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POLITICA

En medio de los cuestionamientos, Javier Milei compartió un posteo en defensa de Adorni

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Frente a los cuestionamientos de la oposición y los aliados del oficialismo, Javier Milei compartió un posteo en Instagram en defensa de Manuel Adorni.

Nuestro Presidente Milei bancando a Adorni va a salir fortalecido, como pasó ya varias veces con las mil y una operaciones que le hicieron. Me hago cargo de lo que digo. Anótenlo”, se lee en la publicación que difundió el mandatario en sus historias de Instagram.

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A su vez, Milei reposteó en su cuenta de X una columna del escritor y experiodista Leonardo Facco titulada “Adorni y la defensa del ahorro”, que cuestiona las críticas contra el jefe de Gabinete por afirmar que no declaró al menos US$500 mil antes de llegar a la gestión pública.

“En Argentina una acusación semejante equivale más o menos a denunciar a alguien por tener un paraguas en su casa durante un monzón”, plantea el texto que difundió Milei en sus primeras líneas.

El posteo que compartió Javier Milei en defensa de Manuel Adorni. (Foto: captura)

Los argumentos en defensa de Adorni que compartió Milei en sus redes

En ese sentido, el posteo replica la premisa libertaria de que “los impuestos son un robo”, pero afirma que más aún en un escenario donde “el ciudadano procura protegerse de un Estado peronista-fascicomunista”.

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A su vez, Fracco cuestiona a quienes fingen “que aquello que millones de argentinos hicieron durante décadas —acostumbrados a vivir bajo gobiernos socialistas y depredadores— se convierte de repente en una monstruosidad moral cuando quien lo hizo es un adversario político”.

El posteo que compartió Javier Milei en X en defensa de Manuel Adorni. (Foto: captura)
El posteo que compartió Javier Milei en X en defensa de Manuel Adorni. (Foto: captura)

Según el análisis que convalidó el Presidente, los cuestionamientos contra la evasión fiscal surgen porque involucran a una figura destacada del Gobierno, ya que el verdadero objetivo no es Manuel Adorni, sino “el sistema de valores representado por el mileísmo”.

A su vez, la publicación argumenta que el Gobierno “no comparte el presupuesto moral del que nace la acusación” y que “no considera automáticamente legítimo todo lo que es legal”, una afirmación que convalida la evasión de impuestos, al menos durante las gestiones previas a las de La Libertad Avanza.

Javier Milei insistió en la defensa hacia su jefe de Gabinete. (Foto: Reuters / Tomas Cuesta).
Javier Milei insistió en la defensa hacia su jefe de Gabinete. (Foto: Reuters / Tomas Cuesta).

Adorni, además, fue todavía más inteligente, ya que compró bitcoin cuando valía apenas unos cientos de euros y obtuvo una ganancia extraordinaria. Si existe un escándalo que merece ser denunciado en Argentina, no es que Adorni haya intentado proteger el fruto de su trabajo. El verdadero escándalo es que millones de argentinos hayan tenido que hacerlo”, enfatiza el texto.

Al compartir el posteo, Milei defendió la versión que dio su jefe de Gabinete la semana pasada, cuando justificó la diferencia patrimonial que investiga la Justicia con fondos que ahorró “en negro” y que invirtió “fuerte” en Bitcoin entre 2014 y 2018, antes de llegar a la función pública.

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Las repercusiones políticas alrededor de Adorni y la decisión del Gobierno de defenderlo

Las declaraciones de Adorni generaron fuertes repercusiones políticas, incluidos comunicados de la UCR y el PRO en contra de la continuidad del ministro coordinador. Por su parte, senadores de Unión por la Patria presentaron un proyecto de resolución para citar a Adorni y avanzar en una moción de censura en su contra.

En ese contexto, en Casa Rosada aseguraron a TN que confían en que la medida “no va a prosperar”. Para garantizarlo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el ministro del Interior, Diego Santilli y la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, serán los encargados de negociar con los aliados para defender al funcionario.

