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Emiliano Pinsón contó los detalles más fuertes del accidente que sufrió mientras lucha contra el Parkinson: “Me dieron tres puntos”

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La imagen golpeó de lleno a quienes siguen de cerca la lucha de Emiliano Pinsón contra el Parkinson. Desde España, donde atraviesa un tratamiento experimental para intentar ralentizar el avance de la enfermedad, el periodista compartió una foto en la que se lo veía con heridas visibles en el rostro y un ojo completamente lastimado. La preocupación fue inmediata.

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Ante todas las alarmas que se propagaron, Pinsón decidió grabar un extenso descargo para explicar exactamente qué le había pasado y llevar tranquilidad sobre su salud. “Vengo por acá en realidad para hacer un descargo. Pequé de tonto, como el otro día, porque en realidad, me caí, que fue la verdad”, comenzó relatando.

Lejos de dramatizar la situación, Emiliano explicó por qué subió la primera foto con los golpes y moretones que dejó su caída. “Para mostrarles que, por si subía otra cosa, para evitar el: ‘¿Qué te pasó? Todo esto’. Bueno, la verdad que les dije lo que me pasó”, expresó.

El accidente de Pinsón ocurrió mientras se dirigía a una clínica para recibir la medicación habitual de su tratamiento. Según contó, sufrió un episodio de hipotensión, y todo empeoró. “Tengo hipotensión, es decir, presión baja. No me puedo marear, no puedo cambiar de estado, de estar tranquilo a estar moviéndome. Si yo me paro, por ejemplo, tengo que esperar cinco segundos parado o diez segundos parado y después a caminar”, explicó.

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EMILIANO PINSÓN RELATÓ CÓMO FUE SU ACCIDENTE Y QUÉ PASÓ CON SU SALUD

Pinsón también contó cómo ciertas situaciones diarias se volvieron más difíciles por el avance de su enfermedad. “No puedo irme a una montaña rusa. Los cambios de niveles no los puedo tener». Y aunque reconoció que estos episodios no son nuevos, esta vez se descuidó. “Eso ya lo sabía, siempre me ha pasado en otras oportunidades, pero bueno, esta vez me di cuenta”.

Luego Emiliano reconstruyó el momento exacto de la caída. “Tenía que ir a la clínica para medicarme y cuando estaba yendo, llegué, entré a la clínica. Acá ahora está haciendo calor, hace mucho calor. Me levanté rápido del cacharro que me lleva, que manejo la motito. Entré medio rápido, me olvidé, sinceramente”.

“Cuando estoy llegando a la esquina donde iba a doblar en un pasillo, era largo, me la vi venir y dije: ‘Bueno, si me agarro, a veces me agarro de algún lugar, cuando me pasa, cierro los ojos con calma y se me pasa’. Bueno, acá no se me pasó. Me levanté en el suelo, me caí”, siguió relatando Pinsón sobre cómo fue el momento donde se descompensó.

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El golpe le provocó heridas en el rostro y necesitó puntos de sutura. Aun así, Pinsón intentó quitarle dramatismo al episodio y hasta contó la reacción de su hijo con humor. “Me golpeé, me caí, me dieron tres puntos. Partido ganado. Eso es lo primero que me dijo mi hijo, eso es gracioso”. Y contó que, gracias a que todo pasó dentro de la clínica, pudo recibir atención inmediata: “Menos mal que estaba en la clínica dentro cuando me caí“.

Emiliano contó que perdió el conocimiento por unos segundos. “No sé, habré estado cinco segundos dormido. Me levanté, me vi así y toda la gente se acercaba, me pusieron una camilla y se acabó. Eso solo, no es más que eso”. Y a pesar de la sensible foto que subió, insistió en tranquilizar a todos. “No estoy de la mejor manera, no estoy un diez para nada, pero no estoy así, no es grave. Si fuera grave, les digo: ‘Soy grave. Miren, me pasa esto y esto’”.

También habló sobre cómo convive con las dificultades físicas producto del Parkinson. “Tuve caídas, tengo caídas habitualmente, les quiero decir, por más que ande con una motito, tengo caídas, tengo a veces problemas con el habla, con la escritura. No estoy diez puntos”. Y tras recibir el alta médica, contó: “No tengo dolor, me dejaron libre enseguida, me dieron el alta al toque, no estuve en observación, nada. Quédense tranquilos los que se preocuparon, que sé que son muchos”.

