POLITICA
El próximo paso clave del plan de Milei y los dilemas para mostrar la recuperación económica antes de un 2027 electoral

Acaba de terminar una semana que a todo el Gobierno le hubiera encantado tener en medio del escándalo de Manuel Adorni. Una semana corta, en donde la agenda política fue prácticamente nula y donde la desbordante emoción por la Selección Argentina tapó cualquier tipo de noticias sobre la interna, así como disminuyó el consumo político. Mientras tanto, la administración nacional a cargo de Javier Milei continúa con una gestión, en apariencias, renovada.
No solo por el esquema político que se consolidó puertas adentro del Gobierno, sino porque la salida de Adorni permitió que en la agenda pública pudieran mostrarse mejor algunas de las cifras positivas que tiene la Casa Rosada en términos económicos. Hay dos que se esperan con especial ansiedad en los próximos días en el entorno presidencial: la inflación mensual de junio, la cual creen que será menor a 2 %; y la llegada del riesgo país a niveles menores de 400 puntos básicos (este jueves quedó al borde de perforar esa marca luego del pago a bonistas).
En ese sentido, no fue menor que el equipo económico haya realizado una conferencia de prensa este lunes para anunciar los lineamientos del programa financiero. Ese mismo día, el Presidente se sacó una foto con el ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli; y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, para hacer los últimos avances de las reformas financieras que planean para los próximos meses.
En el Gobierno hay dos grandes esferas deliberativas. Está la conocida mesa política, la cual busca coordinar la agenda legislativa de las reformas; y está todo lo vinculado al ámbito de la programación económica. A Milei le hastía la gestión de la rosca política y de la ejecución al interior del Gobierno -por eso se la delegó a su hermana-, pero le pasa lo opuesto con la economía.
La reforma política -y la eliminación o suspensión de las PASO- es la más importante que tiene para sacar el Gobierno para aspirar a cumplir sus objetivos electorales del año próximo. Pero se habla menos de la prioridad que le quiere dar el Presidente a sus reformas de corte económicas-financieras. Quienes conocen a Milei dicen que está particularmente entusiasmado por esos últimos proyectos. Tan así es que ayer reunió al Gabinete en la Casa Rosada bajo el pretexto principal de que todos los funcionarios conocieran los primeros puntos del anteproyecto de ley de reforma del Banco Central (BCRA) que está trabajando el Ejecutivo. En un importante despacho gubernamental afirman que el principal impulsor de la misma es Bausilli.

Son asuntos mirados con mucho optimismo por parte de bonistas, de analistas bursátiles y por parte del propio Fondo Monetario Internacional. Consultada ayer por la periodista Patricia Valli de El Cronista, la vocera del FMI, Julie Kozack, marcó su apoyo a la intención de reforma de la Carta Orgánica del BCRA al considerar que esos cambios fortalecerán la independencia de la entidad y contribuirán a consolidar el proceso de desinflación. Asimismo, marcó que esto reducirá las vulnerabilidades a la “dominancia fiscal” y que el Banco Central emita para avalar un eventual mayor gasto.
Son asuntos que hacen a los pilares del programa económico que el Presidente cree necesario establecer primero por sobre otros. Ante todo, Milei es una persona que concibe sus políticas mediante etapas o marcos progresivos. Cabe recordar lo que establecía en la campaña electoral de 2023, cuando indicaba que su eventual gestión presidencial iba a estar dividida en tres generaciones. En el Gobierno afirman que actualmente se están elaborando y proponiendo las de “segunda generación”, entre las que también se encuentran una nueva Ley de Mercado de Capitales y las bases del “Shutdown” del Estado que replica al mecanismo utilizado en Estados Unidos.
Hay un dilema que se le presenta al Gobierno. Y es que estas políticas son más difíciles de explicar hacia la sociedad. El oficialismo está confiado en que tiene margen para que la recuperación económica llegue a sectores postergados, pero consideran importante la instalación del rumbo del programa en la sociedad. Se trata de una nueva necesidad para el oficialismo luego de meses de desenfoque mediático por el caso Adorni. No extraña, por eso, la designación de Adrián Ravier como vocero presidencial. En sus dos primeras conferencias ha pasado más de 20 minutos dando un panorama de los logros de gestión, mayormente de los económicos.
