ECONOMIA
El miedo a la luz mala: por qué cada evolución tecnológica empieza con un susto

Cuando la electricidad llegó a las casas, mucha gente respetable se negó a dormir con la luz encendida. Circulaban advertencias serias: la corriente envenenaba el aire, afectaba la vista, debilitaba los nervios. En Nueva York, en 1889, un debate público enfrentó a Edison contra Westinghouse y terminó, literalmente, electrocutando animales en plaza pública para demostrar lo peligrosa que era la corriente del rival. El miedo no era irracional del todo: la tecnología era nueva, los accidentes existían y nadie terminaba de entender qué era esa cosa invisible que corría por los cables. Lo que el tiempo demostró es que el problema no era la electricidad, sino la falta de reglas para usarla bien.
La historia se repite con una puntualidad casi cómica. Cuando aparecieron los primeros automóviles, el Reino Unido aprobó la Locomotive Act: cada vehículo debía ser precedido por un hombre caminando con una bandera roja para advertir a los caballos y a los vecinos del peligro que se acercaba a la temible velocidad de seis kilómetros por hora. Cuando llegó el tren, médicos prestigiosos advirtieron que el cuerpo humano no soportaría los ochenta kilómetros por hora y que viajar así provocaría locura. Y cuando llegó Internet, en 1995, la revista Newsweek publicó una columna ya legendaria titulada “Internet? Bah”, que explicaba con total seriedad por qué nunca reemplazaría al diario, al negocio físico ni al contacto humano. Un economista premio Nobel llegó a escribir que el impacto de Internet en la economía no sería mayor al del fax.
Cada vez es el mismo guion: primero el miedo, después la burla, después la normalización. Lo que ayer parecía una amenaza al orden natural de las cosas, hoy es la cosa más aburrida del mundo: enchufar el cargador, subir al auto, mandar un mail. Nadie discute la electricidad; discutimos la tarifa. Nadie le teme a Internet; nos quejamos de la señal. El miedo no desaparece porque la tecnología se vuelva inofensiva. Desaparece porque la entendemos, la regulamos y la incorporamos a la vida normal.
Cuando llegó el tren, médicos prestigiosos advirtieron que el cuerpo humano no soportaría los ochenta kilómetros por hora y que viajar así provocaría locura
Vivimos hoy ese mismo momento incandescente con la inteligencia artificial y con blockchain. Y como en cada capítulo anterior, el miedo viene mezclado con confusión. Lo veo todos los días. Hace poco, en un grupo de chat con empresarios —gente brillante en sus rubros—, la conversación sobre blockchain navegó en pocos minutos desde la computación cuántica hasta el consenso híbrido, y aterrizó, inevitablemente, en dos sentencias lapidarias: “La experiencia de Bukele con el Bitcoin no fue muy exitosa que digamos» y “Warren Buffett jamás invirtió en blockchain coins”. Me reí con cariño, porque en dos frases estaban mezclados cinco conceptos distintos. Es exactamente el mismo reflejo de quien, hace un siglo, no quería dormir con la luz prendida.
Vale la pena ordenar el tablero, porque la confusión no es un detalle: es la principal barrera. Que Warren Buffett no haya comprado Bitcoin no dice nada sobre blockchain, igual que el hecho de que a alguien no le guste manejar no dice nada sobre el motor de combustión. Bitcoin es una de las miles de aplicaciones que corren sobre la tecnología; blockchain es la tecnología. Confundirlos es como confundir el correo electrónico con la internet: uno es un uso, el otro es la infraestructura. El experimento de El Salvador fue una decisión política concreta —adoptar una criptomoneda volátil como moneda de curso legal—, no un veredicto sobre la tecnología de registro distribuido que hoy usan bancos centrales, JP Morgan, Visa y la mitad del sistema financiero global para mover billones de dólares. Y un posteo de Twitter, por viral que sea, no es un dato: es un estado de ánimo.
En el campo argentino hay una vieja leyenda: la luz mala. Un resplandor que aparece de noche en los descampados y que durante generaciones se interpretó como un alma en pena, un anuncio de muerte, algo a lo que había que temerle y de lo que había que huir. La ciencia después explicó que era fosfina: gas que desprenden los huesos en descomposición y que se enciende solo al contacto con el aire. Nunca fue un fantasma. Era química que no sabíamos leer. La mayor parte del miedo tecnológico funciona igual: le tenemos pavor a la luz mala hasta que alguien nos explica que es fosfina.
