POLITICA
El poder, ante el misterio del Indio Solari

Hay fenómenos misteriosos en la Argentina que aparecen de manera cíclica. El viernes se vivió uno de ellos: la movilización en torno a la muerte de un ídolo del rock. Es un desplazamiento enigmático y raro, no solo por su dimensión -se cubrió la Plaza de Mayo y hubo alrededor de 15 cuadras de cola para asistir al funeral en el Centro Deportivo Gatica en Villa Dominico-. El fallecimiento del Indio Solari plantea una serie de interrogantes sobre lo que parece ser un país subterráneo que se moviliza espontáneamente alrededor o detrás de un muerto.
Son formas extrañas de expresión, que lindan casi con la fe, por ejemplo al hablar de “misa ricotera”. Pero esto no se circunscribe sólo a lo social, radica también en lo político. Sin ir más lejos, el programa de streaming de Daniel Parisini (conocido como “El Gordo Dan”), uno de los voceros del oficialismo, se llama “La Misa”. También, alrededor del asesor Santiago Caputo, existen personajes que se autoidentifican como las “Fuerzas del Cielo”.
La convocatoria por el deceso de Solari cuenta solo con algunos antecedentes, como los funerales de Hipólito Yrigoyen, Carlos Gardel, Eva y Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner y Diego Maradona. Ante cualquiera de estos fenómenos naturales, la política trata de no ser ajena. Intenta, aunque sea subliminalmente, apropiarse de aquel sentimiento.
El “Indio” era un hombre de izquierda, un “anarco” según sus allegados. En sus últimos años, se identificó y se aproximó al kirchnerismo. Dentro del Gobierno, que tiene algunos rasgos populistas, sabían también que no podían quedar fuera de este fenómeno. Personas cercanas a Milei como el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el realizador audiovisual Santiago Oría, asomaron una despedida que incluyó una especie de pedido de perdón hacia el electorado por tener esa manifestación de dolor, que los conecta con dicho fenómeno popular.
El kirchnerismo, por su parte, intentó presentar aquella manifestación como una pieza de su propia historia. Para la microfísica del movimiento, permitió que se produjera un hecho que podría transformarse en una semilla: la organización del funeral de Solari, en la que intervino la municipalidad de Avellaneda, estuvo a cargo de Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Hablaron después de mucho tiempo, lo que no asegura que vaya a ser tampoco el comienzo de otras conversaciones.
Una de las incógnitas que atraviesa hoy a la política argentina es bajo qué esquema competirá el peronismo en las elecciones presidenciales de 2027. En los últimos meses, uno de los movimientos más relevantes fue la fractura del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, su principal bastión. Esa división tuvo origen en las diferencias entre Kicillof y Cristina Kirchner, profundizadas por las tensiones del gobernador con Máximo Kirchner y La Cámpora. En ese contexto, el diálogo que ambos referentes mantuvieron durante el velatorio del Indio podría marcar el inicio de un acercamiento.
Es necesario detenerse en un aspecto importante de la discusión electoral: existen dudas respecto de cuál será la oferta política del próximo año. Ha habido una descomposición total del sistema, una de cuyas manifestaciones ha sido la llegada de Javier Milei al poder con La Libertad Avanza. Del otro lado, un Juntos por el Cambio que se desarmó y un peronismo con una crisis sin precedentes.
Así como se desconoce la oferta, tampoco hay certezas respecto de la demanda: ¿qué pedirá el electorado? Puede elegir continuar con el proyecto economicista de Milei, ligado a una pretensión de desregulación y liberalización de la economía por la vida del ajuste. O, por el contrario, apoyar otra alternativa “más confortable”.
Un estudio de Casa Tres de Mora Jozami podría tener la respuesta. Ante la pregunta “¿Piensa que los esfuerzos que hicieron hasta el momento valieron la pena para mejorar el futuro económico del país?”, el 52% de los encuestados optó por la negativa. Esta lectura, de una demanda de cambio, coincide en gran medida con los niveles de adhesión y rechazo al gobierno de Milei. Hay mucho camino, sin embargo, hacia las elecciones. Quizás otros resultados económicos en el corto plazo puedan ayudar al cambio de sentido.
Hay algunos indicios que se deben tener en cuenta. El aumento de las reservas del Banco Central, que se traduce en la baja del Riesgo País, es uno de ellos. Hubo un incremento en lo que va del año de US$900.000 millones. La inflación parece continuar también su proceso de desaceleración, como refleja en el índice de mayo para la ciudad de Buenos Aires (2,1%), dato que suele anticipar el porcentaje a nivel nacional.