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Actualmente, Pinsón continúa en España realizando un tratamiento experimental cuyo objetivo, según explicó, no es curar la enfermedad sino frenar su avance. “Eso, el tratamiento, es para ralentizar la enfermedad, no para curarla. Entonces, bueno, vamos viendo qué pasa”, contó.

Además reveló que todavía desconoce si en esta etapa del ensayo recibió medicación real o placebo. “Eso lo vamos a saber entre junio y julio“. Mientras tanto, Emiliano busca estar mejor, los golpes que sufrió en su caída son parte del pasado y ahora queda seguir mejorando y con su tratamiento.

 

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Emiliano Pinsón

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CHIMENTOS

El director Julián Tagle reflexiona sobre su documental familiar: “Los Machado son magnéticos, trágicos y genuinos”

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Entrevista a Julián Santiago Tagle «Machado» el documental de su familia, él es hijo de Marta Machado

En la familia Machado, una anécdota puede empezar como un recuerdo, volverse una escena y terminar en una carcajada. Entre silencios, gestos que dicen más que una explicación y una intimidad que no busca disimular sus contradicciones, Julián Santiago Tagle encontró el pulso de un documental sobre la familia, llamado sin ambages así, Machado, que mira hacia adentro sin ofrecer respuestas fáciles.

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La película se asoma a ese universo familiar, donde muchos de sus integrantes se dedicaron a la actuación, con cercanía y sin solemnidad. Hay afectos, heridas, secretos a medias y personajes que parecen moverse con la naturalidad de quien no sabe que está dejando una huella. De esa convivencia entre lo cotidiano y lo inesperado nace una historia en la que cada revelación abre una nueva pregunta.

El actor Rodolfo Machado abordó su problema de ludopatía en espectáculos teatrales hasta poco antes de su fallecimiento en 2020

—¿Por qué empezaste a filmar a tu familia?

—Empecé hace mucho, hace como 20 años. No arranqué pensando tanto en contar la historia de la familia, porque había muchas cosas que no sabía cuando comencé a filmarlos. Pero me llamaba la atención lo que pasaba alrededor mío. Lo vivía más con la sensación de ser espectador que de ser director.

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—¿Qué veías en ellos?

—Son muy magnéticos delante de la cámara. Son genuinos, divertidos. Hay algo de un Machado frente a cámara que funciona.

Entrevista a Julián Santiago Tagle "Machado" el documental
El actor Juan Ignacio Machado

—¿Con qué equipos hiciste esas primeras filmaciones?

—Con el celular que tenía a mano. Por eso la película tiene una escalada de formatos: hay cosas que se ven muy mal, imágenes hechas con cámara de fotos, con celulares viejos y con celulares nuevos. Esa es también una de las reglas de la película.

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—¿Tu familia aceptaba que la filmaras?

—A todos les encanta que los filmen. Incluso mi abuela, que no es actriz y es un personaje muy importante. Con el tiempo se acostumbraron a que estuviera con la cámara. Como tardé tanto en terminar la película, creo que por momentos habrán dudado de que fuera a llegar al final.

Entrevista a Julián Santiago Tagle "Machado" el documental
Ricardo Lavié, que usaba ese apellido en su faceta actoral y su apellido Machado para firmar sus cuadros y su hermano, el actor Rodolfo Machado

—¿Quiénes integran la familia que aparece en el documental?

—Mi mamá es Marta Machado, la mayor de cuatro hermanos. Después viene Rodolfo Machado, que se llama igual que mi abuelo. Él fue el único que no se dedicó a la actuación hasta que murió mi abuelo, en 2020. A partir de entonces empezó a trabajar como actor.

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—¿Tu madre también tuvo una carrera artística?

—Sí. Actuó en Rosa de lejos, junto con mi abuelo; tuvo participaciones en Montaña rusa, Muñeca brava y Hombres de ley. También trabajó en El lado oscuro del corazón y en varias obras de teatro. Hizo trabajos con Alberto Ure y compartió escenario con Cristina Banegas.

