POLITICA
Entre la cascada y el silencio, el caso Adorni incomoda al Gobierno

Acá el dilema es cromático, de colores, blanco o negro. Corramos la tribuna, corramos al árbitro, miremos.
La pelota es: ¿hubo enriquecimiento ilícito? A.G., D.G. ¿La ganaste “Antes del Gobierno”? ¿La ganaste “Después”, ya estando en el Gobierno? Y eso es lo único que hay que analizar. Si hubo un enriquecimiento ilícito, si todo esto que estamos contando, desde la cascada, las refacciones, el departamento, si todo eso es con dinero que Adorni puede justificar. Me alejo del cuadro y digo: ¿y dónde quedó el apoyo monolítico en el Congreso de todo el Gobierno?
Fíjense cuánto duró, nada. La declaración del arquitecto mató la reapertura de la sala de prensa de Casa Rosada, mató el clima festivo del miércoles pasado. Pasaron cinco días, y al final no era el periodismo: no odiamos lo suficiente a los arquitectos, porque declaró un arquitecto.
Dos escenas, una atrás de la otra
La primera es la reapertura de la sala de prensa de Casa Rosada. Vos decís, bien, el Gobierno reaccionó, era un daño reputacional internacional. Nadie había cerrado la sala de prensa por el enojo con un medio o con muchos medios. Bueno, metiste la pata, sacás la pata, reabrís la sala de prensa. Estás entendiendo que más que agresión hace falta comprensión, porque el clima social no es el mismo que hace dos años. Estás empezando a escuchar que no tenés que agredir, que tenés que bajar el mentón, que no tenés que sobrar al periodismo.
Y eso hizo Adorni. Tranquilo, regulado emocionalmente, no subió de tono, no desafió, no canchereó. Por supuesto, no contestó nada de la causa e hizo del empate una victoria, igualito que el miércoles pasado. No te voy a contestar porque él tiene que contestar a la Justicia, ya van a ver que no hay nada ilícito, no me enojo, no me exacerbo, serenidad, y en ese empate de la serenidad está mi triunfo. Serenó las aguas. Eso es lo que hizo Adorni ayer a la mañana.