Por otro lado, sectores como construcción, consumo, comercio e industria, que tienen conexión directa con los grandes centros urbanos y representan el 51% del empleo, están planchados. Esta interrupción impacta de lleno en la vida de la gente, y trastoca la percepción de bienestar o malestar que produce esta economía. Los salarios siguen deprimidos, caída que se manifiesta junto a un problema que es otro motivo de enojo en la base de la sociedad: el endeudamiento y morosidad para pagar las deudas. En un artículo para , el periodista Agustín Maza precisa que el 25% de personas que solicitaron un crédito tienen una mora de al menos 90 días para saldar su deuda, lo que genera intereses y se convierte en una situación irritante.
Existen otros sectores, en los que se detiene la administración Milei y por los cuales se regocija, donde la economía es más dinámica. Uno es el sector agropecuario, aún a pesar de las retenciones, lo que da pauta de su nivel de profesionalización y modernidad. Hay también novedades curiosas, que son ejemplo además del misterioso movimiento de la historia. El ataque de Rusia contra Ucrania puso en crisis la provisión de girasol a nivel internacional, lo que llevó a un aumento en su valor y resultó en que la producción fuera más rentable. Aquel fenómeno tuvo tal efecto en la Argentina que inspiró a Louis Dreyfus, una de las grandes cerealeras a nivel mundial, a anunciar una inversión de entre 300 y US$400 millones en Bahía Blanca para levantar la planta de molienda de girasol más importante del planeta.
Hay luces y sombras. Mientras se conocen noticias como esta, también aparecen otras. Daniel Yofra, sindicalista del sector aceitero, cerealero y de la soja, encaminó un reclamo de 20% de aumento salarial que las aceiteras rechazan, lo que podría derivar en la interrupción del flujo de comercio que sale por Hidrovía, que tiene su núcleo en el puerto de Rosario. Es una novedad de magnitud para Santiago Bausili, presidente del Banco Central, quien pone la vista en la cantidad de dólares que se producen en dicho sector exportador. Empieza un problema en Rosario y hay que mirarlo de cerca.
El Gobierno, que empieza a mirar con preocupación los rasgos recesivos de esta política económica en los grandes conurbanos en industria y comercio, y lo que tiene que ver con construcción, dice que no va a llevar adelante ninguna política industrial porque descree, aunque sí lo tiene para la Cordillera, con los hidrocarburos y la minería, que son dos actividades promovidas por la política nacional a través del RIGI. Incluso ahora va a ser un “Super RIGI”, con más ventajas para ese tipo de inversiones.
Hay quienes critican estas ventajas porque sostienen que son para sectores muy aventajados para inversiones que vendrían de todos modos. Esa es la discusión.
El otro día, Luciana Vázquez planteó en una nota de , si con el RIGI no se están generando varias Tierra del Fuego: regímenes de privilegio que después son muy difíciles de remontar porque generan un derecho adquirido de una forma legal.
Todo esto rodea una pregunta: ¿la gente qué va a pedir de la política el año que viene? ¿Cambio o continuidad? Y la otra que surge es qué le va a ofrecer la política.
En este marco aparecen varias preguntas tanto para el oficialismo como para la oposición: ¿cómo se va a organizar la interna peronista? El otro día dimos un dato de una encuesta de Hugo Aime que generó sorpresa en mucha gente y malestar y satisfacción en otra. Cristina Kirchner está muy bien dentro del universo opositor a Milei, de los que no quieren este tipo de gobierno. Ahora, la pregunta es: ¿Cristina, que no puede ser candidata, le puede transferir esa luz a otro? Es muy complicado responder. En Brasil, Lula no pudo; ganó Bolsonaro y Haddad, que era su candidato, perdió. Después volvió, pero compitiendo él.
La otra pregunta es si Kicillof tiene destino después de Cristina. ¿Será él a quien ella finalmente le transmita ese prestigio en el mundo peronista enfrentado al Gobierno? A lo mejor Kicillof quiere otra cosa, como ir hacia el centro. ¿Pero no es tarde? ¿Qué tendría que hacer para que le crean que ya no pertenece al modelo estatista, que en alguna medida puso en un pentagrama cuando Cristina sólo lo tarareaba? ¿Puede salir y convertirse en otra cosa o están condenados a entenderse?
Allí está otra pregunta que Kicillof no quiere hacerse del todo: ¿estará obligado a someterse a Cristina? Es muy difícil pensar en ser candidato de ella sin pensar en una dosis de sometimiento, como pasó con Alberto Fernández.