—¿Vos seguiste ese camino?

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—Estudié teatro durante bastante tiempo, pero entendí que no era lo mío. Me sirvió como una herramienta para lo que quería hacer, que era dirigir películas. Mi hermana menor, Carmen, sí es actriz; mi hermana mayor es abogada.

Entrevista a Julián Santiago Tagle "Machado" el documental
La película también aborda la historia de Marta Machado (madre del director) quien atravesó depresión, bipolaridad y otros problemas de salud mental, y vivió en alrededor de diez o quince instituciones psiquiátricas

—En la película aparece la historia de tu mamá. ¿Cuándo comenzaron sus internaciones?

—Su primera internación fue cuando yo tenía 11 años. Me enteré de eso hace relativamente poco, porque yo recordaba como primera internación la que tuvo cuando se fue de casa, dos años después. Ella atravesó depresión, bipolaridad, trastorno límite de la personalidad y otros problemas de salud mental. También tuvo intentos de suicidio.

—¿Cómo fue ese proceso para la familia?

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—En las internaciones le indicaban medicación, se estabilizaba y, al tiempo, recibía el alta. Después se sentía mejor y dejaba de tomarla, o se sentía mal y tomaba más de lo que le habían recetado. Eso la desestabilizaba. En distintos momentos, ella misma pidió volver a internarse. Nunca fue internada por la fuerza. En el lugar donde está ahora lleva cinco o seis años, pero antes pasó por alrededor de diez o quince instituciones psiquiátricas, entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Entrevista a Julián Santiago Tagle "Machado" el documental
La obra audiovisual obtuvo los reconocimientos de la crítica y de los espectadores en el marco del BAFICI

—¿Por qué se fue de su casa?

—Ella decidió irse porque sentía que no era feliz, que necesitaba libertad y vivir cosas que no había vivido. Pero nunca se fue y se borró. Siempre estuvo presente y, en el estado en que estuviera, su prioridad fuimos nosotros tres: mis dos hermanas y yo.

—¿Qué edad tenían ustedes entonces?

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—Yo tenía 13 años, mi hermana menor nueve y la mayor 15. Nos quedamos viviendo con mi papá, que es psicoanalista. Él intentaba contenerla y ayudarla, pero para una persona con los impulsos que tenía ella también podía ser insoportable sentir que la controlaban todo el tiempo.

—¿Cómo describís hoy el problema de salud que atravesaba tu mamá?

—Nunca perdió la noción del tiempo y el espacio. Le costaba controlar impulsos y pensar en las consecuencias. Podía conseguir un trabajo muy bueno, ir una semana y después no volver. O tener plata y gastarla. Mi papá cuenta que, al principio, le fascinaba su costado libre y desestructurado. Hay algo de esa forma de ser que en la juventud puede resultar atractivo, pero con los años necesita otro encauzamiento.

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—¿Filmar a tu familia fue un ejercicio catártico?

—Creo que ese fue un efecto secundario. Nunca encaré la película con ese objetivo. Si uno hace un proyecto así solo para tramitar un trauma o elaborar algo personal, puede terminar siendo insoportable para el espectador. Yo la pensé como una película para disfrutar en una sala, para reírse y emocionarse.

—¿Qué pasó en el plano personal mientras hacías la película?

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—Inevitablemente pasan muchas cosas en el vínculo conmigo, con mi mamá y con mi familia. Tengo pocos recuerdos de mi infancia y, al ver la película, me conecto emocionalmente con situaciones de mi historia con ella que en la vida cotidiana no me pasan o me cuesta registrar. Viéndola me emociono, me río y me atraviesan cosas que no aparecen de la misma manera fuera de la película.

Julio Tagle director del documental Machado
Julio Tagle director del documental Machado, la historia de su propia familia, que filmó durante 20 años

—¿El dolor fue lo que te impulsó a filmar?

—No. La película en punto es divertida. Ellos hablan de situaciones terribles desde el humor y el amor; atraviesan la tragedia de una forma muy vital. Eso siempre estuvo presente en la familia.

—Uno de los temas es la ludopatía de tu abuelo, Rodolfo Machado. ¿Cómo decidiste abordarlo?