Pero encadenada a esa escena, había otra, que también lo tenía a Adorni como protagonista: el arquitecto que le reformó la casa de Indio Cuá. Y ahí hay una cifra que cae como una bomba. 245 mil dólares puestos en las refacciones. O como dice el Gobierno, nunca fueron 245 mil, en realidad son 80, 80 y pico. Nunca hubo semejante cantidad de dinero.
Sean 245 o sean 80, lo importante es ¿de dónde salió ese dinero?
La benigna, la mala y la peor
A.G. ¿Antes del gobierno? Como Adorni no dice, no cuenta, no habla, todavía no presenta los papeles, si es A.G. vamos a tener que escuchar que un tío de la esposa le heredó la plata, o un tío de él, o algo de su actividad privada previa. Entonces habrá que hablar con los antiguos empleadores de Adorni, saber cuánto ganaba, hacer una trazabilidad de esa plata. Y Adorni, en todo caso, salir a decir: “Che, yo como todos los argentinos hice casi toda mi vida laboral adulta en tiempos del kirchnerismo, donde había cepo, y el manguito que ahorraba lo metía en dólares, en negro. Perdónenme, pero soy uno de ustedes. Para evadir el cepo compraba dólares gronchos, blue, llamaba a la motito y me…”
Supongamos que fuera eso. Lo tiene que justificar, lo tiene que decir. Esto que te acabo de decir, el tío que te hereda o tu actividad privada y vos cambiando dólares, es la hipótesis benigna.
Ahora viene la mala, la que el médico te dice: esto no me gusta. ¿Había una actividad o algún servicio de intercambio? ¿Habilitaba algo Adorni para que a cambio le pagaran negro, ya D.G., estando adentro del Gobierno? El otro era A.G.: cobraba por algo, le llevaban, le retribuían algo. Hipótesis grandiosa, no lo sabemos, lo estamos esperando.
Y la peor de todas es la hipótesis del sobresueldo. ¿Hay sobresueldos en este gobierno? No está comprobado, está olfateado. ¿Por qué? Porque hay alguna versión de que: “Che, no somos casta, no podemos cobrar algo que exacerbe a la gente y que irrite, nuestros sueldos están topeados, sé que es malo el ofrecimiento que te hago para que te sumes al gobierno, porque esta va a ser tu plata oficial, pero podría haber una plata por abajo.”
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No estoy diciendo que esto ocurrió. Lo que quiero decir es que pasan los días y no hay una justificación de Adorni, no hay un “esperen, tengo el ancho de espada, ya lo van a ver”. Amenaza con un ancho de espada que todavía no llega.
Ojalá llegue, para todos los que queremos que al gobierno le vaya bien, para todos los votantes que acompañaron al gobierno, que quieren que el gobierno atraviese esto y se saque de encima este pantano que no lo deja armar otra agenda. Pero eso tiene que pasar. Como no pasa, la imaginación suplanta la información. Y la imaginación es: heredaste, o tenías guita groncha de tu actividad profesional, o bien estás cobrando por algo que no lo podés decir, ya direccionado desde la Jefatura de Gabinete o de la vocería que tenías antes, o sobresueldo. Ojalá me esté equivocando y pidamos perdón por algo que es solo una hipótesis.
Lo cierto es que hasta acá llegó Adorni en un día supercomplicado. No odiamos lo suficiente, no a los periodistas, a los arquitectos que van a declarar y que como testigos tienen la obligación de decir la verdad. Si no, el tipo va en cana, le pueden hacer un juicio.
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Otro agravante que está circulando: ¿se comunicó Adorni, o alguien de parte de Adorni, hoy o días anteriores, para “alinear un poco lo que vas a declarar”? Parece que sí. Ojalá que no.
Adorni está mucho más complicado que hace una semana, porque siguen apareciendo negros. Cada negro es un agujero negro.
El pochoclo y la doble vara
Por supuesto, no podemos omitir el placer y el goce que le causa esto a todos los que quieren que al gobierno le vaya mal. Y hay muchos que están muy enojados, que nunca lo votaron o que pertenecen al campo nacional y popular, y que están con pochoclo, salado y dulce, viendo lo de la cascada y gozando.
Y es un momento, porque irrita, como nos irrita a todos, ver esto que nunca debió haber pasado. También es cierta una deshonestidad intelectual impresionante de haber hecho un silencio sepulcral, porque a un compañero no se lo jode, no se lo delata. A Cristina no se le habla, se la escucha. ¿Recuerdan todo eso? Todo el curro del kirchnerismo lo atravesamos con gran parte del periodismo nacional y popular en silencio hospital. No se puede ir en contra del gobierno nacional y popular, es nuestro gobierno. No hay que hacerle el juego a la derecha. ¿Recuerdan todas esas frases? No hay que hacerle el juego a la derecha, no digas nada, esta es una estructura piramidal, no hay lugar. No podían mencionarlo.
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Clarín, La Nación. Esos, por supuesto, fueron los que contaron, antes de que existiera Milei, la corrupción del kirchnerismo. Los medios kirchneristas no hablaban de la corrupción kirchnerista. ¿Hay una diferencia de honestidad o no?
Porque resulta irritante ver ahora el pochoclo por la cascada y el silencio por los hoteles, por Muñoz, por ese departamentazo de los secretarios de Néstor. O por la hipótesis de los mil millones de dólares del curro de ese dólar oficial.
Entonces, ¿qué hay que hacer? Un aprendizaje social y decir: ¿viste cómo señalamos aquella corrupción? A esta de Adorni, no importa si es mediana, chiquita o grande, y comparativamente, si los pesás, como nos enseñó Fariña, ¿cuánto pesa un millón de dólares? Si ponés en platillos cuánto es la corrupción de cada uno, no se trata de pesar, se trata de que no podía haber acá corrupción. Y se trata también de la honestidad intelectual de todo el periodismo, de decir: “Che, ahora gozo y antes hice silencio, dale.” Si llega a volver otro gobierno que no sea el de Milei, o sea peronista, ¿van a también hacer silencio para no hacerle el juego a la derecha?

