inaugural de Néstor Kirchner optó por la reversión casi completa del mejor legado de esos años.

Por eso la aparición el fin de semana de ese río de gente demandando deudas históricas es una señal de alarma. No están en sintonía con el oficialismo libertario. Surge una pregunta necesaria: ¿Milei y el mileísmo siguen captando y representando como en 2023 algo de la insatisfacción de los sectores que apostaron a un sueño de movilidad social acotado, pero algo más posible, con la libertad módica de las aplicaciones y la bicicleta a cuesta?

Advertisement

La hazaña 2023 de Milei fue su transversalidad social: logró quedarse con parte del voto históricamente peronista del conurbano bonaerense. Macri y Pro no habían logrado conquistar esa cumbre: no pudieron convertirse en una derecha popular. Milei lo hizo. ¿Lo sigue haciendo? Esa es la cuestión.

¿Kirchnerismo ciego y sordo?

Este fin de semana, la “misa ricotera” fue un caudal masivo y de carácter federal de argentinos de varias generaciones, todos con alguna idea común que Solari representó como ninguno, con voluntad de ocupar la calle. Unas patas en la fuente de nuevo cuño que trajeron a la superficie una visión de la Argentina que venía perdiendo lugar en el espacio público: están ahí, pero no se los estaba viendo. Por Solari, volvieron a primer plano. Un millón de personas movilizadas espontáneamente hasta Villa Domínico, Avellaneda, el corazón del conurbano bonaerense: es el sueño del pibe de cualquier político que busca representar.

Advertisement

Contrasta con la impotencia de sindicalistas influyentes, de organizaciones piqueteras adelgazadas por el ozempic Pettovello, del kicillofismo y del kirchnerismo de Cristina y Máximo Kirchner: no hay convocatoria de la institucionalidad peronista en general, por más aparateada que esté, que logre esa escala de movilización. Hay conciencia de eso entre la dirigencia kirchnerista y sindical: tanto que la CGT ni siquiera se atreve a convocar a paros y movilizaciones. Aún con la caída del salario real y con paritarias pisadas para que no superen, la dirigencia pero-kirchnerista no consigue representar esas insatisfacciones. Desde 2021, las urnas nacionales confirman lo que la calle le escatima: al kirchnerismo, la capacidad de representar se les volvió casi un imposible.

Los fans de Solari y la experiencia que transmitían ante los micrófonos en la calle dejaron algo en claro: esa sensibilidad en busca de una esperanza no desapareció transformada y reorientada por el vendaval mileísta. Apenas se llamó a silencio. El fin de semana quedó claro que es un río subterráneo que la política no expresa ni encauza.

Para el kirchnerismo, la pregunta es: ¿cómo es que perdió la capacidad de representación de las demandas y las esperanzas de sectores marginados que están vivitos y coleando? La pregunta se vuelve acuciante por un dato: en cierta parte de la posición vital de los fans de Solari que ocuparon las calles, surge una línea de puntos que conecta esa sensibilidad musical con una memoria y una ilusión peronistas, o kirchneristas. Adolescentes y jóvenes sin pasado peronista, pero con esperanzas futuras de tono peronista, o cristinista o nestorista.

Advertisement

Esa multitud espontánea acorrala implícitamente al kirchnerismo contra el muro de la impotencia. Esos sectores están ahí, en las sombras, y sin embargo, nadie los representa. ¿Cómo es que la dirigencia pero-kirchnerista perdió su capacidad de representación de las demandas y las esperanzas de sectores marginados que están latentes, aunque no se expresen masivamente todos los días?

Bullrich y Macri, la representación de la moral

A la contundencia de la “misa ricotera” como hecho político, se suman dos hechos, más prosaicos, de la política nacional que también alimentan esa cadena de preguntas sin respuestas sobre la política y su poder de representación. Por un lado, los movimientos estratégicos de Patricia Bullrich y de Mauricio Macri. Aunque distanciados políticamente, los dos juegan en la misma cancha para alcanzar el mismo premio: ver quién hegemoniza la representación de un sector de votantes a los que les importa la institucionalidad y la república.

