CHIMENTOS
Fernanda Iglesias arremetió contra Yanina Latorre y contó todo sobre el engaño de su marido Diego con otra mujer: «Le fue infiel con una mucama y la…»

Fernanda Iglesias abrió con todo su programa de streaming, “Fernanda al Hueso”. En su primera emisión, la periodista decidió lanzar una bomba tremenda contra Yanina Latorrre, de quien finalmente se animó a contar la infidelidad de su marido, Diego.
Según expuso la panelista de Puro Show, el ex futbolista habría mantenido un affaire con una mucama. Incluso, contó que esta tercera en discordia fue despedida luego que saliera todo a la luz, generando un enorme revuelo en el espectáculo.
“Diego Latorre le fue infiel a Yanina Latorre con una mucama que después echaron. Diego no le hace asco a nada, y sus propios compañeros lo confirman, en todos los viajes siempre está con alguien”, comenzó contando.
A medida que se fue metiendo más en la historia, también se refirió a otra de las historias que anduvo dando vueltas en los últimos meses. Sobre aquella aventura extramatrimonial de lo que se habló en Miami, también sacó a la luz información muy fuerte.
FERNANDA IGLESIAS SACÓ A LA LUZ LA INFIDELIDAD DE DIEGO LATORRE
“Yo creo que es cierto lo de la mujer en Miami. Yo tengo confirmado que Diego estuvo en su momento con una de sus mucamas y la mucama tuvo que renunciar”, reveló Iglesias, quien también hizo alusión a lo hoy a ella le pasa con Yanina.
Su vínculo hoy no tiene vuelta atrás, y eso es algo que a ella nada le preocupa: “Yanina me odia porque tenía una sospecha de que tuve una relación de cuatro años con Diego Latorre”.
“Diego no le hace asco a nada y esto lo cuentan sus propios compañeros de trabajo. Él en todos los viajes busca dónde rascar el huesito”, sentenció Iglesias, marcando un nuevo capítulo en le conflicto que los involucra.
Fernanda Iglesias, Yanina Latorre, Diego Latorre
CHIMENTOS
Bombazo en MasterChef: Betular confirmó que se va del programa y lanzó una frase que sacude al jurado

La continuidad de Damián Betular en MasterChef Celebrity tendrá una interrupción durante los próximos meses. Después de que trascendiera que el reconocido pastelero dejará temporalmente el reality de Telefe para asumir un compromiso teatral, el propio protagonista rompió el silencio, confirmó la noticia y explicó cómo será su salida del programa.
«Sí, ya lo teníamos arreglado porque yo tenía que hacer la gira previa de Hairspray en noviembre en Rosario, que cae fin de semana y algún día más, pero ya enero… ya se sabía de esto y está todo arreglado», explicó Betular ante la consulta de la prensa. De esta manera, ratificó que su ausencia no responde a un conflicto con la producción ni a una decisión intempestiva, sino a un compromiso laboral que ya estaba previsto.
La novedad había sido anticipada por Natalie Weber en Intrusos, donde contó que el pastelero se alejaría del certamen para hacer temporada teatral en Mar del Plata con Hairspray. La noticia generó interrogantes sobre quién ocupará su lugar en el jurado durante ese período, teniendo en cuenta el peso que Betular adquirió en el ciclo y su química con los participantes y sus compañeros.
Sobre esa cuestión, el propio Damián mencionó a una figura de peso dentro del universo gastronómico, aunque evitó confirmar cualquier decisión. «Dolli está viniendo ahora porque está reemplazando por unos días a Germán (Martitegui), nos estamos viendo seguido. Pero no lo sé aún. No nos han avisado y no está nada confirmado», aclaró sobre la posibilidad de que Dolli Irigoyen sea quien lo sustituya.
BETULAR CONFIRMÓ QUE SE VA DE MASTERCHEF
Sin embargo, cuando le preguntaron por sus preferencias para esa silla, Betular dejó una respuesta que abrió otra posibilidad: el regreso de Donato De Santis. «Me gustaría que venga Donato en algún momento… que venga alguien nuevo también está buenísimo», expresó, sin cerrarse a ninguna alternativa y dejando en manos de la producción la elección.
Por lo pronto, su salida será temporal y ya tiene fecha de regreso. El pastelero tiene previsto reincorporarse a MasterChef Celebrity en febrero, una vez finalizada su participación teatral. Así, el reality deberá reorganizar su jurado durante algunas semanas, mientras Betular divide su agenda entre la televisión y uno de los desafíos más importantes de su carrera sobre las tablas.
CHIMENTOS
Enrique Rottenberg, el argentino que se reinventó en Israel y Cuba: a los 78 años estrenó un filme y tiene un nuevo sueño

