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POLITICA

El triunfo de la política

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Desde los orígenes de la historia se ha constituido una actividad que parece tener reglas inflexibles. Quienes intervienen en ella, lo quieran o no, están condenados al cumplimiento de esas normas no escritas. Muchas veces aparecen prioridades que se imponen sobre los deseos de quienes operan en ese oficio. Esa actividad es la política.

Los líderes intentan evadirse del corset que les impone la propia lógica del poder y, sistemáticamente, deben rendirse ante aquella lógica. El célebre ensayista argentino José “Pancho” Aricó decía: “Muchas veces queremos cambiar al poder. Descubrimos cuando llegamos a él que el poder nos cambia a nosotros”.

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El triunfo de la política; el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina (06/07/2026)

Lo que ha ocurrido en los últimos dos meses en torno al liderazgo de Javier Milei parece ser la imposición de una realidad por sobre la voluntad o la vocación transformadora del Presidente respecto de la vida pública. Desde distintas dimensiones, la Argentina está frente a un triunfo de la política, de sus reglas y prioridades.

Se percibe en el final de Manuel Adorni. Había un desafío de los Milei, Javier y Karina, de desafiar esa lógica del poder y retar a la opinión pública al mantener al exjefe de Gabinete en su cargo. Se trataba de una especie de reivindicación del propio liderazgo, de la propia decisión, del propio capricho.

Frente a ese intento, prevalecieron las reglas del oficio que levantaron un murallón en el Senado. Esa imposición estuvo personificada en Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad realizó una jugada política digna del ajedrez. Empezó alertando sobre algo sabiendo cómo iba a terminar la secuencia. En las primeras advertencias que Bullrich le hace a Milei sobre la situación de Adorni y la necesidad de reemplazarlo, ya estaba prefigurada la negativa de la Cámara alta a convalidar su permanencia en la Jefatura de Gabinete.

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El reemplazo de Adorni por Diego Santilli es una manifestación de la misma tendencia. Milei tuvo que aceptar que necesitaba un jefe de Gabinete que conociera al Estado, el juego del poder, el funcionamiento del Parlamento y la cultura de lo que denomina “la casta”.

No es el único ejemplo de la imposición de las reglas de la actividad política. Cuando Milei iba hacia la presidencia, estaba encandilado con el romanticismo del renunciamiento. Es una forma de seducir a la opinión pública, aún más cuando la política está impugnada y la vocación de poder parece pecaminosa. Eran los tiempos en los que el jefe de Estado decía “cuatro años y me voy a leer la Torá a un campo, con mis perros”. Ahora, todo el coro de La Libertad Avanza, con Karina Milei a la cabeza, manifiesta que el único objetivo político de este Gobierno es la reelección de Milei. Ocurrió en todas las presidencias.

Santilli, que es un dirigente que viene del peronismo y recaló en el Pro, ofreció una entrevista el sábado al diario . Le preguntaron por la situación de su partido y la relación con el Gobierno. “Yo soy un hombre de Milei. Mi líder ahora es Milei. Al único que obedezco es a Milei. Lo que ustedes periodistas me están planteando es un problema de Pro. Lo tendrán que resolver ellos”, aclaró, como si fuera de otro partido. No necesitó siquiera renunciar a su afiliación a Pro. Ya está afuera.

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No es menos interesante lo que reveló su esposa Analía Maiorana durante la ceremonia de asunción. Sobre el momento en el que Santilli le contó que había sido convocado para la Jefatura de Gabinete. Ella, con toda sinceridad reveló algo que en realidad los políticos cínicamente ocultan: “Diego me dijo ‘vamos por más’”. Esa es la pretensión, el entusiasmo, en general, de todos los políticos, aunque luego lo disimulen con rasgos de altruismo y abnegación. Santilli encontró que, para ir por más, debe subordinarse absolutamente al Presidente. Ello significa destinar su trabajo dentro del Gobierno a un único objetivo: conseguir la reelección de Milei.

El flamante jefe de Gabinete influyó bastante dentro de LLA, y sobre todo en la hermana del jefe de Estado, en imponer un criterio, tal vez acertado: dejar atrás el intento por dominar el Congreso y abocarse a que Milei consiga un segundo mandato. Significaría la primera reelección de un líder no peronista.

El gran historiador y sociólogo Juan Carlos Torre suele decir que la democracia argentina va a tener una señal de modernización y estabilidad el día que un peronista no reelija y un no peronista logre reelegir. La primera parte ocurrió durante la presidencia de Alberto Fernández, motivo por el cuál es tan repudiado por sus compañeros de grupo. Faltaría cumplir con el segundo término del polinomio de Torre.

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En función de este objetivo, el oficialismo está haciendo algo muy habitual en la política. Piensa cambiar las reglas para montar una ingeniería electoral que conduzca los votos de tal manera que los sufragios no kirchneristas confluyan en Milei. Dicho método de organización de votos implica también una última rendición de la política ante la “casta federal”: un acuerdo con los gobernadores que tienen alguna coincidencia de intereses con el Gobierno, afinidad ideológica o sencillamente están determinados por sus carencias fiscales.