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—Es algo delicado de la intimidad familiar, pero quienes lo conocían sabían que era central en su vida. La actividad que más hacía era ir al bingo a jugar a las maquinitas. Sin embargo, tampoco era un tema tabú: él mismo se reía de eso.

—Tuvo una carrera con continuidad, y sobre todo en la ficción…

—Hizo muchísima televisión y todo tipo de personajes. En sus últimos 15 años dejó la televisión y salió de gira por la provincia de Buenos Aires con un unipersonal que escribía, dirigía, protagonizaba y vendía él mismo. Lo hacía en bares y teatros pequeños. Siguió trabajando hasta dos semanas antes de morir, a los 88 o 89 años.

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Julio Tagle director del documental Machado
Julio Tagle director del documental Machado en brazos de su mamá Marta

—La obra también hablaba de su relación con el juego…

—La última se llamaba Cerraron el bingo, me quiero matar. Él se reía mucho de eso. En la familia, casi ningún tema funciona como un tema delicado. Es una forma de vivir y de transitar las cosas.

—¿Cuánto tiempo te llevó editar la película?

—Estuve diez años editando y trabajé con cinco montajistas distintos. Fue muy importante para mí trabajar con esas personas, porque cada una proponía una mirada diferente. A uno le parecía mejor sumar más escenas de novelas; otro proponía sacar entrevistas. Fui tomando lo que me servía de cada proceso.

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—¿Por qué decidías cambiar de montajista?

—Porque no sentía que la película estuviera terminada. Con cada uno trabajaba un aspecto distinto y aparecían ideas nuevas. Seguí mucho mi intuición. Cuando terminé el último corte, sentí que habíamos llegado al mejor corte posible con el material que tenía. Después de tanto tiempo, fue una satisfacción enorme.

—¿Cuánto material reuniste?

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—Hay unas 80 horas de filmaciones propias, además de muchas horas en VHS que mi abuela grababa cuando los Machado aparecían en televisión. Con los últimos dos montajistas, el trabajo fue muy preciso. Ellos partían del corte que yo les llevaba y proponían ideas; entonces yo podía volver a una escena o una entrevista determinada porque tenía todo el material catalogado y marcado.

Entrevista a Julián Santiago Tagle "Machado" el documental
«Machado», Ricardo Lavié (nombre artístico de Ricardo Eloy Machado), Pablo y Rodolfo Machado

—¿Todo lo que se ve en la película es real?

—Sí. Hay escenas de ficción protagonizadas por ellos que vienen de VHS en los que mi abuela grababa telenovelas, pero lo que contamos es real. Mucha gente me pregunta cómo podía estar con la cámara en ciertos momentos y no puede creer que no estuviera guionado.

—¿Agregaste voces o sonidos en el proceso de edición?

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—En el documental se puede construir sentido con voces o sonidos que no estaban presentes cuando se registró una escena. En esta película, todo lo que se escucha estaba sonando y todo lo que se decía se dijo en el instante en que la cámara filmó. Hay algo genuino, incluso bruto, en la cámara enfocando y encuadrando como podía en ese momento. Eso forma parte del sentido de la película.

Un cartel blanco con el título Machado, laureles de festivales cinematográficos y fotos de una mujer con un bebé junto a otras personas
El afiche del documental Machado, dirigido por Julián Tagle, presenta una composición visual de retratos fotográficos familiareso

—¿Cómo fueron las primeras reacciones?

—En BAFICI la película recibió el premio de la crítica, el del público y el de asociaciones de montaje. En las últimas semanas pasó algo distinto: empezó a circular más, hubo entrevistas y recomendaciones de personas que la vieron. Las repercusiones fueron increíbles.

—Presenciaste funciones…

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—Sí, claro. Disfruto mucho cuando la gente se ríe, y viene pasando bastante. Pero también hubo proyecciones en las que algunas personas se reían y otras se ofendían por esas risas. Depende de cómo lo tome cada uno. Hay quienes terminan más golpeados desde lo emocional y otros que salen más esperanzados. Que pase eso muestra que la película genera cosas.

—¿Los espectadores comparten sus propias experiencias?

