POLITICA
El "mata mata" de Milei: las tres batallas incómodas camino a la reelección

Javier Milei se mostró dispuesto a escuchar otras miradas y reavivó las disputas internas cada día más pronunciadas. El lunes llevó a exponer al gabinete nacional al economista Alberto Ades, un promotor de relajar la política monetaria para reactivar la economía. La invitación presidencial desató huracanes, puso en duda la continuidad de Luis Caputo, derivó en pedidos de disculpas vía mensajitos de WhatsApp y terminó con el mercado nervioso ante las dudas de un cambio de políticas. El viernes, el Presidente cerró la semana con una reunión de dos horas y media con Patricia Bullrich, su principal crítica interna, en un giro de contención frente a peleas abiertas que no logra cerrar.
La economía estancada sigue generando dudas, la política no encuentra cauce para despejar el camino al consenso que el mercado exige y el creciente malestar de la Iglesia como previa de la visita del Papa León XIV perfilan las tres batallas inmediatas de Milei en su camino a la reelección.
“Yo quiero ser escritor”. Así intentó cortar Alberto Ades su raid mediático, convertido en una nube tóxica para el equipo económico. Fue su manera, algo jabonosa, de desmentir que pudiera ser el futuro reemplazo de Caputo en medio de rumores con pocos fundamentos pero de enojos ciertos. El mismo lunes de la reunión de Gabinete el economista formado en Harvard le tuvo que mandar un mensaje al ministro para disculparse. Había dicho en los medios que el equipo económico tenía un problema de comunicación, entre otras cosas, y le había llegado el comentario de que eso le había caído mal al titular del Palacio de Hacienda. Lo habló personalmente con Santiago Bausili ahí mismo, en la Casa Rosada. Caputo había acusado un malestar físico para no ir a la reunión convocada por Milei. Los rumores de la bronca de Caputo se agrandaron cuando apareció a la noche en el streaming Carajo, sin acusar resfrío alguno. “Me fui de boca”, le dijo Ades al jefe del Banco Central en persona. Enseguida le escribió a Caputo. “Si metí la pata, me disculpo”, redactó. “Yo sé que todo lo que hacés es con buena onda”, cuenta Ades que le contestó el funcionario. Desde Casa Rosada le hicieron saber el malestar. Ades siguió marcando sus diferencias. Ayer insistió con que el tipo de cambio estaba atrasado. Hoy, domingo, Caputo sigue siendo el ministro de Economía. Su cargo no está en duda. Y Ades volvió a ser feliz, como dijo, en Estados Unidos.
Las internas renacen en un Gabinete con escaso control político. “Fue una operación de la mesa política contra Toto”, describe un dirigente libertario sobre lo que pasó. El ala política del Gobierno viene manifestando diferencias sobre la velocidad del “derrame”, si es que llega. La presentación que hizo el lunes Ades ante los ministros contenía un 80 por ciento de descripción sobre la economía mundial y cómo estaba parada la Argentina frente al escenario internacional. Sobre el final hacía unas tres o cuatro apreciaciones domésticas, sin demasiado ruido. “Se pasó de pico en las entrevistas”, fue el mensaje que salió desde la Casa Rosada, que el propio economista reconoció y por eso se disculpó. “Nada de lo que dijo en televisión lo dijo en la reunión”, acotó uno de los presentes.
El problema es que lo que Ades plantea en público sobre el atraso cambiario recorre desde hace meses las venas internas del gabinete. Básicamente, dijo en sus entrevistas que el mercado no entiende la política monetaria y eso es un “obstáculo para bajar la inflación” y agregó que ya esos modelos no se usan en el mundo. “Hay algunos temas de diseño del programa que han impactado. Lo más grueso es que este es un programa que está diseñado para agrandar a algunos sectores de la economía y achicar a otros. No es un programa que está diseñado para que crezca la industria, menos la industria sustitutiva de importaciones, procura una apertura mayor, más competencia y hay sectores de la pequeña industria que se van a achicar”. El dedo en la llaga. “La experiencia internacional es que las desinflaciones que se impulsan en base a esos regímenes de agregados monetarios tienden a ser más contractivas que las que se diseñan en torno al tipo de cambio. Hay algo del diseño del programa que te lleva a un crecimiento más bajo de sectores concentrados en los centros urbanos”, remarcó. Lo que viene diciendo Patricia Bullrich.