“Nuestro desafío es pedirles un poco más de tiempo a quienes no les alcanza. Todos tenían en claro bien por dónde iba el camino de nuestra gestión al comienzo del Gobierno. Ajustar para estabilizar y crecer. Ahora es explicarles que el camino puede ser más tortuoso pero que los frutos se van a poder más adelante. Si la recuperación sigue, creemos que lo vamos a poder hacer ver y que esa noción llegue antes de la campaña del 2027”, afirma una importante voz comunicacional.
Con lo realizado en las últimas semanas, el oficialismo cree que ha podido instalar entre los analistas y players de mercado la percepción de que los fundamentals de la macroeconomía van a ser sólidos para los próximos meses y que hay una decisión política de sostener las políticas que ya se venían aplicando. Aun así, hay quienes ven que para los próximos meses los desafíos pueden ramificarse.
Un informe reciente de la consultora GMA Capital marcó que el saldo del primer semestre fue positivo, pero que “el esquema [actual] no está exento de desafíos”. “Con los vencimientos financieros despejados, la dimensión política y social empieza a ganar más peso de cara a un 2027 donde las elecciones presidenciales probablemente marquen la tónica del año“, marca un informe de la consultora GMA Capital.
La primera mitad de la administración libertaria estuvo signada por el déficit cero y la necesidad de ajustar como un sacrificio que traería una posterior recompensa. La estabilidad del tipo de cambio, la baja de la inflación y los números del riesgo país pueden ser indicadores que marquen una correlación. Pero es cada vez más frecuente la mención de que hay números que no son deseables. Uno de ellos es la dinámica del crédito vinculada al consumo, que en junio terminó con números negativos en todas sus líneas, registrando una contracción de 0,8 % frente a mayo en términos reales. Además, la mora de las familias lleva 19 meses de suba, llegando a un récord de los últimos 20 años de 12,7 %, según cifras de la consultora 1816.
En el Gobierno no lo subestiman, pero buscan matizarlo. Una importante fuente de la logística económica del Gobierno afirmó ante Infobae: “La realidad es que lo de los créditos no es un problema macro, es un problema de los bancos y ya lo están resolviendo”. Esa es la lectura puertas adentro. Es cierto que hay signos de apertura de liquidez por parte de los bancos, pero el filtro de riesgo sigue siendo marcado.
En los días recientes el jefe de Gabinete, Diego Santilli, ante Infobae, reconoció —palabras más, palabras menos— que la percepción de alivio no es generalizada. En la Casa Rosada afirman que para las próximas semanas están estudiando medidas de contención.
Para entender qué piensa el equipo económico al respecto del crédito vale la pena escuchar lo que dijo el viceministro de Economía, José Luis Daza este miércoles en un reportaje en la TV Pública, sobre la política crediticia, la cual es considerada por el Gobierno como la principal fuente de estímulo para la economía. “Para prestar dinero alguien lo tiene que ahorrar. Como consecuencia de las políticas de los últimos años, la gente no ahorra en pesos. Es entendible, entonces lo que tenemos que hacer es restaurar la confianza en la moneda y hacer los deberes y restaurar la confianza paso a paso. No podemos saltarnos pasos y va a ser un proceso lento”, marcó.
Una fuente gubernamental convalidó que, para la perspectiva presidencial, hay cuestiones más estructurales que darán alivio a largo plazo y que, primero, deben impulsarse mayores flexibilizaciones en el plano de la seguridad jurídica, como lo será el retoque de la Ley de Inocencia Fiscal, la cual no entró al Congreso todavía pero que lo hará por la Cámara de Diputados por disposición constitucional. En el oficialismo de la cámara baja ya están atentos a cuándo vaya a llegar ese texto.
