POLITICA
Enojado, Milei se encierra en sus certezas mientras la economía pone a prueba a la Casa Rosada

Javier Milei puede intercalar períodos en los que abundan los flashes internacionales de sus viajes al exterior, seguidillas intensas de discursos rimbombantes en actos del establishment argentino y, casi sin escalas entre un período y el otro, también etapas de ostracismo político y reclusión personal. Es una combinación que en agosto sorprendió y descolocó a propios y ajenos: pasó de visitar Brasil, Perú, Ecuador y Colombia a permanecer sin actividad oficial en la Quinta de Olivos durante una decena de días y no pisar su despacho de la Casa Rosada a lo largo de 23 jornadas para finalmente reaparecer con intensidad en el homenaje por el aniversario de la muerte de San Martín, el Council de las Américas, la Bolsa de Comercio de Rosario y hasta en una charla con estudiantes en una de las sedes del colegio O.R.T.
En sus distintos moods, el libertario mantiene una característica común: pese a ser el primer mandatario de un país hiperpresidencialista, no le interesa la rosca electoral ni partidaria y concentra la mayor parte de su atención en estudiar de cerca las variables macroeconómicas. Obsesionado con los números, se enoja cada vez con más virulencia cuando las señales u opiniones que recibe contradicen su interpretación de la realidad.
Infobae reconstruyó la actualidad de Milei a través de doce fuentes con acceso privilegiado a la intimidad del poder. Con sus lógicos matices, todas esas personas coinciden en algo: el inquilino del sillón de Rivadavia no está solamente más encerrado en sí mismo; está más encerrado en sus certezas. Y eso, a su vez, lo lleva a recibir menos gente, ser intolerante a los matices, interpretar críticas como operaciones para hacerlo caer, convertir en monólogos encuentros que se venden como diálogos, refugiarse en furiosas rachas de posteos en redes sociales y mostrarse incapaz de admitir, aunque los conozca, cualquier tipo de problema real en los bolsillos de los argentinos de a pie.
No hay forma, dicen desde un temeroso anonimato algunos de los que lo frecuentan, de plantearle ya no un volantazo sobre el programa que viene ejecutando desde diciembre de 2023, sino siquiera un mínimo matiz sobre sus dogmas. Interlocutores experimentados y prudentes se marcharon en los últimos meses de la residencia gubernamental con la sensación de no haber encontrado el momento indicado para habilitar una discusión sincera. Otros directamente dejaron de intentarlo. Milei no es propenso a escuchar disidencias a su modelo y mucho menos ahora, cuando está convencido de que una confluencia de dirigentes, empresarios, economistas, periodistas y flamantes aspirantes a ocupar su puesto se unieron para desgastarlo antes de las elecciones. En su interpretación, no hay advertencias desinteresadas: hay una conspiración para quebrarlo.

Esa lógica se traslada incluso a los ámbitos supuestamente preparados para el intercambio de ideas. Las más recientes reuniones de Gabinete o los contactos con legisladores libertarios tuvieron extensos momentos de exposición en los que hubo escasísimo margen para el ida y vuelta. Milei habla solo ante el silencio del auditorio, explica líneas zigzagueantes que se dibujan en gráficos complejos, desarrolla teorías, cuestiona diagnósticos ajenos y baja línea sobre la manera de defender el rumbo. Los teléfonos celulares, como ya es costumbre en esas citas, quedan prolijamente guardados en sobres marrones antes de empezar. “La cúpula no nos debe tener confianza. Al pedo tanta parafernalia: con una mano en el corazón, no se dice nada que no se haya escuchado antes. Y tampoco es que estamos diseñando la bomba atómica”, dice un integrante del Congreso.
Aun con estas digresiones, el líder de La Libertad Avanza les pidió a sus ministros que salieran con mayor decisión a disputar el debate público y refutar cada uno de los alegatos o guarismos que considera falsos o tendenciosos. La instrucción fue inequívoca: “No alcanza con explicar. Hay que combatir”. Milei quiere que sus soldados “se pinten la cara de negro para ir a la guerra” y no concedan ningún centímetro argumental frente a quienes cuestionan la marcha de la gestión.