¿Por qué Milei lo invitó a la reunión? ¿Quiso marcarle la cancha a Caputo? Milei tiene un problema de exceso de entusiasmo. “Si le caíste bien hace estas cosas, no hay nada raro”, lo describe un allegado. Se habían visto el domingo a la mañana en Olivos. Desayunaron juntos. El economista estaba en la Argentina presentando su último libro, le contó que había hecho una exposición el viernes anterior en la UBA para alumnos de la facultad y Milei le pidió que llevara ese Power Point al Gabinete. La ausencia de Caputo en la reunión acrecentó las versiones de cambios. La novela termina siendo un símbolo de la debilidad de un programa sin los resultados esperados.
El veranito del triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, que quedó en primer lugar y con mayores chances de imponerse en la segunda vuelta, duró un suspiro. El riesgo país no logró mantener una caída considerable y los bonos argentinos rebotaron solo el lunes; martes y miércoles volvieron a bajar. La industria y la construcción mostraron mejoras marginales en agosto tras la fuerte caída de julio y el mercado espera un crecimiento mínimo para todo el año. Es el dato sobresaliente de la semana que arrojó el Relevamiento de Expectativas (REM) de septiembre, que ajustó sensiblemente la proyección de crecimiento del PIB en 2026 a un modesto 1,4%. Pasado mañana se publica la inflación de septiembre, que vendría con un leve repunte. Según la consultora 1816, el crédito en pesos, principal motor de recuperación que prometía el oficialismo, no repunta. Para la consultora Suramericana, los créditos vinculados al consumo, esto es personales y de tarjetas, representan el 43,3% del total de préstamos en pesos y siguen sin poder recuperarse afectados por el alto nivel de morosidad de los hogares. En el caso de los préstamos personales (20,8% del total) acumulan a septiembre una caída en términos reales del 6,7%, en tanto que los vinculados a tarjetas de crédito (22,5% del total) caen en términos reales un 12,3%. Solo el crédito hipotecario parece recuperar espacio. En septiembre subieron un 32,4% en términos reales y en el acumulado de 2026 el alza es del 13,7%. Esto se da después de que el Gobierno lanzara las licitaciones vía Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses (FGS), la famosa justicia social de la que habló Caputo. De todas maneras, por la baja participación en el total de préstamos, no alcanza para revertir el retroceso del crédito en pesos.
Quirúrgicos
Caputo habla internamente de meses complejos. Dice al Gabinete que las mejoras se verán de manera muy gradual, pero que no va a ser antes de enero. “Si lo quieren convencer a Caputo de hacer cambios al que tienen que convencer es a Milei”, explica un dirigente conocedor de las negociaciones económicas.

Eso hizo el viernes Bullrich. Estuvo dos horas y media con el Presidente, en Olivos, se sacaron una foto y la subieron a las redes sociales para desmentir distancia. Milei le dijo que se podían hacer algunos retoques, pero quirúrgicos, que coincidía en un 90 por ciento con los planteos que la senadora hacía en público. Sobre el 10 restante, Bullrich prefiere no hablarlo con su gente para cuidar la relación. Es una dependencia mutua, sobre todo del Presidente, que la necesita dentro. “Está claro que una cosa son sus partidarios y otra cosa es la coalición que hizo conmigo. Eso es algo que está reconocido”, le contó Bullrich a sus allegados. No hablaron ni de política ni de cargos, hablaron de economía. Bullrich le llevó propuestas. Milei las tomó. Se verá en los próximos días si hay receptividad o no.
