POLITICA
Una derrota que afecta a Milei

Donald Trump ha sido derrotado, y esa previsible constatación tendrá forzosamente consecuencias en el mundo y en la Argentina. Por lo pronto, Javier Milei perdió a su amigo más cercano y más poderoso en el mundo: toca suponer que el mandatario norteamericano, convertido desde anoche en un pato cojo, ya no contará con las mismas condiciones que tuvo en los últimos dos años, cuando desplegó un enorme predominio político. En el caso argentino, no se trata solo de imaginar a un líder norteamericano más debilitado en el momento en el que Milei deba rendir cuentas en las urnas. El resultado de ese examen marcará la reelección −o no− del actual presidente.
Trump ha sido muy importante para Milei por otras razones también, tal vez la más importante de ella fue su decisiva influencia en el Fondo Monetario Internacional. La Argentina es el principal deudor de ese organismo multilateral. Su deuda, de unos 56.000 millones de dólares, significa el 80 por ciento del total de las deudas de América Latina con el FMI; es cuatro veces más grande que la deuda de Ucrania, un país arrasado por una guerra cruel e injusta desde hace cuatro años, con el organismo.
Los gobiernos argentinos han hecho del incumplimiento de sus promesas al FMI una especie de hábito nacional. Después, necesitaron que alguien los salvara de la bancarrota. Aun cuando Milei es un presidente al que le gusta cumplir los compromisos con los poderosos de este mundo, es cierto que algunas promesas escritas por su gobierno en los acuerdos con el Fondo no se acataron. Fue Trump el que lo amparó siempre a último momento usando la influencia de los funcionarios del Fondo que responden al gobierno norteamericano; no son pocos ni su influencia en menor. Estados Unidos se reservó una cuota crucial de poder en el Fondo, aunque le dejó la dirección general a un europeo. Es probable que esta predisposición de Trump no cambie y también es posible que el Fondo siga aceptando en adelante sus pedidos. Pero, guste o no, una cosa hubiera sido un jefe de la Casa Blanca poderoso, ufanándose de una victoria, y otra cosa es un presidente derrotado que ya muestra, como acaba de consignar el diario The Washington Post, lo signos de la decadencia personal.
En síntesis, la derrota de Trump no le hace bien a Milei. Por eso, el riesgo país superó ayer los 800 puntos básicos, un índice muy alto si se lo compara sobre todo con los casi 400 puntos a los que había descendido en julio pasado. ¿Qué pasó en apenas tres meses para que el riesgo de la economía argentina se duplicara? Fundamentalmente, sucedieron dos hechos. Uno: la economía no logró salir de la desaceleración en la que está ya hace mucho tiempo y, así, el país se acerca peligrosamente a una recesión. La recesión es la peor visita que puede golpear la puerta en vísperas electorales. Para peor, la alternativa de Milei es, hoy por hoy, el peronismo encarnado en la perpetua Cristina Kirchner o en su antiguo ahijado Axel Kicillof. El otro hecho fueron los reiterados estallidos de cólera y odio por parte del Presidente en sus exposiciones públicas. Cualquier observador extranjero, reacio a detenerse en los matices, une las desventuras de la economía con el talante presidencial y saca la conclusión de que cada vez le será más difícil al Presidente ganar en primera vuelta las elecciones presidenciales. El riesgo país es el síntoma de ese escalofrío.
Hablando de elecciones, es veraz también que Trump fue decisivo para que Milei ganara las elecciones legislativas del año pasado. Muchos hablan de esos comicios ganados por un cheque de Washington, pero muchos olvidan que un mes y medio antes Milei había sufrido una dura derrota en la provincia de Buenos Aires, luego de que Kicillof desdoblara las elecciones provinciales; es decir, de que las separara de las nacionales. Muchísimos votantes salieron un mes y medio después en todo el país a votar por Milei para que no ganara el peronismo. ¿El mariscal de la victoria fue Scott Bessent, el poderoso secretario del Tesoro norteamericano, o el peronismo fue el mariscal de la derrota? Cualquier respuesta es relativa.
Vastos sectores sociales, sobre todo los jóvenes, asocian todavía al peronismo con la interminable cuarentena de la pandemia, según la conclusión de varios encuestadores. ¿Por qué, entonces, Kicillof ganó antes las elecciones provinciales bonaerenses? La provincia de Buenos Aires es un conflicto singular y aparte en la Argentina; ahí se concentra la mayor cantidad de electores, pero también el número más alto de pobres. Son los sectores sociales históricamente seducidos por el peronismo.