A los 78 años, Enrique Rottenberg sigue moviéndose detrás de las mismas inquietudes que lo acompañan desde hace décadas: contar historias, explorar los límites de la imaginación y encontrar nuevos caminos para expresarse a través del arte, tal como detalló en una charla exclsuiva con Teleshow.
Pasaron apenas horas del estreno de su nuevo filme en una sala de Palermo que se mostró llena de familiares, amigos y los propios actores. El aplauso del final no fue de compromiso, fue la confirmación de que el trabajo está muy bien hecho.
Nació en Buenos Aires, se fue del país cuando apenas era un adolescente, construyó buena parte de su carrera en Israel, encontró en La Habana otro territorio para reinventarse y, después de una vida atravesada por el cine, la fotografía, la literatura y los proyectos culturales, acaba de regresar a las salas argentinas con 4 historias increíbles, una comedia que lleva su firma como guionista y director.
Pero su presente no se agota en un estreno cinematográfico, ya que también trabaja en uno de los proyectos culturales más ambiciosos de su trayectoria: la futura Fábrica de Arte Contemporáneo (FAC), un espacio que buscará convertirse en una referencia para las artes visuales en Buenos Aires.
Hermano de Miguel y tío del reconocido productor teatral Carlos Rottemberg, Enrique construyó un recorrido propio, lejos de los caminos más previsibles de la industria del espectáculo argentino. Su historia tiene algo de aventura personal, de búsqueda permanente y de inconformismo. A los 13 años dejó atrás la ciudad en la que había nacido para instalarse en Israel. Allí estudió Filosofía en la Universidad de Tel Aviv y posteriormente se formó en cine en la escuela Camera Obscura. Dos disciplinas que, con el paso del tiempo, terminarían encontrándose en su manera de mirar el mundo: la reflexión sobre la condición humana y la necesidad de transformarla en imágenes, relatos y experiencias.

En Tel Aviv comenzó a desarrollar su actividad cinematográfica. Produjo películas del realizador Amos Guttman y también se animó a dirigir su propio largometraje, La venganza de Itzik Finkelstein, que obtuvo siete Premios Ophir de la Academia de Cine de Israel y representó a ese país en los Premios Óscar.
Su recorrido, sin embargo, nunca estuvo atado a una sola geografía ni a una única manera de contar. El realizador fue construyendo una trayectoria en la que los desplazamientos, los encuentros y las nuevas posibilidades creativas funcionaron como motores de su trabajo.
Su primer acercamiento al cine argentino había ocurrido antes de aquella etapa israelí, cuando participó en Sola, la película dirigida por Raúl de la Torre y protagonizada por Graciela Borges. Estrenada en 1976, la producción reunió también a Luis Brandoni, Mabel Manzotti y Lautaro Murúa. Aquella experiencia significó uno de sus primeros contactos con una industria que, pese a la distancia, nunca desaparecería de su horizonte. Sin embargo, no fue lo que esperaba, y la crítica fue despiadada: “La dirección de Raúl de la Torre no nos muestra a este director con la fuerza de sus otras realizaciones”, rezó La prensa en su momento, en tanto que otro de los recuerdos de Enrique es ese texto que sobre la película refería: “Como el título del filme va a quedar”.
Pero si hay una característica que atraviesa su biografía es la disposición a meterse en territorios que otros consideran incómodos o difíciles de transitar. En 1979, mientras vivía en Israel, una pareja se acercó para proponerle una película sobre homosexualidad. Le explicaron que la industria cinematográfica local solía ocuparse de otras temáticas, como si aquella historia no tuviera lugar en la pantalla. La respuesta de Rottenberg fue buscar una explicación desde otro lugar: el de los potenciales espectadores.
Les preguntó cuántas personas calculaban que integraban la comunidad homosexual. La estimación rondaba el ocho por ciento de la población. Israel tenía entonces aproximadamente cuatro millones de habitantes y el cálculo despertó inmediatamente su interés. Si existían 320.000 potenciales espectadores, pensó, también habría que sumar a sus padres: otros 640.000. De esa manera, llegó a una cifra cercana al millón de personas que podían tener algún vínculo con la historia.