Cada vez es el mismo guion: primero el miedo, después la burla, después la normalización
Hago esta aclaración porque quiero hablar de la posibilidad de solucionar problemas viejos con respuestas nuevas, con tecnología. Todos saben que la fragilidad crónica de nuestra moneda y la dificultad del Estado para financiarse en pesos sin recurrir a la emisión. La idea no tiene nada de esotérico. Es una emisión privada de moneda digital, pero dentro del perímetro de confianza del Banco Central, y respaldada cien por ciento por activos reales y verificables: bonos del Tesoro argentino de corto plazo, pesos, dólares y otras stablecoins con perímetros de confianza equivalentes. Emitida, uno a uno, una moneda que cualquiera puede auditar en tiempo real. Es una mejora de eficiencia, como me gusta decir: la blockchain no acepta promesas, solo acepta saldos.
Lo interesante, es lo que esa arquitectura le resuelve al país: una stablecoin regulada y plenamente colateralizada en instrumentos del Tesoro de corto plazo es, literalmente, una máquina que fabrica demanda genuina y durable de deuda pública en pesos. Es exactamente lo que hace Circle con USDC, que para respaldar su moneda digital se convirtió en uno de los grandes compradores de letras del Tesoro de los Estados Unidos. Cada usuario que decide tener saldos en esa moneda digital está, sin saberlo y sin que nadie lo obligue, financiando deuda pública de cortísimo plazo. Demanda real, voluntaria, atomizada en millones de personas, y —este es el punto— sin que el Banco Central tenga que imprimir un solo peso adicional para proveer esa liquidez.
Para una economía que pasó medio siglo atrapada entre la emisión y el rollover de su propia deuda: es la pata estructural que al programa económico hoy le falta. Le resuelve al Tesoro el problema de la demanda —quién quiere comprar y renovar deuda en pesos— y le baja al Banco Central la presión de financiar la liquidez transaccional con la maquinita. No es magia es disciplina monetaria construida sobre una tecnología que, por diseño, no permite emitir sin respaldo. Lo que durante un siglo dependió de la voluntad del funcionario de turno, ahora puede depender de una regla verificable.
Bitcoin es una de las miles de aplicaciones que corren sobre la tecnología; blockchain es la tecnología
Entiendo el reflejo de desconfianza, sobre todo en quienes vienen de rubros que nada tienen que ver con la tecnología. El miedo al cambio es humanísimo y, en general, sano: nos salvó muchas veces de saltar a un vacío. Pero conviene recordar que en cada una de las revoluciones anteriores hubo dos tipos de líderes. Los que se quedaron discutiendo si la electricidad envenenaba el aire, y los que cablearon su fábrica primero. Los que esperaron a ver si lo de Internet “prendía”, y los que pusieron su negocio online cuando todavía daba vergüenza. La diferencia, casi siempre, no estuvo en el coraje, sino en haberse tomado el trabajo de entender antes de opinar.
La pregunta, entonces, no es si blockchain y la inteligencia artificial son peligrosas. Toda tecnología poderosa lo es mientras no la entendemos; lo fue la electricidad, lo fue el auto, lo fue Internet. La pregunta es si vamos a llegar a tiempo a escribir las reglas, o si vamos a llegar tarde y heredar las que escriban otros, en otro idioma y para otros intereses.
Argentina ya hizo la prueba de mirar para otro lado —con el cheque, con el home banking, con tantas cosas—. Esta vez tenemos delante una solución concreta para un problema que nos persigue desde hace cincuenta años.
A los que todavía sienten ese cosquilleo de desconfianza, les propongo lo mismo que la historia le propuso a cada generación asustada: no le huyan a la luz mala. Acérquense, pregunten, entiendan que casi siempre es fosfina. Lo que brilla en la oscuridad no es un fantasma. Es, otra vez, el futuro pidiendo permiso para entrar.