Leé también: El picante cruce de Bullrich con Adorni frente a Karina Milei y la negociación por las PASO 2027

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Si bien la permanencia en el Gobierno de Adorni ha generado ruido intenro -expresado mayormente por Patricia Bullrich- Javier y Karina Milei insisten en sostener al funcionario hasta las últimas consecuencias.

Javier Milei, Manuel Adorni

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POLITICA

Adorni dejó un gabinete en crisis y Santilli llega para intentar rescatarlo

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La salida de Manuel Adorni no clausura solamente la etapa de un funcionario que acumuló poder, visibilidad y desgaste dentro del gobierno de Javier Milei, sino que deja al descubierto la dimensión de una crisis que ya no pertenece exclusivamente a su figura.

El exjefe de Gabinete se fue, pero el gabinete queda expuesto ante la opinión pública, golpeado por una conversación digital que durante los últimos meses juzgó a los ministros más que como administradores de la gestión pública, para ubicarlos en una escena mucho más áspera: la del conflicto político y el escándalo personal.

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En este contexto, asumió Diego Santilli sus nuevas funciones.

El funcionario amplía sus roles en un gabinete que necesite mucho más que una nueva coordinación política.

El dirigente de raíces peronistas y de pasado macrista, se reacomoda en una estructura atravesada por el fuego semántico que dejó Adorni, con ministros que aparecen bajo una nube de términos hostiles y con una Casa Rosada obligada a reconstruir una narrativa de gestión que perdió fuerza frente al ruido de la crisis.

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El desafío es mayor porque Santilli no asume como una figura nueva o ajena a la conversación política.

Si bien su nombre no registra el nivel de exposición que alcanzó Adorni tampoco aparece en las redes como una figura inmune a la negatividad, tanto por su pasado como por su presente político.

La sustitución entre ambos presenta, por eso, una paradoja reputacional.

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Santilli se reconfigura en el corazón del poder libertario con una centralidad digital mucho menor que la de su antecesor, pero también con una evaluación propia atravesada por niveles elevados de rechazo.

El nuevo jefe de Gabinete recibe un despacho donde todavía flota la sombra del escándalo y una mesa política donde sus movimientos pueden volver a activar una conversación a la que el Gobierno necesita bajarle de temperatura.

La salida de Adorni puede funcionar como una oportunidad para cortar una parte del daño, pero no alcanza con retirar a quien concentró la mayor cantidad de críticas.

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La Casa Rosada necesita modificar el clima que rodea a sus funcionarios, reducir el volumen de la conversación adversa y volver a instalar temas que la opinión pública digital asocie con la gestión.

En otras palabras, Santilli no sólo deberá ordenar un gabinete, sino intentar rescatarlo de la escena reputacional en la que quedó hundido.

El costo que deja Adorni

Manuel Adorni monopolizó la conversación sobre el gabinete en redes sociales, especialmente luego del estallido del escándalo que lo involucró.

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El exjefe de Gabinete se despidió concentrando casi el 70% de las menciones sobre los ministros, muy por encima de Luis Caputo, Karina Milei, Diego Santilli, Martín Menem y el resto de los funcionarios relevados por Monitor Digital.

El dato exhibe algo más profundo que un pico de popularidad o un simple aumento de visibilidad.

Conforme se agravaba el escándalo que lo tuvo como protagonista, Adorni dejó de funcionar como un integrante más del gabinete y se convirtió en el principal punto de atracción de una conversación política adversa.

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Su nombre ordenó una narrativa crítica, por momentos virulenta, que luego se proyectó sobre el conjunto de la estructura libertaria.

Durante los últimos meses, Adorni adquirió una visibilidad negativa que rozó el 90% de rechazo.

A su alrededor, se concentró una narrativa cargada de términos como error, escándalo, corrupción, denuncias, deuda, censura, corrupto y mentira.

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Esas palabras no describen solamente una discusión intensa, sino que construyeron un clima denso dentro del cual se ubicó el exfuncionario en el contexto de un repertorio simbólico donde la gestión perdió centralidad y el conflicto ocupó todo el espacio.

“Adorni es Milei”

La crisis en torno a Manuel Adorni golpeó sobre una zona identitaria del Gobierno crucial.