El razonamiento parecía prometedor, pero la realidad terminó imponiendo sus propias reglas. La mayoría de aquellos potenciales espectadores permanecían alejados de la vista pública y asistir a una sala para ver una película sobre homosexualidad no era una posibilidad sencilla. Rottenberg recuerda que la convocatoria estuvo muy lejos de las expectativas iniciales y que, probablemente, no llegaron a superar los cinco mil espectadores. La experiencia dejó al descubierto una contradicción de la época: podía existir un público interesado en una historia, pero no necesariamente las condiciones sociales para que ese público se animara a acercarse a verla.
En 1993 volvió a dar un giro decisivo. Dejó Israel y se instaló en La Habana, una ciudad que se convirtió en otro escenario de exploración personal y profesional. Allí desarrolló distintas actividades empresariales, pero también profundizó su relación con la fotografía, la literatura y el cine documental. Entre sus trabajos se encuentran Zenaida (2018) y Cien años juntos (2025), dos proyectos que forman parte de una producción artística que se resiste a quedar encerrada en una sola disciplina.
Esa misma libertad aparece ahora en 4 historias increíbles, su nueva película, una comedia argentina que propone un juego con lo cotidiano, las relaciones de pareja y las posibilidades —a veces disparatadas— de conocer verdaderamente a otra persona. El filme cuenta con las actuaciones de Héctor Díaz, Maida Andrenacci, Carlos Portaluppi, Lola Berthet, Roly Serrano, Jackie Parisier y Magela Zanotta, y tiene a Díaz como protagonista absoluto de sus cuatro relatos.
La estructura parte de una premisa sencilla y, al mismo tiempo, permite desplegar situaciones extraordinarias: un hombre cuenta cuatro historias increíbles en las que siempre es el personaje central. En una de ellas, una condición médica le impide repetir cualquier palabra; en otra, un médico interviene el cerebro de su esposa; también aparece una aplicación capaz de leer los pensamientos y que, como si tuviera vida propia, desarrolla celos; finalmente, un espejo se convierte en un dispositivo capaz de decir la verdad.
Detrás de esos mecanismos fantásticos hay una pregunta mucho más cercana de lo que parece: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conocer al otro y cuánto de ese deseo tiene que ver, en realidad, con la necesidad de controlarlo? La búsqueda de pareja funciona como el punto de partida de una reflexión sobre la vulnerabilidad que supone cualquier vínculo. El protagonista, un hombre cercano a los cincuenta años, atraviesa cuatro situaciones en las que las reglas de la realidad se suspenden para poner a prueba sus relaciones.

