Connect with us

DEPORTE

El íntimo recuerdo de Santiago Lange a 10 años del oro olímpico con Cecilia Carranza: “No lo hubiéramos logrado sin esa reunión”

Published

on


La emoción de Santiago Lange y Cecilia Carranza tras enterarse que ganaron la medalla de oro (Reuters)

El orgullo que destilaban los ojos de Santiago Lange mientras escuchaba el himno nacional con la medalla de oro colgada en su pecho era emocionante. Hace una década, en la Bahía de Guanabara, con el Pan de Azúcar y el famoso Cristo como parte de la postal, uno de los grandes representantes del deporte olímpico argentino en toda su historia celebraba lo que parecía imposible. En sus sextos Juegos Olímpicos fue campeón. Y a su lado, para fundirse en un abrazo que nunca olvidarán, estaba Cecilia Carranza.

Advertisement

Este 16 de agosto no fue un día más para Lange y Carranza. A pesar que el tiempo pase y se cumpla el 10° aniversario del primer puesto en la clase Nacra 17 de la vela olímpica, el día quedó estampado para siempre en las paredes de los hitos del deporte nacional. Hoy, mientras se recupera de una operación pulmonar, similar a la que afrontó un año antes de competir en Río de Janeiro, Santi atendió a Infobae para recordar el valor de esa conquista.

“Lo valoras más y disfrutas más lo que hicimos. Cuando lo hacías estabas focalizado en competir, en otro mundo. Y terminabas y querías otra cosa. Y ahora lo valoras mucho más”, fue la primera reflexión del tres veces medallista olímpico, que también cosechó bronces en la clase Tornado junto a Camau Espínola en Atenas 2004 y Beijing 2008. Santi dedicó gran parte de su vida al objetivo de ser campeón del evento multidisciplinario más grande para el deporte. Y recién lo consiguió a los 54 años.

Fue a fines de 2013 cuando Lange y Carranza tomaron la decisión de navegar juntos el sueño de ganar en los Juegos Olímpicos. Gracias a ser subcampeones del mundo en la especialidad en 2014 se aseguraron el boleto para intentarlo. Pero el diagnóstico médico que recibió Santi interrumpió el camino un año antes. Luego de varios intentos de evitar la cirugía, finalmente se operó el día de su cumpleaños (22 de septiembre) y fue allí donde se puso en marcha un plan que podría ser para un guion de una película de Hollywood.

Advertisement
Carranza y Lange junto a los hijos del regatista y parte del equipo (Nicolás Stulberg)
Carranza y Lange junto a los hijos del regatista y parte del equipo (Nicolás Stulberg)

“Todo el equipo reaccionó también y estuvimos tan unidos. Y después de todo eso, creo que al haberlo superado, tuvo un impacto en el equipo muy grande y muy fuerte lo que vivimos como equipo, sin dudas”, reflexionó Lange con Infobae. A partir de ahí, se recuperó de una manera sorprendente. Haber atravesado por ese escenario encendió una llama que lo hizo transformarse por completo. “Fue porque tuve la valentía, locura o seguí mis sentimientos. Y a veces me pregunto si esa decisión tan interna fue porque no había ganado el oro y tenía esa espina a ganarlo”, agregó.

Una vez que salió del hospital en Barcelona donde se operó, sólo pasaron cinco días para que Santiago estuviera caminando cinco kilómetros. A los 10 días estaba en una bicicleta. Un mes y cinco días después ya estaba en el bote de nuevo, diagramando junto con Ceci cómo iban a recuperar el tiempo perdido. Y en medio de eso fue cuando una decisión que pensó fue trascendental para que la historia termine con un final feliz.

“No hubiese sido sin esa decisión. Me sorprendo conmigo mismo de la locura que tenía. Cómo entrenaba, pero me acuerdo de la reunión en casa. Se me ocurrió la idea de irnos a Río para ganar tiempo. Ceci me dijo que era una locura, y dije que si era así, no seguíamos. Sólo le dimos la negociación que podía volver tres días a Rosario en nueve meses. El plan funcionó tan bien que el último viaje, ni volvió”, reveló Lange sobre la elección de irse a vivir a Brasil para entrenarse en las aguas donde iban a competir por el sueño olímpico.