Esa es una parte de la historia. La otra parte es que Trump y Bessent contribuyeron activamente para que Milei ganara las elecciones porque los mercados habían enloquecido después del triunfo bonaerense del peronismo. Prometieron un swap de 20.000 millones de dólares, de los que el gobierno de Milei usó 2500 millones. Este préstamo fue reintegrado íntegramente al Tesoro norteamericano en enero de este año. Sin embargo, la verdad completa debe consignar que Trump fue seriamente cuestionado en Washington por legisladores demócratas y también por un grupo de republicanos por utilizar recursos del Estado para ayudar a un gobierno amigo en un apuro electoral.
Aquel swap sigue vigente, pero ¿podrá Trump usar ese dinero para ayudar a su aliado Milei en caso de que este lo necesitara en las elecciones presidenciales argentinas? Bessent dijo hace poco que esa ayuda se concretará porque “la Argentina es un aliado muy importante de los Estados Unidos en América Latina”. Bessent es un experto en finanzas, no un político, aunque es cierto que no pocos sectores de la dirigencia norteamericana están predispuestos a apoyar a Milei mientras la opción local sea el peronismo.
La suerte de Milei dependerá también de si Trump acepta que perdió los comicios de ayer y, de la misma manera, del tamaño de la crisis en su futura relación con el Congreso norteamericano, ahora en manos opositoras. Sus opositores demócratas controlarán la Cámara de Representantes (Diputados, aquí) y estarán en condiciones de obstaculizarle los dos años de mandato que le quedan. Son los dos últimos años de la vida presidencial de Trump porque la Constitución de los Estados Unidos le permite al presidente aspirar solo a dos mandatos.
El escepticismo del propio Trump con respecto de los resultados fue explícito mucho antes de que se conocieran los números de las urnas. “Me convertiré en Mr. Veto”, dijo anunciando que vetaría todas las iniciativas del Congreso si este terminaba en poder de sus adversarios. La eventual confrontación permanente de Trump con el Congreso podría afectar la ayuda a Milei. El Congreso norteamericano, a su vez, estará en condiciones de plantear un juicio político al Presidente, un impeachment, si este desobedece al Poder Legislativo. El trámite no es sencillo, pero sí desgastante para el mandatario.
El juicio político a un presidente norteamericano necesita la aprobación de la mayoría simple de la Cámara de Representantes y de los dos tercios del Senado. Aunque el Congreso lo puede asediar al jefe del Ejecutivo norteamericano, el líder de Washington está en condiciones de controlar la política exterior en tanto no provoque estragos irremediables, sobre todo con los aliados históricos de los Estados Unidos. Trump se pavonea con su propensión a cambiar las viejas políticas de Estado de su país. Nunca Europa estuvo más lejos de Washington que en este mandato de Trump. Los separa hasta la mirada de cada uno sobre la tragedia de Ucrania. Mientras casi todas la embajadas europeas en el mundo flamean en sus portales la bandera de cada país y también la de Ucrania, Trump les pidió a los ucranianos que se deshagan de su popular presidente, Volodimir Zelenski. “Es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, alardeó recientemente. Las fricciones entre Washington y los europeos no son una noticia alentadora para la Argentina, que siempre preservó estrechos lazos con los dos, salvo en el gobierno de la viuda de Kirchner. Ella se llevó mal con norteamericanos y con europeos. Es coherente en el error.
La derrota de Trump la incubó él mismo cuando descerrajó la guerra contra Irán sin la garantía de que destituiría definitivamente al criminal régimen de los ayatollahs iraníes. La guerra encareció la energía por la escasez de petróleo, aumentó la inflación en el mundo y terminó por crear el malestar de muchos norteamericanos. Y no solo de los norteamericanos. El mundo es un lugar peor desde la guerra de Irán y desde que el déspota de Moscú decidió agredir sin tregua ni piedad a los ucranianos. Las generaciones más jóvenes se sublevaron −y se siguen sublevando− en muchas ciudades del mundo, que están muy lejos unas de otras. Las realidades políticas y económicas son muy distintas, pero ese clamor global contiene una protesta común, y es por el encarecimiento del costo de vida (la inflación que promovió la suba del precio del petróleo) y el costo de la vivienda, que les impide a las nuevas generaciones el acceso a una casa propia. El propio Milei aceptó hace poco que la economía argentina no progresó como él quería y anunciaba, por las guerras de Irán y de Ucrania. Pero ocurre que su amigo Trump decidió guerrear contra Irán y que no se ocupó de poner fin al martirio de Ucrania. Trump ya los había hecho en su primer mandato con Mauricio Macri: ayudó y perjudicó en la misma medida.
Joaquín Morales Solá,Javier Milei,Donald Trump,Conforme a
POLITICA
Los metrodelegados volverán a liberar los molinetes en la línea A y advierten que las medidas podrían afectar el servicio