El exfuncionario no fue solamente un funcionario con mala reputación, sino una figura política del riñón libertario cuya caída disparó preguntas sobre el relato de pureza política que Milei presentó como una diferencia frente al resto de la dirigencia.

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Y ese es el fantasma que Santilli deberá disipar con su reasunción en la Jefatura de Gabinete.

La salida de Adorni puede ayudar a reducir la asociación inmediata entre su nombre y el del Presidente, pero el corte no será automático.

En las redes, las crisis no desaparecen porque cambie un funcionario, sino cuando otra agenda ocupa el centro de la gestión.

La Casa Rosada necesitará algo más que un reemplazo; debe producir una narrativa distinta.

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Santilli, una figura menos central y algo menos dañada

Durante junio, Diego Santilli fue un actor secundario dentro del elenco presidencial. El flamante jefe de Gabinete sumó apenas el 4,1% de las menciones entre los funcionarios relevados.

El contraste con Adorni resulta elocuente. Mientras el exjefe de Gabinete concentró casi siete de cada diez menciones, Santilli apareció en un segundo plano, lejos de la intensidad que dominó la conversación sobre su antecesor.

Ese bajo perfil digital contiene un aspecto favorable para el Gobierno. Santilli llega sin la sobreexposición que transformó a Adorni en un imán de negatividad.

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No hereda una centralidad propia capaz de desplazar a Milei o de ocupar por sí solo el centro de la agenda política digital. Pero esa ventaja relativa no equivale a una reputación positiva.

Durante junio, Santilli se ubicó entre las figuras de mejor desempeño relativo dentro del relevamiento de Monitor Digital, aunque todavía dentro de valores negativos.

Leé también: Lionel Messi, el hombre que le disputa las redes a la política

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El dirigente de pasado macrista aparece tercero en la escala de sentimiento, sólo por detrás del ministro de Defensa, Carlos Presti, y de la vicepresidenta, Victoria Villarruel.

El nuevo jefe de Gabinete le saca ventajas amplias a Manuel Adorni, quien dejó la Casa Rosada como uno de los tres funcionarios con peor reputación digital.

Sin embargo, la comparación puede inducir a error. Diego Santilli llega con una reputación menos deteriorada que la de Adorni, pero no con una valoración positiva consolidada.

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Asume funciones en la Casa Rosada mejor parado dentro de un gabinete que acumula problemas reputacionales, pero no llega blindado frente a la crítica.

Manuel Adorni, Diego Santilli, Redes Sociales

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POLITICA

Santilli le toma el gusto a la nueva posición, las colectoras como “salvoconducto” y el factor Pettovello en la salida de Adorni

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Diego Santilli tiene un orzuelo en el ojo desde hace tres meses, cuando la figura de Manuel Adorni empezó a tambalearse y su nombre se instaló como número puesto para reemplazarlo. Desde entonces, admiten en su equipo, convivieron con la sensación de que sus planes podían darse vuelta de un día para el otro. Y así fue.

Después de su nombramiento, en el entorno de Diego Santilli se siente un clima de euforia contenida. El flamante jefe de Gabinete no buscaba el cargo, y sus allegados dicen que estaba más cómodo en Interior, donde se dedicaba a silbar bajito sin romper nada, decidido a no arruinar el plan de ser el candidato a gobernador bonaerense de Milei en el 27. Pero el nuevo rol también le sube el precio. Y dicen que ya le tomó el gustito.

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En sus oficinas hay, además, una sensación de revancha silenciosa hacia sus ex líderes de PRO. “Mauricio y Horacio nunca le hubieran pagado como le pagó Karina”, dicen en la Jefatura. A pesar de que desde 2023 Santilli milita informalmente en La Libertad Avanza, siguen atentos a las intrigas de su partido de origen, y están convencidos de que los elogios públicos que le dedicaron las máximas autoridades amarillas en estos días de entronamiento fueron, en realidad, “para joderlo”.