¿Esta es la única versión del peronismo que vamos a tener? ¿Qué van a hacer los peronistas que dicen querer emanciparse de la experiencia kirchnerista para conectar con los valores que parece que hoy pesan en la sociedad, sobre todo en materia de economía y rigor fiscal? Ese grupo, que lideran en la Capital Juan Manuel Olmos: en la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz; y en Entre Ríos, Guillermo Michel; y tiene representantes en muchas provincias. ¿Tiene tiempo ese peronismo “renovador” de encontrar un candidato y construirlo, o va a tener que comprar uno llave en mano? Ahí piensan en un empresario: Jorge Brito, uno de los accionistas del Banco Macro y fantasea con saltar a la política. Fue presidente de River y desde esa experiencia busca meterse para sacar a Kicillof y ganarle dentro de una interna.
Pareciera que la interna del peronismo va a estar sembrada de incógnitas. Es curioso pensar qué liderazgos vamos a ver. Un líder es alguien que puede modificar y condicionar el proceso histórico con un programa derivado de su voluntad.
En el universo oficialista -que sería la base de Milei- cabe preguntarse qué va a hacer Mauricio Macri. Tuvo dos reuniones importantes este fin de semana: una fue con Maximiliano Pullaro, gobernador radical de Santa Fe, provincia importantísima, sobre todo para la sociología no peronista. Pullaro le sigue hablando a Macri en términos de alianzas, de reconstruir con los gobernadores radicales lo que sería Juntos por el Cambio, obviamente sin Milei. Su idea es contener ahí a los desencantados de Milei, suponiendo que no va a haber una reversión importante de este achatamiento de los sectores productivos, sino que va a seguir habiendo desencanto y que la gente que cree que no valió la pena va a ser más. Ellos le quieren ofrecer un instrumento para que no se vayan al peronismo, principalmente a aquel que intenta una renovación.
Sin embargo, según trascendió, Pullaro le hizo una advertencia: que Macri no les haga hacer todo esto para después renegociar en la mesa de la Casa Rosada con el solo objetivo de que Jorge Macri siga siendo el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. El gobernador leyó muy bien porque para los Macri la Capital es crucial.
El expresidente además tuvo una reunión con Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos del Pro, con el cual habló de temas similares, pero también de algo más, algo operativo. El exdiputado le planteó apoyar al Gobierno en eliminar las PASO y que haya una elección menos; que haya una ocasión menos para Milei de hacer sentir el rigor fiscal de la nación a los gobernadores que quieren armar esta nueva experiencia, de tal manera que no pida ir a unas primarias en contra de suya. Esa es una idea que no le conviene al peronismo que quiere pelear contra Cristina.
Para Macri hay límites en esta operación y tienen nombres: Diego Santilli y Cristian Ritondo, dos dirigentes importantes y con peso en la Ciudad y la Provincia que quieren mantener su acuerdo con el Gobierno. Aunque, ellos también -inminentemente Santilli, que quiere ser candidato a gobernador del oficialismo- van a tener algún desafío. Empieza a haber, tal como hubo el año pasado en la elección bonaerense, dirigentes del Pro que proponen ir en una lista distinta a la de La Libertad Avanza. En este sentido, hay que mirar a los hermanos Passaglia, de San Nicolás, que están en un experimento electoral novedoso, por ahora, navegando sin luces.
Mientras tanto, LLA sigue condicionada por una interna muy virulenta. Su última manifestación tiene que ver con una publicación de Hugo Alconada Mon, que irritó a Santiago Caputo, donde informa sobre una auditoría de la Inspección General de Justicia sobre la Fundación Faro -recaudatoria de La Libertad Avanza- donde habría miles de millones de pesos que no tienen una procedencia clara porque no se sabe quiénes son los aportantes. Se trata de una fundación que es manejada nada menos que por el hermano de Santiago Caputo, Francisco, un personaje que se mueve entre bambalinas y cuyo rostro casi ni se conoce, pero con un extraordinario poder interno. Son todos asesores; ninguno firma resoluciones ni tiene responsabilidades por lo que pasa en el Gobierno.
Resulta interesante porque esa auditoría la hizo un organismo público del gobierno nacional que depende de Juan Bautista Mahiques, el ministro de Justicia, quien, a su vez, depende de Karina Milei. Es curioso que en el tweet en el que Caputo se queja de la nota de Alconada aparece ilustrando su foto y la de Karina Milei.