Advertisement

Los dos dirigentes captan el mismo vacío de representación: un electorado que alguna vez les perteneció y que el mileísmo deja bastante solo: el votante republicano que se indigna con la corrupción libertaria. Al mileísmo le nació una imposibilidad: la de seguir representando la promesa de cambio y purga de la casta. Adorni, $Libra, Andis, entre otras sospechas de opacidad, y la protección política oficialista le abren una ventana de oportunidad a Bullrich y Macri.

Para Bullrich, las chances de representar son más claras. Desde su derrota en la elección presidencial de 2023, Bullrich no se alejó del poder sino que apostó a la construcción de su propio coto de poder. Primero, como ministra férrea de Seguridad: ahí recuperó la voz política que perdió como presidenta. En eso se parece a Luis “Toto” Caputo: lo que no les dio Macri, un espacio para expandir su personalidad política, se los dio Milei. Bullrich no sólo tiene una visión de país organizada en torno a un mix del mileísmo en lo económico y del republicanismo macrista en lo político. También sigue teniendo vocación de poder, es decir, de contar con votantes propios, cuidarlos y hacerlos crecer. La mayor diferenciación respecto de Milei pasa por apropiarse por “la moral como política de Estado” que Milei está dejando vacante. El caso de la jueza vetada por Milei por su parentesco con el periodista Hugo Alconada Mon es el último episodio de las oportunidades que ve Bullrich y no duda en tomar.

Con la misma cuerda, vibra Macri en su regreso a la política nacional. “La sociedad puede perdonar errores, pero el quiebre moral no lo perdona nunca”: fue el cierre de su discurso en Santa Fe, el viernes. Estuvo ahí como parte de su gira nacional “El próximo paso”. Para Macri, el problema de la representación es mucho mayor que el de Bullrich. Con el desembarco de Milei en el poder, soñó con una suerte de cogobierno donde Pro aportara hombres y mujeres con capacidad de gestión en áreas clave. Esa visión nunca se concretó. Macri eligió despojarse de la ambición de poder político e identificar su proyecto de país con el mapa del proyecto mileísta.

Advertisement

Pro optó por llevar a la política una suerte de desprendimiento cristiano: “es hora de acompañar”, es el lema para explicar su alineamiento acrítico con las leyes oficialistas y sus silencios ante temas críticos del mileísmo. La semana pasada, Guillermo Dietrich, llevó al extremo esa vocación de servicio político”: “Si finalmente para que a la Argentina le vaya bien, el Pro tiene que desaparecer, es preferible a que la Argentina le vaya mal y el Pro exista”. Ahora Macri vuelve a la disputa por el poder, aunque sea para conservar capacidad de obstaculizar, dividir y negociar en 2027. La bandera es moral-republicana: a ese votante intenta representar.

Por otro lado, el último hecho político que despierta preguntas sobre la capacidad de representar surge de una de las fotos de la semana: la de Juan Grabois, sonriente y con mano extendida para el saludo amable, entrando a la casona del techno magnate Peter Thiel en el corazón de Barrio Parque. Fue el miércoles 3 y el encuentro duró más de tres horas.

A menos de quince días de la publicación de la encíclica papal “Magnifica Humanitas”, que alerta sobre la IA y sus consecuencias sobre la sociedad, Grabois, un aliado argentina del Vaticano, se encontró con el tecno bro dueño de Palantir, la empresa de IA dedicada a la defensa y la vigilancia global, nada menos. Ese encuentro conduce la pregunta sobre la representación hacia otro lado: ¿cómo representar en una Argentina que acumula deudas del siglo XX y que se cruza con una guerra de la globalidad del siglo XXI acelerado, y de un futuro impredecible? Grabois lo sintetizó hace algunas semanas: “Para representar correctamente, uno tiene que tener claro el rumbo. Estamos como turco en la neblina”.