Para lograr su cometido, el Ejecutivo analiza suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En todo caso, recurriría solamente a unas Primarias Abiertas. En consecuencia, los partidos pueden hacer una interna tradicional, abierta, en la que se convoca también a los no afiliados a otros partidos, o incluso determinar a sus candidatos a través de un congreso. Es la vuelta del viejo orden con la intención de quitarle a la oposición un instrumento para que ordene su propia interna. Los oficialismos suelen ordenar con el poder del Estado, del dinero y, de esa manera, pueden condicionar a quienes tienen enfrente.

La supresión de las PASO va de la mano con el sentimiento popular. El sistema electoral argentino es disparatado en la medida en que obliga al electorado a participar de internas que pueden no interesarle. Es aún más delirante que establezca además la existencia de internas en fuerzas con un único candidato.

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Una encuesta de Mora Jozami de Casa Tres grafica este sentimiento. Un 39% de la muestra se opone a la eliminación de las PASO. Por el contrario, un 44% de los encuestados están a favor de su suspensión. Ese apoyo crece entre los varones (49%), los adultos mayores de 60 años (49%), los que vienen en el interior (46%), quienes cuentan con un nivel socioeconómico elevado (60%) y los votantes de Milei (70%).

La clave detrás de esta estrategia del Gobierno no pasa únicamente por la eliminación de las PASO y la intención de desalentar el ordenamiento interno opositor. También apunta a pensar un sistema de boletas que haga que Milei sea el beneficiario de distintos afluentes de votos.

Este último factor está asociado al diseño de la oferta electoral, graficado en la Boleta Única de Papel. La idea del oficialismo es la de una boleta que establezca la candidatura de Milei y un vice, junto a dos rubros: senadores y diputados. Sea cuál sea la jurisdicción o provincia, en ambas categorías siempre se llevará al menos un candidato de La Libertad Avanza. El otro puede ser, para poner el ejemplo de un distrito, del radicalismo de Mendoza, como Cornejo, Podemos imaginar a Petri, que es de LLA. Con los diputados lo mismo: se presenta una lista de La Libertad Avanza y otra del Partido Radical de Mendoza, que confluyen en el voto de Milei.

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Esto lo está negociando Santilli con distintos gobernadores. Por eso es tan importante que hubo 14 gobernadores en su asunción. Está pensando en armar una especie de coalición de facto para que sus votos, y los de otras fuerzas políticas que no son necesariamente opositoras, terminen en Milei.

Uno podría decir que hay senadores y diputados que no van a ser de La Libertad Avanza. Pero Santilli puede responder que los puede convertir una vez que Milei reelija. De hecho, es lo que está sucediendo en el Congreso, donde le Gobierno tiene la adhesión de legisladores que no son de su partido y puede sacar leyes, poner jueces y realizar una cantidad de operaciones que le dan gobernabilidad sin necesidad de preocuparse por que sean de color violeta.

Esto va en combinación con los intereses de los gobernadores, que están dispuestos a poner a sus senadores y diputados nacionales al servicio de Milei. Ellos se llevan como beneficio que el Gobierno les proponga adelantar la elección para asegurarse la gobernabilidad en sus provincias. O hacerlas simultáneas. La clave es que la Casa Rosada no molestaría con candidatos propios. De hecho hay un gobernador de una provincia opositora al que le dijeron que, si los acompañaba en el experimento, le van a garantizar que haya dos listas de LLA. En el Gobierno están dispuestos a dividir a su propio electorado para que los gobernadores aliados pueden reelegir y tener su propia Legislatura y su poder.

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Es un toma y daca donde cada uno respeta la situación de poder en la que está, todo al servicio del Presidente. Hay que mirar los nombres de los que estuvieron en la Casa Rosada durante la asunción de Santilli: Zdero, de Chaco; Cornejo, Sadir, Valdés [radicales]; “Rolo” Figueroa, del Movimiento Popular Neuquino [un partido independiente]; Osvaldo Jaldo, un peronista alineado a Milei desde la primera hora; Jalil, de Catamarca, también alineado, y con los Menem; Weretilneck, que es de su propio partido en Río Negro; Marcelo Orrego, de San Juan; Rogelio Frigero, de Pro de Entre Ríos; Jorge Macri, de la ciudad de Buenos Aires; y Martín Llaryora, del peronismo cordobés.

Esa foto tiene un detalle lleno de significado: el gobernador de la ciudad de Buenos Aires está en una segunda fila y es difícil de imaginar que eso no haya sido deliberado por la situación en la que se encuentra Jorge Macri hoy, de debilidad. Algún chistoso preguntará si es él o es una imagen formada por Inteligencia Artificial.