La interna genera paranoia en los dos bandos: ambos creen que todo lo malo que les pasa es culpa del otro, y tiene todavía en el centro a Manuel Adorni, cuya declaración jurada sería la noticia de esta semana, porque en el sector de Karina Milei creen que todo el vapuleo judicial que viene de Ariel Lijo puede estar relacionado a la amistad entre el juez y Santiago Caputo. En el fondo, ¿Adorni es víctima de Santiago Caputo? ¿Lo van a procesar? Y, si es así, ¿podrá seguir en el cargo?
¿Quiénes serían los reemplazantes de Adorni en caso de que el jefe de Gabinete sea procesado por no poder explicar su enriquecimiento? ¿Martín Menem? ¿Sandra Pettovello? ¿Pablo Quirno, que tiene unas ganas que se muere? ¿O Ignacio Devitt, secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete y personaje poco conocido que integra la mesa política del Gobierno?
Sigue la danza de nombres alrededor de un Adorni extraordinariamente debilitado. Y también surge una novedad a la que hay que prestar atención y la cual el Gobierno pretende presentar como “técnica”. Se trata de un viaje que habrá la semana que viene de Lijo y Mahiques a París como miembros de una comitiva que va a participar de una reunión del Grupo de Acción Financiera Internacional, encargado de monitorear los sistemas antilavado de dinero que hay en los distintos países. Nadie cree que ese viaje no derivará en una conversación política entre ellos y, tal vez, en un acuerdo. Adorni debe estar prestando atención para ver si le trae solución a su caso, y Karina Milei también porque Lijo tiene la causa de la Administración Nacional de Discapacidad, donde hay acusaciones de coimas.
¿Va a haber un acuerdo interno entre dos facciones de Comodoro Py: la de Lijo y la de Mahiques, que se proyecta sobre los Servicios de Inteligencia, como también pasa con la Justicia Federal?
Aún quedan dudas sobre si los Mahiques trabajan para los Milei o para ellos. Que los Milei les hayan dado todo ese poder a los Mahiques es como que les hayan dado un RIGI judicial, es decir, una cantidad extraordinaria de ventajas que ahora también manejan para ellos.
Mientras tanto, la familia Mahiques va colonizando el Estado. Ignacio, el hermano del ministro, que fue uno de los fiscales que investigó a Cristina Kirchner -a la sombra del fiscal Pollicita, que ahora tiene el caso Adorni- en la causa de la obra pública en Santa Cruz, por la que está presa, ahora es vicepresidente en una cámara de la Justicia nacional en la ciudad de Buenos Aires. Fue designado por Jorge Macri como rector del Instituto Universitario de Seguridad, que todavía no terminó de crearse. Olfateo que alguna injerencia tuvo Daniel Angelici. Jorge Macri, a su vez, tenía como fiscal general de la Ciudad a Juan Bautista Mahiques. En el gobierno porteño sale uno y entra otro.
Esta designación es importante no solo por la historia familiar de los Mahiques, sino también porque plantea una pregunta: ¿hasta dónde llega la disidencia de Macri con Milei? Porque en Justicia parecen coincidir, como en la capacidad de los Mahiques para manejar cuestiones institucionales.
Esto lleva a otras sospechas, que contaminan a toda la Justicia: en las designaciones judiciales que se están produciendo, ¿algunas no tendrán que ver con intereses de la familia Macri, como el armado de la Cámara Civil de la Ciudad, donde se tramita la causa del Correo? ¿Juan Bautista Mahiques trabaja para los Milei y también para los Macri?
También hay otro Mahiques, Esteban, quien fue designado por su hermano como jefe de Gabinete del Ministerio de Justicia ad honorem. Dicen que es el que más sabe de Derecho y sigue siendo funcionario de Cancillería, donde aparentemente cobra más que en la cartera de su hermano. Una curiosidad simpática: el día que Juan Bautista Mahiques designó a Esteban, el padre de ellos, Carlos, decía en el Senado -mientras lo interrogaban para prorrogar su mandato como juez después de los 75 años- que en su familia no había nepotismo. Estaba mal informado.
Lo cierto es que Esteban Mahiques fue miembro del Tribunal de Disciplina de la AFA, así como el ministro fue delegado de la asociación ante la FIFA. Es importante porque tiene que ver con las vinculaciones que tienen con Toviggino y el armado de determinados tribunales, como la Cámara Federal en lo Penal y Económico, donde se decide la suerte de varios temas de la AFA. Tapia y Toviggino se sienten absolutamente cómodos. Alguien les habrá prometido alguna impunidad porque ahora terminaron renovando el contrato escandaloso con el matrimonio Faroni, tan ligado a Sergio Massa. Contratos de intermediación por otros de la AFA que le permitieron girar montañas de dinero en los Estados Unidos.