Para no hacerle el juego a la derecha le hicieron un daño tremendo al gobierno nacional y popular. Porque lo metieron en una cámara de eco, lo blindaron, lo protegieron y lo debilitaron. Le quitaron la posibilidad de escuchar la indignación que estaba pasando. Porque era más importante la identidad y la fidelidad que el crecimiento, que poder purificar ese proyecto que se estaba pudriendo por dentro. Nunca lo quisieron desafiar. O muy tímidamente, muy chiquitito, muy en diagonal.
Entonces uno dice y reflexiona: vamos fuerte para ver si hubo o no corrupción de Adorni u otros casos del gobierno, pero así como se fue fuerte con el kirchnerismo, si eventualmente toca otro signo político, no repitamos lo mismo. Lo mismo que la indignación de la sala de prensa. Che, Guillermo Moreno apretó al Grupo Clarín, apretó a La Nación mandándoles el fisco, y apretaba a los supermercados para que no pauten, en la época donde todavía había muchísima publicidad en el diario papel. No podían pautar las empresas, no podían pautar los supermercados, porque los llamaba el señor a apretarlos. ¿Recuerdan toda esa época? Los programas oficiales donde escrachaban periodistas desde el canal cficial, Canal 7. ¿Lo recuerdan todo eso?
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Y si acaso hay algo de réplica de algún streaming que este gobierno financia con plata de la SIDE, yo no lo sé. A condenarlo, si se comprueba, a condenarlo. Lo que digo es: ojo con la doble vara en este momento espantoso de sospecha de corrupción del gobierno.
Lo de fondo
Quiero cerrar con esto, que es lo de fondo, lo que va a definir. ¿Sabés lo que puede sacar de acá un poquitito al gobierno? No que Adorni tenga el ancho de espada, por supuesto, puede llegar, puede no llegar. El 14 de este mes dan la inflación. Venimos de 3,4. Suponete que da 2,5, suponete que da 2,4, suponete que da 2,7. Algo que muestre que el contrato electoral sigue en pie, sigue vigente. No me gusta Adorni, no me gusta la bandera de la corrupción, no la pudieron sostener. El plan de gobierno de “no somos la casta”, “afuera”, pero por lo menos la inflación baja. Eso le daría mucho aire al gobierno.
Y una cosa más. Sabemos que el gobierno tiene 10 meses, 12 meses, un año, para reactivar esa parte de la Argentina a la que no le llega la bonanza de la Argentina que sí camina. Y ahí uno observa una o dos cosas. La primera es, por ejemplo, la postergación o suavizar el impuesto a los combustibles que subieron. Hay un aumento a esos combustibles, pero no todo lo que debió haber habido.
Y lo más importante, la novedad de hoy para cerrar. Ustedes saben que la mitad de los usuarios de gas está subsidiada. Debe haber nueve millones y pico de usuarios de gas de red. La mitad estaba pagando el 50 % de la factura. La otra mitad de los argentinos ya está sin subsidio. Para la ecuación, el equilibrio fiscal, todo lo que ustedes ya saben. La mitad de los argentinos no paga. La mitad paga el 50 %.
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El gobierno decidió que por este mes, por lo menos, por lo que se consuma en este mes, donde ya el frío va a apretar, al 50 % de subsidio que pagan 4.800.000 usuarios le van a agregar 25 % más de subsidio. Es decir, la mitad de los argentinos van a pagar menos porque va a haber un 75 % de subsidio del gobierno para todos ellos. ¿Por qué? Porque viene el frío y porque al gobierno se le viene el frío. Porque sabe que a toda esa gente se le achica el poder adquisitivo y hay que darle un beneficio.
Mirá lo que te estoy contando: en un giro dramático del guión, el gobierno libertario de Milei está subiendo transitoriamente los subsidios, está subsidiando más a una parte de la población.
Y acá cierro con Carlos Salvador Bilardo, admirado por Milei, el rey del pragmatismo y del resultadismo. No importan los tacos, las rabonas, lo que importa es ganar. ¿Quién llegó a América? Primero, Colón. ¿Quién llegó segundo? ¿Vos te acordás? Nadie se acuerda. Eso dice Carlos Salvador Bilardo. ¿Qué diría de este momento en donde Milei está tratando de darle un giro pragmático y no dogmático a este momento complicado para los argentinos? Diría, quizás, está bien: de los segundos, de los que salen segundo con equilibrio fiscal, nadie se va a acordar.
Javier Milei, Manuel Adorni
POLITICA
La polémica Ley Moyano vuelve a escena con la nueva licitación para la recolección de residuos en CABA