El problema es el modelo. Con Caputo inamovible, según manifiesta el Presidente, no habrá cambios radicales, porque tampoco Milei cree en esos cambios. Lo que nadie puede pronosticar es si los retoques hablados alcanzarán o el modelo será la trampa de la que no podrán salir. La reunión la acordaron el lunes, en Gabinete. La invitó él.
Salvataje supremo
El Gobierno respiró aliviado el viernes cuando la Corte Suprema le desactivó el otro frente político que tenía abierto por el desafío opositor de dar de baja definitivamente el DNU 70 que estructuró jurídicamente la política económica del oficialismo. La sesión especial del jueves próximo quedó debilitada. Para la oposición terminó en un triunfo moral, de cero valor en la política. Si ya le costaba conseguir los votos para tener quórum, con la reposición de la ley de tierras que hizo el máximo tribunal quedó herido de muerte. Además, el oficialismo jugó fuerte con la convocatoria a debatir en comisión el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. “Vamos a ir igual y se verá quién es quién”, insisten en los bloques convocantes respecto de la sesión del jueves. No tienen margen para bajarse tampoco y además la sesión, aunque simbólica, les habilita una caja de resonancia para expresar sus reclamos. Va a coincidir con la marcha universitaria. Por ahora se sumarían los diputados por Córdoba y los de Catamarca, pero así y todo no alcanzarían el número. En el debate está también la emergencia en discapacidad y un alivio para deudores morosos.
El Gobierno no logró dictaminar por el proyecto de soberanía nacional y los aliados presionan para dividirlo en dos. Uno por el lado de los reclamos por Malvinas, que sería el capítulo primero, y otro con el resto de la iniciativa que contiene la creación del Consejo de Seguridad y hasta reformas en materia electoral, que van del segundo al octavo capítulo. El miércoles hubo una reunión de Martín Menem con los diputados aliados para ordenar el panorama. Por ahora el escenario está más proclive al oficialismo que a la oposición. Si cae la sesión del jueves, los libertarios se quedan con toda la semana parlamentaria.

El fallo correctivo de la Corte fue el salvataje supremo. El Gobierno había intentado varias jugadas para desactivar una sesión que se les venía encima. Pero el máximo tribunal apuró una resolución, consciente de que la caída de la ley de tierras dejaba tambaleando la estructura jurídica central de la Casa Rosada.
La Corte quedó en la mira nuevamente. “Buscamos recuperar terreno y agenda, mostrar que la manejamos nosotros y no la política”, explicaron desde una vocalía. Finalmente, el máximo tribunal descomprimió el clima político. La oposición todavía no tenía el número pero la presión social podría haberla ayudado y el Gobierno corría demasiado riesgo. En la mira quedaron las peleas internas. La fundamentación del voto en disidencia de Carlos Rosenkrantz dejó en evidencia aún más la crisis. “Nunca pasó que se critique a otro juez en una sentencia”, responden desde un despacho de Talcahuano. El magistrado acusó a sus colegas de engendrar una coartada. “La mera referencia genérica al medio ambiente no puede convertirse en una coartada para que los jueces dispongan medidas cautelares, siquiera interinas”, dejó por escrito y pidió “decoro” en la actuación de sus colegas. “Nunca visto. Podés disentir jurídicamente, pero no opinar sobre el resto”, le reprochan.
El derrotero de la causa comenzó a las pocas horas del fallo original, cuando Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti entendieron que la reacción social adversa podía ser más complicada que el costo de apurar una solución. Desde el minuto uno ambos sectores de la Corte buscaron una salida política. Encima Rosatti es malvinero. Tiene en su despacho un enorme cuadro de las islas. Trabajaron enseguida en un voto mayoritario que estuvo listo tres días antes de que Rosenkrantz expresara su disidencia. Finalmente, él presentó su voto a las 22.10 del jueves. Había podido leer los argumentos y contraatacar. El juez había sido apuntado en la previa por sus colegas de promover el fallo inicial. Desde su despacho no podían creer la acusación. “Nadie los obligó a firmar”, decían. Finalmente, el argumento central para reponer la cautelar que devolvía la vigencia de la ley de tierras fue el posible daño ambiental y no la afectación de la soberanía que había argumentado el Centro de Ex Combatientes de La Plata. Con conjueces por falta de acuerdo, el máximo tribunal dijo que debía “asegurar la tutela judicial efectiva, y evitar la producción de daños irreparables”.