Advertisement



Luciana Vázquez,Javier Milei,Indio Solari,Conforme a,Javier Milei,,»El desafío no es permanecer en el confort». Javier Milei participó de un homenaje al Rebe de Lubavitch en el Palacio Libertad,,Activos, en suspenso o frenados. La mayoría de los proyectos que Milei envió al Congreso están lejos de ser ley,,Opinión. Los deseos imaginarios del FMI

Advertisement

POLITICA

La crisis de los propósitos colectivos

Published

on



El mundo actual se encuentra en una larga fase de profunda transformación acelerada, atravesada por una serie de factores estructurales que permiten pensar que el segundo cuarto de siglo será muy distinto al primero. Los principales vectores de esa metamorfosis son la frenética evolución tecnológica, con la IA como símbolo; los efectos del cambio climático; la brusca alteración demográfica, con menor natalidad y mayor longevidad; el derrumbe del viejo orden internacional basado en reglas y el predominio de los liderazgos autocráticos; y la reconversión del capitalismo global, más concentrado y menos occidentalizado. La humanidad se reformula a partir de las tensiones que se derivan de un caótico entrecruzamiento de factores económicos, políticos, sociales y tecnológicos.

En ese contexto, la Argentina también atraviesa su propia etapa de reconfiguración, que se deriva de los fenómenos globales, pero que tiene sus propios componentes. Javier Milei rompió el tablero político que se venía estructurando en torno de dos coaliciones, y ese sistema todavía no se volvió a rearmar. Deambula entre el regreso a una nueva polarización, el demorado surgimiento de nuevas figuras, o la fragmentación. La irresolución de este dilema es ganancia para el Gobierno, que atraviesa meses difíciles sin que nadie termine de capitalizar esa vacancia.

Advertisement
El presidente Javier Milei durante la recorrida de campaña en CórdobaLLA

La llegada del poder libertario también trajo aparejado un recambio abrupto de la lógica económica, que pasó de un estatismo decadente a un libremercadismo irrestricto. Los efectos en la nueva matriz productiva son los que hoy mantienen en tensión a todos los indicadores, con sectores vinculados a las cadenas globales muy dinámicos (los RIGI-beneficiados), y otros más dependientes del mercado interno en tendencia declinante (los industri-deprimidos).

En el aspecto económico, a diferencia de lo que ocurre en el plano político, la irresolución es una desventaja para el Gobierno. Por eso sufre este largo valle con la sensación instalada de que la economía no está funcionando de acuerdo con las expectativas. El debate dentro de la mesa política sobre la conveniencia de acelerar o no el acuerdo político que reclama Luis Caputo, así lo refleja.

Llegada de los ministros a la Casa Rosada. Luis CaputoFabián Marelli

Pero debajo de esos movimientos visibles se viene produciendo una serie de transformaciones sociales, que se iniciaron en décadas pasadas, pero que cobraron nueva dimensión a partir de la pospandemia. En líneas generales, las tres tendencias históricas marcan que la Argentina ha tendido a ser estructuralmente más pobre, más vieja y más urbana. Se ha venido incubando una redefinición de la composición social del país, que exhibe rasgos diferentes a los que ofrecía décadas atrás, cuando se configuraron las instituciones y organizaciones que emergieron como ordenadores de la vida comunitaria. Es decir, se está haciendo cada vez más palpable el desfase entre una arquitectura institucional concebida para lógicas del siglo XX y las mutaciones que rediseñan una sociedad en modo siglo XXI.

Advertisement

Ese descalce genera tensiones naturales porque hay una pronunciada crisis de representación en todos los órdenes. En parte este déficit fue aprovechado por el Milei original para plantar su bandera en contra del sistema político y económico. Pero su rol como catalizador de ese desencanto exhibe limitaciones. Por ejemplo, el sector más descontento con el Gobierno es la clase media, porque es la que más sobrecarga sufrió por la eliminación de subsidios y los incrementos de servicios y tarifas, prepagas, escuelas; es la que perdió capacidad de ahorro y se endeudó en montos mayores. Es la que más recortó sus expectativas.