Cuando tenga lugar la audiencia pública para analizar los pliegos de licitación del servicio de recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires, el 5 de octubre, puede iniciarse una pelea de fondo con el Sindicato de Camioneros: están en juego las condiciones en que se otorgarán las concesiones entre 2028 y 2038, pero el gobierno de Jorge Macri por ahora no contempla pagar las indemnizaciones que desde los años 90 recibe el gremio de los Moyano al renovarse los contratos.
Ese es el significativo dato que puso en alerta al gremio de Hugo Moyano y su hijo Pablo a partir de los anteproyectos de pliegos del servicio público de higiene urbana de CABA, que serán evaluados en la audiencia pública del 5 de octubre, que se hará de manera virtual, y se sabe que los líderes de Camioneros protestarán si en las cláusulas no figuran las indemnizaciones para ser pagadas al personal del sector dentro de casi 12 años.
Pero, a la vez, también podrían amenazar con medidas porque los Moyano tampoco están seguros de que en el presupuesto de la ciudad para 2027, que el jefe de Gobierno presentará en la Legislatura porteña, estén contempladas las partidas para resarcir económicamente a los 6 mil trabajadores del sector, aunque desde septiembre de 2028 y durante 10 años mantendrán su empleo en las mismas empresas o en otras similares que ganen la licitación para recolectar la basura en la ciudad.

Están en discusión alrededor de 200 millones de dólares, necesarios para indemnizar a los recolectores de residuos porteños, que deberían pagarse porque en el último pliego licitatorio, cuyo vencimiento se prorrogó hasta septiembre de 2028, el punto 3, Régimen de Personal Operativo, contempla un ítem llamado “Indemnizaciones Finales”, que establece: “Al terminar este contrato, el adjudicatario calculará las indemnizaciones del personal; una vez auditadas, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abonará dichos montos a la empresa para que ésta indemnice a los trabajadores”.
El trasfondo del enfrentamiento que se perfila es la aplicación de la polémica Ley Moyano, esa norma no escrita por la cual el Sindicato de Camioneros viene logrando desde 1998 que cada vez una empresa gana una concesión de servicios o cambia de accionistas, despida al personal, lo indemnice y lo vuelva a contratar.
Esa “ley”, en realidad, no tiene basamento jurídico alguno sino sólo un fundamento basado en el poder de fuego del sindicato liderado por los Moyano.

La Ley Moyano se inauguró en 1998 con la finalización del contrato con Manliba y se afianzó en la gestión porteña de Mauricio Macri cuando tenía aspiraciones de un proyecto político nacional: en 2012 impulsó en la Legislatura de la ciudad la aprobación de un bono por 220 millones de pesos para indemnizar a los recolectores de residuos por cada cambio de concesión.
Desde entonces, la “ley” de Camioneros se impuso en las municipalidades de Avellaneda y Moreno ante las nuevas concesiones para la recolección de basura, en una distribuidora de la cervecería Quilmes y en filiales locales de empresas internacionales como DHL y FedEx.
También fue el eje del duro conflicto cuando el supermercado Walmart fue adquirido por el Grupo Narváez, en marzo de 2021, y el Sindicato de Camioneros bloqueó un depósito de la empresa para se aceptara su exigencia de echar a 500 de los 718 empleados del Centro de Distribución, pagarles la doble indemnización que regía y volver a emplearlos. Finalmente, no hubo indemnización, pero sí un acuerdo mediante el pago de 227.576.922 millones de pesos a 477 trabajadores como una gratificación extraordinaria.