Puede ser que después del Mundial haya novedades en EE.UU. para todo este grupo, mientras tanto, los Mahiques siguen su propia política judicial, que no sabemos si es la de Milei. Una de las víctimas es Leopoldo Bruglia, quien fue junto con Pablo Bertuzzi uno de los dos camaristas por los que Pro bregaba para que no fuera impugnado el traslado que había ordenado Macri al sacarlos de tribunales orales federales y mandarlos a la Cámara Federal de la ciudad de Buenos Aires.
Ahora a Bruglia le dicen que tiene que dejar el cargo y volver al tribunal porque en el Consejo de la Magistratura se está iniciando un concurso para reemplazarlo y hay un fallo de la Corte que dice que todos los que estén trasladados deben suspenderlo cuando haya un concurso. Bruglia fue a la Corte Internacional de Derechos Humanos y pidió una medida cautelar, alegando que los estaban discriminando porque a Carlos Mahiques, que es camarista de Casación, nadie le pide que deje el cargo. Incluso, en caso de que suceda, es una situación más débil, porque él no se movió dentro de la Justicia federal. En ese caso, al ministro no se le ocurre armar un concurso.
Podría haber un “ajuste de cuentas” contra Bruglia porque él proceso, junto con Bertuzzi, al actual viceministro de Justicia, Santiago Viola, en una causa escandalosa donde había quedado demostrado que Viola, en combinación con Silvia Majdalani -en ese entonces mujer poderosa en la AFI, hoy SIDE-, organizó una patraña con testigos falsos para demostrar que el juez Casanello había estado en combinación con Cristina Kirchner en la causa de la Ruta del Dinero K, en reuniones con Lázaro Báez en Olivos. Era todo mentira: querían sacarle la causa para dársela, en teoría, a Servini de Cubría y tener de rodillas a la billetera de Báez.
Viola seguramente se esté “vengando” de Bruglia y, con esos antecedentes, es el delegado de Milei en el Consejo de la Magistratura, nada menos que en la Comisión de Designación de Jueces. A su vez, quien hacía gestiones por Viola cuando estaba por ser procesado era Juan Bautista Mahiques, que tal vez llegó a ministro por estos servicios prestados. Viola está muy ligado a Karina Milei.
Otro asunto es el caso de la jueza María Verónica Micheli. Es sabido que el Presidente envió su pliego al Senado, los senadores empezaron a aprobarlo y ahí se dieron cuenta de que era cuñada de Hugo Alconada Mon. Intentaron retirar el pliego, aunque el Senado lo aprobó por una mayoría muy amplia y ahora hay una discusión sobre si Milei va a firmar el decreto o no. Algunos le aconsejaron que lo haga porque a lo mejor se va de viaje y lo termina firmando Victoria Villarruel, lo que sería para un dirigente de la provincia de Buenos Aires “comer pochoclo”.
Lo cierto es que este problema, o escándalo, a la jueza por las notas que escribe Alconada Mon castiga sobre todo a Karina Milei. Él escribe sobre $LIBRA, Andis y Adorni, pero toda esa narrativa se olvida de un dato: Alconada fue el que publicó que Carlos Mahiques festejó su cumpleaños en la quinta de Toviggino, lo que quiere decir que los Mahiques deben tener un problema especial ellos. Hay que decirle a Karina Milei que no se deje imputar todo este tema. Probablemente el mismo Juan Bautista Mahiques tenga un interés en castigar a Alconada con la vida de su cuñada, a pesar de lo aberrante de esa conducta.
Este problema llevó a un inconveniente a Carlos Mahiques: Mercedes Ninci -tal como hace ella- lo interceptó en los tribunales de Comodoro Py. Aparentemente, esa fue la gota que colmó el vaso de la cobertura periodística sobre su actividad y comportamiento, y terminó escribiéndole una carta al juez Diego Barroetaveña, presidente de la Cámara de Casación que él integra, pidiéndole una especie de censura al periodismo, una reflexión para limitar la actividad de la prensa en relación a la Justicia, sanciones a los magistrados que hablen con la prensa y toda una explicación diciendo que hay de parte del periodismo una politización del discurso intencionalidad que lo que pretende es construir una realidad que permita operaciones de ataque, en este caso, a los jueces.