La autora es cofundadora de PALA Blockchain
ECONOMIA
Coincidencia de las principales consultoras: el Gobierno necesita reactivar la economía para disminuir la incertidumbre electoral

Los disturbios de Francia parecieron ser anticipados por los inversores. Los títulos soberanos de los galos subieron hasta niveles cercanos a 5% de rendimiento con un riesgo país de 160 puntos. Ningún país de la Unión Europea llega a 100 puntos. El mercado hoy irá poniendo en precio la devolución de Ucrania a los ataques rusos al destruir refinerías de petróleo en San Petersburgo.
A esta crisis se suma la del sector tecnológico que pagó con la caída de hasta 25% de algunas empresas de Inteligencia Artificial. Pero también puede suceder que los inversores vean en esta baja una oportunidad y se dé “el rebote del gato muerto”, la suba que sigue a una brusca caída.
En la Argentina, en tanto, el debate por la reactivación y las dudas electorales, fue el foco de las principales consultoras.
EconViews que dirige Miguel Kiguel, señaló la caída del empleo privado cayó por 14to mes consecutivo. “Con una economía que en buena parte sigue débil y un mercado laboral frágil, vuelve la pregunta de si alcanza con el boom de Vaca Muerta y la minería, y cómo hacer para que derramen al resto de los sectores. No hay una respuesta clara, pero es una discusión que hay que empezar a dar pensando en la Argentina de los próximos años. Lo que es casi un hecho es que Vaca Muerta, la minería y el agro van a terminar con la falta de dólares que cortó casi todos nuestros ciclos de crecimiento. Es un cambio estructural que ya se está viendo. En los últimos doce meses, el superávit de energía y minería fue de USD 17.000 millones, 61% más que un año atrás. A eso se suman los dólares de la inversión. En el mismo período, las empresas energéticas colocaron más de USD 13.500 millones en Obligaciones Negociables, sin contar la inversión directa. La minería viene un poco más atrás, pero con la misma lógica. Según el BCRA, entre los dos sectores podrían estar exportando más de USD 50,000 millones en 2030”, destacó en su informe.
Pero esos sectores y esos dólares, advirtió, “lo que no van a resolver es el empleo. Petróleo, gas y minería son alrededor de 5% de la economía, pero apenas 0.5% de los puestos de trabajo, unos 114.000 sobre 22,7 millones contando formales e informales. El agro emplea bastante más, cerca de 6% del total, pero el grueso del trabajo está en la industria, la construcción, el comercio y los servicios”.

De resultas, apuntó, “el problema es que la rápida expansión de estos sectores contrasta con el letargo de los intensivos en empleo, a los que les llegó la cuádruple Nelson: apertura, un peso fuerte, falta de demanda interna y todavía altos impuestos. Bajo estas condiciones, la economía igualmente logró crecer 5% respecto de 2023, pero se perdieron unos 300.000 empleos asalariados privados y el trabajo que se creó fue mayormente informal o por cuenta propia. Industria y construcción, que caen 12% y 14%, explican una buena parte. La industria merece un doble click. La evidencia muestra que, a medida que un país se desarrolla, la industria tiende a perder peso en la economía a favor de los servicios y la Argentina no debería ser una excepción. También es lógico que algunos sectores que estaban fuertemente protegidos no resistan el cambio de modelo. En 2023 la industria pesaba más de lo que su productividad justificaba, protegida por el Cepo, las SIRA y los aranceles, y parte del ajuste es volver a niveles más normales. Pero lo importante es que la desindustrialización no sea prematura y quizás eso estemos viendo porque también están golpeados sectores que no se esperaban que sufran. Desde 2023, la producción de maquinaria agrícola cayó 45% con importaciones 125% más altas, la de cuero 33% con importaciones que subieron en la misma proporción, y hasta la industria agroalimentaria viene sufriendo sustitución por importados, por citar algunos ejemplos”.
A los sectores intensivos en empleo les llegó la cuádruple Nelson: apertura, un peso fuerte, falta de demanda interna y todavía altos impuestos
EconViews
La previsión de EconViews es que “con cada vez más dólares de energía, minería y agro, el peso tenderá a ser fuerte, pero puede dejar afuera a buena parte de los sectores que generan empleo. Hoy el producto nacional está más caro frente al importado que en cualquier momento desde 2016 y todavía los grandes flujos están por llegar. Es mejor tener este problema que el que tuvimos durante décadas, y hay experiencia sobre cómo manejarlo. Para que el peso no se aprecie de más, habrá que buscar un mecanismo para que esos dólares no inunden el mercado cambiario. Requiere un acuerdo con las provincias productoras y las empresas. Chile lo hace con el cobre y Noruega con el petróleo”.