El ex jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, que mantenía muy buenas relaciones con Camioneros, soportó la misma presión cuando en 2022 decidió estatizar el sistema de grúas: Pablo Moyano lo acusó de querer precarizar el salario de 500 trabajadores que realizan los trabajos de grúas y remolques y sacarlos del Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, aunque no dejó de negociar con los funcionarios de la ciudad.
El acuerdo final consistió en que los 500 empleados de las empresas Dakota y BRD pasaran a SBASE, empresa del Estado porteño, donde mantendrían el mismo convenio laboral de Camioneros, y cada uno de ellos cobró una indemnización de hasta 4 millones de pesos, es decir, un total de casi 2000 millones de pesos.
Jorge Macri heredó la “jurisprudencia” de la Ley Moyano sentada por sus predecesores del PRO. En mayo de 2024, Pablo Moyano amenazó con llenar la ciudad de basura a partir de octubre si el gobierno porteño no indemnizaba a 6 mil trabajadores por el próximo vencimiento de los contratos de recolección de residuos.

Pero en la administración macrista se pusieron firmes; advirtieron que esos contratos se firmaron en enero de 2014, con inicio el 1° de octubre de ese año y por un plazo de 10 años, pero en 2020 se suscribieron Actas Acuerdos mediante las cuales “se prorrogaron los contratos por cuatro años contados a partir de la fecha del vencimiento contractual, operando el nuevo vencimiento el 30 de septiembre de 2028″.
Lo que sucedió fue que Rodríguez Larreta impulsó esa prórroga a raíz de las restricciones presupuestarias que causó la quita de la coparticipación dispuesta por el gobierno de Alberto Fernández y bajo el paraguas de la ley de emergencia económica porteña.
El sindicato se aferró a la interpretación de que aún se encontraba vigente el contrato surgido de la Licitación Pública Nacional e Internacional N° 997-SIGAF/13, que otorgó a 6 empresas la recolección de residuos en la ciudad, y aseguró que aun en caso de prórroga se debería indemnizar a los trabajadores. La pelea parecía inevitable, aunque comenzaron negociaciones.

En octubre de 2024, finalmente, el gobierno de Jorge Macri selló la paz con Hugo Moyano en el duro conflicto que se perfilaba: a cambio de no insistir en su reclamo de indemnizaciones, Camioneros logró una compensación para los empleados próximos a jubilarse y a quienes arrastraban problemas de salud desde la pandemia y no cumplían sus tareas, entre otros beneficios.
Sin embargo, un mes después, el entendimiento desató una tormenta para el líder de Camioneros: hubo tumultuosas asambleas en algunas empresas de recolección de residuos en CABA donde los trabajadores protestaron, entre gritos e insultos, por el acuerdo entre el gremio y el gobierno porteño por el cual no se pagarían indemnizaciones a los 6 mil empleados.
En los videos que circularon, que correspondieron a lo sucedido en la empresa Cliba, hubo ataques verbales contra Pablo Moyano (”Pablito traidor”, dijo un trabajador ante la cámara) y fuertes discusiones en una asamblea espontánea que promovieron los empleados: “¿Vos me asegurás que en 2028 nos van a pagar? ¡Qué nos van a pagar!”, le dijeron a un delegado.

La inédita muestra de rebeldía de las bases del moyanismo en la rama de recolección de residuos obligó a que el número 3 del sindicato, Marcelo Aparicio, difundiera un extenso video para explicar la situación a los trabajadores. Allí calificó de “privilegio” que se aplicara la Ley Moyano a los que se desempeñan en la ciudad y reconoció que ese “beneficio que ha otorgado la organización gremial no existe en la ley”, pese a lo cual permitió hasta ahora “cobrar las indemnizaciones y mantener la antigüedad correspondiente”.
Para colmo, el conflicto se agitó al calor de la pelea entre Hugo y Pablo Moyano desde fines de 2021 por sus diferencias ante la crisis financiera de la obra social: la rama de recolección de residuos, clave para el poder de Camioneros, fue escenario de la batalla familiar, donde partidarios de cada jefe del clan trataban de aprovechar el malestar de la gente para perjudicar al otro.
Por eso el líder sindical apartó a su hijo del reclamo de indemnizaciones y se puso al frente de las tratativas con la vicejefa del gobierno porteño, Clara Muzzio. Así se llegó al acuerdo final, en el que el sindicato aceptó que no se aplicara ahora la Ley Moyano, pero la inédita rebelión en las bases obligó a Hugo Moyano a reflotar en noviembre de 2025 el reclamo de indemnizaciones ante las concesionarias del sector, que rechazaron el planteo, de la misma forma que lo hizo el gobierno macrista.