Karina Milei todavía no le pidió que haga el pase formal y se afilie a LLA. Pero en el círculo de Santilli se adelantan a esa posibilidad y deslizan que, si se lo propusieran, no opondría mayor resistencia. Por ahora, de todas formas, creen que no conviene. “¿Para qué? Si sirve como PRO“, sostienen.

Es que desde ese perfil híbrido podría empezar a cumplir una tarea de la que supo ocuparse en el primer tramo del gobierno violeta su “hermano” en la política, Cristian Ritondo: hacer de puente con Mauricio Macri. “Lo único que quieren en el PRO es que Javier lo llame a Mauricio”, dicen en la Casa Rosada, convencidos de que Macri está más preocupado por retener la ciudad de Buenos Aires -quizá con una fórmula de Jorge Macri con Pilar Ramírez- que por la Nación.

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Con Ritondo, con quien formaba la dupla de PRO que caía con una sonrisa en la cuna libertaria del Hotel Libertador en los tiempos fundacionales del mileismo nacional, la relación está intacta.

En la interna

De cara a la interna del Gobierno, Santilli bajó una orden clara desde que asumió: simplemente, no meterse, bajo ningún punto de vista. Sabe que la única salida al intríngulis de la cúpula libertaria es hablar con Santiago Caputo lo menos posible y en secreto. Y, en simultáneo, exagerar el vínculo con Karina Milei. Llegado el momento de elegir, la respuesta siempre será la misma: volcarse por “el Jefe”.

“El único que puede equilibrar realmente entre Karina y Santiago es Diego”, sostienen, confiados, quienes lo acompañan.

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La segunda clave de su estrategia será trabajar sin levantar de más el perfil. Por eso, en sus entrevistas on the record, Santilli no dirá mucho más que elogios hacia la gestión del Presidente, con cuidado de no aventurarse a nada disruptivo. “Diego es el mejor candidato para ganar la provincia”, se entusiasman en su entorno, aunque el propio protagonista evite la definición en público.

La estrategia hacia adelante será de acatamiento total: defensa cerrada de la gestión, ningún comentario sobre la provincia de Buenos Aires, el eje puesto en “Milei presidente”, la búsqueda de sumar a los radicales y el abrazo explícito al antikirchnerismo, con Axel Kicillof como blanco de la confrontación.

Colectoras: el “salvoconducto” de los Menem para los gobernadores

En el Gobierno admiten que las colectoras no son, en rigor, una convicción ni un deseo propio, sino una herramienta que los Menem les “tiraron” a los gobernadores para destrabar la negociación por la reforma política. La apuesta oficial es que los propios mandatarios provinciales se enreden discutiendo entre ellos qué opción prefieren. “Nosotros preferimos terminar con las PASO, pero veremos cómo se arreglan entre ellos”, admiten en Balcarce 50. Otros son más directos: reconocen que la propuesta de las colectoras funciona como palanca de presión para forzar el fin de las primarias. “Eso correría mejor”, murmuran.

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El gesto del opositor Gustavo Melella, gobernador de Tierra del Fuego, felicitando a Santilli vía X por su nombramiento fue recibido con satisfacción internamente, tanto como la presencia del díscolo gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, entre los trece mandatarios que acompañaron la ceremonia de su jura. Y en el entorno de Santilli se ilusionan por los festejos con el Presidente y los gobernadores en Tucumán: creen que podrían asistir aún más mandatarios.

Sin embargo, en la Casa Rosada repiten: “Jaldo organiza”, atajándose de antemano por si hay faltazos o algo sale mal. Puertas adentro del equipo de Santilli nadie quiere errar frente a las expectativas de Karina Milei. Hay una cuota de nerviosismo en la nueva etapa, de mayor “oxigenación”, donde buscan -otra vez- renovar la relación con la casta.

Diego Santilli y Osvaldo Jaldo

Fin

Uno de los capítulos menos conocidos de la salida de Adorni tiene nombre propio: Sandra Pettovello. En la previa de su eyección, la ministra viajó con su amigo Milei a Madrid hecha una furia con el entonces ministro coordinador, que había apurado, sin coodinar con nadie, el anuncio sobre la gratuidad del boleto subsidiado de la SUBE para los portadores de un Certificado de Discapacidad.