Daza indicó que el Gobierno podría impulsar en el corto plazo alternativas para crédito en dólares y en pesos, vinculadas mayormente a redinamizar sectores como el de la construcción. Pero fue contundente en afirmar que no van a “tomar atajos” y que se priorizará el esquema de medidas progresivas que impulsa Milei.
“Creo que lo que nos sucede ahora es que tenemos el camino allanado en términos políticos y que depende todo de nosotros. En el plano político, cada uno de los sectores del Gobierno ya entendieron cuáles son los roles que les dieron tanto Javier como Karina. Si cada uno se mantiene en su patio, esto se va a mantener bien”, afirmó una importante fuente del Gobierno en relación a las internas y a la política.
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POLITICA
Sergio Massa respaldó a Lula previo a las elecciones presidenciales en Brasil

El exministro de Economía Sergio Massa expresó públicamente su apoyo al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien este domingo se enfrentará a Flavio Bolsonaro en el balotaje que definirá al próximo mandatario. El excandidato de Unión por la Patria publicó una imagen de cuando se reunió con el líder del Partido de los Trabajadores y le dedicó un mensaje.
“Mañana y siempre del lado Lula de la vida”, señaló Massa en sus redes sociales a horas de que comiencen las elecciones en Brasil.
Este domingo, el mandatario brasileño busca su reelección frente al senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una contienda que llega a su definición con las encuestas en un escenario de empate técnico. En la primera vuelta, el 4 de octubre, el candidato opositor obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula consiguió el 45,16%.
Tal como informó , los últimos sondeos de Datafolha y Quaest ubicaron al opositor por delante, con un 51% frente al 49% del presidente, dentro del margen de error.
El respaldo de Massa se inscribe en una relación de afinidad política entre Lula y los principales referentes del peronismo que integraron Unión por la Patria. En 2022, Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Axel Kicillof celebraron públicamente el triunfo del dirigente del PT frente a Jair Bolsonaro y, un año después, durante la campaña presidencial argentina, Lula dio un apoyo implícito a Massa.
En esa misma campaña, Lula también defendió el intercambio comercial entre ambos países y pidió preservar los empleos que genera. “Brasil necesita de la Argentina y la Argentina necesita de Brasil”, sostuvo entonces, frente a la propuesta de Milei de cortar las relaciones con su gobierno.
La publicación también se suma a las recientes intervenciones del líder del Frente Renovador en la política argentina. Este miércoles se reunió con una quincena de rectores en la Universidad Nacional de San Martín, respaldó sus reclamos y pronosticó una derrota del gobierno de Javier Milei en las elecciones de 2027.
“Inexorablemente, el año que viene la mayoría de la sociedad le va a dar vuelta la página a esto”, dijo ante las autoridades universitarias. En ese encuentro, les pidió prepararse para una nueva etapa y puso el foco en recuperar el papel de las universidades en el desarrollo del país.
En septiembre, Massa había participado de un homenaje a José Manuel de la Sota en el hotel Savoy y luego mantuvo una cena reservada con intendentes bonaerenses en San Fernando. En esas conversaciones defendió la realización de primarias para definir las candidaturas del peronismo, tanto en la provincia de Buenos Aires como a nivel nacional.
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El Gobierno se ilusiona con un triunfo de Bolsonaro: la apuesta de Milei y qué creen que puede cambiar

A horas de que se defina el futuro político de Brasil, un socio estratégico para la Argentina, en la Casa Rosada se ilusionan con un triunfo de Flávio Bolsonaro en el balotaje y creen que la eventual victoria del dirigente de derecha puede representar un punto de inflexión en la relación bilateral de los países, muy tensa en los últimos años, y, sobre todo, para los planes de Javier Milei de avanzar con una agenda de crecimiento para la Argentina y de apertura comercial en la región.
La apuesta del Gobierno por el opositor de Luiz Inácio Lula da Silva no es nueva. Meses atrás, el líder libertario viajó a San Pablo para respaldarlo en un acto de campaña, un gesto que derivó en un conflicto diplomático luego de algunas declaraciones contra el actual mandatario de la nación vecina y contra uno de los integrantes del tribunal supremo.