Ahora, la inminente licitación del servicio de recolección de residuos en CABA, que avanzará a partir de la audiencia pública del 5 de octubre, amaga con actualizar la disputa por la aplicación de la Ley Moyano.
El sindicato, ahora fortalecido por la flamante reconciliación entre Hugo y Pablo, acaba de confirmar que no descuida los reclamos por la vigencia de su polémica “ley”: la semana pasada firmó un acuerdo por el traspaso de 50 trabajadores de la empresa DHL a Loginter que incluye el pago de las indemnizaciones.
Mientras, hay quienes recuerdan que en la Legislatura porteña todavía está el proyecto de Facundo del Gaiso (Coalición Cívica), presentado el año pasado y conocido como “Ley Anti Moyano”, que establece que si hay continuidad laboral en las empresas no corresponde indemnizar por parte del gobierno porteño y si se producen ceses los pagos deben correr exclusivamente por cuenta de las compañías, e incluso contempla sanciones para los funcionarios que convaliden este tipo de indemnizaciones con fondos del Estado.
¿El gobierno porteño está dispuesto a desactivar el pago de las indemnizaciones e ir a la guerra con el sindicato? Si fuera así, ¿esa decisión será utilizada como una herramienta electoral en un distrito donde los Moyano tienen muy mala imagen? ¿O se buscará algún acuerdo para impedir que todo termine en montañas de basura en las calles por las medidas de fuerza del sindicato? Son algunas de las dudas que irrumpen en un tablero donde se juega la solidez del imperio de Camioneros.
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Privatizaciones: el Gobierno prepara el lanzamiento de los pliegos para vender dos centrales eléctricas

El Gobierno prevé lanzar en los próximos días los pliegos para avanzar con la privatización de las centrales eléctricas Manuel Belgrano y José de San Martín. La preparación de la documentación ya estaba en marcha y el Ejecutivo espera ahora habilitar formalmente las licitaciones.
La operación contempla la venta de las participaciones que conserva Energía Argentina (Enarsa) en ambas compañías. El Estado posee el 65% de Termoeléctrica Manuel Belgrano y el 68,83% de Termoeléctrica José de San Martín, de forma que mantiene el control accionario de las dos sociedades.
La primera central está ubicada en Campana, provincia de Buenos Aires, y la segunda funciona en Timbúes, Santa Fe. Ambas son plantas de ciclo combinado de gran escala y cuentan con una potencia nominal instalada de alrededor de 800 megavatios cada una.
El Gobierno completó durante los últimos meses distintos pasos administrativos previos. En agosto, la Secretaría de Energía autorizó formalmente el cambio de titularidad de la Central Manuel Belgrano a favor de la sociedad Termoeléctrica Manuel Belgrano, uno de los movimientos necesarios para ordenar los activos antes de la venta.
En el mercado energético estiman que las participaciones estatales podrían representar varios cientos de millones de dólares. Algunas valuaciones privadas ubican las operaciones alrededor de US$300 millones por compañía, aunque el Ejecutivo todavía no fijó públicamente un precio y el valor definitivo dependerá de los pliegos y de las ofertas que se presenten.
La venta forma parte del proceso de privatización de Enarsa, autorizado por el Gobierno en 2025. El esquema consiste en desprenderse progresivamente de sus participaciones accionarias y reorganizar los activos de generación, transporte de energía e infraestructura que todavía permanecen bajo su órbita.
Uno de los principales antecedentes ya se concretó este año. El Estado vendió su participación en Citelec, controlante de Transener, por US$356 millones a un consorcio integrado por Genneia y Edison Transmisión. La operación permitió retirar a Enarsa del capital de la principal transportista eléctrica del país.
POLITICA
La Corte Suprema definió que prosiga la doble investigación por enriquecimiento ilícito contra Edgardo Kueider