A los gobernadores no solamente se les ofrece una solución para su propio dilema local. Hay una conveniencia lógica desde el punto de vista electoral, pero, además, están bastante obligados a subordinarse. Dicen que va a haber más gobernadores e, incluso, dicen que pueden estar ahí Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, que siempre se mantuvo distante de Milei, y Nacho Torres, de Chubut.

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También hay un imperativo que los conduce: la necesidad fiscal. El nivel de caída del consumo ha hecho que caigan los impuestos coparticipables y eso implica una caída en la recaudación de las provincias. Por otra parte, hay una dificultad del Gobierno para compensar con otro tipo de recursos esa caída. Le prometen 100 millones a un gobernador y le dan 10. Luego se queja y le prometen otros 10 a cambio de que apruebe una nueva ley. Es una negociación bastante tramposa y propia de una especie de axioma que desde muy temprano ha llevado Santilli como regla de su conducta. Según dice él, se trata de: “Prometer, prometer y prometer hasta meter. Y una vez metido, nada de lo prometido”. Una frase que los memoriosos atribuyen a Vicente Saadi.

Es una lógica que Santilli ha llevado en la ciudad de Buenos Aires, en las responsabilidades que ha tenido y que ahora ha llevado en el Ministerio del Interior y pretende trasladar a la jefatura de gabinete. Esta es la jugada del Gobierno, que puede ser exitosa o no según cuál sea la situación de la oposición. Si imaginamos la boleta que mencionamos, el éxito de la jugada, alinear todo lo posible detrás de Milei, depende de otras variables, como la fórmula de Pro. ¿Va a haber una? ¿El espacio no peronista va a ir dividido, o unido detrás de Milei? En esto entra en juego Macri, que coqueteó con una candidatura alternativa a Milei. Pero se le está complicando porque sus principales coroneles se tiran al piso a los pies del Presidente.

Y la otra pregunta sobre la boleta tiene que ver con la fórmula del PJ: ¿va a haber uno o más de uno? Tiene que ver con la forma en la que está pensando la elección y su destino Cristina Kirchner. Ella sigue siendo la política más activa dentro del peronismo; tiene una gran productividad política, a pesar de las limitaciones que le impone la prisión.

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Ella está pensando, probablemente, como pensó siempre: no internas. Si uno mira la historia del kirchnerismo, desde el 2003 en adelante, favoreció la unidad cuando significaba el acceso al poder para sí mismo como facción interna y, si no había unidad, que cada uno vaya por su lado con nombres distintos, como hizo Cristina con “Chiche” Duhalde en 2005 o con Randazzo en 2017; o unidad, como pasó con Alberto Fernández en 2019, o división. La idea de una interna no la convence por distintas razones. La principal es no darle al adversario interno la posibilidad de que vaya con su fuerza, que puede ser relativamente importante, y el poder de los medios detrás. Cree que produce una distorsión en la vida interna del partido.

“No compito con un adversario que piense distinto a mí”, es la idea central de Cristina y quiere decir que probablemente esté pensando en que esa fórmula del PJ de la boleta imaginaria sea en plural y haya más de uno. Busca una especie de pureza de sangre para aprovechar la elección para ratificar a su propia base y los que la privilegian como líder sin mezclarse con otros.

Esto se expresa en dos consignas del kirchnerismo. Una de ellas es “Cristina libre”, que es una divisora de aguas. Si uno no quiere pelear por eso, no puede acercarse. En Quilmes, la tierra de Mayra Mendoza, que puede ser candidata a gobernadora de la Provincia por La Cámpora, apareció un cartel de “Cristina libre” y eso lo vamos a ver en muchos lugares de PBA.

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Esa consigna también apareció en el Mundial, insólitamente. El fiscal Walter Distefano, de Lomas de Zamora, dijo: “Cristina siempre, puro corazón. Te re bancamos, no somos ningunos grasas. Somos gente culta y creemos que Cristina está mal condenada”. En el video también aparece un hombre tirando un beso, que es el juez bonaerense Fernando Bueno, esposo de Adriana Coliqueo, representante del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora en el Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires. Ellos están en Estados Unidos siguiendo a la selección y pegándose a esta consigna, que es una especie de delimitación del grupo.

También hay otro criterio que delimita la interna peronista y establece la barrera para entrar al proyecto de Cristina Kirchner y al candidato que eventualmente ella imagine. Y ya la fijó Máximo Kirchner cuando habló en Parque Lezama y dijo que para dar soluciones a las necesidades del pueblo argentino, la única salida es renegociar la deuda. El Gobierno hoy, a través de Luis Caputo, del Ministerio de Economía, ofreció un informe de cómo consiguió los recursos para garantizar los pagos de deuda, no sólo de 2026, sino, sobre todo, de 2027.

Por distintas razones, el Gobierno está temiendo que un avance del kirchnerismo produzca algún tipo de inestabilidad financiera por esta misma idea explícita de Máximo Kirchner. Él quiere que los bonistas sepan que van a perder plata si el kirchnerismo vuelve al poder porque va a renegociar la deuda.