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Adorni buscaba, según reconstruyen en el Gobierno, contar gestión y aparentar normalidad y proactividad sobre la agenda. Pero el resultado fue el opuesto: las oficinas de ANSES, colapsaron, y como resultado los noticieros mostraron largas filas de personas con discapacidad reclamando turno. Un traspié no menor para una gestión investigada por presunto direccionamiento de fondos en Agencia Nacional de Discapacidad, y que tuvo una de sus polémicas más costosas por la resistencia a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Además, esa polémica no coincidía con el nuevo aura que empezaba a buscar proyectar el Gobierno, ahora que se cuida de poner en aprietos a discapacitados y consensúa con las universidades.

Manuel Adorni

La voz de Sandra habría contribuido para que Milei terminase de convencerse sobre su salida, deslizaron en el Gobierno, aunque en el entorno de la amiga presidencial prefirieron no opinar.

En el Gobierno están decididos a dejar atrás a Adorni. En Misiones, cuando Karina Milei lanzó ayer la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza, no pasó inadvertida la ausencia de Javier Lanari, el histórico número dos del ex vocero y uno de los misioneros más cercanos a la cúpula nacional. El propio Adorni lo había desplazado sin mayores explicaciones días antes de correr él mismo la misma suerte.

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Lanari había trabajado en los contactos con la política local, se desempeñó como armador y hasta sonaba como candidato a diputado nacional. Y su ausencia en el temprano modo electoral libertario confirmó lo que en Balcarce 50 dan por sentado: la ruptura con la imagen de Adorni es irreversible y total, aunque en público Milei lo haya abrazado en el corazón de la Casa Rosada, frente a su gabinete y con una transmisión en vivo para todo el país.

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POLITICA

A 49 años de La Noche de las Corbatas: 13 secuestrados, seis desaparecidos y el escalofriante testimonio de una sobreviviente

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Fue la mayor operación represiva que lanzó en Mar del Plata la última dictadura militar. Entre el 6 y el 13 de julio de 1977, 13 personas fueron secuestradas por el Ejército y la Fuerza Aérea: ocho abogados laboralistas y defensores de los derechos humanos, tres de ellos junto a sus esposas, y el empleado de una gestoría, también secuestrado junto a su mujer. De todas las víctimas, seis fueron asesinadas y continúan desaparecidos, otras dos también fueron asesinados, uno de los cuerpos apareció en un tiroteo simulado: solo cinco personas sobrevivieron a ese infierno. La condición de abogados de la mayoría de las víctimas hizo que el caso fuese conocido como “La Noche de las Corbatas”, como semejanza a “La Noche de los Lápices”, el asesinato de un grupo de estudiantes de La Plata que reclamaban por la vigencia de un boleto estudiantil.

Entre el grupo de profesionales secuestrados, el abogado Jorge Candeloro y su mujer, Marta García, habían sido apresados el 13 de junio en Neuquén y cargados en un avión que los depositó en Mar del Plata. Como casi todas las víctimas, Candeloro y su mujer fueron torturados en “La Cueva”, como se conocían las instalaciones del viejo radar del aeropuerto de Mar del Plata, en Camet. Toda la zona, según el mapa de la represión diseñado por la dictadura, estaba bajo jurisdicción militar del GADA (Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601), al mando del entonces coronel Pablo Garda. Las instalaciones del aeropuerto había sido facilitadas a Garda por el jefe de la base aérea, comodoro Ernesto Agustoni.

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En la cacería de los abogados marplatenses participó la banda terrorista de ultraderecha conocida como CNU (Concentración Nacional Universitaria), según las investigaciones que surgieron ya recuperada la democracia en 1983. Años antes del golpe militar de 1976, la CNU se había enfrentado a grupos estudiantiles de izquierda, sobre todo en la Facultad de Arquitectura de Mar del Plata. En diciembre de 1971, un grupo armado de la CNU interrumpió una asamblea estudiantil para disolverla y mató de un balazo en la cabeza a la estudiante Silvia Filler, de 18 años. El abogado Candeloro y un grupo de sus colegas lograron que el asesino y el grupo terrorista de la CNU fuesen condenados: todos salieron en libertad el 25 de mayo de 1973, luego de la amnistía dictada por el flamante gobierno de Héctor J. Cámpora.

Durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, las amenazas, los atentados y los asesinatos de la CNU, o adjudicados a esa banda, recrudecieron. El matrimonio Candeloro dejó entonces la ciudad y se radicó en Neuquén. Allí fueron secuestrados el 13 de junio de 1977: la Policía Federal los detuvo en el estudio del abogado por “averiguación de antecedentes”. Estuvieron una semana detenidos, incomunicados, hasta que desde Mar del Plata llegó la orden de enviarlos a esa ciudad. El matrimonio fue llevado al aeropuerto de Neuquén en medio de un enorme operativo de seguridad y embarcado en un avión que, según testimonios posteriores, también transportaba a otras personas secuestradas en el sur, estas con destino a Buenos Aires.

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El Juicio a las Juntas condenó en 1985 a los principales comandantes de la última dictadura militar. (Foto: Telam)

Una vez en Mar del Plata, los Candeloro fueron a parar de inmediato a “La Cueva”, dentro del mismo aeropuerto. La pareja fue torturada durante los días siguientes y la noche del 28, Marta García escuchó morir a su esposo en la mesa de torturas. Su cuerpo nunca fue apareció, figura como desaparecido. Pocos días después, el 6 de julio, los militares cayeron sobre el resto de los abogados. En 2019, la periodista Gabriela Esquivada reveló que “La Noche de las Corbatas” llegó incluso a preocupar a la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires. La embajada estaba a cargo en ese momento de Maxwell Chaplin, jefe adjunto de la misión, porque el embajador Robert Hill, que había monitoreado todo el proceso previo al golpe, dejaba su cargo en manos de Raúl Castro.

Chaplin estaba preocupado. Como responsable de la embajada, preparaba la visita a la Argentina de Terence Todman, entonces subsecretario de Asuntos Interamericanos y más tarde embajador en Buenos Aires durante el primer gobierno de Carlos Menem, y de la Coordinadora de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios del Departamento de Estado, Patricia Derian. En un cable dirigido al Secretario de Estado, Cyrus Vance, Chaplin revelaba sobre los secuestros en Mar del Plata: “Resumen: 11 personas -ocho abogados y tres de sus esposas- fueron secuestrados por hombres no identificados, fuertemente armados, en Mar del Plata, la semana pasada. Tres de ellos fueron liberados posteriormente pero no han brindado información sobre sus secuestros hasta la fecha. Uno de los abogados secuestrados apareció muerto en un camino cerca de Mar del Plata. Fin del Resumen”.

Luego, el documento ampliaba: “Cuatro abogados fueron secuestrados en Mar del Plata el 6 de julio. Carmelo Ricci, un destacado abogado civil, fue liberado dos días más tarde. El cuerpo de otro, Norberto Oscar Centeno, apareció al costado de un camino en el sur de Mar del Plata el 11 de julio. Había sido Centeno, un reconocido abogado laboralista y administrativo, quien había redactado la Ley de Contrato de Trabajo durante el último gobierno peronista, y había sido consejero legal de varios sindicatos locales.” La Embajada de Estados Unidos había reunido información de primera mano y agregaba: “Los otros dos abogados todavía desaparecidos son Raúl Hugo Alais, asistente en el estudio jurídico de Ricci, y Salvador Manuel Arestín, un graduado de la facultad de Derecho local. Los socios Carlos Bozzi y Tomás Fresneda, y la esposa embarazada de Fresneda, fueron secuestrados de sus oficinas en Mar del Plata el 8 de julio”.

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La mujer de Fresneda era María Mercedes Argañaraz y llevaba un embarazo de cinco meses: los dos están hoy desaparecidos. El informe de la embajada americana incluía también los últimos secuestros de abogados marplatenses: “Ayer, el abogado José Verde, exsecretario del Tribunal de menores local y su esposa (Ana de la Arena) fueron secuestrados pero luego liberados. Otra pareja, Enrique García y su esposa, María Esther Vázquez, empleados en un estudio jurídico, fueron secuestrados en las primeras horas del 13 de julio”.