“No tenía voz, no me podía comunicar”, explicó el regatista. Así estuvo Lange varios meses hasta que todo empezó a mejorar y la dedicación de ambos deportistas, y de todos los que los siguieron, dio sus frutos. “A veces se llama hambre, o deseo, que no sólo fue mío. De todo el equipo. Tenía mucho hambre de dar vuelto eso”, sumó en su análisis de cómo se dieron las cosas camino al oro.

Advertisement

La competencia se desarrolló a lo largo de varias jornadas, pero todo se definió en la Medal Race, la última regata en la que solo compiten los 10 mejores clasificados y que otorgaba doble puntaje. Previo a la definición, la dupla argentina acumuló buenos resultados, pero llegó con poca diferencia (ventaja de 5 puntos sobre Italia, 7 puntos sobre Nueva Zelanda y 9 puntos sobre Australia).

El oro y el podio. Un momento inolvidable para Lange y Carranza (Nicolás Stulberg)
El oro y el podio. Un momento inolvidable para Lange y Carranza (Nicolás Stulberg)

En la largada de la Medal Race, Lange y Carranza sufrieron una penalización temprana al incurrir en una infracción de reglas de paso, lo que les obligó a hacer un giro de 360 grados y los relegó al fondo de la flota. En la primera marca, pasaron en la última posición. Poco después, recibieron una segunda penalización por navegar muy cerca del barco austríaco, lo que significó otro giro y más pérdida de tiempo. A pesar de las adversidades, mantuvieron la concentración y comenzaron a recuperar posiciones gracias a una navegación precisa y a la lectura táctica del viento y las corrientes. Lograron avanzar hasta el tercer puesto cuando faltaba una vuelta, pero otro incidente los hizo retroceder nuevamente.

En el tramo final, el bote argentino necesitaba finalizar al menos en 6° lugar para asegurar el oro. Cruzaron la meta en esa posición, apenas siete segundos por delante del equipo italiano, que era su amenaza directa en ese momento. Esa pequeña diferencia les aseguró la victoria por un solo punto sobre los australianos, que terminaron segundos en la general.

Diez años después, Lange afronta un escenario similar a aquel que terminó con la medalla por la que siempre luchó. Tuvo que pasar por el quirófano por un nódulo en su otro pulmón y, tras una operación exitosa, se recupera en uno de los mejores centros de alto rendimiento del mundo en Austria. “Ahora tengo la misma reacción, lo que pasa es que cuido mucho más mi salud. En ese momento no me importaba. Hoy mi prioridad es mi salud. Me gusta hacer deporte, voy a pedalear. Quiero estar a lo máximo de mi cuerpo, eso es lo que disfruto de la vida. Lo que quiero hacer de una manera saludable. Lo voy a hacer un poco más lento. Mi norte está claro. Tengo bien claro dónde está el norte, disfrutar las cosas que me gustan”, le confesó a Infobae.

Advertisement

Si bien hoy ya está retirado como atleta de alto rendimiento, la energía que le da a Santiago hacer deporte es la misma que hace 10 años. O la de mucho antes en el esplendor de su carrera deportiva. Porque su mente y su cuerpo no entiende otra forma de vivir. Fue el mismo sentimiento que lo impulsó a él, y que motivó a Ceci Carranza y al resto a dejar todo por el objetivo de ser los mejores. Y así lo celebraron en el podio olímpico hace una década. Qué mejor lugar que ese para estar con su mamá, sus hijos y amigos para festejarlo.

Advertisement
Advertisement

DEPORTE

Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Published

on



Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

Advertisement

La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

Advertisement

La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

Advertisement

“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

Advertisement

Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

Advertisement
Continue Reading

DEPORTE

Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Published

on



Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

Advertisement

El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

Advertisement

Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

Advertisement
Continue Reading

DEPORTE

El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Published

on


Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

Advertisement

La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

Advertisement

Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

Advertisement

En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

Advertisement

North America,Sport,Tennis

Continue Reading

Tendencias