Suena familiar ese argumento y alguien lo encontró así: Anabel Fernández Sagasti, la voz y los ojos de Cristina Kirchner en el Senado, quien el jueves pasado dijo: “No es el kirchnerismo el que denuncia persecución mediática, intereses económicos que influyen en las sentencias, sino que es el mismo Mahiques quien advierte a Barroetaveña que haga una reglamento para que los magistrados no puedan hablar con los periodistas esbirros y matones que transan información o favores para desprestigiar a jueces de la nación. Yo le quiero dar la bienvenida a las filas de los que denunciamos el lawfare en la Argentina”.
Son dos rostros del populismo, de derecha y de izquierda, unidos por una consigna: “No odiamos lo suficiente al periodismo”, que, con la Justicia independiente, suelen ser, y así está previsto, los principales límites que tienen los que mandan.
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POLITICA
El gobernador de Córdoba rechazó los recortes en discapacidad del Presupuesto 2027: “No vamos a acompañar”

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, cuestionó este domingo los recortes en los fondos para discapacidad incluidos en el proyecto de Presupuesto 2027 del oficialismo y anticipó que su provincia no los va a acompañar en el Congreso.
“Para nosotros, en Córdoba, los fondos y las políticas de discapacidad no son negociables. No vamos a acompañar ningún recorte del Presupuesto Nacional que afecte estos derechos”, sentenció en su cuenta de X.
En el mismo mensaje, Llaryora sostuvo que en su provincia el área “es una prioridad” y que “no es beneficencia ni caridad”. Agregó que las prestaciones, los traslados y las terapias “no pueden depender de la condición social ni del rincón de la provincia en el que nos tocó nacer”.
Llaryora también se dirigió a sus legisladores en ambas cámaras y al Congreso en general que no permitan la aprobación de lo que las personas afectadas viven como “un acto de crueldad”. El gobernador también advirtió que el esfuerzo que hace la provincia junto a casi 350 organizaciones y a los gobiernos locales “no alcanza si el Estado nacional continúa retirándose de sus responsabilidades”. Y sumó: “Esa retirada nos pone a las puertas de un colapso prestacional”.
“Las necesidades de las personas no desaparecen, y sus derechos tampoco. Detrás de cada política de discapacidad hay personas, familias y realidades que necesitan acompañamiento. Por eso, las medidas integrales y el compromiso del Estado con las personas con discapacidad son indispensables”, finalizó el mandatario.
El posicionamiento de Llaryora llega luego de que el Ejecutivo enviara al Congreso una Ley de Presupuesto que contemplaba en uno de sus apartados una modificación de la Ley de Emergencia en Discapacidad sancionada por la oposición el año pasado.
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Escepticismo en las Fuerzas Armadas por el proyecto de Milei que nació por las tensiones en Malvinas

Un diagnóstico aparentemente correcto y seductor, con herramientas y recursos insuficientes. Así definen sectores castrenses el proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que el gobierno de Javier Milei envió al Congreso, que a partir de las tensiones con el Reino Unido por Malvinas crea el Consejo de Seguridad Nacional y dispone que las Fuerzas Armadas deben estar preparadas para participar en “operaciones militares convencionales y no convencionales”.
La evaluación entre los militares se completa con el análisis de otro proyecto sensible remitido a la Cámara de Diputados; el presupuesto 2027, que aumenta los recursos asignados al área de Defensa en un 20%, un porcentaje inferior a la inflación anual que la propia administración libertaria y consultores privados estiman en un 30 por ciento.
Sigue muy lejos la prometida equiparación salarial con las fuerzas de seguridad, el presupuesto militar decrece en términos reales y se mantiene la crisis de la obra social de las Fuerzas Armadas, con una deuda de $160.000 millones. El proyecto enviado al Congreso llega, así, en “un contexto de marcado desinterés y fuerte preocupación”, dijo a un oficial en actividad.
“En algunas provincias, muchos suboficiales y oficiales subalternos están más preocupados en saber cuándo la Policía local abre la inscripción para incorporar efectivos que en otra cosa”, explicó con preocupación un militar, como reflejo del descontento por los bajos salarios.
Experiencias recientes, como la Operación Roca −el despliegue militar en la frontera norte para tareas de control, vigilancia y apoyo contra el delito complejo− y los intentos por involucrar a las Fuerzas Armadas en el combate al narcotráfico no encontraron un fuerte entusiasmo en las filas militares.