El documento del diplomático arriesgaba también una especulación aterradora que, si era acertada, le daba un aspecto todavía más siniestro al operativo de represión en Mar del Plata. Dice Chaplin en su “Comentario” al Departamento de Estado: “Algunos observadores especulan que los secuestros de los abogados fueron autorizados por el comandante del I Cuerpo de Ejército, Suárez Mason o por el gobernador de la provincia, Ibérico Saint-Jean, en una acción destinada a abochornar al gobierno de Videla. La embajada busca más información”.

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El abogado Centeno, a quien el informe de la embajada ubica como abandonado, muerto, al costado de un camino del sur de Mar del Plata, había muerto en realidad en la mesa de torturas de “La Cueva”, y la mujer de Candeloro, Marta García, fue testigo de sus padecimientos. La señora Candeloro sobrevivió y fue liberada de su cautiverio, pasó a ser así un testigo de vital importancia para el enjuiciamiento de los represores. Vio a los detenidos en “La Cueva”, oyó que sus carceleros, además de llamarlos por sus nombres, les habían dicho que habían bautizado la operación de sus secuestros como “La Noche de las Corbatas” y que los amenazaban: “Ahora, la Justicia la administramos nosotros”. Candeloro, que auxilió a Centeno en los últimos minutos de su vida, dio en 1985 un testimonio valiente y desgarrador en una de las audiencias de la Cámara Federal que juzgó a los tres primeros jefes de la junta militar de la dictadura.

María Eva Centeno, hija del abogado asesinado, revelaría luego a la Justicia: “El día 7 de julio del año 1977, a la salida del estudio jurídico donde desarrollaba sus tareas mi padre, fue interceptado por un grupo de gente armada. El 11 de julio del año 1977, aparece el cadáver de mi padre, dejándose constancia en el certificado de defunción que su muerte data del día 9 de julio, y dándose como causa del deceso ‘shock traumático hemorrágico’. La desaparición de mi padre se produce en forma simultánea con la de otros profesionales, de los cuales uno solo recupera su libertad, el doctor Carlos Bozzi, quien es encontrado en el baúl del automóvil que mi padre conducía el día de su secuestro. En base al testimonio de la señora Marta García, (la esposa de Candeloro) llega a mi conocimiento que, en el momento de ser ella alojada en el centro de detención llamado “La Cueva,” sito en la Base Aérea de Mar del Plata, ubica a mi padre. El mismo había sido objeto de torturas y ella tiene un contacto directo con él, al humedecerle los labios, ya que se quejaba de terribles dolores. Con posterioridad en una segunda sesión de tortura, mi padre fallece, apareciendo su cadáver, tal como he manifestado, el día 11 de julio de 1977”.

Marta García de Candeloro, esposa del abogado Jorge Candeloro, sobrevivió a “La Cueva” y fue testigo clave en los juicios por delitos de lesa humanidad. (Foto: Archivo de la Biblioteca Nacional)
Marta García de Candeloro, esposa del abogado Jorge Candeloro, sobrevivió a “La Cueva” y fue testigo clave en los juicios por delitos de lesa humanidad. (Foto: Archivo de la Biblioteca Nacional)

Un secuestrado que muere en la tortura y aparece al costado de un camino; otro secuestrado, vivo, que aparece en el interior del baúl de un auto: ¿qué era lo que había pasado con la “liberación” de Bozzi? Fue algo tan estrafalario que de no estar envuelto en una gran tragedia, hubiese sido un paso de comedia. Bozzi contó todo en La larga noche de las corbatas y en su libro, Luna Roja editado en 2007, que narra la represión ilegal en Mar del Plata. El plan de los represores era culpar del secuestro de los abogados marplatenses a la guerrilla peronista Montoneros, para esa fecha bastante diezmada ya. Así lo narró Bozzi.