Según la consultora, “si el tipo de cambio va a ser estructuralmente más bajo, la competitividad del resto tiene que salir de otro lado. Eso implica seguir bajando impuestos, terminar con las retenciones, mejorar la infraestructura y la logística y aprovechar que, con más dólares, debería bajar el riesgo país y mejorar el crédito a las empresas”. Sin embargo, prosiguió, “hasta ahora, los dólares adicionales se usaron para dejar apreciar la moneda con un objetivo antiinflacionario y para recomponer reservas, pero se descuidó la transición de grandes sectores como la industria, la construcción y el turismo. Los grandes flujos de energía y minería todavía no llegaron, y por eso conviene discutir con tiempo cómo aprovecharlos y lograr que convivan con una economía que genere empleo de calidad”.
Presión del contexto internacional
Para FMyA, “en la segunda semana de octubre siguió la presión del contexto internacional. Las señales de que no cede la inflación en EE.UU. (+3,7%) generó la expectativa de que habrá tasas altas por más tiempo y eso golpeó a las tecnológicas, que hoy están invirtiendo montañas de Capex (inversión de capital) con deuda. De todas maneras, los commodities que vende la Argentina (petróleo, granos, minería) siguen altos”.
El informe de la consultora que dirige Fernando Marull indicó que el contexto macro sigue algo mejor; “la inflación en septiembre dio en línea (1,9%) y los salarios volvieron a ganarle a los precios (vienen arriba de 2%); Para octubre proyectamos 1,8% (segunda semana nos dio +0,8%). Los datos de actividad de septiembre siguen dando rebote, como venimos comentando. Con salarios recuperándose, la actividad en octubre debería seguir algo mejor a pesar de que sigue la caída en el empleo”.
De los mercados notó que “a pesar del contexto global difícil, el dólar sigue sin gran presión y eso ayuda a la curva de pesos, que está estable; con LECAP rindiendo 2% y el Tesoro pudiendo renovar el 100% de los vencimientos sin problemas y con el 60% “post elección”. A contramano, la suba de las tasas de Estados Unidos volvió a pegarle a la Argentina y el riesgo país subió a 620 puntos básicos de nuevo. La preocupación del mercado es que al gobierno le faltan cubrir USD 15 mil millones de pagos en 2027. Igual vemos alternativas para cubrirlos (Bancos, swaps de China, Bonares locales y otras alternativas) aun sin salir al mercado global. Vemos espacio para que activos argentinos reboten de la mano de mejores números de actividad y de apoyo al Gobierno; pero antes, tiene que mejorar el contexto global”.
El factor político
En cuanto a la influencia de la política, recordó su comentarios previos sobre el test que el Gobierno tenía el Decreto 70/23. “Ayudó la Corte a descomprimir restaurando el tope del 15% a la Ley de Tierra, que permitió al Gobierno sumar aliados. La oposición sigue haciendo su juego de desgastar al Gobierno y los candidatos presidenciales de la oposición a mostrarse (Sergio Massa, Axel Kicillof). Falta mucho igual para las elecciones. En encuestas, salió la de AtlasIntel, que marcó un rebote en Milei a 38% (desde 35%) en septiembre. Y en el promedio del mes pasado de las tres encuestas (más Di Tella y Atlas) sube levemente a 38 por ciento”, observó.
La consultora 1816 enfocó su informe en el riesgo electoral. “Cuando nos encaminamos a una elección polarizada (escenario base para 2027), es imposible no analizar cada dato o evento pensando en cómo modifica el escenario político. Así la elección de Brasil se mira pensando en qué se puede extrapolar de cara a la Argentina (el triunfo de la derecha o de la oposición) cabe recordar que hay segunda vuelta el domingo próximo y los inversores están atentos novedades sobre si se suspenden o no las PASO (el consenso cree que una suspensión favorecería al oficialismo, porque privaría la oposición de una herramienta para ordenarse)”.

El informe notó que “los datos de esta semana consolidaron dos ideas que tiene el mercado sobre la economía doméstica:
- La inflación núcleo dio menos de 2% por 5to mes seguido, aunque sigue observándose una inercia relevante.