El germen del nuevo proyecto es el decreto 1112/24, dictado en la gestión ministerial de Luis Petri. Como no había fuerza política en el Congreso, se extendió por decreto la banda de actores considerados amenaza externa. “De la interpretación restrictiva que hacía el decreto 727/2006, de Nilda Garré, pasamos a una interpretación amplia: amenaza externa es todo lo que afecte la integridad territorial del país, mientras opere en el exterior”, explicó Juan Battaleme, quien acompañó a Petri como secretario de Asuntos Internacionales de la Defensa.
“El proyecto no otorga a las Fuerzas Armadas los medios, ni el presupuesto para defender las fronteras. Crea un aparato burocrático centralizado en la Casa Rosada, otorga atribuciones a los servicios de inteligencia y posterga indefinidamente la presencia real de la Argentina en el Atlántico Sur”, advirtió a el teniente general retirado Juan Martín Paleo, referente del Instituto de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional, junto al abogado Carlos Lionel Traboulsi.
Más allá de las deudas y la coyuntura presupuestaria, hay consenso entre los uniformados en que todo el encuadramiento legal vigente en materia militar fue pensado para los tiempos de la guerra fría, con conceptos como agresiones del orden externo e interno. “El nuevo escenario mundial obliga a buscar consensos y requiere un trabajo de Estado”, estimó un general del Ejército retirado, que ya inmersos en la tercera década del siglo XXI sugiere “despojarse de ataduras ideológicas”.
Desde una perspectiva profesional, algunas fuentes militares entienden que es positivo que “el Estado vuelva a discutir qué defensa necesita la Argentina” y que se procure articular capacidades que hoy aparecen muy fragmentadas.
Muchos, incluso, comparten la mirada integral del proyecto, que crea el Consejo de Seguridad Nacional con participación de las áreas de Defensa, Relaciones Exteriores, Economía e Inteligencia. Pero estiman difícil que funcione en la práctica. “Las culturas imperantes son muy fuertes y contrarias a esta sinergia que en un país serio sería norma”, precisó un oficial retirado.
Amenazas y misiones
Frente al debate parlamentario de la ley que diseña el nuevo escenario para el instrumento militar, voces castrenses advierten que “una cosa es ampliar el concepto de amenazas y otra muy distinta es ampliar las misiones de las Fuerzas Armadas”.
“Que las Fuerzas Armadas estén preparadas para operaciones no convencionales no significa que deban convertirse en una fuerza de seguridad, ni asumir indistintamente funciones que corresponden a otros instrumentos del Estado”, señala un experimentado general, ante una consulta de .
La impresión de fuentes familiarizadas con la seguridad y la defensa, según pudo evaluar , es que el proyecto del gobierno de Milei es extremadamente largo y muy amplio. “Es una ley ómnibus, porque mezcla temas que son de diferentes niveles y aspectos muy distintos”, dijo un exfuncionario experto en temas de seguridad. Advirtió que la iniciativa “amplía las misiones y funciones de las Fuerzas Armadas y “vuelve a instalar la posibilidad de que los militares desarrollen actividades de inteligencia en el marco interno”, cuando la Argentina en democracia había cancelado ese debate.
El exjefe militar Paleo añadió otro punto de controversia. “Me preocupa la falta de mención a la problemática de la milla 350”, lamentó Paleo. Explicó que el país extendió los límites exteriores de su plataforma continental hasta la milla 350, con el aval de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Pero el proyecto de Milei limita la actuación del Comando Conjunto Marítimo a la Zona Económica Exclusiva, marcada por la milla 200. “Deja en una laguna jurídica la capacidad de detener y sancionar la depredación de los recursos del lecho y subsuelo marino”, advirtió.
En términos políticos, Sabina Frederic, exministra de Seguridad y excolaboradora de Nilda Garré en el Ministerio de Defensa, expresó que la iniciativa “está lanzada para generar discusiones” sobre tareas, misiones y objetivos, en momentos en que las Fuerzas Armadas tienen el presupuesto más bajo de la región. Y cerró: “Con la excusa de Malvinas, el Gobierno hizo un proyecto con muchas trampas que nada tiene que ver con la causa”.
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Nuevos crujidos con Bullrich por la reforma electoral y las teorías sobre los dardos de un gobernador cercano

Los ánimos empiezan a recalentarse en el Gobierno a medida que se aproxima el debate en el recinto del Senado de la deseada reforma electoral. El proyecto, troncal para Karina Milei, que el oficialismo considera vital para su supervivencia el año que viene, sigue complicado. Y si bien en la Casa Rosada prefieren mostrarse optimistas, aparecen alarmas en la mesa política nacional y cuestionamientos de algunos jefes provinciales que enturbian los planes del oficialismo.