La clase media es la que la siente más postergada sus expectativasHernan Zenteno –

Esa clase media es la principal víctima de la transformación socioeconómica de las últimas décadas, que pasó de ser un símbolo de la movilidad ascendente y un rasgo característico de la Argentina en comparación con otros países de la región, a sufrir un angostamiento marcado en número y capacidades, para dar lugar a la nueva clase que define las dinámicas sociales: la media-baja. Si la Argentina de la segunda mitad del siglo XX se definía por su clase media, ahora lo hace por su clase media-baja.

En la última medición de Management & Fit, la clase media fue la que peor calificó la coyuntura, fue incluso más dura que la clase baja. Por ejemplo ante la pregunta “¿cómo evaluás la situación económica del país?”, el 42,1% de los sectores medios la calificó como “muy mala” contra el 31,6% de los más bajos. No es que están peor que los más pobres, se sienten peor.

Advertisement
Situación del país – M&F

Otro proceso similar parece ocurrir con los adultos. Si bien los jóvenes son los protagonistas de la época, los adultos progresivamente van siendo más numerosos. Y en ese corrimiento también se produce un descalce porque la expectativa de mejora es menor y la percepción de nueva frustración aumenta.

Una reciente encuesta de la consultora Mide, refleja un desencanto muy superior entre los mayores de 46 años, en comparación con las franjas etarias menores. Por ejemplo, entre el 64 y el 68% de ese segmento considera que el país va en la dirección equivocada (contra el 45% entre los sub 25 y el 51% de los sub 35); y entre el 60 y el 61% opina que la Argentina “está en una crisis profunda” (contra el 34% de los sub 25 y el 47% de los sub 35).

Según Gonzalo de Janin, que dirigió el trabajo, “hay distintas explicaciones para este desencanto maduro. Los mayores de 60 están afectados por la baja de las jubilaciones. Y los que están debajo de esa línea son los más afectados por la suba de los alquileres, las expensas, el colegio, la prepaga. También son los más críticos de las formas de Milei”. En el fondo, es un sector amplio que no termina de sentirse comprendido como parte del proyecto libertario, que tiene más mensajes para los jóvenes que para los adultos.

Advertisement

Esa descompensación también se ve en relación con la extrema urbanización de la población, que hace de la Argentina uno de los países del mundo con mayor proporción de gente que vive en ciudades, con alrededor del 90% del total de habitantes. Ese proceso de acumulación generacional por décadas enfrenta ahora un estrés productivo, porque el modelo económico que promueve el Gobierno tiende a favorecer las regiones andina, patagónica y pampeana, a partir de la expansión de la minería, los hidrocarburos y el campo.

Pero los cordones de las grandes urbes, dedicadas a industrias y algún tipo de servicios, emergen con mucha menos proyección. Tampoco el anterior modelo económico cerraba porque era extremadamente AMBA-céntrico y poco competitivo, pero lo padecía un interior más invisibilizado y una economía que requería de anabólicos que distorsionaban la macro.

Miradas de futuro – Moiguer

En un trabajo reciente la consultora Moiguer retrataba estos contrastes a partir de preguntar por las expectativas que tenía en el país para los próximos doce meses. En el eje patagónico el 45% afirmó tener expectativas favorables; en el eje andino, el 41%; y en el pampeano, el 38%. Sin embargo en el AMBA esa misma respuesta solo alcanzó el 29%, la más baja a nivel nacional. Es un proyección de cómo cada región se visualiza en el futuro cercano. En el gran conurbano, el horizonte no ilumina un amanecer.