Más allá de los argumentos, en los hechos, fue una salida política. Ahora queda para el Gobierno resolver de una vez ese DNU. En la Corte todavía está la causa iniciada por la CGT por la reforma laboral incluida en ese decreto. Se viene otra decisión compleja. Hubo cuestiones que no se trataron en la ley posterior sancionada en febrero pasado, que quedaron afuera para apurar la negociación, pero ya estaban en el DNU 70. Se trata del artículo relacionado con el pago de cuotas, aportes periódicos o contribuciones de los trabajadores a los sindicatos. La Corte ya está en condiciones de resolver porque ya emitió dictamen favorable al planteo sindical el procurador Eduardo Casal. ¿Le dará el máximo tribunal un triunfo simbólico al sindicalismo? En términos políticos, el DNU 70 sigue siendo un problema sin resolver para el Gobierno.
El Papa y las invitaciones que no llegan
El otro frente de batalla inmediato que se le abrió a Milei es la visita del papa León XIV. La Iglesia argentina encendió las críticas a la política económica en la última semana. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dijo que el Papa va a encontrar una “Argentina herida y donde la descalificación está en el orden del día”. Solía ser moderado en sus homilìas patrias ante Milei. Le contestó Caputo con un retuit de un colaborador suyo, Felipe Núñez, que dijo que como católico “estaba cansado de este tipo” y le pidió “menos política”.
La falta de invitaciones a todo el arco político sigue generando mucho malestar. Es posible que por su amistad con Victoria Villarruel, García Cuerva la termine invitando a la celebración en la Catedral Metropolitana ante la negativa de la Casa Rosada. El Gobierno todavía no definió cómo va a ser la celebración con la sociedad civil prevista para el domingo 8 de noviembre, a la noche, en el ex CCK. El presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, había pedido un amplia convocatoria que incluyera a los ex presidentes. El Gobierno no lo aceptó. Colombo tuvo que encarrilar la relación vía Mara Gorini, la colaboradora de Karina Milei que está a cargo del contacto con la Iglesia ante la falta de consenso con las principales áreas de Cancillería. La iglesia quiere evitar que conviertan esa ceremonia en un acto libertario. Aún no salieron las invitaciones para la oposición pero al menos reclaman que estén representados todos los espacios políticos, vía presidentes de partidos o presidentes de bloques parlamentarios.

Los temas del Papa son todos contrarios a Milei, por naturaleza. Hay un factor clave. El principal contradictor de Donald Trump en el mundo es León XIV. En la Argentina, el Papa hablará sobre la regulación de la inteligencia artificial, del medio ambiente, de discapacidad y de la justicia social. Milei surfeará el conflicto. La visita se dará cuatro días después de las elecciones en Estados Unidos que pegará fuerte en caso de una derrota republicana en la economía argentina. Después del Papa vendrá JD Vance, el vicepresidente norteamericano, que viene liderando la carrera por la nominación republicana ante Marco Rubio.
Lecciones de Brasil: ¿la hora de los influencers?