Cada historia ensaya una variante de un mismo conflicto. La imposibilidad de repetir palabras, la intervención sobre el cerebro de otra persona, la lectura de pensamientos y un espejo que revela verdades parecen ofrecer soluciones extraordinarias a los problemas de la convivencia. Sin embargo, lejos de facilitar el entendimiento, esos recursos terminan amplificando las distancias. Saber qué piensa alguien no significa comprenderlo; acceder a su intimidad tampoco concede derechos sobre ella.
En ese sentido, la película encuentra uno de sus puntos más interesantes en la paradoja de una sociedad cada vez más conectada, pero no necesariamente más preparada para aceptar al otro. La tecnología promete información, acceso y respuestas inmediatas, aunque ninguna aplicación puede garantizar la intimidad de un vínculo ni reemplazar la confianza que requiere una relación. Rottenberg utiliza el humor y la fantasía para explorar esa contradicción y mostrar que, detrás de los dispositivos más sorprendentes, persiste una dificultad profundamente humana: aceptar que la otra persona no siempre será como uno espera.
En la charla exclusiva con Teleshow, el director explicó también la particular modalidad de trabajo que le permitió concretar la película mientras desarrollaba su vida fuera de la Argentina. “Fui rodando cada vez que llegaba a Buenos Aires”, contó. Una dinámica que habla de su manera de organizar los proyectos y de una relación con el país que nunca terminó de interrumpirse, aún cuando su vida transcurrió durante décadas en otras ciudades. “O ellos me iban a visitar allá o yo venía para acá”, recordaría sobre el lazo familiar nunca perdido.
La inquietud artística también tiene un nuevo capítulo en el lazo sanguíneo. Rottenberg es padre de Mika Rottenberg, una reconocida artista visual que vive en los Estados Unidos y cuya obra alcanzó proyección internacional y se exhibió en instituciones de enorme prestigio, entre ellas el MoMA, la Tate y el Museo de Israel, en Jerusalem. Sus trabajos exploran las relaciones entre los cuerpos, las máquinas, la producción, los espacios y la poesía, mediante instalaciones y piezas de videoarte que invitan al espectador a descifrar imágenes y sentidos.

La relación de Enrique con el universo creativo de su hija tuvo, como suele suceder en los vínculos entre generaciones, un tiempo de descubrimiento. “Mika, en la década del noventa, comienza a trabajar con el videoarte, pero, entonces, no la entendí, pensaba que todo debía tener, como en el cine, comienzo, desarrollo y final”, recordó. Su confesión revela una mirada sincera sobre las diferencias entre disciplinas y también la capacidad de reconocer que el arte puede expresarse mediante lenguajes que no necesariamente responden a las estructuras conocidas.
Aquello que inicialmente le resultaba difícil de comprender terminó convirtiéndose en parte de un diálogo artístico entre dos generaciones. Mientras él había desarrollado buena parte de su trayectoria a partir de la narración cinematográfica, su hija exploraba otras formas de construcción visual, donde el relato no siempre necesita una estructura tradicional para producir una experiencia en quien observa.
Ahora, a los 78 años, Rottenberg tiene puesta buena parte de su energía en Buenos Aires. Su próximo gran desafío es la Fábrica de Arte Contemporáneo (FAC), un ambicioso proyecto cultural que tiene prevista su inauguración en los primeros meses de 2027. Ubicado en la intersección de Perú y San Juan, en el corazón de la ciudad, el espacio buscará convertirse en un punto de encuentro para las artes plásticas, el videoarte y las distintas expresiones del arte contemporáneo latinoamericano.

La iniciativa pretende abrir un lugar para la experimentación, el intercambio y la circulación de nuevas propuestas artísticas. No se trata solamente de levantar un espacio expositivo, sino de construir un ámbito capaz de generar encuentros entre artistas, obras y espectadores, y de ofrecer una plataforma para lenguajes que muchas veces necesitan nuevas formas de exhibición y comprensión.
Hay algo profundamente significativo en que ese proyecto encuentre a Rottenberg nuevamente trabajando en la ciudad donde nació. Después de haberse marchado a los 13 años, de haber estudiado, producido y dirigido en Israel, de haber elegido La Habana como escenario de otra etapa de su vida y de haber explorado distintos lenguajes creativos, Buenos Aires vuelve a ocupar un lugar central en sus planes.
Enrique Rottenberg se define como un artista obsesivo, alguien que persigue sus sueños con perseverancia y que encuentra en cada proyecto una razón para seguir adelante. Su recorrido demuestra que nunca entendió la creación como una actividad limitada a una edad, una disciplina o un país. Porque cuando muchos podrían considerar que llegó el momento de mirar exclusivamente hacia atrás, él sigue pensando en lo que falta hacer.
Su nueva película, sus documentales, su relación con el arte de su hija y el desafío de poner en marcha la FAC forman parte de una misma historia: la de un hombre que hizo de la curiosidad una forma de vida. Un argentino que se fue muy joven, encontró su lugar en otras culturas y nunca dejó de buscar nuevas maneras de contar el mundo.
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Emilia Mernes reveló cómo vive la cancelación total tras su escándalo con Tini Stoessel: “Te juro que nunca me pasó en la vida”