Los metrodelegados volverán a liberar los molinetes del subte este miércoles desde las 8 en la estación San Pedrito de la línea A y amenazaron con nuevas medidas que podrían afectar el servicio en los próximos días. La protesta se realizará en reclamo por descuentos salariales de la concesionaria Emova, en medio de un conflicto que el 20 de octubre terminó con dirigentes gremiales detenidos y un paro en las seis líneas y el Premetro.
Según denunció el gremio, las quitas son ilegales e injustificadas y se mantienen pese a la existencia de fallos judiciales que ordenan ponerles fin.
“No descartamos incrementar las medidas con acciones que puedan afectar el servicio en los próximos días si la empresa no cumple con el compromiso adquirido y deposita los salarios descontados de manera ilegítima”, advirtieron los metrodelegados en un comunicado, en el que condicionaron la continuidad de las protestas a que la compañía reintegre el dinero reclamado.
El sindicato también rechazó las acusaciones de la concesionaria sobre incumplimientos de las jornadas laborales.
“El salario tiene carácter alimentario y la concesionaria no tiene potestad, ni fundamento para intentar sancionar a los trabajadores con la privación del mismo mediante la sustracción fraudulenta de haberes”, denunció el gremio.
La última liberación de molinetes terminó con detenidos y un paro
El 20 de octubre, una protesta similar en la estación Juan Manuel de Rosas de la línea B terminó con la detención de dirigentes gremiales y una paralización total del servicio que se extendió durante seis horas y afectó a las seis líneas y el Premetro.
El conflicto comenzó cuando un trabajador abrió una puerta de emergencia para permitir que los pasajeros ingresaran sin pagar boleto. Tras una denuncia, la Justicia ordenó interrumpir la medida y dispuso su detención por desobediencia. Durante el procedimiento también intervinieron otros dirigentes gremiales, que fueron alcanzados por las órdenes judiciales.
Las detenciones provocaron una respuesta inmediata del sindicato, que decidió paralizar el servicio. “La medida de fuerza nace cuando nos detienen”, sostuvo entonces el metrodelegado Facundo Heredia en diálogo con TN.
El Gobierno porteño respaldó el operativo policial y cuestionó la protesta. “Pocas personas tuvieron de rehén a 500.000 personas”, afirmó el ministro de Justicia de la Ciudad, Gabino Tapia, quien calificó la medida de intempestiva e injustificada.
Jorge Macri también defendió las detenciones y advirtió que no aceptaría “extorsiones mafiosas”. “El que bloquea un servicio esencial va preso”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño.
Subte, Metrodelegados
POLITICA
Javier Milei y sus medidas, en vivo: el Presidente viaja a España y guarda silencio tras la elección intermedia en EE.UU.

El Gobierno retirará del proyecto de Ley de Competitividad Financiera el artículo que proponía gravar con Ganancias los resultados de la compraventa de cedears, los certificados que permiten invertir desde el país en acciones de empresas extranjeras. Así lo confirmaron fuentes del Ministerio de Economía ante la consulta de : “Quedó de un borrador viejo. ¡Ya se está corrigiendo!”
La decisión se conoció tras las críticas en redes sociales que generó la medida incluida en la reforma del mercado de capitales enviada este lunes por el Poder Ejecutivo al Congreso. “Alan querido, quedó de un borrador viejo. Se va a retirar!”, escribió en X Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía, Luis Caputo, en respuesta a una publicación del usuario Alan Riedmaier que cuestionaba la propuesta impositiva.
POLITICA
Tras la polémica por los CEDEARs, el Gobierno retirará por completo el proyecto de Ley de Competitividad Financiera