Agustín Laje memorizó bien esas indicaciones: hace pocos días aprendió a los tumbos que está terminantemente prohibido ceder terreno dialéctico. El director ejecutivo de la Fundación Faro, uno de los intelectuales que el mandatario más ponderó durante su ascenso político y una referencia central de la llamada batalla cultural, se terminó peleando con su amigo por una serie de definiciones que planteó en una entrevista con “Infobae al amanecer” por Infobae en vivo. No propuso abandonar el equilibrio fiscal, dar vuelta los fundamentals macro ni abrazarse al populismo: advirtió que al oficialismo todavía le faltan votos para ganar la elección de 2027, recomendó “mejorar las formas” y “acercar” posiciones y dejó una sentencia particularmente sensible para el mundo que él mismo ayudó a construir: “Si la derecha no logra mejorarle la vida a la gente, el péndulo va a ir hacia la izquierda. La gente no come batalla cultural”.
Pareció un razonamiento sensato. Sin embargo, la reacción de Milei fue instantánea y furiosa: según reveló el periodista Alejandro Bercovich y pudo confirmar este medio, el Presidente le escribió a Laje una sucesión de mensajes cargados de insultos y acusaciones de traición antes de bloquearlo de su teléfono. La escalada fue de tal magnitud que Santiago Caputo tuvo que intervenir de urgencia para contener la situación y evitar que el politólogo abandonara el think tank del que es director ejecutivo. “No es fácil estar así de presionados, pero ya está todo bien”, cuenta otra persona que estuvo al tanto de esta crisis inesperada.

La historia generó impacto entre los que conocen desde hace años la relación entre ambos, pero no demasiada sorpresa. En las últimas semanas se repitieron hasta el hartazgo anécdotas casi calcadas de funcionarios, dueños de compañías o especialistas en opinión pública que entraron a la Quinta con apuntes para poner en común y terminaron el encuentro preocupados por el grado de rigidez que notaron.
“Esto es pánico y locura en Olivos”, concede, entre la broma y la resignación, una fuente de primer nivel que tuvo el privilegio de acceder en múltiples ocasiones al lugar que alberga a los primeros mandatarios en Argentina. El juego de palabras remite, con deliberada ironía, a “Pánico y locura en Las Vegas”, el largometraje de culto que Terry Gilliam estrenó en 1998 con Johnny Depp y Benicio del Toro como protagonistas. La explicación profunda es bastante menos entretenida que la referencia audiovisual: cada vez que alguien atraviesa el portón color verde de la calle Carlos Villate “nunca sabe si va a salir con una sonrisa de satisfacción o si Javier lo termina fletando a los gritos”.
De todos modos, esas vicisitudes las viven, o sufren, cada vez menos seres humanos: en los primeros seis meses de 2026 cayó a casi la mitad la cantidad de personas que lograron franquear las puertas de la residencia en comparación con el año anterior. La ONG Poder Ciudadano, gracias a un pedido de acceso a la información, pudo certificar que en ese período hubo 223 ingresos contra las 390 del mismo período en 2025. En los registros sobresale una rareza: Luis “Toto” Caputo, acaso el hombre con quien Milei comparte de manera más profunda la lectura del proyecto, aparece registrado apenas cinco veces. La propia Karina, con quien habla mucho por teléfono, fue tan solo en tres oportunidades. Hay, en cambio, un visitante que conserva un permiso especial: Juan Carlos de Pablo. “El Profe”, como lo llama cariñosamente el libertario, entró 25 veces de enero a junio y se convirtió, noches de ópera mediante, en la persona más recurrente de las planillas. Ojo: habitués de esas tertulias aseguran que en la actualidad también tienen un volumen más restringido.
El repliegue presencial no tuvo su correlato directo en las pantallas. Milei venía de bajar considerablemente su actividad en X durante los últimos meses, pero la tregua se cortó de manera abrupta. Entre el lunes 17 y el domingo 23, por citar apenas una semana de alta intensidad, reprodujo 335 mensajes contra periodistas, escribió otros 21 textos propios en los que aludía a los medios y convirtió otra vez a la prensa en una de sus principales obsesiones digitales. “MIERDAS HUMANAS MENTIROSAS MIERDAS HUMANAS, después lloran malas formas… MIERDAS podrían empezar por no mentir SORETES…”, fue, textual y con ese uso de mayúsculas, uno de los tantos posteos en su red predilecta. Una “recaída”, según la lectura de quienes habían celebrado internamente una etapa de “mayor moderación” que maridaba a la perfección con la voluntad de la Mesa Política de acercarse a distintos aliados para aceitar el “operativo reelección”.