La Corte Suprema de Justicia rechazó el planteo de inhibición que la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, había presentado contra el Juzgado de Garantías 2 de Concordia, Entre Ríos. En ambos tribunales se investiga a Kueider por enriquecimiento ilícito. La determinación dejó abierta la posibilidad de que los dos expedientes sigan su curso en paralelo.
La magistrada federal había pedido a su par entrerriano Ives Bastián que cese las pesquisas y le remita las actuaciones. El juez de Concordia se negó y entonces el conflicto llegó a la Corte. El máximo tribunal es el único superior común que tienen ambos juzgados por pertenecer a jurisdicciones diferentes.
El decisorio de Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz es breve. “De conformidad con lo dictaminado por el señor Procurador General de la Nación interino, corresponde rechazar el planteo de inhibición formulado por el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional n° 1 de San Isidro, lo que así se dispone. Hágase saber al Juzgado de Garantías n° 2 de Concordia, Provincia de Entre Ríos”, consigna.
Esto implica que los jueces tomaron como propio el argumento expuesto por el procurador Eduardo Casal cuando emitió su opinión. “No es un planteo prematuro de inhibitoria el remedio adecuado”, había razonado el jefe de los fiscales federales. Que haya cometido los delitos investigados en San Isidro no implica que no sea responsable de otros que se analizan en Concordia, entendió.
Arroyo Salgado fue quien pidió a Paraguay la extradición del exrepresentante de Entre Ríos en el Congreso. Las autoridades del vecino país dieron luz verde. La única condición que pusieron fue que Kueider termine de rendir cuentas con la Justicia paraguaya.

El exlegislador tiene allí una condena por tentativa de contrabando y una causa en trámite por lavado. Si bien la Corte no le dio a la jueza de San Isidro la exclusividad de la investigación, avaló que continúe avanzando. Esto implica que, cuando el exsenador sea enviado desde Paraguay a la Argentina, deberá comparecer ante su Juzgado.
Los argumentos
Casal sopesó qué tenía bajo la lupa Arroyo Salgado. La magistrada había enfocado su atención en Kueider a raíz de otro caso: Securitas. En ese expediente, se investigan sobornos pagados por la empresa de seguridad privada a organismos públicos para quedarse con contratos. Uno de ellos es Enersa, la estatal eléctrica de Entre Ríos, donde Kueider ejerció como representante de las acciones del Poder Ejecutivo.
A este elemento le sumó una denuncia que se presentó en su despacho. Se basaba en datos publicados en el sitio El Disenso sobre la declaración jurada patrimonial de Kueider como senador. La magistrada unió ambos extremos y abrió otro expediente. Cuando avanzó, se enteró de la pesquisa que había iniciado Bastián y el fiscal José Arias en Concordia.
Con los mismos datos de El Disenso, allí están escrutando al exsenador por su actividad desde 1999, cuando asumió como concejal de la ciudad.
Frente a ese panorama, el procurador razonó: “La pretensión de la justicia federal para que su colega provincial se abstraiga de su pesquisa todo lo que pudo haber ocurrido a partir de que Edgardo Kueider se involucró en la trama de corrupción del caso “Securitas” no atiende a la circunstancia de que, mientras era miembro de Enarsa, continuaba siendo secretario general de la gobernación de Entre Ríos”.
Luego, acotó: “Los hechos ventilados en la citada causa “Securitas” ni el presunto blanqueo de su producto —que también investiga el mismo juzgado federal— excluyen la posibilidad de que durante ese tiempo hayan ocurrido otros hechos penalmente relevantes al alcance de la justicia local”.
Casal entendió como “comprensible” la inquietud de Arroyo Salgado por el riesgo de doble juzgamiento. El funcionario judicial evaluó que dentro del marco teórico de la magistrada el enriquecimiento ilícito “es entendido como una figura subsidiaria que quedaría desplazada si se lograra la condena por el delito que habría producido el aumento patrimonial”. Pero, pese a esto, consideró; “No es un planteo prematuro de inhibitoria el remedio adecuado”.
El procurador cargó sobre el juez entrerriano Bastián la responsabilidad de que no haya doble juzgamiento a Kueider. “Ahora incumbe al magistrado provincial, en tanto juez de garantías, evitar, en su caso, la lesión del principio ne bis in idem”. Esto implica que, a medida que la averiguación arroje mayor claridad y precisión, deberá juzgar “si se da la triple identidad de hecho, persona y causa”.
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