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Es una consigna muy agresiva que podría remitir a un estilo peronista. Se podría recordar aquella leyenda que adornaba las paredes del conurbano durante la campaña de Herminio Iglesias en 1983: “Somos la rabia”. Máximo Kirchner dice que, financieramente, son la rabia. El que no está de acuerdo con eso, que no se sume: Cristina Libre y renegociación de la deuda.

Una gran pregunta es qué va hacer Kicillof frente a esto. Es un candidato que crece en las encuestas, entre los votantes de Cristina. ¿Pero tiene algo nuevo para ofrecer? ¿O lo mueve sólo su voluntad personal de poder? ¿Qué tiene para el futuro? Su movimiento se llama Derecho al Futuro. Hay quienes ironizan con que debería llamarse “Derecho al Pasado”, porque tiene muy poca novedad. Sin embargo, Emanuel Álvarez Agis, un economista heterodoxo que estuvo muy ligado a Kicillof, describió al gobernador asegurando algo así cómo: “Ojo que no es todo lo izquierdista, todo lo revolucionario, todo lo rupturista que se le atribuye a ser”.

Dice Álvarez Agis entrevistado por Maxi Montenegro: “Y primero, vos empezás a clasificar el 2011 al 2015, y yo te diría que el 60% de las medidas cae a izquierda, pero 40 a derecha. Entre 2011 y 2015 el gobierno no fue comunista. El segundo driver es qué hace Axel como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y ahí- se va a enojar cuando digo esto en público- está aplicando más ajuste que Milei”. Está diciendo que hoy Kicillof, tal vez no por convicción, sino porque no tiene los recursos, debe hacer un ajuste superior al de Milei.

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También hay otro peronismo, al que podríamos llamar renovador, que hoy conquistó a alguien en Córdoba. Juan Manuel Olmos, que es el líder de ese peronismo en la Capital, se juntó con Natalia de la Sota, que viene haciendo una carrera bastante exitosa. Es la hija de quien fuera líder del peronismo cordobés, José Manuel de la Sota. Ahí está Victoria Tolosa Paz en la provincia de Buenos Aires, Guillermo Michel en Entre Ríos, etc. Son un grupo de peronistas postkirchneristas que se enfrentan con Cristina pero no tienen candidato. ¿Puede haber una convergencia entre Kicillof y este grupo? ¿Cuánto tendría que diferenciarse Kicillof conceptualmente de Cristina Kirchner? ¿Cuánto tendría que parecerse al Kicillof de Álvarez Agis para que este grupo político que pretende dar vuelta a la página del kirchnerismo, sobre todo en materia económica, lo acepte como candidato? Esa es una pregunta que se hace un personaje que todavía está en las sombras, pero por el que siempre hay que tener respeto: Sergio Massa. Se lo podrá querer, odiar o criticar, pero siempre hay que respetarlo por su profesionalismo en relación con el poder. Él está mirando dos cosas: cómo este peronismo renovador, que es de amigos de él, carece de candidato, y cómo Cristina también carece de candidato, si es que la pelea con Kicillof sigue abierta.

Cristina puede decir que no a Massa, y preferir a un candidato propio, como Wado de Pedro, Máximo Kirchner, o, incluso, a Mariano Recalde, que es de ella y tiene un encanto especial. Es el que llevó a Kicillof a la política. No sería darle un antibiótico a Kicillof, sino darle una vacuna. Alguien constituido con su propia sustancia.

Todo esto se traslada después a escenarios particulares, de los cuales interesan dos. Uno es la provincia de Buenos Aires. Ahí el candidato es Santilli y la pregunta más importante no es por el candidato, sino por el método electoral: ¿La elección de gobernador de la provincia de Buenos Aires va a ser anterior a la elección nacional o simultánea?. Es una pregunta importantísima porque la respuesta es determinante por dos razones. La primera es que prefigura el resultado nacional. Probablemente, la principal razón del triunfo de Macri en el 2015 fue que había ganado Maria Eugenia Vidal en la primera vuelta, ya que el triunfo de Pro en la provincia de Buenos Aires dio la sensación de que tenía enormes posibilidades de ganar la Nación. ¿Qué pasaría si Milei gana la provincia de Buenos Aires con un candidato propio en una elección desdoblada? ¿Qué pasaría en el peronismo si, además de todas las razones para ver su crisis, agregamos que pierde la provincia de Buenos Aires? Ahora mirémoslo de otra manera: ¿qué pasaría con las finanzas si en esa elección anticipada gana un kirchnerista? ¿Alcanzan los dólares que juntó Caputo para blindar el plan económico de una corrida al año que viene, si los mercados ven que el primer resultado electoral importante en la Argentina es un triunfo del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires, anterior a la disputa nacional? Quiere decir que en el desdoblamiento se juegan claves importantísimas del poder.

