CHIMENTOS
Es uno de los actores más respetados y queridos, participó en uno de los éxitos más grandes de la tele, a los 66 vive en una casa rodante y tomó una decisión fuerte y clave

«Segundos en la franja, 3,3 de rating, ¡¡Vamos!!», «Hoy ganamos el horario, gracias al público que nos acompaña y nos permitió llegar a los 4,2», «Qué tarde espectacular tuvimos, la gente nos aprueba sin dudas por eso hacemos 5,1». «2,8, creciendo, informando, entreteniendo, el público reconoce todo ese esfuerzo que hacemos y el huevo que le metemos a este programa».
¿Qué diría toda esa gente que habla hoy de esa forma si tuviera los números que hizo Graduados tan solo 14 años atrás? ¿Cuáles serían sus expresiones si hubieran participado en una ficción que hizo un promedio de 23,2 puntos de audiencia en todo el año, con picos que fueron todavía mucho más arriba? Y encima compitiendo con un Tinelli que todavía tenía el cuero duro y daba batalla con todas sus fuerzas y todo su elenco de bailarines.
Uno de los protagonistas de esa tira que sentaba frente a la tele a millones de argentinos cada noche fue Mex Urtizberea. Mex es, sin duda alguna, uno de los tipos más talentosos y queridos del país. Por bueno y talentoso, sí, pero sobre todo porque tiene pinta -y además es- un buen tipo. Una persona agradable, común, sencilla, como cualquiera, sin divismos ni agrandes.
Antes y después de ese hitazo Mex metió sucesos en la tele y en otros ámbitos profesionales. Y en todos se dijo lo mismo: qué buena persona, qué compañero divertido, que tipo piola, que muchacho pata, compinche, macanudo. Jamás una opinión negativa. En los repasos de Google tendría 5.0, todas estrellitas positivas y reseñas del tipo «tendrían que inventar más puntaje solo para ponerle a él».
ES UNO DE LOS ACTORES MAS QUERIDOS Y EXITOSOS DEL PAIS, AHORA VIVE EN UNA CASA RODANTE Y TOMO UNA DECISION CLAVE
A los 66 años, Mex está viviendo en una casa rodante. Cuidado: no es que se patinó la guita y se quedó sin nada, que no tiene para morfar o que la está pasando horrible. Como todos los argentinos vive en un país hecho pelota y atravesado por la motosierra, pero él está ahí por una decisión propia. Se fue a vivir a Bariloche y mientras termina de construirse la casa la pasa lo mejor que puede en esa casa sobre apoyada sobre neumáticos.
Según informó el diario Rio Negro, «Mex Urtizberea eligió Bariloche para comenzar una nueva vida y construir su casa en la Patagonia. El músico y conductor contó que vive en una casa rodante instalada en su terreno mientras avanza Casa FA, un proyecto de construcción en seco. Cómo se enamoró del sur, qué lo llevó a mudarse y cómo combina su nueva rutina con el trabajo en Buenos Aires».
SE FUE A VIVIR ALLA.
Mex Urtizberea
CHIMENTOS
Sabrina Rojas explicó el particular acuerdo que tenía con Flor Vigna y Luciano Castro: “Se quedaba a dormir en mi cama”

Sabrina Rojas reveló que Flor Vigna dormía en su cama, en su propia casa, mientras era pareja de Luciano Castro. La conductora lo contó en el ciclo All Access de DGO Stream con una naturalidad que sorprendió: el acuerdo que establecieron tras la separación puso siempre a los hijos por delante de cualquier incomodidad adulta.
“Él venía con Flor, por supuesto, y se quedaban a dormir en mi cama, en mi casa, en mi casa de toda la vida”, relató Rojas. La lógica detrás del arreglo era clara: durante cuatro años después de la separación, quien tenía a los chicos a cargo se quedaba en el hogar familiar, sin importar con quién viniera. “Era para que los chicos no fueran y vinieran”, explicó. Y el trato era simétrico: cuando le tocaba a ella, también llevaba a su entonces novio a quedarse a dormir ahí. Nadie se movía; los chicos siempre estaban en su casa.