Emilia Mernes habló sin filtros sobre el costado más difícil de la exposición pública: las críticas y los comentarios negativos que aparecen en las redes. Invitada a Olga, recordó que hubo una etapa de su carrera en la que las repercusiones de sus entrevistas llegaron a generarle nervios y ansiedad. Indirectamente todo eso quedó asociado al hate que recibió en su pelea con Tini Stoessel.
En este contexto, Emilia reconoció que los recortes de sus declaraciones, muchas veces sacados de contexto, podían transformarse en el disparador de muchos cuestionamientos. Sin embargo, aclaró que hoy transita esa situación de otra manera y que aprendió a no darle el mismo lugar a las opiniones ajenas.
“Un poco me pasaba, no te lo voy a negar, pero estoy más relajada ahora”, explicó Mernes cuando le preguntaron por los fragmentos de algunas entrevistas que circulan en internet. En ese sentido, la cantante describió una sensación que se fue instalando con el tiempo: la posibilidad de que cualquier palabra termine convertida en una polémica.
“Siento que en cualquier momento me pueden sacar de contexto por cualquier cosa porque funciona”, comentó Emilia. También señaló que eso forma parte del mundo de las redes, aunque consideró que las mujeres suelen quedar expuestas a ese tipo de revuelos. “Sé que también es algo de la época, no me lo tomo personal, es algo que hacen con todos y todas, sobre todo con nosotras. Pero a mí me agarraron un poquito de más”.
EMILIA MERNES CONTÓ CUÁNTO LA AFECTAN LAS CRÍTICAS QUE RECIBE EN LAS REDES SOCIALES
Uno de los momentos más fuertes llegó cuando contó cuánto la afectó toda esa presión. Emilia Mernes recordó que en su momento dar una nota la hacía alterar por completo. “A mí me pasaba que yo sabía que tenía que dar una entrevista y me ponía nerviosa… alguna que otra gotita de clona. No está bien pero con mucha terapia”.
Más allá de las situaciones que le costó manejar, Emilia aseguró que de todos modos pudo trabajar sobre eso. E incluso separa todo lo que pasa en las redes con su vida privada. Y entonces, para marcar la diferencia, puso el foco en el trato que recibe cuando sale a la calle. Según explicó, nunca vivió las agresiones que aparecen en los comentarios de las redes.
“Yo salgo a la calle y a mí nunca nadie me faltó el respeto, entonces te das cuenta que eso solo queda en las redes por amarillismo o lo que sea y que después salís al mundo real y no es así porque a mí nunca nadie me dijo nada en la cara”, explicó Mernes.
Luego Emilia le dedicó unas palabras a quienes la atacan con perfiles falsos o sin foto. “A ver el que no tiene fotito de perfil, vení y decime algo en la cara. Vení a ver si te animas”. Y recalcó que puede separar ambas cosas. “Te juro que nunca me pasó en la vida. Entonces es quedarte con lo verdadero, con la gente que te da amor que es lo importante. Después obvio van a haber tres bol… que te van a decir cosas, lo importante es no tomártelo en serio porque a veces te la crees”.
Emilia Mernes, Tini Stoessel
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