El resultado de la primera vuelta en Brasil da pocos indicios para predecir el escenario electoral local pero sirve para analizar el presente. En lo inmediato, Milei ganó. Apostó tempranamente por Flavio Bolsonaro, incluso agravando la relación diplomática entre ambos países, y le salió bien. El Gobierno reivindica como valor los contornos claros que muestra el Presidente a diferencia del resto de la oposición, que se muestra difusa en su discurso. Si hay algo claro son los bordes de Milei. Eso no quiere decir que se pueda trasladar el resultado a un año de la elección. Algo que dejó como lección para el Gobierno la elección en Brasil es que la micro importa, mucho más que la ideología y la macro. Lula reaccionó tarde. Anunció recién poco antes de los comicios una suba del 15% al programa Bolsa Familia, congelado desde el 2023. El aumento recién se cobrará el 19 de octubre, una semana antes de la segunda vuelta.
El Gordo Dan, el ministro sin cartera, tuiteó elogios hacia Nikolas Ferreira, que fue electo diputado por el partido de Bolsonaro con más de 3 millones de votos. Tiene 30 años y 22 millones de seguidores en Instagram. ¿Será que Daniel Parisini se querrá candidatear y esta vez les toca a los representantes de Las Fuerzas del Cielo? Mensaje para Karina Milei.
El fenómeno de los influencers en Brasil tuvo un rol central en esta campaña pero no parece ser propiedad de la derecha. Están parejos. Un reciente informe elaborado por Pedro Burgos, especialista en IA, cruzó los seguidores en Instagram de los 513 diputados electos con la cantidad de votos que sacaron. Su tesis es que los influencers que traccionan votos lo hacen en votantes jóvenes y que no tiene que ver con un fenómeno de izquierda o derecha. En el mismo estado, por cada 10 seguidores, eso se traducía en un voto y medio. Además de Ferreira, otro ejemplo fue Lucas Pavanato, del Partido Liberal, que con 5,5 millones de seguidores sacó 3 millones de votos. Del otro lado, por un espacio aliado al PT, Erika Hilton, con 5,1 millones de seguidores obtuvo 1,4 millones de votos y otro caso fue el de Ana Elisa, del PT, con 21 años, 2,3 millones de seguidores y 524.219 votos. No siempre una gran cantidad de seguidores se traduce en votos. Marcos Feliciano del PL tiene 3,6 millones de seguidores y sacó 122 mil votos o André Janones con 2,8 millones de seguidores que obtuvo 79 mil votos. Lo que impacta no es si es de izquierda o de derecha, sino que la clave está en el poder de los influencers en el votante joven. Hasta 34 años, diez veces más de seguidores se traduce en 2,3 veces más de votos. Es un tema a atender en la Argentina porque el padrón de jóvenes habilitados para votar pasó de representar el 50% el año pasado a 53% entre los menores de 40 años.
Alberto Ades,Javier Milei,Dólar
POLITICA
La oposición cuestionó la suspensión de embargos a las pymes y criticó el plan económico: “Llegaron tarde”

El anuncio del Gobierno de suspender los embargos a las pequeñas y medianas empresas (pymes) generó fuertes cuestionamientos de dirigentes de la oposición, que aprovecharon la decisión para criticar el rumbo económico de la administración de Javier Milei.
El senador nacional de Unión por la Patria Eduardo “Wado” de Pedro fue uno de los primeros en responderle a Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, que había destacado la medida. “Si la medida que anuncia el Gobierno es para suspender los embargos es porque ya llegaron tarde, Patricia”, escribió en su cuenta de X.
El legislador sostuvo que las dificultades que atraviesan las empresas no se resuelven con una postergación de las ejecuciones judiciales. “Lo que está fundiendo a las PyMEs no es el embargo, es el modelo económico que ustedes implementan cada vez que llegan al poder”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó las consecuencias de las políticas económicas del oficialismo: “Empobrecen a los trabajadores, aumenta la desocupación, endeudan al país y a las familias mientras hacen negocios para la timba financiera”. “Las Pymes no aguantan más. No se trata de poner parches sino de cambiar el rumbo”, concluyó.
El diputado nacional Pablo Juliano también cuestionó el anuncio del Ministerio de Economía y puso el foco en la situación que atraviesan las empresas. “Llegamos al punto en que la ‘gran noticia’ para las pymes es que no las van a embargar. Hasta mayo…”, publicó en sus redes sociales.