La dinámica generaba situaciones cotidianas que Rojas recordó con humor. La empleada doméstica era quien menos entendía el esquema. “A veces la señora que limpiaba no entendía, me decía: ¿Este corpiño de quién es? Y yo: ‘No, de Flor’. ‘Ah, lo dejo en un costado’”, contó. Y definió esa etapa sin dudar: “Era una cosa muy moderna y muy espectacular. Y para mis hijos, que lo puedan naturalizar.”
El comienzo del vínculo con Vigna fue, según Rojas, más que positivo. “Cuando Lu me dijo que estaba con Flor, me dije: ¡Guau, qué potra, me encanta, qué sé yo! Y ella venía a casa y merendábamos todos juntos”, recordó. La buena relación llegó a extremos que pocos imaginarían: compartieron una Navidad entera. Vigna durmió en un cuarto con Castro; Rojas, en el otro con sus hijos. “O sea, había rebuena onda al principio”, subrayó la conductora. No fue algo puntual sino una dinámica que se sostuvo durante ese período, con encuentros frecuentes y una convivencia que, al menos en su primera etapa, funcionó.
La sintonía inicial tuvo sus altibajos con el tiempo. “Al principio había buena, rebuena, relación. Después pasaron unas cositas que terminó como media, media. Después tuvimos una charla larga y ahora todo bien”, resumió Rojas, sin entrar en detalles sobre qué fue lo que enfrió el trato.
Lo que sí dejó en claro es que los celos no tuvieron lugar en ese esquema. “¿Cómo me va a dar celos si yo con mi exmarido me separé porque no convivíamos más?”, planteó, y subrayó que fue esa misma decisión —priorizar la estabilidad de sus hijos sobre cualquier otra consideración— la que hizo posible un acuerdo que pocos hubieran imaginado. “Fue madrastra de mis hijos un tiempo”, describió sobre Vigna, sin drama.
La respuesta de Flor Vigna llegó desde la alfombra roja de los Premios Ídolo, en un móvil con Desayuno Americano de América TV. La cantante salió al cruce con mesura cuando le preguntaron por los dichos de Rojas. “Vos lo vendés así como más ‘durmieron en la misma casa’. Sí, obvio, intentamos (estar en paz) todos los participantes de esa historia”, dijo, y puso el foco en lo que motivó el esfuerzo colectivo: “Tuvimos un principio hermoso en que todos intentamos poner lo mejor, porque había nenes.” Aclaró que no quería abrir heridas viejas, convencida de que todos merecen lo mejor.
Vigna fue conciliadora al repasar el vínculo actual con Rojas. “Si yo te tengo que hablar de Sabri, me la cruzo, la saludo con una sonrisa. Es una gran conductora, es una mujer hermosa, es una supermadre”, enumeró. Y cerró con una definición sobre ese capítulo de su vida: “Toca más hablar de lo bueno, que de lo malo ya hablamos un montón.” Consultada por Castro, fue escueta: dijo que esperaba que estuviera bien, pero aclaró que hace mucho no hablan.
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Vio a su novio besar a Coty Romero, no lo pudo perdonar, lo dejó, se alejó de la tele y cuando todo parecía perdido volvió a enamorarse y se casa con el hombre menos pensado

Para muchos, el famoso «precio de la fama» no existe, es un cuento, una de las tantas sanatas que abundan en el ambiente artístico. Una mentira más. «Ganan guita, consiguen canjes, los visten, comen gratis, viajan de arriba, hasta autos les regalan o les prestan. ¿Qué más quieren?». Semejante afirmación se da de bruces con lo que le pasó a Brenda Di Aloy.
Si bien siempre supo lo que es el mundo de las luces de colores y la purpurina porque es hija de Yuyito González, Brenda siempre quiso sostener un perfil medianamente bajo. Las redes sociales le permitieron convertirse en influencer sin que los focos estuvieran puestos sobre ella. Un día, además, se enamoró de alguien que también trabajaba en los medios pero tampoco era taaaan conocido, renombrado o buscado.