Las repetidas advertencias de Patricia Bullrich se sienten como dagas en el orgullo de los máximos referentes políticos del Gobierno, en especial de Karina Milei. Mientras la jefa de los senadores violetas señala, una y otra vez, desde hace semanas, que los votos no están para eliminar las PASO, en la Casa Rosada ya responden, algo cansados de la falta de fe, que el tema, directamente, no le corresponde. Al menos en lo que concierne a la búsqueda de adhesiones.
“Esto es algo mucho más importante que los otros proyectos de ley, como puede ser Inocencia Fiscal o la reforma del BCRA”, dijo un importante funcionario, que señaló que los encargados de reunir los consensos para lograrlo son, exclusivamente, “de los Menem, Santilli y la propia hermana del Presidente”. La relevancia para el Gobierno es tal que Karina Milei se involucrará cada vez más para conseguir los votos en la Cámara alta. Y eso, creen, debería ser garantía para que salga. Mientras, en el campamento de Santiago Caputo tienen menos esperanzas: creen que la estrategia menemista para sacarla, que incluye amenazas con disputarle poder local a los caciques del interior, está errada.
Puertas afuera, los libertarios se muestran optimistas, y multiplican los gestos, reuniones de por medio, a los gobernadores. De allí el anunciado rally de encuentros “con siete gobernadores en 24 horas” que difundieron ayer el equipo de la Presidencia y de Santilli. Con tal apuro que se filtró un error de agenda y se confirmo la presencia de un gobernador que, en rigor, no podía asistir en la fecha indicada. Al final, el chaqueño Leandro Zdero irá a la Casa Rosada la semana que viene, porque hoy por la tarde tenía un compromiso previo vinculado análisis de El Niño en la zona.

El escozor en la previa inmediata del debate, que anteayer arrancó en comisión en el Senado, supera las fronteras del oficialismo y llega hasta la relación con los propios jefes provinciales a los que el Gobierno quieren convencer. Ayer Gustavo Sáenz estuvo en la Casa Rosada, sentado a la mesa de Santilli junto a sus pares de Catamarca, Corrientes y Tucumán. Y por la noche, apenas unas horas después, no tuvo reparos en salir a denunciar al Gobierno por, deslizó, su deslealtad. Lo dijo en una entrevista con El Noticiero de A24, después de dejar Balcarce 50 con una serie de promesas que, deslizó, no cree que vayan a cumplirse.
En la sede del Gobierno estallaron, aunque no se sorprendieron. “Hizo lo de siempre”, dijo un importante asesor. ¿El motivo? “Subirse el precio”, agregó, sin más. Un funcionario añadió una lectura vinculada a las necesidades domésticas de Sáenz: “Lo que pasa es que no puede pintarse de violeta, sino la votan a la Orozco”, analizaron en Balcarce 50 sobre la expresa diferenciación del mandatario salteño. La referencia alude a María Emilia Orozco, principal referente libertaria en Salta, que mantiene buena relación con Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo pero responde principalmente a Alfredo Olmedo y cultiva cada vez más adhesiones en el territorio.

Las alarmas se disparan a medida que se acerca la fecha del debate en el recinto, que aún no se fijó pero no pasaría de octubre. Lo que está firme es lo de comisión: la Comisión de Asuntos Constitucionales retomó el tratamiento el martes, en una reunión que terminó sin acuerdo y pasó a un nuevo cuarto intermedio, con la intención de retomar la discusión la semana próxima o la siguiente.
Todavía no hay dictamen porque los senadores aliados del PRO, la UCR y el peronismo disidente bloquearon la firma, así que el paso al recinto sigue condicionado.
En el oficialismo insisten en que todavía hay margen para destrabar la negociación, pero reconocen que el capital político puesto en juego es alto: una derrota en un proyecto que el propio Gobierno calificó como prioritario dejaría expuesta la fragilidad de los consensos que Karina Milei, los Menem y Santilli intentan sostener con los gobernadores. Además de que le dejarían la posibilidad al fragmentado peronismo de ordenar institucionalmente su interna.
“Y, los votos no están”, repitieron muy cerca de Bullrich, en referencia a lo que la senadora le transmitió a la cúpula nacional en la reunión de mesa política del lunes. La frase, mencionada dentro y fuera del oficialismo, resume el problema con el que el Gobierno se acerca al debate de la ley que más le interesa aprobar.
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