Advertisement

Identidades líquidas

Estos indicadores permiten observar un triple descalce por razones socio-económicas, etarias y geográficas. Transformaciones de larga data que reconfiguran el rostro de la Argentina y que se encuentran en situación de estrés nuevamente. No porque lo anterior haya dado respuestas, sino porque las mutaciones constantes las van redefiniendo.

Pero por debajo de estos movimientos, se consolida otro proceso, mucho más sutil pero profundo, que también impacta en la manera de entender la política: la tendencia social creciente hacia la individualización y a la desafiliación. El desplazamiento de las representaciones colectivas y la reclusión en las identidades comunitarias; donde el Estado, los partidos políticos y las organizaciones no simbolizan más que una burocracia inexpresisva, al mismo tiempo que un streamer, un influencer de cocina thai o una agrupación de mascotas pueden provocar adhesiones mucho más firmes. Se pasó de una era de adhesión ideológica a otra de identificación personal.

Advertisement
Luis Alberto Quevedo e Ignacio Ramírez

En el libro que acaban de publicar los sociólogos Ignacio Ramírez y Luis Alberto Quevedo, titulado “La gran transformación de la cultura política argentina”, le dedican un capítulo al tema y analizan su impacto en ese ámbito. Escriben allí que “la vida colectiva perdió parte de su espesor democrático” en la Argentina, que “en la pospandemia muestra una tendencia desintegradora: una erosión sostenida del capital social, visible en el aumento de la desconfianza, la fragmentación de las redes comunitarias y el debilitamiento del sentido de pertenencia colectiva”.

Es un fenómeno global, claramente, pero que en nuestro país encontró un cauce predominante en el proyecto libertario. Por eso los propios autores remarcan que “el triunfo de Javier Milei, más allá de sus aspectos más disruptivos, no puede leerse como una anomalía, sino como un emergente ‘normal’ de esta implosión social. Milei no convoca a la organización ni promete un horizonte compartido; no interpela a un pueblo, sino al sujeto solo, al individuo precarizado que ha perdido la fe en los otros. No ofrece comunidad, sino desquite”.

Este proceso de individualización es heredero del fracaso del último proyecto basado en las ideas del Estado presente y la justicia social, y su desplome definitivo con la pandemia. Su significación es muy profunda, porque marca un quiebre del proyecto colectivo, y el ingreso a una fase de autopreservación. Es lo que representa Milei y de allí la sintonía que logró con esa sociedad invertebrada, que se conecta por las redes. Al mismo tiempo, es una interpelación filosófica para el peronismo clásico, constructor del paradigma comunitario, dueño de la calle como espacio de expresión popular. Hay una fórmula desencajada allí.

Advertisement
Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel KicillofTelam

Fuera de la militancia dura, los votantes de Milei apuestan a una relación instrumental: él es el que remueve los obstáculos para la realización personal. No aparece una vinculación política más profunda, ni siquiera un “nosotros” compartido. Es el que viene a romper las cadenas para que cada uno puede desarrollar su camino basado en sus méritos. Por eso la tolerancia social al ajuste de Milei ha sido por mucho tiempo una medida de hasta qué punto la gente había invertido su expectativa y su esfuerzo detrás de su promesa de redención.

Ese tipo de vínculo hace juego con la idea de la desafiliación, la crisis de vínculos que repele procesos de identificación muy profundos. Como explica Gala Díaz Langou, Directora del Panel Internacional para el Progreso Social: “La desafiliación es una crisis identitaria más profunda que la falta de confianza, que es algo más transaccional. Habla de un sentido de pertenencia más ontológico. Y hoy están en crisis las tres instituciones básicas de socialización: la familia, la escuela y el trabajo, pero también las entidades en general. En el plano político es más claro aún, empezando por la caída en la participación electoral”.

Un dato a seguir es el ritmo de consultas a la IA sobre cuestiones políticas. Es probable que en un clima de desafección identitaria muchos terminen directamente preguntando a la Inteligencia Artificial a quién votar. Una tecnificación del proceso democrático que entraña una dosis de despersonalización ideológica. Interesante será discernir quiénes van a promtear esas búsquedas.