Brenda era feliz al lado de Cris sin que los medios y los reflectores estuvieran posados en su relación, vivían felices y en plan familiar con absoluta serenidad pero un día sucedió lo que nadie esperaba. Una convocatoria de Marcelo Tinelli para participar en uno de sus últimos realities les movió el avispero y después de aceptar pasó algo que también los tomó por sorpresa: la mediatización del vínculo.
En ese programa ya no estaban solos, sino rodeados por un montón de gente, todos con los colmillos afilados y dispuestos a hundirlos sobre su ingenuidad para sacarles sangre y provecho. En ese plató donde vale todo con tal de conseguir rating, tuvieron que seguir las reglas del juego y una incluyó un «casamiento» entre él, Cris Vanadía, y la siempre explosiva correntina Coty Romero.
Era, por supuesto, un «casorio» de ficción. Una «puesta en escena». Pero como suele suceder en los vivos y ante la necesidad de mejorar números y lograr repercusión, las cosas se salieron de control y Cris Vanadía y Coty Romero se terminaron dando un tremendo beso que no estaba en los planes de nadie, y mucho menos en lo de Brenda.
VIO A SU NOVIO BESAR A COTY ROMERO, CAYO EN UN POZO, LO DEJO Y CUANDO TODO PARECIA PERDIDO SE VOLVIO A ENAMORAR Y AHORA SE CASA
Esa imagen horrorizó a la muchacha, considerada una de las más bellas de todo el ambiente. Y también la sumió en una depresión profunda. Aquella idea de la relación perfecta, calma y sosegada se les desmoronó por completo en un abrir y cerrar de ojos. Y en un choque de labios que le explotó en su propia cara. Hubo rumores, versiones, notas, marchas, contrarmarchas, especulaciones, móviles, declaraciones, desmentidas, palabras cruzadas.
Pasó de todo y ella decidió tomar el camino más difícil: primero, separarse del hombre que creyó suyo para toda la vida. Segundo, hacerse a un lado de la tele y encarar la forma de ganarse la vida por otro lado. En eso estaba cuando otro muchacho, Sebastián Freidzon, la ayudó a salir del pantano anímico en el que se había estancado.
Otra vez sonriente, otra vez luminosa, otra vez feliz y dichosa, junto a su actual novio posteó lo siguiente » Dios cumple sus promesas. Le dije que si al hombre más cariñoso, atento, detallista, determinado, generoso, el que me cuida, y al que le encanta mimarme y sorprenderme. Hace unos años me aferré al pasaje que está en Isaías 43:18-19 “Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía” y aunque hubo momentos de desánimo, angustia y dudas hoy puedo ver que Dios es fiel y lo que dice, lo cumple». Pero eso no fue todo. En una nota, hace unas horas, Brenda anunció que se casa.
Brenda Di Aloy, Coty Romero, Cris Vanadia
CHIMENTOS
Murió Juan Marcelo, ícono de los 70 y voz del recordado dúo Juan y Juan
Murió Juan Marcelo, cantante y compositor del dúo Juan y Juan, una de las formaciones que dejó su marca en la música popular argentina de los años 70. Su voz quedó ligada a una época de canciones simples, estribillos populares y romances que la televisión argentina llevó a millones de hogares. La noticia despertó el dolor de quienes crecieron con su música y de su compañero de toda una vida, Juan Eduardo Carballo.
La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó la noticia a través de un comunicado y destacó el vínculo del artista con las telenovelas que marcaron a varias generaciones.
“Despedimos al cantante y compositor Juan Marcelo, cuya trayectoria estuvo estrechamente vinculada con la ficción televisiva argentina. Sus canciones acompañaron telenovelas que forman parte de nuestra memoria popular”, expresó la entidad. Luego, envió sus condolencias a familiares y amistades del músico en este momento de dolor.
Juan Marcelo nació en 1944 en San Martín, provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Enrique Raúl de Jesús. A comienzos de los años 70 formó junto a Juan Eduardo Carballo el dúo Juan y Juan, una propuesta que surgió en la costa atlántica y pronto encontró un lugar propio dentro de la música beat argentina. Ambos llegaron a Mar del Plata como jóvenes músicos y llamaron la atención de Ricardo Kleinman, productor y creador de Modart en la Noche.