Por su parte, el senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires Mariano Recalde vinculó la decisión oficial con el crecimiento de la morosidad y el deterioro de la actividad económica. “Los datos que el Gobierno ya no puede ocultar. La morosidad llegó a las pymes argentinas”, sostuvo.
POLITICA
Paliza histórica para Trump: ¿Y ahora?

George McGill era demócrata. En 1932 ganó la banca para senador por el estado de Kansas, en Estados Unidos. Su partido nunca más lo hizo. Hasta ayer. Adam Hamilton ganó la banca. Pasaron 94 años para que eso sucediera. Donald Trump lo hizo posible. En South Carolina, la última victoria demócrata en una carrera para el Senado por el estado había sido Fritz Hollings en 1998. Ayer volvió a suceder. Historias como estas se repiten en una de las peores elecciones de medio término para un Gobierno estadounidense.
El aumento en el costo de vida. Temor a seguir perdiendo frente a la inflación. Guerras que empiezan y nunca terminan. El miedo a medidas cada vez más punitivas entre inmigrantes. Un combo perfecto y un título que llegó al corazón del votante: “Controlar el Congreso para controlar a Donal Trump”. Pero fue mucho más que eso. Fue un golpe al ego del Presidente. Casi tan alto como los números del combustible de su país. El resultado fue contundente. Por primera vez desde que ejerce el máximo cargo, tendrá a la oposición por encima suyo. El Senado ahora es demócrata. Y la incógnita es saber cómo reaccionará el mandatario ante el avance opositor que buscará poner un freno a los últimos dos años de su gestión. Y tendrá la capacidad de avanzar en investigaciones sobre decisiones que tomó la administración republicana, como por ejemplo quiénes fueron los ganadores del negocio por el petróleo de Venezuela. “Me transformaré en el Señor Veto”, había dicho a la CCN a 24 horas del cierre. En medio del conteo, disparó su furia contra Fox News: “La encuesta de Fox News, que siempre es la peor, resulta sumamente ofensiva por las preguntas que plantea. Cada pregunta es un ataque premeditado, y ante cada respuesta, ¡solo cabe decir: «¡Pura mierda!». Esto lleva ocurriendo años”, escribió Trump en la red Truth Social.
Mientras los primeros resultados aparecían en las pizarras, en la embajada argentina se esforzaban por aclarar algo que repetían en la previa de la elección: “Esto no cambia nada. El mensaje del presidente Javier Milei siempre fue el mismo, incluso antes de la llegada de Trump al poder y es que Argentina tiene que tener una alianza estratégica con los Estados Unidos. Se planteó cuando aún estaba Joe Biden. Y se seguirá planteando”. El evento realizado en el primer piso mezcló a diplomáticos argentinos, entre ellos al embajador Alec Oxenford, y al subsecretario de gestión institucional, Eduardo “Lule” Menem, con legisladores y empresarios. La noticia fue pésima. Para suerte de ellos, el agasajo terminó a las 18, antes de los primeros resultados oficiales.

El lunes, uno de los más de 40 think tank que existen en Washington dialogó con Infobae en estricto off the record. Realizaban un análisis de la consecuencia que podría traer el control opositor sobre ambas Cámaras. La pregunta de este medio fue si podían ofrecer algún ejemplo que repercutiera en Argentina y Latinoamérica. “Bueno, los demócratas podrían activas comisiones investigadoras. Hay dos puntos que pueden servir para entenderlo. Habrá pedidos de información sobre quiénes fueron los ganadores del petróleo venezolano. Y porque no, solicitar más información sobre el financiamiento que Estados Unidos le brindó a la Argentina en 2025”. Fue la senadora demócrata Elizabeth Warren, quien solicitó datos por la ayuda financiera del gobierno de Trump a la Argentina. Reclamó mediante una carta al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que cierre la línea de swap por US$20.000 millones con el país, en enero del 2026. En aquel comunicado, pidió acceder a una copia del acuerdo. Si bien ese tipo de inquietudes no tiene el poder para frenar decisiones que pueda tomar Trump en 2027, la intención es poner bajo la mirada pública este tipo de acciones.