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El segundo tema tiene que ver con la Capital Federal, donde hay un intento de acercamiento entre el gobierno nacional y Macri. El gobierno nacional empieza a pensar, probablemente para juntar todos los votos a favor de Milei, en contener a Macri, de tal manera que el expresidente no se tiente con armar esa candidatura alternativa imaginaria de la que hablábamos cuando pensábamos la boleta con las colectoras. Sin embargo, le piden a Macri que en la ciudad de Buenos Aires no lleve a Jorge Macri, que está enemistado con Javier y con Karina Milei, entre otras cosas por haber alentado variantes disidentes del movimiento libertario, Eugenio Casielles y Ramiro Marra, sobre todo.

¿Hasta dónde llega el compromiso de Macri con su primo? ¿O es el propio Macri el que le dice al gobierno nacional que lo veten porque es un mal candidato? ¿Es verdad que Macri le pidió eso a Santilli? Habladurías. Jamás lo va a admitir Macri, obviamente, pero se abrió una escena muy compleja de disidencia, de conflicto entre los primos. Es compleja por la personalidad de ambos y por el tipo de familia. Son calabreses, es decir, gente con cierta propensión a la venganza.

Entonces habría que preguntar que sucede si le sueltan la mano a Jorge Macri. Ese que sigue siendo jefe de Gobierno y que estaba medio pintado en la foto con los gobernadores. ¿Cuál será su reacción? Porque todavía tiene la lapicera y si lo que pretende Milei es juntar los votos de Macri en la capital para su candidatura, Jorge Macri puede adelantar las elecciones, postularse y complicar la fiesta oficialista que va hacia la reelección como único objetivo.

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Carlos Pagni,Javier Milei,Diego Santilli,Actualidad política,,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: en cuánto se proyecta la inflación de junio y los avances de la reforma electoral,,¿Fin o no? Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei,,LN+. Luis Caputo: “La gente se puede quedar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”

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POLITICA

Un ministro chileno tildó de "loco" a Milei y tuvo que pedir disculpas tras las críticas de su propio espacio político

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El ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, se vio obligado a ofrecer disculpas públicas tras calificar de “loco” al presidente argentino Javier Milei durante un foro empresarial en Santiago. El exabrupto generó un rápido repudio dentro de la propia coalición gobernante y llevó al presidente José Antonio Kast —que se encontraba de visita oficial en Bolivia— a intervenir con un mensaje directo: “Esto no se va a volver a repetir”.

La polémica se originó ayer, viernes, en un ciclo organizado por el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare) y en un contexto de tensión latente por declaraciones cruzadas entre dirigentes de ambos países a raíz de la reapertura de la ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas.

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Allí, Poduje fue consultado sobre las fórmulas para reactivar el sector de la construcción. Al defender la inversión estatal en infraestructura como herramienta para reducir costos productivos, el secretario de Estado apuntó contra la postura de Milei.

“La inversión en infraestructura reduce los costos de todos los productos, incluidos los costos finales que llegan al usuario. Eso moviliza la economía, pero como es inversión y la pone el Estado… es la tontera que hace Milei cuando critica la obra pública”, expresó el funcionario, e imitó incluso el tono del presidente argentino: “‘¡¿Qué obra pública!?’. Está cada vez más loco».

Esta declaración provocó una rápida reacción dentro del oficialismo. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), calificó los dichos como “muy imprudentes” y advirtió que “hay cosas que no se pueden decir” en un contexto de tensiones diplomáticas con Buenos Aires.

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“Nadie sabe cómo reaccionará Milei por su temperamento y lo demás que todos conocemos. Prudencia es lo necesario en estos tiempos difíciles en política exterior”, escribió Moreira en X, donde además señaló que, si no se controlan las declaraciones de los ministros, el episodio “puede terminar en cambio de gabinete”.

Desde el Partido Nacional Libertario, cuyo líder Johannes Kaiser mantiene una relación cercana con el mandatario argentino, también hubo cuestionamientos. El diputado y vicepresidente de esa fuerza, Hans Marowski, sostuvo que “un ministro de Estado debe estar a la altura de su cargo” y que las descalificaciones personales “no aportan en nada”. Su compañera de bancada, la diputada Paulina Muñoz, fue más allá y emplazó directamente a Kast: “Si al Presidente le gusta poner ministros de izquierda en carteras clave, lo que tiene que hacer es alinearlos”.

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Horas después de su intervención en el foro, Poduje publicó un mensaje en su cuenta de X para retractarse. “Lamentablemente, emití comentarios que no corresponden sobre el Presidente de Argentina, sobre los cuales ofrezco sinceras excusas”, escribió.

El vicepresidente en ejercicio (a raíz del viaje de Kast a Bolivia), Claudio Alvarado, dio por superado el incidente. “Lo importante es que el propio ministro Poduje corrigió sus dichos, pidió las excusas correspondientes, y con eso el tema lo damos nosotros por cerrado”, afirmó.