Kleinman los llevó al estudio y les propuso convertirse en un dúo. Así nació Juan y Juan, aunque sus integrantes conservaron una dinámica particular: los dos cantaban, componían y alternaban las voces. Con canciones directas y melodías de estribillos inmediatos, lograron una presencia sostenida en la radio, la televisión y los bailes populares.
Entre sus primeros éxitos apareció “¿Hola, qué tal?”, tema que incluso llegó a una campaña publicitaria. Después publicaron “Balada para un gordo” (aquella de “la pinta es lo de menos / vos sos un gordo bueno”) y alcanzaron una difusión masiva con “Bailando en una pata”, una canción asociada con lo lindo de estar en Mar del Plata y el clima festivo de aquellos años, y “Hay que alegrar el corazón”, adoptado casi de inmediato en en las tribunas futboleras. El dúo actuó en ciclos televisivos como Alta Tensión, Sótano Beat y los programas de Nicolás Mancera, además de compartir espacios con artistas como Sandro, Los Gatos y Joan Manuel Serrat.
La proyección de Juan y Juan cruzó las fronteras argentinas. Durante los años 70, sus discos circularon en distintos países de América y los músicos participaron del Primer Festival Latinoamericano de Nueva York. Allí compusieron “Ahora que soy libre”, canción con la que obtuvieron el reconocimiento del certamen. Años más tarde, Engelbert Humperdinck realizó una versión del tema.
La identidad musical de Juan Marcelo también quedó ligada a la televisión. Su colaboración con el guionista Alberto Migré incluyó “Rolando Rivas, taxista”, la telenovela protagonizada por Claudio García Satur y Soledad Silveyra. Para esa historia compuso, entre otras obras, “Yo te quiero, nos queremos (Vivir enamorados)”, que acompañó el romance central de una ficción que permanece en el recuerdo del público.
Su obra sonó además en Mi hombre sin noche, Dos a quererse y Piel naranja. En Amo y señor, protagonizada por Arnaldo André y Luisa Kuliok, Juan Marcelo compuso e interpretó “Eso me pasa por volar”. También integró el elenco en el papel de Adrián, una faceta que amplió su relación con la pantalla. En El infiel puso voz a “Mi libertad, no”, tema que muchos identifican desde sus primeros versos: “El amor es así”, una de las cortinas más recordadas de las telenovelas argentinas.
El cine también formó parte de su recorrido. Junto a Juan Eduardo participó en El profesor patagónico, película de Fernando Ayala encabezada por Luis Sandrini, donde interpretaron “Balada para un gordo”. Más tarde sumó apariciones en Ritmo a todo color, de Máximo Berrondo, y Cosa de locos, de Enrique Dawi.
Tras conocerse la muerte de Juan Marcelo, Juan Eduardo Carballo publicó una fotografía de ambos durante su juventud y eligió una despedida que condensó el lazo que sostuvieron desde los inicios. “Cruzamos los Andes, los Pirineos, el Himalaya, el desierto de Atacama y las selvas de África juntos, pero justo en la última… tu mula se empacó”, escribió.
El músico continuó con un mensaje íntimo y cargado de memoria compartida: “Todo lo hicimos juntos, sin tener la menor idea de cómo hacerlo. A los ponchazos, sin técnica ni conocimientos, pero con la fuerza de los ancestros”. Y cerró: “Sin vos nada va a ser igual. Te amaré el resto de mi vida. Más que nunca… siempre juntos”.
Luego del rotundo éxito durante los 60 y 70, cada Juan siguió su propio camino hasta que un hecho trascendental volvió a juntarlos: cuando Jorge Bergoglio fue elegido Papa en 2013. Un año después, editaron un simple con dos temas para celebrar el primer pontificado argentino, “Francisco” y “Dame tu mano”, este último con la participación de Juanse, de los Ratones Paranoicos.
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