“(…) Me comunican que voy a ser liberado en la ciudad de La Plata. Vendado y atadas las manos, me introducen en el baúl de un automóvil, el cual es interceptado por una patrulla militar en el camino que une el acceso a la Ruta 2 con la localidad de Santa Clara. El auto frena bruscamente, escucho al conductor exclamar: ‘La puta madre… ¿Qué mierda es esto…?’ Se abren las puertas, hay tiros, corridas y mucho silencio. En determinado momento percibo movimientos cercanos a la rueda trasera izquierda, cuatro disparos, un golpe de algo que cae en el asiento trasero y tres quejidos. Soldados me sacan del baúl y ya sin vendas en los ojos, un oficial, Itaka en mano, me comunica que en el coche hay dos muertos.”

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Según el plan pergeñado por los asesinos, ese escenario iba a hacer suponer que esos dos muertos eran los captores de Bozzi. Sin embargo, sigue Bozzi: “Gracias al licenciado Alejandro Inchaurregui, designado perito forense por la Cámara Federal de La Plata en varias causas de búsqueda de personas, se pudo establecer que los dos muertos eran estudiantes universitarios secuestrados el 28 de junio de 1977 en la ciudad de La Plata y trasladados desde el Centro Clandestino “La Cacha” para ser eliminados en ese fatídico camino. Otros sobrevivientes los vieron allí, días antes, a kilómetros de Mar del Plata, encapuchados y maniatados. Lo cierto es que en una misma acción las fuerzas represivas sumaron: una liberación, le atribuyeron mi secuestro a Montoneros, mataron a dos secuestrados, recuperaron el automóvil del doctor Centeno, reforzando la teoría de que también había sido muerto por dicha organización, y se vendió la operación como un éxito de las fuerzas legales”. Al día siguiente, los diarios reprodujeron la historia oficial: “Confirmó el Ejército la liberación del doctor Bozzi y la muerte de tres sediciosos”, tituló La Capital de Mar del Plata.

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Las víctimas de “La Noche de las Corbatas” fueron: Jorge Candeloro, abogado, desaparecido; su mujer, Martha García, sobrevivió; Norberto Centeno, abogado, asesinado; Salvador Manuel Arestín, abogado, desaparecido; Raúl Hugo Alais, abogado, desaparecido; Camilo Ricci, abogado, sobrevivió; Carlos Bozzi, abogado, sobrevivió; Tomás José Fresneda, abogado, desaparecido; su mujer, María de las Mercedes Argañaraz, embarazada de cinco meses, desaparecida; Néstor Enrique García Mantica, empleado de una gestoría, desaparecido; su mujer, María Esther Vázquez, desaparecida; José Verde, abogado, sobrevivió, su esposa, Ana de la Arena, sobrevivió.

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El coronel Pablo Garda, jefe del GADA 601 bajo cuyo mando actuaron las fuerzas de “La Cueva” fue imputado por crímenes de lesa humanidad. Murió en 2010, antes de que finalizaran los juicios en su contra. El comodoro Ernesto Agustoni que cedió las instalaciones de la Fuerza Aérea que fue un centro de tortura de la represión ilegal, fue condenado a cadena perpetua. Murió en junio del año pasado, a los cien años.

El 11 de junio de 1985, en una de las audiencias del juicio a los comandantes, Marta García de Candeloro revivió su martirio, el de su esposo y el de los secuestrados en “La Noche de las Corbatas” a lo largo de un testimonio que duró ocho horas. Cuanto terminó, contestó las preguntas de los fiscales Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo. Luego la interrogaron los defensores de los comandantes, que siempre tendieron a juzgar a las víctimas y a los testigos del juicio, más que a defender a sus clientes. Una de esas defensas, la del general Roberto Viola a cargo del doctor José María Orgeira, preguntó a la señora Candeloro si alguna vez ella había sido presidente de algún centro de estudiantes. El tribunal ordenó a la testigo no responder la pregunta porque era improcedente. Pero la mujer no pudo evitar estremecerse y murmurar, perpleja y turbada: “Pero… yo tenía 15 años entonces…”.

Sumario, dictadura militar, Terrorismo de Estado, Derechos humanos, desaparecidos

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