En una secuencia difícil de imaginar para cualquier otro primer mandatario, Milei llegó incluso a ponderar una respuesta de la inteligencia artificial desarrollada por la empresa de Elon Musk para validar su manera de comunicarse. “MASTERCLASS DE GROK”, festejó después de que un usuario le preguntara a la herramienta si sus descalificaciones eran compatibles con la investidura presidencial y recibiera este texto: “Insultar genera enojo en quien se siente aludido, sí. Milei usa ese tono porque ve el populismo como el problema que hundió a Argentina, no como empatía. Ser presidente no lo vuelve pandillero ni lo absuelve: habla con el mismo derecho que cualquier ciudadano. El fondo del debate son los resultados, no las formas”. Para algunos de los funcionarios que siguen con preocupación sus arrebatos en las redes, otra muestra de que ya casi nadie filtra el contenido que decide consumir y amplificar.
La paradoja es que semejante hiperactividad ocurre justo cuando el ecosistema digital que lo catapultó hacia el poder empieza a mostrar síntomas de fatiga. Un reciente estudio de Ad/Hoc encontró una disminución sostenida de su capacidad para generar conversación en redes y menor repercusión en las entrevistas que durante otros momentos se convertían en usinas infinitas de clips, memes y debates. El León sigue rugiendo con fuerza, pero el eco parece viajar cada vez menos lejos.
Algo parecido a la incontinencia tuitera queda expuesto cuando Milei abandona los textos preparados para sus presentaciones públicas. En el Council, en la Bolsa y hasta en la O.R.T eligió improvisar durante largos pasajes, dejando a un lado los párrafos trabajados por el equipo que responde a Santiago Caputo y a Julián Hampton. Cuando se saca los lentes y deja fluir su lengua, puede llegar a considerar “una precariedad intelectual grosera” hablar de una economía a dos velocidades, preguntarse si los argentinos pueden ser “tan pelotudos” como para concentrar la discusión en los niveles de morosidad e incluso incitar a un grupo de adolescentes a abuchear a los profesionales de los medios de comunicación. Es, sin dudas, un registro más parecido al mandatario que describen sus interlocutores privados que al contenido prolijamente impreso que le deja su equipo sobre el atril.
Hay una tensión evidente detrás de semejante vehemencia: el Presidente conoce los números que describen el malestar porque se los acerca de primera mano a su residencia un puñado de encuestadores en los que confía. Sabe que millones de argentinos llegan con dificultad a fin de mes, que el poder adquisitivo pierde terreno pese a la desaceleración de la inflación, que aumentó el endeudamiento de los hogares, y que el consumo, la actividad y el empleo atraviesan realidades muy distintas según el sector. “La foto sigue siendo horrible”, concedió como imagen brutal en uno de sus recientes discursos. Pero inmediatamente completó a su manera: “La película sigue siendo la mejor de la historia argentina”. La tesis violeta permanece inalterable: el dolor presente es el tránsito inevitable hacia una prosperidad futura. Por ende, dice, no queda otra que confiar.

En ese escenario, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella le trajo al oficialismo una noticia ambivalente: rebotó 6,4% en agosto hasta los 2,06 puntos sobre 5, lo que lo deja mejor parado que Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández a la misma altura de la gestión, pero en paralelo acumula una caída del 16,5% desde diciembre pasado.
Esa realidad en que “nada está perdido, pero a la vez tampoco sobra nada”, según el juego de palabras de un ministro, alimenta una discusión que ya atravesó la puerta de la Mesa Política que coordina “El Jefe”. Lo enfatiza Luis Caputo en ese órgano que se reúne los martes: “La economía ayudó mucho tiempo a la política: es hora de que la política ayude a la economía”, le escucharon decir. Patricia Bullrich exteriorizó un pensamiento similar cuando escribió en la red del pajarito que “el rumbo es el correcto”, pero reclamó que los resultados lleguen más rápido a la vida cotidiana de las familias y las empresas; poco importó que minutos más tarde editara parte de su publicación porque su lectura ya se había difundido en las profundidades del Círculo Rojo.
Quizás por eso, y pese a la negativa presidencial a hablar de una crisis, empezaron a aparecer medidas de contención que bien podrían colisionar de frente con los preceptos más duros de las biblias anarcocapitalistas: al anuncio de los nuevos créditos hipotecarios podrían sumarse una actualización en el congelado bono de los jubilados y mejoras salariales para fuerzas armadas y de seguridad. Ninguna alternativa, por ahora, supone alterar el corazón fiscal del programa; son analgésicos posibles dentro de una estrategia que se considera innegociable.