—Muchísimo. Después de cada función se acercan dos o tres personas y dicen que su familia es igual o cuentan situaciones que vivieron. Se identifican mucho, y eso es algo lindo.

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Facundo Arana compartiendo ficción con Rodolfo Machado

—¿Tu familia estuvo en el estreno?

—Sí, fueron todos, mi mamá, mi abuela y mis tres tíos. Estaban encantados. El único que no llegó a ver la película terminada fue mi abuelo, porque murió en 2020.

—¿Alguien te cuestionó una escena o te pidió que quitaras algo?

—No, nada. Vienen a verla y cada vez les gusta más. Antes del estreno, algunos estaban preocupados porque no habían visto el corte final y yo tenía muchísimo material. Con esas horas se podía armar una película muy diferente.

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—¿Dejaste cosas afuera para cuidar la intimidad de la familia?

—Hay un montón de cosas que no usé, que habrían armado otra película y contado otros aspectos de la intimidad familiar. Decidí no incluirlas porque los conozco y sé qué cosas exponen y cuáles quieren que se sepan.

rodolfo-machado
Los ultimos días de Rodolfo Machado fueron sobre el escenaario

—¿Cómo fue la reacción de tu papá?

—Está fascinado y va a todas las funciones. En los primeros cortes tenía entrevistas muy buenas y era otro personaje de la película. Pero uno de los montajistas propuso sacarlo: mi papá, desde su lugar de psicólogo, podía quedar como una voz autorizada que opinaba sobre los Machado, y eso rompía con la esencia de la película.

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—¿Y tu abuela?

—Era la persona sobre la que más dudas tenía, porque siempre fue muy de las formas, la imagen y lo correcto. Su familia tuvo mucho dinero y lo perdió todo, y a veces fue negadora con algunos aspectos de la historia familiar. Pero vio la película, le encantó y, al terminar la función, dijo que quería que todos supieran que seguía amando a su marido y que lo amaría para siempre.



Machado,Julián Tagle,documental,BAFICI

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Mirtha Legrand rompió el silencio tras su grave internación de 3 semanas con una fuerte confesión: “Esta vez la pasé mal”

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Después de casi tres semanas internada, Mirtha Legrand volvió a su casa y retomó el contacto con su círculo cercano. En ese contexto, Carlos Rottemberg contó que mantuvo una conversación con la conductora y reveló una frase contundente con la que ella resumió cómo atravesó esos días en el Sanatorio Mater Dei.

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“Esta vez la pasé mal”, le confesó la diva al empresario teatral, según relató él. La expresión dejó en evidencia que esta última internación fue especialmente difícil para Mirtha, que a sus 99 años debió atravesar un nuevo problema de salud que la mantuvo alejada de sus actividades habituales.

Rottemberg, quien conoce a la conductora desde hace años y fue su productor, también compartió un detalle más distendido del diálogo. Apenas comenzó la conversación, apeló a una frase que suele utilizar cada vez que habla con ella y que ya se convirtió en una especie de código entre ambos: “Tenemos que pensar qué país le vamos a dejar a Mirtha Legrand”.

Según contó el empresario, ese comentario siempre consigue hacerla reír a carcajadas. Así, entre la sinceridad con la que Mirtha describió su estado durante la internación y el humor que caracteriza el vínculo entre ambos, la charla dejó al descubierto dos facetas de la conductora: la mujer que reconoce que atravesó un momento complicado y la figura que conserva su sentido del humor incluso después de una experiencia difícil.

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MIRTHA LEGRAND HABLÓ DE LA GRAVE INTERNACIÓN QUE VIVIÓ DURANTES TRES SEMANAS

La preocupación por la salud de la histórica conductora se había instalado a mediados de septiembre, cuando volvió a ingresar al Sanatorio Mater Dei, pocos días después de una primera internación por bronquitis. En esta segunda oportunidad, permaneció 18 días bajo atención médica debido a un cuadro de neumopatía, por el que recibió tratamiento con antibióticos y asistencia kinesiológica.

Finalmente, Mirtha recibió el alta y pudo continuar la recuperación fuera del centro médico. Sin embargo, sus palabras a Rottemberg reflejaron que el proceso no fue sencillo. Lejos de minimizar lo ocurrido, la diva reconoció que esta vez la pasó mal, una confesión que permitió conocer cómo vivió desde adentro una internación que mantuvo en vilo a sus seguidores.