Desde La Paz, donde encabezó la primera visita oficial de un presidente chileno a Bolivia en 71 años, Kast también se pronunció. “Lamentamos las expresiones. El ministro Poduje pidió las disculpas como corresponde, disculpas públicas, y esto no se va a volver a repetir”, declaró el mandatario.

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Un exabrupto y tensión bilateral

Las declaraciones de Poduje no ocurrieron en el vacío. La relación entre Santiago y Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, marcado por la disputa en torno a la reactivación de una ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas.

El buque chileno Danstar, de la naviera Easter Island Naviera, prevé zarpar hacia Puerto Argentino a más tardar en noviembre para restablecer un servicio de abastecimiento que funcionó durante más de un siglo pero dejó de operar a comienzos de los 2000. El recorrido de unos 900 kilómetros atravesaría el Estrecho de Magallanes y ofrecería una alternativa al trayecto actual desde Montevideo, que implica una travesía de casi 2.000 kilómetros.

Argentina ha expresado su preocupación por la iniciativa. El canciller Pablo Quirno advirtió que el gobierno monitorea la situación y pidió respetar los acuerdos vigentes, aunque descartó una interceptación del navío. Desde el lado chileno, el ministro de Defensa, Fernando Barros Tocornal, defendió el derecho a la libre navegación y sostuvo que “todo barco que sale del Estrecho de Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie”. También descartó la necesidad de escoltar al Danstar.

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POLITICA

El riesgoso camino de un Gobierno que encuentra sostén en el desorden opositor y se recuesta en los aliados

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“Si la alternancia es por ahí, sirve”, planteó a Infobae una fuente de la mesa política que sigue de cerca los movimientos de la oposición, en particular los últimos pasos que le atribuyen a Sergio Massa. La frase resume la apuesta del Gobierno: capitalizar la crisis interna del peronismo y encarar la carrera hacia 2027 con una polarización renovada.

Con un programa económico inflexible y el relato “anti casta” desgastado, en Casa Rosada apuestan a confrontar con un peronismo atravesado por las disputas internas por el liderazgo y a agitar el temor a un eventual retorno del kirchnerismo en su versión más radicalizada.

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Esa estrategia se refleja en los últimos discursos del presidente Javier Milei, ya enfocado en la búsqueda de la reelección, quien repite como mantra que la sociedad no volverá a votar a sus antecesores. “Los argentinos van a decidir en octubre del año que viene por continuar con este cambio porque el 70% ha decidido que no quiere volver atrás”, insistió el mandatario el pasado jueves durante su discurso en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.

Pero también quedó visiblemente materializada en la sesión del jueves, cuando el oficialismo consiguió una victoria en Diputados –varios se encargaron de aclarar que fue circunstancial, pero victoria al fin- al hacer caer la sesión opositora para derogar el DNU 70/2023. Los bandos fueron muy marcados: el peronismo y la izquierda en el recinto y en la calle con la Marcha Universitaria, y los libertarios festejando gracias a que un grupo de gobernadores decidió, por ahora, extender el apoyo a la Casa Rosada solamente para ver qué ofrecen de acá a diciembre.

Tras un 2026 marcado por polémicas y alejado de la promesa de ser “el año más reformista de la historia”, el Gobierno enfoca la mira en las elecciones presidenciales de 2027, aunque con resultados limitados para exhibir. En ese escenario, los problemas económicas representan un desafío para la estrategia electoral libertaria.

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Según un relevamiento nacional de Aresco, una de las consultoras que supervisa el Ejecutivo, las cuestiones vinculados al trabajo y la actividad económica encabezan las preocupaciones de los argentinos, con el 40,8%, seguidos por la inflación, con el 16,4%. Con los datos sobre la mesa, en Casa Rosada descartan recurrir a un “plan platita” para incentivar a los votantes y apuestan a contraponer modelos con el peronismo.

Datos del relevamiento realizado por la consultora Aresco sobre las principales problemáticas de la sociedad

Ante este panorama, el oficialismo busca desplazar la discusión hacia la arena política y capitalizar la fragmentación del Partido Justicialista. Para eso, recurren a la estrategia que tanto le cuestionaron a Massa antes del balotaje de noviembre de 2023: una versión propia de la campaña del miedo.

“Si se instala que el candidato es (Axel) Kicillof el Riesgo País se va a cinco mil puntos”, expresó a este medio una fuente con acceso al despacho presidencial. “Si a la oposición le estuviese yendo bien, significaría que en materia económica estaríamos mal. Cómo está el peronismo que Massa quiere volver a ser candidato”, ironizó otro integrante del Gabinete.

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Las advertencias también alcanzaron a los gobernadores aliados. En medio de las negociaciones con las provincias, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, les envió un mensaje: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y gana Kicillof”. Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había recurrido a una retórica similar al calificar al gobernador bonaerense como “el anticristo” y al kirchnerismo como “el infierno”.