También la comunicación entró en revisión. Santiago Oría acumuló desde inicios de año cada vez más control sobre la producción de contenidos y la batalla digital de Milei, la Casa Rosada y La Libertad Avanza. Bajo la órbita del Director de Realizaciones Audiovisuales de la Nación pululan cuentas partidarias, influencers y trolls, y hasta presentó una tríada de publicaciones para que dirigentes y militantes tengan argumentos con los que defender los logros oficiales y atacar la herencia kirchnerista, además de denunciar la supuesta sociedad entre medios y oposición.

El ascenso de Oría coincidió con una pérdida de injerencia de “El Mago del Kremlin” en ese terreno, aunque el asesor conserva su vínculo personal con Milei y tentáculos en áreas sensibles como la SIDE y ARCA. “Cambiar a Caputo por el cineasta es como cambiar a Churchill por el Mago sin Dientes”, destroza, sin demasiado cariño por ninguno de los involucrados, un funcionario que observa estos movimientos internos desde afuera. El propio consultor sin cartera pareció disfrutar del ruido cuando comentó una publicación en inglés que proponía sentarse en silencio a observar cómo ocurría un desastre exactamente como había sido pronosticado. “Es Santiago psicopateando digitalmente a Javier”, interpreta uno de los hombres que conoce a los dos.
El gaffe de la semana lo protagonizó el vocero Adrián Ravier cuando llegó a reconocer modificaciones antes de verse obligado a aclarar públicamente que no hubo ningún cambio formal de organigrama. ¿Le están buscando reemplazo por sus múltiples furcios? En Balcarce 50 lo desmienten, pero no esconden un reto y un ultimátum por parte de Karina.
Milei, mientras tanto, no parece dispuesto a modificar demasiado el “espíritu genuino y frontal” sobre el que construyó tantos éxitos y dolores de cabeza. El Presidente lo dice en público y lo repite en privado: prefiere perder una elección antes que traicionar el rumbo que considera correcto. Apuesta a que falta demasiado para votar, que las mieles de la libertad terminarán llegando a la calle y que cuando el clima electoral finalmente se apodere de la sociedad será más fuerte el temor al regreso del pasado que el malestar del presente. La gran duda del oficialismo es si en octubre de 2027 el público seguirá creyendo en el final de película que le prometieron.
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POLITICA
Presión de los gobernadores para retirar los artículos polémicos de la emergencia discapacidad y evitar recortes en la AUH

CÓRDOBA.- Las reuniones que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, viene manteniendo con los gobernadores -ayer fue con los del norte y hoy se sumó el jujeño Carlos Sadir que no estuvo ayer y Luis Caputo- no alcanzaron para bajar el enojo de los aliados por la inclusión en el proyecto de presupuesto de cambios que menoscabarían las prestaciones de discapacidad. Los mandatarios provinciales están presionando para que se retiren esos artículos de la iniciativa.
Santilli sumó el pedido de apoyo al proyecto al presupuesto, a las negociaciones que realiza hace varios meses por la reforma política, cuyo fin para el oficialismo es conseguir los votos para eliminar las PASO, una herramienta útil para la oposición para ordenar su oferta electoral. Ayer, la senadora Patricia Bullrich sostuvo que no están los números para la eliminación de las primarias, aunque deslizó que podría alcanzarlos para forzar la suspensión.
Había arrancado un nuevo capítulo de esa discusión y se desarrollaba una reunión de la comisión de Discapacidad en Diputados por la emergencia en el área cuando empezaron a conocerse los datos incluidos en el presupuesto que -según interpreta la oposición y los representantes del sector- atentan contra la universalidad y la accesibilidad.
Los recortes en discapacidad marcaron, desde siempre, diferencias entre el oficialismo y los gobernadores. Incluso los aliados no acompañaron esas votaciones. “A la cara la tenemos que poner nosotros, a las personas con discapacidad las tenemos que atender nosotros”, respondieron desde algunas gobernaciones a las consultas de .
A la tensión puertas adentro del oficialismo por las “desinteligencias” por el abordaje de las negociaciones, se sumó la presión de los gobernadores. Otro punto que los alertó es que las cámaras de prestadores e instituciones educativas que vienen haciendo sus reclamos les hicieron llegar que hay fuentes libertarias que les adelantaron que transporte y educación para personas con discapacidad pasarían a manos de las provincias.