 

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Juan Minujín contó como llegó a trabajar con Angelina Jolie y Salma Hayek: «Al principio dije que no»

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Juan Minujín contó su experiencia trabajando con Angelina Jolie y Salma Hayek

Juan Minujín relató cómo obtuvo un papel en Sin sangre, la película dirigida por Angelina Jolie y protagonizada junto a Salma Hayek. El actor argentino contó que accedió al proyecto tras enviar una audición grabada en inglés, sin conocer inicialmente la identidad de la directora ni los detalles de la producción.

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Durante una charla con Mario Pergolini, en Otro Día Perdido (Eltrece) Minujín explicó que recibió la propuesta mientras filmaba otra película con jornadas de 12 horas. El material que debía presentar consistía en un monólogo de tres páginas en inglés y tenía un plazo de apenas tres días. “No soy bilingüe. Tengo mucho trabajo. Yo hablo bien inglés, pero no es que tipo como si fuera mi segunda lengua, o sea. Entonces tengo que estudiarlo, leer, qué sé yo, y en tres días y grabo doce horas por día. Y ahí me dijeron: ‘No, pero esto vale la pena. Confiá’”, señaló al describir la dificultad de preparar la prueba en ese contexto.

La convocatoria era confidencial y la información disponible era limitada. Según relató, su equipo le adelantó que se trataba de una producción de Hollywood y le recomendó avanzar con el casting. Tras una primera audición que fue bien recibida, realizó una segunda prueba y quedó seleccionado para integrar el elenco de Sin sangre.

La película está basada en una novela del escritor italiano Alessandro Baricco y se filmó en Italia, entre Roma y la región de Apulia. Minujín interpreta a uno de los antagonistas de la historia, un personaje para el que modificó su apariencia con un bigote.

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Juan Minujín contó su experiencia trabajando con Angelina Jolie y Salma Hayek: «Al principio dije que no»

El actor definió como “divina” su experiencia de trabajo con Angelina Jolie. También destacó el modo en que la cineasta se comunica con el elenco y vinculó esa cualidad con su trayectoria previa como intérprete. “Tienen una manera de poder comunicarle al actor las cosas que es muy distinta a directores o directoras que no tienen ese background”, afirmó sobre los realizadores que también actuaron.

Jolie, que según Minujín ya dirigió cinco largometrajes, suma con Sin sangre una nueva incursión detrás de cámara. El estreno de la película, que cuenta además con Salma Hayek, tuvo lugar en septiembre.

En otra parte de la entrevista con Mario Pergolin, Juan Minujín recordó una etapa de su juventud en Londres, donde trabajó como estatua viviente mientras estudiaba teatro. El conductor se sorprendió al conocer el relato y le preguntó por qué había elegido esa ocupación.

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Juan Minujín fue estatua viviente en las calles de Londres

El actor explicó que su llegada a la capital británica estuvo ligada a una recomendación de su padre y a su formación artística. “Me fui a estudiar teatro a Londres”, contó. También señaló que algunos amigos ya habían comenzado a trabajar como estatuas vivientes en la Argentina, una referencia que tuvo presente antes de probar suerte en la calle.

Minujín interpretaba a Cristóbal Colón, con el cuerpo y el rostro pintados de blanco, y permanecía inmóvil junto a un cajón hasta que los transeúntes dejaban dinero. “No me daba vergüenza, no me conocía nadie, tenía 20 y pico de años”, relató. Según explicó, el movimiento breve del personaje llegaba como respuesta a la contribución de quienes se detenían a observarlo.

El primer día de trabajo confirmó que podía obtener ingresos de esa manera. “Volví a la casa lleno de monedas. Era épico, no lo podía creer”, recordó el intérprete, quien incluso recreó parte de aquella actuación durante el programa.

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Al regresar a la Argentina, intentó repetir la experiencia en la calle Florida, en la ciudad de Buenos Aires, aunque no tuvo el mismo resultado. “La gente me pasaba a 20 centímetros, caminando como si nada”, dijo Minujín al comparar ambas situaciones.

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