Aunque existen diferencias sobre la conveniencia de polarizar con nombres propios, en el oficialismo coinciden en que la confrontación con el peronismo puede contribuir a sostener las expectativas electorales camino a las próximas elecciones presidenciales. Como supo plantear Sartre, pelearse también es una forma de convivir.

La apuesta es que los cortocircuitos entre sus principales dirigentes se prolonguen durante el año electoral y dificulten la construcción de una estrategia común. En ese escenario, la reforma electoral adquiere una importancia particular dado que la eliminación de las PASO privaría al peronismo de uno de los mecanismos institucionales para dirimir sus candidaturas.

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Javier Milei y Axel Kicillof se reunieron en el comité de crisis conformado por el trágico temporal en Bahía Blanca

Sin embargo, la estrategia tiene un límite: en Balcarce 50 reconocen que la continuidad de Milei también dependerá de que se concreten algunos de los planes de inversión que, aseguran, están en curso, y de que las principales iniciativas legislativas tengan impacto en la vida de la sociedad.

El salvavidas de los aliados y el desorden interno

La apuesta a explotar las diferencias opositoras convive con una limitación más inmediata: sin mayoría propia en el Congreso, el Gobierno necesita acelerar los tiempos legislativos y sostener los acuerdos con los gobernadores aliados para avanzar con su agenda.

Con el calendario marcando el ritmo, la administración libertaria, que atraviesa un fluctuante escenario de apoyos, intenta ordenar el tratamiento de las iniciativas pendientes antes del cierre de año, dado que descuenta que la negociación parlamentaria se tornará más compleja. “A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, alertó un legislador ante este medio.

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Con Milei abocado al plano internacional, la mesa política discute -casi en loop- las prioridades y, al menos por ahora, no logra fijar fecha para el tratamiento de la reforma electoral y el Presupuesto 2027, dos iniciativas clave para el Ejecutivo. Al listado deben agregarse otros proyectos como la Ley de Salud Mental, la de Defensa de la Soberanía Nacional, la reforma del Banco Central, los cambios en el régimen de Zonas Frías, entre otros.

La Cámara de Diputados de Argentina celebra una sesión en el recinto para debatir la derogación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70

“Si querés que algo no funcione, creá una comisión”, invocó a Perón uno de sus integrantes para graficar la quietud de la instancia que el pasado martes retomó las reuniones tras 15 días sin verse.

En medio de las dificultades para ordenar su agenda, el Gobierno consiguió dos resultados favorables. Por un lado, la Justicia suspendió el pago de las multas vinculadas con la actualización de los salarios docentes. Por otro, varios gobernadores que participaron de la Argentina Week en París contribuyeron a frustrar una sesión clave.

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Con el auxilio de varios aliados, el oficialismo evitó una nueva derrota categórica en Diputados y logró resistir los embates opositores contra el DNU 70/2023. En medio de llamados y mensajes, los ocho legisladores que impidieron el quórum para habilitar el debate surgieron del respaldo de Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).

“Fue una demostración clara de los acuerdos: no bajaron los que no tenían que bajar”, admitió uno de los funcionarios que trabajó para desarticular la sesión. “Arrancamos con 8 senadores y 35 diputados, aún hoy no tenemos mayoría, pero logramos construirla. Es destacable. Aprendimos a hacer política”, admitió un funcionario ante este medio.

El equipo que respalda a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei

La negociación, que tuvo lugar incluso con los diputados en el recinto, no se limitó al giro de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ni a las respuestas a pedidos concretos de algunas provincias. También contribuyó a destrabar las conversaciones la decisión de los Milei, en una nueva demostración de pragmatismo, de restituir los límites a la venta de tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que se tratará el próximo miércoles 21 en Diputados. El temario incluirá además el debate por las normativas “superadoras” de discapacidad y morosidad.

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Abocados a la tarea estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. La gestión se dio en medio de los matices internos sobre los criterios y los plazos para cerrar acuerdos con los gobernadores aliados en función del objetivo por la reelección del libertario en 2027.

Cómodos en el conflicto

Desde hace varias semanas, en Balcarce 50 postergan las definiciones sobre los plazos y los alcances de los acuerdos con los gobernadores, mientras aprovechan la fragmentación opositora para intentar reunir los votos necesarios en el Congreso. La demora deja al descubierto las rispideces internas que persisten pese a que los distintos sectores comparten el objetivo por otros cuatro años de gestión.

Mientras Luis Caputo insiste en la necesidad de cerrar cuanto antes los acuerdos para dotar de estabilidad al programa económico, desde el karinismo sostienen que la definición final la tiene Karina Milei. Hay quienes interpretan que la demora refleja el predominio de la postura de los primos Menem, partidarios de manejar plazos más laxos para las negociaciones.