Luego de que se desatara una polémica por el artículo que proponía gravar con Ganancias las inversiones realizadas a través de CEDEARs, el Gobierno nacional resolvió retirar por completo el proyecto de Ley de Competitividad Financiera. De esta manera, quedará trunco el tratamiento de la iniciativa en Diputados.
Tanto desde Casa Rosada como desde el bloque de diputados libertario confirmaron a Infobae que la totalidad del proyecto será retirada. Así, cada uno de los articulados volverá a ser revisado antes de que sea tratado por ambas cámaras.
Horas antes, se había confirmado que solo iba a ser eliminado el artículo que contenía la propuesta de modificar el tratamiento tributario de los certificados de depósito argentinos, conocidos como CEDEARs. Se trata de los instrumentos que se negocian en el mercado local, pero representan acciones, bonos y otros activos que cotizan fuera del país.
La decisión había sido confirmada por Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor del ministro de Economía, Luis Caputo. “Quedó de un borrador viejo. Se va a retirar”, escribió el funcionario en su cuenta de X sobre el traspié.

El objetivo del apartado era que las operaciones con esos certificados tuvieran el mismo régimen impositivo que la compra directa del activo extranjero al que representan. De esa forma, las ganancias obtenidas con inversiones en compañías o instrumentos del exterior habrían quedado alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias.
Según explicó el tributarista Sebastián Domínguez a este medio, la alícuota que podría haberse aplicado era de 15%. La medida contemplaba los certificados adquiridos desde el 31 de octubre de 2026, siempre que el Congreso aprobara el proyecto.
El capítulo que generó controversia proponía reemplazar un inciso del artículo 26 de la Ley de Impuesto a las Ganancias. Bajo el criterio de “transparencia fiscal”, el tratamiento tributario habría dependido del activo subyacente y no del vehículo elegido para realizar la inversión.
En la práctica, una persona que invirtiera desde la Argentina en una empresa extranjera mediante un CEDEAR habría recibido el mismo trato fiscal que quien adquiriera esa acción de manera directa en el exterior.
Qué cambios buscaba impulsar el proyecto
El proyecto de Ley de Competitividad Financiera, que había sido enviado este lunes a la Cámara de Diputados, reunía 240 artículos que buscaban introducir cambios en el mercado de capitales, los mecanismos de crédito, el sistema de garantías y determinadas disposiciones tributarias. La iniciativa retomaba medidas anunciadas por el presidente Javier Milei en julio y apuntaba a flexibilizar regulaciones de distintas actividades del sector financiero.

Entre sus ejes figuraba la incorporación de tecnologías de registros distribuidos, como blockchain, para la emisión, guarda, transferencia y negociación de valores negociables. Además, el texto preveía que esos instrumentos pudieran operar fuera de los sistemas tradicionales de depósito centralizado, con exigencias de seguridad, trazabilidad, identificación del emisor y supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Por otro lado, la propuesta contemplaba la creación de los “Otros Ámbitos de Negociación Autorizados”, una categoría que pretendía incluir plataformas digitales, aplicaciones y sistemas administrados por Proveedores de Servicios de Activos Virtuales habilitados. Así, las transacciones efectuadas en esos espacios iban a tener la misma validez jurídica que las realizadas en mercados autorizados.
La reforma también delimitaba las atribuciones del Banco Central y de la CNV. La autoridad monetaria conservaría el control sobre pagos, liquidaciones y compensaciones que involucren pesos o moneda extranjera, mientras que el organismo regulador del mercado quedaría a cargo de la emisión, el registro y la negociación de valores negociables tokenizados.

Por otra parte, el Ejecutivo proponía ampliar el universo de activos que pueden respaldar un crédito. La lista incluía activos virtuales, derechos de propiedad intelectual, acciones, participaciones societarias, créditos contractuales, existencias, ingresos futuros y fondos depositados en cuentas bancarias o de proveedores de servicios de pago. Asimismo, para concentrar los datos de esas garantías, se proponía la creación de un Sistema Federal de Registro de Garantías.
También estaban en marcha modificaciones para pagarés, cheques, tarjetas, warrants, fideicomisos, fondos comunes de inversión y facturas de crédito electrónicas destinadas a pequeñas y medianas empresas. En este sentido, el proyecto buscaba habilitar cláusulas de actualización e indexación en pagarés, admitir títulos electrónicos para los cobros con tarjeta y permitir que los fondos comunes inviertan en activos virtuales, bajo las condiciones que establezca la CNV.
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