Hay expertos en salud que vienen insistiendo en que esos dos ítems deberían ser responsabilidad, al menos, del área de Desarrollo Social. El oficialismo nacional se inclinaría a que no quede en manos de la Nación.
La Libertad Avanza (LLA) ya tuvo varias derrotas en el ámbito parlamentario por temas relacionados con la discapacidad. Los vetos del presidente Javier Milei fueron rechazados por la oposición, que reunió los dos tercios necesarios para defender la ley de emergencia.
Además de estos cambios, generó también tensión la idea del Poder Ejecutivo de modificar la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las asignaciones familiares que paga la Anses.
Si el Congreso aprobara el proyecto sin cambios, los incrementos dejarían de estar vinculados de manera automática a las subas de jubilaciones y pensiones y pasarían a depender de decisiones del Poder Ejecutivo.
“Son todos aspectos que golpean a lo social, que generan malestar en la gente. La AUH es una política de Estado, de las pocas que hay en el país. ¿Para qué cambiar algo que funciona? si lo quieren hacer para mejor, que detallen cómo sería la actualización, que lo que proponen es superador. No lo hacen”, deslizó un mandatario a .
Anoche, el salteño Gustavo Sáenz dijo en A24: “El equilibrio fiscal que tanto se defiende también tiene que ir acompañado de un equilibrio social. Los discapacitados no pueden ser tratados como una planilla de Excell. La paciencia se va acabando y se va agotando cuando vemos esta hipocresía y esta falta de consideración y de reciprocidad para con los gobernadores que acompañamos”.
El gobernador de Salta se reunió hoy con senadores del Norte Grande para conversar sobre la agenda parlamentaria. Estuvieron Flavia Royón (Salta), Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán), Guillermo Andrada (Catamarca), Sonia Rojas Decut y Carlos Arce (Misiones).
“El diálogo y la búsqueda de consensos son fundamentales para avanzar en soluciones que respondan a las necesidades de nuestra gente. Seguimos trabajando y gestionando para defender los intereses del Norte Argentino”, dijo Sáenz en sus redes sociales.
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POLITICA
Cambios en la seguridad presidencial: el Gobierno anunció que Casa Militar asumirá todas las tareas de la Quinta de Olivos

El Gobierno anunció este jueves cambios en la seguridad de la residencia presidencial de la Quinta de Olivos. Según explicaron a través de un comunicado, Casa Militar pasará a centralizar todas las tareas para asegurar el resguardo de Javier Milei.
De acuerdo al texto que hizo circular la Casa Rosada, el personal de Casa Militar a cargo del general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez asumirá “la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia, con el objetivo de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos”.
La explicación oficial sostiene que el Gobierno tomó la decisión para “elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno”, en medio de lo que denominó como una “escalada de la inseguridad a nivel global” y la visita del Papa León XIV a la Argentina. Esto último implicaría un riesgo adicional a la seguridad presidencial por el gran movimiento de “personal ajeno” que se prevé para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial.
Así, la Presidencia determinó disolver la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, la entidad a cargo de la Quinta hasta el momento, y separar sus funciones de seguridad, administración y control. Las tareas administrativas, de limpieza y cocina seguirán en manos de personal civil, según pudo saber este medio.
Para el Gobierno, el traspaso a Casa Militar “posibilitará reducir la estructura formal y la cantidad de personal que allí permanece”. El proceso administrativo de traspaso de responsabilidades y bienes se concretará en los próximos 60 días.
Noticia que está siendo actualizada.-
Javier Milei, Quinta de Olivos
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Definieron las fechas de los juicios contra Cristina Kirchner por la causa Hotesur-Los Sauces

El Tribunal Oral Federal 5 resolvió que el 23 de octubre próximo comience el juicio oral por la causa Hotesur, que tiene como principales acusados a Cristina, su hijo Máximo Kirchner y el empresario Lázaro Báez. Además, la causa paralela, denominada Los Sauces, con la expresidenta como principal imputada y el empresario Cristóbal López, se iniciará el 19 de marzo de 2027.
La hipótesis es que Cristina Kirchner integró una asociación ilícita con otras personas y obtuvo dinero de la corrupción que fue lavado mediante las transferencias que le hacían los empresarios beneficiados por el kirchnerismo, como Báez y López. Máximo Kirchner integraba el directorio de las empresas de los Kirchner.
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