Advertisement
El economista Alberto AdesMAURO ALFIERI

El economista Alberto Ades, además de generar un revuelo de versiones por su reunión con Milei y su presentación ante el gabinete con observaciones sobre el programa, está presentando un libro que se llama “Lo que se desvanece”. Entre otros cambios de época reversiona al filósofo Zygmunt Bauman para hablar de “identidades líquidas”. Plantea allí que lo relevante es que las identidades dejaron de ser estáticas para pasar a una fase dinámica, y que “lo que se pierde, en todo caso, no son las identidades en sí, sino su pretensión de inmutabilidad”. En definitiva, la licuación de las pertenencias viene de la mano de una metamorfosis de las identidades. Muy complejo.

Esta es la sociedad a la que le va a tener que hablar la política de cara a las elecciones. Milei encontró en 2023 un discurso a partir del cual sintonizó la frecuencia de esas transformaciones. Hoy está en zona de fricción con una realidad que también a él se le va escurriendo. Él ya no representa lo mismo, y la gente también siguió sus movimientos de cambio. Por eso los descalces.

Pero mucho más inquietante es el cuadro para todos los que lo desafían, desde los posibles candidatos peronistas hasta los aprendices de outsiders. Intuyen que no conectan con los desencantados, pero no logran interpretar sus demandas. Hay una empatía esquiva que parte de pensar en una sociedad que ya se transformó, que desconfía de las intermediaciones y que es reticente a la hora de volver a pensarse como parte de un propósito colectivo.

Advertisement



Jorge Liotti,Conforme a

Continue Reading

POLITICA

Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses – Nexofin

Published

on


Médicos residentes de los hospitales gestionados por el Gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires denuncian una situación laboral de extrema precariedad marcada por los bajos salarios, guardias colapsadas y éxodo de profesionales de la salud a otras jurisdicciones o al sector privado.

No se trata de una situación nueva. Recientemente, el 8 de octubre, los trabajadores residentes realizaron un paro en reclamo de mejores condiciones de trabajo y una movilización en La Plata, que concluyó con la entrega de una carta al Ministerio de Salud bonaerense y la Casa de Gobierno de la provincia.

Advertisement

Axel Kicillof se reunió con el presidente de España y el alcalde progresista de Nueva York

Los testimonios recogidos por Mundo Gremial afirman que los haberes que perciben los residentes se ubican en los $1.200.000. Un salario que no se condice con la carga laboral que llevan a cuestas en el marco de la falta de personal que deriva en una sobrecarga de actividad frente al desborde de las guardias.

Si bien también apuntaron contra la política económica de ajuste del Gobierno nacional sobre las provincias, no dejaron de observar que “Kicillof también ahí tiene su responsabilidad, primero porque es quien nos paga los sueldos”.

Kicillof gastará US$3,3 millones para revivir un jet ejecutivo que lleva 10 años parado

“Hoy un residente que entra en primer año, sin ningún plus, cobra $1.200.000, lo cual entendemos que, en un marco en que un alquiler está alrededor de $600.000, no alcanza para llegar a fin de mes de ninguna manera”, indicaron, según el mencionado medio de comunicación, a lo que agregaron que “ganamos $6.000 la hora”.

Advertisement

La entrada Médicos apuntaron a Kicillof y denuncian que ganan $6.000 pesos por hora en los hospitales bonaerenses se publicó primero en Nexofin.

Axel Kicillof,Hospitales,Provincia de Buenos Aires,Salarios

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

Sáenz proyecta un nuevo mandato en Salta pero coquetea con transformarse en un actor nacional

Published

on



El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, tiene una hoja de ruta diseñada. Puede sufrir modificaciones. Desvíos, reconsideraciones, trabas impensadas. Está decidido a buscar su segunda reelección para tratar de darle inicio a su tercer mandato. Todavía no lo oficializó, pero es lo que piensa. Está al frente del Poder Ejecutivo desde 2019 y consolidó un poder territorial importante, absorbiendo a un sector del peronismo y quedándose este año con la conducción formal del PJ salteño.