Pese a ese nivel de involucramiento por parte del Presidente cuando la reelección del referente del socialismo estaba casi garantizada, según pudo saber Infobae, no habrá una delegación argentina en los comicios de este domingo.
Fuentes del entorno de Milei explicaron a este medio que la decisión responde a cuestiones de seguridad, debido a la presencia de bandas criminales consideradas peligrosas en Brasilia, lo que vuelve complejo cualquier operativo de traslado para una comitiva.
El perfil bajo del oficialismo argentino contrasta con los gestos del kirchnerismo, que tuvo a la diputada Victoria Tolosa Paz, por ejemplo, fotografiándose con Lula en un gesto de respaldo tras los malos resultados en la primera vuelta, en el que terminó segundo.

En contraste, en el búnker de Bolsonaro no se mostraron representantes de La Libertad Avanza (LLA) y lo mismo ocurrirá en el balotaje: ni Juliana Santillán, titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, ni su par en el Senado, Bruno Paoltroni, viajaron a Brasil este fin de semana.
Tampoco lo harán funcionarios del Gabinete ni otros posibles delegados nacionales, como Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, quien consideró que su lugar en la línea de sucesión presidencial no era compatible con una actividad política de esta magnitud, ya que piensa que significaría intervenir en el proceso democrático.
De esta manera, el único libertario que estará en Brasilia será el diputado Damián Arabia, cercano a Patricia Bullrich, en medio de la tensión que la ex ministra de Seguridad mantiene con el resto de la cúpula del Gobierno.
Recientemente, Bolsonaro le pidió a Bullrich que le envíe un video de respaldo dirigido especialmente a las mujeres de Brasil, un segmento decisivo en una elección, que llega según los últimos sondeos con pronósticos ajustados.
Más allá de la decisión sobre la comitiva, lo que domina las conversaciones puertas adentro de la Casa Rosada es la expectativa sobre lo que podría significar para la región un cambio de signo político en el Palacio de Planalto.
En el Gobierno local interpretaron el reciente debate presidencial como una señal favorable para Bolsonaro, a quien calificaron de “muy sólido” frente a un Lula que, según la lectura oficial, “mostró su decrepitud”. De todos modos, son cautos con el pronóstico y calculan que el balotaje “va a seguir siendo muy ajustado”, a pesar de que el enfrentamiento televisivo entre los candidatos “ayudó mucho”.
El motivo de fondo detrás de ese entusiasmo tiene que ver con una lectura geopolítica más amplia. Uno de los funcionarios que sigue de cerca la campaña brasileña y que mantiene informado a Milei sobre su evolución, en paralelo al canciller Pablo Quirno, explicó por qué consideran que lo que suceda del otro lado de la frontera trasciende ampliamente lo bilateral.
“Es mucho más importante de lo que parece. Europa va camino a una guerra mundial sí o sí y Brasil es una potencia económica enorme que tiene buen trato tanto con los países asiáticos como con los americanos, a nivel comercial, olvidándonos de lo político, que va aparte. Si se alinean los intereses económicos y políticos de una nación, suelen crecer muchísimo”, sostuvo.
Para esa fuente, el escenario internacional actual potencia la relevancia de lo que ocurra en la región, ya que, “en un contexto donde se viene una devastación, que a Brasil lo gobierne algo racional va a ser un golazo”.
“Podemos tener alianzas en todos los niveles con un bloque latinoamericano, sacando a México, que es muy importante. Que por lo menos que haya cuatro años de coherencia en Latinoamérica es un golazo, porque de esa manera atraes a todos los capitales que se están yendo de Europa, que se resguardan en otros activos”, planteó.
Esa expectativa se conecta de manera directa con uno de los objetivos que Milei viene sosteniendo desde el inicio de su gestión, que es el de flexibilizar las reglas del Mercosur, un bloque que bajo la conducción de Lula se mostró reacio a introducir cambios estructurales y que el Gobierno argentino considera un freno para sus planes de apertura comercial.