De recorrida por Washington, quizás uno de los distritos más demócratas del país, se observó durante toda la noche un clima festivo. A contramano del silencio que hubo dos años atrás cuando Trump arrasó en la elección ejecutiva. “Esto nos vuelve a demostrar que nada es para siempre. Ahora Trump va a tener que escuchar”, dijo eufórico un joven estudiante que pasó esta semana en casa de sus padres para la elección. En algunos pubs clásicos los resultados se siguieron en pantallas por todo el lugar y se festejaba como un gol cada triunfo opositor.
Amine tiene 54 años. Llegó desde Marruecos cuando tenía 19 gracias al recibimiento que le hizo un primo. Vive en Arlington. Votó con el sistema de votación anticipada. Fue por los demócratas. “La primera vez que se presentó Trump lo voté. Pero nunca más. Todo subió. Manejo un auto de aplicación y cada vez alcanza para menos. Pero no tengo miedo por mí sino por mis hijos. El Congreso puede frenar su política ante inmigrantes. Mira si un día echan a mis hijos? El Gobierno solo habla de negocios. El resto pasa a un segundo plano”. Scott es oriundo de Washington. Vive aquí desde siempre. Hoy, con 42 años, cree que Trump es aún la novedad. “Lo acusan de ser sistema pero vino a modificar las cosas. Me causa gracia que lo insultan por su verborragia. Nosotros no lo escuchamos. Sino que miramos la política. Ey! Tiene 81 años. Mi padre también dice incoherencias. Por eso hay que ver los hechos más allá de todo”.
Por último, el KO. La piña llegó desde Texas. El último demócrata en ganar una elección allí había sido Lloyd Bentsen en 1988. Los malos resultados se acabaron ayer. James Talarico, con 37 años se quedó con la banca en el Senado. “No tiene que ver con Izquierda o Derecha, sino entre los de arriba y los de abajo”, dijo luego de votar. “Realmente dimos el golpe, es hora de trabajar para frenar a un Presidente que se creyó superpoderoso”, festejaron desde su equipo de campaña con los resultados en las pantallas.
North America
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“Les vamos a caer con todo el peso de la ley”: el Gobierno porteño repudió el ataque a las mujeres trans en Palermo

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, repudió los ataques a las mujeres trans en Palermo y aseguró que no permitirá que los delitos queden impunes.
“Los ministros de Justicia y de Seguridad ya están avanzando con la investigación para identificar a estos delincuentes. Les vamos a caer con todo el peso de la ley”, escribió el funcionario en su cuenta de X.
En esa línea, la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, apuntó: “En la Ciudad de la diversidad y del abrazo a todos, repudio absolutamente el ataque en Palermo a las mujeres trans. Que les caiga todo el peso de la ley a los culpables que atacaron, además, la convivencia y el respeto de todos los porteños”.
El hecho ocurrió en la madrugada del lunes. Según reconstruyeron las víctimas, eran entre 50 y 60 jóvenes, la mayoría en bicicleta, que rodearon a las mujeres mientras estaban paradas sobre una de las calles internas y las golpearon con palos, conos y escobas.
La secuencia comenzó la noche del domingo y se extendió hasta el lunes a la madrugada, primero con burlas y provocaciones. Ante la reacción de las víctimas, los agresores regresaron armados y atacaron salvajemente a las trabajadoras sexuales.
Los atacantes filmaron todo el ataque y subieron las imágenes a Instagram y TikTok bajo la consigna “A correr a los trabas”, acompañadas de emojis de risa y mostrando la violencia como un espectáculo.
La fiscal especializada en discriminación Andrea Scanga ya está al frente del caso.
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