Sáenz se alejó definitivamente del núcleo duro del justicialismo. Durante los tres años de gestión de Javier Milei fue un aliado táctico, que movió sus fichas en el Congreso para acompañar, en varias oportunidades, los pedidos de la Casa Rosada. Esa cercanía tuvo un corte durante el año electoral, cuando los libertarios le prometieron que no iban a poner un candidato en la ciudad de Salta y, en el tramo final de la negociación, decidieron plantar a uno que, apadrinado por la sensores María Eugenia Orozco, terminó ganando la elección. No cumplieron lo pactado, pero todo siguió su curso.

Advertisement

El principal escollo que puede el salteño en sus planes de reelección está centrado en el artículo 140 de la Constitución de Salta, que fue modificado por la Convención Constituyente, por iniciativa del propio Sáenz en 2021, a mitad de su primer mandato. El artículo que habilitaba al gobernador a reelegir en dos oportunidades, y así poder completar tres mandatos consecutivos, fue modificado e impuso un límite a las reelecciones. A partir de entonces, el gobernador de Salta solo puede ser reelegido una vez. Es decir, encabezar dos mandatos.

El mandatario salteño le regaló su libro al presidente, Javier Milei, durante su viaje a Francia para formar pare del evento Argentina Week París

La clave de la discusión está en que Sáenz asumió su primer mandato durante la primera constitución, mientras que su segundo período lo hizo con la reformada concretada. Entonces, puede interpretarse que su segundo mandato es contado como el primero y el que intentaría comenzar en el 2027, sería el segundo. De esa forma, llegaría a tres mandatos, pero dividido entre dos etapas distintas de la Constitución.

Los opositores consideran que de esa forma se está exigiendo de sobremanera la interpretación de la Constitución y que se está violando el principio de alternancia. Además, hay quienes entienden que al limitar los mandatos durante su primer período, las generales de la ley también le caben a él.

Advertisement

En los últimos años la Corte Suprema ha fallado en contra de las distintas interpretaciones sobre las reelecciones. Sucedió en Tucumán con Juan Manzur, en San Juan con Sergio Uñac y en Santiago del Estero con Gerardo Zamora. Siempre ha mostrado su rechazo los vericuetos interpretativos. Sin embargo, nadie sabe la palabra final con exactitud.

Cada caso tiene una especificidad, por lo cual la comparación tiene matices, pero existe una postura uniforme del máximo tribunal sobre las interpretaciones de las constituciones provinciales que es desfavorable a las pretensiones de los oficialismos. De todas formas, por el momento, esa es una amenaza latente de los sectores opositores, afuera y adentro del peronismo, que se podría volver una realidad una vez que haga formal su candidatura.

El gobernador salteño construyó una sociedad política con sus pares Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, de Tucumán y Catamarca, respectivamente

Sáenz está decidido a competir, pero todavía no tiene en claro el panorama electoral que se puede encontrar. Tiene un canal de comunicación muy fluido con el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, donde se cruzan charlas de gestión, pedidos legislativos y necesidades electorales. La Casa Rosada ya ha dado algunas señales de que no tienen un gran interés en plantar candidatos competitivos para ganar las elecciones provinciales.

Advertisement

Les interesan más las listas de legisladores, que las gobernaciones. La prioridad es mantener las alianzas y asegurarse un cierre de año sin demasiados contratiempos, con el Presupuesto y la reforma política aprobados. El mayor esfuerzo está dirigido a suspender las PASO y el oficialismo parece estar cada vez más cerca de lograrlo.