“El Mercosur no sirve más. La ley no es monolítica, todo cambia todo el tiempo. Creer que algo que se hace hoy va a servir para mañana es un acto de soberbia estatal. Hay que darle suficiente flexibilidad a las instituciones para que se adapten permanentemente”, afirmó la misma fuente.
El funcionario reconoció que modificar el esquema actual del bloque “va a ser una tarea titánica”, si es que finalmente se avanza en ese sentido, porque se trata de un organismo “muy complejo”, pero destacó que “ya hay varias ideas sueltas” y “se puede ir diseñando un nuevo esquema”.
Con ese horizonte, en la Casa Rosada esperan el resultado del domingo con la convicción de que un triunfo de Bolsonaro no solo sumaría un nuevo aliado ideológico en la región, sino que también podría destrabar una de las principales complicaciones que el Gobierno identifica para avanzar con su agenda de libre comercio dentro del bloque sudamericano.
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POLITICA
Tras las tensiones por la Ley de Discapacidad, el Gobierno busca un acuerdo con las universidades para el Presupuesto 2027

Tras las tensiones por la reforma del sistema de Discapacidad, el Gobierno se enfoca en alcanzar un acuerdo con las universidades para el Presupuesto 2027.
La Casa Rosada busca negociar mayores partidas o beneficios sobre las contribuciones patronales para modificar la Ley de Financiamiento Universitario y reducir el conflicto judicial. En el Ejecutivo reconocen que el objetivo político es evitar nuevas movilizaciones masivas y llegar al verano sin otro frente de disputa de cara a las elecciones.
“La idea es cerrar el tema Discapacidad y meter las partidas dentro del Presupuesto 2027”, aseguró a TN un funcionario de primera línea del Gobierno. En Balcarce 50 sostienen que el costo fiscal del entendimiento alcanzado en Diputados es manejable y que los principales sectores de la conducción oficialista acordaron avanzar con esa salida durante las reuniones de la mesa política.
El próximo paso será profundizar los contactos con las autoridades universitarias para intentar cerrar el conflicto por el financiamiento. En Nación aseguran que están dispuestos a revisar las partidas incluidas en el proyecto presupuestario y a utilizar herramientas adicionales para acercar posiciones con los rectores. También pretenden que un eventual entendimiento permita reencauzar la disputa judicial por la aplicación de la ley vigente.
“Hay opciones de negociación. Una es subir en un intermedio los fondos, entre lo que damos y lo que piden, y otra es llegar a un acuerdo por las contribuciones patronales de ARCA”, explicó otra fuente oficial. La Casa Rosada todavía no definió cuál de las alternativas priorizará y tampoco descarta combinarlas para construir una propuesta que pueda obtener el respaldo de las universidades y de los bloques aliados.
La discusión parte de una diferencia de aproximadamente $3,3 billones entre las partidas previstas por el Ejecutivo y los recursos reclamados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). El proyecto de Presupuesto 2027 contempla alrededor de $7,7 billones para el sistema universitario, mientras que los rectores calculan necesidades cercanas a los $11 billones. El Gobierno descarta aceptar automáticamente esa última cifra y busca negociar un monto intermedio.
La segunda alternativa consiste en modificar el régimen de contribuciones patronales que pagan determinadas universidades nacionales. El Ejecutivo analiza mantener condiciones reducidas para las instituciones alcanzadas por los planes de regularización de deudas previsionales y evitar aumentos significativos de sus obligaciones. La herramienta permitiría aliviar parte de los costos salariales sin cubrir toda la diferencia mediante transferencias presupuestarias.
El esquema vigente surge del Decreto 1571/2010 y fue modificado por el Decreto 645/2023, que estableció una escala progresiva de convergencia hacia las alícuotas generales una vez canceladas las deudas. Para las universidades comprendidas en ese régimen, la tasa correspondiente a los subsistemas previsionales alcanzados pasa del 13,65% en 2026 al 14,52% en 2027. El Gobierno evalúa negociar cambios en esa evolución, aunque todavía no definió porcentajes ni el instrumento normativo.
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