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El presidente Javier Milei participa de la Argentina Week en París rodeado de una delegación de funcionarios y gobernadores

“No hay nada que resolver. En materia de acuerdo político hay una sola postura y es la de Karina”, sostuvieron por los pasillos de Casa Rosada, en una señal de respaldo a la conducción política de la secretaria general de la Presidencia. “Una foto ahora no garantiza nada. Plantear que hace falta cerrar cuanto antes solo da una señal de debilidad errada”, postuló una fuente oficial ante este medio.

Ante cada desafío, las diferencias reaparecen, aunque desde el círculo íntimo del Presidente intentan reducirlas y sostienen que aprendieron a convivir con ellas. “La interna va a seguir acompañando al Gobierno hasta el final de los días. Es algo normal”, blanqueó un integrante del ala política.

Con el Presidente dedicado a apuntalar a la derecha en España, lo que resta del Gabinete buscará ordenar el cronograma legislativo y profundizar las negociaciones con los gobernadores para cerrar el año con el Presupuesto 2027 y la reforma electoral aprobados. “Todavía estamos en octubre. Estamos dentro del plazo establecido. Primero la reforma electoral y después el Presupuesto”, se escudan.

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Pese a las disputas de criterios, la mesa política reconoce la dependencia con los aliados y reivindica la capacidad de negociación construida desde el inicio de la gestión. “Desde siempre dependimos de ellos. Eso quedó claro cuando intentaron hacernos daño después de la elección bonaerense de septiembre, pero el pueblo en octubre puso las cosas en su lugar. Nosotros tuvimos la firmeza de sostenernos”, planteó un funcionario ante este medio.

En plena tarea por llegar a 2027 con un escenario favorable, la gestión enfrenta el complejo desafío de sostener sus expectativas electorales y, al mismo tiempo, construir los acuerdos necesarios para avanzar con su agenda. Entre la polarización con el peronismo y la negociación con los aliados, el Gobierno vuelve a enfrentarse a una de las premisas clásicas de la política: el arte de lo posible.

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POLITICA

Diputados: la oposición no consiguió quórum y se cayó la sesión en la que buscaba rechazar el DNU de Milei sobre desregulación económica

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Finalmente, como anticipó TN, se cayó por falta de quórum la sesión en Diputados impulsada por la oposición dura, el kirchnerismo y aliados, en la que iban a tratar de rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 del presidente Javier Milei, de desregulación de la economía, considerado estratégico para el Gobierno. No lograron sentar a los 129 legisladores necesarios para habilitar el debate.

Con negociaciones, los libertarios lograron blindar el DNU, al bloquear un debate en que la oposición además apuntaba a tratar dos temas muy incómodos para el Gobierno, como los dictámenes sobre discapacidad y endeudamiento familiar.

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“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, celebró el titular de la cámara baja, Martín Menem, tras la caída de la sesión. El propio Javier Milei hizo eco de sus palabras y festejó en sus redes con las siglas “MAGA” y “VLLC!”, en alusión a “Hacer a la Argentina Grande Otra Vez” (en inglés) y “Viva La Libertad Carajo”.

Además de los 95 legisladores de La Libertad Avanza encabezados por Gabriel Bornoroni; no bajaron al recinto para bloquear la sesión los 12 del PRO de Cristian Ritondo; y los seis de la UCR de Pamela Verasay. Tampoco asistieron los dos del MID de Oscar Zago; los dos de Producción y Trabajo de San Juan, que responden al gobernador, Marcelo Orrego -que tiene esta tarde una audiencia con el jefe de Gabinete, Diego Santilli-; Adelante Buenos Aires, de Karina Banfi; la Neuquinidad, de Karina Maureira (con terminal en el mandatario Rolando Figueroa); y José Luis Garrido de Por Santa Cruz, que responde al gobernador Claudio Vidal.

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, anunció la caída de la sesión impulsada por la oposición. (Foto: Cámara de Diputados/Gustavo Molfino).

Tras la caída de la sesión, el legislador de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, pidió al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que habilitaran el sistema para ver quiénes son los diputados presentes en el recinto y quiénes decidieron acompañar al oficialismo.

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La convocatoria había sido impulsada por el jefe de bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja, Germán Martínez, además de sus pares Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Martín Lousteau (Provincias Unidas), Myriam Bregman (Frente de Izquierda), Jorge Fernández (Primero San Luis), Natalia de la Sota ( Defendamos Córdoba), Mónica Frade (Coalición Cívica), entre otros diputados de diferentes espacios políticos. No hubo firmas de los representantes del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores de Misiones, Hugo Passalacqua, y de Salta, Gustavo Sáenz.

La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).
La oposición no logró reunir el quórum para derribar el DNU de desregulación económica, tratar la emergencia en discapacidad y proyectos por endeudamiento familiar. (Foto: Prensa Diputados).

En los días previos, Martín Menem ideó una estrategia para bloquear la sesión que incluyó el llamado a otra sesión para el próximo 21 de octubre a las 12, donde el oficialismo incluyó en el temario sus propias iniciativas en materia de discapacidad y endeudamiento familiar.

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