La principal rival del gobernador en Salta es María Emilia Orozco, senadora nacional y referente principal de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia del norte. La legisladora fue la cabeza visible de la campaña que terminó con un triunfo libertario sorprendente en la ciudad capital y tiene intenciones de competir el año que viene por la gobernación. Es, además, la principal crítica del gobierno provincial y el sostén del crecimiento libertario en la provincia. En Salta Milei tiene buenos niveles de aprobación, aunque fueron bajando en los últimos meses en forma escalonada.

En la Casa Rosada aseguran que la estrategia en la provincia se definirá más adelante y en acuerdo con Orozco que, con muchas de sus intervenciones, ha generado cortocircuitos entre el gobernador y el círculo chico de Milei, con el que tiene diálogo abierto. De todas formas, y en línea con el plan de acción de sostener las estrategia de alianzas con los gobernadores, hoy parece difícil que el Gobierno arme una candidatura sólida para intentar desbancar al gobernador salteño.

Advertisement

Los gobernadores Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Carlos Sadir, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck son el grupo de gobernadores que viene dialogando sobre cómo armar un frente electoral nuevo

Desde que comenzó la era Milei, Sáenz alterna críticas con respaldos al Gobierno. Tres semanas atrás tiró con munición gruesa cuando aseguró que “la lealtad es una avenida de ida y vuelta pero yo siento que los gobernadores venimos siempre y ellos no van nunca para allá, para el interior”. Dos semanas después fue invitado por Milei para viajar al evento Argentina Week, que se realizó en París. Hubo abrazos con el Presidente y predisposición para escuchar a los voceros del Gobierno en tierra francesa.

“Me preocupa mucho que la gente quiera volver al pasado pero es que tampoco están conformes con el presente. Se hace muy difícil discutir Milei o Cristina. Las inversiones no llegan porque no damos confianza al mundo, porque todos amenazan con volver a fojas cero”, dijo en una entrevista con América 24 a fines de septiembre. Un intento por transitar el camino del medio

En esa definición se esconde uno de sus deseos. El mandatario salteño tiene en su cabeza la idea de construir una candidatura nacional. No lo dice en público, pero sí lo analiza en privado. Lejos de la pata peronista de la provincia, que hoy está referenciada en Juan Manuel Urtubey, y sin intenciones claras de estar en la boleta violeta del Gobierno, Sáenz es de los gobernadores que está discutiendo la conformación de una tercera posición para el 2027.

Advertisement

Gustavo Sáenz lleva dos gestiones al frente del Poder Ejecutivo de Salta

Tal como adelantó Infobae un par de semanas atrás, hay un grupo de ocho gobernadores que vienen dialogando desde hace un tiempo la idea de construir una alternativa que rompa los polos del PJ y LLA. Ese entramado político no tiene posibles candidatos y el salteño, que tiene la voluntad de jugar en el terreno nacional, podría ser una opción. Pero tiene en claro también que el primer paso que debe dar es defender y solidificar su liderazgo en la provincia.

Más allá de si termina siendo candidato nacional o no, Sáenz tiene pensado levantar su perfil y llevar su idea de país a distintas provincias. La herramienta para hacerlo será la presentación de su libro “Federalismo y progreso. Charlas sobre el pasado, presente y futuro de la Argentina”, que se publicó un puñado de días atrás y que le regaló al Presidente durante la estadía en París.

El mandatario salteño hace tiempo que repite que en el año electoral debe haber un “proyecto lógico”, que se escape de los polos y brinde otra alternativa al electorado. Sáenz cree que una opción política que contenga al kirchnerismo sería volver al pasado, pero que el Gobierno no logra advertir con claridad que no basta con el ordenamiento de la macroeconomía para llevar adelante la gestión. Ni una cosa, ni la otra.

Advertisement

El Gobernador tiene ambiciones presidenciales. En su interior se anima a creer que puede ser un potencial candidato de una opción de centro. Pero aún faltan varios meses por delante y un sinfín de acontecimientos políticos que pueden dar vuelta el tablero electoral.

gobernadores,Argentina,provincias

Advertisement
Continue Reading

Tendencias