- Los números de empleo de julio confirmaron que sigue destruyéndose trabajo asalariado registrado privado (14 meses seguidos de caída). Hace meses que la imagen de Milei permanece estable en niveles competitivos, pero que no aseguran la reelección”
Para 1816 lo mejor de la semana fue “la compra de dólares del BCRA (USD 392 millones en dos ruedas), probablemente explicada en parte por liquidación de ONs o proveedores. ¿Lo negativo? En la primera mitad de octubre se frenaron las emisiones de bonos en dólares, en medio de un mal contexto global. Se acerca diciembre, cuando la demanda de circulante en pesos aumenta 11% en términos reales. Sería como un aumento nominal de casi $4billones en un mes, que se abastecerá con una combinación de compras del BCRA en el Mercado Libre de Cambios (el mejor escenario), Punto Anker del Ministerio de Economía y/u operaciones de mercado abierto expansivas, dado que el stock de pasivos remunerados BCRA es bajo ($1,8 billones pre licitación)”.
En otro de sus informes, sobre política monetaria, la consultora informó que “una adecuación de montos listados de BYMA confirmó que el Tesoro recompró bonos S13N6 y TMG27 el miércoles en T+1. Fueron $662 mil millones de valor efectivo en total (unos $458 mil millones de TMG27y $204 mil millones de S13N6) que se hicieron en la rueda Bilateral PPT de A3. Esa operación ya impactó en la liquidez del sistema cuando el BCRA tomó $2 billones en la rueda REPO. El Tesoro absorberá alrededor de $1,7 billones por la subasta del miércoles, de modo que será interesante ver si termina habiendo impacto en las tasas a 1 día. La autoridad monetaria tiene la potestad de, eventualmente, frenar cualquier movimiento (así como siempre toma pesos al 20% en REPO, también podría ofrecer pesos en, por decir algo, 24%, pero el esquema de tasa endógena hace que el equipo económico usualmente prefiera influir en las tasas de manera indirecta. Hay que recordar que las compras del BCRA (USD 574 millones en las últimas 3 ruedas) también inyectan pesos al sistema (casi $900 mil millones en estas 3 jornadas).
El factor climático
La Bolsa de Cereales informó de un análisis del fenómeno climático “El Niño”. El problema se revisó junto a la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva. La entidad señaló que “se presentaron las acciones preventivas que se llevan adelante frente a El Niño y al riesgo de inundaciones en la Cuenca del Plata. Se destacó el monitoreo conjunto con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la coordinación con las provincias y el despliegue preventivo de fuerzas federales en las zonas potencialmente afectadas”.

El informe agrega que “la reunión incluyó el análisis de las estadísticas vinculadas al contrabando de granos donde un informe enumeró las incautaciones registradas entre 2024 y mediados de 2026. En 2025 las intervenciones con incautaciones disminuyeron un 70%, con una caída del 83% en el caso de la soja, sin que se identificaran cambios relevantes en las modalidades delictivas ni desplazamientos hacia otras rutas”.
Brecha cambiaria y contrabando
Según el informe, “la fuerte relación entre la brecha cambiaria y el contrabando de granos y cereales: Por cada reducción de 10 puntos porcentuales en la brecha cambiaria, se observa una reducción de 7 intervenciones mensuales promedio con incautación de granos y cereales. De este modo, se concluyó que tanto la brecha cambiaria como los derechos de exportación constituyen incentivos económicos relevantes para esta actividad ilegal”.
Anoche, en el overnite, los tres principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en alzas decididas. El Nasdaq de las tecnológicas sobresalía porque aumentaba casi 1%, después de dos ruedas de fuertes caídas.
El petróleo bajaba 1,50%, mientras el oro subía 0,41%. El dólar se fortalecía frente a las principales monedas del mundo. El problema es que los bonos del Tesoro de Estados Unidos no lograban subir y los rendimientos se mantenían por encima de 5%. Resta saber qué pasará con los bonos franceses tras los incidentes del fin de semana.
La Argentina puede tener una mejor rueda si hay mejoras en los precios de los bonos soberanos, algo que es posible.
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El principal desafío es captar la atención frente a la alta competencia. No es una competencia directa, pero sí, es competencia por la tendencia y la atención (Desimone)



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